¡Ahora sí! ¡Prepárense para llorar… y si no lloran pues siéntanse miserables! :P

Este capítulo está escrito en primera persona. Habrá una parte en la que se cambie a tercera persona pero será separada ( •~• ) y los pensamientos serán englobados con el signo mencionado abajo.

Nota de signos.
* *= sonidos de ambiente.
« » = pensamientos.
' ' = citando una tercera persona.

Disclaimer: El universo aquí mencionado es propiedad intelectual de sus autores.

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Capítulo 4
Mi estúpido yo…

Verano

Desperté por la mañana para hacer mis labores cotidianas, y al igual que los anteriores días se podría definir como normal. Las chicas desde que fueron a Strange House pasan los días juntas teniendo unas extrañas pláticas que ni yo comprendo. En el caso del maestro siempre desaparece que ya nos acostumbramos a no verle. Y el valet de Caitlin…, parece que ese sujeto encuentra algún tipo de satisfacción en limpiar el jardín. Así que prácticamente es como un día cualquiera… Grimsley encerrado en su recamara y todo parece total calma... y por eso mismo odio este día que es igual a los anteriores…

Este sentimiento volvió a aparecer desde que nos reunimos nuevamente, creí haberlo superado pero fui un ingenuo.

Por aquel entonces yo era un niño desinteresado. Mis padres, que también son expertos en artes marciales, me dejaron al cuidado de su viejo maestro para entrenarme; no es que les reproche mucho pero siempre me pregunté por qué nunca me llevaron con ellos en su viaje alrededor del mundo. Nos es que fuera un niño no deseado es todo lo contrario, ellos siempre me recordaban cuanto se habían alegrado cuando llegue a este mundo y hasta la fecha me siguen contando la historia con una enorme emoción que se desborda por su ser. Pero siempre me pregunté por qué no me llevaron con ellos… Y es aquí donde entra un sentimiento contradictorio…

Fue en mi niñez cuando la conocí. No sé si estar agradecido o no por el hecho de que mi maestro me llevara a ese lugar y también a mis padres de que me dejaran al cuidado de él. Por que en aquel día en que la conocí sentí que su presencia me robaba el aliento quemando por completo mi existencia. Esa encantadora niña de cabello violeta y vestido blanco me robó el alma y el corazón… Todo en ella era encantador: su ingenuidad, su enorme alegría que se contagiaba a los demás, la forma en que veía y describía el mundo y también el cómo te sumergía en él… había tantas cosas, y supe en ese instante que de ella no me cansaría. Quería estar con ella sin importar nada. Pero el mismo día en que la conocí también descubrí quién era el centro de su universo. Un universo bastante profundo que ni yo mismo, ni otro, sería capaz de atravesar…

Y este sentimiento surgió…

Odiaba cómo sus rosados labios formaban esa curvatura al decir la letra G para después soltar el tierno gruñido que hacía su voz con la R seguido de un chillido suave que producía la I… y así sucesivamente con el resto de las letras. Odiaba como sus marrones ojos siempre lo buscaban y que su presencia se reflejara en los lentes que ella usaba. Odiaba cuando ella lo seguía a donde fuera sin decir ni una sola palabra. Odiaba como ella entrelazaba sus brazos y se colgaba del cuello de él cuando lo encontraba. Odiaba eso y muchas cosas más… Lo odiaba.

Siempre me pregunte que le veía a ese niño escuálido y pálido, y además grosero, porque el día en que la conocí también lo conocí a él, de hecho fue el primero al que vi.

Ellos estaban jugando en el patio trasero detrás de la absurda casa de campo de la familia de Grimsley, y le digo absurda porque parecía más un castillo que una casa de campo. Cuando ese niño flacucho y pálido salió corriendo de entre los arbustos y chocó contra mí lo primero que me dijo fue: 'No te quedes ahí, muévete, estorbo'. Ni siquiera me ofreció una disculpa o que se viera apenado. Fue un grosero prepotente, igual que todos los niños ricos y mimados. Estaba enojado y dispuesto a darle la golpiza de su vida que jamás olvidaría cuando de la nada otra persona chocó contra mí; en ese instante mi rabia creció… me gire con tremenda molestia dispuesto a recriminarle y desquitar mi rabia con esta persona pero tan rápido como creció rápido se extinguió. Aquella niña de cabello violeta que salió de entre los arbustos se disculpó frenéticamente. Ni siquiera recuerdo cuantas veces dijo: 'Lo siento'. Mi maestro no le dio importancia y tranquilizó a la niña cargándola entre sus brazos. Una nueva conversación nació entre ellos…

Tío Alder, ¿has visto pasar a Grimsley por aquí?

Mmm… déjame pensar… vi a un niño escuálido y pálido… pero no he visto a nadie más.

¡Ese es Grimsley!

La niña hizo un puchero, se le veía molesta y no sabía ni por qué el cambio de actitud.

Lo siento, lo siento.

Mi maestro la bajó entre risas, después de un rato le señaló el camino que ese grosero niño había tomado.

Gracias…

La niña se disculpó nuevamente y sin decir más palabras me agarró de la mano; fui arrastrado por ella entre todo ese campo que llamaban jardín.

Estamos jugando a la atrapadas, si somos dos podemos rodearle. ¿Qué piensas…? Este… ¿Cómo te llamas?

Me le quede viendo estupefacto ¿Esta extraña niña me arrastró con ella sin siquiera preguntar mi nombre antes de que aceptara jugar con ellos? En verdad que es rara.

Me llamo Marshal… y tú.

¡¿Por qué estoy nervioso?! Yo nunca actuó así, además es solo es una niña más del montón.

Shauntal.

Ay, ¿por qué estoy sonriendo como un bobo? Pero su nombre es tan hermoso y puro como la blanca sonrisa que me dedica…

¡Shauntal! ¡Rápido, tenemos que regresar!

Estaba en completo pánico, en ese tipo de situaciones no sabía qué hacer ni cómo actuar. La niña había chocado contra un árbol, de su boca salía un poco de sangre.

Huy, eso se ve doloroso y a la vez asqueroso.

Los dos levantamos la vista, arriba del árbol donde chocó Shauntal se encontraba trepado ese niño escuálido. ¿Cómo es que llegó ahí?

Es de leche.

A pesar de lo sucedido ella seguía riendo y mostrándonos su diente. Por su lado ese niño escuálido se veía calmado, y decidió descender del árbol. No sé cómo paso ni por qué las cosas se tornaron así, pero en ese día sentí celos de ese niño grosero y escuálido.

Aquel niño llamado Grimsley, sacó de entre sus prendas un pañuelo de seda y limpió el rostro de la alegre Shauntal, tras terminar de limpiar su rostro sacó otro pañuelo y aplicó presión en el pequeño hueco que había dejado su diente de leche. Sin decir ni una palabra la agarró de la mano y la condujo de regreso hacia la casa; los dos no se dieron cuenta de que me habían dejado atrás. Esa escena quedó muy bien grabada en mi corazón como aquellas palabras que ella susurraba entre sollozos: 'Grimsley, Grimsley, Grimsley…'

Luego de lo acontecido de ese día, me entere de que la niña llamada Shauntal era hija del mejor amigo del maestro Alder, por extrañas razones pasaba sus vacaciones con la familia de Grimsley. Como los padres de ese niño también eran conocidos del maestro ellos aceptaron en cuidarme por una temporada. Así fue como mis días de diversión se tornaron en dolor.

Pasábamos los días corriendo, gritando, e incluso peleando. A hora es que me doy cuenta de que fuimos un problema para los empleados de la casa. En especial el día en que Shauntal se perdió…

Mientras que las criadas revisaban la casa, los mayordomos recorrían los jardines, por fortuna para ellos los padres de Grimsley no estaban porque si hubieran estado seguramente los hubieran despedido por no prestar atención. Grimsley y yo salimos corriendo en dirección al jardín norte, ese lugar era ideal para esconderse ya que estábamos jugando a las escondidas, y desde hace cuatro horas no encontrábamos a Shauntal…

Marshal, ve hacia el invernadero, yo iré a buscar en el laberinto. Si la encuentras grítame.

Lo vi irse, por primera vez lo vi desesperado.

Igual que él, corrí con desesperación hacia el invernadero. Ese lugar era enorme pero lo que más me asustaba era la puerta refrigerante que había al fondo, el cuarto con sistema de riego especial para las plantas recién cortadas. Sé que Shauntal no entraría a ese lugar solo para mirar las flores, pero nunca se sabe. Como si fuera escena de película: entras al refrigerador y la puerta se cierra, lo más curioso es que la única perilla que tiene la puerta está en el exterior. ¿Acaso los que diseñaron esa puerta nunca se pusieron a pesar que alguien podría quedar atrapado? Pero bueno, corrí hacia el invernadero con todas mis fuerzas.

Ahora que lo recuerdo el invernadero era enorme, no me extrañaría que alguien se perdiera en él. Decidí ignorar todas las plantas y me dirigí hacia el fondo, en efecto la puerta estaba cerrada. Abrí la puerta con un poco de dificultad y la atoré con algunas piedras y masetas que encontré por ahí, pero no eran suficientes para detener el resorte. Me apresure en entrar al cuarto y grite a todo pulmón el nombre de Shauntal… pero no hubo respuesta. Así me la pase, alumbrando y gritando en cada rincón del lugar. Ella no estaba ahí. Sin perder tiempo salí y comencé a buscarla por todo el invernadero. Nada. Seguramente ella estaba en el laberinto.

Y ese sentimiento volvió a surgir…

Por alguna extraña sensación no quería que él la encontrara. No, no lo quería.

Y comencé a correr hacia el laberinto…

¡Shauntal! ¡¿Dónde estás?!

Recuerdo que recorrí todo el lugar sin llegar a encontrarme con Grimsley o ella. Me llegué a imaginar que él ya la había encontrado… y al igual que aquella vez, me dejaron atrás.

Poco a poco comencé a comprender que existía un mundo para ellos en donde no había lugar para mí. Ella demostraba abiertamente que le gustaba Grimsley… ¿y él también la quería? Eso era algo que siempre me preguntaba.

Decidí darme por vencido y me recosté en el césped. Ya estaba cansado de tanto correr, observe por un tiempo las formas de las nubes, me reprendí a mí mismo por mirarlas e imaginarme en ellas la forma de Shauntal. Sin importar lo que hiciera ella siempre estaba en mi mente. Me levante con molestia y comencé a patear con fuerza las piedras que encontraba por el camino… Detrás del arbusto escuche un leve gruñido, una de mis piedras había golpeado a un pokémon salvaje.

El arbusto se agitó y envuelto en hojas apareció un Ariados. Me comenzó a lanzar su telaraña, por suerte la evite hábilmente, el entrenamiento con el maestro daba frutos. Me reprendí nuevamente por haber dejado la pokéball de Sawk en la mansión, pero ya no había tiempo para regresar por ella. La presencia de es Ariados me sugería lo peor, Shauntal seguramente era su presa. Era estúpido enfrentarse a un pokémon salvaje sin otro pokémon pero tenía que hacer el intento. Y algo entre los arbustos salió. Me temí lo peor, un nuevo pokémon salvaje se incorporaba a la batalla… o seguramente era Grimsley el que llegaba junto a su Pawniard.

Pero era lo primero, otro pokémon salvaje llegaba a la escena. ¿Qué rayos hacía ahí un Litwick? No tenía tiempo para pensar en esa pregunta ya que ahora lidiaba con dos pokémons. Y de repente sucedió, el Litwick lanzó un ataque de fuego contra Ariados. Me sentí aliviado de ver que ese Litwick atacaba al Ariados, ¿pero qué haría después de acabar con él? ¿Acaso me atacaría a mí también? ¿O fue ella quien había capturado a Shauntal? Las dudas me invadían, sentía que me dolía el corazón… Decidí olvidarme de esas malas preguntas y corrí en busca de Shauntal por donde ellos habían salido. Me arrastré entre los arbustos desgarrándome la ropa con las ramas y de paso hiriendo mi piel. El dolor no me importaba si encontraba a Shauntal…

Mi desesperación dio paso al terror, Shauntal estaba envuelta por una viscosa telaraña de Ariados. Corrí hacia ella esperando que aún respirara, y si lo hacía tenía que darme prisa antes de que el veneno surtiera efecto. Por fortuna seguía respirando. Comprobé que su pulso disminuía, estaba envenenada. La abrace con todas mis fuerzas, recuerdo que comencé a llorar y le pedí que no se diera por vencida, que yo la salvaría. La cargue en mi espalda con toda suavidad, no había tiempo para ir hacia la casa y regresar. Era cuestión de vida o muerte. Me costó mucho trabajo salir del laberinto cargando con ella, por fortuna Litwick nos ayudó quemando la hierba, aunque no recuerdo en qué momento se nos unió.

Cómo debería de decir esto. ¿Lo que siguió después fue un alivio o una maldición?... Aún no lo sé…

Shauntal recobraba el sentido, su respiración tomaba más fuerza, la sentía en mi nuca… Igual que las palabras que susurraba: 'Grimsley… Ayúdame…'

Mi vista se tornó borrosa y un espeso líquido caliente resbaló por mi boca. Había mordido con fuerza mi labio inferior mientras lloraba.

Luego de eso los recuerdos son borrosos. Recuerdo que llegue a la entrada y las criadas me vieron, agarraron a Shauntal y llamaron al médico de la casa, otra de las criadas me arrastró con ellas. Primero le dieron prioridad a Shauntal, el veneno había sido contrarrestado. El siguiente fui yo. Grimsley llegó mucho después a la casa, lucía desalineado. En un abrir y cerrar de ojos entró a la recamara de Shauntal y se dejó caer sobre la cama. Solo escuchaba: 'zish… zish…' Fue ahí cuando descubrí que él también la quería…

Mi primer amor era hermoso y a la vez doloroso… Tenía que olvidarme de ella…

*Suspiro pesado*

Pero aquí sigo, y los años han hecho su trabajo de la forma equivocada. Me dije varias veces a mi mismo que debía de rendirme, pero sigo aferrándome… Soy un estúpido…. Porque sé muy bien nunca seré objeto de su adoración…

*Risita*

Bueno Marshal, es hora de continuar el resto del día, como todos los demás días, entrenando para olvidar.

¡Marshal!

Ay no, y justo cuando estoy a punto de abandonar la sala me tiene que llamar. Es tonto decir que no me emociona cuando ella me llama, porque para mí su voz es como el canto de la mañana, refrescante y brillante… Pero ahora no estoy de humor, un mal recuerdo cruzó por mi mente…

Que pasa Shauntal.

Ahora tengo que sonreír gentilmente para ocultar mi fastidio.

Marshal, a que no adivinas qué acaba de pasar.

Sigo insistiendo, es tonto no decir que me enamoro más de ella cuando la veo sonreír así. Dime, dime qué es lo que tanto te emociona, quiero saber el motivo por el que tu cara brilla y tus suaves mejillas han adquirido un tono rosado, quiero saber también el porqué tus ojos marrones han adquirido el mismo color que el sol de la tarde; dímelo, dímelo con esa melodiosa voz que no llega a cansarme, porque estúpido de mi si algún día llegara a suceder…

Hoy Grimsley...

¡Jajajaja, y aquí está, la bomba que explota en mi cara! ¿Cómo es posible que no lo viera venir? ¡Era más que obvio! ¡Marshal, idiota! Recuerda que él es el único que puede provocar en ella esa sonrisa radiante, ese jugueteo que hacen sus manos cuando está nerviosa, la inclinación que hace su cabeza cuando se pone seria… eso y muchas cosas más que puedo notar con solo mirarla.

*Respirar profundo y ruidoso* Estúpido de mí…

Marshal, ¿me estas escuchando?

Es imposible no hacerlo, cada mañana tengo que escuchar: 'Grimsley, Grimsley, Grimsley'. Su nombre hace sangrar mis oídos. Aunque es gracioso que pueda tolerar que otro lo llame por su nombre. Pero supongo que de eso tú no te das cuenta.

¡Marshal!

Ay no, ya está molesta. Aunque aquí el molesto debería ser yo. A veces desearía que pudieras leer la mente, o que por lo menos que tus bellos y marrones ojos, ocultos detrás de esas largas y negras pestañas, te permitieran ver más allá de Grimsley. Pero eso es imposible, sé muy bien que lo es…

Sera mejor que deje de estar sumergido en mis pensamientos y comience a hablar correctamente antes de que se desate el infierno, porque cuando Shauntal se enoja no hay quien la pare… él lo ha experimentado de primera mano.

•~•

―Perdón Shauntal, estaba sumergido en un inmenso dilema personal. Pero ahora ya tienes toda mi atención. Dime de qué estabas hablando.

―¿En qué estabas pensando? ―se cruzó de brazos― Bueno da igual en qué pienses. Iré directo al punto.

«Vaya, es reconfortante saber que te interesan mis dilemas personales.»

―El señor Alder propuso una reunión para darnos la bienvenida y también para conocer a los líderes de gimnasio y de paso felicitar a los que se acaban de incorporar. ―Shauntal se veía emocionada describiendo cada palabra extendiendo sus brazos a más no poder― La idea me pareció tan buena que no me pude negar. En ese instante corría a contársela a Grimsley. Todo parecía ir tan bien hasta que en cierto momento explotó. ¡¿Puedes creerlo?! ¡Después de que la idea parecía interesarle de repente le parece de lo más absurdo! ¡¿Pero qué le pasa?! Últimamente esta insoportable y no hay quién tolere sus desplantes. Pero es que… ¡Huy! ¡Por qué tiene que ser así! ¡Por una vez en la vida debería de ponerse en los zapatos de los demás a ver si así le baja a sus cambios de humor! ¿O tú qué piensas?

Los marrones ojos de Shauntal se clavan en los oscuros ojos de Marshal.

Silencio total.

―Marshal, ¿escuchaste lo que te dije?

―¿Eh?

―¡Marshal! ―el grito se escuchó por todo el lugar.

El mencionado peló los ojos, el infierno se había desatado.

―¡Es increíble que no me estés prestando atención!

«Claro que lo hago, pero de otra manera.»

―Shauntal…

―¡Basta! Ahora vas a decir que sí me estabas escuchando pero que no sabias qué decir.

―No es eso…

―Ni hables, no quiero escuchar tus escusas que luego llegan al grado de ser absurdas y patéticas…

―¡Shauntal! ―Marshal levantó la voz― ¡Esta batalla de tira y afloja que existe entre tú y Grimsley me está llegando a colmar la paciencia, estoy harto de ser el intermediario entre ustedes dos cada vez que se pelean, estoy harto de que siempre vengas a mí para desquitarte! ¡¿Es que acaso no pueden solucionar entre ustedes dos este problema sin tener que involucrarme?!

Silencio total.

Marshal peló los ojos y abrió un poco la boca, recapacitó sobre las palabras que había dicho.

Shauntal estaba seria, seria y estática, su silencio lo decía todo.

―Shauntal… ―acercó su mano― No era mi intención…

Ella retrocede. Marshal se detiene.

Los ojos de Shauntal prácticamente ardían como el mismo sol al medio día.
―Idiota.

Se dio la media vuelta y se fue sumergida en su propio enojo.

Marshal cerró los ojos, aspiró profundamente por la boca para después expulsar el aire soltando un grito de ira al mismo tiempo en que golpea la pared de la sala.

―¡Estúpido… estúpido… ―continuó diciendo mientras golpeaba la pared― estúpido!

Algo que Marshal no hacía era explotar contra Shauntal, siempre, sin importar qué, la trataba de la manera más amable. Incluso cuando ella mencionaba a Grimsley. Pero no hoy, hoy era un día diferente a los demás… y ahora lo odiaba más…

Siempre sintió el gran impulso de cometer la estupidez más grande del mundo para poder llamar la atención de su amada… y ahora lo había conseguido, pero de la manera equivocada…

―Estúpido…

Las próximas horas las pasó pensando en cómo disculparse, en cómo reconciliarse con Shauntal para que lo perdonara. Había tantas cosas, pero a cada solución que llegaba terminaba por desecharla. Porque por irónico que pareciera Grimsley era quien ocupaba ahora su mente.

―Quién lo hubiera dicho, ahora el que ocupa mi mente es él. ―murmuró para sí mismo.

―¿Ahora tienes conversaciones personales en voz alta?

Marshal dio un resoplido. El causante de su molestia hizo acto de presencia.

―Grimsley, si te contara todos los problemas que tengo en este momento te aseguro que terminaría golpeando lo primero que viera.

―Ya me di cuenta. ―Grimsley paseó la mirada por toda la sala.

No solo las paredes habían sido agujeradas, también los muebles lucían destrozados, las cortinas estaban desgarradas y en el suelo, las pobres flores que Caitlin había traído del jardín estaban pisoteadas, en fin, eran los restos de lo que alguna vez fue la sala principal.

Grimsley caminó con cuidado por la sala inspeccionando los daños. Marshal escondía su rostro entre sus manos, no quería verlo por temor a enfurecerse de nuevo, estaba convencido de que aquella paliza que no le dio cuando eran niños podría dársela ahora. Y eso hubiera sido peor, porque Shauntal jamás se lo perdonaría.

―Toma. ―Grimsley le deslizó una tarjeta de plástico por entre sus manos― Úsala.

Sorprendido, Marshal despegó sus manos de la cara y observó la tarjeta por ambos lados, tenía varios raspones y el logo que aparecía en ella a duras penas se apreciaba.

―¿Usarla? ¿Cómo?

―La deslizas por la puerta.

Marshal levantó la vista abruptamente y se le quedó viendo. Sabía que Grimsley tenía el menor sentido de respeto a la privacidad, pero llegar a usar una tarjeta para irrumpir en un cuarto eso ya era el colmo. No quería convertirse en él.

―¿Estás loco? ¿Y si me abofetea?

Grimsley le dedico una mirada inquisitiva, una que pocas veces usaba en él.
―Marshal, ¿Sabes por qué Shauntal corre hacia ti cada vez que ella y yo discutimos?

Marshal se encogió de hombros.
―Porque no tiene opción.

Silencio total.

―Podría ser. ―dijo Grimsley en tono seco.

Marshal rodó lo ojos con molestia.

―Pero ya enserio. ―dijo Grimsley retomando el hilo de la conversación― Ella corre hacia ti porque ve en ti un soporte que no ve en mí, y espera a que la ayudes. O en este caso a que la confortes. ―y regresó por donde vino― Deberías de apoyarte en eso para dejar de culparme. ¿No lo crees?

Marshal se sobresaltó ¿Acaso eran evidentes los celos que le tenía? El siempre luchó por esconderlos y pensó que lo hacía muy bien.

Decidió no darle más vuelta al asunto y giró dubitativamente la tarjeta de plástico. ¿Tendría el valor para usarla? Se rascó la cabeza, las últimas palabras de Grimsley sonaban en su cabeza. Él tenía razón en cierta forma.

Poco después de aquel accidente la mente del niño mimado fue ocupada por una niña pelirroja de nombre Apryl. La niña que le realizó varias travesuras, que le hizo darse cuenta de sus malos modales, aquella que le ganaba en las batallas pokémon, esa niña aventurera que no le temía a nada, fue la que le robó el corazón. Apryl representaba para Marshal una esperanza…, pero para Shauntal era un muro que difícilmente podía saltar.

Sin una respuesta clara se encaminó hacia la recamara de ella…

•~•

Muy bien ya llegue hasta aquí, no hay marcha atrás. ¡Pero no se qué le voy a decir! ¡Vine aquí sin un plan!... Muy bien Marshal, tranquilízate y respira profundo, no hay nada que temer… Aunque de todo esto dependa tu futuro.

Primero un golpe suave y espero su respuesta.

Shauntal, soy yo.

Esta larga espera se hace eterna… ¿no habrá escuchado o de plano estoy siendo ignorado?... Tranquilo, tranquilo, no te asustes, Shauntal no te puede estar ignorando ¿verdad? ¡Volveré a llamar!

Por favor Shauntal. Necesito hablar contigo.

¡Maldición, ¿por qué hablo como un desesperado?! Está bien lo admito, odiaría que ella me odiara.

Shauntal por favor escúchame. Yo tuve la culpa…, no te preste la atención adecuada y termine explotando contra ti sin razón alguna.

(Silencio.)

Lo siento…

Es todo, ella me odia.

Si no me quieres volver a hablar lo comprenderé.

*Click* *Rechinido de bisagras*

Gracia, gracias, en verdad, muchas gracias.

Marshal… me estas abrazando muy fuerte.

Déjame permanecer así por un rato. Quiero sentir tu delgada y cálida figura, esta delgada figura que pareciera romperse entre mi musculatura. Porque yo jamás, jamás te rompería. Preferiría mil veces ser apuñalado antes que hacerte daño. Por que en verdad te amo…, te amo tanto.

Marshal…

No hables… No hables…

¿Tú pequeño cuerpo pegado al mío puede escuchar y sentir el latir de mi corazón? ¿Pueden escuchar tus oídos como acelera? Dime que sí. Dime que lo sientes palpitar junto al tuyo.

¿Marshal…?

Anhele tanto este momento, poder tener tu rostro entre mis manos, ver mi figura reflejada en tus anteojos, sentir como tus marrones ojos vestidos por unas largas y negras pestañas me miran fijamente. Mirándome a mí y solo a mí… Puedo sentir tu respirar tan cerca…

¡Marshal!

Y ahora me alejas. ¿Por qué lo haces? ¿Acaso no sabes que tu rechazo es doloroso? Una punzada en el corazón.

Si hubiera sido Grimsley, ¿lo habrías rechazado?

¿Eh?

*Risita* Qué cosas digo. Estoy sacando lo peor de mí.

Marshal yo…

No lo digas. Sé la respuesta desde hace tanto.

(Silencio.)

Por favor no me mires así, no me mires con esos ojos llenos de lastima. No quiero tu compasión.

Siempre lo he sabido. He sabido que solo tienes ojos para él… pero ahora sé que él solo tiene ojos para ella.

Porque si te dijera que él, mucho antes de conocerla, tenia ojos para ti, eso significaría una esperanza, por muy pequeña que sea… y no lo quiero.

Sabes que ella es su prometida ¿verdad?

Y ahora desvías la mirada y jugueteas con tu brazo de manera nerviosa, siempre has usado esa pose cuando no sabes qué hacer.

Aquellos días de alegría jamás volverán. Aprecio mucho a Apryl, ella es mi amiga, pero, por muy feo que suene, me alegro de que ella ya no esté aquí.

Ingenuo, de verdad fui un completo ingenuo, pensar que algo más podría pasar. Apryl, que alguna vez fue la luz de mi esperanza, ahora es una sombra para mi dolor.

¿Tanto te aferras en perseguir a una persona que solo tiene ojos para otra?

¿Perdón…?

Tanto te aferras… '¿Pero que es la vida sino te aferras a algo?'... Lo siento maestro, aún no encuentro la respuesta… Porque soy un estúpido por aferrarme…

Marshal…

No digas ya mi nombre. Siempre he amado cuando lo dices con tu voz melodiosa, pero ahora es una punzada.

Lo siento Marshal… Jamás me di cuenta de lo que sentías por mí… Pero yo amo a Grimsley…

Otra vez ese nombre. ¿Qué rayos tiene él?... ¿Por qué siempre es él?... ¡Arg! Estoy llegando a mi límite…

¡Marshal!

Por una vez, solo una vez, déjame sentir tus labios tocando los míos. Pero no seré suave. Quiero castigarte, castigar tus labios por decir tantas veces su nombre. Los rosaré suavemente… y también los morderé…

¡Marshal!

*Pass*

Perfecto, estaba esperando una bofetada. Ahora por lo menos sé que estoy en tu mente… aunque sea de la manera equivocada.

Quiero que te vayas.

No es necesario que me lo digas. De todas formas ya me iba.

*Golpe de puerta*

Creí que te asustaba la idea de que te abofeteara.

Perfecto, lo que me faltaba para hacer de este día el mejor de todos.

Grimsley, ¿no tienes algo más importante que hacer?

No desquites tu coraje contra mí.

Esas son unas sabias palabras dichas por la persona menos indicada.

(Silencio) (Ambiente pesado)

Siempre creí que eras el mejor tratando a la mujeres… creo que me equivoque.

Sigo insistiendo; no quiero escuchar esas palabras viniendo de ti.

(Silencio. Cada uno retoma su camino.)

Continuará…

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No tengo palabras para describir este capítulo. Nos vemos en el próximo… que también será igual de doloroso. (TwT)