Sección de los reviews \(^o^)/
Y ahí estaba él, con su porte firme y seguro caminaba por el lugar sintiéndose como un rey entre simples mortales aunque no lo fuera. Luego de dar siete pasos, porque los contaba y además contaba los centímetros que existían entre cada uno de ellos para no abrir las piernas de más, se acomodó en el asiento frente al escritorio, abrió la laptop y tecleó la contraseña. Como todo un hacker ya la había descifrado días atrás. Entrelazó sus manos y leyó con cuidado el mensaje, aunque en realidad su mente resaltó los puntos claves… para él.
« ʹGreykushiro dice que le encanta mi personalidadʹ. Claro, es parte de mi encanto… ʹ¿Qué pasará con Marshal y Shauntal?ʹ La verdad, no tengo ni la menor idea… Pero sabes, se me ha ocurrido una idea, qué tal si le quitó su juguete a ese niño y me lo quedo yo. Quiero ver la cara que pone.»
Tras terminar de leer, cerró la laptop y se fue sin dejar huella de su navegación por la red. Al fin y al cabo el maestro oscuro entró al navegador en modo incógnito.
Al siguiente día…
Una figura se acerca al escritorio y enciende la computadora, se prepara para escribir y así comienza una nueva historia…
Disclaimer: El universo aquí mencionado es propiedad intelectual de sus autores.
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Capítulo 9
A través de tus ojos
Otoño
Alder
Hace ya dos semanas que propuse que los chicos tuvieran combates en parejas en el Royal Unova, todo parecía funcionar tan bien, pero como siempre he dicho, hay acontecimientos que no tomamos en cuenta e interfieren con el resto del plan.
Y esto fue algo que nunca vaticiné…
El sollozo de Caitlin parecía no tener fin, con ese obstáculo no calculado decidí salir de mi camarote y corrí a donde ellos se encontraban. Al entrar al camarote de la batalla me acerqué a Caitlin para tratar de tranquilizarla y preguntarle por qué lloraba, a lo que respondió: ʹNo soy yo… es Musharnaʹ. Me quedé sin palabras, ¿hasta qué grado llegaba la sincronía emocional entre ella y sus pokémons? Y no solo eso, también llegue a plantearme la pregunta de por qué Gallade era el único afectado de entre todos… Quizás nunca obtenga la respuesta.
Con lo que me dijo Caitlin emprendí la carrera para detener a Musharna. Ahora la pregunta que rondaba era ¿por qué Musharna le transmitiría esas emociones? La verdad no me imaginaba a Musharna llorando, porque no tendría motivo, ¿verdad?
Cruce medio barco y llegue al otro extremo, el lado izquierdo donde se encontraba Marshal y Shauntal. Llamé a la puerta del camarote B156 pero no obtuve respuesta, lo más seguro era que el ruido de la batalla les impedía escuchar, con cuidado abrí la puerta para asomarme por la pequeña abertura de tan solo diez centímetro, no vi nada, entonces la abrí por completo, pero igual que antes no vi nada. No había rastro de Marshal y Shauntal al igual que de sus rivales. ¿A dónde habían ido? Salí de ahí y fui a hablar con una de las azafatas del crucero. Ella se encargó de explicarme todo lo que sucedió en ese camarote.
Subí las escaleras para llegar a cubierta y el aire frio del exterior me golpeó con tremenda fuerza al igual que la historia que me contó la azafata. Me encogí dentro de mi poncho para resguardarme del frío, parecía como si no estuviéramos en otoño y fuera invierno. Un poco acartonado por restringir mis movimientos busqué con la vista a Shauntal y Marshal, no tarde mucho en ubicarlos. Me acerqué a ellos para poder hablarles, pero antes de que pudiera decir una palabra Marshal me vio y habló.
―Perdimos la batalla y como dictan las reglas estamos obligados a hacer ocho, pero también como dicen las reglas si nosotros ofrecemos una disculpa las batallas quedan anuladas. Basándome en esa regla le he ofrecido disculpas a Shauntal y también le ofreceré disculpas a Grimsley. En cuanto a Caitlin, no recuerdo haber hecho algo en contra de ella pero también iré a disculparme.
A qué venía ese comentario…
―Es- espera Marshal eso no era de lo que venía a hablar. Quiero saber por qué llora-…
―Hubo una batalla perdida, ―me cortó y me miró fijamente si titubear― ¿de qué más podemos hablar, maestro? No hay nada más...
Me quede en completo silencio, parecía como un muñeco de cuerda, de esos que tienen las frases predeterminadas grabadas y tú solo jalas la cuerda para que hablen; así se veía Marshal frente a mí, con una cara sin emoción, con una mirada muerta, pero diciendo con toda mecánica las palabras predeterminadas para dar la ilusión de vida.
¡¿Exactamente qué fue lo que sucedió entre él y Shauntal?!
Tras decir todo lo que tenía que decir agarró y se fue. No pude hacer nada por él, me dejó con las palabras en la boca.
Con la ayuda de Conkeldurr pude llevar a Shauntal al interior del barco y dejarla en el camarote que reservé, al parecer se quedó dormida de tanto llorar. Luego guardé en sus pokéballs a Liepard y Musharna. Con todo listo me dispuse a ir a ver a la otra pareja, seguramente ya no tendrían problemas en su batalla.
Al entrar al camarote vi a Caitlin en el suelo, no me sorprendió, pero, debo decir lo sorpresivo que fue lo siguiente, por primera vez en mi vida vi muchas cosas que serian fuera de lo normal entre estos dos entrenadores y sus pokémons. Por primera vez vi a Grimsley caer rendido en una batalla pokémon y con una cara afligida, por primera vez vi a Caitlin llorar estando dormida, por primera vez vi que Bisharp no se preocupaba por su entrenador, y lo mismo sucedió con Gallade que al parecer ya estaba bien, por primera vez vi a un pokémon de Caitlin, Gothorita, cuidar de alguien que no fuera su entrenador, ella cuidaba de Grimsley; y por primera vez, vi a dos pokémons luchar sin sus entrenadores y manteniendo perfecta sincronía sin cruzarse en el camino del otro, como si ambos supieran lo que el otro pensaba… y al final de la batalla, por primera vez vi a eso dos pokémons respetarse y felicitarse ante su victoria.
Vaya sorpresas que trae la vida.
Con Grimsley, Caitlin y Shauntal fuera de combate, decidí dar por terminadas las batallas. Recogí todos los pokémons que distribuí a lo largo del barco y se los regresé a sus entrenadores. Creí que esto era el final y podíamos regresar tranquilos al recinto, pues algo me decía que mi plan de batallas para que aprendieran a respetarse entre ellos al igual que sus pokémons pareció funcionar bien, o al menos con los dos pokémons más problemáticos y sus entrenadores. Pero cuán equivocado estaba. Como siempre he dicho hay acontecimientos que jamás tomamos en cuenta e interfieren con el resto del plan.
Cuando el barco terminó su recorrido y regresó al puerto cada uno de ellos bajó sin decir ni una palabra, y por lo visto tampoco querían verse las caras. Con las cabezas bajas, ellos se fueron sin decirme ni una palabra, cada uno emprendió un viaje y yo solo los vi perderse en las oscuras calles de Castelia City pensando a dónde irían y qué harán.
Y de eso hace ya dos semanas…
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Marshal
Más, más, más…, tengo que despejar la mente y centrarme en el entrenamiento. Más rápido, más astuto, más fuerte,… ¡Arg! ¡Maldición!... Sin importar lo que haga mi mente se remota a ese día…
Bien dicen que la desesperación lleva a cometer los actos más tontos. Aunque no podría llamar lo que sucedió como un acto de desesperación, más bien fue una acción de prevención, uno para prevenir hacerme más daño, uno donde ya no tuviera que seguir pensando más en el "qué tal si" o en el "y si hubiera" y seguir maldiciendo mi suerte de ser siempre segundo y nunca primero. Y así es como lo veo, porque no hay nada de malo en querer rendirse, esto solo es cuestión de dignidad y también orgullo, porque hay que saber cuándo rendirse. Pero a pesar de meditarlo y decirme a mí mismo que lo hacía por mi bien, más que por el de ella, resultó todo lo contrario, porque al final de la historia yo fui el malo.
Si nos ponemos desde la perspectiva del otro, como el de esos entrenadores, yo soy el monstruo, el vil monstruo que hizo llorar a la damisela. Pero ¿qué saben ellos de mí? ¿Alguno de ellos ha estado en mi lugar?... Lo dudo, y si lo han estado supongo que simpatizaran conmigo.
Todo se remonta a mi niñez, como siempre, pero ahí es el comienzo del caos. Sin importar todo lo que hiciera ella no me tomaba en cuenta. Como la vez del laberinto, me imagino que pensó que Grimsley fue el que la salvó, y también está aquella vez en que se enfermó y le dio fiebre por caer en el río. En cada ocasión ella lloró mencionando su nombre, pero debo de aclarar que fui yo el que estuvo a su lado y le secó las lágrimas. Siempre estuve ahí para ella, pero ahora ya no más... ya no pude.
De verdad quise consolarla, tratar de tocarla, abrazarla, pedirle que ya no llorara, pero no me atreví porque fui un cobarde, un cruel y desalmado cobarde. Mientras mi mente pensaba una cosa mi cuerpo hacia otra, estaba dividido, como si dos personalidades que no conociera tomaran el control de mí. Mi cuerpo deseaba tocarla pero la mente se negaba a dar la orden, ella pensaba en otra cosa. Una voz desde el fondo me decía: que no la tocara, que lo dejara así porque eso significaría un retroceso en mi decisión. Y mi mente se enmarañó, la confusión aumentó más.
Todo enamorado siente una punzada que le atraviesa el cuerpo y alma, como un cuchillo filoso que parte desde el corazón y hace un nudo en la garganta, cuando ve que la persona a la que tanto añora piensa en otro y escucha de sus labios decir el nombre de la persona que ama. Más doloroso es saber que ese nombre pertenece a uno de tus amigos, en este caso, a uno que se remota desde la infancia. Lo único que te queda es sonreír y fingir que no pasa nada, porque eso es lo que hay, aunque por dentro estés destrozado.
Como si no fuera suficiente lo que le dije antes de la batalla, mis labios deciden moverse ante la petición de mi cerebro.
―Tú… nunca me has visto como un hombre ¿verdad?
Ni yo mismo sabía cómo es que esas palabras salieron de mi boca. Era como un recipiente en forma de un cuerpo humano ante la voluntad de mi cerebro. Un cascaron vacío.
Una sonrisa más muerta que viva y un par de palabras más continuaron saliendo sin que yo pudiera detenerlas.
―Solo fui un amigo para ti.
Ella me seguía viéndome, aquellos marrones ojos que tanto desee que me vieran lo hacían pero atreves de las lágrimas.
―Deberías de saber que no puedes tener como amigo a alguien del sexo opuesto sin que cambien sus sentimientos en el proceso.
Eso fue todo, yo mismo que ejecute. Con esa última frase conseguí que ella se levantara y saliera del camarote. Lo siguiente que vi fue que Sawk y Chandelure me abandonaron en pleno combate. Así concluyó la batalla que apenas empezaba.
Salí del camarote y subí a cubierta, el frio no me importó. Me recargue en la baranda para admirar mejor la vista. Quería estar solo sin que nadie me molestara, pero no fue así. Sentí que algo se trepaba por mi espalda y me rasguñaba, cuando gire mi cabeza pude ver a una bola de pelos purpura. Me había olvidado de Musharna y Liepard. Deje que la felina se desquitara conmigo, me parecían mejor sus regaños que los de cualquier otro, pero Musharna trataba de detenerla. Al poco rato ya no sentí nada tras mi espalda. Me gire a ver y Liepard se trenzaba en la piernas de Shauntal, Musharna se acurrucaba contra ella y Chandelure flotaba sobre su cabeza dándole un aire de alma en pena. Pensé que Sawk me entendería y se pondría de mi lado pero fue todo lo contrario… Quizás sí soy el malo de la historia.
Regresé mi vista al mar para tratar de evitar la mirada de Shauntal pero su voz timbró en mis oídos.
―Lo siento
Fue lo que alcance a oír antes de que ella se desvaneciera…
Admití mi derrota y fui disculparme con Grimsley no sin antes decirle lo más importante. Después, emprendí un viaje con la escusa de hacerme más fuerte, tanto mental como físicamente, pero la verdad es que huí. Porque no me interesaba ver como Shauntal se declaraba y todo el embrollo amoroso. No sé si Grimsley sea capaz de aceptarla o no, antes de que llegara Apryl él estaba interesado en ella, pero ahora, quién sabe. La chispa podría reavivarse en el momento indicado.
Ese es asunto de ellos y no me concierne… bueno, eso es mentira porque no voy a negar que no me vaya a doler verla al lado de él, un amor de años no se olvida así de fácil. Y a pesar de los días que han pasado no puedo olvidarla, la imagen de ella llorando llega a mi mente y desconcierta mi entrenamiento al grado de irritarme. Y esto se ha visto reflejado en la zona, es como si un par de meteoritos hubieran caído por aquí.
*Respirar fuerte*
¿Por qué?...
*Expulsión fuerte*
Me pregunto si habrá alguna forma de olvidar todo esto. Saltarme el largo y difícil proceso del desamor. Porque no creo en el método de un amor saca a otro amor, es como decir el dolor con dolor se quita. Y la verdad suena muy absurdo para mí. Seamos sinceros, quién me asegura que mi próximo amor no resulte igual a éste. Eso ya sería el colmo. Pero si es verdad lo que dicen; que un amor saca a otro amor, espero que por lo menos el próximo sea alegre, cálido y correspondido… Realmente lo espero.
Mientras llega, tengo que lidiar con el largo y difícil proceso del olvido... y emplear el método de, el amor no se busca, él te busca…
Sigo insistiendo, eso es absurdo.
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Grimsley
Reprobable, inaudito, intolerable, cómo es que alguien como yo pudo caer tan bajo, esto sin duda es detestable. Soy yo el que debe de llevar el control de la situación y no al revés.
Por primera vez en mi vida decidí confiar mi seguridad a un pokémon que no era de los míos y dejarle hacerse cargo de la situación, claro que tome en cuenta las consecuencias, pero jamás me iba a imaginar que Gothorita me mostrara algunas escenas como si fueran cortos de una película de baja producción.
En el instante en que la niña mimada se desmayó, debido al llanto, la pokéball de Gothorita rodó hacia mis pies –como si este hecho estuviera planeado–, desde el interior la pequeña cosa psíquica se agitaba y me miraba fijamente. La liberé sólo porque era insistente y también de que necesitaba su ayuda para controlar a su entrenadora. No obstante, la cosa psíquica habló dentro de mi mente; ʹNo puedo hacer nada por ellaʹ. Fueron exactamente sus palabras. Me irrité, ¿entonces para qué me insistía? ʹTampoco dije que todo estaba acabadoʹ. Relucieron sus ojos cian. Sin duda ese pokémon nació en el lado equivocado, ella tiene todas las características de un tipo siniestro. No necesite de una explicación, mi instinto me daba una ligera idea de a lo que se refería.
―De acuerdo, has todo lo que sea necesario para liberar a Gallade de la sincronía.
Maldigo el momento en que dije eso.
Gothorita se abalanzó contra mí, lo siguiente que sentí fueron las descargas por todo el cuerpo, la tristeza me embargó y sentía el corazón acelerado. Al final todo a mí alrededor se desvaneció.
Como ya dije antes, las siguientes escenas que me mostró Gothorita parecían cortos de una película barata. Primero vi un huevo pokémon, y en primera persona agarraba ese huevo, pero sabía que no era yo debido a que las manos eran las de una niña. Lo siguiente fue un río, una árbol y al final un Ariados. ¿Qué rayos? Después pude ver a Marshal hablando y a Shauntal sollozando. La otra escena correspondía a un día que prefiero no recordar.
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Amada madre, hija y esposa.
XX76 – XX11
Esa última escena era innecesaria, de solo recordarla me hierve la sangre. De inmediato Gothorita se disculpó por haberme hecho recordar todo aquello. Algo que me sorprendió, el pokémon era más flexible que su entrenadora.
Cuando desperté me encontraba en un camarote con varias camas consecutivas, a mi derecha tenia a Shauntal y a mi izquierda se encontraba la niña mimada. Frente a mí, sentado en una silla, Alder me miraba. Sé levantó y se acercó para revisar mis pupilas, de inmediato puso una cara seria que me preocupó.
―Luces tan tierno cuando duermes.
Que te lo diga una mujer está bien pero que te lo diga un hombre. Por fortuna me educaron para este tipo de situaciones por lo cual ni me inmute ante el comentario.
―Dejando eso a un lado. Grimsley, qué fue lo que pasó allá adentro.
Me le quede viendo sin pestañar, recordando cada momento e incluso las escenas baratas del sueño. Nada de eso me pareció relevante en ese entonces.
―Una sarta de tonterías.
Fue lo que alcance decirle antes de abandonar el camarote. Fui a cubierta y me recargue en la baranda, por extraño que pareciera una de las escenas baratas del sueño me mostró el lugar exacto donde antes habían estado Shauntal y Marshal.
―Cuídala.
Fue lo que dijo Marshal tras de mí seguido de una disculpa. No le conteste, me quede escuchando como se iba. De verdad que es un tonto, un verdadero tonto. Y yo que le di el paso libre ese día en que Shauntal se perdió en el laberinto…
Días antes mi padre me había hablado sobre una prometida y un matrimonio arreglado por cuestiones económicas como sucede en todas las familias ricas. ¿Qué novedad, no se podían inventar otra cosa? En fin, lo acepté como era debido, para mí no estaba permitido elegir una pareja sentimental. En ese momento yo me sentía atraído por Shauntal, la única niña que conocía en mi corta vida y primer amor. Para olvidarme de ella planee esconderme en el laberinto y dejé que Marshal fuera el salvador. No fue nada fácil, pero esa era mi resolución. Tiempo después conocí a Apryl, una niña opuesta a Shauntal. Demasiado engreída, gritona, mandona, arrogante,… la lista es larga. No obstante caí sin darme cuenta, esa niña ocupaba todos mis pensamientos y mis sueños, no había ningún momento en que dejara de pensar en mi venganza por todas las travesuras que me hacía. Me costó mucho tiempo en darme cuenta que me había enamorado de ella. Y Shauntal pasó a ser una amiga.
Esto es algo que nunca pienso decirle a Marshal. Él debe de aprender muchas cosas por su cuenta, en especial el tener que dejar de preocuparse demasiado por los demás y pensar en lo que es mejor para él. Pero de verdad que es un tonto, qué le hace pensar que puedo quedarme con Shauntal,… Después de todo yo… ¡Qué fastidio! La culpa de todo esto la tiene Gothorita, mira que hacerme dudar de mi mismo. Y más patético aun es que culpe a Gothorita. Vaya contradicción. Las dudas ya estaban mucho antes de que ella hurgara, sin duda igual a su entrenadora.
Y aquí estoy, dos semanas después por culpa de una visión mal producida.
No es que esté dentro de mis paseos matutinos el ir a dar un tour por el cementerio, pero lo que es mi vida pasada prefiero olvidarla, algo contradictorio ya que es la piedra angular que no me deja avanzar. Lo mire por donde lo mire no puedo dar este tema por terminado, porque es lo que me motiva, en cierta forma, a seguir adelante. Sí, suena extraño, pero esa es la verdad, sigo adelante pero de una forma retorcida, una en donde busco el dolor y sufrimiento de los demás, porque eso es lo que me enseñó la familia de mi padre; ser un monstruo carroñero que se alimente de la desgracia de los demás. Y ellos me lo mostraron con el mejor ejemplo.
•
Lilyane
Amada madre, hija y esposa.
XX76 – XX11
•
La frase de "amada esposa" está de más… ¿No es así, bastardo padre? Tú, que despreciaste a la mujer que veló por ti todo ese tiempo, ¿en qué demonios pensabas?… Me imagino que en nada… No cabe duda que amar y odiar a una persona al mismo tiempo es difícil… Solo crea destrucción mutua… ¿Verdad, Apryl?…
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Shauntal
Cuando la chica está en peligro siempre viene a rescatarle un caballero montando su blanco corcel, luego de eso él y la chica se enamoran y por último hay un final feliz. Otro caso sería el de una doncella enamorada de un príncipe, el príncipe la conoce en circunstancias nada normales y la ayuda, luego se enamoran y hay un final feliz. Sin importa cómo lo mires el príncipe o el caballero siempre salvan a la joven y hay un felices por siempre… Pero qué pasa cuando el príncipe se enamora de otra doncella y se olvida de la joven que rescató, o cuando el caballero abandona a la chica en apuros porque cree que no hay más motivos para seguir haciéndolo. A eso se le llama final trágico.
Cuando un escritor trata de escribir una historia de amor debe de tener en cuenta las circunstancias de ambos y desarrollar el entorno. Imaginar cómo evoluciona cada uno de sus personajes ya sea para bien o para mal, incluir al lector en ese entorno y hacerlo sentir la emoción para que se identifique con el personaje. Pero hay un punto que falla en toda historia de amor y eso es captar la esencia misma del dolor. Por más que trate el escritor de describir lo que siente su personaje jamás podrá captar la esencia del dolor, no hasta que la haya experimentado de primera mano.
Había escuchado y leído de amores y desamores, y de ellos había escrito, pero cuando lo experimentas de primera mano no es lo mismo. El ver como la persona que está en frente de ti te dice con monotonía las palabras de despedida porque ya está harto de no ir a ningún lado. Te puedes imaginar que está dolido por sus reacciones, mirada, tono de voz, el lenguaje corporal, pero hay un punto ciego y eso es lo que pasa dentro de su mente, a eso se le llama la esencia del dolor, el énfasis. ¿Qué pasa por su mente cuando ya está devastado? ¿Cómo lo superara? ¿Qué pasará después?... Por eso el escritor plasma su propia experiencia… A esto se le llama vida real y no se parece en nada a los cuento de hadas.
Y en cierto punto mi cuento de hadas fue alcanzado por la realidad. Mi príncipe se enamoró de otra doncella y mi caballero dejó de cabalgar para rescatarme. La burbuja mágica fue quebrada. Pero he sido consciente de todo eso desde que era niña.
Cuando me perdí en el laberinto estaba tan asustada, mi príncipe tardaba en rescatarme, al final el que me encontró fue mi caballero blanco y me cargó sobre su espalda. Desde ese día mi príncipe dejó de salvarme para convertirse en el príncipe de otra doncella. No obstante, el caballero seguía viniendo a mi rescate. El día en que me caí dentro de un río el entró para llevarme a la orilla, estaba tan empapada y tiritaba del frío, él me dio su suéter. O cuando me torcí el tobillo por andar brincando de un escalón al otro al bajar las escaleras, él amablemente me quitó el zapato como a una princesa y me vendó el tobillo con una de sus cintas. En cada una de esas ocasiones siempre desee que mi príncipe fuera el que me ayudara, pero él solo se limitaba a verme y me sonreía diciéndome: ʹTen más cuidado para la próximaʹ. Así fue todo el tiempo hasta que nos separamos. El cuento de hadas terminaba sin un felices por siempre pero tampoco en un final trágico.
El tiempo trascurrió y seguí manteniendo contacto con ellos. Grimsley deambulaba de región en región, hasta que al final decidió quedarse en Kanto, yo para estar un poco más cerca permanecí en Sinnoh pero mantenía contacto con Marshal… Hasta ese día.
En mi estancia en Sinnoh me encontré con ella, nuestros ojos se cruzaron en aquel vasto parque. Todo el día nos la pasamos platicando, bueno más ella que yo, preguntó por todos e incluso por mi hermana, le dije que todos estaban bien. No pareció haberme creído pero no dijo nada. No soy nadie para culparla pero me sentía incomoda al lado de ella, y ella lo notó. Pero qué podía hacer yo, esa filosofía del mundo competitivo donde el pez más grande se come al pequeño destruyó la vida de alguien muy importante para mí… pero también destruyó la vida de ella.
Nos seguimos viendo por un par de días hasta que llegó el día de su partida, su trabajo demandante le exigía viajar a Kalos. Cuando me despedía de ella me dijo un par de palabras que me dejaron sin habla, luego de eso me dio un beso en la mejilla y me sonrió. Me había dado el siga.
Desde ahí corte la comunicación con Marshal, no encontraba las palabras para describirle lo que había pasado y mucho menos tenía el valor para decirle con tal descaro que aun seguía pensando en Grimsley. No tenía el valor, porque sabía muy bien lo que Marshal sentía por mí, siempre lo supo, lo supe en el día del laberinto, lo supe cuando caí al río, lo supe cuando me torcí el tobillo…, siempre lo supe, pero lo negué. Me aferraba a la negación. Y todo porque quería proteger mi recuerdo del príncipe y el caballero.
Soy una ingenua, demasiado ingenua para creer que todo seguiría igual.
Y la historia se reanudo cuando nos volvimos a encontrar.
Mi príncipe a regresado pero ya no es lo mismo. Cada día, sin dejar pasar una noche, viene a mi recamara. Sin decir ni una sola palabra se recuesta en el sofá con los ojos cerrados, como si durmiera. Cuando llega el momento en que me tengo que dormir él sale del cuarto y no lo vuelvo a ver hasta la mañana. Mañana, tarde, noche, tres veces al día por tres horas él está conmigo. Algunas veces se sienta a leer un libro, otras veces mira por la ventana, u otras se la pasa molestándome quitándome la gafas. Y en cada ocasión solo abre la boca para hablar lo necesario. Tanto así a cambiado mi príncipe que es irreconocible.
Mi caballero sigue siendo el mismo corazón amable de siempre. No puede negar la ayuda a quien más la necesita. Pero tampoco eso significa que seguirá siempre sonriendo como si nada pasara, porque tiene un corazón amble que siente y no es de piedra. Incluso la doncella lo sabe.
Lo sé muy bien, este cuento de hadas ha sido superado por la realidad. Y en esta historia entre mi príncipe y caballero acabara con un final trágico para uno, y un felices por siempre para otro.
¿Existirá un mundo en donde se pueda evitar todo esto? ¿Uno en donde las verdades sean mentiras y las mentiras sean verdades? ¿Existirá un mundo así? Uno en donde puedas obtener todo lo que desees con solo imaginarlo, uno en donde puedas crear otra realidad, uno en donde puedas regresar o detener el tiempo… ¿Existirá un mundo así? Si existe me gustaría vivir en él…
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Caitlin
Ah, el agua salada del mar mojando mis pies, el sonido relajante del oleaje, la brisa salada acariciando mi cara… Sería tan bello si no fuera porque hay un pequeño detalle, estoy aquí sin ellos, lo cual es bastante solitario.
Huí a mi casa de la playa, no tuve el valor para enfrentar a los demás después de lo que hizo Musharna. Y no la culpo, ella está acostumbrada a comer mis sueños, pero últimamente desde el día en que Darach partió se ha encargado de mitigar el sufrimiento junto con Gallade, el resultado fue lo que sucedió en el Royal Unova.
Qué puedo decir, acepté el pequeño desliz que se salió de mis cálculos al hacer que Musharna también robara el dolor para aliviarme del estrés. De manera inconsciente Musharna robó el dolor de Shauntal, debo decir que sigo sin descubrir el motivo por el que lloraba, pero esa fue una sensación de dolor que no me gustaría volver a sentir. Debo destacar que no fue lo único que percibí, también hubo otro sentimiento desde lo más profundo de mi corazón. No sé cómo podía sentir ambos al mismo tiempo pero ese sentimiento era hermoso, cálido, capaz de robarte el sueño, hacerte perder el aliento, sentir nervios… para ser exactos, poner el mundo de cabeza. Sí, un bello sentimiento que se dice en tan solo cuatro letras. Ahora todo tiene sentido, ¿por qué Shauntal no me lo dijo?
Y como dije, lo acepté… hasta que Gothorita se unió al juego. Ese desliz jamás me lo perdonare. En el momento en que le quitó la sincronía a Gallade y se la traspasó a Grimsley mi sistema nervioso se desequilibró y terminó por fusionar mi mente con la suya… Aquello fue una pesadilla.
Desde ese incidente tengo la mente echa un lío. Es como si alguien hubiera cosido retazos de otra tela en mi propia tela solo porque se le dio la gana. Así está mi mente, recuerdos de una niñez que no es mía, los recuerdos de lugares que no he visitado, la partida de alguien. Pero no solo mi mente tiene recuerdos de otras personas, también tengo problemas en controlar mis emociones. En algunos momentos, siento la tremenda necesidad de ser abrazada, en otros me deprimo sin razón alguna, y en otros siento una rabia. He hecho todo lo posible por separar mis emociones al igual que mis recuerdos y ha estado funcionando, poco a poco voy olvidando los recuerdos que no son míos pero todo esto lo he hecho gracias a Gallade que siempre ha estado a mí lado. Pero si ahora tuviera a Darach, me pregunto qué es lo que me diría… ¿qué diría?... A claro: ʹDescuide señorita, yo sé que usted lo logrará.ʹ
He escuchado esa frase más veces de las que quisiera, tantas que ya no puedo recordar, pero sé cuándo fue la primera y ese es el día en que recibí el huevo del que salió Gallade.
A unos cuantos días de cumplir cinco años fui a un pueblo en busca de un berrinche mío, un helado, recorrí todas las calles y no encontré nada. Cansada, me senté en una banca al lado de una cerca que dividía una estancia donde había muchos pokémons y ningún humano, hasta que después comprendí lo que era, una guardería pokémon. Desde lejos pude escuchar como un anciano, que era el encargado, le comentaba a un chico que su pokémon había tenía un huevo. El joven parecía meditarlo por un tiempo hasta que lo rechazó. El anciano lo guardó y el joven entró a la guardería y después salió junto con una pokéball. Llena de curiosidad me acerque al anciano y le pregunte qué le pasaría a ese huevo. A lo que contestó: ʹÉl era solo uno de los dueños, falta esperar al otro dueñoʹ. Estaba confundía, no sabía a qué se refería: ʹTe lo explicare. Resulta que este huevo pokémon viene de padres con entrenadores diferentes, la madre le pertenece al chico que se acaba de ir y el padre le pertenece a otro entrenadorʹ.
Me quedé frente a la puerta junto con el anciano a que el otro entrenador llegara, pero pasaron días. En todo ese tiempo aprendí a cómo cuidar de los pokémons y supe que me entendía mejor con los de tipo psíquico. En ese entonces ni yo sabía por qué me compenetraba mejor con ese tipo de pokémon… Así fue hasta que el día en que el entrenador del padre por fin llegó. Me quedé embelesada de tan solo verlo, era un chico gallardo de cabello purpura y ondulado, cargaba uno lentes de igual color que protegían unos hermosos ojos, de mirada astuta y penetrante. No siempre ves a un entrenador tan recatado, seguro, amable, que desprenda un aura imponente pero a la vez relajante. Me sorprendió que un chico que solo era un par de años mayor que yo pudiera verse tan seguro de sí mismo y a la vez con una mentalidad tan aguda que puede idear cientos de estrategias en tan solo un segundo…
*Risita* Por aquel entonces no sabía el porqué lo veía así pero creo que ahora lo comprendo, bueno, un poco.
El chico se acercó al encargado para preguntarle sobre su pokémon y el abuelo le resumió la situación. El chico de cabello violáceo me volteó a ver, sus afilados ojos permanecieron estáticos sin pestañar, pude comprender que me estaba analizando. Al cabo de unos segundos me dio la sonrisa más grande y hermosa que haya visto en mí vida, se agachó y sus ojos quedaron a la par con los míos, estiró sus manos y vi el huevo pokémon: ʹDe verdad quisiera quedarme con él pero me parece que este pequeñín prefiere quedarse contigo.ʹ Su sonrisa, su mirada, la amabilidad… fueron tantas cosas de él que me impactaron y quedaron grabadas en mi memoria. Ese fue el primer día en que lloré de felicidad.
Regresé a casa con dos de mis más grandes tesoros, el huevo pokémon y el número personal de Lucian. Pero una nueva sorpresa me aguardaba cuando regresé a casa. Por primera vez en mis cortos años de edad pude tener de frente a mis padres, en una breve visita. Me dijeron que solo estaban de paso y que pronto se irían, los negocios no esperan a nadie; antes de verlos marchar me presentaron a un niño un poco más grande que yo, él sería el encargado de cuidarme desde ahora en adelante.
Darach, así fue como se presentó el niño que para mi gusto no destacaba en absoluto, observó que traía conmigo un huevo pokémon, lo tocó y en seguida me dijo: ʹYa empieza a enfriarseʹ. Me sobresalte, tenía que mantenerlo cálido. ʹDescuide señorita, yo sé que usted lo logrará.ʹ Esa fue la primera vez que escuche la frase, pero no le di importancia y me fui.
Ni en mis más descabellados sueños dejaría que un niño cuidara de otro niño, pero mis padres sí lo hicieron. El niño Darach, comenzó a seguirme a todos lados como una sombra. A cada paso que daba él daba uno tras de mí. Si yo comía y algo se caía en mi vestido él de inmediato lo limpiaba. Si yo me enfadaba con él, él solo sonreía. En una ocasión me escondía en uno de los cuartos de la casa, le tomaría tiempo en encontrarme ya que eran más de cien habitaciones, o eso creía, ¡el chico me encontró en un parpadeo! Llevaba en la recamara tan solo diez minutos y él ya estaba a fuera de la puerta esperando a que yo saliera. De verdad era exasperante, ni siquiera podía estar tranquila en mi propia casa.
Así transcurrió la primera semana, dejé que hiciera lo que él quisiera, lo más importante para mí era el huevo pokémon y mantener contacto con Lucian.
Gracias a que pase un tiempo con los abuelos de la guardería pude mantener caliente el huevo, si era necesario lo giraba un poco, y por las noches me dormía con él. Cuando sentí que se agitaba más seguido llamé a Lucian para que viniera. Nunca olvidare el día en que Lucian llegó a mi casa. Ese día apareció por la mañana con un pequeño regalo, pensé que era para mí pero dijo que era para el futuro bebé. En toda la mañana Lucian permaneció a mi lado, Darach no apareció para nada. Pensé que era lo mejor, me agradaba estar sola con Lucian. Cuando cayó la tarde el huevo se agitó más, estaba tan feliz que no aguantaba a que eclosionara. Darach apareció para traernos la comida y Lucian le pidió que se quedara, antes de darme cuenta los dos conversaban como si hubieran sido amigos desde hace años. No le di mucha importancia. La noche cayó y los tres nos preparábamos para dormir, esa noche hice un berrinche, no quería que Lucian durmiera en otro cuarto quería que se quedara conmigo. Por lo que él aceptó quedarse bajo una condición, que también lo hiciera Darach. Me enfade, creo que ellos lo notaron pero no dijeron nada. Nos dormimos y poco antes de que diera la media noche escuchamos ruidos, el huevo pokémon se estaba quebrando. Como lo deje sobre la mesa Lucian y yo corrimos para ver al recién nacido, no sé cómo sucedieron las cosas que el huevo terminó rodando al otro extremo de la mesa, mi corazón dio un brinco. Lucian se abalanzó para atraparlo, yo me quedé inmóvil. Ese día, justo antes de media noche, Darach se convirtió en otro de mis tesoros. Mi sombra, que daba un paso cuando yo lo daba, él dio un paso cuando yo me quede inmóvil, entre Darach y Lucian atraparon al recién nacido Ralts. Tres de mis más grandes tesoros estaban frente a mis ojos.
La lista ha ido creciendo y entre ellos se encuentran mis nuevos amigos, Alder, Shauntal, Marshal, y sí, Grimsley. A pesar de todo lo que sucedió quisiera verlos en este momento, pero tengo miedo de lo que dirán.
No soy muy buena para esto de las disculpas pero si hay alguna forma en que lo pueda solucionar estoy dispuesta a intentarlo.
Pero si tuviera ahora a Darach qué me sugeriría…, qué me diría… De verdad lo extraño.
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Alder
Sé que ellos al igual que todos los amigos tienen sus diferencias y también tienen sus rivalidades. Y no tendré ningún inconveniente en si alguno de ellos decide abandonar la élite, después de todo fui yo el que los obligó a aceptar este trabajo sin tomar en cuenta sus sentimientos y sin tomar en cuenta a cada uno de ellos.
Solo espero que dónde quiera que estén se encuentren bien y si alguno de ellos requiere mi consejo quiero que sepan que estaré ahí para ellos. Porque cada persona es un inmenso universo que ni en cien años acabas de conocerlo.
Continuará…
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Capítulo 10
Un Momento…
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Ups, parece que Shauntal se convirtió en la primer habitante de Wonderland. :P y además ¡Grimsley ladrón!
Pero bueno, nos leemos en el próximo capítulo, solo espero que este antes de navidad. Que rápido vuela el tiempo. Saludos a todos.
