Sección de los reviews \(^o^)/
Cuando regresé pude notar una ligera inclinación en la pila de libros que antes leía. Tomando como referencia la ventana la inclinación era perpendicular hacia la puerta, por supuesto yo no los dejé así. Me dispuse a mover los libros a como los había dejado cuando una carta cayó del último libro que leía, eso tampoco estaba ahí. Agarré la carta y me percate de estaba dirigida para mí… Sería maleducado de mi parte no responder.
Para midochan494.
Recibí tu mensaje. Me alegra saber que sigues paso a paso esta historia, yo también lo hago pero desde un lugar muy lejano, aunque me gustaría tener mayor presencia que en un simple recuerdo.
Hablando de recuerdos tengo un dato curioso para ti, sabias que le entregue el huevo a Caitlin porque note que ella era especial, y no solo eso, también supe que el pequeño Ralts iba a ser macho y con la habilidad sincronía. Por eso le regalé el día en que nació una piedra evolutiva… En cuanto a lo de la sincronía jamás me imagine que causarían tantos problemas.
Recuerdos… ¿Sabías que para mí los recuerdos son como los libros? Una vez que los abres…
30 hojas después…
Queda contigo, Lucian.
Me explayé. Bueno esto ya no puede ser considerado una carta, tendré que acortarla. Por ahora retomaré la lectura en donde la había dejado…
Disclaimer: El universo aquí mencionado es propiedad intelectual de sus autores.
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Capítulo 10
Un Momento…
Otoño
Alder
[―Ya los localicé.]
―Sabes, siempre me he preguntado quienes son los que componen tu red de investigación.
[―Antes eran mis secretarias, ahora empleo un método que recorre toda Unova. Creo que la conoces. Es pequeña, impulsiva y tiene un cabello largo y violáceo…]
―… No uses así a Iris.
[―¿Quieres la información o no?]
―Sí, después quiero que me hagas otro favor…
[―Mmmm… bien.]
―Gracias Drayden. Quiero que Iris hable con los trillizos, se me ocurrió una idea.
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Marshal
Todos los días cambio mis vendas, el entrenamiento que he tenido ha sido demasiado brusco que me he desangrado los nudillos. Cada vez que cambio las vendas y aplico el alcohol me acuerdo de Caitlin, la imagen de sus dedos desangrados manchando las blancas teclas del piano pasa por mi mente. Creo que ahora comprendo un poco lo que quería hacer aquel día; la música para ella era una salida para tratar de olvidar a ese tipo llamado Darach… Quizás sí tengan razón cuando dicen el dolor con dolor se quita, lo he estado aplicando pero es un método que no recomiendo.
Olvidémonos de eso. El entrenamiento en las montañas, los ríos y ahora el desierto, me han dado lo necesario para enfrentar cualquier reto, creo que mis músculos han crecido un poco más. Sí creo que sí, mi brazo es un poco más grande.
―¡Auch!
Otra vez es este pokémon… Desde que llegue a entrenar al desierto me siguió, lo capture sin problemas pero es muy obstinado.
―Me recuerdas a alguien… Si te acepto en mi equipo te pondré su nombre.
―No creo que ese Tirtouga se sienta complacido en ser llamado como Grimsley. Es como si a este Archen le pusiera el nombre de Marshal solo porque se me da la gana.
No solo desde que llegue al desierto he sido perseguido por el Tirtouga, hace unos días me ha perseguido una pequeña molestia.
―Pensé que ya te habías ido.
―Ignorarme no es una definición de que me haya ido. ―lleva sus manos a la cintura y menea su cabeza viéndome con enfado.
―Ya te dije que no lo haré, así que ya puedes ir pensando en irte.
Ella da un gruñido seguido de un pisotón. Todos los días es lo mismo, hace un puchero, lleva sus manos a la cintura, me sermonea y luego da paso a la rabieta. Y cuando los otros intentos no funcionan ella termina haciendo una provocación.
―¡Bah! y después dicen que uno es el inconsciente.
Siempre ha sido así la pequeña Iris.
―Porque no te vas a otro lado. Hay otros tres a quienes puedes molestar.
Ella abre la boca con asombro y me mira con sus inocentes ojos color vino.
―¿Cuándo fue que te convertiste en un monstruo sin corazón? ¿Qué fue lo que te pasó? ―*sollozo*― Tú eres para mí como un hermano mayor pero ahora me rompes el corazón. Eres cruel y desalmado, ahora entiendo porque te han abandonado. ¡Si sigues así te quedaras solo, solo para siempre!
―Iris…
―Pero ya seamos serios. ―me da por mi lado― No creas que para mí es una dicha andar detrás de ti en medio de un desierto y siendo golpeada por esta molesta tormenta de arena. ¿Crees que eres el único que tiene problemas? No todo gira a tu alrededor, por favor no te des tanta importancia.
―Iris, tienes una lengua muy filosa. ¿Acaso pasas tiempo con Grimsley?
―Qué va, ése me echa a patadas cada vez que me ve cerca de la granja.
―¿Granja?
Iris se tapó la boca y me miró con ojos de yo no sé nada. Pero no me importa que no me diga nada, por lo menos sé que uno de ellos está bien.
―Bien Iris, tomare el recado del maestro.
―Sí. ―brinca de alegría y me entrega una carta.
Lo que me imaginé, quiere hablar conmigo. Aunque no lo diga sé que es referente a ellos. Lo bueno es que se dirige a ciudad Nimbasa por lo que no tendré que recorrer media región.
―Si te vuelve a llamar dile que recibí el mensaje y que voy para allá.
―Mmm… sí… pero hay otra cosa.
―¿Y ahora qué es?
Iris mira de manera nerviosa hacia mí y detrás de ella.
―¿Me acompañas al castillo?
Al inicio me negué pero después fue insistente, por lo visto no me iba dejar en paz hasta que la acompañara. De mala gana lo hice. Hasta yo también puedo tener mis momentos.
En el momento en que entramos al castillo un par de tipos nos impidieron la entrada, según la arena había inundado las salas inferiores y necesitaban sacarla. Lo cual podría ser factible si no fuera porque esas personas no parecían arqueólogos y el equipo que cargaban era más bien de otro tipo.
―Iris…
―Shh… lo sé. ―me jaló hacia la salida― Ellos no parecen personas normales, pero me preocupa que encuentren cierto pokémon.
―¿Qué Pokémon?
Iris abre la boca. Primero relata lo que descubrió Clay, luego lo que vio Leonora y al final la resolución de Drayden. También me habla de todos los eventos que ha visto por toda Unova. Tipos de estrafalarios trajes dando discursos en cada ciudad y personas liberando sus pokémons. Ya había escuchado de ellos pero no los tomamos en cuenta, no me parecían peligrosos, pero con todo lo que me ha dicho Iris…
―Marshal… oye, qué piensas hacer. ―(susurra)
Caminé hacia una de las paredes opuestas y la toque al azar, me pareció demasiado fuerte. En silencio liberé a Throh y le susurré el movimiento que quería que usara. En un rápido golpe Throh hizo vibrar toda la estancia. Agarré a Iris y salimos de ahí.
―Eso los detendrá. ―guardé a Throh.
―Claro, si no es que los has enterrado vivos.
No le di importancia al comentario, sabía muy bien que ellos se habían resguardado y este inconveniente no los detendría por siempre. Lo mejor era regresar con los demás y contarles todo lo que me había dicho Iris.
Luego de eso nos despedimos, ella se fue al sur y yo al norte.
Ciudad Nimbasa, nada ha cambiado, la misma ciudad colorida, los turistas van y vienen, hay un parque de atracciones… Un parque de atracciones, me pregunto si a Caitlin le gustan. La próxima vez que se deprima la traeré aquí en lugar de verla tocar un piano.
―Disculpe señor, estoy realizando una encuesta ¿podría tomar un poco de su tiempo?
Me gire tras de mí y vi a una niña no más grande que Iris.
―Esta bien.
―Perfecto. Primera pregunta: ¿Qué clase de pokémon le gustan?
―Lucha.
―Bien. Segunda pregunta: ¿Cuál es su líder de gimnasio pokémon favorito dentro de la región?
Esas preguntas resultaron bastante inquietantes, la verdad algunas resultaron muy personales y otras me parecieron sin sentido. ¿A dónde querían llegar con esto?
―Muchas gracias señor. Tome un panfleto.
En el instante en que acepté realizar la encuesta la niña no me pareció peligrosa, pero ahora sí. La busque con la mirada pero se había perdido entre la multitud.
―Ahora reclutan niños.
El folleto que me dio hablaba de un evento que se realizaría por la tarde en la explanada del parque de diversiones. El símbolo que aparecía en toda la hoja impresa era el mismo del que me había hablado Iris. Esperé hasta que cayera la tarde, la gente se reunía y no había señales de esos tipos. Me relajé, a lo mejor ellos habían desistido…
―Liberen a sus pokémons…
O tal vez no.
Un grupo apareció, se hacían llamar Team Plasma. Escuché con atención todo lo que tenían que decir, el que hablaba parecía ser el líder; Tenía facilidad de palabra pero no de convicción, pude sentir en el aire un aura siniestra… la misma que se siente cuando Caitlin pierde el control de sus poderes. ¿Tendrán un psíquico con ellos?... Esto no me agrada.
Cuando finalizaron pude ver cómo algunos espectadores liberaban a sus pokémons, la chica a mi lado lo hizo entre lágrimas, parecía ser forzada. Todo eso concordaba con lo que me había contado Iris. Sin duda nada agradable. Espero que el maestro llegue pronto para poder regresar a la liga pokémon, este no es el momento de estar separados…
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Shauntal
Ha pasado casi un mes desde que me aleje, la verdad no sé si fue bueno o malo. Quizás con el tiempo lo descubriré. Por ahora he decidido hacer una visita a un lugar al que siempre me he negado a visitar y también al que me he negado a contestar las llamadas…
La fachada ha sido resanada pero no pintada, los oscuros colores deprimentes carcomidos aún se notan. Las pocas ventanas que contienen barrotes están tapiadas y la puerta podrida de madera esta clausurada. Hubiera dado por hecho que este lugar habría sido clausurado y por eso me habían llamado, pero era todo lo contrario. A un par de metros, en el segundo edificio, vi a los empleados entrar y salir. Existía otra entrada.
De tan solo cruzar la entrada sentí las miradas clavarse en mí, la incomodidad me invadió. Me seguía preguntando por qué mis padres la habían dejado en este lugar tan olvidado, pero yo también tengo parte de culpa por no haber dicho algo y tampoco por no haber venido a visitarla en todo este tiempo.
Registre mi nombre y esperé a que me llamaran. Desde lejos, con eco, pude escuchar la voz de la enfermera decir mi nombre. La seguí con la mirada clavada en el suelo, el piso también estaba desgastado y pegajoso. Cuando se detuvo me señaló la puerta del doctor, la placa tenía otro nombre pero el apellido era el mismo. Le pregunte a la enfermera pero ella me dijo que entrara, el médico seria el encargado de explicarme. Y se fue.
Llame un par de veces antes de entrar.
―Pase. ―dijo la voz del otro lado.
Me asomé con cuidado por miedo a recordar aquel día en que la trajimos. El interior nada ha cambiado, el mismo olor a tabaco, el mismo viejo y polvoriento reloj de péndulo que no marca la hora porque está descompuesto, y esa sábana blanca que ahora es gris, debido al polvo, sigue cubriendo un objeto que nunca he visto. Pasee mi mirada por el cuarto antes de entrar, detrás de una pila de expedientes sobre el escritorio pude ver una cabeza asomarse, pero a diferencia de la que antes estaba ésta era de cabellera negra y no gris. La persona oculta detrás de los expedientes se asomó por encima de la pila y me miró. Era un hombre joven no más grande que yo, con unos ojos llenos de vida que no concuerdan con este lugar. Me pidió que me sentara y señaló la silla frente al escritorio.
―Usted debe ser la señorita Shauntal. ―me estiró la mano. Yo asentí― He tratado de comunicarme con usted por teléfono, sin embargo nadie contestó.
―He estado muy ocupada. ―mentira, pero tampoco le diría descaradamente que no quería contestar.
―El motivo de mi llamada es para decirle que desde ahora yo seré el encargado de llevar el caso de su hermana. Y también para decirle…
―Perdón que lo interrumpa, ¿pero que le pasó al anterior doctor?
―El ya se jubiló. Pero no se preocupe, él es mi padre y ahora yo tomare su lugar. Por ahora estoy poniéndome al tanto con todos sus pacientes y debo decir que la última es su hermana debido al inconveniente de que nadie me contestaba.
―Comprendo.
―También el motivo de mi llamada era para decirle la condición de su hermana. ―me le quede viendo sin mucho interés― Ella está lucida. ―eso me tomó por sorpresa― Ha estado lucida desde hace un poca más de un mes.
Silencio.
Pude ver al médico hablar pero las palabras no llegaban, en mi mente rondaban las últimas palabras. Ella ha estado lucida, lucida por más de un mes.
―¿Señorita? ―Me extendió una caja de pañuelos desechables.
No lo comprendí al momento sino hasta que mis lentes se empañaron.
―¿Quiere ir a verla?
Asentí. En el trayecto, me fue contando que habían clausurado el edificio principal debido a que lo iban a derrumbar para volver a construir otro en su lugar, el segundo edificio seguía en planes de ser derrumbado. También mencionó sobre algunas actividades que ayudarían a los pacientes, jardinería, pintura y danza. Esas eran ideas de la nueva administración. Continuó hablando por el resto del trayecto, yo no le preste atención, estaba impaciente por ver a mi hermana.
―Hemos llegado. ―me señaló la parte trasera del jardín.
Dejé al doctor hablando y caminé en su búsqueda. Como si un haz de luz me indicara el camino donde ella estaba puede ver su figura resaltar en la banca de un kiosco. Su cabello largo y negro le caía a un lado por tener la cabeza inclinada por estar leyendo. Su cabello se movió cuando ella levantó su cabeza, sus grandes y marrones ojos tan cristalinos e inocentes me vieron, al poco tiempo se llenaron de agua. Se levantó de la banca y como una niña aventó el libro y corrió para abrazarme, mientras lloraba y decía mi nombre.
―Shauntal has crecido. Viniste ¿recibiste mi regalo? Sabes hoy vi…
Hablaba de manera torpe y atropellada, pero lo comprendía, ella no podía controlar su felicidad.
Nos sentamos en el césped y escuché con toda atención todo lo que tenía que decir. Me fascinaba escucharla y verla tan viva, alegre, era como una niña pequeña relatándome algunas de sus aventuras. Pero en cierta forma lo era, puede que su cuerpo haya crecido pero ella seguía siendo una niña.
―Estaba asustada, desperté en una cama que no era la mía, en un cuarto que tampoco conocía y rodeada de gente que jamás había visto. ¿Sabes lo que se siente que un día duermes con la edad de ocho años y en tu cama y al siguiente despiertes con catorce y en un lugar desconocido?
No supe qué responderle.
―Pero sabes, el doctor es muy amable. Me hizo un par de preguntas el día en que desperté gritando, luego de un rato me prestó algunos libros. Te los muestro. Ya vengo no te muevas.
Como una niña se fue brincando en dirección al kiosco, cuando regresó me mostró dos libros. Los conocía muy bien, yo sabía quién era el autor.
―Shikimi, es la autora… bueno su seudónimo, y ha escrito varios libros, bueno eso me dijo el doctor, pero por ahora yo solo he leído estos dos. El libro de "Cristales" me encanta, habla sobre una niña que ha sido atrapada en un mundo de terror y el malvado mago oscuro borró su memoria, para poder escapar ella tiene que recuperar los fragmentos de sus recuerdos. Y el libro de "Mi sueño" habla de una chica que ha quedado atrapada en el limbo y no podrá estar en paz hasta que consiga concluir todo lo que dejó sin terminar, y cuando lo hace, se da cuenta de que ella aun seguía viva. ¡¿Puedes creerlo?!
Me reí ante las divertidas reacciones de mi hermana. Ella me hizo pucheros por reaccionar así pero no podía evitarlo, en verdad tenía motivos para reír.
La noche llegaba y era tiempo de que ella entrara, antes de irme me despedí de ella con un fuerte abrazo y un beso en la frente.
―Shauntal, ¿la próxima vez que vengas podrías traerlos? ―ladee la cabeza un tanto confundida, a lo cual ella resopló― ¡Dah! me refiero a Marshal y Grimsley.
Le sonreí.
―Claro que sí.
Fue lo único que alcance a decirle, me era imposible decirle lo que había pasado, pero la verdad no importaba, porque aunque se oiga cruel, si se lo llegó a contar ella algún día lo olvidara.
―Shauntal ―me agarró con fuerza la mano, acercó su cara a la mía y sus ojos me miraron. Eran tan puros y cristalinos igual a los de un niño― ¿Qué pasa?
No pude evitarlo, termine contándole todo…, termine explotando frente a una persona que está en una situación en la que no debe preocuparse de otros.
―No es justo…
Oí el leve sonido de las palabras pero quería confirmarlo.
―¿Qué?
―Nada, ―evadió el contacto visual― pensaba en qué ibas a hacer. Yo no te puedo dar un consejo porque nunca he sabido lo que es enamorarse, recibir el primer beso, emocionarse bajo las estrellas, dar un paseo tomados de la mano… yo no lo sé…
Por un instante me pareció escuchar un tono de voz diferente al usual, quizás imaginaciones mías.
―¿Desde cuándo la hermana menor le tiene que dar consejos a la mayor? No te preocupes por mí.
Ella no dijo nada, su vista evadía la mía. Mirando al frente sin pestañear.
―No le hagas daño…
Eso fue lo último que me dijo, parecía molesta. Tal vez para mañana ya me volvería a dirigir la mirada…
―La condición de su hermana es muy especial, en un día puede estar lucida y al siguiente nada. Hay que resaltar que esta vez fue más prolongada que las otras, pero por desgracia no las recuerda. Como ya le dije antes, yo llevare ahora su caso, en cuanto ella esté lucida nuevamente le avisare.
―Gracias doctor. ―Me levanté y pude ver que en el escritorio estaban los libros que antes había leído mi hermana.
―Pensé que era lo mejor para ella, leer las historias que usted ha escrito.
Levanté la mirada para verlo, otra vez me estaba ofreciendo una caja de pañuelos desechables.
―Comencé a escribir por ella. Quería ver el mundo por ella, decirle lo que he visto y detallárselo. Vivir por ella. Porque sé muy bien que jamás podrá hacerlo.
―Un lindo pensamiento, pero tenga cuidado de no confundirse.
―¿Perdón?
―Nada. Esperaré con ansias su próximo libro.
Nuevamente me despedí y me fui. Deambule por un rato por las calles, sin darme cuente llegue al punto de salida de la ciudad.
―¿Leíste el panel? ―Oí una voz al fondo― Parece que hay lluvias por la ruta 6 y 7, pero no es una lluvia normal creo que es un pokémon.
―Eso no es posible, solo existen tres pokémons que pueden hacer eso y ellos desaparecieron hace años, me lo dijo mi abuela.
Un pokémon… tres pokémons… Algo perezosa levante la vista para leer el panel electrónico.
[Ruta 5: sol. Ruta 6: lluvia. Ruta 7: lluvia… El líder de gimnasio de ciudad…]
Los circuitos de mi cerebro se encendieron y corrí hacia el mostrador de informes para hablar con la señorita.
―¿La línea del metro está funcionando?
―S-sí, pero la próxima estación esta a tres kilómetros de aquí… ¡señorita!
Comencé a escribir historias por ella, sin importa qué, todo lo hago por ella… Pero también quiero que ellos las lean…
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Grimsley
El vigorizante aroma de un rancho, es una pena que no venga en un frasco de 100ml y se produzca en masa. Siento pena por los pobres diablos que se lo pierden como también el no disfrutar ser despertados a las cinco de la mañana por una jauría de Houndoom.
Mis compañeros se han acoplado de manera perfecta. Bisharp y Liepard son los únicos que han estado aquí antes pero Scrafty, Krookodile y Drapion se adaptaron en tan solo cinco segundos, solo necesitaron que mis abuelos les hicieran mimos.
―¿Has estado comiendo bien? Veo que tu estomago se pega contra tu espina dorsal. ―dijo mi abuela entregándome el desayuno.
Qué ocurrencias.
―Sí abuela, aunque no lo creas mi anatomía es ser delgado.
―Patrañas, sírvele más. ―dijo mi abuelo quitándole la cacerola a mi abuela y sirviéndome más.
Sin importar lo que diga mis abuelos siempre llenan mi plato al punto de desbordarse. Lo cual me es imposible terminar, yo no soy un glotón.
―¿Qué haces todos los días? Siempre te vas y vienes con ese extraño traje. ―mi abuela señala mi manto y mi turbante.
―Jugando en la ruta 4. ―le sonrío.
Mi abuelo come sin despegar la mirada de mí, sabe que algo tramo.
―No te pongas en peligro.
―No lo haré, es muy tedioso ser un héroe.
Y en efecto, ser un héroe no está en mis genes… los genes que yo tengo son veneno…
Una vez, cuando era niño, les pregunte a mis abuelos cómo es que mi madre terminó casándose con …mmm… ese hombre. La diferencia entre ellos es bastante, él de cuna rica y ella humilde. ¿Por qué fue a dar a ese mundo de serpientes?... Entre mi abuelo y mi abuela hubo un silencio bastante incomodo, en ese momento noté que ellos tampoco estaban de acuerdo con el camino que había tomado su hija. En este mundo competitivo donde el dinero es el que lo mueve ella había tomado el camino equivocado… en muchas maneras.
Recuerdo que en cada año la mansión siempre estaba concurrida por gente que ni conocía, mi padre, organizaba fiestas cada vez que podía. Ese era el mundo de ellos y también el mío. Nací en medio de un mundo de fiestas, tabaco, licor y apuestas. Nada sano para un niño. En todas las fiestas escuchaba como los hombres más ricos de la región se reunían con mi padre tras puertas cerradas. Hablaban sobre expansión y cómo absorber a las empresas más pequeñas, ese era el mundo de la familia de mi padre, devorar al pez más pequeño.
Mi madre provenía de otro mundo, uno en donde el trabajo duro es la recompensa. Ella fue a las mejores escuelas y tenia las mejores notas. Mis abuelos se esforzaban para poder darle todo eso sin que ella se detuviera.
¿Cómo fue que dos mundos tan diferentes se conocieron?... ¿Casualidad? No, las cosas no suceden por casualidad, entonces cómo llamaría a esto…
El primer y único trabajo de mi madre fue en una de las empresas de mi padre. ¿Suerte o mala suerte?... Ella tan inexperta trabajaba en lo más bajo de la empresa pero era un trabajo honesto. Con forme sus estudios avanzaban ella llegó a lo más alto de la empresa hasta ser una de las contadoras. Me parece que la destreza en los números lo heredé de ella. Así fue como la cercanía entre ellos fue disminuyendo. Visitas casuales, cenas casuales, regalos casuales… Mi padre era un hombre con habla tanto para los negocios como para las mujeres.
Ante la negativa de mis abuelos mi madre aceptó casarse con mi padre. Desde ese día ella rompió toda relación con ellos, y ellos tampoco fueron a buscarla.
Al poco tiempo nací, entonces comenzó la batalla de cómo educarme. Mi padre prefería el modo rudo para que yo tomara su lugar. Mi madre prefería el modo simple. El resultado no fue lo que esperaban. Con mi potencial mi padre no dudo en crear una fusión. Ambos empresarios accedieron y tiempo después conocía a Apryl.
En este mundo competitivo no siempre aplica la regla de: el pez más grande se come al pequeño, es la de: el pez más astuto es el que sobrevive.
Una empresa pequeña a veces pasa desapercibida por los grandes empresarios cuando ésta no representa un peligro, más cuando es de índole diferente. El padre de Apryl era uno de eso hombre. Pequeña empresa que supo moverse por el mercado y llegar a ser grande en tan solo 10 años.
Mi padre sabía apreciar esa astucia… y los padres de Apryl también. Y en un movimiento nosotros los hijos pasamos a ser peones en este brutal juego de ajedrez.
Ver a mi padre empezaba a convertirse en toda una odisea. Viajes constantes, salidas por la madrugada, desveladas repentinas en la oficina… Mi madre pensaba que el trabajo había aumentado. Ella se ofreció en ir a ayudarlo, él lo rechazó rotundamente.
Las cosas se complicaron más cuando mi madre recibió la llamada del banco. De un momento a otro ya estábamos en quiebra. Mi madre no podía creerlo, ella siempre recibía un informe. ¿Entonces cómo era eso posible? De inmediato le pidió al chofer que la llevara a la empresa, mi madre se despidió de mí y me dijo que no descuidara mis estudios… Esa fue la última vez que la vi…
A los pocos días llegó el banco a embargar las cosas y a subastar todo lo que había. El dinero recaudado fue a dar a dos lados. Lo poco que dejó el banco fue dividido entre los miembros de la familia de mi padre como perros hambrientos disputándose un pedazo de carne. A mí me mandaron a la calle.
En un mundo de buitres carroñeros qué se podía esperar. La sombra de la venganza se mueve muy por debajo del radar.
La situación fue la siguiente…
Con el poco dinero que quedó de la destrozada empresa de su familia, que fue destrozada por la familia de mi padre, la sombra de la venganza abrió un local. Tiempo después se fusionó con otra pequeña tienda cuando dicha persona se casó. Así nació la pequeña empresa que creció lejos del radar de la familia de mi padre. Cuando la hija de ese matrimonio fue detectada por los ojos de mi padre, la sombra de la venganza convenció a su pareja de aceptar el matrimonio arreglado. Así fue como nosotros los hijos pasamos a ser peones en este horrendo juego. Con la puerta abierta debido al matrimonio la sombra de la venganza hizo su movimiento.
Movimientos incoherentes, salida de dinero sin justificar, los activos de la empresa fueron disminuyendo y los pasivos fueron creciendo. Mi madre salió de la casa para encontrarse con mi padre y que le explicara la situación. Cuando mi madre llegó a la empresa se encontró a mi padre con otra mujer… La amante no era otra más que la madre de Apryl.
El abuelo materno de Apryl fue una de las empresas destrozadas por la familia de mi padre, con el poco dinero la madre de Apryl abrió su local con un interés diferente. Cuando se casó la empresa creció lejos del radar. El padre de Apryl se negaba a un matrimonio arreglado, la empresa de mi padre no era del mismo interés que la suya, pero la madre le dijo que había que experimentar otras opciones, entonces el señor accedió.
El resultado fue una destrucción mutua.
Mis padres no pudieron reconciliarse, mi madre desapareció cuando encontró a mi padre en su despacho con otra mujer… tiempo después fue el día de su funeral, mi madre se había quitado la vida. Ella lo amaba tanto que no pudo superarlo. En cuanto a mi padre… no sé dónde está y ni me interesa.
Respecto a los padres de Apryl me entere que se separaron y los activos de la empresa fueron divididos. El señor jamás pudo perdonar a su esposa y Apryl quedó devastada.
Cuando ella se enteró de lo sucedido me visitó en la granja de mis abuelos, se disculpó muchas veces por lo que hizo su madre. Algo que me sorprendió ya que no era su culpa y tampoco debía de tomar la responsabilidad. El padre de Apryl se enteró en dónde estaba su hija y vino por ella. El señor me miró con desprecio, seguramente mi cara le recordaba a la de mi padre. Sus palabras fueron duras y me dejó muy en claro que nunca más buscara a su hija. Pero ella siguió escapándose para buscarme. Siempre me dijo que independientemente de lo sucedido ella quería casarse conmigo, lo hicimos nuestra promesa. Tiempo después el padre de Apryl se la llevó lejos y ella me dejó como recuerdo a Purrloin junto con una carta desconcertante. En ella me pedía que no la buscara y que me olvidara de nuestra promesa. El pago por haber destruido a mi familia era ese pokémon.
¿Qué fue lo que sucedió? Aun no lo sé… Las dudas fueron creciendo hasta el grado de volverse retorcidas. Antes de darme cuenta empecé a odiar a Apryl… pero al mismo tiempo la seguía amando…
Un amor puro y verdadero no existe en este mundo.
―En qué piensas. ―mi abuelo me regresa a la realidad con una palmada en el hombro.
―Pasado, presente, futuro.
Mi abuelo se ríe.
―Son muchas cosas qué pensar para alguien tan joven.
Me encojó de hombros.
―Mm… ya sabes. ―agarró el túrbate y el manto― Ya me tengo que ir.
―Grimsley, podrás tener la apariencia de tu padre, pero esos ojos y tu actitud tiene el sello de tu madre.
―¿Por qué me dices eso?
―No puedes ocultarme nada, yo ya pase por el mismo camino que tú apenas recorres. Las dudas, el temor, la ira. Pero sin importar todo eso viví mi vida a mi manera, con arrepentimientos o a veces sin ellos.
―¿Uno de tus arrepentimiento es el de no haber detenido a mi madre?
―… Tu madre también vivió a su manera… si la vivió con arrepentimiento o no solo ella lo sabe. Pero debes de tener en cuenta que ella se arriesgó y si no se hubiera arriesgado tú no estarías aquí… Y doy gracias por ello.
No tuve más palabras.
―Se me olvidaba decirte algo. Hoy no tendrás cena, mañana tampoco habrá desayuno para ti, ni comida, ni cena…, así serán los siguientes días.
Me solté a reír, sin duda mi abuelo tiene una manera muy peculiar para arrojarme al mundo.
Se detiene y me voltea ver, una sonrisa se dibuja en su desgastado rostro.
―Dale mis saludos a Alder y dile que muchas gracias por haber cuidado de mi nieto.―se da la media vuelta y reanuda su caminata ―Busca una linda chica y ten una familia… ¿Has considerada a esa linda chica de cabello purpura?
Ahora de dónde ha sacado esa idea. Otra vez vuelvo a reír. Me pongo el manto y acomodo el turbante. Es hora de ir a jugar a la ruta 4.
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Caitlin
Los paseos en la playa son relajantes y cualquiera sería feliz si siempre pudiera ver la playa. Pero desde hace un par de días me la he pasado encerrada en mi casa, el motivo, un hermoso y reconfortante motivo.
―Señorita, su desayuno.
Verlo cruzar la puerta de mi cuarto cargando una charola de comida y dedicando su sonrisa más radiante, ese es mi mayor motivo para quedarme en casa todo el día.
Cierto día, cuando estaba en la playa, regresé a altas horas de la noche, desde lejos vi que las luces de mi casa estaban encendidas, pensé que Cynthia había llegado pero era muy extraño todavía no era la temporada. Armada de valor saqué a todos mis pokémons para que juntos echáramos al intruso, cuando abrí la puerta de inmediato todos atacaron, en medio de la polvareda de ataques escuché un grito que me resultó familiar. En ese instante mis pokémons dejaron de atacar y sin esperar se abalanzaron contra él, eso fue injusto, ellos se me adelantaron.
Desde ese día pasó todos mis días encerrada. Él me platica lo que ha pasado en el Batlle Frontier y cuanto me extrañan los demás. También me comenta los días en que se encuentra con Cynthia y Lucian. Había olvidado a cuantas personas dejé atrás desde que me mude a Unova.
―Señorita, ¿puedo pedirle un favor?
―Sí, supongo.
―¿Podemos ir a dar un paseo a la playa?
Nada fuera de lo normal.
―Esta bien.
Darach preparó una canasta y la llenó de comida, supuse que quería un día libre. Cuando llegamos a la playa me quité los zapatos y corrí. La sedosa arena entrando entre tus dedos y siendo bañados por la salada agua, solo quería que mis pies se hundieran más adentro de la arena, quedarme ahí para siempre.
Recorrimos un buen trayecto rodeando la playa y dejando el pueblo muy atrás, creo que llegamos a la playa oculta cerca de la ruta 13. Darach extendió el mantel que tría y sacó toda la comida que había preparado, luego de terminar de acomodar todo sacó a sus pokémons. Empoleon corrió hacia el mar, Staraptor emprendió el vuelo y Houndoom se alejó lo más que pudo del mar. Imitándole liberé a los míos, Sigilyph fue tras Staraptor, Musharna y Reuniclus se quedaron cerca de Houndoom, Bronzong prefirió contemplar el mar, y Gallade junto con Gothorita se quedaron cerca de mí.
Ese día nos la pasamos bien. Recolecté conchas de mar y algunas piedras, con ayuda de Empoleon pude sumergirme en las ruinas marinas, no conseguimos mucho pero fue divertido. Cuando regresamos todos comimos lo que Darach había preparado, quedamos tan llenos que ya no teníamos espacio para más.
―Señorita, no me diga que ya no tiene espacio para el pastel.
¿Pastel? ¿Darach había preparado pastel? Lo admito, no puedo negarme a algo dulce pero en esta ocasión ya no tenía espacio para más.
―Por lo menos soplé las velas.
¿Soplar las velas? No le respondí hasta que vi el pastel, un pequeño pastel decorado con feliz cumpleaños y catorce velas.
―¿No me diga que olvidó su propio cumpleaños?
Lo había olvidado, mi propio cumpleaños lo había olvidado, pero estaba feliz de que él lo recordara. Pedí mi deseo y soplé las velas, luego le di una gran mordida, Darach me hizo la travesura de sumergir un poco más mi cabeza dentro del pastel. Eso no se iba a quedar así, entonces agarre un poco de la crema pastelera y lo embarré por toda su cara. Eso es algo que jamás habría hecho estando en Sinnoh. Darach se quitó los lentes y agarró una servilleta para limpiarse. Hay algo que debo decir, a algunas personas les quedan bien los lentes y a otras no, y son raras las que lucen bien de ambas formas, Darach era una de ellas. La montura de sus lentes no le restaba importancia a los rasgos de su cara, pero ahora lucía más enmarcada, los ojos, la nariz, los labios… ¿Cuándo fue que Darach se convirtió en un hombre?
―¿Señorita?
Me giré tratando de ocultar mi rostro y evitar hacer contacto visual.
―Hay que comer antes de que oscurezca.
La tarde se iba y empezamos a recoger todo. Darach caminaba delante de mí. No pude evitar ver lo ancha que se había vuelto su espalda, no solo eso, el cuerpo, sus piernas… Cuando éramos niños no había mucha diferencia en la estatura, pero ahora hay una gran diferencia. Con cuidado deslicé mi mano debajo de la suya y entrelacé mis dedos con los suyos, él apretó mi mano en un agarre suave y cálido. La última vez en que me tomó de la mano fue cuando tenía ocho años. Sus manos ahora son más grandes, gruesas, huesudas, cubren la mayor parte de las mías. Darach ha crecido demasiado que no me di cuenta. Ni cuando empezó a usar colonia.
―¿Señorita?
―Ah perdón.
―Si voy rápido dígamelo, puedo caminar a su paso.
Apreté con fuerza su mano.
―Así está bien… quiero seguir así…
Él no dijo nada.
Al regresar a la casa no hablamos, era un silencio agradable.
―Señorita, hay otro favor que me gustaría pedirle.
El silencio agradable fue quebrantado. Levante la cabeza y mis ojos se clavaron sobre él, su tono de voz era diferente al usual.
―Qué pasa Darach. ―titubee.
―Antes que nada quiero decirle que mañana regresaré a Sinnoh, ya me ausente por mucho tiempo.
―Comprendo.
―Pero antes de irme quiero que me haga un favor…
Pude ver la vacilación en sus ojos.
―Sería tan amable de entregarme a Gallade.
Silencio.
―No me lo tome a mal señorita, es solo que usted… Cómo se lo puedo decir… Usted depende mucho de él tanto emocional como físicamente. Y si recordamos lo que usted me dijo antes de irme es que quería ver el mundo con sus propios ojos y para ser sincero no me parece que lo esté haciendo. Gallade ahora se ha convertido en un sustituto.
La cabeza me dio vueltas, el mundo se me vino encima.
―Eso no es cierto.
―¿No? Entonces cómo puede explicar que Gallade haya sido el único que fue afectado por una sincronía en medio de una batalla.
Sofocante, no había palabras. Gallade… Gallade… un momento… ¿cómo es que él sabe de eso?
―Tú c-cómo…
―Puede que ya no esté aquí de manera física pero sigo velando por usted.
―No. ―Mi respuesta fue débil, igual a un susurro.
―Perdón, pero no la oí. Puede hablar más fuerte.
Mi respiración se agitó, qué estaba pasando. Por qué me pasaba esto…
―He dicho no. ―dije con más fuerza― No puedo.
―¿No puede o no quiere?
―¿Por qué haces esto? ―mi voz temblaba.
El me miró fijamente, dio un suspiro y se acomodó los lentes. Esos ademanes los había visto solo cuando él se preparaba para una batalla.
―Usted lo dijo antes. Iba a empezar desde cero sin tener que depender de mí, y ya no lo hace, pero ahora depende de Gallade. Y a mi parecer eso no es empezar desde cero. ―Hizo una pausa larga― Quiero que usted se haga más fuerte, quiero verla crecer, madurar… Convertirse en una gran mujer.
Agaché la cabeza y agarré con duda la pokéball de Gallade.
―Señorita… ―se acercó y me agarró del mentón con gentileza― Dejemos que sea Gallade el que decida.
Quería llorar, pero no podía hacerlo, porque una dama jamás debe de hacerlo, no mostrar emociones, no mostrarse débil. Pero empezaba a dejar a un lado toda esa educación debido a las palabras de Marshal. Y en este momento necesitaba que alguien me diera valor, unas cuantas palabras de aliento.
Lancé la pokéball y Gallade se materializó. Él paseó sus ojos sobre nosotros, puede ver la duda reflejados en ellos. Dio un paso hacia mí pero vaciló, me miró fijamente, sus ojos mostraban dolor. Desde lejos pude ver que agachó la cabeza… Hace mucho tiempo que no lo veía hacer esa pose, la misma que hacia cuando estábamos en el castillo... Luego de eso Gallade caminó hacia Darach…, mis ojos se tornaros acuosos… Eso fue lo último que recuerdo…
A la mañana siguiente me encontré sola en la casa de la playa, Gallade y Darach ya no estaban. Junto a mi encontré un nuevo pokémon, Gothorita había evolucionado a Gothitelle y me sujetaba con fuerza la mano.
Crecer, madurar… Mi propósito será crecer y demostrarles que puedo hacerlo sin ellos…Ya es hora de regresar a casa… al recinto de la E4…
Continuará…
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Capítulo 11
Jardín de Flores
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Bueno quiero agradecer a todos los que siguen esta historia, de verdad muchas gracias, también muchas gracias por sus reviews … (¿Por qué suena como una despedida?) En efecto es una despedida… pero una despedida de fin de año XD ¡Sorry, no lo pude evitar! Este fue el último capítulo del año y actualizare hasta el próximo año. (Estos chiste de fin de año son malos lo sé.)
En fin, feliz navidad y feliz año nuevo para todos. Saludos.
