Nota del autor:
Hola y bienvenidos a esta nueva historia. Espero que sea de su agrado.
Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.
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Leyends of harmony – Modes, Harmony and Tempo.
Capítulo 00 – Prologo
Una vez más la yegua se encontró mirando absorta por la ventana, realmente no había nada interesante que le llamara la atención solo árboles y montañas que cubrían por completo el paisaje de los alrededores. A pesar de eso, ella simplemente permaneció ahí sentada con la mirada fija en el exterior.
No era la primera vez que viajaba en el expreso y sin importar que los zepelines eran la más reciente maravilla, no podía evitar pensar que viajar en tren se adaptaba mucho más a su estilo. Ya había probado los barcos, las carretas y por supuesto que también los relajantes globos aerostáticos. Sin embargo, viajar en tren era sin duda una experiencia especial para ella, además de que era una de las pocas cosas que realmente disfrutaba hacer.
El sonido de las ruedas del tren la relajaban, siempre había sido un sonido agradable para sus oídos. Desde la primera vez que lo había escuchado, aquel rítmico golpeteo acompañado por el sonido de los pistones de vapor que impulsaban la maquinaria la habían enamorado desde su primer viaje.
Quizá todo se remontaba a la simple sensación que el tren provocaba con sus vibraciones. Las cuales producían a un ritmo similar al latido de un corazón… una sensación que realmente extrañaba.
Quizá era eso lo que tanto la atraía a seguir viajando en ese medio de transporte y escogerlo siempre como su primera opción. Incluso cuando era consciente de que los trenes no eran el medio más veloz de todos. Encontraba aquella sensación bastante relajante, la hacía sentir más… viva.
Su estómago escogió ese momento para comenzar a protestar una vez más. La yegua, por otra parte, simplemente decidió ignorarlo por enésima vez en la ultima hora y media.
No era ajena a tener hambre en realidad, así que podía soportar un par de horas más. Eso sin contar que no estaba realmente de humor para un bocadillo nocturno.
Por lo que simplemente permaneció ahí sentada, completamente inmóvil en su lugar. Su cabeza permanecía recargada sobre uno de sus cascos en absoluto aburrimiento. Su alocada crin de color azul eléctrico caída a un costado de su rostro. Sus ojos permanecían fijos en el paisaje del exterior.
Ciertamente las cosas no habían salido como lo había esperado desde la pela con su manager, pero tampoco era algo que le interesara en realidad. Podía rehacer su carrera donde fuera y cuando fuera. Después de todo tenía mucho tiempo libre, en especial desde que había abandonado la academia.
Aun así, tenía que admitir que Sven Gallop era realmente bueno en lo que hacía. Desafortunadamente sus métodos resultaban ser… poco éticos en la mayoría de las veces y su falta de compromiso con sus fans provocaba que los nervios de la yegua estallaran constantemente. Aun así, debía reconocérselo, de todos los ponis que había conocido a lo largo de los años él era el que mejor contactos y conocimiento tenía en el mundo del espectáculo.
El sonido de su estómago gruñendo volvió a llamar su atención. Aunque habían pasado varias horas desde su ultimo almuerzo, sentía como si no se hubiese alimentado en días. Aun así, decidió continuar ignorando su apetito y centró su total atención nuevamente al exterior.
Observó el paisaje mientras comenzaba a tararear la melodía de su último éxito. Si bien no se trataba de algo que realmente la llenara de alegría, ciertamente era un trabajo que le tomó un largo tiempo para terminar. Admitía que no era precisamente su mejor trabajo y ciertamente había perdido el interés en terminar la grabación a mitad de la composición, aun así, la yegua había quedado bastante contenta con el resultado final. Por lo menos era aceptable y a sus fans les gustaba… y bueno si el disco se vendía, no había razón para no apreciar su trabajo, ¿cierto?.
"No, la verdad es que pude haber puesto un mayor empeño en ese disco" pensó.
De hecho, ahora que lo pensaba la falta de inspiración parecía finalmente comenzar a afectarle. Cada nueva canción que componía le tomaba más tiempo, a este paso seguramente le tomaría una eternidad terminar el próximo álbum.
La luz de la luna comenzó a alumbrar su camarote tan pronto como el tren tomó la siguiente curva. Observó a silueta de la Luna tan pasiva como siempre iluminado los cielos de Equestria. Mientras la oscura figura de Nightmare Moon permanecía en su superficie.
Aún ahora podía sentir aquella extraña inconformidad en su pecho, al igual que la primera vez que vio aquella Luna manchada por la sombra de la oscura princesa de la noche. Cada vez que la miraba era como si le recordara su propio fracaso. La benevolente princesa que había caído presa de su propia oscuridad. Era una historia que jamás olvidaría sin importar cuantos años pasaran. Para ella era el recuerdo de que aún ahora quedaba esperanza y si Celestia así lo creía, ella también debía permanecer con la mirada en alto.
Su estómago gruñó una vez más, su insistencia comenzaba a ser molesta. Probablemente pronto se vería obligada a sucumbir a los deseos de su propio cuerpo.
"Tal vez sería bueno tomar un descanso" pensó.
Un descanso. Esa palabra revoloteo por su mente por un tiempo. ¿Acaso no era esa la razón por la que viajaba a un pueblo tan pequeño y apartado de las grandes ciudades?
Al principio era solo la falta de inspiración, después fue el aburrimiento. Ahora era esa extraña sensación de abandonarlo todo. Por años había demostrado su talento. Por años había Luchado por conseguir su meta. Por años había tratado de encontrarle un sentido a su existencia… Pero sin importar el esfuerzo, el tiempo, la fama y los ponis con los que se relacionara, nada realmente parecía llenar el vacío que sentía en el interior. De hecho, era todo lo contrario. Entre más tiempo pasaba deambulando por las ciudades más sola se sentía.
"DJ-Pon3" En verdad parecía casi un chiste ahora. Aquel apodo no era más que una idea que había usado para crear algo nuevo y tratar de liberar algo de estrés. Pero… ¿Quién era ella en realidad, Vinyl o Dj-Pon3?. Después de tantos años… ya lo había olvidado.
Su estómago gruño una vez más esta vez más audible. La yegua simplemente dejó salir un largo suspiro. Con pesar y completamente desganada, se enderezó en su asiento y encendió su cuerno iluminando el camarote con una tenue luz violeta.
Debajo de su asiento emergió un pequeño cofre de color ocre. El cofre era viejo… muy viejo de hecho… Estaba construido de madera y hierro. La cerradura tenía la forma de un corazón en cuyo centro de podía observar la bocallave. Alrededor del corazón se podía observar un circulo de fuego fabricado totalmente de metal, todo construido con un excelente detalle y cuidado.
La yegua tomó sus audífonos. En ambos lados de estos se podía observar la imagen de una corchea idéntica la que la unicornio lucia en sus pálidos flancos. Sin mucho esfuerzo, destapó una de las bocinas de sus audífonos retirando la protección de plástico. En su interior se encontraba un pequeño compartimiento cubierto por un material esponjoso en el cual se hallaba una pequeña y vieja llave de metal.
Vinyl tomó la llave con su aura y la introdujo en el orificio al centro del corazón, con un par de giros el cofre hizo un sonoro CLICK. Al instante el aro de fuego se dividió en pequeñas llamas individuales, el corazón situado al centro de la cerradura se partió a la mitad dejando en su lugar una figura similar a una gota de sangre en cuyo centro permanecía la bocallave con la llave dentro.
La yegua abrió el cofre, del cual se desprendió el vapor helado que mantenía su contenido perfectamente preservado. Se trataba de la última muestra que había podido recolectar antes de salir de la gran ciudad. Pronto tendría que conseguir nuevas reservas de alimento. Afortunadamente Poniville estaba rodeado de un extenso bosque del que podría abastecerse sin tener que asaltar las reservas del hospital.
La yegua permaneció por un momento pensativa mientras observaba la última bolsa de sangre que le quedaba. Quizá tendría que racionarla, después de todo no podría ir a cazar hasta que la noche tomara su turno nuevamente. Después de todo este sería el milésimo aniversario. Y tal y como lo había prometido, esa era la única noche en la que no practicaría la caza.
Haciendo a un lado sus pensamientos, la unicornio envolvió la bolsa de sangre con su magia, sus colmillos se asomaron por debajo de sus labios mientras abría su boca dispuesta a hundir sus fauces en el líquido carmesí.
Por el rabillo del ojo alcanzó a observar a la luna soltar un destello poco antes de que la oscura mancha que la había cubierto por un mileno desapareciera por completo. Eso la distrajo por completo llamando su atención y dejándola completamente indefensa ante lo que vendría después.
Sin previo aviso el tren frenó, afortunadamente Vinyl se encontraba recargada en el asiento opuesto por lo que el movimiento solo hizo que su espalda se pegara por completo contra el respaldo, sin embargo, su lengua no tuvo la misma suerte al ser atrapada por la tapa del cofre que levitaba frente a ella, mismo que derribó sus lentes al chocar contra su rostro.
¡YAY!
Vinyl soltó un grito al sentir su lengua ser apresada entre las placas de hierro, mientras sus lentes volaban a su costado. La unicornio albina, rápidamente apartó el cofre de su rostro cerrándolo con la llave en un brusco movimiento.
¡AUCSH!
Se quejó la yegua estirando su lengua para observar el daño con su par de ojos rojo brillante.
"Definitivamente no es mi día" pensó la unicornio, su apetito de pronto la había abandonado por completo.
El sonido de algo impactando contra la puerta de su camarote llamo su atención, sin embargo, esta se abrió de par en par antes de que la yegua pudiera siquiera caer en cuenta de lo que estaba pasando.
Sus ojos carmesí observaron el enorme objeto aproximarse a toda velocidad hacia ella. Su lengua y colmillos aún expuestos no reaccionaron a tiempo antes de que el enorme estuche la golpeara de lleno en el rostro.
CHOMP
Aquel era posiblemente uno de sus peores días de su vida, si no es que el peor día de su vida hasta ahora.
Era la primera vez que la princesa escogía una cede tan poco común en décadas. Ciertamente Celestia elegía una ubicación en el reino al azar para festejar la llegada del verano. Sin embargo, nunca antes la princesa había escogido al pequeño y modesto pueblo de Poniville, el cual por cierto se localizaba en una de las regiones más remotas y menos desarrolladas del reino.
Desafortunadamente su profesor había elegido llevarlos de excursión precisamente a ese alejado lugar para que experimentarán un poco acerca de la música que otras regiones de Equestria ofrecía. Aunque ella estaba segura que su profesor lo hacía solo para tener una excusa para presentarse a la celebración de ese año.
Si bien a ella nunca le había atraído otro tipo de música que no fuera la música clásica, no podía decir que no disfrutaba de escuchar otros géneros musicales. Siempre y cuando, estos no estuviesen saturados de esos modernos aparatos electrónicos que… en su opinión profesional… no hacían más que distorsionar el elegante sonido de un buen instrumento y convertirlo en un montón de ruido y sonidos basados en sintetizadores.
Era una tortura saber que muchos de los más recientes artistas basaban su trabajo musical en un montón de aparatos y filtros digitales y electrónicos que tarde o temprano, terminaban por causarle un terrible dolor de cabeza.
Afortunadamente Poniville era un pueblo lo suficientemente lejos de la civilización moderna como para contar con semejante tipo de música en abundancia… algo a lo que realmente daba las gracias a Celestia.
Ciertamente había estado bastante emocionada de ir a otro pueblo y aprender un poco más del estilo de música que en este residía. Quien sabe, tal vez era posible que los habitantes de Ponyville tuvieran sus propios instrumentos tradicionales y con algo de suerte alguno de ellos le enseñaría a tocar alguno.
Ahora, sin embargo, no estaba tan segura de que el viaje a Ponyville fuera la mejor idea. Jamás había viajado en un tren con anterioridad y sinceramente no esperaba que no le dejaran subir su preciado instrumento consigo. La excusa era tan simple como tonta. Aparentemente su instrumento era demasiado grande como para ser transportado fuera del vagón de carga.
Aun así, no existía forma alguna de que Octavia Melody permitiera que esos ponis arrojaran su preciado Cello al vagón de carga. Estaría dispuesta a vender su moño rosa antes que permitir algo así. Las historias que le había contado su madre acerca de como trataban las maletas y el equipaje le helaban la sangre. En especial cada vez que imaginaba su preciado instrumento ser reducido a un montón de trozos de madera, por el descuido de algún empleado.
A causa de esto no solo perdió un par de valiosas horas discutiendo con los encargados, sino que, además se vio obligada a pagar un boleto adicional solo para poder llevar el Cello con ella. Algo que a decir verdad prefería mil veces antes que dejar su preciado instrumento en los descuidados cascos de algún desconocido.
Las primeras horas de viaje resultaron ser bastante agradables, incluso el constante golpeteo de las ruedas le brindaba una sensación de tranquilidad. No fue sino hasta que un par de estafadores que se encontraban en el asiento de enfrente, terminaran convenciéndola para comprar una botella con líquido para lustrar cuernos de unicornio.
Sinceramente aun no comprendía como era posible que terminara aceptando gustosa semejante producto, en especial teniendo en cuenta que ella era un poni terrestre al igual que todos en su familia.
Al menos ahora estaba segura que no volvería a confiar en un poni que usara sombrero y bigote. Aunque ahora que lo meditaba, el hermano no tenía bigote. Bueno eso le enseñaría a no confiar en un poni que quisiera venderle un producto.
"En especial si dicho poni o en este caso ponis, eran buenos cantantes" Pensó totalmente frustrada.
Después de gastar casi todas sus monedas en dicho producto, decidió cambiar de vagón antes de que alguno de esos dos hermanos la convenciera de vender su moño rosa o peor aún, su Cello.
Aquello sin embargo solo era el principio. En algún momento en su búsqueda por un asiento disponible, termino siendo presa de varios infantes quienes terminaron llenándola de confeti de la nariz a la cola.
Este hecho la obligo a usar el baño para tratar de retirarse el resto del colorido papel cuando descubrió que una joven poni terrestre se encontraba guardando varios artefactos en una maleta. Aquella yegua llevaba puesto un saco de color negro una camisa blanca y una corbata negra brillante. Su pelaje lucía un color amarillo pálido y su crin tenía una combinación de franjas azules y rosadas.
Octavia podría haber pasado de largo, pero estaba segura que entre algunos de esos objetos pudo alcanzar a visualizar un bigote y un segundo par de lentes oscuros y lo que parecía ser una especie de paralizador.
Ambas cruzaron la mirada un par de veces pasando de la yegua a la maleta y de regreso. La mirada atónita de la yegua frente a ella cambio en un instante por una mirada fría y calculadora que le heló los nervios. Desafortunadamente no pudo excusarse antes de que la ocupante la noqueara y la abandonara en el interior del baño.
Sin duda debieron pasar varias horas porque cuando volvió en sí podía sentir un terrible malestar en su cuerpo y el sol la luna ya había alcanzado su cenit.
-Así que aquí estoy- dijo la poni terrestre mientras avanzaba por el pasillo sacando las pocas monedas que le quedaban –Completamente sola, retrasada para la celebración, sin dinero, con dolor de cabeza y cargando una botella que no tiene ninguna utilidad para mí- comentó gruñendo entre dientes.
La poni de crin oscura y pelaje grisáceo respiró hondo para tranquilizarse. Después de todo ella era una Melody, la primogénita de una de las familias más antiguas del reino y su madre le había enseñado que una Melody debía seguir ciertas reglas y estándares ante la sociedad.
Octavia continúo caminando por el pasillo rumbo a los camarotes. Su instrumento permanecía firmemente amarrado a su lomo mientras observaba las pocas monedas que le quedaban. Tendría que verse en la necesidad de pedir prestado algo de dinero a sus compañeros, o quizá solo tendría que regresar caminando hasta Canterlot para poder tomar el tren de regreso a Manehattan.
Si su madre estuviera ahí seguramente le daría un largo discurso acerca de porque sería mejor caminar hasta la capital antes que atreverse a pedir dinero prestado. Realmente a ella no le preocupaba mucho, pero aun así no quería defraudar a sus padres.
Sabía que sus padres la amaban y deseaban que triunfara en lo que tanto la apasionaba, aunque para eso en ocasiones tuviesen que ser bastante estrictos con ella.
Todo se remontaba al día que descubrió su Cutie Mark. Tanto su padre como su madre lucían bastante sorprendidos ese día, aunque no era para menos, después de todo era increíble que una pequeña potra fuera capaz de tocar un instrumento de semejantes dimensiones.
"Bueno más precisamente producir un sonido limpio en las cuerdas" pensó la yegua.
Pero desde que Octavia encontró aquel Cello, sus padres hicieron lo imposible por conseguirle los mejores maestros de música y enviarla a las mejores escuelas.
-Es gracioso como algo tan simple como un instrumento, en especial uno tan viejo, es capaz de cambiar tu vida por completo- sonrió para sí.
¡JAJAJAJAJA!
-¡No me alcanzaras!- gritó un pequeño potro mientras corría por el angosto pasillo. Seguido por un pequeño Pegaso.
-Niños por favor no corran en los pasillos es peligroso- los reprendió su madre una Pegaso de crin verde oscuro y pelaje verde brillante.
Tan pronto como la madre dijo esas palabras el tren frenó repentinamente. Lanzando a Octavia directo a los dos potros.
La intérprete no tuvo tiempo para pensar y reaccionó por instinto levantándose sobre sus patas traseras y girando la cintura evadiendo por poco a los pequeños para evitar aplastarlos. Desafortunadamente su maniobra causo que perdiera por completo el equilibrio y termino en una pared y después en la otra antes de golpear de espaldas una de las puertas de los camarotes.
Aquellas puertas no parecían estar diseñadas para soportar el impacto de una yegua y un Cello por lo que la puerta se venció al instante.
"Genial justo lo que me faltaba" pensó Octavia al sentir como su cuerpo entero se desplomaba de espaldas al suelo, completamente incapaz de hacer algo para evitarlo.
Por un momento creyó escuchar un quejido detrás de ella en el instante en que el Cello que llevaba en la espalda impactó contra otro objeto.
En medio de la confusión las luces del tren se apagaron de pronto dejando a Octavia completamente a merced de la oscuridad.
Notas del Autor:
Bueno esta es la segunda historia que he decidido sacar. Estaba pensando entre esta y una tercera que ya tengo un poco avanzada, pero quería que esta saliera primero teniendo en cuenta que llevará menos cosas y espero que sea mucho más corta.
Por cierto, mi historia principal por el momento sigue siendo Moonbeam, así que esta no la estaré actualizando tan seguido como mi historia principal.Así que… Los veré en el próximo capítulo hasta entonces… ALLONS-Y.
