Nota del autor:
Por si se lo preguntaban, esta historia cobra vida en el mismo universo de mi historia anterior "Moonbeam", sin embargo, debo reiterar que la otra historia es para mayores de edad por lo que no es recomendada para todo público, razón por la cual no está colocada como una precuela de "Modes, Harmony and Tempo".
Sin embargo, esta historia por sí misma no requerirá del conocimiento de la historia anterior para entender las situaciones, así que puedes sentirte libre de leerla sin preocupaciones.
Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.
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Leyends of harmony – Modes, Harmony and Tempo.
Capítulo 01 – Ojos Carmesí
Nacer en una familia adinerada tenía bastantes ventajas.
Para empezar, contaba con varios contactos con familias de renombre, podía disfrutar de lujosos bailes al menos una vez al mes e incluso había conocido a la princesa Celestial.
Nunca podría olvidar esa noche en la Gran Gala del Galope, cuando su madre la presentó ante la gobernante del reino. La enorme alicornio tenía un hermoso color blanco como la nieve que cubría los jardines de su mansión en invierno, su crin al igual que su cola resplandecían en colores pastel ondeando con gracia en todo momento, sus ojos de color violeta la miraban con dulzura y su voz tenía un tono suave, cálido y casi maternal.
La monarca no perdió tiempo en ofrecerle una rebanada de pastel, la cual Octavia aceptó con gusto.
Octavia normalmente debía seguir una rigurosa dieta impuesta por su madre y únicamente se le permitía disfrutar de los dulces en contadas ocasiones y en pequeñas cantidades. A pesar de ello no existía fuerza en el reino que se atreviera a negarle el gusto de probar aquel pastel de fresas con crema, especialmente si el regalo provenía de la mismísima princesa y gobernante del reino.
Aun así, estaba segura que la mirada de preocupación de su madre se debía principalmente a que se encontraba librando una batalla interna entre rechazar el regalo de la princesa o su obsesión por mantener el control en la vida de Octavia.
Cualquiera que fuera la razón, Octavia no perdió tiempo en saborear… casi engullir… su rebanada de pastel, mientras la princesa Celestia dejaba salir una pequeña risita, claramente se deleitaba con la expresión en el rostro de su amada madre y la expresión de júbilo de la pequeña Octavia. Sinceramente Octavia no podía culpar a la princesa por ello, después de todo su madre tenía una mirada bastante cómica en ese momento.
La princesa pareció disfrutar bastante de su compañía y ella también se deleitó bastante en compañía de la princesa del Sol. Parecía como si la gobernante la conociera de años, en algún punto incluso comenzó a llamarla por su nombre de pila. Aunque quizá era algo lógico teniendo en cuenta que Octavia provenía de una antigua familia. Probablemente sus padres solían hablar de ella desde que era tan solo una recién nacida. Aun así, no pudo evitar notar la enorme sonrisa que se dibujó en los blancos y delicados labios de la monarca ante la llegada de una pequeña unicornio púrpura en cuyo lomo cabalgaba un bebé dragón.
-Disculpen, debo ir a darle la bienvenida a mi invitada. Disfruten de la fiesta… Ha sido un placer conocerte Octavia- se despidió la princesa para darle la bienvenida a los recién llegados.
-Esa es Twilight Sparkle- le comentó su madre después de que la Princesa se despidiera de ellas -Es la estudiante personal de la princesa. Aunque es extraño que la princesa escogiera a una unicornio que no proviene de una familia noble para ser su estudiante personal. Puede que algún día ambas sean amigas y eso te abrirá varias puertas en un futuro Octavia-.
Desafortunadamente Octavia no escuchó la mitad de las palabras de su madre, pues se encontraba más interesada en la extraña forma en la que la pequeña unicornio se movía dando saltitos alrededor de la princesa, que en el interés político que la estudiante personal de la princesa podría brindarle a su futuro.
Era bastante gracioso y a la vez algo embarazosa la forma en la que la pequeña unicornio purpura bailaba al compás de la música mientras la princesa intentaba aguantar las ganas de reír. Era como si la potra ignorará por completo el comportamiento que debía seguirse en una fiesta de gala como esa. Quizá eso le causó ciertos celos al notar la forma despreocupada en la que se comportaba la aprendiz de la princesa.
La educación de Octavia por otra lado, constaba de varias artes y comportamiento de etiqueta. Estudiaba pintura, canto, piano, violín, lectura y por supuesto una gran cantidad de clases acerca de comportamiento y refinamiento. Muchas de sus clases de etiqueta y comportamiento eran extremadamente tediosas, debía aprender a usar correctamente los distintos tipos de utensilios que se usaban durante la cena, aprender a preparar té, caminar como una dama, vestirse como una dama, comer como una dama, beber té como una dama, peinarse y arreglarse como una dama y por sobre todo debía aprender a siempre mantener sus emociones bajo control. Después de todo una dama no debía llorar, enojarse o reír a carcajadas, por mencionar algunas. Aparentemente era impropio y denigrante.
Sin embargo, de toda la educación que recibía, Octavia disfrutaba principalmente aquellas relacionadas con la música y la lectura. Esto le permitió aprender a leer a una edad temprana y su pasión por la música y su curiosidad por las leyendas la inclinaron a leer todo acerca de la historia de su familia y los logros que muchos de sus antepasados habían obtenido a través de las generaciones en el ámbito musical.
Otra de las ventajas de nacer en una familia adinerada, era sin duda alguna su enorme casa. La mansión de los Melody era uno de los más grandes legados de su "tátara-tátara-tátara"… Bueno no recordaba cuantos "tátaras" eran… De cualquier forma, su antepasado Cent Melody era bastante bien conocido en su familia no solo por su increíble habilidad para tocar una gran variedad de instrumentos musicales, sino por el hecho de haber recibido una enorme suma de oro que le ayudó a levantar a su familia de los escombros de Manehattan después del ataque de Nightmaremoon.
La enorme mansión era como un gran patio de juegos, en el que siempre encontraba algo interesante. A su corta edad apenas había recorrido una pequeña fracción del edificio y sus jardines e incluso había encontrado algunos pasajes y compuertas ocultas dentro de varias de las habitaciones abandonadas.
Por otro lado, una mansión tan antigua también contaba con sus propias historias de terror. Algunas de ellas relataban que, en alguna aparte debajo de la mansión se encontraba oculto el mausoleo de Cent. Las historias relataban que se trataba de una tumba repleta de sus más preciados tesoros y de cientos de partituras y composiciones originales que al día de hoy podrían valer varios millones de bits.
Octavia no estaba particularmente interesada en las riquezas, pero sí que se interesaba bastante es saber el tipo de composiciones que Cent podría haber creado.
De todas las historias, la que más disfrutaba era aquella que hablaba del Cello de Cent. Se decía que se trataba de un instrumento encantado que solo podía ser tocado por un poni dotado de un talento especial para la música. El instrumento, por supuesto, paso a los cascos de sus descendientes directos tras la muerte del anciano. Durante generaciones el Cello permaneció en el poder de los más talentosos miembros de la familia Melody. Desafortunadamente, ninguno de los descendientes de Cent fue capaz de lograr que el instrumento emitiera un sonido agradable.
Al final el Cello simplemente desapareció. De acuerdo con la leyenda, el instrumento había regresado a los cascos de su dueño original, por lo que los posteriores descendientes de la familia Melody optaron por abandonar la búsqueda de la cripta y de los tesoros que contenía.
Quizá aquella enorme pasión por la música fue lo que impulsó su obsesión por aquella leyenda y eventualmente la llevó a buscar las viejas partituras de Cent que la familia celosamente había guardado en la cripta de su antepasado, tenía la idea de que quizá si encontraba el tesoro de su antepasado también sería capaz de encontrar el instrumento hechizado.
La pequeña Octavia pasaba la mayor parte de su tiempo libre buscando pistas del paradero de la tumba, hasta que finalmente sus esfuerzos se vieron recompensados la tarde que encontró el viejo diario de Cent oculto en uno de los estantes de la biblioteca de la mansión.
El diario contenía varias pistas detalladas acerca de la vida del anciano y en algún punto incluso mencionaba mucho el nombre de una joven yegua que Cent había conocido durante su estancia en Canterlot. Aparentemente su antepasado trabajó mayordomo de la familia de los Blueblood poco antes de la guerra contra Nightmaremoon.
Afortunadamente el diario también contenía varias notas en las que se especificaba el sitio preferido de Cent para tocar su cello.
Octavia siguió la información del diario como si se tratara de un libro de instrucciones, hasta un quiosco situado cerca de uno de los jardines de lirios que adornaban la mansión. Paso varias horas buscando pistas en los alrededores hasta que finalmente encontró una pequeña marca musical situada en una de las paredes del quiosco.
Los ojos amatistas de Octavia observaron curiosos la marca musical antes de optar por presionar la marca con su pezuña. Al instante se abrió un pasaje que daba a una escalera en espiral que bajaba varios metros hasta una enorme, vieja y roída puerta de madera de caoba.
La escalera era iluminada por un tipo de pintura con propiedades luminiscentes que le brindaban una cantidad suficiente de luz para evitar tropezar por los escalones.
La pequeña Octavia observó la puerta con atención mientras comparaba los escritos del viejo diario. La puerta era idéntica al dibujo hecho de grafito que se encontraba en el papel. Sus ojos amatistas se centraron en la imagen frente a ella, gravada en la puerta de madera se podía distinguir el mismo símbolo gravado en el quiosco, el símbolo de una nota musical, se trataba de una corchea unida a una nota negra, las cuales formaban un pequeño arco entre ellas.
En el presente
Dolor, Incomodidad y hambre… sobre todo hambre.
Esas tres palabras fueron lo primero que le vino a la mente tan pronto como logro salir de su estado de confusión inicial.
Su espalda esta recargada sobre la orilla de su pequeño cofre con lo último de sus suministros. Sus gafas habían volado a un lado de su asiento y su cuerpo se encontraba debajo de un objeto grande y oscuro que la aprisionaba en su posición actual.
Sus colmillos le dolían horrores, como si algo la hubiese golpeado en el hocico a toda velocidad. Y uno de sus cascos estaba sujetando algo suave, esponjoso y peludo. Algo que además de todo parecía emitir una sensación cálida por su pezuña hasta la parte superior de su pata frontal.
"Es la última vez que compro un boleto de tren después de una noche de alcohol y fiesta". Pensó para sí.
Si bien el camerino que había elegido no era del todo barato y por lo menos contaba con cierta privacidad, comúnmente una celebridad como ella viajaría en la primera clase del tren. Aunque desafortunadamente para Vinyl, DJ-pon3 ciertamente no era una celebridad del todo normal… la noche anterior y la mayor parte de ese día la DJ de la paso gastando el dinero de su última presentación haciendo una fiesta inolvidable en su habitación del Penthouse de Manehattan.
En ese momento parecía una buena idea hacer una fiesta salvaje usando el dinero de su presentación, siempre que pudiese ver la cara de frustración de su ex-manager al encontrar el cuarto completamente de cabeza. Y valla que había valido la pena, desafortunadamente la resaca y la falta de alimento (al menos del tipo de alimento que ella necesitaba), había causado que sus reservas se encontraran en niveles tan peligrosamente bajos.
La yegua emitió un gruñido mientras intentaba moverse de su lugar haciendo un esfuerzo inútil por levantar el objeto que en ese momento se encontraba encima de ella. Pronto descubrió que la falta de sangre también había disminuido considerablemente su fuerza física, haciéndole imposible mover el objeto que se hallaba sobre ella.
Sus ojos violetas comenzaron a tornarse de un color rojo intenso, mientras su mirada comenzaba a ajustarse a la oscuridad que la envolvía. Quizá, habría sido más fácil alumbrar la habitación con su cuerno, pero no quería arriesgarse a usar un hechizo más complejo que levitar una pequeña caja y mucho menos atraer demasiado la atención. Al menos no hasta que pudiera alimentarse como era debido.
En la oscuridad pudo distinguir la silueta del objeto frente a ella. Se trataba de un estuche, un estuche bastante grande y pesado, estaba cubierto de cuero por lo que seguramente el estuche estaba fabricado con madera. Notó las bisagras de acero y las cerraduras de hierro a cada uno de los costados del estuche. Sus años de experiencia le permitieron identificar de inmediato que se trataba de un instrumento musical muy grande. No tuvo que imaginar muchas posibilidades antes de concluir que se trataba de un Cello… Uno particularmente grande.
Vinyl movió el casco que sujetaba aquel objeto suave y esponjoso. De inmediato notó que el objeto tenía cierta firmeza debajo de esa suavidad y una extraña forma redonda.
La DJ comenzó a seguir la figura del objeto peludo que se encontraba sobre ella y sobre del estuche que la mantenían en su actual e incómoda posición. Su casco pasó por un par de curvas, aparentemente el objeto cálido que se hallaba sobre ella tenía una superficie bastante singular.
Una de sus orejas se movió al escuchar un ruido proveniente de lo que Vinyl supuso era la dirección en la que se encontraba la puerta de su camarote.
Sin saber porque simplemente decidió darle un ligero apretón al suave y esponjoso objeto debajo de su casco.
-MMmmmhh… Awww-
Sus ojos se abrieron como platos al escuchar el gemido de una joven provenir justo del otro lado del pesado instrumento. Su nariz rápidamente captó un aroma bastante peculiar, mientras su casco le daba otro apretón al objeto para confirmar sus sospechas.
Esta vez el objeto dio un brinco antes de volver a caer sobre el instrumento que a su vez la aplastó como una enorme prensa hidráulica.
-UFFF-
-EEEK-
Vinyl sintió como la otra criatura pataleaba desesperadamente en un intento por ponerse de pie. El peso sobre ella disminuyo de pronto cuando la otra criatura se apartó retirando consigo el pesado instrumento.
La otra criatura retrocedió rápidamente hasta la puerta… la cual se encontraba a solo un par de pasos de la DJ.
CRASH
Vinyl estaba a punto de agradecer a Celestia por liberar aquel peso de su cuerpo, cuando el sonido de un par de cristales rompiéndose llamó su atención.
La yegua centró su mirada en sus preciados lentes de sol, completamente aplastados bajo el peso de uno de los cascos de la otra poni.
-AAAAAAHHHHH- Gritó Vinyl saltando hasta sus preciadas gafas.
-AAAAAAAHHHHH, ¡Una pervertida!- Grito la otra yegua apartándose a la otra esquina del camarote en un intento por alejarse de la unicornio.
Vinyl levantó la mirada completamente asombrada o confundida o quizá solo estaba enojada, la verdad es que ni siquiera ella lo sabía. Tan pronto como posó sus ojos carmesíes en la yegua que se hallaba hasta el otro lado del camarote, sintió como si el tiempo se hubiera detenido.
La joven yegua que se hallaba frente a ella cargando aquel pesado estuche tenía un hermoso par de ojos amatistas, su crin de color negro brillaba bajo la luz de la luna y las estrellas, su pelaje tenía un color gris opaco, en su cuello llevaba puesto un pequeño moño de color violeta perfectamente atado y en sus flancos pudo notar una Cuttie Mark con la forma de una clave de Sol de color violeta.
En el instante en el que Vinyl posó su mirada en los flancos de la yegua, la poni terrestre se levanto sobre sus patas traseras cubriendo su cuerpo con sus cascos frontales y usando su larga cola. Para cubrir sus partes privadas. La poni lucía asustada, aunque Vinyl pudo percibir cierta confusión en el momento en el que los ojos amatistas de la otra yegua se cruzaron con sus ojos carmesí.
Los ojos de Vinyl observaron con claridad el rubor en las mejillas de la yegua que se encontraba frente a ella gracias a sus agudos sentidos. Algo en esa poni terrestre le pareció extremadamente familiar… el recuerdo de un viejo mayordomo le vino a la mente al mirar a la yegua a los ojos. El aroma de la yegua asaltó su nariz produciéndole un extraño calor interno que no había sentido en siglos.
En un parpadeó sus instintos se dispararon, su apetito creció como si no se hubiese alimentado en años. Sus ojos comenzaron a brillar con intensidad y sus colmillos se asomaron por debajo de sus labios.
"¡NO!" Grito Vinyl en su mente dándose la media vuelta. Rápidamente encendió su cuerno y jaló consigo su maleta y su pequeño cofre antes de salir huyendo a todo galope dejando a una muy confundida y petrificada Octavia. Agazapada en la esquina de la ventana.
Años atrás
Octavia cruzó la puerta de madera, sus cascos temblaban en una combinación de excitación, emoción y miedo. Frente a ella se encontraba una cripta construida con mármol y grafito.
Del techo colgaban cristales luminosos que alumbraban el interior de la cripta con una luz plateada similar a la luz de la Luna.
En el interior Octavia pudo observar varios objetos de distintas épocas, la mayoría objetos musicales. Había instrumentos de todo tipo, muchos que Octavia conocía gracias a sus clases de música y los libros que había leído. Muchos otros eran instrumentos de distintas regiones fuera de los territorios del reino de Equestria que Octavia solo había visto en imágenes de libros.
Octavia recorrió la cripta observando los múltiples instrumentos y los estantes de madera que almacenaban en sus vitrinas cantidades absurdas de pergaminos, cada uno de ellos contenía la partitura completa de una pieza musical firmada por su autor correspondiente. Octavia observó asombrada las piezas musicales frente a ella, habían firmas de autores que al igual que los instrumentos provenían de distintas partes del mundo y de diferentes épocas.
En el interior de la cripta también se encontraban enmarcados varios retratos, fotos y pinturas todas ellas contenían imágenes de auditorios, centros nocturnos, academias musicales, grupos musicales y orquestas de distintas épocas. Había panfletos, trípticos y volantes de distintas presentaciones, incluso pudo observar boletos de primera fila de muchas de las presentaciones de las diferentes bandas, orquestas y grupos musicales que habían existido a lo largo de la historia.
Se trataba de una verdadera mina de oro para la historia de la música misma y Octavia la tenía al alcance de sus pequeños cascos. Se sentía como una potra en una dulcería solo que en vez de caramelos el lugar estaba repleto de piezas históricas.
Lo que más resaltaba sin embargo era lo limpio que se encontraba el lugar. A pesar de la antigüedad de todos esos objetos, ninguno estaba cubierto de polvo, no había telarañas y las enredaderas que crecían en el interior estaban cuidadosamente podadas.
En un principio le pareció curioso que algunos de los objetos en el interior de la cripta provinieran de años bastantes recientes, pero al notar el cuidado y la limpieza con el que el lugar se mantenía, era bastante obvio que la cripta no estaba abandonada como las leyendas contaban. No pudo evitar pensar que algún poni parecía visitar constantemente la cripta.
La Pequeña potra notó entonces una peculiaridad en las fotografías que se encontraban distribuidas por toda la cripta. En todas ellas se podía observar a una yegua bastante singular. Su pelaje tenía un color pálido, su melena y cola tenían un peinado salvaje. Sobre su frente se podía observar un cuerno y sobre su nariz reposaban distintos tipos de lentes de sol que ocultaban sus ojos. La yegua vestía distintos tipos de trajes y vestidos correspondientes a distintas épocas. En algunas de las fotográficas se le podía apreciar usando distintos sombreros o peinados con estilos variados. Aun así, Octavia pudo notar que se trataba de la misma poni, y esa poni se encontraba retratada en todas esas fotografías.
Octavia centro entonces su atención en la tumba de su antepasado. Sobre la lápida de mármol colgado en la pared se podía apreciar un retrato de Cent Melody. Se trataba de un Semental delgado y de facciones finas, aunque se podía apreciar el paso de los años en sus facciones era fácil observar que el poni tenía una presencia y porte bastante elegante. Su crin lucía un color en su mayoría entre gris y plateado y sin embargo aún se podían observar algunas evidencias del color negro que alguna vez cubrió cada uno de sus cabellos, su pelaje por otro lado tenía un tono muy similar al suyo y sus ojos lucían un tono amatista idéntico al suyo.
Octavia leyó la placa de aceró situada sobre la tumba de su antepasado. Aparentemente ese día era el aniversario luctuoso del semental. A los lados de la placa se hallaba un par de floreros en los que se hallaban ramos de flores marchitos, aquellas flores marchitas era lo único que lucía sin vida en el interior de aquella cripta.
Estando tan cerca de la tumba, Octavia noto a su derecha un enorme estuche de cuero, de color negro. Afortunadamente el estuche se encontraba recostado en el suelo junto a un banco de madera y un par de alforjas. Octavia abrió los seguros del estuche para proceder a levantar la cubierta superior.
En el instante en el que sus ojos amatistas se depositaron en el instrumento que dormía en el interior de su estuche, pudo sentir una sonrisa dibujándose en su rostro, sus pupilas se expandieron por completo mientras observaba con asombro el enorme Cello que yacía en el interior de su estuche.
Siendo Octavia una pequeña potra le sería imposible poder levantar el instrumento, pero sus deseos por tocarlo eran tan fuertes que se las ingenió para ladear el instrumento y colocar su regazo debajo del mástil del instrumento.
Octavia tomó el arco con su casco derecho y colocó su casco izquierdo sobre las cuerdas. Con un suave movimiento deslizó el arco sobre las cuerdas del instrumento produciendo un tono grave y perfectamente afinado.
Una enorme sensación de satisfacción la envolvió por completo, mientras continuaba produciendo distintas notas. Su posición era incomoda y claramente le costaba trabajo realizar acordes complejos, pero en ningún momento permitió que el instrumento emitiera una nota incompleta o incorrecta al menos.
De algún modo lo supo, aquello era para lo que había nacido y ese viejo cello parecía perfecto para ella.
En el presente
Octavia sintió que su cabeza daba vueltas a causa de la caída, probablemente se había golpeado con algo.
La sensación de algo acariciando sus flancos con suavidad y delicadeza seguido por un ligero apretón en uno de sus glúteos la obligo a dejar escapar un gemido involuntario.
Su conciencia lentamente comenzó a regresar y con ella sus sentidos. Abrió sus ojos con pesadez rodeada de oscuridad, la única fuente de luz proveniente de la ventana situada sobre su cabeza. Su espalda estaba recostada sobre la superficie del estuche de su preciado Cello y la sensación de algo tocando su glúteo izquierdo… "Un momento, ¿Qué?"
Un segundo apretón en su glúteo le hizo saltar de su posición en un intento por levantarse. Desafortunadamente, el tirón de la cuerda de cuero de su estuche la derribó nuevamente haciéndola caer con fuerza sobre su estuche una vez más.
-UFFF-
-EEEK-
Octavia pataleo un par de veces antes de girase sobre un costado para intentar incorporarse nuevamente con la intención de alejarse de la criatura que estaba tan interesada en su trasero.
Tan pronto como logro soportar su peso sobre sus cuatro cascos, Octavia retrocedió hasta que el estuche de su Cello golpeó el marco de la entrada del camerino, impidiéndole retroceder ni un paso más.
CRASH
La mirada de Octavia se dirigió momentáneamente a uno de sus cascos frontales, debajo del cual se hallaba un par de anteojos de sol. Reflejando la luz de la Luna que entraba por la ventana del camarote.
-AAAAAAHHHHH- gritó la unicornio saltando hacia ella con desesperación, su voz se escuchaba un tanto rasposa, un tanto chirriante y desesperada era como si el color de voz de la yegua estuviese desafinado, causando que Octavia entrara en un estado de pánico.
-AAAAAAAHHHHH, ¡Una pervertida!- grito Octavia saltando a un lado apartándose de la otra equina antes de retroceder nuevamente, esta vez fue la ventana del tren la que detuvo su avance.
Octavia observó la silueta de la otra yegua, debido a que su propio cuerpo y el enorme estuche en su espalda bloqueaban gran parte de la luz de la Luna, lo único que pudo alcanzar a notar fue la nota musical que la yegua tenía como cuttie mark.
No tardó en reconocer la marca en el flanco de la yegua, se trataba de una corchea unida a una nota negra por medio de un arco. Podía apreciar que el pelaje de la yegua era de un tono pálido mientras que su cuttie mark resaltaba con un color Negro profundo. Su cola por otro lado tenia un color azul eléctrico que resaltaba bastante aun en la oscuridad.
La otra yegua de la habitación se giró para mirarla, su cuerpo quedo prácticamente oculto por la oscuridad de la noche. En cualquier otra situación Octavia habría encarado a la otra yegua y demandado una explicación, sin embargo, cualquier oración que hubiese preparado en ese momento rápidamente quedó atorada en su garganta en el instante en el que un par de brillantes ojos carmesí centraron su atención en ella.
Aquellos ojos carmesíes lucían fieros e intimidantes a pesar de que no parecían mostrar hostilidad alguna. Sintió su corazón dar un vuelco.
Tan pronto como la mirada de la yegua se posó en sus flancos, Octavia sintió una sensación fría recorrerle la espina dorsal, e instantáneamente se levantó sobre sus patas traseras en un intento por cubrir su cuerpo usando sus cascos frontales y su larga cola. Sus instintos le gritaban que saliera de esa habitación lo antes posible y sin embargo una vocecilla en su cabeza le hablaba continuamente trataba de comunicarle algo entre susurros.
La mirada de la yegua frente a ella se ensombreció observándola con deseo, Octavia observó atónita la forma en la que aquellos ojos de rubí brillaban cada vez con mayor intensidad mientras algo comenzaba a asomarse en el hocico de la otra yegua. Para su infortunio la falta de luz y el extraño brillo de aquellos ojos le impidieron observar cualquier rasgo de la yegua con claridad, eso rápidamente causo que su ritmo cardiaco se incrementara.
Sin previo aviso, los ojos de la otra yegua se cerraron y tras encender su cuerno con un aura violeta (aparentemente se trataba de una unicornio), la unicornio se dio media vuelta antes de salir a toda prisa del camarote levitando su maleta y un pequeño cofre detrás de sí.
Octavia no estaba segura de cuánto tiempo permaneció agazapada en su posición. En el momento en el que la luz del tren cobro vida nuevamente Octavia finalmente se dejó caer sobre el asiento. Su cuerpo comenzó a relajarse mientras su respiración y su ritmo cardiaco volvían a la normalidad.
Aquel par de ojos carmesíes permanecieron presentes en su mente, mientras su mirada observaba perdida la entrada del camarote.
"Lamentamos las molestias en un momento reanudaremos el viaje" Octavia escuchó la voz del conductor provenir de los altavoces del tren.
Sus ojos amatistas se dirigieron al suelo del camarote. Ahí en el suelo de madera y acero se encontraba tirada una pequeña llave con una forma un tanto peculiar.
La pequeña llave lucia vieja y desgastada, seguramente se trataba de una llave muy antigua. Pero lo más curioso era la forma de esta, pues en uno de los extremos tenía la forma de una clave de sol muy similar a la cuttie mark que adornaba sus flancos.
Años atrás
Para cuando cayó el crepúsculo, Octavia aun permanecía en el interior de la cripta practicando con el Cello. De alguna forma logró adaptarse al instrumento mientras intentaba tocar una de las piezas musicales que había tomado de los estantes.
Su atención estaba totalmente concentrada en su interpretación, al punto que cuando escuchó el sonido de los cascos de otro poni aproximarse, el recién llegado ya se encontraba prácticamente a su lado.
Octavia levantó la mirada al notar dos pares de patas cubiertas por un pelaje blanco como la nieve detenerse frente a ella. El poni frente a ella llevaba un sombrero sobre su cabeza, y un elegante vestido de color negro. La luz que emitían los cristales del techo oscurecían por completo las facciones del poni que se hallaba frente a ella. Sin embargo, sí había algo que puso observar con total claridad.
La yegua frente a ella poseía un par de ojos carmesíes que la miraban desde arriba. Antes de que Octavia pudiese decir una palabra el cuerno de la recién llegada se encendió cubierto por un aura violeta que a duras penas iluminó parte de sus facciones. La pequeña potra, sin embargo, sí alcanzó a distinguir con claridad el ramo de flores de violeta que la yegua sujetaba con sus dientes.
Octavia sintió de pronto una enorme pesadez en sus parpados, sin razón aparente comenzó a sentirse completamente exhausta y finalmente cayo profundamente dormida.
Vinyl se retiró su sombrero dejando caer su crin a un costado de su rostro. Sus ojos miraron el instrumento y posteriormente depositó su mirada en la pequeña potra.
Momentos antes de haber entrado a la cripta pudo escuchar con claridad los acordes musicales producidos por el Cello de Cent Melody. Al mirar a la pequeña abrazando el mástil de su amado instrumento no pudo evitar recordar las numerosas noches en las que el viejo mayordomo había tocado aquellas melodías solo para ella.
Podía recordad aquellas presentaciones como si hubiesen ocurrido ayer y no cientos de años atrás. En aquel entonces, Cent solía tocar el Cello para ella. El poni se sentaba en su banco de madera, ella por otro lado siempre se recostaba en el suelo con el mentón apoyado sobre sus cascos mientras meneaba sus patas traseras al compás de la música que el Cello producía.
Aquel cello era su instrumento preferido, pera hasta ese día no creía que sería capaz de escucharlo nuevamente.
Vinyl vacilo por un instante antes de tomar a la potra en sus cascos. Usando su magia retiró las flores marchitas de los floreros de la tumba sustituyéndolos por el nuevo ramo de flores. Posteriormente depositó el cello y el arco de vuelta en su estuche de cuero el cual cerro con delicadeza antes de comenzar a levitarlo a su lado.
"Hasta la próxima… mi amigo" pensó la yegua mientras observaba el retrato de Cent.
Una vez más Vinyl se dio la media vuelta abandonando la cripta como siempre lo hacía. En esta ocasión, sin embargo, llevaba consigo a la pequeña heredera de la familia y su amado instrumento. Era tiempo de que el viejo instrumento viera la luz del sol una vez más, bajo el cuidado de la potra en cuyos flancos se podía observar una hermosa clave de Sol de color violeta.
Notas del Autor:
Yo creo ciertamente existe una razón para todo, y es algo que me gusta manejar en mis historias, espero que este capítulo no haya sido muy confuso, tuve que hacerle varios arreglos antes de considerar que estaba listo.
Sin más por el momento les deseo una excelente semana.
Los veré en el próximo capítulo.
Hasta entonces… ALLONS-Y.
