Nota del autor:

Bienvenidos lectores a un nuevo capítulo. Feliz navidad y próspero año nuevo.

Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.

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Leyends of harmony – Modes, Harmony and Tempo.

Capítulo 02 – Destinos entrelazados

Para cuando finalmente llegó a Ponyville, el Sol ya se encontraba en lo alto del cielo. Había pasado toda la noche en vela en el interior del camarote del tren, no estaba segura si estaba esperando que aquella extraña yegua cruzara la puerta nuevamente o si su cuerpo estaba demasiado asustado como para moverse. De cualquier forma, la yegua nunca regresó y sinceramente eso la hacía sentir un poco culpable, después de todo fue ella quien interrumpió a la yegua albina y cayo sobre ella sin previo aviso.

Por otra parte, no podía evitar pensar en la llave que ahora colgaba de su cuello. Había usado una de las cadenas de plata que su madre le había regalado. Sinceramente Octavia no era una yegua a la que le gustara usar muchos adornos, de hecho, consideraba que su moño rosa era más que suficiente. Pero hasta no encontrar un mejor lugar para la llave, había decidió usar la cadena y ocultarla debajo de su moño rosado.

Tan pronto como sus cascos finalmente pisaron la plataforma de la estación miró de un lado a otro. No estaba segura de lo que buscaba, pero aquella vocecilla en su cabeza no dejaba de susurrarle algo. De algún modo sintió alivio al no ver por ningún lado a la yegua albina de la noche anterior, pero no podía evitar sentirse culpable por lo que había pasado. "Pero sus ojos…" pensó recordando aquellos ojos carmesíes.

-Genial, ahora no puedo dejar de pensar en los ojos de esa yegua-dijo para sí.

-¡Octavia!-la chelista apena tuvo tiempo de reaccionar antes de ser derribada por una yegua de color verde menta en cuyos flancos se podía aprecia una lira dorada -No puedo creerlo creí que te habías perdido o muerto o… o que habías sido secuestrada por humanos de otro mundo… BUAAAAA- lloró la unicornio de una forma un tanto exagerada pero sin duda era un llanto bastante sincero.

-Lyra…- articuló la chelista con trabajo. La yegua de color menta realmente tenia un fuerte par de cascos delanteros. De hecho quizá tendría que agregar costillas rotas a su lista de heridas.

-Por Celestía me alegra que estés a salvo, no sabes lo mucho que me preocupé por ti-

-Lyra…-

-Si hubiese sabido que esa aterradora yegua se aparecería habría ido a recogerte a la estación en Manehattan-

-Lyra…- Octavia estaba segura de que la falta de oxígeno estaba comenzando a provocar que se sintiera un poco mareada.

-Pero gracias a Celestia que estas bien, no sabes lo aliviada que me siento ahora- dijo la unicornio apartándose la de poni terrestre.

Octavia jalo todo el aire que pudo en el instante en el que Lyra la liberó de su abrazo constrictor. Ciertamente Lyra era una gran amiga. Era una unicornio muy considerada y amable aunque podía tener varias peculiaridades un tanto extrañas y solía sobreactuar ante la mayoría de las cosas.

-Octavia…- Octavia colocó uno de sus cascos en los labios de la unicornio antes que su amiga comenzara a bombardearla con preguntas.

-Lyra… En verdad… no tengo la más mínima idea de lo que estás hablando-

-¿Lo dices en serio?- Preguntó Lyra ladeando la cabeza en total confusión. Octavia asintió solemnemente -Dime, ¿qué es lo que estuviste haciendo toda la noche?-

GASP

De pronto Lyra colocó sus dos patas frontales sobre sus cachetes formando una enorme "O" con sus labios, Posteriormente la yegua se aproximó a la chelista antes de susurrarle -¿Acaso estabas pasando la celebración del verano con un semental?- le cuchicheo juguetonamente mientras la golpeaba con el codo en su costado.

-¡¿QUE?!-

-Oh vamos Octavia, tu y yo sabemos que no tiene nada de malo liberar algo de estrés de vez en cuando. Se lo difícil que es para ti la época de celo, pero créeme, aun si tu familia es conservadora, está bien si tienes inquietudes y deseas experimentar con algunos sementales antes de tomar tu decisión definitiva. Después de todo dicen que una yegua debe llegar al matrimonio bien capacitada para cumplir las exigencias de su poni especial- dijo Lyra meneando las cejas de forma bastante sensual.

-¿Que? ¡No!- Octavia se golpeo la cara con su propio casco -Escucha Lyra nada de esto tiene que ver con mi época de celo o con algún amante secreto. En primer lugar, mi época de celo ya paso. En segunda, las píldoras que me recetó el médico me han funcionado bastante bien y no he tenido que recurrir a ninguna actividad sucia e impura para saciar mis instintos. Y en tercera, sabes que no estoy realmente interesada en ningún poni- Lyra arqueó una ceja en respuesta. La chelista conocía bien esa mirada era la misma mirada que Lyra siempre le mostraba cuando quería decir "No te creo ni una palabra, pero no pienso iniciar una discusión que eventualmente voy a ganar". Octavia suspiro desviando la mirada -Muy bien Admito que el semental que toca el piano es muy sexy pero sabes bien que ya está saliendo con una de las yeguas del coro así que esta fuera de mi alcance- agregó la chelista.

-Déjame ayudarte con tus maletas- ofreció Lyra levitando las maletas de Octavia con esfuerzo alguno. Sinseramente Octavia sentía cierta enviada por la facilidad con la que los unicornios podían usar su magia para mover objetos con semejante facilidad, aún así decidió aceptar la ayuda de su amiga.

-Gracias, eres muy amable-

-No es nada. Por cierto- añadió la unicornio mientras ambas comenzaban a avanzar por la estación del tren -Si lo deseas puedo entretener a la yegua del coro para que te des un tiempo con él. Sabes que no me importaría, en especial porque tiene un excelente par de flancos-

-Lyra… Urggg- gruñó Octavia completamente exasperada mientras se llevaba el casco nuevamente a su frente -Sabes que no pienso discutir tu comportamiento ahora, he tenido una noche complicada, mi espalda me duele y no pude dormir absolutamente nada después de que el tren se quedara varado por horas. Y antes de que digas algo…- añadió la chelista con seriedad -El dolor de mi espalda no tiene nada que ver con un semental- Octavia hizo lo mejor para evitar aquella mirada picará que Lyra solía lanzarle cada vez que retomaban ese tema.

-Está bien por mí si bateas para el otro lado sabes. Aunque preferiría que me avisaras cuando salgas del armario- dijo la unicornio meneando las cejas provocativamente.

-Lyra, te seré sincera- dijo Octavia mientras avanzaba rumbo al hotel de Ponyville, seguida de cerca por Lyra -Si algún día decido que me gustan las yeguas en lugar de los sementales… tú serías la última poni a la que se lo diría- dijo la chelista con seriedad, pero esbozando una grata sonrisa. Después de todo como la dama de alta sociedad que debía ser no tenía permitido sonreír más de lo necesario. "jamás muestres los dientes cuando sonrías. Una dama no sonríe de esa forma" Las palabras de su madre hicieron hecho en su cabeza.

-Oh Vamos Octavia sabes que eso no es justo- se quejó Lyra fingiendo una expresión de dolor mientras se tocaba el pecho -Me has herido justo en mi corazón, y yo que pensaba que éramos las mejores y más cercanas amigas- dijo Lyra haciendo su acostumbrad cara de perrito, o en su caso cara de Potra. Cualquiera que fuera el termino Octavia realmente debía admitir que Lyra era buena haciendo esa cara.

-Si somos mejores amigas Lyra, pero debo reservar mis comentarios con respecto a lo de la más cercanas-

-De acuerdo. Pero no puedes culparme por intentarlo- dijo Lyra con un casco en el mentón mientras observaba con atención los flancos de su amiga -después de todo tienes un muy firme par de…- Al notar la mirada fruncida de Octavia, Lya desvió su mirada –"Piernas"… iba a decir piernas- dijo Lyra apresurando el paso. Octavia negó con la cabeza. Saber que su amiga le lanzaba cumplidos constantemente le ayudaba a mantener su autoestima en alto, pero debía admitir que era difícil acostumbrarse a que Lyra le mirara el trasero cuando pensaba que Octavia no le prestaba atención, aunque no estaba segura si eso era más incómodo que escucharla hablar durante horas acerca de las nuevas teorías que formulaba acerca de esos "humanos" y de cómo el mundo no era más que una creación de ellos ó de cómo Celestia conspiraba con ellos al proteger los espejos que te podían transportar a su mundo. "Y hablando de conspiraciones sin sentido" pensó Octavia.

-Espera Lyra Podrías explicarme, ¿a que te referías con que apareció una yegua aterradora aquí en Ponyville?-

-Oh si, es una historia graciosa, ahora que lo pienso porque nunca había visto a una yegua tan aterradora en toda mi vida. Bueno excepto a ti cuando descubres que me bebí la ultima taza de café pero aun así…-

-Lyra- dijo Octavia en tono sereno pero usando un todo que siempre usaba cuando daba algún discurso en la academia, un tono que inmediatamente atraía la atención de otros ponis y a su vez infundía respeto -Dime una cosa, ¿de casualidad esa yegua tenía un par de ojos rojos como el carmín y un pelaje blanco como la nieve?-

-Mmmm- Pensó Lyra con el casco en el mentón antes de responder con total seguridad -No. En realidad, tenía un par de ojos azules y profundos como el océano y su pelaje era negro como la noche. ¿Por qué lo preguntas?- añadió incapaz de contener su propia curiosidad.

-No es… No es nada en concreto, solo pensaba an la razón por la que me retrasé en llegar- añadió la chelista.

-Por cierto, es un lindo collar el que llevas puesto- dijo Lyra. Por un momento Octavia no comprendió a lo que se refería -¿Puedo…?- dijo la unicornio señalando la llave que colgaba de su cuello. La llave de hierro que tenia la forma de su cutie mark. La misma llave que aquella extraña yegua había dejado atrás tras salir del camarote a toda prisa la noche anterior.

-Si, Emmm… Supongo que sí- dijo Octavia retirándose el collar con fluidez a pesar de llevar a cuestas el pesado instrumento.

-Es muy bonita, me sorprende que comprar algo así, no pensé que fueras el tipo de ponis que carga la llave de su diario a plena vista, pero supongo que es la mejor forma de mantener tu diario a salvo-

-No es…- Octavia se detuvo a mitad de la oración, realmente no sabia para que era esa llave, se trataba de una llave muy pequeña para ser de alguna puerta, pero era demasiado grande para ser la llave de un diario compacto "Ni siquiera se para que es, no tengo la más mínima idea del porque la tomé en primer lugar. Después de todo lo único que voy a conseguir es que esa yegua vuelva a buscarme… Maldición Octavia que estabas pensando" se reprendió a si misma.

-Hola, Octavia… ¿sigues conmigo?- la voz de Lyra descarriló su tren del pensamiento.

-Eh, si, sí. Perdón Lyra, es solo que es una larga historia-

-Bueno… tengo tiempo así que…- dijo Lyra meneando el casco indicándole que continuara con la historia.

-De acuerdo- respondió Octavia.


Vinyl observó a las dos yeguas caminar hacia el pueblo. A su costado levitaban varias cajas de gran tamaño. El hambre la había abandonado tan pronto como se alejó lo suficiente de la yegua y eso le había ayudado a aclarar su mente. "Es ella, no tengo duda de eso. Es la misma potra que encontré esa noche en el mausoleo de Cent" pensó la DJ. Después de todo no había forma alguna de que pudiera confundir ese Cello. La magia que envolvía al instrumento dejaba una marca muy particular que Vinyl podía rastrear con facilidad. El verdadero problema era su instinto de caza, el cual parecía ser extremadamente reactivo ante la presencia de la yegua. El olor de la yegua despertaba sus instintos como nunca antes, eso la aterraba y al mismo tiempo la excitaba. Era la primera vez que se sentía de esa forma desde la muerte de Cent. La sensación de frenesí y el incontrolable deseo por morder el cuello de la joven chelista le hacían sentir viva una vez más. Era como la primera vez que se presentó con su primer remix ante una multitud de ponis en uno de los escenarios de Baltimare. No podía negar que su alma necesitaba ese deseo, la intoxicaba cono ninguna otra droga podría hacerlo (Y valla que había probado varias). Su cuerpo deseaba sentir la calidez de esa yegua una vez más, su boca se derretía al pensar en el sabor de su sangre, sus pupilas se ajustaron para poder seguirla con la mirada mientras ella avanzaba por la plataforma de la estación. Sentía su sangre hervir en su interior. Paso su lengua por sus dientes sintiendo las puntas de sus colmillos asomarse ligeramente. Todo su ser deseaba cazarla, atraparla, hacerla completamente suya y finalmente alimentarse de ella. Deseaba drenar a esa yegua más que nada en el reino.

Pero debía ser cuidadosa no podía exponerse tontamente en especial ahora que había perdido sus gafas. Debía pensar bien su próximo movimiento. Comenzó a hacer una lista mental, pero la resaca causo que su magia perdiera algo de fuerza obligándola a bajar su equipaje al suelo una vez más.

"Parece que tendré que visitar el hospital del pueblo mucho antes de lo que esperaba" pensó la unicornio dejando salir un largo suspiro. Primero llevaría sus cosas a su nuevo hogar y después buscaría a la yegua. Pero antes que todo debía conseguir otro par de lentes de sol. No podía arriesgarse a que los ponis la vieran sin sus gafas. Al menos había tenido el cuidado de empacar una sudadera equipada con un gorro lo suficientemente grande para poder cubrir parcialmente su rostro. El verde no era su color favorito, pero debía admitir que Sven Gallop había pensado en todo, ciertamente la sudadera cumplía su propósito y podría mantener su crin debajo de la tela para evitar atraer demasiado la atención.

Sin pensarlo mucho Vinyl se dirigió a un par de sementales que se encontraban ofreciendo sus servicios para transportar el equipaje de los pasajeros que descendían del tren. La poni albina contó en silencio las monedas que le quedaban en el bolsillo… esperaba que veinte monedas fueran suficientes para transportar su equipaje. Después haría un par de llamadas y al final se aseguraría de recuperar la llave de su cofre.

GRRR

"Ok. Cazaré algo primero y después iré a buscar mi llave" pensó mientras su estomagó continuaba gruñendo. "El lado positivo es que, definitivamente no me será difícil seguir el rastro de esa yegua" Concluyó la DJ mientras olfateaba el aroma de la yegua en el aire.


-¡Octavia, gracias a Celestia que estas bien!- dijo su profesor al notar a la chelista cruzar las puertas del hotel de Ponyville.

-Es muy grato saber que siente preocupación por mi bienestar, pero le aseguro que me encuentro bien. El problema fue que el tren se retrasó cuando la luna comenzó a brillar-

-Me alegra que no estuvieras aquí cuando ocurrió-

-No se preocupe profesor yo ya le expliqué todo los hechos- sonrió Lyra.

-Es una fortuna que la princesa Celestia anticipara la llegada de Nightmaremoon y la detuviera a tiempo- comentó Octavia.

-Oh pero no fue ella quien detuvo a Nightmaremoon- comentó el profesor.

-¿Qué? Pero yo pensé que…- Un par de trompetas sonaron a las afueras del hotel. El profesor simplemente sonrió antes de dirigirse a sus alumnos.

-Que les parece si salimos a mostrar nuestro respeto a la princesa, síganme- comentó el profesor, guiando a los alumnos.

-Lyra, me dijiste que la princesa se había encargado de Nightmaremoon-

-¿Qué? No, no, no, no. Lo que dije es que la princesa se encargaría de ella, aparentemente la leyenda era cierta, Nightmaremoon es en realidad la hermana menor de la princesa Celestia que permaneció aprisionada en la Luna por mil años. Verás Twilight, la poni purpura de la que te conté, apareció de la nada y aparentemente sabia de su retorno-

-Así que una poni purpura- pensó Octavia mientras seguía al profesor por las calles del pequeño Ponyville.

En el centro del pueblo se encontraba la Princesa Celestia acompañada por una alicornio de menor tamaño, la segunda alicornio lucía un pelaje azul ligeramente oscuro y una crin azul claro. Octavia no era muy buena leyendo la expresión de otros ponis, pero podía percibir remordimiento y alegría en la menor de las alicornios en el instante en el que dos pequeños potros colocaron un collar de flores alrededor del cuello de la segunda princesa.

Octavia notó entonces la presencia de la yegua de color púrpura de la que Lyra le había hablado. La chelista recordaba bien a es yegua, la había visto varias veces en Canterlot durante sus viajes escolares con la orquesta de Manehattan y muchas veces más después de ser aceptada en la academia de música de Canterlot el año pasado. Twilight Sparkle, ese era el nombre de la unicornio. Se decía que era la alumna estrella de la princesa y el hecho de que fuera ella quien aparentemente ayudó a resolver el problema de la yegua en la Luna era una prueba irrefutable de su habilidad.

Octavia observó a la princesa y su alumna mientras el resto prestaba atención a la segunda princesa. Twilight lucia desanimada y un poco cabizbaja mientras hablaba con su mentora. A su lado se hallaba un pequeño grupo de cinco potras y lo que parecía ser un bebe dragón.

-Spike, toma nota- anunció la princesa asegurándose de alzar la voz lo suficiente para que los ponis pudieran escucharla –Yo, la Princesa Celestia decreto hoy que la unicornio Twilight Sparkle Tenga una nueva misión para Equestria- las cinco ponis que se hallaban detrás de Twilight lucían notablemente más felices en ese momento –Debe seguir estudiando la magia de la amistad y reportarme sus hallazgos desde su nuevo hogar en Ponyville- En ese momento el pueblo entero comenzó a vitorear a la joven unicornio. Toneladas de confeti y girnaldas comenzaron a caer del cielo sin razón aparente mientras las seis ponis y el dragón compartían un abrazo grupal. Era extraño que la princesa decidiera realizar semejante decreto, pero ¿quien era ella para cuestionarla?

-Wow. No tenía idea de que Twilight se mudaría a Ponyville… Ahora que lo pienso, es la primera vez que la veo sonreír de esa forma por algo que no sea un libro nuevo- comentó Lyra.

-¿La conoces?-

-Oh si, claro que la conozco, tomo mis clases de magia en el mismo salón que ella. Es una de mis amigas, junto con Lemon, Minuette, Twinkleshine y Moondancer, escuché que hoy era el cumpleaños de Moondancer pero desafortunadamente no pude felicitarla. Mañana pienso visitarla, ¿Te gustaría acompañarme?-

-Por supuesto, mientras no sea ninguna molestia-

-¿Molestia? dudo mucho que tú puedas ser una molestia querida- le aseguró Lyra.

-Disculpen, con permiso- dijo una poni terrestre mientras se abría paso entre la multitud. Octavia reconoció de inmediato a la yegua de pelaje amarillo pálido y su esponjosa crin rosa y azul. Se trataba de la misma yegua que la había dejado inconsciente en el tren el día anterior. Instintivamente Octavia se escondió detrás de Lyra mientras la poni terrestre pasaba a un lado de ellas.

-Octavia, no es que me queje pero me sentiría más cómoda si me invitaras una malteada primero- comentó la unicornio con su acostumbrada y pícara voz.

-No es eso, es que ella es la poni de la que te hable, la que me noqueo en el cuarto de baño- comentó Octavia aun oculta detrás de los flancos de su amiga.

Lyra miro a la yegua mientras se aproximaba a la princesa Celestia. Observó a ambas compartir una conversación usando solo las miradas. La princesa Celestia le pidió a luna y sus guardias que la acompañaran al edificio de la alcandía, no sin antes despedirse de su alumna y sus amigas. Luna les dirigió un saludo, aunque el suyo lucia más como cuando te disculpas con tu madre por robar una galleta del frasco de la alacena.

-Mmmmm- pensó Lyra mientras se rascaba el mentón. No estaba segura del porqué, pero había algo extraño en aquella yegua. Probablemente se trataba de una de las conspiradoras de la princesa Celestia. Quizá habían encontrado alguna pista acerca de los humanos. De ser así tendría que investigarlo, pero no podía hacerlo con todo el pueblo viéndola. Necesitaba hacer eso con el mayor sigilo posible.


Tan pronto como dejó sus pertenencias en su nueva residencia Vinyl se dirigió al edificio de la alcaldía. El edificio estaría vació en tanto la princesa permaneciera afuera y justo ahora necesitaba información si quería sobrevivir en el pueblo por un tiempo. Con algo de suerte la presencia de la princesa le daría suficiente tiempo para escudriñar los documentos almacenados en los estantes.

Los archiveros contenían información de los negocios que se localizaban por todo Ponyville. El archivo del hospital era especialmente detallado. Contenía información de la estructura y planos del hospital. Había registros del equipo del hospital y varios documentos con información variada. Vinyl tomó un pedazo de papel y comenzó a tomar notas se aseguró de memorizar las rutas del hospital, las distintas entradas y los pasillos principales. Tomó notas específicas de los laboratorios y sobre todo se aseguró de poner especial atención en la localización del almacén de sangre del hospital. Así mismo tomo varias notas de los horarios y fechas de las entregas de los suministros que llegaban al hospital desde el hospital general situado en Canterlot en los archivos se enlistaban las medicinas, analgésicos, material de hospital y por supuesto las entregas del banco de sangre con exquisito detalle algo que sin duda le ayudaría en caso de alguna emergencia.

El sonido de las puertas de la alcaldía abriéndose llamaron su atención de inmediato. Vinyl uso su magia para guardar los documentos nuevamente en su lugar mientras se colocaba su capucha nuevamente. En el exterior de la habitación se podía escuchar un par de voces. La unicornio albina pegó una de sus orejas a la puerta para escuchar con mayor claridad la conversación.

-Luna espera aquí un momento por favor-

"De todos los ponis en el pueblo que pudieron interrumpirme tenía que ser la princesa Celestia. Maldigo mi suerte" pensó la unicornio al escuchar el tono serio de la princesa. "Espera un segundo, ¿acaso dijo... Luna?" Vinyl abrió los ojos por completo.

-De acuerdo Tia- respondió la más joven de las princesas.

Vinyl espero hasta que los pasos de la princesa Celestia desaparecieran detrás de otra de las habitaciones de la alcaldía antes de salir al pasillo principal. En la alcaldía aun había varias mesas repletas de frutas y montones de confeti por todas partes, la mayor parte de la decoración del festival del verano aún permanecía intacta.

Vinyl avanzó en silencio mirando a la alicornio índigo que en ese momento se encontraba observando la decoración del lugar. El color de su pelaje era ligeramente más claro de lo que la recordaba y su crin, la cual lucia extremadamente corta, carecía de esa tonalidad similar a la del cielo nocturno y tampoco ondulaba de la misma forma que hace mil años.

-Sabemos que estás ahí, no necesitas esconderte de nosotras- comentó la princesa de la noche sin voltear a verla.

Vinyl avanzó hasta ella antes de tomar asiento a su lado, posteriormente se descubrió la cabeza dejando que su salvaje crin de tonalidad azul eléctrico cayera libre a uno de los costados de su rostro.

-Nos alegra ver que te encuentras bien- comentó la princesa tomando asiento a un lado de la yegua.

Vinyl agachó la mirada, de pronto sintió como si sus propios cascos fueran infinitamente más interesantes, o quiz solo se sentía culpable por no haber podido ayudarle hace mil años.

-Lamentamos mucho lo que paso, no era nuestra intención involucrarte en eso- comentó la princesa.

Vinyl negó con la cabeza antes de levantar la mirada, sus ojos destellaban un ligero brillo carmesí mientras los ojos de zafiro de la princesa la miraban llena de remordimiento. Luna podía sentir el deseo creciendo en el interior de la unicornio albina, aquella misma extraña sensación que emanaba de la yegua hace mil años. La sensación de encontrarse frente a un feroz depredador que se ocultaba en el disfraz de un poni común y corriente.

-¿Crees que un poco de mi sangre pueda calmar tu apetito?- pregunto inocentemente la princesa de la noche.

Vinyl retrocedió un par de pasos. Sinceramente esperaba que a princesa no notara su falta de alimento, después de todo, no quería lastimarla más de lo que ya lo había hecho. La apariencia de la alicornio le dejaba en claro que sus reservas de magia estaban peligrosamente bajas y consumir su sangre la debilitaría aún más. Por otra parte, la sangre de la alicornio le había ayudado mucho la última vez, y gracias a la princesa, Vinyl fue capaz de mantener sus instintos bajo control durante los últimos mil años. Probablemente no era una simple coincidencia el que sus instintos comenzaran a desbordarse al misma noche que la princesa retornó a la reino, eran demasiadas coincidencias como para ignorarlas: Primero su incontrolable, sed, después la aparición de la chelista y finalmente su encuentro con la princesa de la noche.

La alicornio índigo rodeo a la yegua colocándose detrás de ella e inmediatamente la envolvió en un cálido abrazó cubriéndola protectoramente con sus alas.

-Estás hambrienta. Por favor Vinyl… permítenos ayudarte una vez más- le susurró Luna al oído. La oreja de la yegua dio un ligero respingo. Luna conocía los riesgos, y estaba dispuesta a correrlos. Después de todo no podía darse la media vuelta y abandonar a alguien que la necesitaba, en especial después de que Twilight y sus amigas finalmente la liberarán del control de Nightmare. Se lo debía a ella y a su hermana… se lo debía a Equestria y haría lo que estuviera a su alcance para recuperar la confianza de su pueblo.

Vinyl cerró los ojos reviviendo la noche de hace mil años en el bar, la misma noche en la cual la princesa le ofreció su sangre por primera vez. Los ojos de Vinyl se humedecieron con lágrimas rojas como rubíes. Tomó la pata frontal de la princesa con sus blancos cascos y finalmente clavó sus afilados colmillos en la suave carne de la princesa. La princesa dio un pequeño respingo, pero no se movió de su lugar.

-Luna…- la voz de Celestia llamó la atención de la menor, a su lado caminaba una poni terrestre de color amarillo pálido y con una crin esponjosa de color azul con franjas rosas.

-Está bien Tia, es una amiga- comentó la princesa de la noche usando un volumen apenas lo suficientemente alto para que su hermana mayor pudiera escucharla por encima de los sollozos de la yegua que mantenía protectoramente bajo sus alas.

Celestia observó la cola de color azul eléctrico y la cutie mark que sobresalía en los blancos flancos del poni que se hallaba bajo la protección de su hermana.

-Agente Sweetie Drops, todo lo que ha visto y escuchado el día de hoy queda bajo absoluto secreto. Hasta que capturemos al Bugbear que escapó del Tártaro deberá permanecer oculta aquí en Ponyville como cualquier otro civil. Oh!... y le recomiendo que cambie su nombre-

-Entendido princesa- Respondió la agente haciendo una reverencia.

-Y mientras estas aquí, me sería de mucha utilidad que estés al pendiente de mi querida alumna en mi lugar- Sonrió la princesa. "Por todos los ponis realmente me escucho como una madre sobreprotectora" pensó para sí.

-Serpa un placer princesa- y sin decir una palabra más Sweetie Drops se dio la media vuelta se dispuso a salir por la puerta trasera del edificio.

Para cuando Vinyl terminó, Luna se encontraba extremadamente exhausta. La unicornio se disculpó con ambas princesas antes de salir de la alcaldía a toda velocidad. Celestia admiró la fuerza de voluntad de su hermana. Aun a pesar de su falta de energía y sangre, Luna se las arregló para volver al carruaje sin levantar sospecha alguna. Durante su vuelo de regreso, la princesa de la noche finalmente se dejó caer en las piernas de su hermana. La monarca contemplo a su pequeña hermana con sus amorosos ojos. Habían pasado siglos desde la última vez que se vieron y apenas podía contener su propia alegría. Después de todo, finalmente tenía a su hermana de vuelta.

-Hice bien en elegirte Twilight, muchas gracias- susurró la princesa con lágrimas en los ojos.

Vinyl observó el carruaje alejarse, posteriormente cerro los ojos y se concentró en olfatear el aire a su alrededor, era tiempo de recuperar la llave de su cofre.


Notas del Autor:

Los veré en el próximo capítulo. Les deseo un feliz año nuevo.

Hasta entonces… ALLONS-Y.