Disclaimer: El universo aquí mencionado es propiedad intelectual de sus autores.

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Capítulo 13
Nosotros… ¿qué somos?

Otoño

Las hermosas hojas cobre de los árboles dejaban de revolotear por el aire y tapizar los caminos de Unova en una crujiente alfombra. Poco a poco el clima de otoño se desvanecía para dar paso al frío y crudo invierno. La estación ya estaba cerca y se anunciaba con su característico viento frío, solo faltaban cinco días, pero las gotas heladas de la nieve no seguían órdenes y tampoco sabían lo que era una fecha específica por lo que no podían esperar cinco días más y se dejaron caer en una granizada.

―Frío, hace mucho frío. ―Se quejó Alder tratando en vano de calentar sus manos con el vapor de su boca.

El peor lugar para estar en esa fecha del año, o mejor dicho cerca del cambio de estación, era sin duda ciudad Icirrus. Dada la ocasión Alder tuvo que hacer una escala ahí para hablar con su más difícil y menos sociable líder de gimnasio. No obstante dicho líder no se encontraba.

―Siempre me pregunté cómo era posible él estuviera con ropa ligera dentro de esta hielera que llama gimnasio.

―¿Si usted no tolera el frío cómo pretendía hacer un viaje para esquiar?

―Sin comentarios.

―Campeón, el maestro le dejó una carta. ―habló un entrenador del gimnasio.

Alder tomó la carta y la leyó…

―Marshal, es hora de irnos.

El joven alumno siguió a su maestro que caminaba sin rumbo fijo.

Alder, que caminaba a unos cuantos pasos adelante, adoptó su postura seria y pensativa. «Espero que todos estén bien. Desde hace un par de días me siento inquieto... Tengo que llegar al fondo de esto.»

Cinco días para la llegada del inverno puede que no sea mucho tiempo para el clima, pero ese es tiempo suficiente para que otras cosas sucedan…

Día 1

Ese peligroso grupo hizo por fin su movimiento, el objetivo fue cierta torre de ciudad Icirrus. Alder y Marshal se habían movido del lugar por lo que llegaron tarde cuando recibieron la noticia.

―Marshal, por favor regresa al recinto y comenta lo sucedido con los demás miembros.

Renuente, Marshal aceptó regresar al recinto pero le prometió a su maestro que pronto regresaría con él para detener a este grupo antes de que sus actos se volvieran más grandes.

Pero en sí el problema ya era grande.

En ese mismo momento, a varios miles de kilómetros, los líderes de gimnasio tenían su reunión. Cada uno unió los puntos debido a todos los sucesos ocurridos en cada ciudad.

―Supones que van tras eso. ―habló Elesa.

―Sí. ―Clay seguía pensativo― Lenora, te dejamos a ti el resto.

[―De acuerdo] ―dijo por el altavoz del teléfono.

Desde su cuarto oculto, Lenora mira con recelo esos pequeños orbes frente a ella. Una terrorífica energía emana de ellos.

Día 2

Alder pudo comunicarse con los demás líderes por medio de Drayden. Conoce el plan de cada uno de ellos.

―Lo siento, te estoy pidiendo demasiado. ―Alder seguía en la línea con Drayden por medio del videomisor.

[―Ya me acostumbré.]

En el intercambio de información parece que alguien intervino la señal… Un mensaje oculto apareció junto con la imagen del castillo en el desierto. La transmisión duro 5 segundos…

[―¡Alder, no caigas en su juego…!]

Es inútil, Alder corta la transmisión y sigue el camino indicado.

Esa misma tarde el museo de ciudad Nacrene estuvo en la mira…

Alder ya no sabe si dirigirse hacia el desierto o ir al museo. No importa cuál elija es obvio que el enemigo lo tiene justo donde quería.

Dia 3

Marshal ha llegado a la Liga, entre gritos desde la sala de recepción les llama a todos los miembros. Caitlin sale apresurada de su cuarto para darle la bienvenida ignorando por completo su siesta de la tarde, sin embargo Marshal le dice que no es el momento. Shauntal se niega a salir, no puede verlo a la cara, pero sale al escuchar los gritos insistentes de Marshal. Grimsley que disfrutaba de una agradable lectura por lo cual no quería interrumpirla se excusa diciendo: Cualquier cosa que sea de la que quieras hablar puede esperar… Pero Marshal decide no esperar y tira con una patada la puerta del cuarto de Grimsley.

De manera breve y concisa Marshal les cuenta todo lo que ha sucedido con el Team Plasma.

―Ya veo, usan trucos viles para poder lavarle el cerebro a la gente. ―dijo Caitlin.

Shauntal está conmocionada, hay un par de cosas que encajan y resuelven muchas inquietudes que surgieron a través de su viaje.

Grimsley permanece de brazos cruzados.

Marshal termina de elaborar un plan de respaldo y se los deja todo a ellos tres. Decide abandonar el recinto, tiene que encontrarse de nuevo con su maestro.

Lejos, demasiado lejos, muy hasta el sur, tres hermanos están frustrados de tanto recorrer la ruta 17 y no poder luchar contra la corriente. Les cuesta mucho alcanzar la orilla donde posiblemente pueda estar el laboratorio que tanto buscan. Luego de un par de hora han conseguido llegar a la orilla de la pequeña isla. Los informes que ahí encuentran no son nada gratos.

―Comuniquemos esto a nuestra maestra Le-

Son sorprendidos por el ataque de un pokémon…

Alder ha llegado al castillo del desierto, es recibido por los soldados y custodiado por ellos para ser llevado ante el líder. El supuesto líder revela que el no es el Rey, el verdadero líder es un joven de cabello verde llamado N. El único elegido por el pokémon legendario y liberador de Unova.

Alder no dice nada, prefiere escuchar al sujeto y averiguar cuál será su siguiente movimiento.

―… y cuando tu primer pokémon cayó enfermo…

Conforme el tipo habla revela su verdadera naturaleza y de paso a la amenaza.

―Quien se levantara con el título del nuevo campeón será N, y tú, estúpido campeón, tendrás que rendirte y liberar a tu equipo pokémon. Y le comunicaras lo mismo al resto del mundo.

Esa conversación que supuestamente era entre el campeón y aquel sujeto desagradable, está siendo transmitida hacia los demás líderes de gimnasio por medio del videomisor.

―Ese sujeto se está burlando de nosotros. ―habló Burgh.

No solo el campeón estaba siendo humillado sino que todo entrenador de Unova. Los líderes de gimnasio no lo iban a permitir. Y decidieron marchar hacia la Liga para defender en lo que creían.

Día 4

Aún seguían preguntándose cómo es que no pudieron ver a una organización tan grande moverse por toda Unova, en algún lugar debían de tener su guarida… ¿pero en dónde?

Los tres miembros patrullaban la zona esperando algún movimiento. Caitlin salía de vez en cuando a la Victory Road con su fiel compañera Gothitelle, no encontraron rastro de ellos. Shauntal patrullaba desde el cielo sobre Golurk, nada por la redonda. Grimsley para nada dejó su cuarto, todos los objetos de su cuarto se movían medio centímetro, él lo notaba.

El ataque sorpresa del pokémon los dejos malheridos. Chili terminó con una torcedera en el pie derecho, tenía que ser tratado de inmediato antes de que la hinchazón del tobillo empeorara. Cilan solo terminó con unas cuantas raspaduras en el cuerpo y un moretón en el antebrazo izquierdo, su salud no corría peligro. Cress se llevó la peor parte, no solo mostraba fractura en la muñeca izquierda sino que también varios golpes en el abdomen y un golpe en la cabeza, él todavía seguía inconsciente.

―Hay que conseguir unas tablas de madera para poder envolver su muñeca. ―habló Chili.

―No lo toques. ―Cilan detuvo a su hermano que tenia la clara intención de mover a su hermano― No hay que moverlo, si lo movemos podemos hacer que algún órgano del cual no tenemos conocimiento si está dañado pueda resultar más afectado. Hay que esperar la ayuda médica.

Chili dio un gruñido de molestia y golpeó con fuerza el suelo. Cilan agachó la cabeza y cubrió su rostro con la mano. De verdad todo esto era frustrante…

Marshal recorrió todos los caminos donde posiblemente podría encontrar a su maestro. En momentos como estos era cuando deseaba encontrarse con Iris, pero por sorprendente que fuera esa niña desaparecía cuando más falta hacia.

―Maestro, ¿dónde estás?...

Alder recorría una llanura entre ciudad Icirrus y Opelucid. Su mente divagaba y su mirada se perdía en el vasto paisaje a sus pies.

―Poder… Fuerza…

Para Alder esas palabras ahora eran vacías, carentes de sentido, pero hubo un tiempo en que siempre las repetía. Y la última vez que las dijo fue en esa llanura, en la última batalla que tuvo junto a su primer pokémon antes de que cayera enfermo.

―¿Acaso ellos tienen razón?...

Día 5

Drayden fue una pieza clave para poder dar con el paradero de Alder. Por fin Marshal pudo comprender cómo fue que su maestro se volvió alguien tan despreocupado, pero nunca imaginó que fuera una historia dolorosa.

«Maestro, por favor, no dude de sus enseñanzas… No dude de usted mismo.» Marshal corría desesperado por la pendiente de la llanura.

Para todo entrenador pokémon el recibir a su primer compañero es un momento hermoso y conmemorativo. La primera batalla, ya sea ganar o perder, marca el inicio de la gran aventura. Nuevos compañeros se incorporan y comienza el descubrimiento de cada pokémon. Naturaleza activa, gruñona, tímida… cada una de esas actitudes sirve de experiencia para poder comprender al compañero y usarlo en la batalla. El vinculo de confianza crece al igual que el sueño de hacerse más fuerte y llegar más lejos… Pero cuando todo se detiene de golpe caes en un abismo de incertidumbre…

―¡Maestro! ¡Maestro! ―Marshal gritó a todo lo que da su voz casi desgarrando la garganta.

Alder lo escucha y se gira a verlo.

―Ya sé lo que sucedió…, ―jadeó― y créame que lo comprendo, sé por lo que está sufriendo.

Alder sigue mirándolo sin gesto alguno…
―¿Comprender? ¿Cómo puedes tú saber por lo que estoy sufriendo cuando nunca has perdido a tu primer pokémon? Dime… ¿qué sabes tú?

Marshal observa a su maestro, algo es diferente en él. La duda está escrita en todo su rostro, en el cuerpo. Marshal vacila, ¿qué palabras debería decir en estos momentos? Jamás se imaginó estar en los zapatos de su maestro y dando consejos. Los papeles se han invertido, Alder parece el alumno perdido y Marshal siente que debe decir algo para devolverle la confianza…

Tal vez la persona menos indicada para hablar y comprender a Alder fue Marshal, en estos momento lo que se necesita es a un entrenador que haya perdido a su primer pokémon… Un entrenador que haya pasado por el dolor y las lágrimas de haberlo perdido aunque no fuera por enfermedad o muerte. ¿Pero esa persona tendría la confianza para poder darle ánimos?...

Así transcurrieron los últimos cinco días de otoño. Y el invierno llegó…

Invierno

Fría, blanca y deslumbrante nieve. Los copos bañaban y sepultaban la ciudad de Icirrus. Los gritos de los niños jugando bajo el frió, haciendo muñecos de nieve o creando una guerra con pequeñas bolas, daba muestra de que no todo era tristeza.

Marshal disfrutaba ver esa escena recargado en la puerta del gimnasio. Le dio un sorbo al chocolate caliente que le ofreció el encargado.

―Supongo que sí necesitamos unas vacaciones en un lugar con nieve.

Entró al gimnasio y buscó a su maestro, él campeón ya estaba listo para poder partir.

Ambos se despidieron y continuaron con su camino, regresar a la Liga.

Día 3

Los líderes de gimnasio reciben la noticia de lo que le sucedió a los trillizos. Lenora va a buscarlos al hospital de ciudad Striaton. Chili y Cress son los únicos que deben permanecer bajo observación, Cilan es dado de alta.

―Esa cosa que nos atacó parecía una maquina, pero la verdad es que era un pokémon… No sé lo que estén haciendo con ellos pero no es nada bueno.

―Descansa Cilan. Mañana partiremos y tendrás que hablar con los demás líderes.

Ese mismo día llega a la Ciudad de Opelucid el dichoso grupo que está causando revuelo. Están dando su discurso en la explanada de la ciudad, entre el grupo de oyentes se encuentran Drayden e Iris. Cuando el discurso termina algunos entrenadores que lo han escuchado, y convencidos más ahora, liberan a sus pokémons. Entrenadores de otras regiones también lo hacen. En medio de esta liberación Drayden e Iris pueden escuchar como algunas personas culpan de todo esta supuesta esclavitud a la Liga Pokémon.

El boicot inicia.

Día 5

Debido a los grandes sucesos que han ocurrido en toda Unova, la Liga pokémon pierde credibilidad y el Team Plasma se enaltece. Los periódicos de la región y las cadenas de noticias no se hacen esperar y las notas se extienden. Hay temor en la población.

―¡Los líderes de gimnasio no hacen nada! ―se queja un ciudadano.

―¿Qué están esperando? ¿Qué está esperando el Alto Mando? ―dice otro ciudadano― ¿No piensan detenerlos?

Cierta reportera, que ahora se encuentra por la zona, escucha las quejas de los ciudadanos. Con lo astuta que es para recabar información, la demoledora decide seguir de cerca a los líderes de gimnasio. Ha escuchado que ellos llevan días reuniéndose.

Día 6

Alder y Marshal han llegado al recinto. Al llegar a la puerta son recibidos con malas noticias por parte de los encargados de custodiar la entrada.

En primer lugar corre el rumor de que el Team Plasma ha puesto sus ojos en la Liga. Algo que no sorprende a los dos entrenadores. En segunda, corre el rumor de que hace unos días dicho equipo tuvo una batalla contra los líderes de gimnasio, la derrota fue para los líderes. Los dos entrenadores no saben si es un rumor o verdad. Y el tercer y más fuerte rumor, existen dos entrenadores que son los supuestos elegidos por los pokémons dragones que una vez formaron Unova. Alder recuerda lo que leyó en la carta.

Drayden da una conferencia de prensa para desmentir todos los rumores. Los reporteros no le creen, aquí hay Meowth encerrado.

Día 10

Los días pasaron rápido y la batalla ha comenzado. Los Líderes de Gimnasio al igual que el Alto Mando son sorprendidos en su propio terreno.

―¡¿Un castillo?! ¡¿Justamente detrás de nuestro reciento?!

Marshal no puede creer lo que ve. ¿Cómo pudo pasar eso? La guarida del enemigo estaba justo debajo de ellos.

De un lado se encuentran los Líderes de Gimnasio peleando contra aquellos que se hacen llamar Sabios. La batalla es difícil, Burgh da todo lo que tiene, pero al parecer el sabio que le tocó tiene una ventaja frente a su tipo. Lenora va en su ayuda. Skyla e Iris se compenetran muy bien por lo que no tiene problemas. Parece que hay una pequeña riña entre Drayden y Brycen, ambos usan pokémon que no se llevan bien. Los sabios aprovechan la disputa. Un extraño equipo ha formado Clay y Elesa, también tienen equipos opuestos pero sus pokémons se entienden bien.

Marshal decide dejar a los Sabios en manos de los líderes. Ahora el que falta es el dichoso Rey quien al parecer ha puesto sus ojos en el campeón. Su maestro parece que aún sigue afectado.

―Tengo que ayudarlo.

―Alto ahí. ―lo detienen un grupo de soldados― No dejaremos que interfieras con el gran N.

Marshal trata de buscar una salida, no quiere perder el tiempo, pero por los visto no es el único acorralado, los otros tres miembros están igual.

No queda de otra, lanza a Sawk a la batalla.

En el otro lado Shauntal y Caitlin han hecho un buen equipo, las dos amigas tanto humanas y pokémons se protegen, mientras Gothitelle defiende desde atrás Banette ataca, al igual que Caitlin y Shauntal se protegen las espaldas de los otros miembros que llegan de sorpresa. Hay armonía.

Más retirado de todo ese embrollo se encuentra Grimsley, parece que a él le ha tocado un miembro con cargo alto dentro del Team Plasma. Que fastidio.

Alder… ¿qué ha pasado con él? Duda, lo que está escrito en todo su cuerpo y que emana al exterior poniendo un poco nervioso a su equipo pokémon. Bouffalant lo tiene difícil en la espera de la orden de su entrenador, voltea hacia atrás pero no consigue nada. Accelgor… él sigue peleando a pesar de no recibir la orden, tiene un poco de independencia y ha sido así desde que era un pequeño Shelmet. Adentro de sus pokéballs Druddigon y Escavalier se agitan, ellos también quieren entrar a la batalla, sin embargo su entrenador no ha notado esa impaciencia. Vanilluxe observa la batalla, no se puede saber si quiere entrar o estar a la espera. Volcarona, él sabe que es la carta de triunfo de su entrenador y esta a la espera, pero si Alder quiere enviarlo desde ahora no tiene ningún inconveniente, él está confiado de su fuerza y sabe que puede barrer con cualquier enemigo que se le pongo enfrente, pero, estos pokémons que ha lanzado el entrenador rival parece inquietarle, a pesar de que aquellos pokémon no han alcanzado su evolución final poseen una fuerza descomunal.

―¡Maestro, reaccione! ―grita Marshal desde el otro lado del campo de batalla.

Es verdad, ahora no es el momento de dudar. Alder se echa a reír para liberar el estrés, es hora de defender su título como campeón.

Bouffalant ha recibido una orden, está impaciente y ataca a desmedida, su ataque también le ha hecho más daño del normal. Accelgor ha caído por tercera vez y ésta es la definitiva ya no se puede levantar. Alder le da un bien merecido descanso en su pokéball, es hora de sacar a uno de los impacientes que anhela la batalla. Druddigon da un gran rugido en el campo de batalla que ha intimidado a los pokémons del enemigo, este rugido solo es su presentación pero está satisfecho cuando los ve retroceder.

Tanto N como Alder tienen un pokémon fuera de combate, pero al salir Druddigon las cosas cambian. El pokémon de Alder esta sediento de un buen combate. Parece que Volcarona no tendrá su momento de brillar si las cosas siguen así. Ahora el marcador beneficia a Alder con cinco pokémons activos mientras que N tiene solo tres.

El Team Plasma está retrocediendo, todo implica que han subestimado a la Liga entera… Pero ahora cierto personaje aparece, es el mismo hombre que los guía y se la pasa dando discursos, N lo ha llamado padre. Con solo un par de palabras les da ánimos a sus seguidores. La batalla se revierte. Los líderes retroceden, sus pokémons se han agotado y el enemigo les pide a los otros soldados que den apoyo a sus compañeros.

N ha encontrado su resolución, lanza a la batalla a su penúltimo pokémon antes de que su antepenúltimo caiga. El silencio se hace presente en el campo de batalla, una gigantesca silueta se cierne en el campo. Todos los presentes tiemblan cuando lo ven y los ojos vacilan, hay temor, incluso en los propios líderes de gimnasio. Los miembros de la E4 lo observan, hay algo extraño, esa silueta puede imponer por su tamaño pero…

―No hay presión. ―susurra Grimsley.

Lo ha notado, puede que los otros miembros también pero les falta descubrir el porqué, pero él lo nota porque es un experto en el tipo siniestro.

Y también otro que lo haya notado sea el mismo Alder.

―Ese Zorua ―dice Alder― Es muy interesante.

Han visto a través de su disfraz. El pequeño, ahora grande, Zorua, solo es una distracción para que el otro pokémon ataque. Aprovechando el ataque decide ocultarse detrás de su compañero adoptando un nuevo disfraz y realizar su ataque desde las sombras. De sorpresa ha llegado detrás de Druddigon para asestarle un golpe nada potente. Ese no era su objetivo, el objetivo es que su compañero termine con los dos pokémons de Alder. Y así sucede.

Ahora ambos tienen 3.

Alder parece satisfecho, desde hace mucho tiempo no había conocido entrenador alguno que lo pusiera contra las cuerdas. Por eso se volvía aburrido estar siempre en la Liga, nadie se atrevía retar al campeón.

Ha llegado el turno de Escavalier y su compañero es Vanilluxe. El modo de batalla no ha cambiado al igual que los trucos sucios de Zorua, de travesura en travesura se la pasa haciendo que los ataques de Vanilluxe fallen y en su lugar le den a Escavalier. Escavalier acierta sus golpes en contra del otro pokémon pero la fuerza de voluntad de su contrincante lo sigue manteniendo en pie, pero sin darse cuenta esta siendo llevando a la zona de alcance de los ataques de Vanilluxe. Las cosas comienzan a complicarse. Antes de darse cuenta Adler queda con solo dos pokémon. En conjunto los pokémons de N atacan a Vanilluxe. Solo queda uno.

La carta de triunfo hace su acto de presencia. Con su calor y luz Volcarona deslumbra el campo de batalla y eleva la temperatura. Los dos pokémons de N no son rivales para Volcarona y terminan noqueados antes de que el pokémon de Alder inicie su calentamiento.

―Es tu turno, mi amigo. ―dice N.

Algo extraño se siente en el ambiente, no trae temor pero tampoco trae tranquilidad. Descendiendo desde las alturas una figura oscurece el campo de batalla porque ha tapado los rayos del sol. El pokémon que toca el suelo hace temblar al resto, está ejerciendo su presión.

Alder mira fijamente al rival frente a él, Volcarona igual. Puede que ambos estén confiados en sus habilidades pero eso no significa que podrán contra un pokémon que es una leyenda.

La batalla comienza.

Volcarona le da batalla al pokémon leyenda de N, pero este pokémon no se siente satisfecho, siente que falta algo. Los ataques son potentes entre ambos y causan daño. Pero sigue faltando algo.

El clima ha cambiado de repente en la meseta de la Liga. No se había pronosticado lluvia, pero la lluvia y los truenos haces su aparición. Todos voltean a ver el cielo. Tres leyendas flotando en sus nubes han aparecido. ¿Qué hacen ellos aquí?

Shauntal es la única que tiene la respuesta.

El sujeto que lucha contra Grimsley es quien los ha convocado a la batalla. Vaya problema.

Esta batalla se ha vuelto desequilibrada. Todos lo saben. La balanza de la derrota está muy inclinada hacia los integrantes de la Liga.

Esas tres leyendas sueltan su furia por igual. Varios pokémons han caído.

La distracción que provocaron ha dejado en desventaja a Volcarona, ahora que no representa mucho peligro el pokémon de N le da el golpe final.

El campeón ha sido derrotado. N le reafirma que él es débil, que ha dejado de escuchar a su propio equipo cuando perdió a su primer amigo.

La duda se hace presente otra vez.

Los líderes de gimnasio han sido derrotados al igual que el campeón y su alto mando…

―Estamos perdidos… ―dice en un balbuceo Burgh.

En medio de la desesperación una sombra cruza el campo de batalla para llegar al lado del campeón. A unos cuantos pasos de estar a su lado una luz destella desde su mochila seguida de un gran rugido.

Los Líderes se alegran al ver al entrenador llegar.

Esta batalla está lejos de acabar. La balanza se estabiliza.

El campo de batalla se cimbra de emoción. El pokémon de N lo sabe, él esta aquí.

Otra figura, igual de grande e imponente, hace su aparición en el campo de batalla. Frente a frente se encuentran Reshiram y Zekrom.

Un combate que pertenece a otra dimensión, se está llevando a cabo en la Liga Pokémon. Tanto Zekrom como Reshiram no ceden. El choque de sus ataques resuena por el lugar, la tierra tiembla, el aire pesa. Esta batalla es sofocante.

Alder sigue sin poder creer lo que sucede. Todo su equipo ha caído, incluso su carta del triunfo. Pero enseguida reacciona, su equipo no es el débil, el débil es él. Justo como le dijo N.

―Ser el campeón no lo es todo.

La duda se vuelve presente.

―Maestro… ―muy desde lejos el alumno mira a su mentor.

Los dos entrenadores que dirigen a Reshiram y Zekrom tienen un intercambio de ideas. Tanto la verdad como el ideal son necesarios en este mundo, se dan cuenta de ello en medio de la batalla, porque ambos pokémons no ceden y defienden en lo que creen.

Intentando incorporarse de sus últimos ataques ambos pokémons se miran de frente, el agotamiento es evidente. Los dos entrenadores lo saben, incluso hasta el mismo viento podría derribarlos.

La batalla entre Reshiram y Zekrom termina en un empate.

N observa el campo de batalla, está dolido, no solo los pokémons han sufrido sino que también los humanos. Decide dar por terminada la batalla…

―Eres débil. ―dice la voz de que se hace llamar su padre.

Ese hombre muestra su verdadero ser y revela sus intenciones. Los miembros del Team Plasma se sientes utilizados y traicionados. Los líderes y los miembros del alto mando están enfadados.

Todos fueron utilizados por una burda ambición.

Ese hombre reta a una batalla al entrenador misterioso. Pero lo que no saben los demás es que ese hombre solo lo usa como escusa para demostrar su superioridad, está confiado en poder ganarle a su equipo incluso al pokémon legendario. Pero ni se acercó, el entrenador misterioso no necesitó la ayuda del pokémon legendario, la única ayuda que necesitó fue la de su carta del triunfo, su primer pokémon.

Todo ha acabado.

N decide montar al dragón y desaparece en el cielo tras disolver al Team Plasma. El entrenador misterioso hace lo mismo, es hora de ir a casa.

Reshiram y Zekrom parten en direcciones distintas y se pierdan en las nubes del vasto cielo.

Día 11

Los líderes al igual que la E4 reciben atención médica, los pokémons lucen con más energía. Es un ambiente agradable a pesar de lo sucedido.

Alder se ha encerrado en su cuarto, según él dice que esta curando a su equipo pokémon. El resto lo duda pero prefieren no hacerle preguntas.

Cilan, llega al recinto con buenas noticias, sus hermanos pronto serán dados de alta.

La noche cae y todos van a buscar a Alder para cenar, hay que levantarle el ánimo. Puede que haya perdido contra N pero fue una derrota no valida por lo que sigue conservando su titulo de campeón…

Sobre la cama de Alder hay una nota de despedida. Ha decidido abandonar la Liga.

Día 12

Derrota Total. Decía el encabezado del periódico. Alder fue derrotado al igual que su Alto Mando. Eso decía debajo del título. Con una mención hacia los Líderes de Gimnasio, todos ellos se convirtieron en el centro de atención, las críticas no se hicieron esperar. Esta noticia dio la vuelta al mundo.

La demoledora no se hizo esperar y escribió su opinión en un extenso artículo de 12 páginas, prácticamente abarcó toda la sección de noticias mundiales. Fue implacable. Reafirmó lo que en un artículo anterior escribió y lo citó:

Anteriormente había dicho que esta Élite 4 era la más débil en comparación a otras. Sus miembros, que se presumían de ser todos igual de fuertes, eran el 40% más débiles que su campeón al cual debían de proteger.

Este hecho solo resalta que miembros como ellos no deben de llenar un lugar en tan afamada Liga solo por ser recomendados.

Una princesa que en muchos años no ha tenido una batalla y siempre mandó a su mayordomo, una escritora que piensa más en el próximo libro en lugar de la batalla que está presente, un entrenador que ama más los juegos y menosprecia a cada cuanto entrenador le rete, y por último, el alumno estrella del campeón, un entrenador que se jacta de su instinto de justicia y no hizo nada para prevenirlo. Toda esta élite de entrenadores fue aplastada como mosca junto a su campeón que ahora luce ante los espectadores como un incompetente.

El artículo hablaba por sí mismo. Algunos lectores estuvieron de acuerdo con la opinión, otros no. Sin importar si tenga o no razón lo hecho ya estaba, el daño era por ahora irreparable. Ante los ojos del mundo el Alto Mando de Unova era débil.

Los Líderes de Gimnasio prefirieron ocultar este artículo de los ojos de los cuatro miembros. Drayden se negó. Ellos también tenían derecho a saber cómo los veían los demás, ocultarlo no servirá de nada.

Cada uno de ellos recibe un ejemplar. Marshal lo hace bola y lo lanza. Shauntal sigue leyendo, no sabe qué decir. Caitlin lo dobla al leer el primer párrafo, por alguna razón recuerda a Darach y a Gallade. Grimsley sigue leyendo, a la mitad del camino dice algo que nadie se espera…

Marshal se levanta de su lugar y lo agarra de la solapa del traje.

―¡Tú, todo este tiempo estuviste sentado sobre la información y no lo compartiste! ―aprieta con fuerza su puño― Eres un…

―¡Deténganse! ―gritaron todos los presente.

Clay y Burgh tuvieron que frenar a Marshal antes de que golpeara a Grimsley. Lenora junto con Cilan separaron a Grimsley quien tenía las claras intenciones de regresarle el golpe.

―¡Idiota, todo estaba aquí, cómo es que no pudiste notarlo! ¡No tenias que ir tan lejos para darte cuenta, todo el recinto se cimbraba! ―dijo Grimsley.

―¡Basta! … por favor, ya no más… ―Shauntal se soltó a llorar― Alder se ha ido… lo que menos necesitamos es desmoronarnos.

El silencio reinó en la sala, todos los líderes agacharon la vista. Los cuatro líderes que detuvieron a los dos miembros los soltaron. El ambiente estaba tenso.

―Shauntal tiene razón ―habló Drayden― ahora es cuando debemos de permanecer unidos.

―¿Unidos? ―bufó Marshal― No existe tal cosa de unidad entre nosotros, siempre son constantes roces e insultos.

Los cuatro miembros se miraron entre ellos. Muchas cosas habían pasado y actuar como si nada hubiera sucedido solo empeoraba la situación.

―Yo me largo de aquí. ―Marshal comenzó a caminar a la entrada del recinto.

―Regresa, se te necesita aquí. ―Le gritó Drayden sin conseguir hacerlo entrar en razón.

Caitlin agacha la mirada, ella siente que no ha crecido nada.

―Supongo que tiene razón. ―le secundó Caitlin ante la mirada atónita de todos― Yo… también me voy.

Recoge todo y sale por la puerta del recinto.

―Caitlin, regresa. ―le pido Cilan.

Todo se desmorona de nuevo. Los dos miembros restantes también deciden marcharse, ya no tienen motivos para quedarse, Alder ha desaparecido.

Debilidad, es la palabra que ahora los describe más, no solo los cuatro miembros y su campeón fallaron, también los líderes de gimnasio.

La Liga está herida, está destrozada.

Los integrantes de la Liga Pokémon no eran los únicos que habían quedado dañados emocionalmente, también estaba ese otro grupo, el Team Plasma.

Descubrieron que fueron utilizados para lograr una ambición de su supuesto líder, conquistar el mundo. Y no solo es ese daño, también ha quedado el daño que dejó su Rey N tras la partida, los abandonó y desapareció.

¿En quién podían confiar ahora?

Rehacer sus vidas tomaría tiempo. Esperar a que el público los aceptara de nuevo sería algo difícil, pero querían hacerlo, querían expiar su culpa y enmendar todo el daño que le hicieron pasar a la gente robándoles sus pokémons, porque era robo no era una liberación. Se dieron cuenta de eso demasiado tarde.

Algunos miembros salieron al igual que la mayoría de los Sabios. Otros se quedaron para seguir con la organización bajo las órdenes de un entrenador amante de la tecnología.

Hubo división de opiniones.

No importa cual camino sigan ya dieron el primer paso en el camino de la culpa.

Los días nublados transcurrieron en el frío invierno. Aquella dura batalla entre la verdad y el ideal seguía presente como la nieve. A pesar de no haber ganador y perdedor hubo seres humanos y pokémons afectados. Sin importar cuantos días o meses pasen el dolor seguirá presente. Una batalla que no quedará atrás.

Continuará…

פפפפפפפפפפ
Capítulo 14
Hermanos

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En este capítulo me costó mucho trabajo tener que fusionar escenas del manga y videojuegos para al final darle mi pizca de condimentos… y pues éste fue el resultado, espero que les haya agradado.

En fin. Si se preguntan por qué tarde tanto en actualizar la culpa la tienen los fics de Fairy Tail (jajaja), me quede embobada con ellos y no pude dejar de leer (pero les traje 3 caps). Algo curioso es que gracias a ellos surgió la idea para otra historia donde los personajes son mi adorable alto mando de Unova y dos más de Kalos, me refiero a Malva y Siebold. Ya luego veré cuándo la subo.

Saludos a todos.