Nota del autor:

Bienvenidos lectores a un nuevo capítulo.

Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.

Lean y comenten


Leyends of harmony – Modes, Harmony and Tempo.

Capítulo 04 – Congelada en el tiempo.

Clef Melody era un gran compositor de pelaje naranja y crin rubia brillante, su carrera como pianista había llevado a la familia Melody a la cima de la sociedad de los ponis en Manehattan. Durante sus viajes por Equestria había conocido a múltiples celebridades al igual que muchos otros músicos. Gracias a su fama y reconocimiento Clef conoció a una excelente chelista, Charlotte Philarmonica una yegua de pelaje color canela y crin castaña, con talento para la música clásica que provenía de una buena familia en Fillydelphia.

Ambos tocaron varias piezas musicales juntos y se presentaban constantemente en los mismos conciertos. Durante varios años los dos formaron parte de la orquesta Filarmónica de Canterlot llegando a la sima de sus carreras tras su presentación en la Gran Gala del Galope.

Esa noche Clef se armó de valor para invitar a Charlotte al balcón del castillo y pedirle matrimonio frente a todos los invitados.

Fue un gran alivio que Charlotte aceptara su propuesta. No paso mucho tiempo antes de que ambos se mudaran a la mansión de los Melody en Manehattan, Ambos continuaron practicando música y realizando presentaciones y su vida marital se volvió su mayor tesoro.

Eventualmente un par de años después Charlotte le entregó a Clef el mas grande regalo en toda su vida. Ambos decidieron que Charlotte diera a luz a su bebe en la mansión. Clef se aseguró de contratar a los mejores doctores de Canterlot para que asistieran el parto de su esposa. Finalmente, y después de fumarse dos cajas de tabacos, el llanto de su bebe pudo escucharse resonar en los pasillos de la mansión.

Clef no pudo contener la alegría que sintió al entrar a la habitación y descubrir a su amada Charlotte abrazando a la recién nacida. Se trataba de una yegua de color gris, su crin y cola tenían un color negro opaco. Pero lo más llamativo eran sus hermosos ojos de color amatista.

Clef no era precisamente un gran conocedor de la historia de su familia, pero sin lugar a dudas no podía equivocarse al notar la enorme similitud que su primogénita y el fundador de la familia Melody tenían en común.

Durante sus primeros años Octavia demostró un gran interés en la música al igual que sus padres y a su corta edad comenzó a interesarse principalmente en el Cello. La primogénita habia heredado una curiosidad sobrenatural por todo lo que tenia ue ver con la música y su espíritu rápidamente se enfrasco en la búsqueda de uno de los más grandes misterios que rodeaban a la familia.

Clef y Charlotte decidieron apoyar a su hija y comenzar a educarla en el arte de la música, enseñándole a tocar el violín y el piano principalmente, ambos le enseñaron a leer partituras musicales y contrataron a los mejores profesores de Manehattan para que le dieran clases privadas a Octavia.

Por otra parte, el lado aventurero de su hija resultaba ser de gran ayuda pues la pequeña dedicaba gran parte de su tiempo a leer todo tipo de libros en especial aquellos que se relacionaban con la historia de la familia. Clef y Charlotte permitieron que Octavia pasara su tiempo libre persiguiendo los misterios de la familia, pues consideraban que era una buena manera de desarrollar la inteligencia y habilidad de su hija, y teniendo en cuenta que sus búsquedas e investigaciones no afectaban su desempeño académico, ninguno de sus padres tenía la intención de privarla de otra de sus pasiones.

Ahora, sin embargo, ambos comenzaban a preocuparse por no haberle puesto algún limite a la pequeña prodigio. Octavia no se había presentado a sus clases esa tarde y desde la ultima ves que Clef la vio en la biblioteca de la mansión, ningún otro poni la había visto.

Habían pasado horas desde que Octavia había desaparecido y la noche se apoderaba del cielo. Charlotte había entrado en pánico un par de horas atrás, optando por llamar a la policía y a todos sus contactos con el fin de dar con el paradero de su amada hija. Clef por su parte había comenzado a fumar nuevamente, un hábito que había dejado por el bien de Octavia y que en ese momento había retomado para intentar calmar sus nervios. En ese preciso momento se encontraba en la dala principal de la mansión mientras el capitán de la policía de Manehattan organizaba a su equipo para salir nuevamente en busca de la pequeña.

KNOCK, KNOCK

El sonido de un poni llamando a la puerta llamó la atención de los presentes. Charlotte y Clef se apresuraron a abrir las puertas de madera de pino y angustiados abrieron las puertas de la mansión.

Confundido por un segundo al no ver a ningún poni esperando del otro lado del umbral de ambos padres miraron hacia abajo. Frente a ellos se encontraba una pequeña potra de pelaje gris y crin y cola de color negro opaco durmiendo plácidamente sobre un enorme estuche de piel de color negro.

-Octavia- Exclamaron los dos padres despertando a la pequeña potra de su sueño.

Ninguno de ellos dudó en tomar a la pequeña y abrazarla con fuerza a pesar de las protestas de Octavia.

-Por Celestia Octavia donde te habías metido jovencita- la reprendió su madre llevando a su hija de vuelta al interior de la mansión.

Clef por otro lado observó a sus dos tesoros regresar al interior antes de devolver la mirada al objeto que yacía en el suelo justo en la entrada de su puerta.

El estuche era grande, mucho mas grande de lo que un poni podía cargar con comodidad, mucho menos una pequeña potra. Clef tomó el estuche con sus dientes tirando de las cuerdas de cuero para levantarlo. El estuche era pesado… considerablemente pesado. Por lo que el corcel intuyó que el estuche estaba fabricado en su mayoría por madera de excelente calidad, sin contar las bisagras y los seguros de hierro que lo adornaban.

-Puedo ver que la pequeña esta fuera de peligro Mr. Melody- habló el capitán de la policía.

-Si… gracias por su apoyo- comentó absorto el corcel.

-Solo hay algo que me intriga Mr. Melody- añadió el capitán colocándose a un lado del pianista -Quien ha sido el poni que trajo a su hija hasta la entrada-

La falta de respuesta del pianista fue todo lo que necesitaba saber -Dejaré a un par de policías en la zona por un par de días solo por precaución… Que tenga un buen día- añadió el capitán abandonando la mansión.

-Si… muchas gracias capitán- respondió finalmente el poni dirigiendo la mirada al capitán.

Ahí en la oscuridad del jardín Clef observó algo que llamó su atención. Un par de ojos carmesíes brillantes lo observaban desde las sombras. La criatura parecía llevar un enorme sombrero y un vestido largo, pero pudo notar con claridad el tenue brillo que emite el aura mágica que rodeaba el cuerno de la criatura. Sintió un frio recorrerle el lomo de la base de su cola hasta su nuca.

Clef cerró los ojos un momento sacudiendo la cabeza. Cuando abrió sus ojos nuevamente la criatura se había ido.


El presente

-¿Ocurre algo señorita Melody?- preguntó el profesor.

-N-No Profesor… No es nada- respondió Octavia apenada antes de tomar asiento nuevamente.

"!¿Pero qué en Equestra está pasando aquí?! ¿Por qué esta ella aquí? ¿Acaso me ha estado siguiendo desde que nos vimos en el tren?" fueron algunas de las preguntas que asaltaron la mente de Octavia mientras esta se sujetaba la cabeza agazapándose lo más posible sobre su escritorio como si intentara ocultarse de la mirada de la recién llegada.

Todo su cuerpo temblaba al recordar la amenazante mirada de la unicornio albina, pero sus principios le impedían abandonar la habitación. Después de todo no podía simplemente abandonar una de sus clases tan solo porque la nueva alumna le aterraba en sobremanera… ¿O quizá si podía?

EEEK

El suave toque de otro casco sobre su hombro la sobresalto… Octavia miro a su derecha notando el casco de color menta acariciando su hombro de forma reconfortante, Lyra lucia preocupada por ella, claramente su amiga había notado el sudor en la frente de la poni terrestre y la forma en la que su cuerpo temblaba.

-Atención- demandó el profesor quien había escrito algo en el pizarrón. Ella es Vinyl Scratch, lamentablemente tiene una condición por lo que no puede hablar, así que espero que todos sean amables con ella- demandó el profesor. Los alumnos asintieron.

Lyra miro con mayor detalle a la unicornio albina, La unicornio llevaba puesta una sudadera gris un tanto vieja y un par de calcetas de distintos colores, las cuales cubrían sus patas traseras hasta la base de su cutie mark. Algo en aquella yegua le resultaba bastante familiar y aunque no podía asegurarse de lo que era, sabia que la había visto con anterioridad en otro lugar. La reacción de muchos otros de los ponis era similar a la suya, la mayoría parecían extrañados de ver a la unicornio y otros simplemente tenían una cara de total confusión.

-Ahora donde hay un lugar disponible…- pensó el profesor Psyque escudriñando los alrededores. Una sonrisa se dibujó en su rostro al notar el asiento vacío que se encontraba justo detrás de Octavia -¿Por qué no tomas asiento detrás de la señorita Melody? Estoy seguro de que se llevarán de maravilla- añadió el Profesor al notar la forma en la que las orejas de Octavia descendían.

Vinyl sintió de forma entusiasta antes de avanzar hasta su asiento. La unicornio tomo asiento detrás de la Chelista mientras Psyque reanudaba su clase.


Era oficial, este era sin duda alguna el peor día en toda su vida. Ciertamente Octavia no era una gran fanática de la Psicología y aunque el profesor Psyque era agradable, la presencia de la unicornio albina situada detrás de ella había convertido dos horas de clase en una eternidad.

Octavia esperaba ansiosa el fin de la clase para poder cambiar de salón y disfrutar de su clase favorita "Historia de la Música".

-Oh vamos no pudo ser tan malo- Fueron las palabras de aliento de Lyra mientras ambas se dirigían a su clase de historia.

Para la mala suerte de Octavia, Vinyl también se presentó a esa misma clase y tomo asiento una vez más justo detrás de ella.

Octavia volteo la mirada para mirar a la unicornio albina pero al notar a la nueva alumna centrar su total atención en ella, sintió como si un nudo se formara en su garganta y no pudo armarse de valor para decir algo e inmediatamente dirigió su mirada al frente. Durante las dos horas siguientes la chelista pudo sentir la penetrante mirada de la unicornio albina fija en ella en todo momento.

-De acuerdo, es bastante inquietante que la chica nueva esté en nuestra misma clase en especial cuando no parece quitarte los ojos de encima- comentó Lyra

-Lyra no me estas ayudando- se quejó la chelista.

-Tranquila no puede ser peor- comentó Lyra una vez más mientras ambas se dirigían a sus clases de "Lectura y Escritura Musical".

Octavia comenzó a sospechar que el destino la detestaba, cuando observó a la recién llegada entrar a la misma clase que ellas y tomar asiento una vez más detrás de ella. Inmediatamente la presencia de la unicornio comenzó a causar estragos en ella y la sensación de tener aquel par de ojos carmesíes mirándola fijamente detrás de esos lentes de sol, no le ayudaba en lo absoluto. Convirtiendo sus siguientes dos horas en una eterna lucha por no salir corriendo del salón de clases.

-De acuerdo puede que me halla equivocado, pero debes admitir que cualquier yegua se sentiría atraída por una poni como tu… velo por el lado positivo almenos no es de las que se esconde para espiarte- comentó Lyra.

-¡Lyra por favor! Tus comentarios no me están ayudando en lo más mínimo y créeme, lo último que necesito es a otra acosadora… es suficiente con tener que lidiar contigo- comentó Octavia notando que la unicornio nuevamente se había distraído mientras miraba sus flancos.

El rostro de Lyra se ruborizó ligeramente mientras desviaba su mirada -Creeme no tengo idea de lo que estas hablando… Por otro lado no puedes culparme de nada, en especial después de que escuche a uno de los coristas hablar de tu trasero esta mañana- La mirada asesina de Octavia se centro en Lyra una vez más -¡Hey! Te aseguro que yo no inicie el rumor- se defendió la unicornio de color menta.

-De acuerdo date prisa, si esa yegua está en la misma clase de Armonía que nosotras al menos quiero asegurarme de ocupar el asiento de atrás, me sentiré mucho más tranquila sabiendo que esa unicornio no está a mis espaldas-

"!¿Por qué a mí?!" gritó Octavia en su mente. Al ver a la recién ingresada sentada en el asiento de atrás sonriéndoles a ambas desde su posición, mientras mantenía su mentón recargado en su pata delantera. Los únicos asientos contiguos libres para Lyra y Octavia se encontraban frente a la unicornio albina. Era claro que la Unicornio se estaba burlando de ella. O quizá solo era su imaginación… "No definitivamente se está burlando de mí" concluyo la chelista al notar como la sonrisa en el rostro de Vinyl aumentaba su tamaño.

-Bueno…-

-Lyra… Por favor no digas ni una palabra más- dijo la chelista silenciando a su amigo usando uno de sus cascos frontales. A lo que la uncornio de color menta simplemente levantó los hombros.

Octavia esperaba poder tranquilizarse un poco durante el receso, algo que simplemente no estaba en los planes de Serendipity. Y se vio en la necesidad de luchar por su vida para poder subir a su cuarto en los dormitorios de chicas. Su próxima clase sería Interpretación y era indispensable que llevara su Cello para practicar.

Desafortunadamente había decidido dejar el instrumento en su dormitorio para no tener que cargarlo por todo el campus, pero ese día algo había ocurrido en el edificio de los dormitorios para chicas. Cientos de Yeguas y varios Corceles estaban bloqueando las escaleras del edificio.

Para cuando Octavia logro abrirse paso hasta el frente pudo notar a grupo de ponis que subían y bajaban incesantemente con cajas guiados por un poni terrestre vestido elegantemente. Al igual que ella el corcel llevaba puesto una pieza de tela alrededor de su cuello, sin embargo, esta pose a un cuello alto y blanco en cuyo centro se hallaba una mascada de color púrpura. En sus cascos frontales llevaba un par de adornos de tela que cubrían las puntas de sus cascos y los cuales eran sujetados por mancuernillas doradas. El poni lucía un pelaje gris ligeramente más claro que el suyo. Su crin y cola eran entre blancas y plateadas y lucían un peinado bien estilizado en ambas. En sus flancos se podía observar una cutie mark con forma de abanico y sobre su nariz llevaba puesto un par de anteojos de Sol de color púrpura.

Ahora bien, Octavia no era precisamente una fanática de la moda, pero sus clases con su madre y las numerosas fiestas a las que había asistido en el pasado le ayudaron a identificar al corcel de inmediato.

Hoity Toity era considerado una eminencia en el mundo de la moda, su imperio había progresado a lo largo de los años y se decía que su linaje era uno de los más puros del reino, al punto de que cada uno de sus descendientes lucia muy similar al anterior.

Octavia no pudo hacer más que sorprenderse cuando el apuesto corcel se despidió de la unicornio albina besándole uno de sus cascos frontales antes de entregarle un estuche, mientras el resto de los trabajadores terminaban de subir las numerosas cajas. Vinyl abrió el estuche revisando el contenido antes de asentir. Tras esto ambos se separaron y la Unicornio comenzó a subir por las escaleras.

-No puedo creer que esa unicornio mugrosa conozca a alguien como Hoity Toity- comentó una de las yeguas del grupo de cuerdas de la orquesta.

-Entre menos tenga que ver con ella mejor- comentó Octavia.

-Acaso no te molesta ni un poco, esa yegua no pone atención a las clases y se la pasa mirándote todo el tiempo. Y ahora resulta que no es más que una niña rica y malcriada- respondió la violinista.

-No lo sé, no parece que provenga de una familia de renombre. Estoy segura que reconocería su apellido si fuera así- comentó Octavia. Después de todo su madre se había encargado de enseñarle todo lo que debía saber para sobrevivir en la sociedad, y entre sus muchas lecciones, Charlotte se aseguró de que Octavia memorizara los nombres de las familias con mayor renombre de todo el reino. Por otro lado, Scratch no era un apellido que podría olvidar con facilidad.


El resto del día transcurrido de forma similar Las únicas clases que Octavia no compartía con Vinyl eran aquellas que se relacionaban a sus prácticas con la orquesta.

Aún así Octavia no podía sacarse de la cabeza la imagen de aquella unicornio, durante las practicas optó por tocar las piezas musicales de forma automática. La chelista había aprendido a hacer este truco después de practicar arduamente durante todos esos años. Cada vez que se sentía frustrada o necesitaba pensar en algo comenzaba a tocar una pieza musical al azar dejando que su cuerpo tomara completo control de sus interpretaciones mientras su mente trabajaba en múltiples temas por su propia cuenta. Hacer esto le había resultado extrañamente útil ya que el sonido del Chelo le ayudaba a relajarse mientras su mente se ocupaba con todo tipo de pensamientos.

-Miss Melody-

La mayor parte de la practica la empleó para analizar la situación. Si bien la alumna nueva no había hecho nada que indicara algún tipo de actitud agresiva hacia ella, Octavia no tenia forma de asegurarse de que la unicornio no escondía segundas intenciones, en especial tomando en cuenta la enorme cantidad de tiempo que la yegua albina se tomaba para observarla.

-Miss Melody-

Incluso durante el almuerzo Octavia pudo notar a la recién llegada observándola desde una distancia prudente. Estaba segura de que Vinyl se había percatado de que Octavia sabía que la observaba, en especial porque la unicornio siempre sonreía cuando sus miradas se cruzan… o por lo menos suponía que sus miradas se cruzaban… era difícil saberlo mientras la unicornio llevara puestas esas gafas de sol.

-Miss Melody-

Lyra no resultaba de mucha ayuda tampoco, aparentemente su amiga estaba librando una batalla existencial consigo misma en esos momentos. -Estoy segura de que la he visto en otro lado- fue todo lo que la unicornio de color menta le dijo antes de que terminaran su almuerzo y se dirigieran nuevamente al salón de música para continuar practicando.

-Miss Melody-

Extrañamente también notó que muchos alumnos de la academia parecían prestarle bastante atención a la unicornio, especialmente los alumnos que estudiaban esos extraños géneros de música popular y electrónica que Octavia ciertamente no podía considerar música.

-¡Miss Melody!- la voz del profesor finalmente llamo su atención.

-Oh lo lamento- respondió Octavia dirigiéndose al profesor apenada por haberse perdido completamente en sus pensamientos.

SIGHT

-Olvídelo señorita Octavia, hemos terminado nuestra práctica por hoy, pero asegúrese de tomar un buen descanso esta noche. Siento como si estuviera ausente y aunque las pruebas son en un mes no puedo evitar preocuparme por su salud- comentó el profesor.

-Estoy bien profesor… se lo aseguro- comentó Octavia deteniendo sus cascos los cuales hasta entonces aun continuaban tocando en su modo automático, aun cuando el resto de sus compañeros habían detenido sus interpretaciones desde hace algún tiempo.

-De acuerdo señorita Melody, pero asegúrese de no agotarse innecesariamente- Octavia asintió una vez.

-¡Hey Octavia! ¿De verdad te sientes bien?- preguntó Lyra aproximándose a su amiga.

-No lo sé Lyra, es solo que la nueva alumna realmente me pone los nervios de punta-

-Si o sé es difícil relajarse al sentir su mirada detrás de nosotras, Pero quizá pueda ayudarte a distraer un poco esa mente tuya- comentó Lyra.

-¿Qué tienes pensado?- preguntó la chelista. Lyra simplemente le sonrió, no era la típica sonrisa pícara que usaba cada vez que la descubría espiando sus flancos… Oh no, esta era una de esas sonrisas cómplices que Lyra usaba cada vez que a la unicornio de color menta se le ocurría una nueva forma de meterlas en problemas.


-Francamente Lyra, no creo que esto sea una buena idea- comentó Octavia.

-Pero dijiste que me ayudarías con esto, además Minuette me dijo que no se encuentra en casa así que no veo el problema- comentó Lyra.

-No quiero entrar en detalles acerca del número de reglas que estamos violando al salir tan tarde del campus sin mencionar el hecho de que estamos allanando la casa de otro poni- Comentó Octavia con nerviosismo.

-No tienes nada de qué preocuparte Octavia, solo Apégate al plan y todo saldrá de maravilla, he estado estudiando las rutas y horarios de los guardias reales que patrullan la zona, y estoy bastante segura de que ninguno de ellos vendrá a esta zona por lo menos en las siguientes tres horas-

-Y era necesario que usáramos estos rajes… ¿porque…?-

-Bueno los trajes de licra de color negro evitan que otros ponis puedan reconocerte, además sirven bien como camuflaje para misiones como esta. Bueno quizá el color natural de tu pelaje sea suficiente para ocultarte en la oscuridad, pero… ¿no pensabas dejarme usar este traje solo a mí cierto?- comentó Lyra.

Octavia estiró un poco la tela que se ajustaba a uno de sus flancos mientras continuaban caminando a hurtadillas por las calles de la capital. Ambas llevaban un traje ajustado de cuerpo completo de color negro, el cual se entallaba a la perfección a los cuerpos de ambas yeguas, contaba con una protección para la cola y un gorro que ocultaba su crin.

No estaba segura si aquellos rajes eran otro de los extraños fetiches de Lyra pero debía admitir que acentuaban bastante sus atributos, algo que Lyra le había dejado en claro tras versa salir del cuarto de baño usando el traje. Sin importar lo mucho que Octavia se ruborizó en es momento al sentir la mirada de Lyra en ella, no podía evitar pensar en lo graciosa que su amiga lucia mientras babeaba, literalmente, por ella.

-Dame un empujón- comentó Lyra tan pronto como ambas se encontraron en la parte trasera del edificio.

-¿Por qué tengo que ser yo la que debe ser usado como escalera?- preguntó Octavia.

-Bueno yo jamás he cargado algo más pesado que una caja de libros y tú por otro lado cargas con ese pesado instrumento como si no fuera nada, así que es menos probable que yo termine cayendo si eres tú la que me sirve de soporte-

-Supongo que tienes razón- comentó la chelista colocándose debajo de la ventana.

-Además soy mucho mejor que tu buscando pistas circunstanciales, así que me tomará mucho menos tiempo que a ti encontrar algo que valga la pena- comentó Lyra.

-Octavia simplemente negó con la cabeza mientras la unicornio trepada sobre su lomo antes de dar un salto para ingresar al edificio-

-Recuerda… Tienes que silbar tres veces si vez a un guardia. Dos silbidos cortos son para avisar que no salga por la ventana. Un silbido corto es para avisarme que iras al baño. Un silbido largo y uno corto es para avisarme que una horda enfurecida está esperándonos afuera. Un silbido corto y uno largo es para pedirme un sándwich de lechuga con queso. Dos silbidos largos y uno corto son para indicarme que se nos acaba el tiempo. Dos silbidos cortos y uno largo es para pedirme ayuda. Tres silbidos largos son para indicar que todo está bien- dijo Lyra antes de desaparecer por la ventana del edificó.

-¿Qué …? Lyra como demonios esperas que recuerde esas señales- Silencio -Lyra- la llamó en voz baja. Más silencio -Por Celestia porque tenía que acceder a esto… Espera, ¿por qué una horda enfurecida estaría esperándonos afuera?-

La primera media hora pareció durar una eternidad, los nervios de Octavia estaban al límite y sus sentidos se agudizaban al máximo para poder escuchar hasta el más suave ruido.

La siguiente media hora no fue mejor, el estrés que Octavia había acumulado durante todo el día comenzaba a causar que sus hombros le dolieran.

Transcurrió otra media hora sin novedades, Ahora Octavia comenzaba a preguntarse si habría sido sensato dejar que su amiga se aventurara por su cuenta al interior de esa casa. Por otra parte no sabia que Lyra era una yegua muy necia cuando se trataba de asuntos relacionados a esa extraña búsqueda de humanos que tanto la obsesionaba. "Tal vez tendré que noquearla la próxima vez que se le ocurra hacer algo como esto en el futuro" pensó la chelista.

Octavia miró al cielo observando el manto nocturno que cubría el cielo. Extrañamente las estrellas y la luna lucían mucho más vivas desde que la princesa de la noche había regresado de su confinamiento en la Luna. Ese pensamiento rápidamente la llevó a recordar su encuentro con la nueva alumna en el tren. Había algo en lo profundo de su mente que trataba de comunicarle algo, ciertamente Octavia recordaba la cutie mark de esa yegua gravada en una de las fuentes de agua del jardín de su mansión. Por alguna razón su mente viajó a la noche que recibió su cutie mark. Recordaba la expresión preocupada de sus padres cuando la encontraron recostada sobre el estuche de su amado Cello, pero ciertamente no podía recordar con detalle lo que había ocurrido esa noche.

Recordaba haber tomado el Cello, recordaba haber tocado el instrumento un par de veces, pero por alguna razón no era capas de recordar en donde o como fue que llegó a la entrada de la mansión después de que su cutie mark apareciera.

Octavia desvió su mirada al fondo de la calle. Sus ojos de inmediato se abrieron por completo al percatarse de la sombra que se hallaba de pie al otro lado de la acera cerca de una de las lámparas que alumbraban las calles de la capital.

El poni llevaba puesta una túnica larga con un gorro que ensombrecía su rostro, lo que impedía que Octavia pudiera distinguir la identidad del poni, sin embargo aquel par de ojos rojos brillantes que se asomaban en la oscuridad la miraban directo a los ojos haciéndola sentir completamente indefensa.

Octavia silbó una vez pero su garganta seca causo que el sonido se cortara. Inmediatamente trago saliva y volvió a silbar, esta vez emitiendo una nota más larga, mientras retrocedia un par de pasos.

De la ventana que se hallaba Asus espaldas voló un sándwich de lechuga con queso el cual formó un arco perfecto hasta caer al suelo justo frente a los cascos de Octavia.

-En serio- respondió la chelista con frustración al darse cuenta de que se había equivocado de señal -Lyra- llamó a su amiga sin apartar la vista del poni que permanencia de pie al otro lado de la acera -Lyra- intentó una vez más emitir un silbido pero el miedo la obligo a emitir una nota corta.

El poni sonrió, mostrando su blanca dentadura, en la cual se podían apreciar un par de largos colmillos puntiagudos. Al ver esto la chelista intento silbar nuevamente esperando atinarle al código correcto. Su nerviosismo causo que Octavia emitiera dos silbidos largos y uno corto. Una vez más no ocurrió nada y el poni ya se encontraba a la mitad de la calle. Octavia jalo aire nuevamente y emitió dos silbidos cortos y uno largo.

En esta ocasión se pudo escuchar el ruido de otro poni corriendo desde el interior del edificio antes d que Lyra emergiera por la ventana cargando lo que parecía ser un extraño bastón en uno de sus cascos.

Lyra aterrizó en la cera frente a Octavia girando sobre el suelo para amortiguar la caída. Desafortunadamente, su movimiento hizo que uno de sus cascos golpeara el extraño bastón el cual emitió un sonoro CLICK antes de lanzar una estaca de metal en la dirección del poni.

El poni encapuchado se arrojó a un costado para evadir el proyectil el cual impactó en la ventana del edificio de enfrente encendiendo una alarma.

-¡Vámonos!- dijo Lyra tomando el bastón en su campo telequinético mientras sujetaba al pata de Octavia.

Octavia comenzó a correr siguiendo a su amiga y posteriormente miró sobre su hombro, donde el poni había desaparecido sin dejar rastro. Octavia estaba segura de que esa noche no podría dormir.


Años atrás

Chalotte salió de la habitación de Octavia, había pasado un largo tiempo escuchando lo que la pequeña había estado haciendo esa noche, hasta que finalmente la potra cayo rendida en su cama. Caminó por el pasillo hasta el estudio de Clef. El estudio de su esposo contaba con un escritorio y un par de libreros en los cuales se encontraban numerosos volúmenes de libros y obras musicales.

Clef se encontraba sentado en su silla favorita observando atento el enorme estuche que reposaba sobre la alfombra de su estudio.

-¿Que te dijo Octy?- pregunto el corcel sin mirar a su esposa, era como si el extraño objeto que había aparecido junto con su hija lo hubiese hipnotizado por completo.

-No recuerda donde lo encontró, tampoco sabe cómo fue que legó a la puerta de la mansión. Todo lo que recuerda es que siguió las instrucciones de un diario hasta una de las fuentes en el jardín, pero parece estar convencida de que se trata del instrumento de Cent- explicó Charlotte.

-¿Y tú que piensas?- preguntó su esposo esta vez mirándola a los ojos mientras ella se aproximaba a él para frotar la punta de su nariz en el cuello de Clef.

-Octy nunca nos ha mentido. Aun así, no parece que se halla golpeado la cabeza y tampoco parece estar inventando nada- comentó Chralotte mientras observa a los libros apilados en el escritorio de Clef -¿Qué estabas leyendo?-

-Son algunos de los libros de mis antepasados, quería estar seguro- respondió Clef poniéndose de pie y avanzando hasta el estuche que permaneció inmóvil sobre la alfombra.

-Pero pensé que el instrumento había desaparecido. No pensaras que el espíritu de Cent realmente lo trajo de vuelta, ¿o sí?- lo cuestionó Charlotte.

-No es eso querida- comentó el pianista -En los registros contables decía que el Cello había desaparecido, pero aparentemente uno de mis ancestros intentó venderlo porque consideraba que el instrumento estaba defectuoso- comento Clef abriendo los seguros de estuche.

-Así que el Cello no desapareció simplemente lo vendieron- comentó Charlotte.

-Aparentemente no, el comprador nunca recogió el instrumento, porque alguien más se lo llevo hace más de 500 años-

-¿A qué te refieres?-

-El capitán de la policía trajo varios documentos relacionados con la familia para saber si existía algún registro histórico que indicara que algún grupo delictivo quisiera lastimar a Octy. Pero solo había uno que se relacionaba a un delito- comentó Clef colocando su casco sobre la tapa del estuche de piel como si tuviera miedo de abrirlo.

Charlotte observó el documento al que se refería su esposo. Tomó las viejas hojas de papel y comenzó a leer su contenido con rapidez. ¿Quién es Vinyl Scratch?

-Es el nombre de la yegua que robó el instrumento hace cinco generaciones- respondió Clef.

-¿Y porque es tan importante una yegua que vivió hace más de 500 años?- preguntó Charlotte un tanto confundida.

-Porque es el mismo nombre de la yagua que Octy mencionó cuando encontró el diario de Cent-

-Es extraño que no lo mencionara cuando le pregunte lo que había ocurrido- comentó Charlotte aproximándose a su esposo.

-Dime querida… ¿crees en las historias de terror?- dijo Clef levantando la tapa del estuche.

Al ver el interior de el rostro de ambos palideció al instante. El interior del estuche estaba limpio y bien cuidado en comparación con su exterior. Dentro se encontraba el Cello más grande que había visto en su vida, el instrumento se encontraba perfectamente conservado junto con su arco. Sin embargo, lo que realmente heló la sangre a los padres de Octavia fue la fotografía en el interior. Se trataba de una foto muy antigua en la que se podía observar a Cent y a su familia frente a la recién construida Mansión de los Melody, ambos ponis reconocieron de inmediato a los integrantes de la familia gracias a los múltiples retratos que adornaban la mansión. En el grupo, sin embargo, se encontraba un poni al que nunca antes habían visto. Junto al viejo y elegante mayordomo se hallaba una yegua albina vistiendo ropas muy antiguas e igualmente elegantes y un enorme sombrero que ensombrecía ligeramente su rostro. Sus ojos tenían un extraño color aún en el tono de la fotografía y parecían emitir un brillo propio. La unicornio albina sonreía de lado a lado mostrando un par de enormes colmillos que se podían apreciar con claridad.

-No creo que la memoria de Octy fuera afectada por un golpe o un evento traumático… Más bien parece que…-

-Alguien la hechizó- dijo Charlotte completando la frase de su esposo.


Notas del Autor:

¿Qué les pareció? En lo particular me gusto el final que le brindé a este capítulo y debo decir que fue lo que me ayudó a darle al nombre al capítulo.

Como se darán cuenta este capítulo lo dedico especialmente a una persona que perdí la semana pasada. Espero que este donde esé nos siga brindando su fuerza para seguir adelante.

Hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.


En memoria de Carolina López Amada tía y ejemplo de vida

Mayo/1947 – Febrero/2020