Nota del autor:
Bienvenidos lectores a un nuevo capítulo de "Modes, Harmony and Tempo", Me da mucho gusto saber que la historia está siendo de su agrado.
Acabo de actualizar el capítulo debido a que tenía una cantidad absurda de errores de ortografía. Lamento las molestias, pero ya los corregí.
Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.
Lean y comenten
Leyends of harmony – Modes, Harmony and Tempo.
Capítulo 05 – ¡Mi nombre no es Tavi!
Las cortinas de la habitación ondulaban con gracia mientras el viento que soplaba en el exterior se abría paso al interior de su dormitorio. El calor del verano era tal que la yegua prefería dejar abierta la ventana de su cuarto para que la brisa de la noche refrescara la habitación.
Octavia se encontraba recostada en su cama, una suave y delgada sábana cubría su bien estilizado cuerpo. Su pecho subía y bajaba al compás de su respiración. Incluso dormida y con su crin completamente desarreglada, la chelista parecía incapaz de perder el porte y elegancia que la caracterizaban. La figura entró a la habitación a través de la ventana que la yegua dejó abierta, la intrusa avanzó sigilosamente en la oscuridad, sus movimientos precisos y bien calculados idénticos a los de un depredador aproximándose a su indefensa presa.
La sombra de la criatura envolvió el rostro de la chelista, mientras sus ojos carmesíes la miraban fijamente en su placido sueño. La criatura percibió el dulce aroma de la chelista que se encontraba recostada en aquella cama. Prácticamente podía escuchar el palpitar de su corazón y la sangre que esté empujaba por las venas de la pony terrestre. La criatura tenía una crin azul eléctrico y un pelaje blanco como la nieve. Su boca salivaba y sus ojos la miraban hambrientos.
Lentamente la unicornio albina acercó su nariz al cuello de la chelista. Un par de puntiagudos colmillos se asomaron por debajo de los labios de la unicornio. Jadeando emocionada sobre el pelaje que cubría el cuello de la chelista.
Las orejas de Octavia se movieron ligeramente, podía sentir el cálido aliento de la poni albina acariciando su cuello con suavidad.
-Octavia- Escucho el susurro de un poni llamarla por su nombre.
Sintió una extraña sensación recorrerle el cuerpo, mientras los colmillos de la unicornio albina se aproximaban peligrosamente a su cuello.
-Octavia- La voz que la llamaba se sentía cada vez más cerca de ella.
Sus ojos amatistas se abrieron lentamente antes de cruzarse con la amenazante mirada que despedían aquellos ojos carmesíes, antes de que la recién llegada alumna abriera sus fauces mordiendo su cuello con fuerza.
-¡NO!- Grito Octavia levantándose de la cama y derribando a la unicornio que se encontraba a su lado.
La chelista abrió sus ojos por completo, su cuerpo sudaba frio y su corazón palpitaba fervientemente. Inmediatamente la chelista se llevó uno de sus cascos al cuello asustada. Posteriormente observó la ventana del dormitorio de la academia completamente cerrada. Su pulso lentamente comenzó a estabilizarse al caer en cuenta que solo había sido un mal sueño.
-Cielos Octavia tienes un gancho derecho bastante potente- La voz de Lyra llamó su atención. LA unicornio de color menta se encontraba en el suelo sobándose el rostro.
-Lyra… ¿Qué…?- dijo la chelista confundida. –Espera… ¿yo te hice eso?- añadió con preocupación tan pronto como su somnolencia comenzó a abandonarla y observó el hilo de sangre que salía de la nariz de la unicornio.
-No es nada, ¡Auch!- se quejó la unicornio color menta mientras presionaba sus cascos contra su nariz.
-Oh Lyra lo lamento. No te muevas iré por un poco de hielo- dijo la chelista abandonando la cama de un salto antes de correr a la nevera por una bolsa de hielos, la cual envolvió en una toalla húmeda antes de regresar con su amiga.
-Quédate quieta, yo me encargo- dijo Octavia colocando la cabeza de Lyra sobre su regazo y apartando los cascos de la unicornio para colocarle la bolsa de hielo sobre la nariz. –Oh Lyra lo lamento mucho- se disculpó la chelista al notar el moretón que le había producido a su amiga en el hocico.
-Descuida, fue tan solo un accidente-
La chelista negó con la cabeza. –No es excusa, yo no debí…-
-Si te hace sentir mejor- dijo la unicornio interrumpiendo a la poni terrestre. –el golpe valió la pena porque ahora puedo disfrutar este momento recostada sobre tu regazo- añadió sonriendo mientras acomodaba su cabeza sobre los suaves y bien tonificados muslos de Octavia.
-Lyra…- expresó la chelista confundida, al notar la sonrisa de su amiga no pudo evitar esbozar una sonrisa propia. –No te acostumbres- añadió juguetona. Le alegraba que su amiga siempre encontrara la forma de hacer a un lado los momentos de tensión y sustituirlos por un chiste que de una u otra forma lograba hacerla sonreír.
-Te vez mucho mejor con esa sonrisa en el rostro, Auch- añadió la unicornio.
-De verdad lo siento Lyra… No fue mi intención despertarme de esa forma- Lyra sonrió.
Después de un corto momento de silencio Lyra habló nuevamente –Dime… ¿Que estabas soñando?- Pregunto la curiosa unicornio.
-Yo… Lo olvidé- respondió la chelista con una mentira.
-Debió ser una pesadilla bastante aterradora porque no parabas de murmurar en tus sueños- explicó Lyra mientras disfrutaba de los cuidados y el contacto con la chelista. –Estabas sudando y tenías una expresión llena de angustia- añadió la unicornio abriendo sus ojos ambarinos para mirar a su amiga desde su posición.
-Lamento si te preocupé- se disculpó la chelista mirando a su amiga.
-Descuida, supongo que es normal en estos días. Yo misma no he podido dormir por estar pensando en cómo demonios pasaré mis exámenes.- comentó la unicornio.
-¡Es verdad! la temporada de exámenes es en dos semanas- comentó la chelista. –Con todo lo que pasó me había olvidado de eso- añadió pensativa.
-Bueno no puedo decir que lo que encontré en ese apartamento fuera de gran ayuda, pero ciertamente entiendo que te preocupe la falta de evidencia. Es decir, el lugar lucia demasiado normal, tanto que parecía irreal.- añadió la unicornio.
-¿Demasiado normal?- preguntó la chelista.
-Solo piénsalo Octavia, nadie en Equestria es tan organizado, ni siquiera tú… He notado que cuando regresas particularmente cansada de un día muy pesado y estresante optas por arrojar tu moño a un lado de la cama antes de dejarte caer sobre las sábanas- comentó la unicornio.
-También he notado que sueles usar mi shampoo corporal cuando te levantas particularmente somnolienta. Oh y también he notado que en tu época de celo sueles usar mi…-
-En primer lugar, eso no tuvo nada que ver con mi temporada de celo. En segunda, ya te pedí perdón por eso, además solo fue una vez y ni siquiera sabía lo que era…- dijo la chelista interrumpiendo a su amiga. Afortunadamente el color de su pelaje ocultaba bastante bien el rubor de sus mejillas.
Recordaba esa tarde bastante bien. Había ocurrido poco después de que ella y Lyra fueran asignadas como compañeras de cuarto. Esa tarde Octavia se encontraba desempacando sus pertenencias cuando un paquete bastante peculiar fue entregado por correo. La nota decía que necesitaba probarse el vestido porque solo tendría un par de días para devolverlo en caso de que este no fuera de su talla. Ingenuamente la chelista pensó que el vestido había sido enviado por su madre para que pudiese usarlo en las fiestas de gala que la academia realizaba durante el año, por lo que entró al cuarto de baño con el paquete y procedió a probarse las ropas. Por supuesto que le pareció bastante extraño que el vestido de gala tuviese tantos accesorios y piezas de tela, además de que lucía bastante llamativo y tenía un diseño extravagante.
No esperaba que el conjunto de ropas resultara ser un traje de Cosplay que Lyra había encargado antes de mudarse a la academia. Por lo que cuando Lyra ingresó al dormitorio buscando la caja terminó por sorprender a la chelista usando el traje mientras se inspeccionaba en frente del espejo haciendo poses extrañas. La unicornio no pudo evitar que el calor de su sangre se le subiera a la cabeza y su nariz expulsara un chorro de sangre antes de caer inconsciente en el suelo sobresaltando a Octavia en el proceso.
-Oh pero tienes que admitir que te gustó y además se te veía muy bien mi traje de Cosplay, resaltaba muy bien tus atributos- Añadió Lyra mirando con picardía a su amiga. Octavia desvió la mirada apenada. A pesar de todo, tenía que admitir que la unicornio tenía razón, el traje le había quedado a la medida y la hacía lucir bastante atractiva. Por lo que la chelista había aceptado usarlo un par de veces más, cada vez que Lyra la invitaba a una de sus convenciones. La chelista se excusaba con el pretexto de usar el traje solamente para hacer juego con su amiga, pero lo cierto era que el traje realmente le agrada y aunque era un traje bastante extravagante no dejaba de emitir cierta aura de elegancia.
-Lo sabía- dijo triunfante la unicornio de color menta.
-Lyra si me sigues presionando no te ayudaré con tus estudios- respondió al chelista, la cual era incapaz de mirar a su amiga a causa de lo apenada que se sentía.
Lyra sonrió nuevamente tomando el casco de su amiga con el suyo –De acuerdo, pero deberás ayudarme a practicar también- Octavia miró a Lyra antes de sonreírle de vuelta.
La chelista desvió la mirada en dirección a la mesa de noche que tenía al lado de su cama, donde una pequeña llave en forma de clave de sol permanecía atada a una cadena de plata.
El estrés y la desesperación eran palpables en el aire. Por todo el campus se podía observar grupos de alumnos yendo de un lado a otro a toda prisa. Algunos ponis llevaban termos llenos de café en todo momento para mantenerse despiertos y tratar de rendir mas tiempo durante sus estudios.
Las salas de música en estos días se encontraban constantemente ocupadas por los distintos grupos y orquestas las cuales practicaban incesantes tomando descansos cortos entre cada interpretación.
Las áreas recreativas permanecían abandonadas y la biblioteca era uno de los lugares más concurridos en esos días.
La temporada de exámenes se aproximaba y los alumnos estudiaban el mayor tiempo posible en un intento por memorizar todo el conocimiento que podían tan pronto como sus cerebros se los permitía.
Vinyl se divertía observando a los ponis ir y venir de un lado a otro tropezando los unos con otros, mientras bebía el contenido de la lata de soda que acababa de comprar en la cafetería del campus. A pesar de su peculiar condición, la Yegua era capaz de digerir comida común, sin embargo, debía alimentarse de sangre para mantener sus habilidades sobrenaturales, al igual que su magia.
-¡Hey tú!- habló una yegua a sus espaldas.
Vinyl arqueó la espalda para mirar a su interlocutora, por detrás del nuevo par de anteojos de Sol que Hoity Toity le había entregado. Desde su posición el grupo de ponis a su espalda parecían colgar del techo como si se tratara de un grupo de murciélagos. Ese pensamiento le causo gracia e inmediatamente dibujó una sonrisa en sus labios.
-No puedo crees que esta academia haya aceptado a una poni sin clase como tú. Siempre llevando esa ropa mugrosa… Me parece difícil de creer que hallas logrado sobornar al director para comprar tu lugar en la academia, no luces como una poni de sociedad y tampoco parece que tengas muchos bits… Las yeguas como tu suelen usar sus cuerpos para poder obtener lo que quieren, no me sorprende que usaras un truco tan barato para entrar en esta academia. Es repugnante saber que existen yeguas tan promiscuas e indecentes como tú en un campus de renombre como este… Pero escúchame bien, si crees que estudiar en esta academia será fácil… será mejor que reconsideres tu decisión y te esfuerces como es debido- comentó la yegua.
FYUU
Silbó Vinyl antes de regresar su mirada al frente. Era gracioso que un grupo de ponis quisiera intimidarla. Era gracioso que incluso pensaran que había usado sus atributos sexuales para abrirse paso en la academia, aunque sinceramente no era una poni pulcra o de la alta sociedad, y ciertamente era bastante adicta al sexo. Jamás había usado ese método para conseguir algo que deseara. Ese tipo de cosas las hacía por puro placer y curiosidad, era un pasatiempo que tenía y de cierto modo un mal hábito, pues normalmente usaba el sexo como un medio para librarse de algo de estrés de vez en cuando o cuando las drogas le eran insuficientes.
-No deberías ignorar a la señorita Twine Strand- dijo uno de los corceles que acompañaban a la yegua.
"Esto es aburrido, será mejor que la busque en otra parte. Llevo bastante tiempo esperándola en este lugar, pero a estas alturas no parece que se valla a presentar." Pensó Vinyl levantándose de su asiento.
Vinyl simplemente se dio la media vuelta y levitó sus audífonos hasta sus orejas. La música comenzó a reproducirse aislándola de los sonidos del exterior. Lo único que le interesaba era presenciar la presentación de la primogénita de los Melody, por lo que no tenía tiempo para lidiar con otras yeguas.
-Valla, valla… si que tiene agallas la nueva alumna- comentó Twine –Mira que ignorarme de esa manera… ¡Muchachos!… Asegúrense de hacer su estancia en la academia su peor experiencia.- les ordenó la yegua.
Las clases habían incrementado su ritmo en los últimos días, por fortuna Octavia estaba acostumbrada a estudiar y practicar mucho por lo que nunca tuvo muchos problemas para presentar sus exámenes. Su constante hábito por estudiar le enseño a tomar algunas precauciones cuando la época de exámenes se aproximaba, de ese modo evitaba que sus estudios se vieran afectados especialmente durante los periodos de estudio.
Tan pronto como se enteró de las fechas en las que se llevarían a cabo los exámenes, Octavia se aseguró de sacar varios libros de la biblioteca antes de que el edificio comenzara a atiborrarse de ponis desesperados por estudiar de último minuto. También se aseguró de apartar con anticipación sus horas de practica en los salones de música. Afortunadamente también encontró un sitio en los jardines de la academia donde podía practicar sus melodías sin que nadie la molestara. No se trataba de un lugar privado, pero dado que en esas fechas la mayoría de los ponis se la pasaban en la biblioteca, en el interior de los salones de clase o en los dormitorios armando grupos de estudio, los jardines de la academia no eran frecuentados tan seguido, por lo que no habían muchos ponis trotando por sus alrededores.
Octavia se encontraba practicando con su Cello en el jardín bajo la sombra de uno de los árboles, sentada en la base del tronco se encontraba Lyra practicando a su lado usando su pequeña lira dorada.
Octavia estaba bastante agradecida de que la unicornio de color menta pusiera un gran esfuerzo en sus estudios a pesa de todas las actividades adicionales que realizaba fuera de las horas de estudio. Y a pesar de que la unicornio de color menta había presionado bastante a la chelista para que le ayudara con algunas de sus clases, Octavia podía notar que su amiga realmente tenía un conocimiento bastante completo de las materias y temas que presentaría en sus exámenes. El verdadero problema con Lyra era la falta de atención que ponía en ocasiones, pues solía distraerse y desvelarse realizando proyectos adicionales la mayor parte del tiempo, por lo que descuidaba en ocasiones sus actividades escolares.
Después de escabullirse en aquel apartamento la unicornio de pelaje color menta había comenzado a pasar más tiempo en sus investigaciones y sin importar cuantas veces Octavia le advirtiera que eso solo terminaría por agotarla, la unicornio no parecía interesada en dejar de investigar a la yegua de pelaje color crema y crin adornada con franjas azules y rosas. Especialmente después de descubrir que el extraño bastón funcionaba como una especie de arma para combates de pezuña a pezuña.
Octavia había entrado una vez más a su modo automático mientras reflexionaba los acontecimientos más recientes, Su amiga parecía comenzar a obsesionarse con aquella poni y la presencia de la señorita Scratch en las clases no hacía mucho para ayudarle, sin mencionar que no podía quitarse de la cabeza la intimidante mirada de la unicornio. Si ciertamente desde que Vinyl había llegado al campus Octavia no había podido ver a la unicornio sin su lentes de sol, pero el recuerdo de su encuentro en el tren al igual que el que tuvo con ella fuera de aquel apartamento permanecían frescos en su mente.
Las cosas se habían agravado al punto de que la unicornio había logrado formar parte de sus sueños, mirándola con esos ojos carmesíes tan brillantes como un par de rubíes, mientras mostraba una sonrisa llena de afilados colmillos, como los que había visto en el poni de aquella noche.
No podía asegurar que el extraño poni encapuchado fuera el mismo que la señorita Scratch pero sin duda podía estar segura que los ojos de ambos eran idénticos.
-Octavia…- dijo Lyra de pronto mientras continuaba tocando su instrumento.
-Dime Lyra- respondió la chelista sin detener su interpretación.
-Estoy pensando en ir a Ponyville el fin de semana - dijo Lyra deteniendo su interpretación su mente por un momento parecía estar en las esponjosas nubes que se encontraban en lo alto del cielo. Octavia hizo lo mismo deteniendo por completo el movimiento de sus cascos antes de voltear a ver a su amiga. Lyra se encontraba recostada sobre el tronco del árbol, su pequeño instrumento flotando a su lado.
-No estarás pensando en acosar a esa poni de la que te has estado obsesionando, ¿O sí?- comentó la chelista.
-Si lo dices en ese tono cualquier cosa suena mal- Lyra hizo una pausa apartando su mirada. –No Octavia… es solo que conocí a una poni el día que fuimos a la presentación del verano y… y me invitó a beber una malteada en un lugar llamado Sugar Cube Corner.- comentó Lyra.
Octavia levantó la ceja, estaba realmente sorprendida por las palabras de su amiga. Hasta donde sabia, Lyra solo se la pasaba observando a las yeguas del grupo de cuerdas (Octavia incluida) pero no parecía tener un mayor interés en ninguna de ellas. Bueno con excepción del incidente de la bañera pero no podía culpar del todo a Lyra por lo que paso esa vez –¿Hablas de una cita?- preguntó la chelista ahora completamente interesada.
-¡No es una cita!- Esta vez fue el turno de Octavia de mirar a Lyra con una expresión que claramente le indicaba que no creía ni una sola palabra.
-De acuerdo es una cita, pero no creo que ella lo vea así.– Añadió Lyra –No parece estar muy interesada en mí… al menos no de la misma forma.- Comentó la unicornio de color verde menta con un tono extrañamente deprimido.
-¿Así que ella te invitó a una cita pero no lo ve como una cita? Eso es confuso-
-Lo sé, pero ella parece ser así con todos los ponis que conoce, o por lo menos es lo que pensé cuando hablamos por primera vez el día anterior a la fiesta de la celebración del Sol de verano-
-Trato de entender esto Lyra… Para serte sincera no recuerdo que pasaras mucho tiempo con otra yegua en Ponyville y francamente no pasamos mucho tiempo en ese pueblo durante la celebración del Sol de verano… Me parece curioso que una pony que conociste un día de pronto se volviera tan abierta contigo como para invitarte a tomar una malteada después de tan solo un par de semanas- respondió Octavia.
-Créeme, si la conocieras no pensarías lo mismo… Cuando la conocí dijo que era amiga de todo el pueblo. Naturalmente no le creí… al principio… pero después de pasar todo el día a su lado, comencé a entender el porqué se considera amiga del pueblo. Aunque es una poni un tanto peculiar no parece tener malas intenciones. Hemos estado en contacto por correo y me ha estado contando varias cosas de lo que ha vivido con mi amiga Twilight, aunque por lo que me ha comentado no parece que Twilight le hable mucho de Lemondrops, Minuette, Moondancer, Twinkle Shine o de mi.-
-Espera… ¿Estas diciéndome que estas en contacto con una de las yeguas que acompañaban a Twilight esa día en Ponyville?-
-Si, es extraño. Parecía bastante emocionada cada vez que hablaba de Twilight en sus cartas y cuando le conté que yo era una de las amigas de Twilight aquí en Canterlot, el número de cartas que me enviaba comenzó a incrementar alarmantemente. La mayoría era para hacerme preguntas acerca de Twilight, aunque admito que parecía particularmente preocupada cuando le comenté que Moondancer dejó de hablarnos después de que ni Twilight ni yo nos presentáramos a su fiesta de cumpleaños.- comentó Lyra.
Octavia recordaba que tras haber regresado de su viaje a Ponyville ambas pasaron a la casa de Moondancer quien simplemente se excusó diciendo que tenía mucho por estudiar, por lo que les cerró la puerta en la cara a ambas yeguas sin aceptar el regalo que Lyra había conseguido para ella.
Aunque Lyra había optado por dejar el regalo en la puerta de enfrente, Octavia no estaba segura de que Moondancer realmente hubiera tenido interés en tomarlo, quizá la colorida caja ya se encontraba en la basura, extrañamente jamás le preguntó a Lyra que cosa era lo que le había regalado a Mondancer, pero consideraba que hacerlo no habría sido correcto, en especial por lo decaída que lucía Lyra durante su viaje de vuelta al campus.
"¿Quizá Lyra estaba secretamente enamorada de Moondancer? O tal vez solo era doloroso que una amiga de su infancia de pronto la hiciera a un lado de su vida" pensó Octavia.
-En la carta que me envió Pikie ayer, me habló de una poni que se mudó a Ponyville recientemente. Dijo que su nombre era BonBon- continuo Lyra. –Me describió algunas cosas acerca de BonBon al igual que su imagen, imagina mi sorpresa cuando me di cuenta que se trataba de la misma pony que te noqueo en el tren-
-¿Así que tu cita es solo una especie de fachada para recabar más información de esa yegua?- comentó Octavia.
-Bueno en parte sí… verás Pinkie dijo que BonBon era bastante peculiar y que tenía algo importante que comentarme acerca de ella. Me explicó que sería un favor que me haría como pago por haberle hablado acerca de Twilight… Creo que Pinkie consiguió que BonBon le revelara la localización del espejo dimensional que oculta la princesa Celestia… Aunque conociéndola es más probable que se trate de una receta de cocina-
-¿Quieres que te acompañe a Ponyville este fin de semana?- preguntó Octavia. De cierto modo se sentía un tanto preocupada por su amiga. Las últimas dos veces que Lyra había ido a una cita y la habían rechazado, Octavia tuvo que consolarla por horas y comprar una buena cantidad de helado de pistache antes de que la unicornio de pelaje color menta recuperara el ánimo.
-No será necesario solo quería que supieras que iba a estar ausente por un par de días, pero te aseguro que no disminuiré el ritmo, seguiré estudiando con todo mi esfuerzo-
-Entiendo… Lyra, solo prométeme que tendrás cuidado y… Sabes que si pasa algo puedes contar conmigo, ¿de acuerdo?-
-Vamos Octavia no tienes que preocuparte tanto, no es como si Ponyville fuera un pueblo que atraiga los problemas, estoy segura de que lo que paso con Nightmare Moon fue solo un incidente en un millón- comentó Lyra.
-Si supongo que tienes razón- estuvo de acuerdo la chelista.
De pronto una sensación de escalofríos obligó a ambas yeguas a mirar a la unicornio albina que en ese momento se encontraba sentada sobre una de las bancas del jardín mirándolas detrás de sus gafas oscuras mientras bebía de su lata de soda.
-Mira es tu admiradora- bromeo Lyra recibiendo un golpe en un costado.
El resto de los días ambas yeguas pasaron su tiempo practicando y estudiando arduamente para perfeccionar sus técnicas y habilidades.
Octavia encontraba particularmente molesto que la yegua a sus espaldas tomara siestas a mitad de las clases, o se la pasara haciendo anotaciones en su cuaderno sin prestar atención a lo que los profesores trataban de enseñarles, en un par de ocasiones pudo notar que la poni albina a sus espaldas había hecho dibujos de los profesores, aunque lo más curioso era el patrón de notas que había dibujado alrededor de ellos, era casi como si la unicornio estuviese colocando pesados de canciones y melodías en cada dibujo, una de las ocasiones Vinyl la descubrió echando un vistazo a sus dibujos y tan pronto como la unicornio albina le dirigió una sonrisa, Octavia no pudo evitar sonrojarse al ser atrapada espiándola.
Pero sobre todo encontraba muy frustrante que la unicornio no dejara de seguirla a donde fuera. Incluso Lyra había notado cierto patrón en la unicornio albina, uno muy similar al patrón que algunos depredadores presentaban cuando perseguían a su presa. Sus palabras exactas habían sido "Asesino Serial" y "Victima" pero por más extraña que luciera la yegua albina, Octavia se negaba a pensar que se tratara de una psicópata.
La constante presencia de la unicornio comenzaba a alterarle los nervios, en varias ocasiones Octavia intentó encarar a la unicornio albina y devolverle la llave que todos los días llevaba debajo de su moño rosa. Sin embargo, de algún modo la sonrisa de la yegua y el recuerdo de aquellos ojos carmesíes que imaginaba mirándola por detrás de ese par de lentes de sol, siempre lograban formar un nudo en su garganta, impidiendo que la chelista se armara de valor para encarar a la unicornio y finalmente Octavia y Lyra terminaban saliendo del lugar.
Un día en particular, Octavia se topó con la unicornio al salir del baño de damas. Los exámenes habían comenzado y su presentación de cello sería en un par de horas. La repentina aparición de la yegua en su campo de visión la sobresaltó haciéndola dar un respingo.
"¡Esto ya es el colmo!, no puedo creer que me siguiera hasta aquí." Pensó la chelista molesta.
Vinyl sin embargo lucia bastante sorprendida al haberse topado con la joven intérprete en ese momento. Era bastante ovio que no esperaba verla en el interior de los baños en ese preciso instante.
-¿Cuál… Cuál es tu problema?- dijo la chelista por primera vez enfrentando a la unicornio frente a ella.
La mirada endurecida de Octavia se suavizó al notar que la yegua frente a ella tenía su crin completamente empapada con agua y lodo. El viejo suéter gris que usaba todos los días escurría agua y despedía un olor a tierra y lodo al igual que las calcetas en sus patas traseras.
-¿Qué te paso?- preguntó genuinamente preocupada haciendo a un lado cualquier diferencia que tuviera con la unicornio hasta ese entonces.
Vinyl negó con la cabeza retirándose sus lentes oscuros… Octavia observó atónita a la unicornio en el instante en el que la DJ dejó al descubierto un par de ojos de color violeta ligeramente más obscuros que los suyos en lugar del color carmín que recordaba.
La unicornio se retiró el suéter y las calcetas para exprimir la tela y retirarle el exceso de humedad.
"¿Pero qué...?" pensó Octavia sin quitarle los ojos de encima a la unicornio, notó las manchas de lodo y tierra en el pelaje blanco de la unicornio mientras esta procedía a retirarse el exceso de tierra de su crin. Su cola azul eléctrico estaba igualmente cubierta de lodo y sin aquellas ropas holgadas podía apreciar la esvelta figura de la unicornio.
Sin esperar a que la unicornio comentara algo, la chelista saco un cepillo de sus alforjas y se aproximó a la unicornio que batallaba para retirar el exceso de tierra de su crin.
-Déjame hacerlo- comentó Octavia llamando la atención de Vinyl.
Tras su sorpresa inicial al ver a la chelista en el interior de los baños, Vinyl no tuvo otra opción que dejar las cosas seguir su curso, después de todo sus descuidos habían causado que ese grupo de abusivos la bañaran con agua y lodo mientras tomaba una siesta debajo de uno de los árboles del jardín.
Así que optó por retirarse sus prendas y proceder a secar su ropa y retirar la tierra y lodo de su pelaje, crin y cola.
No le molestaba estar llena de lodo, en ocasiones anteriores había tenido la desventura de quedar cubierta de lodo de las patas a las orejas, pero no podía andar por el campus completamente empapada y sucia. Aunque no se preocupaba mucho por lo que los demás pensaran de ella, ciertamente la DJ detestaba oler de esa forma. No solo porque hubo un tiempo, durante su larga vida, en el que se vio obligada a vivir en la calle. Sino que además esa tarde comenzarían las presentaciones de los grupos y no tenía intenciones de que los profesores la sacaran del auditorio a causa de su estado, lo cual le impediría escuchar la presentación de la chelista que en ese momento la observaba con atención a un par de metros de distancia.
Había pasado semanas observando a la chelista con detenimiento, sus prácticas en el jardín, las horas que dedicaba de estudio y lo mucho que la descendiente de los Melody ayudaba a Lyra Hearthstring para prepararla para sus exámenes.
Le cautivaba el hecho de que la chelista fuera tan dedicada y entregada a lo que la apasionaba sin abandonar a sus amigos. Esa misma dedicación que la unicornio tenía años atrás, la misma pasión y entrega que Cent Melody ponía en cada presentación cuando tocaba el Cello para ella, o cada vez que el difunto mayordomo se tomaba su tiempo para enseñarle a tocar un nuevo instrumento, eran actitudes que rara vez podía ver en un poni de la alta sociedad.
-Déjame hacerlo- la voz de la chelista llamó la atención de la DJ.
Octavia se colocó detrás de la unicornio y comenzó a acicalar la crin de la unicornio mientras usaba algo de agua para retirar el lodo de los cabellos de la poni albina.
-¿Dime que fue lo que paso?- preguntó la chelista. –Oh lo lamente olvidé que el profesor mencionó que no podías hablar- añadió al recordar que su profesor de psicología les había hablado de la condición de Vinyl.
-No parece que haya sido un accidente… Sabes, si algún poni te está molestando deberías decírselo a los profesores- comentó Octavia. La chelista realmente no sabía el porqué, pero de alguna forma la unicornio parecía mucho más normal y menos intimidante después de haberse descubierto el rostro. Y sinceramente sin importar lo extraña que se comportara, la nueva alumna no le había hecho nada desde que había llegado al campus. Si bien no parecía apartarle la mirada tampoco podía decir que la unicornio hubiese intentado algo en su contra, después de todo lo único que hacia la unicornio albina cuando sus miradas se cruzaban era sonreírle.
De alguna forma la yegua albina parecía haber causado una extraña sensación en Octavia, impulsándola a ayudarle en ese momento. De hecho, ahora que lo pensaba con detenimiento, Octavia no había visto a la unicornio aproximarse a ningún otro poni, siempre comía o bebía sodas completamente sola, apartada del resto de los alumnos mientras las observaba a ella y a Lyra desde una distancia prudente. En los salones de clase la unicornio albina tampoco parecía tener algún apego con el resto de los alumnos y con excepción de Octavia. Vinyl no parecía prestarle atención a nada ni a nadie más en el salón. Era algo espeluznante y a la vez triste. Quizá esa misma soledad que se había reflejado en sus ojos mientras intentaba apartar toda esa tierra de su crin y cola con sus propios cascos le hizo comprender de algún modo que la unicornio era mucho más solitaria de lo que parecía.
-Sabes creo que no me he presentado apropiadamente- comentó la poni terrestre, mientras proseguía con su labor. -Mi nombre es Octavia Melody-
"Octavia Melody, es un lindo nombre… pero es muy largo" pensó Vinyl.
-¿Como prefieres que te llame?- añadió Octavia.
La unicornio dibujó un disco de vinilo en el suelo usando algunas de las manchas de lodo.
-Entiendo… Es un placer… Vinyl- comentó Octavia terminando su labor y extendiendo una de sus patas frontales en la dirección de la DJ.
La poni albina miró el casco de Octavia por un momento antes de estrecharlo con cuidado. La sensación del pelaje y la suavidad de la piel de la chelista viajó a través de su casco mientras el dulce aroma de la chelista comenzaba a invadir sus sentidos.
-Sabes, yo… quería preguntarte algo- continuo la chelista con indecisión.
Octavia cerrando los ojos haciendo a un lado su moño rosa para sacar la pequeña llave que ocultaba debajo de él.
Al dirigir su atención al cuello de la chelista, Vinyl sintió sus sentidos sobrecargarse, el deseo de morder el cuello de la chelista la envolvió de pronto. Tenía tantas ganas de probar la sangre de la yegua que tenía frente a ella.
"NO." Se contuvo la DJ dándose la media vuelta y levitando sus gafas para colocarlas sobre su rostro una vez más mientras el resto de sus prendas se mantenían a flote a su lado.
-Sabes Vinyl yo… ¿Vinyl?- dijo la chelista al notar que la unicornio se encontraba dándole la espalda.
-Gracias Tavi- dijo Vinyl con dificultad. Su voz sonaba rasposa y desafinada, como un instrumento viejo dañado.
Antes de que la chelista pudiera reprocharle por usar un apodo como ese, la DJ salió del baño a toda velocidad levitando sus pertenencias detrás de si. Octavia no pudo evitar pensar en el encuentro que tuvo con ella en el vagón del tren. No lo entendía, era la segunda vez que la veía salir a toda velocidad, como si se tratara de un animal aterrorizado y sin embargo, la pregunta que más vueltas le daba en la cabeza se relacionaba a aquellos extraños ojos.
-Estoy segura que sus ojos eran de color Carmesí- comentó la chelista. –Y por cierto… ¡Mi nombre es OCTAVIA!- grito frustrada la chelista.
Notas del Autor:
Me encanta el apodo que Vinyl usa con Octavia en los fics y lo mucho que la chelista detesta ese apodo, pero debo decir que Tavi es uno de los nombres más tiernos que puede tener Octavia.
Hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.
En memoria de Carolina López Amada tía y ejemplo de vida
Mayo/1947 – Febrero/2020
