Disclaimer: El universo aquí mencionado es propiedad intelectual de sus autores.
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Capítulo 15
Winter Song
Invierno
ʹHaz lo que quieras, ya no me interesaʹ Esas fueron las palabras de Drayden antes de abandonar la montaña nevada. Aunque las dijo la verdad es que él hizo todo lo posible para que la Asociación le diera más tiempo a Alder, cuando el plazo de 76 horas se cumplió él seguía siendo el campeón de Unova. Y de este hecho ya había transcurrido toda una semana…
Sentado en el pórtico Alder seguía observando la caída de la nieve perdiéndose en la inmensidad de esta, junto a él estaba el pequeño Shroomish observando también la inmensidad de la nieve, Alder acarició la cabeza del pequeño y este brincó sobre su regazo para acurrucarse y prepararse a dormir. Una especie de conexión creció entre estos dos que a Marshal le sorprendió… Y una idea surgió…
―Maestro usted podría hacerse car-…
―Marshal…, ―le interrumpió― deberías de ir a entrenar afuera, a tu equipo pokémon le hace falta resistencia al frio.
―Si usted así lo cree lo haré… ―contestó confundido.
―Ten cuidado en el lago, el invierno lo ha congelado pero el hielo es frágil.
―Entonces procurare no ir al lago…
Alder esbozó una sonrisa disimulada que Marshal no notó por estar de espalda.
―Serás atraído hacia el lago aunque no lo quieras…
Ahora Marshal estaba más confundido.
Caminando bajo la inmensidad de la nieve Marshal hizo de la caminata su calentamiento previo junto a su equipo pokémon. La evidente falta de entrenamiento contra "situaciones imprevistas" causó muchos problemas tanto a los pokémons como al entrenador. En primera quedaron atascados en la nieve hasta la cintura, tiritaron del frío y lucharon contra la blandita nieve para poder salir del atolladero. En segunda causaron que toda la nieve acumulada en los árboles les cayera encima luego de que el equipo pokémon sacara a relucir sus técnicas de lucha para salir de la nieve. Ante la batalla inútil gritaron de frustración lo que casi hace que queden sepultados por un alud, por fortuna todo quedó en un susto.
Y ahora, ¿en dónde estaban?
Por azares del destino, como si Alder hubiera tenido la voz y visión de un profeta, tanto el equipo pokémon como el entrenador estaban en medio del lago. ¿Cómo llegaron ahí sin darse cuenta? Quizás fue en el momento de desesperación por querer huir del supuesto alud. Primero un paso con precaución fue dado por Marshal para comprobar el terreno, el hielo resistió bastante bien su peso… El resto de su equipo pisó con el mismo cuidado. Por un momento tuvo el impulso de querer regresarlos a su pokéball pero se convenció a sí mismo de que esto también era un entrenamiento, así que todos continuaron caminando hacia la orilla del lago desde diferentes puntos.
Sawk dio un paso en falso y terminó resbalando por el hielo para terminar de cara y cerca de Machamp, ambos pokémon se miraron y juntos continuaron su camino hacia la orilla… Un leve crujido debajo de ellos les hace estremecer, el hielo parece ser frágil en esa parte y con el peso de ambos pokémons sucumbirá… Dicho y hecho la grieta irreparable hace acto de presencia provocando que ambos pokémons corran asustados. En medio de este campo helado que llama a la congelada muerte el miedo se extiende en el aire al resto de los pokémons, sin medir las consecuencias cada uno emprende la aterrada huía hacia la orilla, la grieta encuentra su camino en las pisadas fuertes que da cada uno de los pokémons y el hielo del lago se ha agrietado por completo, un paso en falso y las pequeñas baldosas que flotan sin rumbo se pueden volcar junto con sus pasajeros.
Es hora de actuar y dejar a un lado este entrenamiento, Marshal decide sacar sus pokéballs y guarda a sus compañeros, lo consigue con los únicos dos más cercanos pero los que están lejos se las tendrán que arreglar para llegar a la orilla, eso aplica para Mienshao, Toxicroak y Conkeldurr. Sin duda un verdadero reto para el más pesado del grupo, cargar con esos bloques es para invitar al hielo a quebrarse por completo. Marshal prefiere centrar toda su atención en él, Conkeldurr avanza hacia la orilla de su baldosa provocando que la otra parte se levante, Marshal se asusta, tiene que hacer contrapeso pero él está muy lejos para llegar a tiempo, los otros dos pokémon se dan cuenta de eso y brincan de baldosa en baldosa… Demasiado tarde, la baldosa de Conkeldurr se levanta por completo y esta se voltea levantando consigo una cortina de agua… En medio de esta oleada que agita al resto de las baldosas Marshal grita el nombre de su pokémon, al no saber nada de él decide aventarse a la helada agua… Un remolino de helado viento se lo impide… Perplejo, Marshal lo intenta de nuevo… El helado viento se lo impide otra vez…, voltea a ver a todos lados para saber quién se lo impide… En una de las orillas del lago Conkeldurr desciende lentamente envuelto en una sutil brisa helada, Marshal queda sin habla al igual que los otros dos pokémons. Una brisa helada levanta a Toxicroak provocando en el pokémon una confusión y también aversión, luchando contra esta brisa helada Toxicroak llega a salvo a la orilla del lago junto a Conkeldurr… Marshal recorre con la mirada todos los puntos cercanos, este viento helado es obra de un pokémon, pero a pesar de que los está ayudando no se muestra ¿por qué?... Aceptando lo que es Marshal fue el último en ser rescatado por la misteriosa brisa helada, por fin seguros decide guardar a sus tres compañeros que están cansados mentalmente.
Con cuidado Marshal da un paso hacia un montón de piedras apiladas una sobre la otra, es probable que este pokémon se encuentre escondido allí, sin embargo al llegar no se encuentra con él. Marshal decide dejarlo pasar y da las gracias de manera abierta antes de irse…
Un pequeño suspiro helado sale desde atrás de un grupo de pinos, aquellos tristes ojos ven partir a este robusto hombre. ¿Tristeza? ¿Dolor? Qué hay en estos ojos tristes que se fusionan en la inmensidad de la nieve…
―¿Qué tal el lago? ―pregunta Alder al ver a Marshal llegar.
Marshal se reserva su comentario.
Otros dos días transcurren, en esta ocasión Alder le ha dicho a Marshal que tenga cuidado con la cueva en la cima de la montaña, sin importar lo que escuche no debe de acercarse. Marshal mira fijamente a su maestro… Tratar de comprender a su mentor sin duda es un dolor de cabeza… Marshal se va murmurando que no irá a la cima de la montaña. Se fue camino abajo.
―Ups, olvidé mencionar que la cueva está conectada con la cueva detrás de la cascada… ―Alder se encoge de hombros― Ya ni modo, pronto lo averiguara.
Marshal encuentra una cascada para entrenar, el resto del equipo sale y se preparan para meditar bajo la helada cascada… Un gritó trémulo se escucha tras de ellos, metidos en su concentración, pasa desapercibido. Así transcurrió medio día, metidos en su concentración bajo la helada cascada, cuando el grupo trató de levantarse les costó trabajo, la espalda de todos estaba escarchada. Otro gritó trémulo se escapa de atrás de la cascada, los pokémons de Marshal ladean la cabeza, él, guiado por su curiosidad, se asoma descubriendo la cueva helada. Aquel gritó trémulo viene acompañado por una brisa helada que le escarcha la cara…
―Te dije que no te acercaras a la cueva. ―le dijo Alder cuando vio a Marshal estornudar y con la cejas escarchadas.
―Maestro… Usted… ―Marshal se detuvo y lo pensó con cuidado― Olvidé lo que iba a decirle. ―y se fue.
Alder se rió y acarició la cabeza de Shroomish.
―¿Quieres ir a dar un paseo mañana? Puede hacer mucho frío pero estarás bien abrigado.
El pequeño miró con sus negros ojos a Alder.
Al siguiente día Alder le dijo a Marshal que se abrigara muy bien, no anunciaron en las noticias sobre una fuerte ventisca pero nunca se sabe. Marshal dijo que no iba a salir, y mucho menos saldría con las últimas predicciones de su maestro.
―Pero si Shroomish lo esperaba con ansias.
Alder señaló al pokémon que vestía un gorrito de lana y una bufanda enroscada por todo su cuerpo parado al lado de la puerta de la cabaña. Los negros ojos anhelantes del pokémon se clavaron en los marrones de Marshal, casi pudo sentir que su mente y la del pokémon intercambiaban de lugar, y miro desde la perspectiva de Shroomish. Sin más remedio el entrenador de lucha tomó su chamarra del perchero y cargó al pokémon para esconderlo dentro en su ya habitual lugar especial.
―No olvides la bufanda. ―le señaló una bufanda que colgaba del picaporte― Atala bien o la perderás.
Marshal enarcó una ceja.
El día estaba dispuesto y el sol se asomaba un poco, tanto Shroomish como Marshal miraban con fascinación el cielo. Sin poder resistirse el pokémon brincó, disfrutó de esta extraña sensación que le proporcionaba la nieve a través de la bufanda enrollada en su cuerpo, se revolvió en la nieve, la llevó a su boca como todo pequeño curioso y al poco rato escupió. Sí, el pequeño Shroomish era el que más disfrutaba de este día, en cuanto a Marshal decidió recostarse sobre una piedra helada y admirar el sol de la mañana.
10, 15, 25 minutos pasaron desde que Marshal se recostó, por fin el frío de la helada piedra atravesó su ropa lo cual le hizo levantarse, al momento de sentarse buscó con la mirada a Shroomish, su pequeño acompañante ha desaparecido. Temeroso de que la situación pasada se vuelva a repetir libera a todo su equipo pokémon para buscar al pequeño bebé antes de que se congele…
Guiado por la curiosidad que han captado sus aún no desarrollados oídos llega a las orillas de un acantilado. El alarido que se hace más intenso a cada brinco que da lo guía a la cima de la montaña. Envuelto en la fuerte ventisca se encuentra con aquella sombra fantasmal que se fusiona en la blancura de la nieve. Danzando y cantando este espectro solitario llama a la nieve con su canto helado y la ventisca arrecia. Giro, mirada, otro giro y estira su brazo, es como ver una flor siendo bañada por la fina capa helada; otro giro, otra mirada y lanza un alarido hacia el cielo dejando caer su nieve bañando su cuerpo…
Este espectro que es puro y blanco como la nieve se encuentra vacío en el interior, su alma solitaria añora ser escuchada y llenada…
―¡Shroomish! ―se escucha a lo lejos el grito de Marshal.
El pequeño se gira a ver tras de sí y decide ir al encuentro, pero vacila por un momento, este pokémon que se fusiona con la nieve y emana soledad pide a gritos un poco de compañía…
―¡Shroomish!
Se escucha más cerca el grito y el pokémon detiene su canto y danza. La ventisca amaina.
Ojos, azul y marrón; complexión, robusto y fuerte, frágil y delgada; tipos opuestos, lucha y hielo. Este encuentro de polos opuestos ha marcado el inicio de algo memorable, sin duda…
Marshal no puede despegar la vista de esta figura que acaparan por completo sus ojos, ha quedado fascinado por los colores, la textura, la inocencia y además la soledad que desprende esta alma en pena, de manera inconsciente da un paso hacia delante levantando la mano. Un grito desde lo más profundo de su helado ser sale expulsando llamando consigo a la ventisca, el canto helado que varía en sus tonalidades guía a la ventisca hacia donde debe de soplar, desde la derecha arrecia gobernado por el canto grave del pokémon, un canto agudo provoca una brisa que rodea a Marshal en un remolino, y finalmente un canto estridente expulsa con furia el viento helado expulsando a Marshal junto con Shroomish… La bufanda de Marshal sale volando…
Aturdido, Marshal regresa a la cabaña con Shroomish en sus brazos. Metido en sus pensamientos no puede evitar pensar que ese pokémon le recuerda a cierto espectro protagonista de un cuento oriental; en cierta forma se parecen, ambos son solitarios espíritus de nieve…
―Bienvenido de vuelta. ―Alder le arroja una toalla.
Marshal la atrapa y con la mirada cuestiona a su maestro.
―Froslass no fue abandonada si es lo que piensas, ella llegó aquí siguiendo a los de su especie. La enfermera del centro pokémon me comentó que su grupo se vio involucrado en la revuelta del Team Plasma hace un par de meses. Ahora ella vaga por toda la montaña llamando a los suyos con su canto helado.
―Pero ya trascurrió mucho tiempo y no hay respuesta. ―Marshal se limpia la escarcha de la cara.
―Es verdad, no creo que los suyos sigan por estas tierras.
Marshal mira por la ventana, Shroomish igual. Hay algo en este pokémon que los atrae, no saben si es su soledad, lo misterioso que es, quizás sus colores que se fusionan con la nieve, no lo saben, pero qué importa si no lo logran averiguar hoy o mañana, este pokémon ha dejado su presencia muy bien grabada.
―¿Marshal, que tal si intentas hacer que ella y Shroomish sean amigos? Puede que al principio sea difícil ya que sus tipos son contrarios pero algo me dice que hay una afinidad.
Marshal mira de reojo a Shroomish, el pokémon sigue viendo con fascinación la nieve… Será que él se siente atraído más por la curiosidad que otra cosa… Quizás…
―Solo piénsalo, puede que ella sea tu amuleto de la suerte. Ya te salvó en una ocasión, ¿quien dice que no lo volverá a hacer otra vez?
Qué será, Shroomish fue llamado por el canto solitario, Marshal fue embrujado…
En medio de esta ventisca que sopla en medio de la montaña si te detienes y escuchas con cuidado puedes oír el canto helado de un alma en pena…
Un giro, una danza suave, otro giro y un vuelo hacia el aire, Froslass sigue cantando al compás de la ventisca, su baile en solitario fascina a los pokémon de hielo que viven ahí, es un espectáculo sin igual. El pokémon da gráciles movimientos dibujando formas con su baile, y su manto níveo da la ilusión de traer un vestido que se eleva en cada giro. Embelesando a todos, canta y baila llamando a los suyos y esperando una respuesta que jamás llegara…
Siguiendo la senda de la fría montaña un pedazo de tela ondea como bandera en la copa de un pino escarchado, sus ojos azules se quedan prendados del objeto… Siguiendo su camino su canto llama a otra ventisca, el viento helado hace ondear la bufanda que trae enroscada en su cuello…
Qué es, ella ayudó a Marshal por simpatía, pero ahora carga la bufanda porque no puede dejar de sentir esta agradable sensación que le proporciona el tenerla cerca…
Sin que ellos tres se dieran cuenta el destino había decidido que se conocieran en las circunstancias más improbables…
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Para poder comprender lo perfecto de tan descabellado plan se debería de estar en los zapatos del planificador y apreciar la magnificencia de este, pero quién en su sano juicio desearía comprender el funcionamiento de esa mente siniestra. Claro que existen excepciones, Shauntal era una de esas. Por más que quisiera patear la puerta de sus pensamientos, rasguñar sus paredes cerebrales, taladrar en lo más profundo de su conocimiento, nunca, pero nunca, podría conseguir entrar y comprender el funcionamiento retorcido del maestro oscuro; porque él no lo permitiría…
―Shauntal, un paso a la derecha.
Con señas Grimsley le pedía a Shauntal que se hiciera un poco más a la derecha, solo un pasito, pero ella se opuso rotundamente a dar ese paso, es más reprobaba este plan de entrenamiento. El maestro oscuro se alisó su traje y caminó hacia Shauntal, agarrándola de los hombros la aparto del lugar llevándola lejos, tras alejarla un poco del futuro ajetreo regresó al punto donde antes estaba ella tomando su lugar, y dio ese paso que ella no quiso dar. Con una seña incentivó a los pokémons de ambos para que empezaran el ataque.
Coordinados todos los pokémons dirigieron sus ataques más fuertes hacia el entrenador oscuro, una nube de polvo se levantó extendiéndose más allá y alcanzando a Shauntal que estaba a un par de metros. Entre tosidos y estornudos Shauntal abrió los ojos con mucha dificultad y se giró a ver a donde estaba Grimsley… Sin duda un verdadero desafío el tratar de comprender la complejidad de la mente del maestro oscuro. Solo él podía comprender los errores y aciertos de su plan, porque con un centímetro de falla este plan sería fatal. Ahora viéndolo bien ella comprendió y por fin aceptó el plan. Si ella no hubiera dado ese paso que Grimsley le pedía en este momento ya estarían preparando sus pompas fúnebres. Pero Grimsley lo tenía calculado. Con el margen de error del 0.003%, según Grimsley, este plan era casi perfecto; claro que para Shauntal el margen de error era del 99.997%.
Parado en medio de la polvareda que se dispersaba por completo Grimsley seguía de pie con su postura impecable, ni siquiera el polvo lograba quitarle el brillo que emanaba su ser ante su brillante plan, aunque era descabellado. Y es que todos los ataques en conjunto de sus pokémons y los de Shauntal dieron en el blanco que estaba detrás de él rodeándolo por completo, la marca en el piso era prueba de que los ataques pasaron rozándole por milímetros. Si Shauntal no hubiera dado ese paso a la derecha sin duda su estadística de error sería correcta. Pero en este caso se trataba de Grimsley.
―Solo es cuestión de enfoques. ―Grimsley se arregló el mechón que le colgaba en la cara.
¿Habría algo que a este hombre se le escapara? Sin duda Shauntal querría saberlo, pero Grimsley era como una caja fuerte. Esa cabeza suya, donde maquina sus planes, era un abismo de incertidumbre.
―Shauntal, será mejor que descanses. ―él se acercó para tocar su frente con su mejilla― Tu temperatura es normal pero estas agitada.
Era cierto que su mente y personalidad son perturbadoras pero de vez en cuando él mostraba un lado bastante amable… sin duda una amabilidad rara, escasa, por no decir minúscula… ¿o es acaso una amabilidad perturbadora?
―¿Por qué me miras así? ―dio una sonrisa divertida.
Shauntal agachó la mirada.
―Por nada.
Shauntal era tímida, bastante reserva en cuanto a sus emociones amorosas, y aunque escribía poesía y novelas de romances era una inexperta en el tema. Era como una colegiala enamorada, su primer amor era Grimsley y hasta la fecha lo seguía siendo. ¿Pero por cuánto tiempo puede durar este primer amor? Todos saben que el primer amor es hermoso y perfecto, porque es un amor ideal, pero solo llega hasta ahí y no florece, sin embargo, nos ayuda a madurar y a comprender lo que es amar… Y también se dice que las personas se enamoran tres veces en la vida: el ideal del primer amor, el dolor del segundo amor, y al final el inesperado del tercero pero pese a sus imperfecciones es perfecto para nosotros… Pero Shauntal sentía que con Grimsley cruzaba los tres amores, él era su primer amor desde niños donde siempre lo vio como su príncipe… ¿oscuro?, bueno era su príncipe y ella era la princesa. Ocupaba el puesto de segundo amor debido a ciertas circunstancias con X persona que revolvió sus emociones y puso de cabeza su mundo cuando dijo el nombre de él… Y aquí estaba atrapada en lo que según ella consideraba su segundo amor…
―Shauntal, estás distraída, ya llegamos al hotel… ―le señaló la puerta donde se hospedaban.
Divagando en sus pensamientos no se percató del camino recorrido. Sacó la llave eléctrica y la pasó por el lector, Grimsley empujó la puerta, primero entró ella y luego él…
Algo de lo que debería estar agradecida Shauntal era de este cachito de felicidad. Compartir un mismo lugar con Grimsley era sin duda su mayor felicidad, y no es que no lo estuviera haciendo antes cuando vivían en el recinto de la liga, pero aquí era diferente. Este cuarto les pertenecía a ellos dos. Respirar el mismo aire que él en tan solo escasos metros, sentarse en el mismo sillón que él y ver algún programa de televisión, comer en la misma mesa pegados uno al lado del otro por ser una mesa para dos, compartir el mismo baño y usar el mismo shampoo…, y si no fuera por la pared que dividía sus cuartos hasta compartirían la misma cama… pero claro, eso sería imposible, porque de tan solo existir una cama Grimsley haría una de las dos siguientes opciones, pedir otro cuarto o de plano dormir en el sillón… Y Shauntal sonrió, se vale soñar ¿no?
Sí, sin duda esto era un cuento de hadas, ante los ojos de los demás ambos parecían una pareja de recién casados.
―Shauntal, voy a pedir servicio a la habitación, qué vas a comer…
Y aunque Grimsley le hacía esa pregunta sabía lo que Shauntal comería, porque hoy era jueves, y ella tenía antojos de mariscos.
El maestro oscuro sabía los gustos de Shauntal al derecho y al revés. Los lunes ella tenía grandes arrebatos de comer carne de ave, específicamente asada y sazonada con limón y pimienta, el acompañamiento casi siempre era ensalada que variaba desde una verde con lechuga, berenjena y aceitunas, hasta otra que era acompañada con lechuga, zanahoria y pasta con aderezo; esta última se debía cuando se encontraba estresada ya sea por escasez de ideas para sus libros o por causa de su editor. Los martes era día libre de comer pollo o carne, pero en forma de comida rápida debido a los gritos de su editor y el estrés que le provocaba. El miércoles, debido a la culpa, ella solo comía ensaladas sin aderezo, sin sal, sin pasta, solo un toque de limón para explotar los sabores de las legumbres. Los jueves eran antojos de mariscos y siempre debía de estar presente la paella de mariscos. Los viernes también era día libre en donde ella comía de todo. Los sábados estaba reservado a las carnes rojas pero horneadas y acompañadas con puré de papa. Domingo… este era un día complicado porque Shauntal casi siempre bebía café y comía un emparedado debido al estrés de que ya llegaba el lunes… otra vez…
Sin duda Shauntal no era complicada, Grimsley podía saber lo que ella pensaba debido a que era muy expresiva. Por eso para él no era difícil detectar las insinuaciones de su amiga, pero seamos francos cualquiera lo detectaría, hay que estar ciego para no ver la caricia que ella le daba pasando sus dedos por el cabello solo para quitarle una pelusa y mirarlo al mismo tiempo con unos tiernos ojitos. O aquella vez en que Shauntal hizo un peluche de él y se lo entregó a Bisharp y al poco tiempo hizo uno de ella para que el pokémon tuviera la pareja. Claro, según ella el peluche masculino se sentía solo y además esos peluches no eran Grimsley y ella, se parecían pero no lo eran. Había tantas cosas y actos que delataban a Shauntal, los suspiros largos y soñadores que Grimsley contaba día a día desde que convivían juntos, el cómo jugueteaba ella con su cabello cada vez que tenía una larga plática con Grimsley, o el reír demasiado en frente de él. Esos pequeños cambios que para una mujer son importantes como el cambiar el color del labial, usar una nueva fragancia, cambiar la joyería en especial los aretes, o solo usar una falda un poco más corta, unos cuantos centímetros arriba y cambiar las medias por unas de diseño más fresco…
―Shauntal, cambiaste tus medias ¿verdad? Esas son de un color más claro que las habituales…
Y ella tímidamente esconde sus piernas.
Sí, Grimsley detectaba esos pequeñitos esfuerzos seductores que Shauntal hacia porque él era un hombre que sabía de mujeres, igual que su padre; Era como algunos lo llamarían un seductor natural. Su aura de misterio era atrayente, su inteligencia provocaba deseo. Sabía cómo mantener una conversación con una mujer sin llegar a aburrirla, jugaba con las miradas y los gestos, provocaba risas discretas, y hay que halagarlas… En fin. Grimsley sabía lo que una mujer quería escuchar sin llegarla a fastidiar, de todo un poco. Pero todos esos actos seductores no llegaban más allá de las palabras, porque para Grimsley el llegar a intimar con una mujer lo consideraba su veneno, porque no quería parecerse a su padre. En su corazón solo había una mujer, ya sea para bien o para mal… Y aprovecharse del amor que sentía su amiga de la infancia tampoco era una opción, Shauntal era demasiado pura para él…
―Grimsley, no dejes las aceitunas.
Shauntal cruzó con su brazo la mesa llegando al plato de Grimsley y pinchó con su tenedor algunas aceitunas.
―Pusieron demasiadas, alcanza para dos o tres Martini… Y tú porque no has probado tu filete de pescado.
Él cruzó su brazo para llegar al plato de Shauntal y pinchar un trozo ya cortado.
―Digamos que hoy no tengo tanta hambre.
Cruzando sus brazos por la mesa cada uno comió la mitad del otro.
Un entrenamiento agotador y una comida bien merecida fueron el especial del día. Compartieron un rato más en el sillón y después Grimsley se retiró a su cuarto y Shauntal se fue a bañar. Tras otro tiempo trascurrido Grimsley fue el siguiente en bañarse.
El tiempo trascurrió en silencio.
Shauntal salió de su cuarto para buscar algo de beber, caminando con cuidado para no hacer ruido a mitad de la noche, fue hacia el minibar. Agarró una botella de agua y la abrió, iba a darle el primer sorbo cuando vio a Grimsley dormido en el sillón.
―Sigues sin poder dormir bien ―susurró con una voz de hilo para no despertarlo. *Suspiro*
En ocasiones Grimsley no lograba conciliar el sueño en un lugar amplio como la cama y tendía a buscar lugares estrechos para poder dormir, lo como lo era este sillón, u otras veces salía a vagar sin rumbo fijo. Junto a él se encontraban todos sus pokémons dormitando, porque a veces el maestro oscuro tenía pesadillas y sus pokémon lo detectaban, en especial Bisharp y Liepard, quienes conocían toda la vida de su entrenador y hasta sus más oscuros pensamientos.
Shauntal se acercó al sofá y se sentó al pie de este, mirando al frente y dándole la espalda a Grimsley. Por un largo rato contempló la oscuridad delante de ella hasta que sus ojos la asimilaron por completo. De entre las sombras vio brillar los ojos de Liepard mirándola fijamente, ella estiró su brazo para invitarla a acercarse, la felina se paró y caminó hacia ella pero en lugar de ir con ella se acercó hacia su entrenador para lamer una de sus mejillas…
―Y si no hubiera terminado así… Y si en lugar de ser ella hubiera sido yo… ―se giró a verlo quedando de frente a él― Por favor ya no mires hacia atrás, mira adelante…
Paseó su mano por su frente con mucho cuidado para no despertarlo, continuó para llegar a su cabello, se acercó otro poco más para susurrarle con ternura…
―Si nos hubiéramos conocido en otra vida… en otro tiempo… si tú fueras el hijo de un humilde empleado que conoció a una joven que leía una novela romántica trágica, llorando a caudales porque no puede aceptar ese final… Te acercarías a ella porque tienes curiosidad y le ofrecerías un pañuelo… Luego te irías porque lo considerarías molesto el tener que escuchar todo el drama… Pasaría otro tiempo en donde tendríamos un segundo encuentro casual… Yo trataría de iniciar la conversación "fastidiosa" y tú te irías de nuevo pero en esta ocasión seria yo la que te detendría con la escusa de invitarte un café... Nuestra plática se vuelve interesante porque ambos tenemos gustos similares y nos perdemos horas en esa cafetería olvidándonos del mundo que hay afuera… Iniciaríamos como amigos y luego seríamos algo más… Ese tiempo que convivimos nos ha hecho darnos cuenta de que somos el uno para el otro y nos casaríamos. La boda sería grande donde invitaríamos a media Unova. Tú te vería elegante y guapo con tu traje blanco, pero de seguro lo odiarías y hubieras preferido el traje negro… *Suspiro* Yo llevaría un vestido largo y escotado en V, con adornos de flores en el dobladillo al igual que en los guantes. Buscaríamos una casa grande porque tendríamos una amplia familia…, ―risita― cuatro niños estaría bien, pero de seguro tú dirías que con dos es suficiente… Envejeceríamos juntos, viendo a nuestros hijos casarse y tendríamos nietos… ―las lágrimas caen― Si nosotros nos hubiéramos conocido en otra vida, en otro tiempo, nos amaríamos… Pero las cosas no sucedieron así, nos conocimos en esta vida, en este tiempo, no estamos juntos como amantes y solo somos amigos…, pero si tú quisieras yo podría ser la mujer que te hiciera feliz, yo te amaría y tú a mí. Nos casaríamos, tendríamos hijos, con dos serían suficientes, envejeceríamos juntos y veríamos a los nietos crecer… Pero solo esto es posible si tú miras hacia adelante… si me miraras a mí… a la mujer que está a tu lado… No tienes que buscar más lejos…
El impulso se hace grande que Shauntal ya no lo resiste y se inclina hacia adelante… Contiene la respiración… Cierra los ojos… El bamboleo del corazón le hace perder la cordura de sus sentidos, se balancea indecisa. Toca, lo siente… Hay un cosquilleo. Cómo lo puede describir… Hay calidez pero también frialdad, hay cercanía y la vez distancia, es dulce y también amargo… Este rose de labios que no es un beso es agradable pero también es sofocante y opresivo… ¿Podría traerles cercanía a los dos y crear algo más o solo será un factor incómodo provocando la distancia?... Sin duda este roce de labios es destructivo… Y se levanta para irse a su cuarto llorando en silencio…
Grimsley se gira en el sofá y levantando su mano tapó su cara...
Si se hubiera llegado a completar este beso ¿Hubiera despertado las fervientes emociones de ambos? ¿Existiría ese apasionado beso que crea unidad entre dos personas… La misma conexión que se crean los enamorados cuando se besan?... ¿Qué hubiera pasado?...
Shauntal lo sabe, Grimsley no puede continuar hasta que resuelva su conflicto personal, hasta que él mismo no decida avanzar… Y Grimsley sabe que Shauntal está esperando… Y seguirá esperando por siempre… Si él no le da una respuesta clara…
Continuará…
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Ok, sé que prometí subir los otres tres capítulos hace tanto tiempo pero tuve algunos problemas con mi laptop y el internet. ¡Arg! Así que iremos despacito (y no como dice la canción). Saludos a todos los que siguen leyendo.
