Nota del autor:
Bienvenidos lectores a un nuevo capítulo de "Modes, Harmony and Tempo", Me da mucho gusto saber que la historia está siendo de su agrado. De antemano gracias por el apoyo y espero que tengan una excelente semana. Hay que mantenernos positivos a pesar de todo lo que esta pasando en el mundo. Cuídense mucho y sin más por el momento… COOOOMENZAMOS!
Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.
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Leyends of harmony – Modes, Harmony and Tempo.
Capítulo 06 – Talento natural y trabajo duro
-En donde esta- dijo preocupada Lyra mientras se paseaba de un lado a otro con nerviosismo.
Octavia no era de las yeguas que solía llegar tarde y mucho menos cuando eso significaba llegar tarde a un examen. De hecho, normalmente la situación era completamente lo opuesto, pues era mucho más común ver a la chelista arrastrando por los pasillos a la unicornio color menta tirando de la cola de Lyra hasta los salones de clase.
De hecho, tenía que admitir que la chelista era una amiga de verdad, pues aunque solía ser estricta y bastante reservada, la chelista jamás había dejado a Lyra a su suerte. Si lo pensaba con detenimiento la chelista siempre había sido bastante servicial, desde el primer día que la conoció hasta la fecha Octavia siempre había sido un gran apoyo para la unicornio.
Ciertamente fue complicado que ambas aprendieran a vivir la una con la otra, ya que Lyra solía ser bastante más descuidada en los primeros meses Por lo que Octavia solía sermonearla todos los días al regresar al dormitorio y ver la habitación hecha un desastre. Lyra siempre había sido un completo desastre y sus constantes desvelos no ayudaban, pues solía quedarse dormida sobre una pila de libros que se encontraba sobre una pila de ropa que a su vez se localizaba sobre un montón de cobijas y sabanas situadas sobre la cama. Pero desde que compartía su dormitorio con Octavia, el orden y cuidado que Octavia ponía en las cosas, parecía haberse transferido a la personalidad despreocupada de Lyra.
Ahora bien, debía admitir que ciertamente Lyra también había influido bastante en la actitud de Octavia. Cuando la chelista llego a su vida, la poni era extremadamente… perfeccionista, no soportaba ver un solo objeto fuera de lugar e incluso Lyra pensó seriamente en dejar de usar la pasta de dientes durante un tiempo solo para evitar tener conflictos con las manías de Octavia, es decir, era increíble que la chelista se molestara porque Lyra solía exprimir el tubo de la pasta de dientes con su magia en lugar de exprimirlo desde un extremo, lo que causaba que el tubo terminara adquiriendo una forma poco uniforme.
Dejando de lado el hecho de que la chelista había usado su traje de Cosplay por accidente el primer día que ambas llegaron a la academia. Lyra no pudo evitar notar la cantidad de veces que Octavia se ruborizaba siempre que la sermoneaba por dejar su ropa en el suelo.
-Eres una dama… si quieres vestir ese tipo de prendas debajo de tus trajes está bien, pero no por eso deberías dejarlas a plena vista. ¿Sabes lo que podría llegar a pensar un corcel si llega a entrar al dormitorio?-
Era uno de los muchos reproches que la poni de pelaje gris le decía incontables veces antes de arrojarle al rostro la prenda de su traje de Cosplay en cuestión. En defensa de la chelista Lyra debía admitir que algunas de las prendas de sus trajes… de acuerdo… la mayoría de sus trajes de Cosplay contaban con prendas que fácilmente podían confundirse con pantaletas o ropa interior que la chelista podía ciertamente considerar prendas indecentes o provocativas. Es decir, normalmente ese tipo de ropa solía ser provocativa y sexy a propósito, después de todo el objeto de esos trajes era llamar la atención del público, por lo que era comprensible que fueran sexys y llamativos. Aun así, Lyra jamás había comprendido cual era el problema siendo que, en primer lugar, la mayoría de los ponis ni siquiera usaba ropa. Podría entenderlo de un humano, pero no de un poni.
Aun así ambas habían logrado adaptarse bien la una a la otra. En especial cuando comenzaron a conocerse mejor. Lyra ciertamente comenzó a volverse más responsable y ordenada. Octavia por otra parte poco a poco comenzó a ser mucho más sociable y tolerante. Lyra siempre supuso que la incapacidad de la chelista para socializar se debía más a que había crecido como hija única. Si… ciertamente Lyra también era hija única, pero por lo que Octavia le había contado de su pasado, la chelista había tomado la mayoría de sus clases en casa mientras que Lyra había hecho muchos amigos en la academia de magia de Celestia.
BANG
El sonido de la puerta abriéndose de par en par hizo que la unicornio dirigiera su mirada a la entrada del salón de clase. El resto de los alumnos observaron desconcertados a la chelista que entró al aula de estudio.
-¡Hey Octavia!- la llamó la unciornio con entusiasmo agitando su casco alegremente.
La chelista sin embargo, miró el asiento vacío detrás del asiento que Lyra le había apartado. Al no encontrar a la unicornio albina que la había abandonado en el baño de damas, se decidió por escudriñar rápidamente el salón de clases mientras se aproximaba a su amiga.
-¿No has visto a Vinyl?- pregunto la chelista. Completamente agena de las miradas que recibía del resto de la clase.
Lyra decidió hacer a un lado el hecho de que Octavia llamara a la unicornio por su nombre de pila, pues era común escuchar a Octavia usar el apellido de otros ponis haciendo algunas contadas excepciones. La unicornio observó con mayor detenimiento el estado de su amiga antes de responder. La chelista llevaba su crin y cola bastante desarregladas, probablemente por haber corrido hasta el salón de clase para evitar llegar tarde al examen, aunque su moño rosa lucia ligeramente desarreglado dejando a la vista la llave que colgaba de su cuello.
-No…- respondió levantando una ceja -Acaso ella es la razón por la que luces tan…- dijo Lyra haciendo una pausa para tratar de encontrar la palabra adecuada -… Desalineada- añadió señalándola completa.
-Si, bueno no… es extraño… y complicado, le perdí la pista cerca del cuarto de música que tiene ese enorme piano de cola. Para cuando me di cuenta ya era tarde así que corrí hasta aquí… Me alegra haber llegado antes que el profesor.-
-Atención- dijo el profesor -Por favor tomen asiento- añadió el profesor mientras encendía su cuerno para distribuirles sus exámenes. Los alumnos tomaron las hojas de papel colocándolos sobre sus escritorios. -Escuchen a partir de este momento tienen dos horas para completar el examen escrito. Conforme lo terminen pueden retirarse- continuó el profesor -De acuerdo… pueden comenzar- anunció el profesor sacando un reloj de arena para medir el tiempo.
-Octavia se sumergió por completo en su examen, dedicándose a resolver las preguntas una por una a gran velocidad, conocía y dominaba la mayoría de los temas gracias a su constante esfuerzo y dedicación. Algunas de las preguntas las había incluso memorizado otras más podía intuirlas con bastante facilidad-
-Señorita Scratch llega usted 30 minutos tarde- la mención de la yegua albina desconcentró a la chelista, quien levantó la mirada para observar a la unicornio que tomó uno de los exámenes antes de trotar hasta el asiento que se hallaba detrás de Octavia.
La chelista siguió a la unicornio con los ojos en todo momento. Al pasar a su lado, Vinyl le sonrió ligeramente antes de tomar asiento detrás de ella dejando ligeramente confundida a la yegua de pelaje gris.
Octavia se enfocó nuevamente en su examen continuando con su trabajo y respondiendo el resto de las preguntas con velocidad, a su lado podía escuchar a Lyra maldecir por lo bajo cada vez que se topaba con alguna pregunta particularmente complicada. Algunos de sus compañeros miraban el techo del salón como si este fuera capaz de darles las respuestas que buscaban. Algunos otros se daban golpecitos en la cien, o trataban de pedir ayuda a otro de sus compañeros teniendo especial cuidado de que el profesor no los notara. Desafortunadamente para ellos el hechizo que los profesores usaban durante las pruebas evitaban que los alumnos pudieran copiar las respuestas de otros alumnos, pues al intentar ver la respuesta de otro compañero la información escrita en los exámenes lucia borrosa o mostraba información errónea.
Detrás de ella Octavia podía escuchar la pluma de Vinyl arrastrándose por el papel a una velocidad constante y sin detenerse. La chelista miró detrás de ella un par de veces teniendo cuidado de no ser notada por el profesor. La unicornio albina lucia aburrida y absorta en sus propios pensamientos. Su rostro recargado flojamente sobre su casco mientras la magia que emitía su cuerno manipulaba la pluma para contestar las preguntas de su examen. Lo más curioso era que la unicornio llevaba puestos un par de enormes audífonos que combinaban perfectamente con el color y estilo que tenía la unicornio. De hacho ahora que la observaba con mayor cuidado la unicornio parecía llevar un conjunto de ropas holgadas incluso más viejas y desgastadas que el anterior manteniendo un extraño patrón de colores en las dos calcetas de sus patas traseras al igual que el suéter que llevaba puesto.
"Basta Octavia concéntrate en la prueba" se reprendió ella misma antes de volver a su propio examen,
Desde el momento en el que Vinyl entro al salón de clases la unicornio sintió cierta sensación extraña recorrerle el cuerpo. Después de su inesperado encuentro con la chelista, la DJ se vio en la necesidad de volver a su habitación para tomar un poco de la reserva de sangre que le había obsequiado Hoity Toity. Tras haber logrado extraer la hielera que contenía su reserva de sangre la unicornio notó que su ansiedad y deseo por morder el cuello de la chelista había causado que sus cascos temblaran ansiosos. Y su falta de concentración le impedía invocar su magia correctamente para abrir el contenedor y levitar la bolsa de sangre hasta sus labios.
Debido a ello, la unicornio se vio obligada a usar sus temblorosos cascos para abrir el contenedor y después llevar una de las bolsas hasta sus labios procediendo a morder el plástico con sus afilados colmillos.
Ell temblor de sus cascos y la prisa con la que succionaba el contenido de la bolsa terminó causando que Vinyl manchara sus ropas con un poco de la sangre. Para evitar que los alumnos o profesores hicieran alguna pregunta relacionada a las manchas de sangre en su ropa, la DJ optó por cambiarse de ropa antes de presentar el examen escrito que para ese entonces seguramente estaría a punto de iniciar.
Vinyl hurgó entre los cajones de su cuarto y su armario. Contaba con muy poca ropa a su disposición que le permitiera pasar desapercibida, después de todo era consiente que por alguna extraña razón los ponis no habían logrado reconocerla hasta el momento. Si bien algunos de los alumnos parecían lanzarle miradas furtivas de vez en cuando, nadie parecía haber identificado por completo a la unicornio. Aunque atribuía esa situación principalmente al tipo de ropa que había elegido, pues en una escuela de prestigio como lo era esa Academia de Música de Canterlot, la mayoría de los alumnos provenían de familias con el suficiente poder adquisitivo para pagar las colegiaturas y gastos que exigía la academia. Por lo que usar ropas holgadas y viejas mantenía la atención al margen. Aunque existían ciertas excepciones pues existían programas de becas escolares que permitían a los estudiantes modelo asistir a la Academia con una beca que cubría sus gastos por completo, sin embargo, para adquirir dicha beca era obligatorio obtener una nota superior a los 90 puntos en el examen de ingreso y sobre todo mantener esa nota durante el tiempo que continuara estudiando en la Academia.
Mientras revolvía la ropa de uno de sus cajones la yegua encontró un viejo par de calcetas y un suéter aún más viejo fabricado con alpaca. Aquel suéter era un recuerdo de su viejo amigo Cent. Un suéter que había sobrevivido por años bajo el cuidado de la yegua. Si bien, Vinyl se había asegurado de lavarlo y tratarlo con extremo cuidado para evitar maltratarlo en la medida posible, la prenda en sí era un recuerdo del paso de los tiempos y el desgaste de la tela, era una prueba irrefutable de ello.
Sin perder más tiempo, la DJ se colocó sus ropas e inmediatamente se dirigió a su salón de clases. Realmente no le preocupaba iniciar tarde el examen, después de todo conocía la teoría de sus clases a la perfección, ella misma había leído libros enteros a través de los años al punto de que conocía a varios de los autores originales de muchos de esos libros. Ciertamente su larga e inmortal vida también tenía algunas ventajas, pues su constante interés en la música le permitió vivir, aprender y experimentar de primera pezuña los distintos estilos de música, los múltiples instrumentos musicales y las composiciones musicales que surgían con el paso de los años.
Una vez en el salón de clase, Vinyl se dispuso a tomar asiento. Al notar que la chelista no parecía apartar su mirada de ella, la unicornio le sonrió amablemente, le resultaba divertido que Tavi fuera tan fiera y agradable a la vez y debía admitir que ese apodo le quedaba adorable.
Vinyl tomo asiento y procedió a responder su examen con facilidad, conocía los temas a la perfección, su vasta experiencia y su talento natural eran un arma perfecta para este tipo de cosas y los años de práctica la habían convertido en una verdadera genio para cosas como estas.
Lo que realmente ocupaba su mente era la yegua que se sentaba frente a ella, había logrado memorizar el aroma que despedía la chelista, se trataba de un olor a madera dulce. Por alguna razón el olor de Tavi la hacía sentirse tranquila, aunque no podía evitar notar que sus instintos trataban de devorarla cada vez que la miraba.
Afortunadamente permanecer a espaldas de la chelista le permitía acostumbrarse a estar cerca de ella, de alguna forma eso le ayudaba a sentirse con el control de la situación. Era un deleite mirar a la yegua frente a ella. La forma en la que su crin se meneaba cada vez que la chelista movía su cabeza. Lo adorable que lucían sus orejas cuando se movían de un lado a otro para captar los distintos sonidos a su alrededor. El vaivén rítmico que tenía la cola de Tavi cada vez que se encontraba particularmente interesado en un tema que se exponía durante alguna de las clases. Pero lo más adorable eran esos hermosos y enormes ojos amatistas que la miraban furtivamente de vez en cuando.
Era realmente adorable que una yegua como Tavi existiera en esa é ía pasado centenares de años rodeada de ponis, pero hasta entonces no había conocido a un poni como ella. Tavi despedía un aura de elegancia y rectitud que contrastaban por completo con su sonrisa amable y la forma en la que esos ojos miraban el mundo. En ella se podía observar el deseo y la pasión que pocos músicos podían desarrollar y aun aquellos que lograban desarrollarla difícilmente podían competir con la curiosidad de la joven chelista.
La heredera de los Melody era realmente la materialización física de la música en sí. Ya la había escuchado practicar con el Cello en otras ocasiones, después de todo Vinyl solía escabullirse y sentarse fuera del dormitorio de Tavi o la espiaba cada vez que practicaba en los jardines del campus. Sin embargo, en todas esas ocasiones Vinyl podía notar que la mente de la intérprete parecía estar en otro lado, la forma en la que tocaba el instrumento era prácticamente una representación automática y perfecta de las notas que interpretaba. Era casi como si se tratara de una poni que simplemente imitaba el sonido de una melodía a la perfección, era casi como si la poni fuera una de las torretas de su mezcladora, cargada con una lista de canciones que podían tocarse en modo Suffle y aun así no cambiaban en lo absoluto.
Por eso tenía tanto interés en verla tocar durante las pruebas instrumentales. Estaba ansiosa por escuchar lo que la chelista era capaz de interpretar en una verdadera presentación y no en una práctica común.
Vinyl recostó su mentón sobre uno de sus cascos mientras continuaba respondiendo el examen. Recordó la primera vez que DJ-pon3 subió al escenario, Vinyl había tocado en muchas orquestas y bandas a través de los años, durante todos esos años interpretó diferentes papeles y tocó diferentes instrumentos, pero no fue sino hasta que realizó su primer concierto usando sus torretas y su mezcladora que realmente sintió que había logrado algo que ningún otro poni había hecho con anterioridad. Esa primera noche pintó un par de franjas de un tono azul más claro en su cola y crin, se colocó un par de audífonos de gran tamaño sobre su cabeza y dejó que su cuerpo se encargara del resto.
Durante su primera presentación como DJ de un club nocturno Vinyl se sintió viva al máximo. El vitoreo de los ponis a su alrededor, el aroma del humo que envolvía el escenario, el brillo de las luces que alumbraban la pista de baile y el escenario sobre el que se encontraba de pie. En ese momento ella tenía el control absoluto. Las luces bailaban al compás de sus melodías y la multitud de ponis se menaban con cada cambio de ritmó que la DJ mezclaba. Era como si fuera capaz de manipular al mundo con su música. Era como si la música que creaba fuera capaz de influir en la vida de todo aquel que la escuchara.
Deseaba saber si la chelista era capaz de devolverle esa sensación una vez más y nada en Equestria la detendría de presenciar su potencial.
Octavia no pudo evitar notar que, en todos los exámenes escritos de ese día, Vinyl lucia extrañamente aburrida. Como si la unicornio hubiera presentado esos exámenes cientos de veces con anterioridad.
Sentía un extraño interés crecer en su interior, un extraño interés por saber más de la acosadora yegua que la seguía a todos lados. Sentía curiosidad por comprender los misterios que parecían acumularse a su alrededor. La yegua albina era sin duda un poni poco común, normalmente no la veía acompañada de ningún otro poni. Parecía preferir permanecer a solas y sin embargo era claro que la nueva alumna trataba de acercarse a ella, aunque siempre que lograban permanecer a solas la poni albina salía huyendo de la habitación a todo galope.
Cuando finalmente llegó la hora de su examen práctico Octavia regresó al dormitorio en busca de su cello antes de dirigirse al auditorio.
El lugar estaba prácticamente vacío en comparación con la cantidad de ponis que podía albergar. La luz del escenario se encontraba encendida y los estudiantes que presentarían su prueba se encontraban agrupados en pequeños grupos de tres. Cada grupo había sido asignado para interpretar una pieza musical frente a un grupo de profesores que se encargarían de calificar el desempeño individual y grupal de cada uno de los estudiantes. Normalmente los miembros de los equipos eran elegidos aleatoriamente para asegurase de que los alumnos fueran capaces de trabajar en equipo con ponis que no siempre eran parte de su circulo social y aun así demostrar que eran capaces de desempeñar un buen trabajo en equipo.
Octavia observó a Lyra tomar su lugar junto a un corcel de pelaje color pistache y crin rubia que llevaba consigo un flautín. El otro poni en su equipo era una yegua de facciones finas, tenia un pelaje naranja bastante brillante, su crin y cola eran de un color azul intenso. La chelista no pudo evitar pensar en el color de la crin de Vinyl al notar la semejanza en los tonos de los cabellos de la yegua. Aquella yegua se encontraba sentada con las patas traseras cruzadas mientras cargaba un tambor.
Octavia subió los escalones del escenario y avanzó hasta su equipo el cual era compuesto por un joven Corcel de pelaje color canela, cuya crin y cola lucían de color chocolate, el cual se encontraba practicando con su violín. A su lado se encontraba otro corcel el cual sujetaba una enorme harpa. El segundo poni tenía un pelaje rosado similar al color de la pulpa de una toronja, su crin y cola lucían un llamativo color azul cielo.
-Estoy muy nervioso- comentó el corcel de pelaje color canela.
-Hemos practicado toda la semana caramelo, todo estará bien- añadió el segundo corcel con tono dulce mientras hacía sonar algunas de las cuerdas del harpa para asegurarse de que el instrumento estuviese correctamente afinado.
-Estaremos bien. Los ensayos han salido bien y nos hemos aprendido la melodía de memoria- comentó Octavia colocando un reconfortante casco sobre el hombro de su compañero antes de desabrochar su instrumento para proceder a colocar el estuche en el suelo.
-Es realmente sorprendente que puedas cargar esa cosa con tal facilidad querida- comentó el poni del harpa.
-Es verdad, siempre he tenido la curiosidad por saber porque decidiste aprender a tocar el Cello- comento el primer corcel.
-Realmente no es tan extraño que una yegua toque el Cello- comentó Octavia mientras sacaba su instrumento del estuche.
-Eso es cierto, pero me extraña que no eligieras un Cello más adecuado a tu altura-añadió el corcel al observar el enorme instrumento.
Si bien los Cellos eran grandes en su mayoría. El instrumento de Octavia destacaba bastante en comparación del resto de los cellos del resto de los ponis Chelistas.
Flashback
La pequeña Octavia se encontraba sentada sobre sus flancos observando el enorme instrumento desde abajo. Charlotte había colocado el Cello en el interior del cuarto de música de la mansión. Se trataba de una habitación fabricada a prueba de ruido en la cual tanto Clef como Charlotte solían practicar. El cuarto bloqueaba los sonidos de manera eficiente impidiendo que el sonido de la música invadiera la mansión y a su vez evitaba que cualquier ruido del exterior desconcentrara a los intérpretes que se encontraran dentro de la habitación. Las paredes estaban recubiertas de un material hecho de polietileno que rompía y absorbía las ondas de sonido evitando que estas revotaran y produjeran eco en la habitación, permitiendo así a los músicos escuchar con claridad su interpretación durante sus prácticas.
Octavia siempre se había sorprendido de lo grande que era el Cello de su madre, pero ahora que miraba a ambos instrumentos de pie el uno junto al otro, no podía evitar quedar completamente fascinada por el instrumento que había encontrado un par de noches atrás. El Cello lucia un color marrón más oscuro que el de su madre, la madera con la que estaba fabricado despedía un olor viejo pero agradable, muy similar al olor de un viejo bosque o el olor del corcho de un buen vino como los que su padre solía beber cuando celebraban la noche de la fogata en familia. Se trataba de un olor a madera que de alguna forma infundía respeto y porte. Las cuerdas del instrumento lucían viejas, pero no se encontraban desgastadas ni sucias, únicamente decoloradas. El puente tenia un color negro opaco al igual que las clavijas que sujetaban las cuerdas. La voluta en la parte superior del mango del instrumento tenía una curva mucho más suave que la del Cello de su madre, Incluso la pica que sobresale de la parte inferior del enorme instrumento parecía estar hecha de un material mucho mas resistente que la pica del Cello de su madre.
-Octavia- la llamó su madre desde la entrada de la habitación, la afamada chelista lucia un tanto preocupada por su hija.
-Madre, no te parece hermoso- dijo la pequeña potra tocando la superficie del viejo Cello con su diminuto casco.
-Es solo un Cello querida- respondió su madre mientras se aproximaba a su hija con una actitud mucho más calmada.
-¿Me enseñarías a tocarlo?- dijo Octavia mientras su madre la levantaba del suelo.
-Ese instrumento es demasiado grande para ti Octavia, deberías aprender a toca un instrumento más pequeño, además está demasiado viejo y desafinado- comentó su madre.
-No lo está, cuando lo toque sonaba bastante armónico… tiene un sonido hermoso- dijo la potra mirando a su madre con sus enormes ojos amatistas.
SIGHT
Charlotte suspiró resignada -Te propongo algo Octi- dijo su madre con voz maternal -Si tanto quieres aprender a tocarlo te compraré un Cello que sea más adecuado a tu tamaño para que puedas practicar. Y si cuando hallas crecido sigues interesada podrás tocarlo… ¿De acuerdo? Pero ahora es hora de que te vayas a la cama- dijo Charlotte saliendo de la habitación con Octavia en su casco.
La potra observó por detrás del hombro de su madre al extraño y a su vez hermoso instrumento mientras era alejada de la habitación.
-Esta bien- dijo la potra sin apartar la mirada del instrumento.
Clef Se encontraba recostado en la cama, la lampara de su mesa de noche se encontraba encendida llenando la habitación de una luz cálida mientras el pianista continuaba con su lectura.
-jamás me había costado tanto trabajo que Octi se fuera a la cama- dijo la yegua.
-Lo sé, estos últimos días ha estado bastante distraída- comentó Clef sin apartar la vista de su lectura.
-Clef… Deberíamos deshacernos de ese instrumento- comentó Charlotte.
Clef levanto la mirada para observar a su pareja mientras se preparaba para dormir -¿Estas preocupada por Octi?- comentó el Corcel sin dejar de mirar a su esposa.
-¿Acaso tú no?- Clef no respondió pero su mirada le indicaba a la yegua que su esposo no se sentía del todo cómodo con la situación. -Por favor Clef si tanto te preocupa porque no nos deshacemos de ese instrumento de una buena vez-
-Por la misma razón por la que no quieres tocar música con él- respondió Clef volviendo a su lectura.
-¿Qué quieres decir con eso querido?- demandó la yegua mirándolo inquisitiva.
-Sabes que yo no puedo tocar ese instrumento, aun si lo intentara no podría asegurar que logre que suene decentemente, tú por otro lado eres una gran chelista, si eres incapaz de hacer que ese instrumento emita un sonido agradable… tú sabes, eso significaría que las historias son ciertas- comentó Clef.
-¿Así que tienes miedo de descubrir que la maldición es real?- preguntó Chralotte entrando a la cama con su amado corcel.
Clef hizo a un lado su libro colocándolo sobre la mesa de noche antes de abrazar a su amada. Charlotte se acurrucó sobre el pecho de Clef, por alguna razón sentía frio… No… En realidad, sabía perfectamente cual era la razón por la que sentía aquella sensación. Tenia miedo, miedo de confirmar que las historias de la familia eran reales y que aquel Cello era el mismo de las leyendas. Lo peor de todo era que no podía olvidar a la yegua de aquella fotografía.
-Tengo miedo Clef, ¿Qué pasa si esa cosa es un mal presagio? ¿Qué pasará si eso significa que nuestra querida Octi corre peligro?- dijo Charlotte incapaz de ocultar el temblor en su voz.
-No lo sé querida- respondió el corcel. Realmente no sabía que pensar. -Pero eso significa que Octi también tiene un talento natural para tocar ese instrumento- añadió el corcel.
-¿A que te refieres?-
-A que la leyenda decía que solo un poni con un talento especial sería capaz de tocar ese instrumento- respondió Cent. -Creo que deberíamos intentarlo Charlotte- dijo el corcel.
Justo en ese momento el sonido de un par de acordes se escuchó de pronto en la habitación. El sonido grave y triste del instrumento les erizó la piel a ambos ponis quienes temerosos salieron de su cuarto avanzando con cuidado por la mansión hasta la puerta del cuarto de música.
Ambos ponis se miraron antes de tragar saliva, momentos después procedieron a empujar la puerta del estudio, lo que vieron los sorprendió enormemente. Octavia había apilado varios bancos y libros a un lado del instrumento formando una pequeña y de algún modo estable pirámide para poder alcanzar el instrumento y poder colocarlo de costado usando la pica del enorme instrumento para poder inclinarlo en una posición que le permitiera tocarlo en un ángulo de casi 30 grados. La potra se encontraba sujetando el pesado instrumento teniendo cuidado de mantener el instrumento en una posición estable mientras practicaba algunos de los acordes que habían estado dando vueltas en su cabeza.
Sorprendentemente el instrumento emitía un sonido claro y limpio, era incluso mucho más armónico que el sonido del Cello de Chralotte, lo más curioso era que el instrumento no solo parecía sonar a la perfección a pesar de su antigüedad. Lo más sorprendente era que la cuttie mark de Octavia parecía emitir un brillo rosado muy tenue cada vez que la yegua tocaba un acorde.
Fin del Flashback
-No lo sé siempre me he sentido más cómoda tocando con este Cello que con cualquier otro- comentó Octavia -Es como si mi Cello y yo estuviéramos conectados… No sé cómo explicarlo…- añadió la chelista.
-Se a lo que te refieres. Es como cuando vas a una tienda de ropa y te imaginas lo bien que se te verá puesto. Terminas enamorándote de esa prenda y acabas comprándola- dijo el corcel que sujetaba el harpa hablando con cierto tono dulce.
-Eres bastante raro sabes…- mencionó el otro corcel.
-O por favor caramelo, no creo ser el único con ese tipo de gustos… cierto querida- añadió el poni dirigiéndose a Octavia quien asintió solemnemente.
Los profesores comenzaron a llamar a los alumnos al frente mientras que el resto de los alumnos permanecían en silencio sentados en las sillas que se habían colocado para ellos sobre el escenario.
Octavia disfrutaba de las múltiples interpretaciones de sus compañeros quienes en su mayoría elegían melodías clásicas y de mucho renombre. La chelista estaba tan centrada en la música a su alrededor, que fue incapaz de notar a la unicornio albina que ingresó al auditorio por una de las puertas de las gradas
-Señorita Melody… Joven Symphony… Joven Clarín- dijo uno de los profesores llamándolos al frente.
Octavia se colocó a un lado del harpa, mientras que Clarín se colocó al lado opuesto. La joven heredera de los Melody tomo aire mientras colocaba sus cascos en posición. Totalmente agena al par de ojos que la miraban detrás de un par de gafas de sol.
-La pieza musical que interpreta Octavia y su equipo en esta escena es "Exposition" de "Clocks and Clouds" seguida por "Flame of despair" de "Madoka Magica"-
La chelista inició con una tonada grave seguida por el violinista, Octavia comenzó a mover los cascos a gran velocidad a lo largo del mástil del instrumento emitiendo notas agudas, veloces y perfectamente afinadas, terminando con una serie de notas secas. Después comenzó a usar mayor fuerza sobre el arco produciendo una serie de notas graves mucho más potentes, mismas que cautivaron a la audiencia en una danza interminable mientras el violín la acompañaba en todo momento como una sombra. Ambos instrumentos comenzaron a producir rápidos y melódicos sonidos a medida que los cascos de ambos interpretes avanzaban de arriba abajo del mástil de los instrumentos.
Vinyl notó la forma en la que ambos interpretes se acompañaban el uno al otro. Octavia permanencia atenta a sus propios movimientos como si calculara y adelantara con la mirada la siguiente nota antes de interpretarla. Era realmente sorprendente la facilidad y velocidad que la poni terrestre tenia para manipular un instrumento de esas dimensiones con semejante facilidad, mientras que el unicornio que tocaba el violín usaba su magia para mover el arco en un intento por igualar la velocidad y precisión de la chelista. Cualquiera que los observara tocar de ese modo podía notar la diferencia abismal que existía entre la chelista y el violinista.
Sin embargo, Vinyl pudo notar que aquella interpretación estaba incompleta, si bien la chelista había alcanzado todas las notas a la perfección y había demostrado un enorme control en el manejo del instrumento la unicornio podía notar que aún hacia falta algo. Era un detalle muy fino que ella misma era incapaz de comprender… un detalle tan sutil que se le escapaba cada vez que creía que lo había identificado.
Ciertamente la heredera de los Melody hacia honor a su apellido y linaje, pues no tenia duda de que el Cello era la prueba irrefutable de ese hecho, pero… Aún así sentía que la música de la chelista carecía de algo de suma importancia. Algo que ella misma como DJ había perdido y trataba desesperadamente de recuperar.
Ambos interpretes terminaron con una nota media cortando el sonido de los instrumentos de golpe dejando que un corto silencio se apoderara del auditorio. De pronto el violín volvió a sonar mientras Octavia usaba la punta de su casco para tocar las cuerdas de su Cello individualmente como si se tratase de una guitarra enorme, produciendo un ritmo de vals que mantuvo el interés de la audiencia. El harpa entro acompañando las notas del Cello mientras el arco del violín danzaba en el aire. Symphony comenzó a tocar las cuerdas del harpa con mayor libertad mientras Octavia tomaba nuevamente el arco de su Cello para acompañar la interpretación con notas graves y consecutivas imprimiendo un sonido profundo y grave en la melodía mientras esta escalaba con suaves cambios.
La chelista cerró los ojos de pronto, reviviendo los recuerdos que aquella melodía despertaba en ella. Octavia había insistido en tocarla esa pieza musical y le había enseñado a sus dos compañeros cada uno de esos acordes, se trataba de una melodía que por alguna razón permanencia en su memoria, una melodía que recordaba desde pequeña, la misma melodía que había practicado incesantemente con su madre. Era una melodía tan misteriosa como el mismo Cello que abrazaba contra su pecho. Una melodía que ninguno de sus padres le habían enseñado. Una melodía que por alguna razón conocía de principio a fin.
Vinyl notó el repentino cambio en la interpretación de Octavia en el instante en el que el trio comenzaba con la interpretación de esa segunda melodía. Los ojos de Vinyl se abrieron como un par de enormes platos, el color carmesí de sus pupilas comenzó a reflejarse en la oscuridad mientras sus colmillos se asomaban a causa de su excitación. Sintió un calor y un fuerte deseo recorrerla de la nariz a la cola en el instante en el que Octavia abrió los ojos. Vinyl miró a la Chelista con total atención por ese corto periodo de tiempo. La chelista se encontraba a la mitad de la melodía guiando a sus dos compañeros por medio del acompañamiento de su Cello.
"Esa es la pieza musical que esa potra estaba practicando en el interior de la cripta el día que la conocí por primera vez" pensó Vinyl recordando aquella melodía, mientras observaba a la chelista con total atención.
Por ese corto instante la interpretación de la chelista había alcanzado la perfección, aún a pesar de no llevar el liderazgo de la melodía. En el momento en el que Octavia se había convertido en el soporte y ritmo de la melodía, su interpretación había destacado mucho más ante el bien entrenado oído de Vinyl. Algo había ocurrido en ese pequeño lapso que lo había cambiado todo en la chelista.
Vinyl pudo revivir por un segundo las múltiples noches que había pasado escuchando las interpretaciones de Cent. Su corazón dio un vuelco ante la revelación. Aquella pieza musical era una de las composiciones que el fundador de la familia Melody había compuesto especialmente para ella.
El hechizo que había usado en Octavia para borrar sus recuerdos de lo que había visto y hecho en el interior de la cripta, de alguna forma había gravado la melodía en la mente de la chelista. El trio finalizó su interpretación con el aplauso de sus compañeros y profesores.
Octavia sabia que recibiría una buena nota, sin embargo, aun continuaba inconforme con su propia interpretación, en especial la primera melodía que presentaron. Estaba segura de que no había cometido ningún error, pero aun así sentía que la melodía continuaba… incompleta.
-Señorita Thabita… Señorita Heartstrings… Joven Windy- llamaron los profesores al siguiente grupo.
Cuando Lyra y su grupo fue invitado a pasar al frente Octavia no pudo evitar notar que su amiga optó por tomar asiento y colocar su Lyra en sus cascos en lugar de levitarla de la misma forma que siempre lo hacia cuando practicaban, la segunda curiosidad que notó en su amiga era que la unicornio de color menta se encontraba levitando un pandero por medio del aura dorada que emitía su cuerno.
Lyra cerró los ojos y tomó un largo respiro antes de comenzar.
-La pieza musical que interpreta Lyra y su equipo en esta escena es "Sis Puella Magica" de "Madoka MAgica"-
La melodía empezó con lentitud, en un tono celta que pocas veces algún miembro de la orquesta usaba para sus interpretaciones. Lyra llevó el inicio de la melodía interpretando un solo usando la combinación de su lira y un golpeteo rítmico del pandero. Al finalizar su estrofa, el flautista unió su instrumento a la melodía combinando el sonido de su instrumento de viento con el instrumento de cuerda de Lyra. Antes de terminar la estrofa la segunda yegua golpeo el tambor en el momento exacto en el que la lira de la unicornio y le flauta del poni terrestre terminaban la estrofa ahogando el sonido de sus instrumentos. La segunda yegua dio un redoble de tambores tras el cual la flauta y la lira recobraron vida con toda su intensidad antes de volver a un tono mas suave y estable. Lyra se sumergió por completo en su interpretación al tiempo que ejecutaba un pequeño solo mientras la flauta y los tambores continuaban acompañándola. El pequeño instrumento de cuerdas producía un sonido casi mudo, mientras el pandero continuaba marcando los tiempos de los tres ponis.
Los profesores permanecieron inmóviles ante la interpretación. Vinyl no pudo evitar notar la forma en la que la amiga de Octavia parecía haber sido completamente poseída mientras sus cascos jalaban las cuerdas de su lira sin perder el tiempo y manteniendo la armonía de la tonada. La melodía subía y bajaba de intensidad en pequeños intervalos avivando la canción cada vez que los instrumentos se expresaban en su máximo esplendor subiendo el tono de la melodía antes de apagarlo tan tenuemente como se ahogaba la llama de una vela.
Los bien entrenados oídos de Vinyl le permitieron disfrutar de aquella interpretación, la unicornio de color menta le estaba transmitiendo algo en su música que la DJ había olvidado. Se trataba de una sensación de vida y emoción que la llenó por un momento.
Fue entonces cuando finalmente lo comprendió… Entendió la razón por la que la música de la chelista y la suya se sentían incompletas… Les hacia falta esa chispa de vida, que crecía y se agotaba al compás de sus melodías.
"¿Pero como recuperar esa chispa, ese deseo y esa pasión?" se preguntó la DJ, ya había probado todo tipo de soluciones desde fiestas desenfrenadas hasta drogas, pero nada le había funcionado.
Quizá el verdadero problema era que Vinyl había perdido la pasión y el interés por muchas cosas y ya no quedaba nada que le produjera esos sentimientos… "No, un momento" pensó la unicornio "Si existe algo que ha logrado despertar mí interés" pensó la unicornio mientras controlaba el calor de su cuerpo para regresar a su forma de poni, ocultando sus colmillos y permitiendo que el color de su ojos volvieran a la normalidad. "La chelista…" meditó la DJ.
Desde que Vinyl había tenido aquel extraño encuentro con la chelista algo en ella había despertado, sus instintos que habían permanecido dormidos por décadas finalmente habían vuelto a la vida con más fuerza que nunca. Quizá esa chelista era la clave que necesitaba para completar a DJ-pon3.
"Probablemente si logro que Tavi se convierta en la interprete que está destinada a ser, yo podré recuperar la pasión que he perdido a lo largo de todos estos años". Concluyó la DJ sonriendo. Finalmente había encontrado un nuevo sentido a su vacía existencia.
Notas del Autor:
Lo único bueno que me deja estar ecerrado en casa es que en mis ratos libres puedo avanzar estas historias, jajajaja.
Espero les halla gustado el capítulo. El fin de semana estaré trabajando en el capítulo de Moonbeam en su versión en ingles y probablemente la próxima semana comenzaré a trabajar en el capitulo de Moonbeam en su versión en español, así que el próximo capítulo de "Modes Harmony and Tempo" tardara un estimado de 15 días en salir.
Hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.
En memoria de Carolina López Amada tía y ejemplo de vida
Mayo/1947 – Febrero/2020
