midochan494, de verdad siento mucho el que tuvieras que esperar tanto tiempo por el pasado capítulo, y no solo tú sino que también al resto de los que leen esta historia, y te agradezco tu comprensión. Aquí está el siguiente capítulo y espero que te guste. Te mando un saludo. :)

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Capítulo 17
La Delgada Línea

La infancia, una etapa llena de colores donde las burbujas de la diversión explotan desatando las risas, donde nuestra imaginación desata una lluvia de ideas desbordando las más grandiosas y locas aventuras que provoca la curiosidad. Donde aquel suelo de lava se convierte en tu perdición si no pisas los cuadros marcados con tizas de colores para salir a salvo del castillo del viento mejor conocido como tu casa…

Shauntal, vámonos.

O esperando a que la maga encerrada en el castillo no te atrape y te encierre en aquel carruaje de acero argumentando que te tiene que llevar a ver al doctor por aquel dolor de estomago que llevas sintiendo desde hace días. Si ella supiera que la culpa de ese dolor la tiene el condenado pastel de lodo de aquella tarde del martes cuando se hizo la fiesta de té en el jardín junto con el peluche Teddiursa y la muñeca de edición especial Karla, y también se debe a que la taza de té que en realidad era agua de la llave con el pétalo de una flor.

Así era la infancia de Shauntal en su cuarto verano, llegó con la fuerza de una ola trayendo nuevas cosas y llevándose otras mientras miraba por la ventanilla del carruaje de acero…

Llegamos. Vamos hija, hay que ver al doctor Miller.

Y la pequeña desciende del carruaje de acero que la lleva a su nueva prisión mejor conocida como el calabozo de fuego… La maga por fin lo consiguió…

Shauntal trata de buscar la salida más cercana de aquel calabozo de fuego antes de que el brujo Miller le dé de beber la poción mágica… Ya es tarde para los demás niños que salen llorando de su morada pero no para ella…

Recuerda Grimsley, deja de andar trepando árboles altos, un día de estos no vas a conseguir bajar de ellos y en lugar de tener un raspón o una vacuna contra el tétanos te ganaras un yeso en algún brazo o pierna.

Pero aquel chico de ojos celestes y cara de molestia no se ve perturbado por la presencia del brujo Miller… Y Shauntal queda asombrada… ¿Cómo lo ha conseguido?...

Y en su quinto verano Grimsley no conoce la infancia de colores que desata las risas de la diversión. Si supiera el doctor Miller que el niño no se trepó al árbol por andar jugando…

Vamos joven señorito, sus padres le esperan.

Y que aquella mujer que le esperaba en realidad era su nana…

Y el niño camina a pasos agigantados hacia la salida dejando ver su molestia, antes de que el chofer le abra la puerta del carro el niño la abre y se avienta al interior para azotar la portezuela con bastante enfado. La nana y el chofer comparten miradas, si la situación continua así el pequeño no crecerá de la manera adecuada.

Grimsley ya no sabe qué más hacer para llamar la atención de sus padres, se ha escondido en el laberinto, ha trepado casi todos los árboles del jardín trasero, ha hecho hoyos en el jardín oeste, incluso ha realizado peleas pokémon, ha lanzado una que otra piedra hacia las gardenias de su mamá… Y lo único que ha conseguido de todo esto es un nuevo tutor con una nueva asignación. La conclusión de su padre, necesitan ser más duros con él, no puede andar por ahí relajándose, tiene que hacer algo útil con todo ese tiempo libre.

Señora, si me permite el atrevimiento, no me parece correcto que el joven señorito tenga tantas asignaturas para alguien de sus edad, es solo un niño de cinco años. Necesita amigos.

Y ante estas palabras la madre del niño le observa, ella sabe que la nana tiene razón, ella también piensa lo mismo.

Lo sé, yo quería educar a mi hijo como alguien alegre, que se divirtiera como un niño de su edad en lugar de tener 15 tutores.

Y entre tantas discusiones por parte de los dos padres por fin han llegado a un acuerdo.

¿Una pareja de tutores que tiene un hijo de mi edad? ―pregunta el pequeño algo desconcertado.

La nana asiente con euforia, por fin su joven señorito podrá aprender las asignaturas impuestas por su padre y actuar como un niño de su edad al tener un amigo con quien jugar, justo como lo quería su madre.

Pero el pequeño no buscaba esto… Así que lo mejor era tratar de deshacerse de esos tutores escondiéndose en la vieja cabaña del anterior jardinero…

La mañana de ese día la pasó temblando acurrucado en una esquina de la vieja cabaña, como tenía la madera podrida el frío se filtraba por los huecos, sin olvidar el polvo que llevaba acumulándose desde hace años y le hacía estornudar a cada rato ganándose una congestión nasal. 2.., 3… 5 horas habían transcurrido y el pequeño ya sentía hambre, seguramente su nana estaba buscándolo por todos sus escondites conocidos… Se sintió mal por ella, seguramente se iba a ganar una reprimenda por parte de su padre… Y entonces la puerta de la cabaña se abrió dejando entrever una pequeña figura…

Te encontré… ―sonrío esa niña de cabello violáceo.

Desde ese día los días de berrinche de Grimsley habían disminuido de manera considerable. Pues a cada lugar que se escondía Shauntal lo encontraba. Las materias que estudiaba con los padres de la niña mejoraron también de manera considerable, Shauntal tenía una forma única de hacer que Grimsley estudiara ciencias naturales.

Quedara grabado en el recuerdo de ambos niños cuando se acercaron de manera sigilosa a la madriguera de un Drilbur. El pequeño topo hizo tantos hoyos como le fue posible y despedazó piedras para ponerlos alrededor de los hoyos y camuflarlos con algunas hojas… Todo esto lo hacía para despistar a sus depredadores. Grimsley veía fascinado toda esta escena, era mejor que ver el canal de Pokémon Geographic.

Así trascurrió su quinto verano, entre maleza, tierra, raspones, torceduras, vendajes y un yeso, pero todas esas visitas al doctor tenían el sello de la diversión y las risas de las aventuras llenas de color…

El séptimo otoño de Marshal llegó con una revolución en el viento agitando las tranquilas hojas. Su maestro le estaba llevando a un lejano lugar, seguramente para entrenar… Pero cuan equivocado estaba.

Primero un escuálido niño lo empujó y ni siquiera se disculpó… después apareció una tierna niña que se disculpó más de lo normal que terminó por arrastrarlo medio bosque en busca de ese niño escuálido.

La revolución de las hojas vino acompañado del primer amor en este retorcido triangulo amoroso…

Marshal quedó embelesado de aquella niña, el amor a primera vista sí existía y tenía el color violáceo… por desgracia venía acompañado por las nubes de la oscuridad…

El primer acercamiento se vio opacado por ese niño escuálido que descendió del árbol luego de que la niña se golpeara contra el tronco provocando el sangrado y la caída de un diente… jamás olvidara en su corta edad cómo esa niña lloraba y llamaba a gritos el nombre de este niño… El nombre de Grimsley seria la daga que apuñalara su inocente corazón…

El sexto otoño de Shauntal vino acompañado de un color carmesí…

El séptimo otoño de Grimsley vino acompañado con la suavidad del algodón pero con el sabor del hierro…

El llanto de Shauntal era lo único que se escuchaba acompañado del llamado del niño que la arrastraba de regreso a la casa… Sin saber qué hacer Grimsley se giró para quedar de frente a Shauntal… el silencio se hizo por un breve instante… El otoño tiño de carmesí las mejillas de Shauntal, para Grimsley el otoño le dejó sentir la suavidad de aquel beso con sabor a sangre…

El primer beso de estos dos niños fue tan inocente y puro en ese momento… sin saber la consecuencia que traería más adelante…

La infancia de estos tres niños continuó llena de color pero a medias, el triangulo amoroso volvía esta amistad demasiado retorcida.

El decimo invierno de Grimsley y Marshal trajo consigo el lado frío de la amistad. Ambos niños se habían declarado la ley del hielo.

Vamos Marshal… Grimsley… ―hablaba Alder intercambiando miradas entre los niños.

La idea de Alder de hacer un campamento de entrenamiento se vio arruinada. Desde que los dos regresaron del bosque a donde habían ido en busca de leña, los chicos regresaron pero no con leña sino que con moretones en la cara y la ropa jaloneada. Desde ese momento se dejaron de hablar por un largo tiempo. La pregunta de qué había pasado martillaba a Alder…

Fastidiado de seguir al lado de su, en ese entonces, enemigo, Grimsley se levantó del tronco alrededor de la supuesta fogata y se encaminó hacia su tienda de campaña con el firme propósito de no salir hasta que acabe el absurdo campamento. Alder dio un suspiro y volteó a ver a Marshal que levanta una piedra y la lanza con furia hacia unos arbustos deseando que un pokémon salvaje aparezca, después de todo tiene ganas de pelear.

La catorceava primavera de Grimsley y Marshal trajo consigo la brisa de nuevos horizontes pero también trajo el recuerdo de un viejo problema de faldas.

Maldita adolescencia. ―decía Marshal al poner su cara de molestia.

Alder sonreía ante el comentario. El camino a recorrer por su joven alumno aún era largo… en todas las direcciones.

Atrás quedaron los días de colores y la diversión inocente llena de imaginación. Ya no más manos manchadas con pintura acrílica y mucho menos aquel amado pincel de tiza de color que servía para pintar en cualquier superficie, la calle, las paredes y la misma ropa. Había llegado el momento de la adolescencia, aquella etapa llena de confusiones, inseguridad y el despertar de las hormonas. La brecha entre los sexos, que no existía cuando se era niño y siempre andaban revueltos, se convertía en una gran zanja difícil de cruzar, las chicas por un lado y los chicos por el otro…

Es solo una línea imaginaria. ―decía Alder.

Pero Marshal no lo veía así. ¿Desde cuando se volvió difícil hablar con Shauntal? La mano sudorosa, el tartamudeo y ese molesto color carmesí que invadía el rostro solo por tratar de hablar con una vieja amiga para invitarla a una salida al cine.

¿Marshal?

Y el mencionado levanta la cabeza que tenia apoyada sobre la mesa solo para ver a la hermosa dueña de aquella melodiosa voz que le regala la más bella sonrisa a pesar de tener brackets.

Pero la adolescencia es malditamente ojete, se burla en tu cara y hace que tropieces con las cintas de los tenis solo porque olvidaste atarlas bien, y ese condenado vaso con agua cae por haberte apoyado en la mesa que curiosamente ahora resulta estar coja… Y el agua cae sobre tu playera y el pantalón…

Y tu amada luz no puede evitar reírse y disimula desviando la cara y tapándose la boca…

Bien hecho. ―y aplaude aquella molesta voz ronca.

Atrás de ella esta aquella nube oscura que ahora con la edad le han convertido en el ser más insoportable. Adolescencia y sarcasmo juntos, el horror.

Ya basta ustedes dos. ―Interviene Alder al ver la mirada de Marshal.

Desde aquel campamento la amistad de estos dos pende de un hilo, y Alder aún no sabe el porqué… y seguramente nunca lo sabrá…

Pero para Marshal hoy es el último día en que tendrá que soportarlo, allá a donde vaya Grimsley soltara todo su veneno en esas exquisitas palabras.

El viento de la primavera sopla hacia lo desconocido, Grimsley ha decidido viajar. Los abuelos del adolescente lloran a mares, o más bien la abuela. El abuelo le da consejos y varias tarjetas que contienen los números de personas que le ayudaran si algún día tiene una emergencia, pero el abuelo espera que eso no suceda.

Tranquilos, solo me voy a estudiar al extranjero. se defiende el chico.

Aún así sus abuelos están preocupados, él es muy joven para vivir solo y además lejos.

Todavía puedes pensarlo. ―le dice la abuela.

El joven da una tierna sonrisa y una mirada dulce a su abuela… para Marshal es la primera vez que ve esa mira en el rostro de Grimsley… Y Marshal baja la mirada, tal vez este lugar sí se sienta vació sin él aquí… y aunque no lo quiera admitir en voz alta él también le extrañara…

Los dos jóvenes quedan de frente, ha llegado el momento de despedirse. El anunció en los parlantes resuena en la sala, el vuelo de Grimsley está siendo anunciado e invita a los pasajeros a abordar, es la primera llamada.

¿Cuándo piensas decirle a Shauntal que al final del mes tú también te vas? ―Grimsley decide ser directo.

Marshal se cruza de brazos. Desde hace dos años que no ve a sus padres, de manera física ya que siempre recibe video llamadas, y en esta ocasión son ellos los que decidieron que él viajara para verlos. Por lo tanto Marshal estará fuera de la región por al menos un año. Pero no sabe cómo decírselo a Shauntal, la pobre quedara sola y devastada, los dos amigos de la infancia se van.

Yo… aún lo estoy pensando…

Mentira, Grimsley sabe que Marshal miente. El joven de celestes ojos decide ver de reojo a Shauntal y tuerce la boca.

Me debes una y muy grande Marshal.

Grimsley saca de la bolsa de su pantalón un papel y se lo entrega. Marshal se le queda viendo a esta hoja perfectamente dobla, por lo visto es de una revista. Marshal procede a desdoblarla, es el anuncio de un producto de edición especial… en la esquina superior derecha hay una tarjeta engrapada que pertenece a una joyería.

El gerente de la tienda es un conocido, ha apartado el collar por petición mía y te hará un descuento. Más te vale que cuando se lo entregues a Shauntal le digas tus sentimientos.

Marshal se le queda viendo, las palabras y el pensamiento le han abandonado.

Aquel beso fue en nuestra infancia, inocente y puro, sin lujuria. Y ahora estamos en la adolescencia, mis sentimientos por ella solo son de amistad… yo ya tengo a alguien.

No lo quiere admitir en voz alta, pero va a extrañar a este bastardo. Podrá ser sarcástico, engreído, presuntuoso y todo lo que quieras… pero también tiene sus puntos buenos, y todo eso tiene el nombre de Grimsley.

Maldita sea el día en que lo conoció pero también bendito sea ese día porque conoció a Shauntal.

La despedida entre Marshal y Grimsley marcó la paz, la amistad que pendía de un hilo ya no se ve afectada… Pero Shauntal tenía que reafirmar este triangulo amoroso en esta retorcida amistad…

En el punto de revisión una mancha violácea envuelve con sus brazos el cuello de su amigo… Ese beso tenía el sabor de las lágrimas mezcladas con el metal…

Han pasado dos años y hay vacilaciones en el corazón… Tres amigos que ya no saben en qué dirección van sus sentimientos… Grimsley ha aprendido que el amor es retorcido, una relación de amor-odio… Shauntal ha sido picada por la duda, ¿amor o amistad? Quizás ha confundido su amabilidad con algo más… Marshal siente inseguridad mientras juega con la caja de la joyería..., tal vez en su próximo cumpleaños se la envíe como regalo.

El tiempo transcurrió llevándose la adolescencia y marcando la distancia entre ellos pero la cercanía por medio de las cartas…

Aquella joven mujer por fin luce una sonrisa libre de brackets, el único metal que resalta en ella es el collar con el dije de una flor que le regaló Marshal en su pasado cumpleaños. La carta que llegó con el regalo le ofrecía disculpas por no haber ido a felicitarla en persona. Lo comprende, Marshal ha decidido viajar para mejorar en su entrenamiento. Pero ella no quiere quedarse atrás, con ambos amigos de viaje Shauntal tuvo un arrebato y viajó a Kalos… sin saber que se encontraría con una sorpresa que le dejaría un mal sabor de boca…

¿Shauntal?

Y la mencionada levanta la vista para ver aquella figura que interrumpió su inspiración en tan bello día en el parque… Sus ojos se ensanchan ante el reflejo que se ve en las micas de sus gafas, no es otra que la vieja amiga cuyo nombre es tabú…

Apryl…

Esta taza de té tiene el sabor de un mal soneto de amor.

Aquella mujer de cabello rojizo y ojos de igual color mira el fondo de su taza como si buscara un tema del cual conversar… Y de poco a poco las palabras se vuelven fluidas…

Shauntal juega con la agarradera de su taza tratando de ocultar la molestia que le provoca el saber lo que llevó a Apryl abandonar a Mary con Grimsley… Imaginar que Mary era originalmente el pokémon de la madre de Apryl y fue su padre el que le obligó a deshacerse de ella… Apryl siempre cuidó de Mary y ella le correspondía el cariño… Ahora entiende porque prefirió dejar al pokémon con Grimsley, pero esa nota cruda no tiene sentido…

Era lo mejor. ―dice Apryl apoyando su cabeza sobre su brazo izquierdo que yace levantado en la mesa― Si mi padre le volvía a ver tal vez hubiera cometido una imprudencia. Por eso tuve que ser dura con Grimsley mientras derramaba lágrimas al escribir esa nota. También lo fui con Mary cuando la guarde en su pokéball… Esa noche cuando me escabullí hacia la casa de Grimsley aún me atormenta…

¿Aún tienes sentimientos por él?

Qué diablos llevó a Shauntal a formular esa pregunta, se maldijo de manera interna por ello. Pero necesitaba saber.

Apryl levanta la vista y la fija sobre los marrones ojos de Shauntal. Y aunque la está viendo fijamente en su mirada no se expresa nada… Y Shauntal tiembla ante la posible respuesta…

Esta respuesta fue la cubeta con agua fría que le acaba de despertar de su sueño…

Shauntal, yo sé muy bien que tienes sentimientos por él… se ve en tu mirada, en tu conducta… incluso en tu labios cuando dices su nombre se nota el amor que sientes por él…

La mencionada se pone un poco rígida, pero se relaja enseguida, no quiere demostrar que está más nerviosa de lo usual.

Te propongo algo…

Mientras Shauntal ve los labios de Apryl moverse su mente se llena de varios pensamientos, no puede definir si son malos o buenos pero esta propuesta que le ofrece Apryl es la culpable… Hay deseo y hay temor. Shauntal muerde su labio inferior y baja la mirada, empieza a jalar la falda de su vestido purpura…

Acepto. ―dice Shauntal.

Es su respuesta y sentencia final. El corazón se oprime y tiene la sensación de que está cayendo en su estomago… el estomago también le pesa que quiere vomitar. Se maldice por aceptar esta propuesta… ¿Pero no dice el dicho que en la guerra y el amor todo se vale?…

Ambas conocidas se despiden. Shauntal tiene el camino libre para hacer su movimiento.

Maldita sea el día en que aceptó esa propuesta y también maldice el día en que decidió viajar a Kalos… Debería de cambiar de aires para despejar la duda…, y decide que ese nuevo lugar será Sinnoh…

Invierno

Hay algo en el aire que parece polvo mágico. El ambiente está lleno de amor a pesar de que es invierno… bueno ya no tanto, la primavera está a la vuelta de la esquina… pero aún así hay polvo mágico en el aire… Será acaso esa boda que se está llevando a cabo al otro lado de la acera, pues la feliz pareja apenas llevan cumpliendo sus primeros minutos como marido y mujer y las amistades ya están haciendo las bromas de para cuándo el bebé… O será acaso esa tierna pareja de niño y niña que en este momento compran sus helados junto a sus pokémon y el niño le hace la travesura a su amiga de embarrarle helado en el cabello ganándose así una corretiza por parte de su amiga… ¿Qué será?... Quizá los recuerdos que viajan al ver estas escenas…

¿Por qué la sonrisa? ―dice el individuo que va llegando con un par de tazas con café.

Shauntal no dice nada, solo se pierde en la inmensidad de sus bellos ojos celestes que le hacen sentir ligerita y querer surcar en la inmensidad de estos…

Solo recordaba cuando éramos niños.

Y Shauntal señala por la ventana a la pareja de amigos donde la niña ha alcanzado al niño y en esta ocasión es ella la que le embadurna helado en el rostro y le da una mordida al helado de su amigo…

Bella e inocente infancia piensan los dos amigos de la niñez…

Él está en la vieja cabaña de entrenamiento de la montaña nevada. ―dice Grimsley esperando alguna reacción de ella― ¿Deberíamos de ir?

Shauntal levanta la vista de su café solo para ver la sonrisa divertida que Grimsley le regala. Shauntal da un hondo respiro y deja salir el aire en un "sí" que se arrastra de manera dudosa…

Ahora que las cosas parecían fluir de la marera correcta, o así es como ella lo piensa, Grimsley tenía que salir con esto… En el cuarto del hotel Shauntal no puede evitar ver la mesita de noche mientras está sentada en el borde de su cama… Y si por alguna razón…, haciendo una suposición…, no, tal vez no…, pero no lo puede evitar pensar…

Sobre la mesita de noche está una caja de la cual ella ha decidió dejar muy bien guardada justo donde corresponde, en sus recuerdos… Da una profunda inspiración y deja salir un largo suspiro esperando que todos sus pensamientos se organicen y el corazón se tranquilice… La abre con cuidado solo para revelar aquel collar de edición especial con una flor purpura… ¿Cómo supo Marshal que ella quería ese collar?... Saca la alhaja de su encierro y se la prueba mientras se ve en el espejo del tocador… La siente en su piel, juega con ella de manera nerviosa… estos pensamientos se están volviendo confusos desde que Marshal lo dijo por él mismo…

¿Shauntal?

Pero ella es más consciente de lo que siente por Grimsley… y corre a su encuentro sólo para reafirmarlo…

Maldita sea el día en que viajó a Kalos y aceptó esa propuesta, esto ya no es un triangulo amoroso con una retorcida amistad, esto se ha trasformado en algo peor… Las palabras de Apryl resuenan en su mente mientras agarra a Grimsley por el cuello y atrapa sus labios dejándolo estupefacto… «ʻ¿Y si jugamos a ver quién de las dos se queda con el corazón de Grimsley?...Si tú lo consiguen en tres años es tuyo para siempre y me olvidare de él…, pero si no, regresare a reclamar lo que es mío…ʻ»

Y desde el día de la propuesta ya ha transcurrido un año…

Continuará…

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Hay fuego, esta retorcida amistad va a crear un incendio... Ahora que lo pienso nunca he revelado de qué pareja soy partidaria, ¿verdad? Bueno…, ustedes sólo lean y lo irán descubriendo, pero antes me divertiré con ellos muahaha. Saludos a todos.

P.D. Ya revele quien es la reina roja…, aunque creo que ya lo había hecho desde antes.