Nota del autor:

Bienvenidos lectores a un nuevo capítulo de "Modes, Harmony and Tempo". Espero que sea de su agrado. Cuídense mucho y sin más por el momento… COOOOMENZAMOS!

Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.

Lean y comenten


Leyends of harmony – Modes, Harmony and Tempo.

Capítulo 08 – Amistades

Lyra se despertó con un terrible dolor de cabeza, sus patas le dolían y sobre todo podía sentir una terrible punzada en su cuerno. Las cobijas y las mantas de su cama se sentían pesadas, pero debía admitir que el calor que le proporcionaban ayudaba un poco a sobrellevar su condición. Pero lo más importante… el delicioso aroma de las cobijas que la cubrían le brindaba una sensación relajante, haciendo que deseara quedarse debajo de ellas por el resto de su vida.

-No volveré a beber de esa manera nunca más- se quejó la yegua mientras se acurrucaba en un intento por retomar el sueño que la había abandonado.

-Eso espero Lyra- la inconfundible voz de Octavia la llamó desde la puerta de la habitación.

-Prometido- dijo la unicornio de color menta, el sonido de su voz era opacado por la tela de las cobijas que la cubrían.

-Me alegra escucharlo. Y me da mucho gusto que ya te encuentres despierta… Me ahorraste la molestia de tener que despertarte por la fuerza- comentó la chelista depositando una bolsa en la mesa de centro que se hallaba a la mitad de la habitación. -Te traje un poco de fruta para desayunar… y algunas medicinas para el dolor de cabeza que seguramente tienes en este momento- comentó Octavia dirigiéndose al modesto mueble que se hallaba en la habitación, en el cual se encontraba un par de platos y algunas tazas de cerámica.

-Solo déjame aquí, prometo no moverme nunca más- se quejó la unicornio cubriéndose por completo con las cobijas.

Octavia acomodó los platos y sirvió un poco de jugo en un par de vasos antes de llenar las tazas con un poco de café que había preparado poco antes de salir de compras.

-Es una lástima traje un postre que seguro te encantará.- dijo la chelista sacando una caja de cartón de la bolsa.

Al destapar la caja el dulce aroma de las donas que contenía asaltó la nariz de Lyra. La unicornio de color menta podía reconocer ese aroma en cualquier lugar, se trataba de una caja repleta de las deliciosas donas que preparaba Joe.

-Sabes que usar Donas de Joe para convencerme va contra las normas de la amistad entre las mejores amigas- dijo Lyra asomando la punta de su nariz.

-Bueno yo solo quería hacer algo bueno por ti, pero si no estás interesada… entonces puedo comerlas yo sola- dijo la chelista en tono burlón.

-¡No!- dijo la unicornio saliendo de las cobijas de un salto, acción que resultó ser un error pues el dolor de cabeza causado por su borrachera la obligó a caer pesadamente sobre el colchón una vez más mientras gruñía de dolor.

-Jejejeje- rio Octavia al notar a su amiga.

-No es gracioso Octavia- le reprochó la unicornio antes de observar a su amiga. Por alguna razón algo no estaba bien en ese momento.

-En todo caso será mejor que vengas a desayunar, recuerda que todavía tenemos clases y el hecho de que hallas bebido más de la cuenta no te salvará de atender tus clases como es debido- dijo la chelista mientras sorbia un poco de café.

Lyra permaneció mirando a Octavia por un momento, la chelista se encontraba sentada de una forma muy elegante, bebiendo café de forma elegante, llevando un elegante moño rosa atado a su cuello, no era como si la unicornio nunca la hubiera visto mientras ambas desayunaban juntas en la habitación pero en ese momento el ángulo de visión que tenia de la chelista era muy distinto al que normalmente tenía de ella.

Sus ojos ambarinos observaron el lado opuesto de la habitación en el cual se encontraba su cama completamente intacta. Sus papeles y su lira dorada se encontraban en el mismo lugar que los había dejado el día anterior, creando lo que ella solía llamar su pequeño y ordenado desastre personal. Después dirigió la mirada al mueble que se hallaba a un lado de la cama sobre la que se encontraba recostada. En el mueble pudo ver el peine de Octavia. El reloj despertador de la chelista, una foto que su amiga solía mirar antes de irse a dormir y una pequeña lampara que Octavia usaba para leer en las noches. A los pies de la cama, se encontraba un enorme estuche de color negro, el cual contenía el Cello de la intérprete.

"Es-Espera un segundo" pensó la unicornio mientras sus ojos se abrían de par en par ante la repentina realización.

La Unicornio de color menta desvió su mirada observando el conjunto de sábanas y cobijas que momentos antes la mantenían cubierta antes de aproximar su nariz a las fibras de algodón para inhalar la esencia que emanaba de la delicada y suave tela.

-Lyra…- dijo la chelista sin voltear a verla, su taza de café firme en su casco derecho mientras aproximaba un trozo de fruta a sus labios. -Es de mala educación oler las cobijas de la cama de otro poni- añadió la chelista antes de comer el trozo de fruta.

"¿Pero qué…?" Los ojos de Lyra se abrieron aún más, su cuerpo se tensó y de pronto sintió como si la habitación entera se hubiera encogido por completo.

Súbitamente el reconfortante aroma que había olfateado al despertar tomó todo el sentido del mundo. Ella… Lyra Heartstrings… había dormido en la cama de Octavia la noche anterior y a juzgar por el estado inalterado del caos que la unicornio había dejado en su propia cama, Octavia tuvo dos opciones para poder abordar el hecho de que Lyra hubiera ocupado la cama de la chelista.

-Octavia…- Lyra tragó con dificultad.

-¿Si, Lyra?- Preguntó la chelista sin voltear a verla.

-¿Me podrías decir que hago recostada en tu cama?- pregunto una muy titubeante unicornio.

-Bueno después de lo mucho que bebiste anoche no me sorprende que no recuerdes lo que pasó- dijo la chelista antes de sorber un poco más de café. -Ya era tarde así que para evitar que hicieras un desastre te pedí que usaras mi cama para descansar-

Lyra miró el modesto sofá de color crema que se encontraba en la habitación -Sabes, no era necesario que durmieras en el sofá, yo podría haberlo hecho- dijo la unicornio de color menta rascándose la nuca apenada.

-La verdad es que la idea paso por mi mente- comentó la chelista antes de comer otro trozo de fruta.

-Lo lamento-

-No necesitas disculparte, fue algo que decidí por mi propia cuenta- comentó Octavia bebiendo otro sorbo de café.

-Y… ¿Qué tal el sofá? ¿Es cómodo para dormir?- preguntó la unicornio bajando de la cama para sentarse en el lado opuesto de la mesa, quedando frente a Octavia.

-No lo sé- dijo la chelista, causando que la unicornio de color menta comenzara a sudar. -Pero después del codazo que me diste anoche, es altamente probable que la próxima vez me decida por usarlo para dormir- dijo la chelista con calma mientras comía otro trozo de fruta.

El mundo de Lyra se volvió a encoger de pronto, su cuerpo se paralizó por completo, el trozo de fruta que permanecía flotando frente a su hocico cayo de pronto en el instante en el que la energía telequinética de la unicornio desapareció por completo.

-Lyra…- dijo la chelista notando la cómica expresión que la unicornio tenía en el rostro. -No desperdicies la comida, y por favor apresúrate, porque voy a llevarte a clases, aunque tenga que arrastrarte de la cola todo el camino- dijo la chelista con tono serio antes de sonreírle amablemente.

"¿Acaso Octavia y yo… dormimos juntas?" pensó la unicornio… el dolor de cabeza y la enorme cantidad de alcohol que había bebido le impedían recordar lo sucedido esa noche.

Las camas eran bastante pequeñas por lo que era difícil que dos ponis fueran capaces de dormir en una sola cama, lo que significaba que Octavia y ella debieron dormir muy pegadas, probablemente abrazadas la una a la otra. Lyra no pudo evitar pensar en las muchas formas en las que ambas pudieron haber compartido la cama, la mayoría de esas fantasías venían acompañadas con situaciones bastante candentes. Y a juzgar por el aroma que aún residía en su pelaje, la unicornio no pudo evitar pensar que la chelista debió pasar un largo rato a su lado antes de levantarse por la mañana.

"Acaso ella… No, es imposible. Octavia nunca se ha visto interesada por otra yegua… Pero si ocurrió algo entonces quiere decir que… ¡Oh por Celestia me aproveche de mi mejor amiga!" gritaba en su mente mientras el pánico se apoderaba de ella.

-Lyra-

"Si le hice algo mientras me encontraba alcoholizada nunca me lo perdonará" continúo pensando, su expresión lucia bastante sombría y desesperada mientras se sujetaba la cabeza con sus cascos.

-Lyra- dijo la chelista nuevamente, un tanto preocupada por el estado mental de la unicornio.

"Y qué tal si ella fue la que se aprovechó de mí…" reflexionó la unicornio "¿Qué pasaría si ella fue la que me hizo algo mientras dormimos? ¿Acaso debería estar de acuerdo con eso?" Pensó la unicornio. "¿Debería hacerla responsable?... Espera no. Para empezar ¿De que la voy a hacer responsable? estamos hablando de Octavia, es imposible que ella intentara algo conmigo"

-Lyra- Octavia intentó nuevamente llamar la atención de su amiga sin éxito. Al notar que Lyra parecía estar teniendo una batalla existencial bastante profunda en su mente, optó por dejarla en paz y procedió a comer algunas donas mientras su amiga salía de su estado de estupefacción actual.

"Y ¿porqué no deja de mirarme de esa forma?" pensó mientras el color de su rostro palidecía "Se ve tan seria y tierna y sexy y… ¡NO, BASTA! no pienses en eso Lyra, piensa en las donas. Las donas que están tocando sus labios… Oh como desearía ser una dona justo ahora…" pensó mientras se perdía en sus fantasías una vez más "!NO, enfócate! Ni siquiera sabes lo que ocurrió en realidad, porque debería hacerme ilusiones…" le reprochó una versión imaginaria de sí misma con forma de dona siendo devorada por una gigantesca Octavia. Ese pensamiento paso por su cabeza como si se tratara de un montón de dirigibles disparando cañones al mismo tiempo causando que despertara por completo.

-AAAAAAAAAHHH- gritó la unicornio. Octavia simplemente la miró por encima de la orilla de su taza de café. -¡No recuerdo nada de lo que pasó!- gritó la unicornio completamente frustrada.

"No puedo creer que haya dormido con Octavia y no recuerde absolutamente nada de lo que ocurrió" se reprochó a si misma mientras se golpeaba repetidamente contra la mesa. -Recuerda. Recuerda. Recuerda. Recuerda- repetía la unicornio como si se tratara de una especie de mantra. La verdad es que su mente era un completo caos en ese momento.

-Te causaras una contusión si sigues haciendo eso en tu estado actual- comentó la chelista sorbiendo más café.

-¿Podemos repetirlo?- dijo Lyra mirando a Octavia con esos enormes ojos ambarinos que la caracterizaban.

"Me alegra que haya recuperado su humor de siempre" pensó la chelista sonriendo en el interior.

-Preferiría no tener que volver a pasar por eso otra vez- dijo la chelista levantándose de su asiento -Apresúrate o de lo contrario no tendrás tiempo de saborear el postre- dijo la chelista mientras se dirigía al baño.

Lyra miró la caja de donas, la cual se encontraba a la mitad, no se había percatado en qué momento Octavia había comido la mitad de las donas. La chelista recogió los trastes para colocarlos en el lavavajillas. Al pasar a su lado Lyra no pudo evitar notar que el pelaje de la chelista despedía el olor de su shampoo corporal.

-Me cepillaré los dientes y después nos vamos- dijo la chelista con tono serio.

"Maldición ahora no podré pensar en otra cosa" pensó la unicornio llevándose un casco al rostro al tiempo que tomaba una dona con su magia dándole una mordida.


Vinyl despertó completamente aturdida, el inconfundible aroma del alcohol combinado con sexo, cigarros y drogas invadió sus sentidos mientras retiraba a uno de los bailarines que de algún modo había terminado sobre ella.

Tan pronto como se incorporó sobre sus cascos pudo notar una familiar sensación de hambre surgir de la nada. Sus colmillos comenzaron a asomarse por debajo de sus labios mientras sus ojos adquirían un característico tono Carmesí. Instintivamente la yegua comenzó a buscar frenéticamente sus gafas oscuras por la habitación cuando notó algo muy peculiar en los ponis con los que compartía esa alcoba. Todos lucían extremadamente… quietos.

-Sabes me alegra que me llamaras antes de perder el control por completo- dijo la voz de un corcel saliendo del cuarto de baño. -Descuida aún siguen con vida, simplemente le pedí a mis guardaespaldas que los sedaran- añadió el corcel..

"Hoity" pensó la yegua en el instante en el que reconoció al afamado diseñador.

-Bebe esto- dijo el corcel arrojándole una bolsa de sangre. La Dj no perdió tiempo en hundir sus fauces en la bolsa procediendo a beber el contenido a toda prisa.

-Es sorprendente que lograras hacer esto en solo una noche- dijo Hoity recogiendo las gafas de la yegua de la alfombra para proceder a entregárselas en el casco.

Vinyl cubrió sus brillantes ojos con sus anteojos y posteriormente procedió a bajar de la cama de un salto, la bolsa que llevaba en el hocico estaba completamente vacía pero aún podía sentir sus instintos bastante… inquietos.

-No ha sido suficiente, ¿cierto?- dijo el corcel como si supiera lo que la DJ pensaba en ese momento. Incapaz de engañar a su amigo, Vinyl simplemente negó con la cabeza.

SIGHT

Hoity dejó escapar un suspiro mientras se aproximaba a la yegua. -Dijiste que eso ya no ocurría. Al menos no desde que Cent murió- comentó Hoity colocando su casco sobre la cabeza de la poni albina.

Vinyl agachó las orejas mientras encendía su cuerno para destruir la bolsa de sangre con su magia. Se trataba de un hechizo que había aprendido en sus largos años de vida. El objetivo del hechizo era desintegrar los componentes de la bolsa y los restos del líquido escarlata en sus componentes más básicos para fundirlos con la magia del ambiente. Se podría decir que era un hechizo de degradación orgánica acelerado.

-Aun no me has dicho la razón por la que decidiste volver a la academia- dijo Hoity mirando a su amiga retirándose sus anteojos y dejando a la vista un par de ojos brillantes cual carmín

Vinyl desvió la mirada apenada. -Sabes que no te obligaré a decirme nada. Te respeto Vinyl, tanto como Photofinish, pero no olvides que siempre estamos aquí para apoyarte-

Sería complicado explicar eso con palabras así que la yegua levitó varias hojas de papel de uno de los muebles del cuarto, en conjunto con una pluma y tinta.


Temprano esa mañana.

Octavia se levantó de su cama con cierta dificultad, después de todo aún era temprano y no quería despertar a Lyra antes de lo necesario. La unicornio de color menta se había quedado dormida a su lado la noche anterior, en su rostro aun podía notarse la marca de las lágrimas que habían recorrido sus mejillas toda la noche y sus ojos hinchados no paraban de recordarle lo sucedido.

Ciertamente la noche anterior habría sido bastante agradable de no ser porque su querida amiga había sufrido al final de la velada. Aun así, no podía evitar pensar en la DJ que había tocado esa noche en el "Kittykat". Ahora que lo pensaba con mayor detenimiento, Vinyl realmente parecía estar en su elemento esa noche, incluso debía admitir que la forma en la que la yegua mezclaba la música era bastante interesante. Nunca se había dado tiempo para pensarlo, pero ahora que lo meditaba, debía admitir que a la yegua albina le quedaba bastante bien su estilo de música con aquella apariencia. Eso había despertado aún más su curiosidad por la unicornio albina.

Octavia procedió a tomar un baño mientras trataba de ordenar sus ideas. Con delicadeza se retiró su ahora arrugado moño rosa dejando a la vista la cadena plateada de la que colgaba la llave de hierro con forma de clave de Sol.

Octavia procedió a retirarse la llave antes de meterse en la bañera. La sensación que le producía el agua caliente acariciando su pelaje la relajó por completo. Después de un rato, su crin y cola se hallaban completamente húmedas mientras la yegua procedía a tallarse con la barra de jabón mientras los recuerdos de la noche anterior regresaban a su mente.

-DJ-pon3- murmuró la chelista mientas enjabonaba su crin.

El recuerdo de la multitud vitoreando a Vinyl esa noche le hizo pensar en que recordaba haber escuchado ese nombre con anterioridad. El recuerdo de la Dj bañada por aquellas luces de colores, llevando esos enormes audífonos en las orejas acompañados de ese par de gafas ovaladas en su rostro parecía algo fuera de lo común, no estaba segura de cómo era posible que aquella imagen de la DJ le resultara tan familiar, después de todo… si existía un género musical que siempre había tratado de evitar era precisamente el tipo de música que la DJ tocaba, no era que no le agradara la música o el sonido de esta, era simplemente que el uso de todos esos aparatos electrónicos y distorsionadores que los DJ's como Vinyl usaban provocaban que el sonido de los instrumentos perdieran su alma. Aun así, no podía comprender cómo era posible que, incluso usando todos esos sonidos distorsionados y filtros digitales, la música que producía aquella poni poseía un sonido tan limpio y definido. "Con excepción de su voz claro" pensó la chelista mientras se enjuagaba para retirar el exceso de jabón y espuma de su crin y cola.

Posteriormente sus pensamientos pasaron a lo que había ocurrido después esa misma noche. La imagen de su amiga luciendo tan miserable en esa mesa era algo que provocaba que su sangre hirviera de rabia. El camino de vuelta a los dormitorios fue silencioso, no se trataba del tipo de silencio que disfrutaba cuando leía un libro, se trataba más bien de un silencio incomodó que causaba cierta pesadez en el ambiente.

Octavia procedió a enjabonarse el resto del cuerpo. Esa noche tuvieron suerte de que el guardia no se encontrara en su puesto a esa hora, por lo que Octavia y Lyra no tuvieron problema en usar las habilidades de Lyra para abrir los cerrojos y pasar la reja de seguridad antes de que algún poni las descubriera.

"Tengo que admitir, me alegra que Lyra haya aprendido a abrir cerraduras. Pero de verdad no entiendo qué clase de motivo podría tener como para desear aprender ese tipo de hechizos en primer lugar" pensó la Chelista mientras dejaba que el agua retirara el exceso de jabón del resto de su cuerpo.

Conspiración o no, las habilidades de Lyra les habían ayudado esa noche a pasar desapercibidas para poder volver a su habitación.

Octavia tomó una botella de shampoo corporal antes de proceder a untarlo en su cuerpo. En la botella de aquel shampoo se encontraba grabada una enorme letra "L" de color dorada pintada con lo que parecía ser tinta a prueba de agua.


Flashback

Lyra entró a la habitación del dormitorio de yeguas que compartía con Octavia, seguida por la chelista. La Unicornio de color menta apenas podía mantener el balance, aun así, se las arregló bastante bien para avanzar hasta el cuarto de baño.

Octavia por otro lado caminó con calma por la habitación acomodando sus cobijas y colocando su Cello a los pies de su cama. Posteriormente se sentó sobre su colchón a esperar que la unicornio saliera del cuarto de baño.

-Lyra…- dijo la chelista cuando su amiga finalmente salió del cuarto de baño después de lo que le pareció una eternidad. La unicornio la miró con una expresión cansada, frustrada y sobre todo triste. Su crin y cola eran un desastre y el hecho de que la unicornio tuviera que cepillarse los dientes dos veces no era una buena señal, a pesar de ello, Octavia golpeo suavemente con su pezuña el espacio a su lado indicándole a Lyra que tomara asiento junto a ella.

-Estoy bien Octavia, no tienes que preocuparte… de verdad- dijo la unicornio tratando de fingir su mejor sonrisa.

-Te dije que te escucharía en cuanto regresáramos al cuarto… así que… ¿Me dirás lo que sucedió en el club?- preguntó Octavia nuevamente invitándola a tomar asiento a su lado.

-Creo que es bastante ovio lo que ocurrió- comentó su amiga entre dientes, aunque claramente trataba de contener sus gimoteos.

-Si, pero… aun así quiero saber porqué.- dijo la chelista nuevamente sonriéndole amigablemente.

Derrotada y exhausta la unicornio de color menta se aproximó a la chelista tomando asiento a su lado. Lyra centró su mirada en sus cascos, aun podía sentir como si la habitación estuviese dando vueltas a su alrededor, pero el calor del cuerpo de Octavia le brindaba una sensación reconfortante.

Sin previo aviso la chelista la envolvió con sus cascos abrazándola con la suficiente fuerza para evitar que su amiga se alejara, pero con la suavidad suficiente para que el abrazo no fuera incomodo en absoluto.

-Déjalo salir, yo estoy aquí- dijo la chelista mientras los ojos de Lyra se llenaban de lágrimas.

-Ellos-Ellos solo…- gimoteo Lyra devolviendo el abrazo -Ellos solo querían ser mis amigos porque pensaban que así podrían acercarse a ti- soltó la yegua finalmente llorando con libertad sobre el pecho de su amiga.

-¿Qué?- dijo la Chelista. El abrazo de Lyra era muy fuerte, pero Octavia decidió soportarlo, después de todo era su trabajo reconfortar a su amiga en ese momento.

-Ellos pensaban que yo era tu amiga solo porque tu familia es de renombre- continuó Lyra sin dejar de derramar lágrimas. -Me dijeron que sabían que a mí me gustan las yeguas y creían que te había cortejado para disfrutar de tu fama y tu dinero-

-Eso es ridículo, como pudieron pensar que… Oh Lyra sabes que nuestra amistad jamás se ha basado en eso, y sobre todo sabes lo orgullosa que estoy de ti, eres una yegua con mucho talento y extremadamente trabajadora…-

-Thabita me dijo que se acostaría conmigo si lograba convencerte de que salieras con Windy, dijo que no era justo que solo yo pudiera disfrutar de tus dones y que si te lo pedía seguramente tu aceptarías… Es casi como si pensaran que eres una retrasada que no se daría cuenta de una treta como esa- continuo Lyra mientras lloraba sobre el pecho de Octavia. El moño rosa de la chelista era un completo desastre por el constante roce que el cuerno de Lyra producía contra su cuello.

-Lyra… no… no deberías sentirte mal por haberte alejado de ponis como ellos…-

-¡LO SÉ!- grito contra su pecho, lo cual ayudó a enmudecer la voz de la unicornio. -Es solo que, Yo de verdad pensé que ella podía ser la indicada… Ella era tan amable conmigo… Siempre me sonreía y me abrazaba… ¡Yo-Yo de verdad pensé que era sincera con sus sentimientos!- continuo llorando la unicornio mientras la chelista pasaba uno de sus cascos por la espalda de su amiga con movimientos suaves y reconfortantes.

-Lo-Lo lamento mucho Lyra- dijo su amiga reforzando su abrazo mientras recargaba su mentón sobre la crin de la unicornio de color menta. -No sabes lo mucho que lamento no haber estado a tu lado en ese momento, podría haberle dicho un par de cosas a esos dos…-

-A mí me alegra que no estuvieras ahí. O yo te habría manchado tu moño con cerveza… aunque no hay mucha diferencia ahora que lo he ensuciado con mis lágrimas- dijo la unicornio entre sollozos.

-¿La mojaste con cerveza?- preguntó la chelista.

-Exploté su botella- aclaró Lyra.

-¡La explotaste!- exclamó sorprendida la chelista.

-Antes de que Thabita me abofeteara-

-¡¿Te abofeteo?!- preguntó sorprendida la chelista. La unicornio asintió clavándole ligeramente su cuerno a la chelista entre el hueso de su pecho y la base de su cuello.

-Pero no me dolió tanto como me duele mi pecho ahora- dijo la unicornio.

-No te preocupes. Yo estoy aquí para ti. Somos amigas, las mejores amigas… y las más cercanas- respondió la chelista.

BUAAAA

Rompió en llanto la unicornio. Octavia continuó abrazando y acariciando a su amiga tratando de proporcionarle tanto apoyo como le era posible hasta que la unicornio se quedó dormida. Octavia Permaneció recostada con la espalda sobre la almohada que la separaba de la cabecera de su cama. Lyra había quedado completamente dormida sobre su pecho, acurrucada contra el cuerpo de la chelista mientras las cobijas la cubrían hasta el cuello.

Fin del Flashback


Octavia se secó con la toalla de baño y procedió a acicalarse su pelaje, Quizá sería bueno que le preparara algo de desayunar a su amiga para levantarle el ánimo. Recordó que Lyra le había comentado acerca de las donas que la unicornio de color menta solía disfrutar con sus amigas de la academia de magia cuando era más joven.

-Si, esa será una buena forma de levantarle el ánimo- dijo la chelista mientras contemplaba a su amiga. Lyra se encontraba recostada debajo de las cobijas formando una enorme montaña de tela

La chelista observó el despertador que se encontraba sobre la mesa de noche situada a un lado de su cama.

-Aún es temprano y el puesto de Joe no está lejos, podre regresar a tiempo para que desayunemos antes de nuestra primera clase del día- dijo la chelista mientras colocaba su moño sucio en un cesto, y procedía a sacar otro moño de uno de los cajones que se hallaban debajo de su cama.

La chelista pensó en lo afortunadas que habían sido al haber presentado los exámenes de sus dos primeras clases el día anterior, de ese modo podría dejar descansar un poco más a su amiga. Después de todo sabía que Lyra lo necesitaba.


-Vinyl…- dijo Hoity mientras terminaba de leer las notas que la unicornio había escrito con la pluma. -Si lo que dices es cierto, es un riesgo que permanezca cerca de esa chelista- Vinyl lo miro con cierta culpa, pero era claro que la DJ estaba en desacuerdo con las palabras de su amigo.

-Escucha Vinyl, sé que la última vez la sangre de la princesa te ayudó a controlarte, pero es bastante obvio que esta vez es mucho peor, no parece que tu apetito haya disminuido por mucho tiempo. Y dudo que puedas ir al castillo cada vez que tus instintos se salgan de control solo para pedirle a la princesa Luna que te dé un poco de sangre-

Por supuesto que Vinyl entendía que eso era una pésima idea, no podía simplemente abusar de la amabilidad de la princesa y usarla como un bocadillo nocturno, además era claro que la escasez de energía en las reservas de magia de la princesa Luna habían disminuido el efecto de la sangre que le había ofrecido la última vez. Por lo que, si la princesa de la noche aún no se encontraba recuperada del todo, era muy probable que el efecto tampoco durara mucho la próxima vez.

-Desde mi punto de vista solo existe un modo en el que puedes deshacerte de ese problema- dijo Hoity avanzando en dirección a la entrada de la habitación del hotel.

Vinyl lo miró atenta, sus orejas completamente erguidas. -Lo que tienes que hacer es alimentarte de esa chelista. Estoy seguro de que si bebes su sangre por completo tus instintos se calmarán. Después de todo… no fue sino hasta que Cent murió que tus instintos regresaron a la normalidad la última vez- añadió Hoity.

Vinyl miró a su amigo frunciendo el ceño, sus labios se levantaron ligeramente mientras la DJ le mostraba sus dientes emitiendo un ligero gruñido.

-No entiendo porque te molesta tanto. Ella no es Cent. Además, tu misma lo escribiste- dijo agitando las hojas de papel -Ella es la clave para que vuelvas a sentirte completa. Y nosotros los ponis vampiro, nos hacemos más fuertes al consumir la sangre de otros. Quizá si bebes su sangre por completo serás capaz de consumir su talento. ¿Te has puesto a pensar que quizá ella simplemente nació para que tú pudieras volver a ser lo que eras en el pasado?- preguntó Hoity.

Vinyl desvió la mirada. "Imposible. No puedo hacerlo" pensó la DJ. La actitud de su amiga causó que el diseñador de moda dejara salir otro largo suspiro.

-Bueno, si continúas acercándote a ella, te aseguró que tarde o temprano lo harás. Vinyl, sabes que lo único que queremos Photo y yo es verte feliz. Nos duele verte en ese estado… con cada año que pasa es como si un poco de tu esencia se perdiera en el tiempo. Sabemos lo feliz que te hace la música. Lo mucho que disfrutas tocar tus instrumentos y crear tus propias melodías. Pero estos últimos años es como si estuvieras tratando de destruirte a ti misma.- dijo el diseñador.

La Dj parecía estar a punto de reprocharle cuando Hoity alzó la voz.

-¡Solo mírate Vinyl! Después de volver a tocar lo primero que hiciste fue una orgía en un cuarto de hotel con los bailarines de ese club, mientras te drogabas y alcoholizabas. Puede que no lo recuerdes después de beberte todas esas botellas.- comentó apuntando con el casco las numerosas botellas que se hallaban en el suelo de la habitación. -Pero la Vinyl que me llamó anoche para pedirme que evitara que asesinara a todos estos ponis era más realista que la poni que veo frente a mi esta mañana.- la reprendió el corcel.

Al notar el humor de la yegua caer por los suelos, el corcel dejo salir otro suspiro antes de acercarse a su amiga nuevamente. Hoity Toity se agachó mientras levantaba el mentón de la DJ para mirarla a los ojos.

-Tú nos salvaste de Red Wine. Nos enseñaste a seguir nuestros sueños. Verte convertirte en una gran celebridad durante tantos siglos en distintos géneros de música y alcanzar la cima en cada intento nos motivó a crear nuestro propio imperio. Photo y yo hemos seguido nuestros sueños gracias a tu apoyo y coraje… es por eso por lo que me cuesta tanto creer que te hayas dado por vencida. Puede que esta yegua, sea la respuesta a tus problemas. Es posible que su sacrificio sea para tu bien. Se que ella se parece mucho a tu viejo amigo, pero ella no es Cent, no hay forma de que puedas remplazarlo con otro poni.- dijo Hoity colocando su frente contra la de Vinyl. -Tienes que dejarlo ir, y quizá ella sea la clave para que finalmente aceptes la muerte de Cent y la superes. Solo así podrás seguir avanzando- añadió Hoity.

"Ella no es Cent" repitió Vinyl en su mente. Sabia perfectamente que Cent y Tavi eran muy distintos, pero… ¿acaso Hoity tenía razón?, ¿Sería posible que el destino halla puesto a esa chelista en su camino para que DJ-pon3 finalmente fuera lo que estaba destinada a ser? Pero más importante… ¿Realmente podría ser capaz de controlarse la próxima vez?.

Lo que sucedió en el tren y posteriormente en el cuarto de baño no podía ser una coincidencia, en ambas ocasiones la unicornio albina estuvo a punto de saltar a la yugular de la chelista. Incluso la noche anterior después de haberla visto de pie en la pista de baile del "KittyKat" su deseo por devorarla la había llevado a usar a los bailarines para tratar de distraer su mente, lo que eventualmente la llevó a una noche de locura y por lo que Hoity le comentaba, de algún modo su subconsiente había pedido su ayuda para evitar convertir esa fiesta en una masacre.

-Solo quiero que lo pienses Vinyl. Pero si lo que quieres es evitar alimentarte de esa chelista, lo mejor será que no la vuelvas a ver- le advirtió el diseñador antes de salir de la habitación.


Notas del Autor:

Ok ahora sabemos que paso con Lyra, y porque lucia tan molesta y triste al mismo tiempo en el capítulo anterior. Me pareció gracioso que Octavia se encontrara tan inmersa en sus pensamientos que terminó por volver a usar el shampoo de Lyra, algo que en capítulos pasados ya se había mencionado que solía ocurrir cuando Tavi se levantaba particularmente distraída o somnolienta.

La verdad es que me agrada la química entre Octavia y Lyra, son muy buenas amigas y aunque en ocasiones llegan a ser bastante… ejem… Coquetas, en especial Lyra hacia Octavia, creo que eso enriquece mucho la historia.

Nuevamente lamento mucho la espera por este capítulo, Pero espero que lo hallan disfrutado. Nos estaremos viendo pronto. Recuerden cuidarse y sin más por el momento.

Hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.


En memoria de Carolina López Amada tía y ejemplo de vida

Mayo/1947 – Febrero/2020