Nota del autor:

Bienvenidos lectores a un nuevo capítulo de "Modes, Harmony and Tempo". Espero que sea de su agrado.

Debo disculparme enormemente por el retraso de esta entrega, en verdad Junio fue un més muy complicado para mi por lo que tuve que dejar un poco de lado mis historias para poder atender mi trabajo, pero lo importante es que estoy de vuelta.

Cuídense mucho y sin más por el momento… COOOOMENZAMOS!

Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.

Lean y comenten


Leyends of harmony – Modes, Harmony and Tempo.

Capítulo 10 – Ojos amatistas

Años atras

El día estaba tranquilo, la poca clientela que había entrado en la tienda le permitió tomarse un descanso mientras tocaba una de las guitarras para pasar el tiempo. La tienda en realidad recibía buenas ganancias, especialmente por los instrumentos musicales y las bocinas de alta potencia que vendía al público, sin embargo, en ocasiones la tienda tenía una ausencia notable de clientela.

El poni se centró en tocar las cuerdas del instrumento, su lomo reclinado sobre el respaldo de su asiento y sus cascos traseros posicionados sobre la mesa de la recepción. Su concentración fue completamente interrumpida cuando el sonido de la campanilla situada sobre la puerta de entrada de la tienda de instrumentos resonó.

El poni miró a la recién llegada reconociendo a la yegua de inmediato. Charlotte Philarmonica era una de sus más recurrentes clientes. La chelista comúnmente se presentaba para solicitar el mantenimiento de su instrumento o comprar materiales o artículos de música. A juzgar por el enorme estuche que la yegua cargaba a cuestas el poni inmediatamente imaginó que la chelista había regresado para solicitar el mantenimiento de su preciado Cello, aunque ciertamente le pareció extraño que la yegua visitara la tienda mucho antes de lo acostumbrado.

Juntó a la chelista ingresó una pequeña potra de pelaje gris opaco, su crin y cola lucían un color negro muy elegante que contrastaba a la perfección con el color amatista de sus ojos.

-Bienvenida Charlotte- dijo el poni haciendo a un lado la guitarra para saludar apropiadamente a su cliente… aunque después de tantos años de conocerla, el poni consideraba a la chelista una amiga bastante cercana.

-Hola Beatbox- respondió la chelista aproximándose al poni seguida por la pequeña potra que observaba con interés los distintos tipos y modelos de instrumentos que se encontraban a la vista.

-Me alegra que vinieras de visita Charlotte aunque es extraño que llegues un mes antes para el mantenimiento de tu Cello- comentó el poni mientras la chelista colocaba el enorme estuche sobre la mesa de la recepción.

-A mí también me alegra verte, pero en esta ocasión es algo distinto- comentó la chelista con cierta preocupación.

El vendedor levantó una ceja extrañado, antes de mirar a la pequeña poni cuya mirada se encontraba fija en el estuche que se hallaba sobre la mesa de la recepción.

-Hola Octavia- dijo el poni dirigiéndose a la potra que permanencia a un lado de su madre. -Es raro verte por estos alrededores, Charlotte me ha dicho que normalmente te gusta realizar investigaciones en casa- comentó el poni mientras tomaba el estuche para colocarlo sobre una mesa de trabajo que usaba para darle mantenimiento a los instrumentos que sus clientes llevaban a la tienda.

-Hoy vine con mamá porque queríamos que nos ayude a revisar mi Cello. Mami dice que era necesario traerlo porque ha estado mucho tiempo sin usarse. Mami dijo que usted es el mejor poni para el trabajo y que podía confiar en usted- comentó la potra siguiendo al vendedor con la mirada mientras el poni trasladaba el estuche a la mesa de trabajo.

-Bueno tu mamá sabe mucho de estas cosas así que te puedo asegurar que ha sido una sabia decisión traerlo aquí- añadió el corcel mirando a la curiosa potra. -Aunque me parece curioso que decidieras aprender a tocar un instrumento tan grande Octavia- comentó el poni.

El poni abrió los seguros del estuche de madera y cuero descubriendo el enorme instrumento. El Cello tenía un color ligeramente más oscuro que otros Cellos que había visto, era casi como si el barniz utilizado hubiese sido combinado con el color de la sangre creando un tono marrón ligeramente más intenso y único. Las cuerdas, aunque viejas, no lucían desgastadas en lo absoluto y la estructura del instrumento lucia en excelentes condiciones. El mástil del instrumento no lucia ninguna clase de deformidad producida por la constante tención a la que estaban sometidas las cuerdas.

A parte del extraño tono de color y el hecho de que se trataba de un Cello en extremo grande, el poni no logró notar a simple vista ninguna anomalía en el instrumento.

Beatbox miró a Charlotte, era extraño que la experimentada Chelista le llevara un instrumento como ese, el cual se encontraba en un buen estado a pesar de lucir tan viejo. El corcel inmediatamente imaginó que la preocupación de Charlotte no provenía del estado del instrumento en sí. Por esta razón Beatbox procedió a extraer el Cello de su estuche colocándolo sobre el suelo. El vendedor se levantó sobre sus patas traseras para proceder a tomar el arco con su casco derecho mientras mantenía el mástil del instrumento firmemente sujeto con el casco izquierdo.

Charlotte mantuvo la mirada fija en el corcel expectante a lo que ocurriría mientras el corcel aproximaba el arco del instrumento a las cuerdas de Nylon. Al igual que su madre, la pequeña Octavia permaneció expectante mientras el corcel comenzó a deslizar el arco sobre las cuerdas del instrumento produciendo un sonido chirriante que la obligó a cubrir sus orejas al instante.


En el presente

Octavia se encontraba recostada sobre su cama, a su alrededor se podían observar múltiples artículos y revistas musicales, libros de historia y periódicos viejos. Se sentía frustrada… No, frustrada era una palabra muy suave para expresar su situación actual, pero en ese momento su cansancio mental le impedía pensar en una mejor palabra para describir su estado de ánimo.

Lyra se había marchado a su cita en Ponyville y no regresaría hasta el domingo en la noche, Octavia por otro lado se encontraba ahora sola en la habitación de la academia incapaz de distraer su mente de cierta Dj que había conocido en un tren hace unos meses.

No podía evitarlo, había algo en extremo extraño con Vinyl. No se trataba solo de su comportamiento o del hecho de que no dejaba de observarla durante las clases. El problema era la yegua en sí, todo alrededor de Vinyl parecía… "Extraño"… la unicornio albina estaba rodeada por un aura de misterio que había despertado la curiosidad de la chelista por completo, especialmente después de su presentación en el KittyKat.

Era claro que Vinyl era la misma yegua que conoció esa noche en el tren, no solo por su apariencia o la cuttie mark que adornaba sus flancos. El primer día que la Unicornio se presentó en su salón de clase, Vinyl llevaba puestos los mismos lentes obscuros que Octavia había roto esa noche en el camarote del tren. Pero por alguna razón la Dj no había mencionado nada al respecto… bueno no era como si Vinyl fuera capaz de articular muchas palabras, pero aun así era extraño.

La única diferencia con la yegua que conoció esa noche en el tren era el color de sus ojos. Estaba segura de que los ojos de Vinyl brillaban con un tono carmesí, sin embargo, durante su encuentro en el baño de yeguas, la chelista notó con claridad que los ojos de Vinyl lucían un color púrpura. Quizá podría tratarse de algún tipo de lente de contacto, después de todo eran objetos muy comunes entre las celebridades de hoy en día. Sin embargo, estaba segura de que aún no existían lentes de contacto capaces de brillar en la oscuridad de la misma forma en la que los ojos de Vinyl brillaron la primera vez que se topó con ella.

Por otro lado, estaba todo aquello relacionado con la DJ en sí, los documentos que el director le mostró a la chelista no mencionaban algún pariente de la unicornio, algo que Vinyl tenía en común con sus DJs predecesoras.

Si bien muchos de los alumnos de la academia pensaban que la unicornio albina era solo una imitadora de la verdadera DJ-pon3. Los hechos que ocurrieron durante el primer día de Vinyl resultaban bastante convincentes para la chelista… Después de todo, ese mismo día, Hoity Toity en persona se encargó de trasladar las pertenencias de la unicornio albina al interior uno de los cuartos de los dormitorios… En ese entonces Octavia no pensó mucho acerca de la situación, pero si Vinyl era realmente DJ-Pon3… no sería extraño que la yegua conociera a Hoity Toity o a Photofinish, pues los tres habían trabajado juntos por algún tiempo… después de todo, Hoity diseñó algunos de los vestidos y trajes que la DJ usaba durante sus presentaciones, mientras que Photofinish… era la única fotógrafa de la DJ, pues era la única a la que la extravagante celebridad le permitía tomar fotografías de primer plano.

Lo más extraño en lo que se refería a la carrera de Vinyl, era el hecho de que se sabía muy poco de ella. Después de todo, debido a que sus dos padres eran grandes intérpretes de la música clásica, Octavia sabia a la perfección lo persistentes y poco éticos que podían ser los reporteros cuando se trataba de obtener información para una buena historia. Por lo que encontraba realmente extraño que ningún reportero haya sido capaz de encontrar información personal de la DJ.

Finalmente, estaba la razón por la que la Dj se había trasladado a la academia en primer lugar. Era claro que la DJ ya tenía una reputación y fama bien cimentada. Y encima de todo, la unicornio albina era una verdadera genio en todo lo referente a las materias que la academia impartía, por lo que Octavia no podía encontrar una razón que justificara el regreso de la DJ a la Academia de Música de Canterlot.

-No lo entiendo- dijo Octavia tomando la llave de hierro que colgaba de su cuello.

Desesperada, frustrada, mentalmente exhausta y sin ninguna idea de cómo abordar el tema, Octavia decidió dar un paseo por el Campus. Después de todo necesitaba distraer su mente por un momento y la mejor forma de hacerlo sería tocar su Cello en uno de los jardines de la academia.

Los fines de semana era común que el campus se encontrara prácticamente abandonado, la mayoría de los alumnos salían a fiestas o se iban de visita con sus familias. Razón por la cual a Octavia no le pareció extraño que la academia se encontrará prácticamente abandonada.

La joven chelista tomó asiento a un lado de su árbol favorito, la fresca briza de otoño acariciaba su crin con suavidad y delicadeza, el aroma de las flores y el césped húmedo llenaba sus pulmones brindándole una sensación de tranquilidad que le recordaba a todas esas tardes que la chelista se pasaba tocando el Cello en los jardines de la mansión de los Melody.

Se trataba de una sensación relajante, en extremo reconfortante y que sin duda alguna le ayudaba a olvidarse de sus problemas con facilidad.

La Chelista se inclinó para abrir los seguros del enorme estuche de madera y cuero que protegía su Cello, cuando de pronto una de sus orejas captó la melodía de un piano.

Sin perder tiempo Octavia tomó su Cello y se comenzó a seguir el sonido que producía aquel piano. Se trataba de una canción bastante conocida, una que había escuchado muchas veces practicar a su Padre, sin embargo, por alguna razón esta melodía era ejecutada de una forma única. Las notas de la melodía eran ejecutadas con precisión sin embargo el poni que interpretaba la melodía estaba colocando notas adicionales que, si bien Octavia nunca había escuchado ser usadas de esa forma, enriquecían notoriamente la melodía original, creando una nueva versión que transmitía una serie de sentimientos y sensaciones únicas del interprete, mientras el pianista destruía y al mismo tiempo reconstruía en una forma completamente distinta la melodía original.

Octavia siguió el sonido de la melodía hasta uno de los salones de música situado en la planta baja del edificio de música contemporánea. Teniendo cuidado de no interrumpir al pianista, la chelista se levantó sobre sus patas traseras para asomarse por una de las ventanas que daban al jardín y la cual permanencia abierta.

La sorpresa de la chelista fue indescriptible en el instante en el que observó a la poni que se encontraba interpretando aquella melodía. Aun así, no pudo evitar quedar maravillada por aquella interpretación y sin pensarlo cruzó sus cascos frontales apoyando su mentón sobre estos, inmediatamente después, la chelista cerró los ojos para disfrutar de la melodía con tranquilidad, permaneciendo en completo silencio para no distraer a la inusual intérprete.


Vinyl se sentía bastante tranquila con la situación, a pesar de haber sido suspendida por un periodo de la academia, no sentía irritación, frustración o algún tipo de emoción negativa. De hecho, por primera vez en años sentía como si su antiguo ser hubiera comenzado a cobrar vida en su interior.

En cierto modo sabía que haber golpeado a Thabita era incorrecto y aunque Vinyl derribó a Thabita únicamente para evitar que esta pudiera hacerle más daño a la chelista, no podía evitar recordar la sensación de toda esa adrenalina corriendo por sus venas. Por supuesto que se había contenido para no golpear demasiado fuerte a la estudiante o de lo contrario podría haberle roto varios huesos o en el peor de los casos…

Vinyl sacudió la cabeza, no deseaba pensar en lo que habría pasado si se hubiera dejado llevar por completo por sus instintos en ese momento… Lo único que importaba ahora era la chelista… La DJ no podía evitar sentir cierto respecto por la primogénita de los Melody, ahora más que antes. La forma en la que Tavi abofeteó a esa yegua pretenciosa con el único objetivo de proteger a su amiga Lyra, arrebató todo orgullo y respeto que todos los presentes pudiesen haber tenido por Thabita hasta entonces… Tavi no parecía de las yeguas que resolvían los problemas a golpes, pero Vinyl tenía que admitir que esa bofetada fue genial… Y muy potente… Debía darle crédito a la joven chelista, a pesar de su complexión delgada, la chelista realmente podía patear como una mula si lo deseaba.

"Ella realmente se parece mucho a Cent" Pensó la Dj mientras deambulaba sin rumbo por el campus. "Él tampoco se dejaba intimidar con tal de proteger a aquellos por los que se preocupaba" continuó meditando mientras avanzaba por los pasillos vacíos del edificio.

La unicornio albina se detuvo frente a uno de los salones, la puerta se encontraba abierta permitiendo que la briza del otoño que soplaba por una de las ventanas se colara hasta el pasillo del inmueble.

Vinyl entró al salón de música en el que se encontraba un piano de cola de color blanco. Las cortinas de la habitación se meneaban con gracia mientras la fresca briza cruzaba la ventana que daba a los jardines de la academia.

La Dj se aproximó al instrumento acariciando as curvaturas del piano con delicadeza. No pudo evitar recordar aquella noche en el tren, la suavidad y las curvaturas del cuerpo de la chelista bajo su casco. Recordó la sensación que la carne y pelaje de la chelista produjeron en su pata frontal, el delicioso aroma a madera que despedía el pelaje de la Chelista, el brillo del pelaje de aquella yegua alumbrada por la luz de la luna y sobre todo el color de los ojos amatistas que la miraron esa noche.

Por alguna razón, su encuentro con Tavi causó que su cuerpo entero deseara consumirla por completo. Hoity se lo había advertido, pero la DJ sabía que el deseo que sentía por la chelista era muy distinto al que había sentido por otras presas. Aquella chelista despertaba en ella sentimientos encontrados, se trataba de una poderosa droga que sobrecargaba su cuerpo y sin la cual se sentía incompleta.

El aroma de la chelista era intoxicante, la suavidad de su cuerpo era una tentación que no tenía precedentes, la valentía y lealtad de la chelista era de temer, el porte y elegancia que la yegua demostraba infundía respeto, pero por encima de todo, se encontraba el talento oculto de la chelista.

Si bien las interpretaciones cotidianas de Tavi eran perfectas en muchos sentidos, la chelista alcanzó la verdadera grandeza durante su presentación en el auditorio… Durante un corto periodo de tiempo la chelista abrió su corazón imprimiendo sus sentimientos y deseos en su melodía, algo que siempre caracterizó a Cent Melody, algo que Vinyl nunca antes había logrado alcanzar con anterioridad y la razón principal por la que había hechizado aquel Cello, después de todo, el instrumento solo podría ser usado por aquellos que poseían la capacidad de imprimir aquellos sentimientos en sus melodías.

Era gracioso como trabajaba el destino. La pequeña potra que había encontrado esa noche en el mausoleo de su amigo Cent, era la misma que había causado el despertar de sus instintos la misma noche que la que la princesa Luna se liberó de las cadenas que la aprisionaban. La misma chelista que le hizo ver lo que le hacía falta a sus propias creaciones. La misma intérprete que poseía el talento y el corazón para convertirse en la mejor. Una yegua de buen corazón que a pesar de ser bendecida con talento y poder poseía una actitud humilde y en extremo amable.

Vinyl levantó su cola para tomar asiento enfrente del piano de color perla. Encendiendo su cuerno la DJ abrió la tapa que cubría el teclado y las cuerdas del instrumento mientras comenzaba a pensar en todos esos sentimientos que la Chelista despertaba en su cuerpo. Sin pensarlo dos veces la unicornio albina comenzó a tocar una melodía dejando que su corazón y su cuerpo tomaran el control.

-(La melodía que Vinyl interpreta es: "Palladio – Karl Jenkins - Piano Reloaded")-

Vinyl usó su magia para agregar notas a la melodía presionando las teclas correctas y creando un acompañamiento perfecto para su interpretación mientras dejaba que sus cascos hicieran el resto.

El sonido de las notas musicales que emitía el instrumento inundó la habitación, el aroma del otoño parecía traer consigo el delicioso aroma de la chelista, lo que causo que los sentidos de Vinyl se sobrecargaran una vez más. Sintió como si su corazón cobrara vida por un instante, mientras el calor en su cuerpo se intensificaba. Sus ojos comenzaron a tornarse de un color carmín, mientras sus colmillos crecían ligeramente por debajo de sus labios.

Vinyl se movía al compás de la melodía, su crin se agitaba salvaje con los movimientos de su cabeza, sus cascos tocaban las teclas con rapidez y precisión, mientras su magia continuaba creando un acompañamiento perfecto. Su cola por otro lado mantenía un compás perfecto mientras se menaba de un lado a otro como si se tratara de un metrónomo de color azul eléctrico.

Para cuando Vinyl termino la melodía su cuerpo se encontraba al máximo. Se sentía como si su antigua yo finalmente hubiera vuelto por un momento. Finalmente era capaz de brindarle a DJ-Pon3 el combustible necesario para realizar sus presentaciones una vez más y todo era gracias a Tavi.

La unicornio sintió como si pudiera recordar a la perfección el aroma de la chelista, el sonido de su respiración, el calor que emitía su bien torneado cuerpo y la suavidad de su pelaje… estaba segura que incluso era capaz de recordar el tono de su voz en ese momento.

-Tavi- aquella palabra salió de sus labios de forma inconsciente mientras la unicornio trataba de tomar control nuevamente sobre sus sentidos.

-¿Si, Vinyl?-

Wow!" se sorprendió la unicornio al notar lo real que sonaba la voz de la chelista en su mente. "Casi puedo jurar que Tavi está justo… aquí" pensó la DJ levantando la cabeza, sus ojos carmesí se cruzaron con la amable mirada que le ofrecía un par de ojos amatistas, los cuales la observaban con total atención.

Nuevamente la fresca briza de otoño entró por la ventana, meneando las cortinas de la habitación, mientras jugaba con la crin de la chelista permitiendo que el aroma de la poni asaltara nuevamente la nariz de Vinyl.

¡EEEK!

La Dj dio un respingo saltando de su asiento y golpeando con la cola la tapa de madera del piano, causando que esta callera con fuerza aprisionando su cosa de color azul eléctrico entre la madera y las teclas del instrumento. El intenso dolor la asalto por completo recorriendo su cola y viajando por su espina dorsal.

¡AUCH!


Años atrás

Clef se encontraba sentado al lado de Charlotte ambos tenían sus miradas perdidas mientras el fuego de la chimenea calentaba la sala principal de la mansión.

El pianista sujetaba su vieja pipa firmemente entre sus dientes en un intento por tranquilizar su ansiedad, aunque Charlotte agradecía que el corcel solo se dedicara a mantener la pipa en su boca sin encender el tabaco que contenía… Después de todo a la chelista no le agradaba mucho el olor que despedía el humo del tabaco, era una de las pocas cosas que no le agradaban del corcel y, sin embargo, respetaba el hecho de que el pianista hubiese dejado de fumar desde el nacimiento de Octavia, con excepción de ciertas y muy contadas ocasiones.

-¿Dijiste que te deshiciste de él?- preguntó el corcel mientras mordía suavemente la pipa.

-Le pedí a Beatbox que se asegurara de destruirlo y entregarme copia idéntica- comentó la chelista con voz temblorosa.

Ambos continuaron en silencio por un momento mientras permanecían inmóviles en su posición. El sonido de la madera quebrándose por la mitad mientras las llamas la consumían fue lo único que se pudo escuchar por un tiempo. La luz de las llamas continuaba alumbrando la habitación, su constante danza parecía haber cautivado a los dos músicos, sin embargo, ambos estaban más preocupados por el enorme objeto situado en el centro de la alfombra circular situada entre ellos y la chimenea.

El enorme estuche de madera y cuero había pasado de ser una leyenda a algo bastante real después de lo ocurrido en la tienda de instrumentos musicales de Beatbox. Si bien Beatbox no era un gran músico, era imposible que el vendedor fuera capaz de producir un sonido tan malo al intentar tocar aquel Cello, especialmente después de haber escuchado el sonido tan puro y perfectamente afinado que el instrumento emitió la noche que descubrieron a Octavia tocándolo en el interior de la sala de música de la mansión.

-¿Y estas segura de que Beatbox no te envió una copia exacta del Cello? Quizá otro cliente ya le había pedido a Beatbox que construyera un Cello con las mismas dimensiones y características que y es por eso que se parecen tanto.- dijo el corcel aunque… ni siquiera él estaba convencido de sus propias palabras.

-De ser así, estoy segura de que no me habría llamado para decirme que el Cello desapareció de la tienda- respondió la yegua acercando su cuerpo aún más al del pianista.

Era una fortuna que Octavia no se hubiera dado cuenta de las intenciones de Charlotte para deshacerse del Cello haciéndole creer a la pequeña que el instrumento debía recibir mantenimiento adicional. Clef admitía que su esposa era bastante ingeniosa cuando se lo proponía, pero… era bastante extraño que el Cello llegase por si solo hasta la entrada de la mansión nuevamente y… francamente, Clef dudaba mucho que el Cello pudiese haber regresado por cuenta propia, en especial después de recordar aquellos ojos que lo habían mirado desde las sombras la noche que Octavia encontró el viejo instrumento de su antecesor.

Quizá el Cello estaba realmente hechizado y eso por si solo ya era algo inquietante. El solo hecho de pensar que alguna clase de espíritu o criatura había llevado el Cello de vuelta a la mansión le erizaba el pelaje aún más.

-Querido…- dijo Charlotte recostando su cabeza sobre el hombro de su marido.

-Lo llevaré con algunos de mis conocidos, ellos podrán verificar si el Cello está realmente hechizado y posiblemente puedan ayudarnos a saber si se trata de una maldición o si es un hechizo benigno- dijo el Corcel su mirada aún perdida en sus propios pensamientos.

-¿Qué pasará si algo malo le llega a ocurrir a Octi?- dijo la yegua claramente asustada.

-Todo lo que podemos hacer es velar por su seguridad… Aun así, debo confesar que he estado investigando un poco acerca de la yegua de la fotografía… No está de más tener un poco de información acerca de ella, y el capitán de la policía me aseguró que tan pronto como tenga información, me lo hará saber de inmediato.- añadió el corcel.

-Creo que sería mejor alejar a Octi de ese instrumento- comentó Charlotte.

-No creo que sea tan buena idea, sabes bien que Octi es muy hábil para identificar cuando algo no está del todo bien… tiene un instinto natural para buscar misterios y si comenzamos a alejarla del Cello, estoy seguro de que comenzará a sospechar que le estamos ocultando algo y puede que termine involucrándose mucho más que ahora-

-Pero Clef…- el corcel abrazó a su amada envolviéndola con sus cascos mientas la besaba en la frente.

-Por ahora todo lo que Octi quiere es aprender a tocar el Cello, y en tanto mis contactos de la academia de magia de Celestia no nos aseguren de que el Cello es peligroso, no creo que sea una mala idea que le permitamos seguir. De ese modo también podremos distraer su atención del verdadero problema-comentó el pianista retomando la atención en el estuche del instrumento que continuaba sobre la alfombra.


En el presente

-¡Oh lo lamento mucho, no era mi intención sobresaltarte!- dijo la chelista de algún modo saltando por la ventana con el instrumento a cuestas en un intento por auxiliar a la unicornio albina que no paraba de retorcerse en el suelo.

La unicornio se encontraba dando vueltas mientras sujetaba su cola con fuerza en un inútil intento por disminuir el dolor.

-En verdad lo lamento Vinyl- se disculpó nuevamente al chelista.

Vinyl observó a la chelista colocar su instrumento en el suelo antes de agazaparse a su lado para masajear los huesos de su cola usando sus pezuñas. Tavi comenzó a menear sus cascos en círculos mientras apretaba y soltaba rítmicamente el área afectada de la cola de la otra yegua.

La DJ permaneció un momento en silencio… no era como si pudiera hablar mucho de todos modos, pero aun así no podía evitar notar ciertas actitudes de su viejo amigo presentes en el comportamiento de la joven chelista.

Verla de espaldas sentada frente a ella, mientras masajeaba su cola, era algo que no había esperado presenciar, es decir, ya la había visto de espaldas incontables veces, después de todo la chelista solía sentarse en frente de ella durante las clases y en otras ocasiones había estado bastante cerca de la chelista, lo suficiente como para oler el perfume de su shampoo corporal. Sin embargo, su posición actual le brindaba un nuevo ángulo de visión que le presentaba a la perfección el estilizado flanco de la chelista y la suave cola negra que lo adornaba… tenía una excelente vista de la cuttie mark de la chelista, la cual hasta ese momento no había podido apreciar con el debido detalle… al menos no intencionalmente.

La Dj no pudo evitar pensar en lo hermosa que lucía la poni frente a ella y lo increíble que se sentían los cascos de Tavi masajeando su adolorida cola.

-¿Te sientes mejor?- la voz de la chelista llamó la atención de Vinyl. A lo que la DJ contestó meneando la cabeza afirmativamente.

"No puede ser, ¿acaso me estaba viendo los flancos?" pensó la chelista mientras observaba sobre su hombro a la Dj que permanecía tirada sobre el suelo justo a su lado.

Octavia no podía estar segura de lo que la DJ pensaba y ciertamente esas gafas oscuras le impedían apreciar los gestos de la unicornio albina, lo cual no hacia las cosas más sencillas para leer las expresiones de la DJ. Sin embargo, el exceso de atención que había notado de Lyra hacia ella ciertamente le daba una buena idea de lo que los ojos de la DJ habían estado observando con anterioridad.

Octavia se levantó sobre sus cuatro patas antes de ofrecerle su casco izquierdo a la DJ para que pudiera incorporarse. La DJ no dudo en aceptar el casco de la chelista quien tiró de ella para poder levantarla. Para sorpresa de la joven chelista, la unicornio resultó ser bastante ligera… casi tan ligera como un Pegaso, los cuales eran mucho más ligeros que los unicornios o los ponis terrestres para permitirles volar con mayor facilidad. Esto de alguna forma encendió nuevamente la curiosidad de la chelista para con la DJ.

-No tenía idea de que supieras tocar el piano, aunque supongo que no debería sorprenderme, porque muchos DJ usan los teclados eléctricos para combinar melodías.- dijo la chelista tomando su instrumento una vez más para colocarlo sobre su espalda.

Vinyl simplemente se encojó de hombros antes de proceder a cerrar la tapa del piano usando el aura de su cuerno.

-Debo decir que tocas muy bien… y… bueno quería preguntarte.- dijo al chelista captando nuevamente la atención de la unicornio albina. -Bueno es que en realidad tienes mucho talento con el piano y esa melodía no es precisamente fácil de interpretar- comentó la chelista.

-Juntas… Tavi- dijo la unicornio sorprendiendo a la chelista mientras abrir la tapa del teclado del piano una vez más.

-Disculpa no te…- dijo la chelista antes de notar que la unicornio hizo un ademan refiriéndose al Cello que llevaba a sus espaldas.

-Tavi- suplicó la unicornio.

Su voz seguía sonando desafinada y áspera, sin embargo, el tonó con el que dijo aquellas palabras hicieron sentir a la chelista la necesidad de aceptar la petición de la DJ.

-De acuerdo, tocare esa melodía contigo- comentó la chelista colocando su estuche nuevamente en el suelo, posteriormente procedió a abrir los seguros de hierro revelando el enorme instrumento que descansaba ansioso por producir sus melodías una vez más.

Octavia se colocó a un lado del piano quedando de frente a Vinyl. La chelista se levantó sobre sus patas traseras reclinando el enorme instrumento el cual sujetó con su casco derecho mientras usaba el casco izquierdo para sujetar el arco.

-Muy bien estoy lista- comentó la chelista. Vinyl asintió e inmediatamente comenzó a marcar el tiempo con las notas del piano.

-(La melodía que ambas interpretan es: "Palladio- Karl Jenkins Piano and Violin Cover")-

Ambas comenzaron a tocar la melodía sincronizando sus ritmos y tiempos en perfecta harmonía. El piano de Vinyl funcionaba como acompañamiento mientras que el Cello de Octavia comenzaba a tomar el liderazgo de la melodía. La unicornio de crin salvaje observó atenta a la chelista, Octavia se encontraba completamente centrada en su melodía y sin embargo su mirada estaba completamente centrada en la unicornio, de la misma forma.

Vinyl le brindó a Octavia una sonrisa burlona en el instante en el que comenzó a cambiar el ritmo de la melodía. El un principio Octavia no estaba segura de que tipo de melodía era, sabia que se trataba de un vals, sin embargo, al escuchar la tonada del coro de aquella melodía la Chelista recordó aquella canción. Se trataba de una de las canciones que su amiga Lyra solía practicar en los jardines con ella. Una que Lyra había compuesto para una de sus convenciones y la cual la unicornio de color menta había presentado junto con Octavia en una ocasión.

Aquella melodía la habían interpretado mucho antes de que Vinyl llegara a la academia, sin embargo, Octavia recordó haberla tocado un par de veces con Lyra poco antes de que diera inicio la temporada de evaluaciones. Esto a solicitud de la unicornio de color menta claro.

Vinyl sonrió nuevamente como si estuviese retando a la chelista a seguir el ritmo. Octavia inmediatamente devolvió la sonrisa comenzando con su interpretación. Estaba de más decir que la Chelista se encontraba muy sorprendida por que la DJ lograra aprender esa melodía con tan solo haberla escuchado un par de veces en el jardín. Esto reforzó aún más las sospechas de la chelista, y sobre todo le hizo preguntarse ¿porque una unicornio con semejante talento había decidido entrar a la Academia de Música de Canterlot habiendo construido una carrera oficial y muy lucrativa?

"No lo entiendo, ¿que es lo que está impulsando a Vinyl a permanecer en la academia? Es claro que no vino con la intención de aprender a tocar un instrumento o a mejorar sus interpretaciones. ¡Por Celestia!, ni siquiera tiene sentido que haya venido aquí para conseguir fama o renombre, de hecho, ha hecho lo posible por pasar desapercibida los últimos meses." pensó la Chelista.

La chelista comenzó a cantar la letra que Lyra había creado para esa melodía, mientras Vinyl continuaba su interpretación.

-(La melodía que interpretan en la escena es: "Humano Otra vez – de la bella y la bestia")-

-…-

-Veinte dedos tendré, y dos piernas también.-

-Y del brazo dos damas llevar.-

-Ser humano una vez, un humano una vez.-

-Fina y pulcra, mi encanto alardear.-

-…-

-Mucha ropa usaré y deporte yo haré.-

-Las damas de mi se deberán cuidar.-

-En dos pies andaré y feliz viviré.-

-Desearía ser humano una vez.-

-…-

-Ser humano una vez, un humano una vez.-

-Un poni ya no quiero ser más.-

-Ser humano una vez, un humano una vez.-

-…-

-Eso si será espectacular.-

-Yo podré manejar, y mis uñas pintar.-

-Y mis piernas podre depilaaar.-

-…-

Vinyl levanto una ceja al escuchar a ultima frase, comenzaba a pensar que la unicornio de color menta y la chelista tenían un serió problema.

-…-

-No tendré que cuidar mi pelaje jamás.-

-Desearía ser humano una vez.-

-…-

-Ser humano una vez, un humano una vez.-

-Cuando el mundo no sea ya ficción.-

-Cola ya no tendré, eso extraño veré.-

-No es mi culpa si busco algo mejor.-

-…-

-Junto al mar viviré y un bikini usaré.-

-Yo seré el centro de atención.-

-En dos pies bailaré, una danza muy fina y cortés.-

-Ser humano una vez.-

-…-

Ambas comenzaron a incrementar el compás de la música, mientras sus cascos danzaban sobre sus instrumentos. Era como si los corazones de las dos intérpretes les hubiesen dado vida a los instrumentos que tocaban con fervor.

La armonía que ambas creaban al momento de tocar los instrumentos le hacía sentir a la chelista como si estuviese en medio de una presentación junto con la unicornio albina… Y lo más extraño era que podía sentir esos mismos sentimientos ser transmitidos por la melodía de la DJ.

Octavia sintió como si su cuerpo estuviera danzando aquel vals junto a Vinyl en el gran salón de Canterlot durante la Gran Gala del Galope… En ese momento eran solo ellas dos en el interior del enorme y elegantemente adornado salón. Podía imaginarse vistiendo un hermoso vestido de gala de color blanco, en tanto Vinyl lucía un elegante traje de color negro. Podía imaginar cientos de instrumentos tocando música a su alrededor sin la ayuda de ningún otro intérprete… Era casi como si la música que ambas producían las envolvía en un mundo completamente distinto… Era la primera vez que Octavia se sentía tan conectada con alguien… Eso la asustaba y ala vez la exaltaba… Lo peor de todo era que aún no sabia nada de la DJ y, sin embargo, Vinyl era capaz de actuar y armonizar con la chelista como si la conociera desde hace años.

-…-

-Ser humano una vez, un humano una vez.-

-Así es como quiero vivir.-

-Floreciendo una vez, renaciendo una vez.-

-Reiniciar mi forma de existiir.-

-…-

-Disfrutando de ser, un humano una vez.-

-No tendré nada más que pediiir.-

-Un pequeño empujón a través del cristal.-

-Y por fin seré humana una vez.-

-…-

Vinyl sintió que la interpretación de la chelista comenzaba a mejorar a medida que ambas tocaban la una a lado de la otra. Tavi continuaba prestándole su total atención a Vinyl… La unicornio albina, por otro lado, continuaba mirando los ojos de la chelista. Sentía como si aquellos hermosos ojos amatistas la comenzaran a cautivar cada vez más a medida que la melodía progresaba. Aquel momento era como revivir las incontables veces en las que la DJ y Cent pasaron juntos componiendo e interpretando música juntos.

Miles de recuerdos comenzaron a dar vueltas en su cabeza, en todos ellos podía ver al viejo mayordomo que había conocido siglos atrás acompañándola y enseñándole a tocar los múltiples instrumentos musicales que hoy en día Vinyl dominaba a la perfección.

Sintió como si las barreras que habían cubierto su corazón a través de los años finalmente comenzaran a caer permitiendo que el sonido del Cello producía la inundara hasta lo más profundo de su ser.

El vals que ambas tocaban en ese momento hizo que se perdiera por completo en sus recuerdos, mientras aquellos amables y cautivadores ojos amatistas comenzaban a llenar el vacío que se había formado en lo profundo de su ser. En el instante en el que la unicornio albina bajo la guardia sus ojos comenzaron a despedir un brillo de color carmesí tan intenso que fue capaz de traspasar la protección de sus gafas de sol. Sus colmillos comenzaron a crecer por debajo de sus labios mientras su pelaje comenzaba a erizarse por completo. Era como si el depredador que dormitaba en su interior finalmente estuviera despierto en su totalidad.

Ambas detuvieron su interpretación al mismo tiempo que la realización las golpeo como un balde de agua helada. La ilusión había desaparecido por completo, ambas yeguas mantenían la mirada en los ojos de la otra. Sin embargo, se trataban de miradas completamente distintas a las que ambas tenían momentos antes. Los ojos carmesí de Vinyl eran idénticos a los de un depredador hambriento, mientras que los ojos amatistas de la Chelista estaban llenos de temor.


Notas del Autor:

Ok, debo admitir algo… la verdad es que no tenía pensado que las cosas avanzaran tan rápido en un principio entre nuestras dos protagonistas, pero… mientras me encontraba escribiendo este capítulo mi reproductor decidió tocar la canción de "Humano otra vez" en su versión de piano en conjunto con un par de canciones de Disney adicionales que inmediatamente provocaron que las ideas comenzaron a fluir en mi cabeza de pronto y terminé por dejarme llevar y ponerlas en el capítulo.

Espero que hallan disfrutado de esta entrega y si es posible me gustaría que me dieran su opinión con respecto al enorme salto que le hice dar a las protagonistas en su relación con este capítulo.

Adicional, lamento mucho la espera de esta actualización, ya que el mes pasado estuve muy ocupado pero afortunadamente las cosas se han tranquilizado un poco y eso me ha permitido trabajar un poco en mis historias una vez más.

Nos estaremos viendo pronto. Recuerden cuidarse y sin más por el momento.

Hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.


En memoria de Carolina López Amada tía y ejemplo de vida

Mayo/1947 – Febrero/2020