Nota del autor:

Bienvenidos lectores a un nuevo capítulo de "Modes, Harmony and Tempo". Espero que sea de su agrado.

Originalmente, tenía pensado realizar este capítulo durante el fin de semana pasado, pero tuvimos que salir a hacer algunas compras así que eso me quito mucho tiempo de desarrollo, por lo que tuve que trabajar en el capítulo durante la semana. Aun así, creo que fue para mejor.

Cuídense mucho y sin más por el momento… COOOOMENZAMOS!

Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.

Lean y comenten


Leyends of harmony – Modes, Harmony and Tempo.

Capítulo 11 – Aquel que vive a través de ti

La oscuridad de la noche cubría cada rincón de la mansión, únicamente las luces de un par de candelabros hacían frente a esa fría noche de otoño. La tenue luz que emitían las velas era incapaz de apartar aquel ambiente tétrico y desmotivador.

Cualquiera creería que aquella mansión se encontraba deshabitada de no ser por que aún a esas horas de la noche se podía apreciar a la servidumbre de la mansión ir y venir con tazas de té, chocolate caliente y galletas que ofrecían a los múltiples familiares que se encontraban reunidos en el enorme salón principal de la mansión.

La mansión se encontraba principalmente adornada con retratos de los integrantes de la familia. recuadros y pinturas magistrales se hallaban dispuestas en las paredes y muros de la edificación; siendo la pintura situada en el descanso de la escalinata principal, el más llamativo y grande de todos, en él, se podía observar el retrato de los miembros fundadores de la familia:

Cent Melody era un corcel delgado de edad mayor, su pelaje lucía un tono grisáceo mientras que su crin y cola eran adornadas por cabellos plateados en los cuales aún se podían observar residuos del color negro que alguna vez predominó en su juventud, sus ojos amatistas demostraban una mirada llena de compasión y amabilidad, y sin embargo emitían un aire de elegancia. Junto al Fundador de la familia se encontraba su esposa Tulip Melody, una yegua que al igual que él, tenía múltiples líneas dibujadas en su rostro, una clara muestra del paso de los años y del peso que la yegua cargaba consigo. A cada lado del viejo matrimonio se encontraban dos corceles mucho más jóvenes; Whistle el más joven de los dos, llevaba puesto un traje el cual se encontraba bastante desalineado, la corbata suelta a cada lado de su cuello, y una camisa rosada desabrochada hasta la mitad de su pecho. Al otro lado se encontraba Sonnet, el primogénito de Cent. A diferencia de su hermano, Sonnet lucía un traje perfectamente planchado y limpio, Un monóculo situado sobre su ojo derecho y un bigote corto le daban un aire de seriedad muy similar al de su padre. Finalmente, en medio de los cuatro ponis terrestres se podía apreciar a un potro, su pelaje lucía el color del chocolate amargo y su crin tenía un tono plateado muy similar al que lucía la crin del viejo Cent.

La familia Melody había crecido con los años y los numerosos retratos situados en el salón principal de la mansión eran prueba de ello. Sonnet y Whistle aparecían en otros retratos junto a sus parejas y sus hijos, quienes a su vez aparecían en otros retratos rodeados de otros ponis con los que habían entablado fuertes lazos de amistad, algunos de ellos incluso contaban con sus familias propias. Todos esos retratos mostraban a una enorme familia bien cimentada y feliz, algo que contrastaba mucho con el ambiente que se respiraba esa noche en la mansión.

Los miembros directos de la familia y las amistades más cercanas de esta se encontraban reunidos esa misma noche. A pesar de que no era raro que la familia Melody realizara reuniones de vez en cuando, aquella ocasión la solicitud había sido enviada específicamente a los miembros más cercanos de la familia por orden directa de Cent Melody.

Si bien todos esos ponis sentían un gran cariño por el viejo corcel, lo cierto era que resultaba doloroso permanecer esa noche en el interior de la mansión. Todo lo que podía escucharse era al sonido del viento golpeando las ventanas y la lluvia que caía sin cesar. Sin embargo, el silencio que dominaba en el cuarto principal de la mansión les producía una sensación de incomodidad inimaginable. Sabían perfectamente bien que el Líder de la familia los había citado a todos esa noche con un único propósito en mente. Y aunque todos sabían la razón no podían evitar desear que aquello fuera solo un mal sueño.

Por otra parte, existía algo más que los mantenía completamente alerta y a la expectativa, puesto que sabían que ella vendría esa noche. Las amistades más cercanas de los Melody, al igual que los descendientes directos del linaje del corcel, habían escuchado historias de ella por años, historias de la yegua que ayudó a Cent a construir la enorme mansión, historias de la yegua que ayudó a los jóvenes Sonnet y Whistle a desenvolverse en la sociedad… y sin embargo, solo unos pocos la conocían en persona, pues se decía que era un poni libre como el viento que aparecía solo cuando se le apetecía hacerlo y únicamente cuando la noche se encontraba en su plenitud.

-Sonnet- llamó el menor de los hermanos. -¿Estás seguro de que ha sido una buena idea?- Preguntó el corcel mientras abrazaba a su esposa, una yegua proveniente de una buena familia en Baltimare.

-Fue decisión de nuestro padre… Y no pienso negarle una petición en estos momentos- respondió Sonnet.

-Lo sé, pero la última vez ella…-

-Tenemos que confiar en nuestro padre Whistle… de la misma forma que lo hizo nuestra madre-

-Pero ella… Madre estaba sufriendo… Ella no tenía el derecho de hacer lo que hizo-

-Basta Whistle, sabes bien que ella no lastimó a nuestra madre…- respondió Sonnet caminando hasta quedar de frente a la pintura que adornaba la escalinata principal, su hermano menor se apartó de su esposa para seguirlo. -En todo caso sabes bien que lo que hizo fue mejor para nuestra Madre… de haber continuado así habría sufrido mucho más-.

Whistle miró a su hermano. Sonnet mantenía su mirada fija en el retrato. Habían pasado casi veinte años desde la muerte de Tulip a causa de una enfermedad, que hasta entonces se decía era incurable y la cual provocaba una degradación en el cerebro del paciente, dañando así sus memorias al igual que sus funciones motoras. Por lo que no era extraño que Tulip tuviese periodos de pérdida total en los que olvidaba hasta su propio nombre, o sufriera convulsiones de forma repentina.

-Sabes tan bien como yo lo triste que madre se ponía cuando descubría que era incapaz de recordarnos a nosotros o a nuestro padre y… después del ultimo ataque fue una suerte que Padre alcanzara a sujetarla antes de que se cayera por las escaleras. No me extraña que ambos tomaran esa decisión-

-Aun así… Debieron discutirlo con nosotros- dijo el hermano menor con melancolía.

-Si te soy sincero yo habría estado de acuerdo… y es por eso por lo que he decidido no interponerme en su decisión.- comento Sonnet sin apartar la mirada del retrato

-Debe ser duro para todos ellos también- comento Whistle mirando a los ponis que se encontraban en el salón principal. -Quizá debemos decirles la verdad-.

-Tal vez tengas razón… es probable que por eso padre solo invitó a aquellos que consideraba dignos de confianza. Después de todo, padre le tiene un gran afecto y debo admitir que, aunque no compartimos lazos de sangre, ella es casi como una hermana para nosotros-

-Lo sé-

-Incluso ahora le tienes un gran afecto, admítelo Whistle…- bromeo Sonnet- A pesar de lo que paso con mamá y de la pelea que tuviste con ella… estoy seguro que aun la aprecias tanto como yo…- dijo el mayor de los hermanos -Además… Sabes bien que ella no lo habría hecho si no se lo hubieran pedido ambos- Whistle no dijo otra palabra, de cierto modo sabia que su hermano tenía razón… después de todo sabía bien que la unicornio se había negado a acceder a la petición de Tulip varias veces, hasta que finalmente Cent también se lo pidió.

TOCK, TOCK, TOCK

El sonido de un poni llamando a la puerta principal atrajo la atención de los presentes. El más anciano de los mayordomos observó a los dos hermanos como si les estuviese pidiendo su permiso para abrir la puerta. Sonnet se dio la media vuelta para mirar al mayordomo antes de asentir una vez, gesto que el mayordomo tomó como su aprobación antes de aproximarse a la entrada principal de la mansión, para cederle el paso al recién llegado.

Los escasos murmullos y lamentos fueron totalmente silenciados por el rechinar de las bisagras de acero, el sonido de la lluvia cayendo y el fuerte viento que azotaba el exterior… sin embargo, nada de eso los preparó para lo que observaron de pie al otro lado de la entrada.

La criatura situada en el pórtico estaba cubierta por las sombras de la noche, el poni recién llegado llevaba puesto un vestido grande y elegante propio de una dama de la sociedad, aunque era claro que la tela y el color de este se encontraba extremadamente desgastado. Sobre su cabeza llevaba un enorme sombrero adornado con plumas de colores. Sobre el puente de su nariz se encontraba un par de cristales oscuros con la forma de una media luna.

El repentino haz de luz acompañado por el característico estruendo de un relámpago, se hizo presente iluminando a la yegua. Su pelaje blanco como la nieve hacía brillar aún más el color azul eléctrico de su crin y cola, sin embargo, más de uno de los presentes se vio obligado a contener un grito al notar el enorme par de colmillos que sobresalían de los labios superiores de la yegua, los cuales eran acompañados por un par de ojos brillantes como el carmín.

-Bienvenida Hermana- dijo Sonnet.

-Bienvenida a casa… Vinyl- añadió Whistle.


El cuarto principal de la mansión se encontraba lleno de instrumentos musicales de diversas formas y tamaños, partituras y composiciones de gran éxito y renombre. Si bien la mayoría eran obsequios, mucho de aquella colección de canciones eran de la autoría de Cent.

En una de las paredes se podía apreciar un viejo guarda ropa de madera, una mesa de noche situada a un lado de la cama tenia en su superficie seis figuras de estambre que representaban a Cent, Tulip, Sonnet y Whistle, una de las otras dos figuras tenia la forma de un pequeño poni de color café oscuro cuya crin y cola lucían un color plateado muy similar al de Cent. La otra figura tenia la forma de un unicornio de color blanco cuya crin y cola lucían un color azul eléctrico.

Al otro lado de la cama se encontraba un poni terrestre adulto muy similar al pequeño poni de estambre que se encontraba situado junto a las otras figuras. Chocochips, era el poni más leal de la familia de los Melody. Aunque había recibido el apellido de los Melody como hijo adoptivo de Cent y Tulip, no podía evitar sentirse inferior a Sonnet y Whistle por no haber sido capaz de hacer más por el poni al que con tanto orgullo llamaba padre.

Chocochips quedó huérfano tras la guerra contra el imperio de cristal, y gracias a la amabilidad de una muy peculiar unicornio albina, fue capaz de conocer a Cent Melody quien en esos años trabajaba como mayordomo para la familia noble de los Blueblood. El poni miró la cama situada en el centro de la habitación, se trataba de una cama grande en la que había dormido muchas veces en el pasado. Recordaba perfectamente bien aquellos días en los que un Chocochips mucho más joven era perseguido por los recuerdos de su infancia y los traumas que la guerra contra el imperio de cristal y la consecuente rebelión de la Colonia Lunar habían dejado en él. Aquellas experiencias le habían causado serias pesadillas en el pasado, afortunadamente Tulip y Cent siempre tuvieron un lugar listo para el cada vez que el entonces pequeño potro se escabullía en la cama de sus padres adoptivos.

En aquel momento solía pensar que la cama era demasiado pequeña para los tres, pero ahora, al ver al viejo corcel recostado solo sobre esa cama, no podía evitar notar lo grande que esta lucia sin la presencia de Tulip.

Tampoco pudo evitar notar la enorme diferencia entre el viejo mayordomo que había conocido años atrás y el viejo lord que ahora dormía plácidamente bajo las cobijas. Cent Melody lucia extremadamente delgado, sus patas apenas podían sostenerlo, casi no comía y necesitaba la ayuda constante de Chocochips para poder bañarse e incluso levantarse al baño. Aunque si era sincero no podía evitar pensar que era un verdadero milagro que un poni de su edad continuara con vida. Incluso Tulip quien era varios años más joven que Cent había sido victima de una enfermedad degenerativa causada por la edad. Si bien la yegua no murió de causas naturales, no podía evitar pensar que incluso sin la intervención de Vinyl, Tulip no habría durado muchos años, después de todo, en su último año de vida, Tulip lucia muy similar a Cent ahora, la diferencia era que en ese entonces Cent Melody era quien cuidaba de Tulip de la misma forma en la que Chocochips ahora lo cuidaba a él.

-Padre- dijo Chocochips acercándose al corcel mientras pasaba un casco sobre su frente. El poni no pudo evitar notar que incluso en su estado, el Poni no dejaba de transmitir esa elegancia que lo había caracterizado por años.

-Choco- respondió Cent con voz cansada.

-Aquí estoy padre- dijo el poni arrodillándose a su lado para sujetar al anciano por el casco.

-Quiero pedirte un favor- dijo el anciano mirando al poni a los ojos. Los ojos amatistas de Cent lucían exhaustos, el brillo que los caracterizó por años era casi imperceptible en ese momento.

-Lo que sea Padre- respondió el corcel.

-Quiero que vallas por mi Cello y lo traigas aquí… Le prometí tocarlo una última vez para ella- dijo el anciano con dificultad.

-Pero padre ella aún no ha…-

-Ella vendrá… estoy seguro de que lo hará…-

TOCK, TOCK, TOCK

Chocochips dirigió su mirada en dirección a la puerta de la habitación, podía sentir su corazón acelerarse. Tenía miedo de lo que estaba por ocurrir, él y sus hermanos sabían la razón por la que ella no deseaba presentarse esa noche, pero si estaba aquí… si realmente era ella… solo existía una razón por la que se presentaría a media noche, la hora en la que su poder era más fuerte.

-Ve por él, es de mala educación hacer esperar a una dama- dijo el corcel dedicándole una suave sonrisa.

-Así lo haré padre- respondió el poni levantándose sobre sus cuatro cascos antes de salir de la habitación.

Cent permaneció recostado sobre su cama, su respiración era lenta, su cuerpo se sentía cansado, pero aún así no tenía miedo… de hecho era todo lo contrario… No podía evitar que su corazón se acelerara un poco por sus ansias de volver a verla, habían pasado veinte años desde su ultimo encuentro y aunque sabia que Vinyl podía haber tomado la decisión de no presentarse esa noche, sabía perfectamente que su amiga no le fallaría y él… él tampoco le fallaría otra vez.

Escuchó los pasos de un pequeño grupo de ponis aproximarse a la habitación. Lentamente el anciano abrió sus hermosos ojos amatistas, observando atento a la yegua que ingresó a la habitación seguida por sus dos hijos mayores.

El viejo corcel le sonrió amablemente, Vinyl simplemente se retiró el sombrero y sus cristales oscuros antes de mirarlo a los ojos.

Los ojos de la yegua despedían un brillo de color rojo como el carmín, la mirada de la yegua no parecía emitir emociones, pero Cent podía notar la frustración en su mirada, el color de sus ojos y el hecho de que sus colmillos se mostraran por debajo de sus labios superiores era un claro indicio de que la yegua estaba molesta. Y él sabía perfectamente la razón, aun así, no podía dejar de sonreírle.

-Me da mucho gusto verte- dijo el viejo poni.


Aun cuando su corazón había dejado de latir desde hace más de medio siglo, la yegua no pudo evitar sentir un dolor en su pecho al notar el estado del corcel. El cuerpo de cent lucia mucho más delgado y débil que la ultima vez, pero… aún así, el viejo mayordomo no había perdido su característico carisma y aquella preocupación que sentía por ella.

Vinyl sabía que Sonnet, Whistle y Chocochisp desaprobaban por completo lo que le hizo a Tulip. Aun si la intérprete contaba con el consentimiento de la misma Tulip y Cent, la unicornio albina sabia que muy en el fondo los tres corceles continuaban teniendo cierto rencor hacia ella. Tal vez no en la misma cantidad que hace veinte años, más sin embargo, sabía que ese sentimiento seguía en ellos.

De todos modos, no podía decir que los ponis estaban equivocados, después de todo ella era un depredador… Un depredador que había tomado la vida de Tulip en esa misma habitación, en esa misma cama, en una noche como esa. A pesar de todo, no pudo evitar pensar en lo diferente que era esa noche en comparación con la de hace veinte años.

Si bien Vinyl se negó rotundamente a hacer lo que hizo con Tulip, lo cierto era que… aún cuando le tenia un gran afecto a la pareja del viejo mayordomo, la verdad era que una vez que Tulip expuso su cuello esa ultima noche… la unicornio albina no dudó ni un segundo en cumplir el deseo de Tulip… el deseo de Cent… y liberar a la yegua de su sufrimiento al beber de la sangre de la yegua mientras le inyectaba un veneno mortal por medio de sus colmillos.

Los ponis vampiros como ella, poseían glándulas en la base de sus colmillos superiores, un órgano muy similar al de las serpientes, el cual les permitía controlar la cantidad de veneno que deseaban inyectar a sus presas. Sin embargo, a diferencia del veneno de otras criaturas, el veneno que segregaban los vampiros al morder a su presa funcionaba como un sedante natural, para evitar que la víctima hiciera un movimiento brusco que pudiese causar algún daño a los colmillos del vampiro. Cuando el veneno era subministrado directamente a las arterias del cuello, este rápidamente viajaba a la cabeza del poni causando que el sedante actuara de una forma mucho más rápida en comparación con la mordedura que un vampiro podría causar en otra parte del cuerpo de su víctima.

Aunque indoloro… el veneno de un poni vampiro ciertamente era letal, ya que, dentro de los componentes del veneno, el vampiro también inyecta en su victima la maldición de su inmortalidad, por lo que, una vez inyectado la única forma de evitar la muerte total, la víctima tendría que beber la sangre del vampiro mientras el veneno comenzaba a surtir efecto. Al hacerlo la sangre del vampiro y el veneno se mezclarían provocando una mutación en el cuerpo y magia de la víctima. Se trataba de un proceso lento y doloroso, durante el cual la magia interna del poni se vería afectada provocando que el poni desarrollé una mayor fuerza y velocidad al igual que una menor tolerancia al calor y sobre todo a los rayos del sol. Junto con estos cambios el poni también recibía un par de alas similares a las de un murciélago, así como un par de largos colmillos y ojos rojos que le permitían cazar mejor en la oscuridad.

Por otra parte, hacer lo mismo con Cent era algo que la aterrorizaba tanto como la excitaba, literalmente… desde la primera vez que la unicornio albina probó la sangre del entonces mayordomo de la familia noble de los Blueblood, su cuerpo de algún modo se volvió adicto a su sabor… A diferencia de la sangre de otros animales o ponis de los que se había alimentado, la sangre de Cent Melody causaba en ella una atracción en extremo poderosa. Y quizá era eso lo que realmente la tenia en su estado actual. Por un lado, deseaba evitar la muerte de su viejo amigo. En el otro casco, sin embargo, estaba el enorme deseo que tenia por beber la sangre del poni.

Vinyl simplemente se retiro su sombrero y sus gafas de sol, para aproximarse al corcel, existía otra forma de posponer lo inevitable, algo que el corcel y ella estuvieron haciendo durante un largo tiempo hasta antes de la muerte de Tulip. "El Lazo de supremacía" pensó la yegua albina, por medio de ese ritual Vinyl podría darle a beber a Cent una buena cantidad de su sangre, con lo cual el corcel recuperaría su salud por completo. Aquel método era una solución temporal, pues una vez que el cuerpo del poni comenzara a agotar las reservas de sangre que Vinyl le diera, su cuerpo comenzaría a deteriorarse nuevamente hasta que fuera capaz de beber la sangre de Vinyl nuevamente.

El problema era que desde la muerte de Tulip, Cent se negó rotundamente a continuar bebiendo de la sangre de Vinyl, pero aun así tenía que intentarlo.

Vinyl se colocó a un lado de su viejo amigo, sorprendiendo a Sonnet y Whistle en el instante en el que la yegua se mordió uno de sus cascos para ofrecerle su sangre al viejo mayordomo.

-Bebe- dijo la yegua con su voz rasposa y desafinada.

Cent miró el casco ensangrentado de Vinyl por un momento antes de negar con la cabeza mientras usaba su pata frontal para apartar gentilmente la pata herida que le ofrecía la intérprete. -No Vinyl, no necesito más de tu sangre- dijo la yegua. Ambos hermanos se miraron incrédulos, ninguno de ellos tenia idea de que su padre hubiese bebido la sangre de Vinyl con anterioridad.

La yegua insistió una vez más, debía ser tan necia como el corcel si quería lograr que su amigo entendiera que ella podía salvarle la vida si así se lo permitía.

-No Vinyl- Respondió Cent mirándola al tiempo que apartaba nuevamente el casco de la yegua el cual había comenzado a sanar cerrando por completo la profunda herida y deteniendo el flujo del vital líquido.

-Sin embargo, debo agradecerte Vinyl- añadió el corcel -Si no me hubieses dado de tu sangre durante todos esos años estoy seguro de que Habría sido Tulip la que hubiese tenido que verme partir al otro mundo antes que ella- comentó Cent.

"Eso no significa que yo quiera verte morir" pensó la unicornio albina mientras negaba con la cabeza. -Yo… puedo… transformarte- dijo con dificultad la yegua.

-No podría hacerlo Vinyl- dijo Cent mirándola mientras apartaba un par de lagrimas de sangre del rostro de la unicornio, dejando su blanco pelaje ligeramente manchado de rojo. -Yo no podría ser tan fuerte como tu… Se lo mucho que duele perder a un ser que amas y fue por eso que decidí vivir más tiempo que Tulip usando el poder de tu sangre, pero… no podría soportar ver a mis hijos partir… No es natural que un padre entierre a sus hijos… me terminaría destruyendo-

"Me tienes a mi" pensó la unicornio albina señalándose a ella misma con un casco.

Nuevamente el viejo mayordomo negó con la cabeza -No vinyl, aún si te tuviese a mi lado, si decidiera aceptar tu propuesta y volverme inmortal… mi vida no tendría ningún sentido si no puedo disfrutr de esa vida al lado de la poni de la que me enamoré- respondió el corcel.

-No… no lo entiendo- respondió Vinyl con su voz rasposa, no estaba segura si le costaba trabajo decir aquellas palabras por el daño en sus cuerdas vocales o si existía otra razón.

-Te puedo asegurar… que un día lo entenderás Vinyl- respondió su viejo amigo -Y cuando eso ocurra comprenderás porque incluso los vampiros poseen un ritual para abandonar su inmortalidad- le comentó Cent mientras continuaba limpiando las lágrimas de su amiga.

-Padre- la voz de Chocochips, los interrumpió. El resto de los presentes dirigieron la mirada al más joven de los corceles, quien llevaba un enorme estuche fuertemente atado sobre su espalda.

-Te prometí una última pieza musical- dijo el corcel mientras se apoyaba de Vinyl para sentarse a la orilla de la cama.

La yegua observó a Chocochips aproximarse a ellos antes de sacar el enorme Cello de su estuche para colocarlo frente a Cent.

El viejo mayordomo tomo el instrumento inclinándolo para sostener el mango sobre su hombro mientras posicionaba uno de sus cascos sobre las cuerdas al tiempo que sujetaba el arco con su otra pezuña.

Ciertamente el músico se sentía extraño al tocar aquel instrumento en esa posición, pero en vista de que su estado actual le impedía tocar el instrumento apoyándose solo en sus patas traseras, el poni optó por no quejarse más.

Tan pronto como se sintió completamente preparado el viejo corcel miró a sus tres hijos esbozando aquella sonrisa amable. Los tres entendieron el mensaje y abandonaron la habitación, esa sería la última vez que verían a su padre con vida, una ultima sonrisa como recuerdo… Chocochips no pudo evitar mirar una ultima vez al interior de la habitación antes de cerrar por completo la puerta de los aposentos de su amado padre.

Vinyl se aproximó a Cent subiendo a la cama y posicionándose detrás de él, Su cuerno brillante ayudaba a al mayordomo a soportar el peso del Cello, mientras abrazaba a su amigo con sus cascos frontales.

-La canción que interpreta Cent es "Ring your song" de "Yuki Kajiura"-

-…-

-Ni la Luz ni la oscuridad-

-Nos podrá un día apartar-

-Miremos al mañana-

-Mi vida renovaré-

-…-

-En mis alas llevaré plumas-

-Hechas de felicidad-

-Destruirán tu tristeza-

-Y mi canción escucharás-

-…-

-Usando mis melodías-

-Yo tu alma sanaré-

-Mis más preciados recuerdos-

-En mi canción te entregaré-

-…-

Vinyl bajó la mirada, sus ojos Violetas se cruzaron con la mirada amatista de su viejo amigo. Cent levantó su barbilla exponiendo su delgado cuello en su totalidad. La yegua dudó por un momento mientras el corcel continuaba tocando la melodía. Vinyl se armó de coraje, sus ojos se humedecieron con lágrimas de sangre, el iris de sus ojos comenzó a tomar un intenso y brillante color rojo, mientras sus enormes colmillos se hundían en la suave piel del corcel, permitiéndole comenzar a beber de su sangre tal como lo había hecho veinte años atrás con Tulip. En el instante en el que Cent detuvo por completo su melodía, Vinyl se afianzó con fuerza al cuello de su amigo. Cent había muerto y junto con él Vinyl perdió una parte de su ser.


En la actualidad

La chelista se encontraba recostada sobre su espalda, completamente a merced de la yegua que la mantenía sujeta con fuerza. Sus ojos se encontraban fuertemente cerrados mientras sentía la tibia respiración de la Dj acariciar el suave y fino pelaje que cubría su cuello. Octavia podía sentir las afiladas puntas de los enormes colmillos de Vinyl ligeramente presionados sobre su piel.

Podía sentir su propio corazón retumbando en su interior, estaba segura de que a esas alturas su corazón no tardaría en salir corriendo de su propio cuerpo.

-Cent-

La voz quebrada de la otra yegua la obligo a abrir los ojos con lentitud. Lo que descubrió la dejo sin palabras.

Los ojos de Vinyl tenían un color rojo intenso, idéntico al que había presenciado aquella noche en el vagón del tren, sin embargo, su mirada era completamente distinta a la que había presenciado momentos atrás… aquellos imponentes ojos de color carmín derramaban lágrimas de sangre incesantemente. La expresión en el rostro de la DJ era una combinación de completo Shock y una profunda tristeza. Lucia como si algo en su interior se hubiera hecho pedazos y aunque todos sus sentidos le gritaban que saliera corriendo de la habitación ahora que su atacante se encontraba en tal estado, algo en lo profundo de su mente no paraba de susurrarle algo al oído.

-Lo lamento… lo siento tanto Tavi- dijo la yegua antes de apartarse lentamente de la Chelista. Octavia miró a la yegua que sollozaba miserablemente a su lado.

"¿Cent?" pensó la chelista, estaba segura de que había escuchado correctamente. "¿Porque conoce el nombre de mi ancestro?" se cuestionó. Si bien la Familia Melody poseía una larga historia, era muy difícil que otros ponis conocieran el nombre de aquel corcel… No porque no se tratara de alguien famoso… sino porque el paso de los años había borrado casi por completo aquel nombre de la memoria de muchos de los ponis de la actualidad.

Entonces comprendió lo que aquella voz había intentado decirle desde aquella noche en el vagón.

-Tu y yo…- dijo la chelista tragando saliva -Ya nos conocíamos ¿No es así?-


Notas del Autor:

OMG hoy si me inspire jajajajaja.

Espero que este capitulo halla sido de su agrado, muchas gracias por el apoyo y soporte que me han dado durante este primer año de la historia.

Me sentí muy bien al escribir este capitulo en especial porque se centro mucho en la historia de fondo de Vinyl y su relación con la familia Melody, o al menos con los integrantes de hace más de 500 años de la familia Melody.

Voy a pensar un poco como voy a abordar el siguiente capítulo. Pero espero que todo salga bien al final.

Aquí un par de notas… No se si deba indagar mucho en algunos de los personajes, pero si me gustaría comentar que el personaje de Chocochips está basado en uno de los ponis que aparecen en el video animado de Children of the night de DUO CARTOONIST.

Hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.


En memoria de Carolina López Amada tía y ejemplo de vida

Mayo/1947 – Febrero/2020