Nota del autor:

Bienvenidos nuevamente mis queridos lectores a un nuevo capítulo de "Modes, Harmony and Tempo". Yo soy Halsenbert y espero que la historia siga siendo de su agrado.

Cuídense mucho y sin más por el momento… COOOOMENZAMOS!

Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.

Lean y comenten


Leyends of harmony – Modes, Harmony and Tempo.

Capítulo 18 – Confianza

La yegua entró en la habitación escoltada por Viper. El interior se encontraba adornado por varios cojines de piso, sobre los que se encontraban recostadas las yeguas que componían el harem de su amo. Apostados en las esquinas de la habitación se localizaban algunos de los esclavos que atendían el mantenimiento y cuidado de la mansión. Situado al fondo del harem se encontraba un cómodo sofá de gran tamaño, sobre el que el amo de la mansión de los Wine se hallaba recostado.

Cada una de las yeguas del harem tenía alguna característica o color único que las hacía destacar como verdaderas muñecas de aparador. Todas eran jóvenes, y hasta donde Vinyl sabía, todas ellas habían sido convertidas por su amo tan pronto como cumplieron la mayoría de edad.

Otra de las pocas cosas que tenían en común las yeguas del harem de su amo, era sin duda alguna su raza. Mientras su amo usaba a los pegasos y ponis terrestres como simples esclavos, para hacerse cargo de las actividades de limpieza, cuidado de los jardines o incluso como sacrificios eventuales, todas las yeguas que componían su harem personal eran unicornios. Después de todo, su amo consideraba que los unicornios eran los únicos ponis dignos de formar parte de su colección privada al igual que lo era ella ahora.

Si bien Vinyl no había cedido a los intentos del corcel por seducirla para que se entregase a él en cuerpo y alma, la unicornio albina sabía de antemano que el lord tenía un interés especial en ella. Algo que había causado muchos roces con la hermana de su amo, Pink Wine, así como convertirla en objeto de muchas de las miradas de resentimiento del guardaespaldas personal del lord que en ese momento la escoltaba.

Por otro lado, Vinyl encontraba particularmente curioso que su amo hubiese usado el ritual del "Lazo de Obediencia Absoluta" en todos sus súbditos y concubinas incluyéndola a ella, para de ese modo poder controlar todas sus acciones, pero deliberadamente hubiese decidido no hacer lo mismo con Viper o con Pink.

Pese a esto, desde que el Lord había descubierto la resistencia que Vinyl tenia a los efectos del ritual, el líder del clan había comenzado a tratarla de la misma forma y con la misma estima con la que trataba a Pink y Viper. Por lo que, de algún modo Vinyl también había terminado por convertirse en una de las vampiresas que el lord estimaba por encima del resto.

-Mi querida Vinyl, me alegra que regresaras- la grave voz de su amo inmediatamente la regresó a la realidad.

Lord Red Wine era un corcel fornido y alto con un pelaje de color marrón y crin negra, sus ojos carmesíes la miraban hambrientos, aunque la unicornio albina podía notar que el apetito de su amo en ese momento no tenía absolutamente nada que ver con el consumo de sangre.

-Puedo ver que lo has hecho bien, FreshFish ya me ha contactado indicándome que todo ha salido de maravilla- explicó el corcel agitando una hoja de pergamino con una de sus pezuñas.

En su última misión su amo le había encargado a Vinyl que se asegurara de desaparecer a la competencia que FreshFish tenía en ese momento con otros gremios, para así, hacerse con el control total de los tratos y negocios ilícitos que se llevaban a cabo en los muelles de Manehattan, como lo era la trata de esclavos.

Vinyl sabía que sus actos levantarían sospechas acerca de la repentina desaparición de los líderes del gremio de pescadores de esa área, pero era poco probable que encontraran los cuerpos que la unicornio albina había hundido en el fondo de los muelles para convertirlos en el almuerzo de la vida marina que habitaba ahí.

Y de cualquier forma las princesas se encontraban más ocupadas lidiando con la rebelión del imperio de cristal como para prestarle atención a esos detalles, con un poco de suerte la comandante Hurricane relacionaría la desaparición de esos ponis con algún ataque provocado por los soldados del imperio de cristal.

-Parece que finalmente te encuentras lista para las grandes ligas, mi pequeña y silenciosa ave cantora- se mofó su amo relamiéndose los colmillos de placer.

El corcel se encontraba recostado con su espalda sobre el respaldo de su enorme sofá mientras una de las concubinas atendía la mitad inferior de su cuerpo.

-Vinyl terminó el trabajo como lo solicitó, incluso hemos traído a un par de esclavos que quizá podrían serle de utilidad amo.- dijo Viper tirando de una cadena que mantenía sujeta en una de sus patas frontales.

El lado opuesto de la cadena se encontraba atado a un par de bozales que se hallaban firmemente sujetos a los hocicos de dos ponis terrestres. Ambos ponis tenían cuerpos bien tonificados, aunque lucían varias marcas de golpes y cortes. A juzgar por las marcas en los cuerpos de los dos ponis esclavos, Red imaginó que Viper había usado uno de sus látigos en ellos antes de llevarlos ante él. Después de todo, Viper se deleitaba torturando a sus víctimas mucho antes de alimentarse de ellas.

Con cierto recelo, el lord apartó la cabeza de la concubina que se meneaba debajo de su cintura para aproximarse a los recién llegados.

El Lord avanzó con tranquilidad y porte para después comenzar a observar el estado de los dos nuevos esclavos que Viper y Vinyl le habían traído como regalo.

El primero era un poni de un pelaje gris, su crin tenía un color plateado envidiable y sus ojos lucían un color azul claro como el cielo, en sus flancos se podía observar un abanico de color dorado. La otra era una hembra de un pelaje azul claro, su crin y cola tenían un color blanco, por otro lado, sus ojos lucían un color purpura ligeramente oscuro.

-Mmmm, ambos son ponis terrestres, pero veo que tienen cuerpos resistentes.- comentó el corcel antes de mirar a la unicornio albina esbozando una sonrisa casi empática. -Ya que has hecho un excelente trabajo con Freshfish, ¿Qué te parece si te obsequio a estos dos a ti Mi querida Vinyl? Podrían ayudarte a satisfacer tus necesidades o si lo deseas puedes dejarlos encadenados en las mazmorras para que puedas alimentarte de ellos cuando te sientas débil. Quien sabe, es probable que ellos te ayuden a superar esa necedad que tienes a beber sangre, tal vez si los tienes a tu lado tu apetito terminará por aflorar por si mismo- se burló su amo, encendiendo su cuerno para desatar la cadena del casco de Viper y así ofrecerla a Vinyl.

-Amo…- estuvo a punto de protestar Viper cuando Red añadió.

-Claro que, si lo deseas, puedes rechazar mi regalo. Pero de ser así… será Viper quien se quede con estos pequeños trofeos-.

Vinyl miró a los dos ponis quienes habían comenzado a temblar de solo pensar en lo que les esperaba si eran ofrecidos al guardaespaldas. Quizá Vinyl no tenía ninguna utilidad para aquellos mortales, pero tampoco tenía la intención de permitirles más sufrimiento, al menos si permanecían a su cuidado, Vinyl podría darles una mejor vida de la que recibirían si Viper terminaba convirtiéndose en su celadora.

Sin pensarlo más, la intérprete sujetó la cadena que le ofrecía su amo. -Excelente, solo recuerda no dejarlos sin supervisión, no queremos que alguna de mis concubinas termine por alimentarse de tus mascotas, cierto mi querida Vinyl.- añadió su amo acariciando la mejilla de la unicornio.


En el presente

Vinyl observó la resplandeciente Luna que brillaba por encima del pequeño Ponyville. Sobre su lomo se encontraba recostada la chelista, las patas frontales de Tavi permanecían aferradas con firmeza a su cuello mientras que su cabeza reposaba flojamente a uno de sus costados.

Aún confundida y completamente absorta en sus pensamientos, la DJ continuó andando por las calles del modesto pueblo.

El calor que producía el cuerpo de la violonchelista era reconfortante. La unicornio albina podía sentir la tibia respiración de Tavi acariciando el pelaje de su cuello, lo que causaba que la DJ le robara una que otra mirada a la intérprete que permanecía inalterada en su posición.

-Sabes, me parece curioso tu comportamiento- la voz de Bon-Bon atrajo su atención. -Con solo observarte por un par de horas pude notar que aprecias a la señorita Melody.- añadió la vendedora de dulces, quien al igual que la DJ, llevaba sobre su lomo a la unicornio de color menta. -Lo que no puedo comprender es la enorme capacidad que tienes para mantener el control…-

Bon-Bon hizo una pausa para mirar a Lyra y asegurarse de que aún permanecía noqueada por el alcohol antes de continuar.

-Durante mis misiones, me he topado con algunos ponis similares a ti, vampiros que la princesa Celestia me pidió aniquilar porque representaban un riesgo para el reino.-

"¿Acaso, intenta intimidarme?" Pensó la DJ mientras mantenía su mirada fija en su interlocutora.

-En todas esas misiones, dejaba que mis objetivos me intentaran seducir, la mayoría de las veces simplemente me guiaban a un lugar aislado y completamente apartado del resto de la multitud para poder satisfacer su sed de sangre. En todas esas ocasiones bastaba con dejar que esos vampiros olieran un poco de mi sangre o me besaran en los labios para que sus instintos afloraran y se arrojaran a mi cuello.- explicó Bon-Bon levantando una de sus patas frontales para mostrarle a la DJ una pequeña herida.

Vinyl miró la herida de Bon-Bon e inmediatamente formuló una posibilidad, probablemente la otra hembra había intentado atraer su atención al cortarse deliberadamente con el cuchillo que habían pedido prestado a Berry, con el único propósito de saber si Vinyl realmente no representaba algún riesgo para Tavi o Lyra.

Los agudizados sentidos de la DJ podían percibir el olor a hierro que provenía de la sangre de Bon-Bon. Y aunque sentía cierto gusto por probar la sangre de la poni terrestre que andaba a su lado, lo cierto era que el aroma que emanaba de la chelista que cargaba a sus espaldas era aún más intoxicante.

Hasta cierto punto agradecía que Bon-Bon no hubiera intentado herir la pata de Octavia para provocar a la DJ con el aroma de la sangre de la chelista, porque si de algo estaba segura Vinyl, era que podría resistirse a beber la sangre de cualquier poni que no fuera Tavi.

"¿Pero entonces, porque no hice nada cuando ella me besó?" reflexionó la DJ. Anteriormente el aroma de Tavi la había puesto al borde de la locura, y tal y como lo había mencionado Bon-Bon, era muy común que un pony vampiro perdiera el control con solo besar a su presa en los labios. "Entonces ¿por qué?... ¿Por qué yo no perdí el control cuando Tavi me besó?" pensó la yegua albina dirigiendo su mirada a la chelista que permanecía aferrada a su cuello. "¿Por qué no enloquecí de la misma forma que lo hice cuando ambas tocamos nuestros instrumentos en la sala de música?".

Bon-Bon permaneció mirando a la unicornio albina por un momento, por lo menos ahora podía entender porque Celestia parecía tenerle confianza a esta vampira en particular, la suficiente como para permitirle alimentarse de su debilitada hermana menor. En aquella ocasión, Bon-Bon no comprendió del todo las razones de Celestia para permitir que una criatura como esa se alimentara de la sangre de un alicornio… Pero después de esta noche, Bon-Bon podía comprender un poco lo que Celestia había visto en Vinyl, lo mismo que la chelista debió ver en ella. Lo mismo que Bon-Bon vio en Lyra el día que Pinkie se la presentó.

Bon-Bon recordó que en aquella ocasión Lyra lucia extremadamente deprimida. La noche que se conocieron, Lyra había actuado con mucha precaución frente a ella, casi como si temiera acercarse, pero de algún modo la presencia de Pinkie terminó por derribar la barrera que Lyra había colocado inconscientemente en su corazón y eso permitió que ambas comenzaran a hablar y relacionarse, tomando más confianza a medida que pasaban el rato juntas.

De algún modo, a los ojos de Bon-Bon, Vinyl lucia de una forma muy similar. Al principio de la velada, Vinyl actuaba con mucha precaución cerca de Octavia, casi como si deseara acercarse a ella y sin embargo procuraba mantener una distancia prudente entre ambas, pero a medida que la velada avanzó, la DJ lentamente comenzó a bajar la guardia.

"Quizá es cosa de unicornios" Pensó Bon-Bon al darse cuenta de que tanto Vinyl como Lyra parecían comportarse como un par de potras que habían perdido su camino la primera vez que las conoció, y sin embargo, ahora ambas unicornios parecían haber encontrado algo que atesoraban con toda su alma.

Bon-Bon rio ligeramente ante semejante pensamiento. -No Bonnie. No puedes quitarme el vestido todavía, por lo menos invítame una malteada primero- dijo Lyra antes de tomar a Bon-Bon por el cuello con tanta fuerza que comenzó a asfixiarla.

-Lyra… Lyra…- dijo la poni terrestre casi sin aliento.

Distraída por la reacción de la otra pareja, Vinyl terminó por estrellarse de frente contra una de las mamparas de luz que alumbraban el camino.


Años atrás.

Vinyl se dejó caer pesadamente sobre su sofá, la yegua había decidido volver a su cabaña en el pueblo de Baltimare para poder relajarse un poco antes de su próxima misión.

-¿Dónde quiere que coloquemos a sus mascotas mi lady?- preguntó uno de los esclavos de Red, quien tiraba de la cadena a la que permanecían atados los dos esclavos que Red le había obsequiado.

La yegua por su parte simplemente bufó suavemente antes de apuntar con su casco en la dirección de su habitación.

-Veo que no piensa perder el tiempo mi lady.- dijo el pegaso mirando a los dos esclavos con sus brillantes ojos carmesí mientras alaba de la cadena para guiarlos hasta la habitación de Vinyl.

Los dos ponis intentaron resistirse con todas sus fuerzas sin éxito. Sus bozales les impedían formular palabras coherentes pero los numerosos quejidos y gemidos de ambos seguían siendo una clara señal de su desesperación por escapar al destino que les aguardaba.

-Silencio animales- refunfuñó el pegaso golpeando con fuerza al corcel en las costillas para obligarlo a entrar en la habitación.

La hembra rápidamente entró en la habitación para auxiliar a su compañero, quien a juzgar por la forma en la que se quejaba debía tener, cuando menos, un par de costillas rotas.

Así está mejor añadió el pegaso antes de atar la cadena a la pared que se hallaba en la cabecera de la cama. Al menos a esa distancia estaba seguro de que Vinyl podría disponer de sus esclavos esa noche y divertirse como lo haría cualquier miembro del clan de los Wine. Después de todo, estos eran simples esclavos como lo era él, y así como él, los esclavos de la familia permanecían a la disposición de los unicornios del clan para obedecer cualquier orden y satisfacer los deseos de sus amos.

-Basta de lloriqueos y quejas- dijo el pegaso mirando con molestia a los dos mortales. -Deberían sentirse orgullosos de tener la oportunidad de ser parte del clan.- añadió el pegaso con tono de burla. -Si obedecen a la señorita Vinyl y cumplen sus caprichos y deseos correctamente, es posible que ella decida convertirlos a ustedes, de la misma forma en la que otra de las concubinas del amo me convirtió a mí-

Los esclavos miraron aterrados al pegaso, mientras este extendía sus alas, las cuales habían cambiado sustituyendo las plumas de sus alas por una membrana de piel delgada como la de un murciélago, sus brillantes ojos de color carmín brillaban en la oscuridad mientras sonreía macabramente con aquella sonrisa en la que se podían apreciar un par de enormes colmillos reflejando la luz de la luna.

-Por otro lado, si se niegan a obedecer, no puedo asegurarles que sus vidas sean largas, o… placenteras.- se mofó el pegaso.

Los dos esclavos permanecieron en su posición, sus cuerpos temblaban aterrados mientras la figura de la unicornio albina ingresaba a la habitación.

-Oh! Mi lady, si lo desea, le ayudaré a educar correctamente a sus nuevas mascotas.- comentó el pegaso sin dejar de mirar con desprecio a los dos mortales.

Los dos esclavos miraron aterrados el instante en el que el pelaje de la unicornio albina comenzaba a erizarse, un par de largos colmillos se asomaron por debajo de sus labios al tiempo que un par de alas de murciélago crecieron a sus costados. Más sin embargo, lo más aterrador eran sus ojos, los ojos de color carmín de la unicornio albina despedían un brillo mucho más amenazante que los ojos del pegaso. Rápidamente el cuerno de Vinyl brilló con un aura de color violeta.

CRACK

AAAAAAAAAAHHHH

Sin previo aviso, Vinyl envolvió con su magia los huesos de las alas del pegaso vampiro antes de romperlos en múltiples partes causando que el pegaso se tirara al suelo por causa del intenso dolor.

El poni miró a la unicornio albina que lo miraba con dureza antes de levantarse con cierta dificultad retrocediendo como lo haría un perro con la cola entre las patas.

-Lo lamento mi lady, no era mi intensión arrebatarle su alimento. Me retiraré de inmediato.- añadió el pegaso haciendo una reverencia antes de abandonar la habitación seguido en todo momento por la mirada desaprobatoria de la unicornio albina.

Lentamente la figura de Vinyl retomó la forma de un unicornio ordinario, sus alas desaparecieron nuevamente al igual que lo hicieron sus enormes colmillos permaneciendo únicamente sus enrojecidos ojos.

En el instante en el que la unicornio encendió su cuerno una vez más, ambos esclavos tensaron sus cuerpos, cerrando fuertemente sus ojos, listos para recibir una incesante tortura. Quizá la vampiresa les rompería las patas de la misma forma en la que había roto los huesos de aquel pegaso o tal vez se deleitaría azotándolos como lo había hecho el guardaespaldas del lord.

Sin embargo, lo único que sintieron fueron las correas de los bozales soltarse antes de ser apartados de sus hocicos. Lentamente ambos mortales abrieron sus ojos.

Sin decir nada, la unicornio se mordió una de sus patas frontales, provocando que su sangre comenzara a brotar de la herida antes de ofrecérsela al corcel que yacía en el suelo sujetándose el costado que había sido golpeado por el pegaso vampiro.

Temerosos de lo que podría hacer la vampiresa si no le obedecían, el corcel comenzó a beber de la sangre de la unicornio albina. El líquido era espeso y tenía un fuerte sabor metálico que inundaba sus entrañas, pero sobre todo, la temperatura a la que se encontraba la sangre de la vampiresa le provocó una sensación de estremecimiento, aquello era prácticamente como beber la sangre de un cadáver.

Después de permitir que el corcel bebiera un par de tragos, la unicornio apartó su casco. Inmediatamente después, el corcel se tiró al suelo gimiendo de dolor mientras el ritual comenzaba a hacer efecto. Vinyl sabía que aquello sería doloroso, pero el ritual del "Lazo de Supremacía", permitiría que las heridas del corcel se curaran con mayor rapidez, quizá de ese modo también la yegua esclava comprendería que la intención de Vinyl no era la de lastimarlos.


En el presente.

Octavia abrió los ojos con pesadez, su cabeza le dolía y sentía la boca extremadamente seca, era una verdadera suerte que las cortinas de su habitación estuviesen cerradas para prevenir que la luz del sol causara aún más estragos.

La chelista giró un par de veces para intentar ver la hora que marcaba su despertador. Con el casco tanteó la superficie de la mesa de noche, tras notar que en la mesa solo se encontraba una pieza de tela, la violonchelista finalmente abrió los ojos por completo, lentamente escudriño sus alrededores, aquella habitación no se parecía en nada a la habitación que compartía con Lyra en la Academia de Música de Canterlot y mucho menos a su habitación en la mansión de los Melody.

Lentamente, y a medida que la resaca dejaba de causarle múltiples punzadas de dolor en el cráneo, la intérprete comenzó a identificar el lugar en el que se encontraba. Recordó que la noche anterior habían asistido al desfile de Modas de Rarity, tras el cual, la chelista se había aventurado a asistir al bar de Berry junto con Lyra, Bon-Bon y Vinyl, por lo que aquella habitación debía ser el cuarto que Bon-Bon le había ofrecido para que se quedara durante el fin de semana.

Octavia recordaba haber tenido largas conversaciones con la otra yegua para asegurarse de que Bon-Bon no fuera una cretina capaz de jugar con los sentimientos de Lyra, recordaba haber tomado varias bebidas y las lecciones de Vinyl para aprender el lenguaje de señas.

Lo último que recordaba, sin embargo, era haber invitado a Vinyl a la pista de baile. En ese momento la cabeza de Octavia ya había perdido cualquier capacidad para reaccionar racionalmente. Recordaba vagamente haber bailado con Vinyl las múltiples canciones antes de aventurarse a retirarle los lentes púrpuras que llevaba en el rostro.

Por alguna razón en ese momento los ojos carmesíes de la unicornio no le produjeron ningún tipo de sensación negativa, de hecho en ese preciso instante la violonchelista pudo apreciar lo hermosos que lucían sus brillantes ojos rodeados de las luces de colores que se reflejaban en el pelaje albino de la unicornio, antes de quedar completamente perdida en la mirada de la unicornio hasta que finalmente…

-No puede ser- dijo Octavia golpeándose el rostro con sus cascos.

-Que bien. Me alegra que ya te encuentres despierta.- dijo Bon-Bon cargando una charola sobre la que se encontraba un vaso con agua acompañado con un par de pastillas efervescentes.

-Hola Bon-Bon- dijo la chelista sentándose sobre la cama. -Lamento mucho las molestias que te causé anoche-

-Oh! No tienes de que preocuparte por mí, en realidad me alegra que te hayas divertido.- comento Bon-Bon tras colocar la charola con el vaso y las pastillas sobre la mesa de noche. -Acá entre nos, Lyra fue mucho más difícil de manejar que tú.-

-Lo lamento, debió ser difícil lidiar tu sola con un trio de yeguas borrachas.- respondió apenada la chelista mientras introducía las pastillas en el líquido permitiendo que estas se combinaran lo suficiente antes de comenzar a beber el contenido.

-En realidad tuve un poco de ayuda. Y de todos modos debo admitir que a pesar de su estado Lyra realmente sabe usar muy bien esa "Mano", para estimular una relación. Por otro lado no creo que a Vinyl le haya molestado cargarte hasta aquí, de hecho fue bastante accesible incluso después de su fractura en la nariz.- comentó Bon-Bon.

COFF, COFF

Tosió la chelista tras escuchar las palabras de la otra poni terrestre. -¿Quieres decir que Vinyl fue quien me trajo hasta aquí?-

-Bueno, sí… pero no te preocupes no paso nada, créeme, me aseguré de que no te hiciera algo mientras estabas inconsciente. De hecho, me sorprendió que Vinyl simplemente se limitó a hacer guardia hasta asegurarse de que te quedaste completamente dormida- añadió Bon-Bon.

-No es eso lo que me preocupa. Se de antemano que Vinyl no tiene esa intención- dijo Octavia ocultando su rostro entre sus rodillas. "Especialmente después de lo que paso en el salón de música" dijo para sus adentros. Después de todo en ese instante la yegua albina había puesto toda su fuerza de voluntad para no lastimarla.

-Ya veo. Se que no tenemos mucho de habernos conocido pero si lo deseas, puedes hablar conmigo sobre lo que te preocupa.- añadió Bon-Bon tomando asiento a un lado de la cama de Octavia.

La violonchelista consideró sus opciones por un momento, si bien Lyra era su mejor amiga, estaba segura de que hablar de este tipo de cosas no sería precisamente su fuerte especialmente porque necesitaba un consejo. Vinyl quedaba completamente descartada por el hecho de que toda la confusión que sentía era causada por ella, por lo que no podría hablar con ella al respecto sin meditar lo que diría y cómo lo diría para no provocar el efecto contrario al deseado.

Sus padres, por otro lado, se encontraban bastante lejos por el momento y pasaría un tiempo hasta que pudiera visitarlos nuevamente. Aquello dejaba Bon-Bon como la única opción, aunque en base a lo poco o mucho que había aprendido de la yegua el día anterior, era claro que la vendedora de golosinas no era una poni de malas intensiones y parecía lo suficientemente centrada como para tomar el asunto con seriedad.

-A decir verdad, no estoy segura de lo que debería pensar.- Comenzó la chelista sin apartar su cabeza de entre sus rodillas, provocando que Bon-Bon tuviese que poner mayor atención para escuchar su voz.

-La primera vez que la conocí, Vinyl tenía una mirada aterradora, aunque siendo sincera no la puedo culpar por molestarse conmigo esa noche. Después de todo fui yo quien irrumpió en su cuarto y terminó tomando algo que era suyo, además de romper sus gafas de sol.- añadió la chelista levantando la mirada para sujetar la llave con forma de clave de Sol que llevaba colgada al pecho.

-Cuando Vinyl entró al colegio hice todo lo que podía para mantener mi distancia de ella, pero cuando me enteré de los abusos que sufre en la escuela no pude evitar comenzar a sentir cierta empatía.- añadió la chelista mientras giraba la pequeña llave con su casco, como si aquella llave tuviera las respuestas que buscaba.

-Estoy segura que Lyra no te lo ha dicho aún, pero, la semana previa a que te conociera, una de nuestras compañeras le hizo algo bastante desagradable y decidí intervenir para defenderla pero terminé envuelta en una pelea y de no haber sido por la intervención de Vinyl, estoy segura de que habría salido con más que un par de golpes y raspones.- Bon-Bon permaneció en silencio mientras la chelista continuaba.

-Pero lo que realmente comenzó a llamar mi atención fue el hecho de que Vinyl parece ser una DJ muy famosa, por más que lo piense, no tiene ningún sentido que Vinyl estudie en la academia con nosotras.-

-¿A que te refieres?- preguntó finalmente Bon-Bon.

-A decir verdad, Vinyl es una verdadera genio en toda la extensión de la palabra. Posee un vasto conocimiento en todas las materias que se imparten en la Academia de Música de Canterlot. Tiene una carrera lucrativa y un gran número de seguidores por todo el reino. Pero lo más sorprendente es que tiene un enorme talento, la he escuchado dar un concierto y aún a pesar de que no soy precisamente una amante de sus géneros de música, he podido apreciar la música que ella crea.- comento la chelista antes de volver a colocar su rostro entre sus rodillas.

-No te ofendas Octavia, pero suena como si tuvieras envidia de ella-.

-No es eso, es solo que no puedo entenderla, es un completo misterio y cada vez que creo descubrir algo de ella, también descubro otro misterio relacionado con ella.-

-Así que… ¿te sientes atraída por esos misterios que la rodean?-

-Sí, el problema es que algunos de esos misterios no tienen mucho sentido. Al menos, no si los analizo con un punto de vista lógico.-

-¿A qué te refieres?- preguntó Bon-Bon con una ceja levantada.

-Es solo que… Puede que suene como una completa lunática por lo que te voy a decir, pero… existe una respuesta posible, aunque es más bien algo que podrías encontrar en una novela de fantasía más que en la vida real. Y hasta el momento solo tengo conjeturas, un par de accidentes y una vieja historia que me contó un conocido esta mañana, por lo que en realidad no tengo forma alguna manera de probar que mi teoría sea cierta.-

-Te prometo que tomaré tus comentarios con total seriedad Octavia- le aseguró Bon-Bon.

-Bueno… Yo… En realidad, yo creo que Vinyl podría ser una especie de Pony vampiro, aunque su perfil no encaja completamente con las historias que he leído en las novelas de la biblioteca de la mansión. ¡Por Celestia!, ¡solo escúchame! Debo sonar igual que Lyra y sus investigaciones de "Humanos"- añadió la chelista hundiendo aún más su cabeza entre sus rodillas.

-Los humanos existen- Comentó Bon-Bon con seriedad, lo que atrajo la atención de la chelista. -y ciertamente Celestia conoce un método para entrar a su mundo. Aunque no es precisamente una conspiración como lo sospecha Lyra, ciertamente Celestia desea mantener el contacto entre ambos mundos al mínimo- La mirada de Octavia se endureció ligeramente.

-Pensé que acordamos que no te burlarías de mi- dijo Octavia, al pensar que su interlocutora simplemente había decidido seguirle la corriente por diversión. Después de todo, ¿Quién podría creer que realmente existía un mundo paralelo habitado por criaturas bípedas carentes de pelo?, quizá su teoría acerca de los vampiros realmente era una insensatez, al igual que lo eran las investigaciones de Lyra.

-Espera Octavia, no lo mal interpretes, lo que te dije es cierto y tengo una prueba aunque necesitaré que me prometas una cosa.-

-¿Qué clase de promesa?- respondió la chelista arqueando una ceja.

-Lo que estoy por mostrarte no deberás mostrárselo a Lyra, ni hablar con ella sobre eso o de cualquier cosa que discutamos al respecto. Antes de que digas algo quiero que entiendas mis razones para ocultar esta información, principalmente de ella.- Bon-Bon inhaló profundamente antes de sacar una maleta de debajo de la cama de Octavia. Se trataba de la misma maleta de metal que la chelista había visto en el baño del tren la noche que se encontró por primera vez con Bon-Bon.

-Verás, la razón por la que no puedes mostrarle esto a Lyra es debido a que ella correría peligro si se llegase a enterar de que sus sospechas son ciertas. Por lo que he aprendido de ella, he notado que Lyra no suele medir los peligros que conllevan sus decisiones y puede terminar por causar que la arresten o peor aún, que la maten si se involucra demasiado.-

La chelista estuvo a punto de protestar, sin embargo, al recordar el allanamiento al antiguo departamento de Bon-Bon, Octavia tuvo que admitir que su interlocutora tenía bastante razón. Si Lyra era capaz de convencerla de entrar a una casa ajena en medio de la noche para buscar pistas de sus investigaciones, la chelista no tenía forma de asegurar que la unicornio de color menta no tomaría alguna acción mucho más arriesgada si se llegase a enterar de que sus sospechas eran totalmente ciertas, al punto de que sería posible que Lyra pudiese irrumpir en el castillo de Canterlot en busca del espejo que, de acuerdo con su amiga, la podría transportar al mundo de los humanos.

-De… de acuerdo-

La yegua abrió la maleta sacando una fotografía de su interior, misma que le entregó a la chelista.

En la fotografía se podía observar a un grupo de ponis acompañados por la princesa Celestia, la fotografía no parecía muy vieja, pero si tenía indicios del paso de los años. En la fotografía se podía observar a Bon-Bon vestida con un traje Negro acompañada por una pegaso vestida como una especie de exploradora, la pegaso tenía un pelaje de color arena, mientras que su crin y cola tenían franjas alternadas con distintos tonos de gris, pero lo más llamativo era el enorme espejo que parecía estar siendo analizado por el grupo de ponis.

-Acaso este es…-

-El espejo que te puede llevar a ese otro mundo. Sí, lo es.- confirmó Bon-Bon. -La foto fue tomada durante una investigación, después de que una de las estudiantes de la princesa Celestia hullera a través de él. Después del incidente el Espejo fue colocado en una de las habitaciones del castillo y asegurado para que no pudiese ser usado por otro poni hasta que la Princesa ordenase lo contrario-.

-Espera un momento, ¿quieres decir que tú trabajabas para el servicio secreto de la princesa Celestia?- dijo la chelista sorprendida mientras le devolvía a Bon-Bon la fotografía.

Bon-Bon asintió una vez antes de guardar la fotografía en el maletín una vez más antes de deslizarlo por debajo de la cama de Octavia.

-Así que, ahora que sabes que estoy tomando muy enserio tus conjeturas, ¿Qué te parece si me dices lo que te inclinó a pensar que Vinyl podría ser un vampiro?- pregunto con seriedad Bon-Bon, ocultando su sorpresa por el hecho de que Vinyl parecía tener razón.

Aparentemente Octavia era una yegua capaz de descubrir la identidad de la DJ por su cuenta. Lo que significaba que, si la chelista decidía permanecer al lado de la DJ a pesar de descubrir la verdad, Vinyl habría estado en lo correcto y, de ser así, Bon-Bon no tendría ninguna razón para interponerse en lo que pudiera derivar de esa relación.


Años atrás.

Vinyl regresó a la cabaña, en su hocico sujetaba una carta, en su última visita a la mansión de su amo, Red finalmente le había detallado la meta de su próxima misión. Aparentemente Red había usado el ritual de "Lazo de Obediencia Absoluta" sobre Blueblood para obligarlo a seguir sus órdenes. Después de todo, en esta ocasión Vinyl tendría que viajar hasta la capital del reino y lidiar por un largo tiempo con Lord Blueblood para asegurarse de que el joven lord lograse ser aceptado como parte de la familia real, algo que sin duda alguna no sería sencillo, especialmente tras escuchar a su amo hablar muchas veces de lo pedante y cretino que podía llegar a ser el rubio en ocasiones.

Sin embargo, su amo estaba empeñado en asegurar su control sobre la capital y para ello había decidido que Blueblood se convirtiera en la pareja de una de las gobernantes de Equestria. De ese modo, Red sería capaz de manipular los hilos que había colocado sobre Blueblood para controlar las acciones del reino.

Vinyl aún no estaba del todo segura acerca de cómo esperaba su amo deshacerse de las princesas de Equestria y dejar únicamente a Blueblood en el trono. Pero estaba bastante segura de que aquello tendría algo que ver con el dragón púrpura que su amo Red y Viper habían secuestrado años atrás, después de todo, se decía que los dragones púrpuras eran los únicos dragones de los que se podía extraer heráldica, un mineral precioso y extremadamente raro, el cual, poseía la increíble característica de anular la magia de todo ser vivo que pudiese ser lastimado con alguna arma fabricada con ese mineral.

-Bienvenida Lady Vinyl- dijo Hoity Toity tomando la sudadera de la yegua.

-Ya le he preparado el baño mi lady-dijo Photo Finish señalándole a la yegua el cuarto de baño.

A Pesar de haber pasado escasos tres meses al cuidado de la unicornio albina, los dos mortales parecían haberle tomado mucho cariño, principalmente por el hecho de que, a diferencia del resto de los miembros del clan que habían conocido en su tiempo como parte de la familia Wine, Vinyl no parecía realmente el tipo de vampiro sediento de sangre y violencia, como si lo eran Red, Pink, Viper o el resto del harem.

Más aún a pesar de su incapacidad para articular palabras, la unicornio resultaba ser bastante expresiva, lo que rápidamente había conquistado la amistad de los dos mortales que la admiraban como una verdadera Lady de sociedad.

Vinyl ingresó en el cuarto de baño, como era habitual de los dos esclavos que tenía bajo su cuidado, la unicornio albina permitió que ambos le asistieran. Tan pronto como terminaron, los dos ponis mortales procedieron a secar y cepillar el pelaje, crin y cola de la unicornio antes de entregarle un conjunto de ropas secas.

Si bien tanto Hoity como Photo no podían entender cómo era posible que su ama pudiese vestirse siempre con ropas holgadas y usar colores que no combinaban entre sí, suponían que aquello se debía más a un intento de la unicornio por no destacar mucho entre el harem de su amo. Con lo que de algún modo la yegua parecía esperar que el Lord perdiera interés en conquistarla, cosa que hasta el momento no había funcionado.

-Mi lady hay algo que deseamos darle. Si no le molesta claro- dijo Hoity aproximándose al unicornio, cargando una caja de madera en sus cascos.

Vinyl asintió una vez indicándole a ambos que no tenía inconveniente. Agradecido por la actitud de su maestra, Hoity abrió la caja de madera mostrándole al unicornio un par de cristales de color purpura los cuales eran sujetos con un marco de metal.

-Con esto podrá pasar desapercibida durante el día, sumergimos los cristales en un tinte extraído de las vallas venenosas que crecen en su jardín. Photo descubrió que el tinte de ese fruto es capaz de filtrar parcialmente los rayos del sol, por lo que imaginamos que también podrían ocultar el brillo de sus ojos cuando sus instintos se… despiertan- Explicó Hoity.

Vinyl avanzó hasta un pequeño espejo situado en el cuarto, sin perder tiempo la yegua permitió que sus ojos comenzaran a adquirir un brillo de color carmín antes de levitar los cristales para colocarlos sobre su nariz. La yegua se sorprendió en el instante en el que el brillo de sus ojos rojos cual carmín, parecía haber sido bloqueado por completo por aquellos cristales.

Aquello le sería de utilidad para poder deambular sin miedo a que otros ponis la descubrieran por el inusual brillo de sus ojos.

Vinyl les dirigió a ambos una sonrisa amable, la yegua sabía que al estar lejos de la cabaña por tanto tiempo, no habría forma en la que ella pudiese evitar que alguno de los esclavos de Red, o aún peor, alguna de las concubinas de su maestro, se decidieran a almorzarse a sus amigos.

Vinyl ciertamente no tenía muchas opciones, y nunca había convertido a un mortal con anterioridad. E incluso si se decidía a realizar el ritual del "Lazo del Don Oscuro" en Hoity o Photo, el resultado de la transformación dependería de qué tan bien el cuerpo de sus amigos reaccionara al veneno de Vinyl. Por lo que decidió dejar que sus amigos tomaran la decisión por su cuenta.

Vinyl tomó la carta que había escrito para ellos y se las entregó para que pudieran revisar el contenido.

Hoity tomo la carta, tras una ademan de Vinyl procedió a leerla en voz alta. En la carta, la unicornio había indicado con detalle lo que pensaba hacer. La yegua les ofrecería el don de la inmortalidad, si es que ellos estaban dispuestos a aceptarlo. En caso de aceptarlo, Vinyl les aseguraba que tan pronto como el ritual se completara ambos serían libres para hacer sus propias vidas, ya que, al ser transformados por ella, ninguno de ellos podría ser detectado por el resto del clan, después de todo Vinyl era la única en todo el clan de la que no podían percibir el vínculo que tenían con Red. Por lo que Vinyl podría darlos por muertos y ninguno de los miembros de la familia Wine los buscaría.

Hoity y Photo, se miraron por un momento antes de tomar la decisión, después de todo, no quedaba duda alguna de que, en caso de no aceptar el don, nada podría evitar que algún otro miembro de la familia los usara de almuerzo durante la ausencia de su maestra.

-Aceptarremos su oferrta mi lady- dijo Photo Finish con su peculiar acento.

-Preferimos arriesgarnos a sobrevivir el proceso de transformación del ritual de el "Lazo del Don Oscuro", a tener que vivir con miedo por el resto de nuestras vidas.- añadió Hoity descubriéndose el cuello.

Comprendiendo la decisión de sus amigos Vinyl permitió que sus colmillos crecieran antes de aproximarse a Hoity. Solo esperaba que los dos ponis fueran capaces de sobrevivir al proceso y encontrar la libertad que ella no podría tener mientras su amo permaneciera con vida. Sin titubear, la unicornio mordió con fuerza el cuello de Hoity inyectando el letal veneno en el cuerpo del corcel mientras comenzaba a alimentarse de él, este sería un nuevo comienzo para ambos.


Notas del Autor:

Pues listo, por fin he liberado el capítulo de esta historia, debo decir que a partir de aquí es posible que la historia adquiera un tono un poco más oscuro que el resto de los capítulos anteriores porque quiero comenzar a poner algunas cosas en el fic, principalmente porque ya estoy por terminar Moonbeam.

Espero que hallan disfrutado de esta pequeña entrega. Espero verlos pronto. Hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.


En memoria de Carolina López Amada tía y ejemplo de vida

Mayo/1947 – Febrero/2020