Nota del autor:

Bienvenidos nuevamente mis queridos lectores a un nuevo capítulo de "Modes, Harmony and Tempo". Yo soy Halsenbert y espero que la historia siga siendo de su agrado.

Recomiendo escuchar el soundtrack de Beastars para este capítulo, ya que fueron esas melodías las que me ayudaron a inspirarme en esta ocasión.

Cuídense mucho y sin más por el momento… COOOOMENZAMOS!

Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.

Lean y comenten


Leyends of harmony – Modes, Harmony and Tempo.

Capítulo 20 – Sombras del pasado.

La pequeña Octavia se encontraba en el interior de la biblioteca de la mansión, dado que la joven potra solía recorrer aquella enorme biblioteca con frecuencia, la servidumbre de la mansión no encontró extraño que la pequeña potra de crin oscura se la pasara rondando de un lado a otro principalmente en la sección de historia o en la sección de música, las cuales conformaban la mayor parte de la biblioteca dadas sus numerosas colecciones y tomos.

Octavia deambuló por los pasillos que formaban los enormes estantes, constantemente observaba un trozo de pergamino viejo, en el cual se encontraban varias notas escritas con una caligrafía impecable que describía un medallón situado en la base de uno de los estantes de la biblioteca, sobre el cual se encontraba gravada las iniciales "C.M.".

Octavia había encontrado aquella hoja de pergamino en el interior de un viejo baúl de madera que contenía muchas de las pertenencias de Sonnet Melody, el hijo mayor de Cent Melody.

Las anotaciones hablaban de un diario que el primogénito de Cent Melody había ocultado en un compartimiento secreto situado en uno de los estantes de la biblioteca, el cual se situaba en la sección de Música clásica. Octavia, se encontraba en ese momento buscando esa marca, aunque dado el hecho de que los estantes tenían numerosos grabados y figuras en su superficie, la labor le había resultado bastante tediosa.

Después de casi tres horas de búsqueda incesante, la potra finalmente avistó las iniciales grabadas en el interior de un círculo, localizado en el centro de la base de uno de los estantes que se encontraba dedicado principalmente a los violines. La potra comparó el gravado con el medallón que indicaba el pergamino. Tras asegurarse de que se trataba de la misma marca, la potra empujo la superficie con el casco, la cual se hundió sin mucho esfuerzo, posteriormente la pequeña Octavia Giró su pata hasta escuchar un ligero click antes de soltar la marca.

La pieza salió de su posición como si hubiese sido impulsada por algún tipo de resorte situado en el interior del estante. Usando sus dientes, la joven potra tiró de la pieza, permitiéndole abrir un cajón oculto en el interior, dentro del cual se encontraba un paquete envuelto con un trozo de tela suave firmemente atado por una cinta de color azul brillante.

Con precaución, Octavia extrajo el paquete de su interior antes de volver a cerrar la gaveta, la cual, tras emitir otro click, permitió que la pieza marcada con las iniciales del fundador de la familia regresara a su posición original, fundiéndose una vez más con el grabado que se hallaba en la superficie que lo rodeaba.

Los ojos de la potrilla brillaron encantados mientras desataba el lazo que mantenía el trozo de tela en su posición. Tras desenvolver el paquete, la joven heredera de la familia descubrió el objeto que había estado buscando con tanta insistencia. Se trataba de un diario de color marrón, a pesar de que el diario no tenía ningún nombre gravado sobre la cubierta, la nota musical que se localizaba en su rugosa superficie le aseguró a la pequeña Octavia que se trataba del diario de Cent Melody, el mismo diario que finalmente le podría ayudar a localizar el paradero del Cello hechizado de la familia.

Sin desear perder ni un minuto más, la pequeña Octavia se sentó en el suelo abriendo el diario de su antepasado para comenzar a escudriñar las notas de su interior.

En su diario, Cent Melody relataba que ejerció su profesión como maestro de música hasta que la guerra contra el imperio de Crystal causó que las princesas se decidieran a cerrar las escuelas del reino, para poder reclutar a los jóvenes como parte de las filas del ejército de la corona.

Tras el cierre de la escuela de música de Manehattan, Cent Melody consiguió un trabajo decente como mayordomo de la recientemente establecida familia Blueblood. Muchas de las notas hablaban de lo mucho que el mayordomo agradecía a la entonces líder de la familia Blueblood, quien, debido a su delicado estado de salud, le pedía a Cent que tocara música para ella todos los días hasta su fallecimiento.

En las notas Cent también hablaba del heredero de su maestra, un joven corcel de pelaje blanco y crin rubia que trataba a otros con repudio. Sin embargo, a pesar de que Cent no consideraba a el nuevo lord de los Blueblood como alguien digno de su estatus, el viejo mayordomo decidió cumplir con sus votos y se quedó al servicio de su nuevo y mucho más joven amo, en señal de respeto a su antigua empleadora.

Octavia pudo notar que muchas de las notas a partir de la muerte de Lady Blueblood carecían de detalles, algo que sin duda reflejaba la falta de interés del escritor. Sin embargo, dentro de las notas posteriores al fin de la guerra entre Canterlot y el Imperio de Crystal; La pequeña potra pudo notar que las entradas del diario comenzaron a ser mucho más extensas y detalladas.

En ellas, Cent describía a una joven unicornio de crin alborotada de color azul eléctrico que había llegado a la mansión por orden de Lord Wine, uno de los más influyentes y poderosos Lords de aquella época.

La unicornio a la que Cent Melody se refería con el Nombre de Vinyl, parecía ser una yegua con un excepcional talento para la música. En sus entradas de diario, Cent constantemente escribía acerca de la joven intérprete, quien no solo buscaba formas de combinar piezas musicales para crear melodías únicas, sino que… además, había solicitado al viejo mayordomo que le enseñara a tocar un nuevo instrumento musical cada vez.

Octavia, sin embargo, notó algo curioso en aquellas notas; Aparentemente y a pesar de que la yegua era relatada como una poni muy diestra para aprender a tocar los múltiples instrumentos musicales que Cent conocía, Vinyl jamás le pidió al mayordomo que le enseñara a tocar su violonchelo. De hecho, en su diario, Cent constantemente relataba que la unicornio albina solía deleitarse con la música que el mayordomo tocaba para ella usando aquel Cello, al que de algún modo parecía haberle tomado un cierto cariño.

En ese momento Octavia realmente no presto demasiada atención con respecto a la interprete de la que Cent solía escribir, puesto que se encontraba más inmersa en descubrir el paradero del Cello de su antepasado, dejando de lado el hecho de que, a pesar de que el fundador de la familia Melody hablaba mucho acerca de aquella yegua, Octavia no recordaba haberla visto en ninguno de los retratos esparcidos por la mansión y con excepción de aquel diario, la yegua no era mencionada en ningún otro libro o registro.

Lentamente la intérprete comenzó a recordar aquellos hechos por su mente, hasta que finalmente recordó los sucesos que ocurrieron esa misma noche.

Aquella noche su yo más joven usó las notas del diario de su antepasado para rastrear el mausoleo que yacía debajo de uno de los jardines de la mansión. Un mausoleo que rebosaba de tesoros que solo un músico como ella sería capaz de apreciar en su totalidad. Un mausoleo en el que se encontraban almacenados instrumentos, partituras, pinturas y fotografías. En estas últimas se hallaba retratada una joven unicornio de pelaje blanco y crin alborotada, en cuyo rostro siempre llevaba un par de cristales oscuros cubriendo sus ojos.

De entre aquellos retratos, Octavia recordó uno en especial, uno en el cual aparecían los miembros de la Familia Melody tras la construcción de su enorme mansión en Manehattam. En aquel recuadro Octavia recordó haber visto a la joven unicornio, sus ojos descubiertos emitían un extraño brillo que los diferenciaba del resto de los ponis que aparecían en el retrato. Al recordar con detalle aquel cuadro, la chelista pudo identificar la sonrisa de Vinyl, la misma sonrisa que le había mostrado innumerables veces en el Campus de la academia de Música de Canterlot. Una sonrisa que, a diferencia del resto de las muecas de la DJ, en aquel retrato lucía más genuina que nunca.


El sonido del incesante pitido de una maquina lentamente la trajo a la realidad. Aquellos recuerdos sin embargo habían vuelto finalmente a su mente. La violonchelista finalmente podía recordar con detalle los sucesos de aquella noche, la misma noche en la que descubrió el paradero de su Cello. Así como la relación que el antiguo fundador de la familia Melody tenía con la unicornio de pelaje albino. Aquello representaba la pieza que faltaba en su rompecabezas, la pieza que unía a Vinyl con su familia y la razón por la que la DJ había mencionado el nombre de Cent durante su encuentro en la sala de música.

Para Octavia, convertirse en una de las estudiantes más sobresalientes de su generación en la escuela de Música de Canterlot, era sin duda un gran honor. Por otro lado, involucrarse en una pelea por el honor de su mejor amiga, debía ser considerado una extraña y poco sofisticada forma de mostrar tu amistad y lealtad. Ser capaz de contarle tus secretos, ideas y pensamientos a una exagente del servicio secreto de Canterlot, quien ahora formaba parte de su círculo de amigos, podía ser catalogado como un logro personal. Escuchar las ridículas teorías de Lyra acerca de humanos que usaban ponis como animales de carga, podía considerarse como una verdadera proeza. En tanto que, enfrentar el hecho de que se sentía intrigada por cierta DJ, de la que ahora estaba más convencida de que se trataba de un poni Vampiro, quien tarde o temprano podría terminar por beber su sangre, debía contarse como delirio mental o un deseo por morir a una edad temprana, pero la chelista decidió categorizar eso como valentía y coraje.

Aquellas eran cosas que ciertamente habría podido comprender hasta cierto punto en su vida, pero quedar al borde de la muerte por ingerir una galleta con forma de ameba esa mañana, a decir verdad, no era precisamente algo con lo que hubiera contado la Chelista cuando se decidió a acompañar a Lyra a ese desfile de modas.

Ahora, sin embargo, lo primero que Octavia notó al abrir los ojos, fue que el techo del comedor de la casa de Bon Bon había sido sustituido por un techo monocromático adornado con lámparas de gas.

-¡Oh! señorita Melody me alegra que por fin se encuentre consciente.- escuchó la chelista.

Aquella voz no era particularmente una que Octavia pudiera identificar, pero a juzgar por el tono y el aroma a desinfectante que podía percibir en sus alrededores, inmediatamente supuso que debía tratarse de un médico.

-¡Octavia!- Esa si era una voz que podía identificar en cualquier lugar del planeta.

-Lyra… Doctora… ¿Qué pasó?- preguntó la chelista un tanto desorientada.

-Soy la enfermera Red Heart Señorita Melody- se presentó la otra yegua, quien llevaba puesto un gorrito de enfermera y lucía una cruz roja en sus flancos.

Lyra por otro lado solo se dispuso a llorar a un lado de su cama. Octavia habría tomado aquello como una de las reacciones sobre actuadas de Lyra, pero la violonchelista conocía a su amiga lo suficiente para saber que la preocupación de la unicornio de color menta era auténtica, y sobre todo, sabía lo mucho que Lyra se preocupaba por ella, por lo que se decidió a acariciar la cabeza de su amiga para reconfortarla un poco.

-Señorita Melody, debo decir que me da gusto que se encontrara en Ponyville cuando decidió ingerir esas galletas. Aunque al mismo tiempo lamento que haya tenido que pasar por esa experiencia.- dijo la enfermera con tono empático.

-Si, bueno, supongo que cualquier hospital del reino puede tratar el envenenamiento por comida, pero imagino que es una suerte que me ocurriera en Ponyville, ya que al ser un pueblo pequeño es más fácil recibir atención inmediata.- dijo Octavia. -Después de todo, ¿Qué tan común puede ser que los habitantes de un pueblo tan pequeño puedan terminar hospitalizados?-

-Le sorprendería escucharlo.- murmuró la enfermera para ella misma.

-Disculpe, ¿dijo algo?- Preguntó la chelista. La enfermera negó con la cabeza.

-No, no fue nada. En realidad, usted es una poni con suerte señorita Melody- comentó Red Heart. -Verá, el envenenamiento por comida no es algo extraño en el reino y ciertamente muchos hospitales cuentan con tratamientos adecuados para los síntomas. Sin embargo debido a cierto incidente ocurrido hace unos meses con algunos Cupcakes, en Ponyville desarrollamos un antídoto mucho más potente para curar a otros ponis de envenenamiento alimenticio.- explicó la enfermera.

Al notar que la chelista simplemente levantó una ceja, Red Heart se aclaró la garganta para explicar la situación.

-Verá señorita Melody, durante ese incidente, la mitad del pueblo terminó envenenado tras comer pastelillos que no fueron preparados con los ingredientes más… Ejem… adecuados. A causa de ello, y debido a que no podíamos atenderlos a todos en el hospital, el riesgo de fatalidad era muy alto. El equipo médico decidió solicitar el apoyo de la protegida de la princesa Celestia para sintetizar un antídoto que nos permitió contrarrestar los efectos del envenenamiento de forma casi instantánea.- explicó la enfermera.

-No entiendo ¿qué tiene que ver eso con lo que ocurrió conmigo?- preguntó la chelista.

-El antídoto funciona como potenciador de la magia interna de un poni, permitiéndole combatir los virus o en este caso el veneno a gran velocidad, pero debido a que el incidente ocurrió escasos meses atrás, la fórmula no ha sido totalmente aprobada por el hospital general de Canterlot para ser distribuida a todo el reino.- La chelista comenzó a preocuparse por lo que estaba segura que seguía a continuación.

-A lo que me refiero señorita Melody es que el veneno que ingirió podría haberla matado, pero afortunadamente aún teníamos algunas muestras del antídoto, por lo que pudimos evitar que sus sistema estallara por completo.- explicó la enfermera a una completamente atónita Octavia.

-Quiere decir que…-

-En cualquier otro de los hospitales su probabilidad de sobrevivir habría sido casi nula.- confirmó la enfermera.

Al menos ahora Octavia podía entender el porqué Lyra parecía tan triste.

-El lado positivo es que gracias a ese incidente usted se encuentra completamente fuera de peligro ahora.- explicó la enfermera antes de aproximarse para susurrarle algo al oído. -De casualidad no recibió esa galleta de una poni de color rosa, ¿O sí?- Octavia simplemente negó con la cabeza.

-Es un alivio escuchar eso. Por un momento creí que Pinkie causaría otra epidemia, aunque después de lo que ocurrió en el desfile de anoche, no la puedo culpar por estar un poco distraída.-

Octavia realmente no prestó mucha atención a lo que la enfermera dijo después, simplemente escuchó algo acerca de que la darían de alta por la tarde y que debía procurar comer cosas saludables. Su mente estaba más enfocada en lo que había pasado esa mañana y principalmente en los recuerdos que había recuperado momentos atrás. Era difícil imaginar que Vinyl deseara envenenarla a propósito, y a menos que la DJ fuera alguna especie de psicópata, no tenía ningún sentido esa teoría. Por lo que la Chelista imaginó que la DJ solo debía ser una pésima cocinera, una que podía causar la muerte de sus comensales con extrema facilidad.

Después de unas horas, las constantes caricias de Octavia y la visita de Bon Bon finalmente lograron que el humor de Lyra regresara a la normalidad. Por su parte la chelista permaneció casi todo ese tiempo meditando.

-Todavía me parece increíble que una galleta con forma de shuriken te halla mandado al hospital- comentó Bon Bon.

-No es una galleta de shuriken- reprochó Lyra.

-Lyra tiene razón, y aun si lo fuera, el hecho de que pareciera una ameba amorfa de color gris con zapatos rosas debió ser suficiente para que me negar a comerla- respondió Octavia dejándose caer sobre su almohada. -Pero, simplemente no podía rechazar las galletas que Vinyl preparó. Cuando me miró, pude darme cuenta de que parecía intentar agradecerme por la tarta de manzana que le preparamos.- Bon Bon asintió en mutuo acuerdo.

-Yo tampoco creo que Vinyl haya querido que esto pasara.-

-¿Por qué pensarías que se trata de una galleta con forma de ameba?- inquirió Lyra mientras sacaba una de las mortales galletas que se encontraba envuelta en una servilleta blanca.

AAAHHH

-¡Aleja eso de mí!- exclamó Octavia apartándose lo más que pudo.

-Yo creo que es un lindo detalle.- dijo Lyra desenvolviendo la galleta para mirarla con mayor atención.

Bon Bon se golpeó el rostro con su casco, en una clara señal de frustración.

-Lyra ¿recuerdas que en una de mis cartas te explique que en ocasiones no sueles pensar mucho las cosas antes de actuar?- dijo Bon Bon. Lyra asintió.

-Bueno, este es un claro ejemplo de eso. ¿Qué te hizo pensar que guardar una de esas cosas era una buena idea? Escuchaste a la enfermera, esa cosa podría matar a cualquier poni que tuviera la desgracia de ingerirla por error.-

Lyra dirigió su mirada a la galleta nuevamente. -Bueno, a mí… me pareció un lindo detalle que Vinyl intentara hacer una galleta con forma de Octavia.- comentó Lyra observando la galleta. -Es decir, es probable que Vinyl no sea muy buena cocinando, pero sin duda hizo un gran esfuerzo para prepararlas, incluso les puso tu corbata de moño rosa.- dijo Lyra señalando lo que Octavia había imaginado que eran los zapatos de la ameba.

-Bonnie, tú mejor que nadie deberías saber lo mucho que significa cocinar galletas para alguien que te agrada. Ya sabes, con eso de tu dulcería, pensé que era algo que podías comprender y fue por eso que decidí guardar una de estas.- dijo Lyra tomando la galleta con su casco. -Me rompió el corazón ver el rostro de Vinyl cuando tiró el resto a la basura, lucía sumamente triste y estoy segura de que se siente terrible por lo que pasó- añadió la unicornio de color menta.

Tras escuchar las palabras de Lyra, Octavia simplemente estiró su casco para que Lyra pudiese entregarle la fallida galleta. Al mirarla con más detenimiento, la chelista pudo notar que Vinyl realmente se había esforzado por lograr el tono de color exacto, el color negro de su crin al igual que el color gris de su pelaje, acompañado por el par de ojos violetas y el moño rosado. Aquello le hizo pensar nuevamente en las notas del Diario de su antepasado, especialmente en lo mucho que Cent parecía apreciar a Vinyl.

-Lyra, ¿sabes donde esta Vinyl?-

-Bueno, la vi un par de horas antes de que despertaras. Bonnie y yo intentamos convencerla de que se quedara hasta que recuperaras el conocimiento, pero después de que te suministraron el antídoto, tiró el resto de las galletas en el cesto de basura y se marchó.- Bon Bon asintió confirmando la explicación de Lyra.

-Sabes Bon Bon. Puede que esto suene como algo que un poni sin una pisca de sentido común diría, en especial por lo que hablamos esta mañana, pero…- la voz de la chelista atrajo la atención de la vendedora de dulces. -Creo que al final si voy a terminar por arriesgarme, sé que es peligroso y que tal vez ponga en riesgo mi vida pero, confió en que Vinyl y yo realmente estábamos destinadas a conocernos desde mucho antes.- Bon Bon asintió.

-Si es lo que realmente deseas, entonces no tengo ninguna razón para interponerme-

-¿Ahora de que están hablando?- las cuestionó Lyra mientras Octavia salía de su cama.

-Te lo explicaré cuando volvamos a la academia Lyra- dijo la violonchelista antes de salir corriendo de la habitación.

-¿Crees que sea correcto que Octavia deje el hospital sin que la dieran de alta los médicos?-

-No creo que sea algo que le interese en este momento Lyra-

-Sabes, va a ser muy difícil decirle adiós- respondió Lyra usando su magia para teletransportar su Lira dorada, antes de formar un par de "manos" con su magia para comenzar a tocar una melodía suave.

-Pero sí piensas decirle, ¿cierto? Es tu mejor amiga Lyra.-

-Por supuesto que se lo diré Bonnie, por cierto, también hay algo que quería decirte, es algo que te he estado escondiendo desde que nos conocimos-


Octavia galopó a toda velocidad por las calles del pequeño Ponyville, recordaba vagamente el lugar en el que Vinyl le había indicado que se encontraba su casa y con ayuda de algunos de los ponis que deambulaban por los alrededores finalmente logró llegar a su destino.

La pequeña casa se encontraba en los límites del pueblo, cerca de uno de los caudales del río que recorría la villa.

El estruendoso sonido que emanaba del interior de la vivienda le indicó que la DJ se encontraba en casa. Y aunque la Chelista no estaba segura de que la DJ sería capaz de escucharla, Octavia se dispuso a golpear la puerta un par de veces.

TOCK, TOCK, CRASH, BOOOOM

La vibración del Bajo producido por la melodía que provenía del interior de la casa debió debilitar la estructura de la puerta de madera, porque en el instante en el que la violonchelista golpeo la superficie por segunda ocasión, esta estalló en pedazos permitiendo que la onda de sonido producida desde el interior la lanzara por el aire. Afortunadamente, la DJ debió notar el instante en el que la puerta de su casa se convirtió en un montón de astillas voladoras, porque después de un par de segundos, el infernal sonido proveniente de los enormes altavoces y bocinas distribuidas en la sala de su casa se ahogó por completo.

La DJ asomó su cabeza por la puerta de entrada para evaluar el daño, al notar a la chelista que yacía de espaldas sobre el césped, Vinyl corrió en su auxilio.

-¡Tavi!- Exclamó la DJ rápidamente acercándose a la joven chelista.

-Mi cabeza.- se quejó Octavia gruñendo de dolor a causa de los constantes retumbes que podía sentir en su cerebro. Algo que la chelista suponía que debía ser un efecto secundario provocado por la onda de sonido. -Solo espero que el daño sea temporal.- añadió.

Las orejas de Vinyl cayeron tras notar que era la segunda vez que lastimaba a la poni terrestre por accidente en el mismo día.

-Lo lamento- dijo con dificultad la DJ.

-¡Está bien!- dijo la chelista con un tono de voz elevado. Vinyl supuso que aquello se debía a una sordera temporal de la violonchelista.

La DJ procedió a ayudar a Octavia a reincorporarse sobre sus cuatro cascos antes de mirarla nuevamente. Deseaba disculparse por lo que había ocurrido esa mañana. Pero antes de que la DJ pudiese decir algo, Vinyl sintió el casco de Tavi posarse en sus labios para impedirle decir algo más.

-¡No tengo nada que perdonarte, porque sé que no fue tu intención!- dijo la chelista todavía usando un tono bastante elevado.

Sin entender lo que ocurría, la DJ se vio envuelta de pronto por los cascos de Tavi, quien la abrazó con fuerza.

-Finalmente sé quién eres en realidad Vinyl.- dijo la Chelista, su voz opacada por el pelaje de la unicornio albina.

-Vinyl sintió sus ojos humedecerse.-

"Cent nunca te menospreció por alimentarte de sangre y te aceptó a pesar de ser una vampiresa. Así que, si realmente confías en la primogénita de los Melody, deberás dejar que ella sepa todo acerca de ti, solo así, ella también podrá tomar su propia decisión". Las palabras de Hoity resonaron en la mente de Vinyl.

-Cent- Murmuró la DJ mientras dirigía su mirada al cielo.


La luna se encontraba en lo alto del cielo, su brillo plateado bañaba el lugar impidiendo que las sombras engulleran el paisaje por completo. La figura de una joven yegua vestida con un elegante Esmoquin hecho a la medida se aproximó a la solitaria vivienda situada en lo profundo del bosque de Trottingham. La yegua golpeó la puerta tres veces con su casco frontal antes de disponerse a abrirla.

Tan pronto como la yegua ingresó en la vivienda, pudo percibir con claridad el sonido de la carne desgarrándose y huesos rompiéndose.

En las paredes de la modesta vivienda se encontraban múltiples retratos de sus habitantes, muchos de ellos completamente salpicados de sangre. Las vitrinas y estanterías tenían sus vidrios rotos al igual que los numerosos espejos. En el librero se podía observar el cuerpo de un corcel que parecía haber colisionado a gran velocidad contra el mueble de madera, provocando que los numerosos libros y adornos lo sepultaran tras el impacto, al tiempo que su sangre teñía la superficie y las hojas de los maltrechos libros de un color rojo intenso.

El cuerpo de otro poni de mediana edad se hallaba decapitado y completamente desmembrado sobre la mesa de centro, a su alrededor un grupo de yeguas vestidas con elegantes vestidos de gala, bebían la sangre que escurría de las patas y el cuello que habían arrancado de su víctima, mientras otras cuantas relamían el viscoso líquido que se escurría por la superficie de la mesa.

La recién llegada continuó su camino sin prestar atención a las numerosas yeguas, quienes al sentir su presencia volteaban a verla con cautela, en sus rostros se podía observar una expresión de temor producida por la recién llegada.

-Amo- dijo la recién llegada deteniéndose a espaldas de un sofá situado frente a la chimenea.

-Y bien Viper, ¿pudiste encontrarla?- habló la criatura sentada en el sofá. Desde su posición, Viper solo podía ver la punta del cuerno de su amo sobresalir por encima del respaldo de su asiento, mientras el corcel mantenía en su casco una elegante copa de cristal, de la cual bebía un liquido rojo que destellaba al compás de las llamas que ardían en la chimenea.

-Efectivamente mi señor- respondió Viper endureciendo la mirada al percatarse de que otra yegua parecía encontrarse recostada sobre el regazo de su señor. Si bien no podía ver con claridad lo que estaban haciendo, la hembra no tenía que ser una adivina para comprender los deseos de su amo, especialmente porque Viper había permanecido lejos del clan por varios meses y no era raro que su amo usara al resto de las concubinas para calmar sus instintos cuando Viper no se encontraba cerca.

-Debo admitir que ha sido bastante precavida, me costó mucho trabajo localizarla, en especial porque no pensé que seguiría usando su verdadero nombre- continuó Viper sacando un folder de entre sus ropas.

Inmediatamente un aura rojiza cubrió el folder levitándolo frente al corcel, quien extrajo una serie de fotografías y documentos de su interior.

-El paso de los años te han vuelto descuidada Vinyl- dijo su amo, por el tono de voz, Viper pudo identificar que el corcel sentía una combinación de rabia y excitación. -Por más de 500 años lograste evadirme ocultándote de la sociedad, de no ser por el incendió de ese auditorio te habría dado por muerta mi querida Vinyl- dijo el poni esbozando una macabra sonrisa, su gruesa voz adoptaba un tono más frio con cada palabra.

-Lo único que me intriga es, ¿Qué podría estar haciendo en una escuela de música?- dijo Viper sin apartar los ojos de las patas traseras de la concubina que se movía gustosa mientras recibía las caricias de su amo. -Es decir, su carrera como artista parecía bastante redituable, no tiene mucho sentido que haya abandonado su carrera para ingresar a una escuela ahora.-

-Oh mi querida Viper- exclamó el corcel tomando una fotografía que captó su atención. -Eso es porque no has puesto la debida atención.- añadió su amo. -Ella no está buscando aprender música, simplemente se ha dejado llevar por los sentimientos de los mortales. Y la verdad es que me alegra que sea así.-

-¿Mi señor?- dijo Viper.

GASP

La yegua que momentos antes se encontraba disfrutando de un momento íntimo con el corcel, repentinamente emitió un sonido ahogado mientras la magia de su amo la levantaba sujetándola por el cuello.

Viper no pudo evitar sentir cierta satisfacción al ver a la concubina patalear en el aire en un intento por liberar se de la energía que estrujaba su cuello cada vez con más fuerza.

-Porque, no tendría sentido vengarme de ella, si no la hiciera pasar por el mismo dolor por el que me hizo pasar a mí- recitó el lord incrementando la fuerza de su agarre y provocando que el rostro de la yegua que sujetaba en el aire comenzara a enrojecerse, los ojos de su víctima empezaron a hincharse a medida que el agarre continuaba compactando los músculos, tendones, piel y huesos de la joven yegua. -Esta vez, me aseguraré de quitarle aquello que más aprecia, justo frente a sus ojos- finalizó el corcel en el instante en el que la cabeza de su victima fue desprendida del resto de su cuerpo, cayendo al suelo y rodando hasta los cascos de Viper, quien no pudo ocultar su alegría al ver la expresión de dolor de la concubina plasmado de forma permanente en su rostro, antes de que la cabeza y cuerpo de la vampiresa asesinada comenzara a arder en llamas.

-Supongo entonces que ya es momento de volver a nuestro hogar- comentó Viper aproximándose a su amado corcel.

-Así es mi querida Viper.- respondió Red mientras continuaba observando la fotografía en la que se podía observar a una yegua de pelaje gris, crin negra y ojos violetas que caminaba a un lado de una yegua de pelaje blanco y crin alborotada de color azul eléctrico mientras se alejaban de una pasarela de modas. -Me parece que será buena idea tener una reunión familiar, justo como en los viejos tiempos.-


Notas del Autor:

Y bien, ¿que les ha parecido este nuevo capítulo? Con esto damos inicio a la tercera fase de esta historia. Tal y como lo comenté con anterioridad, la historia comenzará a tomar un tonó un poco mas obscuro, y el final de este capítulo es una prueba de lo que está por venir.

Muchas gracias a todos por su enorme apoyo y espero que nos podamos seguir viendo en esta historia.

Dato Curioso: por si se lo preguntaban, el incidente al que hace referencia Red Hearth, tiene que ver con los sucesos del capítulo 4 de la serie: "Temporada de Cosecha" durante el cual Pinkie y Applejack Terminaron por envenenar al pueblo con cupcakes.

Espero verlos pronto. Hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.


En memoria de Carolina López Amada tía y ejemplo de vida

Mayo/1947 – Febrero/2020