Nota del autor:

Bienvenidos nuevamente mis queridos lectores a un nuevo capítulo de "Modes, Harmony and Tempo". Yo soy Halsenbert y espero que la historia siga siendo de su agrado.

Cuídense mucho y sin más por el momento… COOOOMENZAMOS!

Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.

Lean y comenten


Leyends of harmony – Modes, Harmony and Tempo.

Capítulo 22 – El Lazo de Sangre.

Octavia procedió a acariciar el pelaje de la DJ al tiempo que permitía que la unicornio continuara besándola con mayor libertad. Las pezuñas de Tavi comenzaron a explorar el pecho de Vinyl, sintiendo los fuertes músculos que torneaban la esvelta figura de la unicornio. Lentamente, la chelista se dispuso a acariciar la clavícula de la poni albina, antes de explorar su pálido cuello.

Lentamente Octavia ladeo su rostro y comenzó a besar la mejilla de Vinyl, bajando poco a poco a medida que besaba suavemente a la DJ una y otra vez. Octavia pudo sentir una ligera sacudida en el cuerpo de la unicornio, quien había levantado el mentón para brindarle a la violonchelista un mejor acceso a su pálido cuello.

A medida que su pata subía por el delgado cuello de la DJ, Octavia pudo percatarse de una extraña sensación proveniente de una imperfección situada en el cuello de la otra yegua, un par de imperfecciones pequeñas que se encontraba muy cerca de la garganta de Vinyl.

Aquellas marcas eran el resultado de una cicatrización provocada a partir de lo que parecía ser la mordida de un animal. Entre el pelaje de la DJ, situado sobre la pálida piel de la unicornio, Octavia pudo observar las marcas de múltiples dientes, entre los que destacaba la marca de dos colmillos particularmente largos. Colmillos idénticos a los que Octavia podía apreciar asomándose por debajo de los labios de la DJ, quien en ese momento dejaba escapar suaves gemidos de placer.

A juzgar por la posición de esa mordida en particular, la Chelista no pudo evitar relacionar la historia de Hoity y la condición actual de Vinyl. No cabía duda de que aquello era el resultado de la mordida que Vinyl había recibido cuando fue transformada en una vampiresa, las cuales, debían ser la razón por la que las cuerdas vocales de Vinyl se encontraban en tan mal estado.

Decidiendo a arriesgarse, Octavia comenzó a besar ese punto en el cuello de la DJ. El cuerpo de Vinyl vibró al contacto. Una ligera mueca que combinaba dolor con placer se hizo presente en el rostro de la unicornio albina, por lo que la chelista dedujo que a pesar de que aquella herida seguía causándole cierta incomodidad a Vinyl, la DJ parecía disfrutar de las caricias de la chelista.

Guiada por un extraño impulso Octavia tiró de la crin de Vinyl, obligando así a la otra yegua a soltar un ligero gemido.

A juzgar por la forma en la que el cuerpo de la DJ se estremeció ante semejante acto. Octavia intuyó que podría tomar completo control de la situación. Después de todo, y a pesar de que su compañera poseía una mayor fuerza física, Vinyl no parecía estar intentando ganar control sobre ella. De hecho, la joven DJ parecía estar dispuesta a seguir el ritmo de Octavia en lugar de ser ella la que guiara la situación, por lo que Octavia aproximó sus labios al oído de Vinyl.

-Vinyl, recuéstate-, le susurró la chelista, causando que el cuerpo de la DJ volviera a estremecerse.

Lentamente Vinyl retomó una posición sumisa recostándose boca abajo, mientras la chelista se colocaba sobre ella para besarle la espalda a medida que recorría el cuerpo de la DJ asegurándose de tomarse su tiempo para brindarle el mayor placer posible.

Otra extraña sensación causó que Octavia dirigiera su atención a uno de los costados de la unicornio. Al encontrarse tan cerca, la primogénita de los Melody, pudo notar una extraña cicatriz de mayor tamaño situada en la piel de la unicornio albina. Guiada por su curiosidad Octavia comenzó a explorar el otro costado identificando una segunda cicatriz. Extrañamente ambas marcas parecían a ver sido hechas con una especie de cuchillo, pero lo más extraño era que la Unicornio albina tenía aquellas marcas situadas ligeramente por debajo de la posición de sus hombros, a una altura similar a la que se encontrarían las alas de un pegaso.

Lo extraño era que, al ser un unicornio, no tenía sentido que aquellas cicatrices se encontraran en dichas posiciones.

Renovada por un extraño impulso, Vinyl súbitamente sometió a Octavia recostándola contra la cama para comenzar a mordisquear las orejas de la chelista, produciendo así todo tipo de sensaciones en el cuerpo de Octavia.

La joven heredera de la familia Melody sintió como si una descarga eléctrica recorriera su cuerpo tan pronto como los afilados dientes de la DJ hicieron contacto contra la piel de sus orejas. De un modo similar, Octavia pudo sentir cómo lentamente los labios de la DJ comenzaban a viajar de su oreja a sus mejillas, antes de continuar su descenso hasta su mentón, para finalmente descender por todo lo largo de su cuello expuesto.

Octavia pudo percibir cada uno de los besos y mordiscos que la DJ le daba en el cuello. Guiada por el placer, Octavia se aferró del cuerpo de Vinyl, usando sus patas frontales para recorrer la nuca de la DJ, mientras acariciaba la crin de la unicornio.

Vinyl se detuvo por un momento para mirar a Octavia a los ojos. En ese mismo instante la chelista se perdió en los ojos de color carmín que la miraban con atención. Sin necesidad de pronunciar palabra alguna, ambas se dieron cuenta de los pensamientos de la otra. Ambas sabían que lo que estaban haciendo era jugar un juego peligroso, y aun así, sabían a la perfección que esto era lo que deseaban. Se deseaban la una a la otra, con tal fervor que prácticamente podían ver las llamas de su pasión arder en sus miradas.

Una melodía comenzó a resonar de pronto. Ambas estaban seguras de que aquello no era otra cosa que sus corazones conectándose entre sí; No necesitaban decirse nada, sus miradas lo decían todo; y a pesar de que ambas disimulaban luchar contra aquel deseó, lo cierto era que las dos yeguas anhelaban el instante en el que sus instintos más primitivos lograsen ganar la batalla y tomasen el control de sus cuerpos.

-La siguiente melodía está basada en: "It's a Dangerous Game" de "Dr Jekyll & Mr Hyde"-

-(Tavi)-

-Siento tu toque, sobre mi cuello-

-Una sensación, que me hace temblar-

-Miro tus ojos, invadir mi alma-

-Placer prohibido, que temo adoptar-

-…-

-Si me tocas así, yo gemiré por ti-

-Cada vez que me miras a mí-

-Me haces enloquecer, descontrolas mi ser-

-Un sentimiento salvaje es-

-(Vinyl)-

-Un pecado sin ley. Dómame con placer-

-Mis sentidos proclaman… que esto no debe ser-

-…-

-Un sueño oscuro, que no tiene fin-

-Es tan irreal, que añoro sea verdad-

-(Tavi)-

-Extraño romance, de un cuento de hadas nació-

-(Vinyl)-

-Aterrada princesa, que no sabe que hacer-

-¿Debería correr?, ¿O este riesgo tomar?-

-De ningún modo ganaré-

-(Tavi)-

-Solo sé que perdí, mi corazón te di-

-Emociones giran sin fin-

-No te puedo culpar-

-(Vinyl)… (Tavi)-

-Es mi crimen lo sé…Pero muy cierto es-

-(Vinyl)-

-Que esto no debe ser-

-(Ambas)-

-Sin hablar, te miré-

-Tus ojos… dicen la verdad-

-(Tavi)… (Vinyl Repite)-

-Al callar… Al callar-

-Yo cedí… Yo cedí-

-(Tavi)… (Ambas)-

-Te brindé… Poder sobre mí-

-(Ambas)-

-Si me tocas así, yo gemiré por ti-

-Cada vez que me miras a mí-

-Me haces enloquecer, descontrolas mi ser-

-Un sentimiento salvaje es-

-(Vinyl)-

-Un pecado sin ley. Dómame con placer-

-(Tavi)… (Vinyl)-

-No te puedo culpar… Es un crimen lo sé-

-(Ambas)-

-Celestia clamará… Que esto no debe ser-

-…-

Lentamente ambas yeguas comenzaron a acercarse hasta que sus labios se posaron sobre los labios de la otra. Octavia separó sus cuartos traseros permitiendo que el cuerpo de Vinyl entrara en contacto con ella. El vientre de la Chelista pudo sentir la fría sensación que producía el cuerpo de la Dj sobre ella.

Sin perder mucho más tiempo, ambas comenzaron a moverse, restregando sus cuerpos en un intento por maximizar el contacto. La Respiración de Octavia comenzó a acelerarse a medida que Vinyl continuaba mordisqueando y besando cada rincón de la chelista a su disposición.

A esas alturas ya no les importaba si algun poni las escuchaba desde las habitaciones contiguas; el mundo a su alrededor había dejado de tener relevancia alguna, desvaneciéndose por completo para permitir que cada una de las ponis se enfocara completamente en la otra.

Permanecieron unidas por horas, explorando sus cuerpos y aprendiendo de la otra. Las dos deseaban memorizar cada detalle, cada imperfección, cada curva.

Octavia permitió que Vinyl extendiera una de sus patas frontales, a medida que recorría la extremidad con sus constantes besos.

La lengua de Vinyl se extendió mientras jadeaba incontrolable, antes de proceder a lamer la extremidad de la chelista. El aliento frio de la unicornio erizó la piel de la poni terrestre. Octavia sintió a la unicornio sujetarla con una fuerza abrumadora que le impedía mover su pata frontal.

CHOMP

Un dolor punzante invadió la pata de la chelista obligándola a morderse el otro casco para no gritar. Aquellos colmillos se incrustaron en su cuerpo por un momento. El dolor de la herida que la unicornio había causado en su extremidad, fue sustituida por la inusual sensación que provocó Vinyl en el instante en el que comenzó a beber la sangre de la chelista.

Vinyl gimió gustosa, a medida que se alimentaba su cuerpo sintió un enorme alivio. Tras probar las primeras gotas de sangre, su deseo por devorar a la Poni terrestre fue sustituido por un extraño deseo por apoderarse de la chelista en toda forma posible.

Vinyl había deseado tanto ese momento, que le tomó toda su fuerza de voluntad poder detenerse. Reluctante, la DJ se apartó de la ensangrentada herida de Octavia.

-Vinyl… ¿Que estas…?- dijo Octavia mientras observaba los brillantes ojos de la DJ. El rostro ensangrentado de Vinyl le causó temor, se trataba de una sensación que le heló la sangre.

Aquella era la verdadera naturaleza de la vampiresa, un depredador superior a la chelista, uno que se alimentaba de la sangre de otros ponis para sobrevivir. Esa era la Vinyl a la que su antepasado Cent Melody había aceptado; Y si Octavia deseaba permanecer a su lado, debía aprender a aceptar la oscuridad de la DJ, de la misma forma que aceptaba sus virtudes.

Sin previo aviso, Vinyl se mordió una de sus patas frontales abriendo una herida similar a la que había provocado en la pata de Octavia. Posteriormente, la yegua albina tomó el casco de la chelista apretando la herida de la intérprete. Octavia se cubrió usando su otro casco para ahogar su voz, mientras observaba el instante en el que las gotas de su sangre caían en la herida expuesta de la DJ, provocando que su acompañante gimiera con fuerza, como si hubiese llegado al pináculo del placer.

Segundos después, la herida de Vinyl desapareció sin dejar rastro alguno en su piel. Posteriormente la DJ soltó su agarre de la extremidad de Octavia. Inmediatamente después, la unicornio retrocedió un poco para permitir que la chelista pudiese moverse con libertad una vez más.

Octavia miró la herida en su pata frontal, a juzgar por el daño, no parecía que la DJ realmente estuviese tratando de lastimarla. De hecho, dejando de lado que su pelaje se encontraba manchado de sangre, la herida parecía bastante inofensiva. Dado que no se trataba de una herida demasiado profunda y tampoco había lastimado alguna vena, la chelista estaba segura de que le tomaría un par de días para curarse por completo.

Posteriormente Octavia posó su mirada en la Unicornio albina, quien permanecía inmóvil en su posición. Después de un largo suspiro, Octavia finalmente habló.

-No tienes por qué sentirte culpable por esto-, explicó la chelista señalando su pata herida. -Te dije que estaba bien si tomabas un poco de mi sangre, aunque esperaba que la tomaras de mi cuello y no de mi casco frontal-, ante aquellas palabras las orejas de la DJ se levantaron nuevamente, un claro indicio de su sorpresa ante la reacción de Octavia. -Si esperabas que saliera corriendo, solo porque finalmente me has mostrado tu verdadera naturaleza… Déjame decirte que estas equivocada-.

-Tavi-, respondió Vinyl con un nudo en la garganta.

-Dicho eso, a mí también me gustaría llegar al climax. Puede que ustedes, vampiros, tengan un fetiche con la sangre, pero yo aún estoy acostumbrada a la antigua, así que, si no te importa-, añadió Octavia mientras se incorporaba para aproximarse a la DJ. -Me gustaría guiarte-.

-Tavi-, suspiró Vinyl, mientras dejaba que la Chelista retomara el control de la noche.

Aquella sería una larga noche, pero ahora Vinyl estaba segura de que no volvería a perder el control, no frente a Tavi. Con el ritual completo, ahora no tenía nada que temer, Vinyl viviría para proteger a Tavi y moriría por ella.


A la mañana siguiente.

La DJ permanecía recostada cubierta por las cobijas de su cama, Su cabeza levantada por encima de sus hombros observando con atención la figura de la chelista que descansaba plácidamente a su lado. Sus largos cabellos negros, normalmente bien estilizados y peinados, se encontraban completamente desalineados; creando intrincadas formas que se distribuían en todas direcciones.

El aroma a madera que provenía del cuerpo de la joven poni, era mucho más intenso que nunca, y la DJ podía percibirlo impregnado en cada rincón de su blanco pelaje; combinado con un aroma muy particular que, a pesar de ser un aroma que la unicornio albina había inhalado en sus múltiples encuentros sexuales, ahora resultaba extrañamente acogedor y relajante.

Los ojos de color carmín de Vinyl observaban con atención el sutil movimiento que se presentaba en el pecho de Tavi, a medida que subía y bajaba rítmicamente al compás de su respiración; Sus ojos se dirigieron entonces a uno de los cascos de la chelista, el mismo casco que Vinyl había mordido la noche anterior, el cual, permanecía posado sobre el suyo, como si Tavi deseara evitar que Vinyl escapase de ella.

Vinyl dirigió su mirada al aun expuesto cuello de la violonchelista, el cual, a pesar de contar con algunas marcas causadas por los intensos besos de Vinyl, no tenía marcas de mordidas o de los colmillos de la DJ. Instintivamente Vinyl colocó una de sus pezuñas sobre su propio cuello, en el que podía sentir a la perfección las cicatrices que los colmillos de Viper, la guardaespaldas de su antiguo amo, habían dejado en su piel cientos de años atrás.

Durante siglos, las noches de la DJ habían sido frías y solitarias. Después de todo, Vinyl solía drogarse y alcoholizarse hasta la inconciencia durante sus fiestas y orgías, despertando con terribles náuseas y dolor en todo el cuerpo, sin mencionar el incontrolable deseo de sangre que aquellas resacas le causaban. En esta ocasión, sin embargo, la invadía la tibia sensación del calor que producía el cuerpo de la chelista, lo cual contrastaba con el frio ambiente que el final del otoño acarreaba consigo todas las mañanas. El rítmico golpeteo que provocaban los latidos de Tavi, el cual, se asemejaba mucho al retumbe que emergía de sus potentes bocinas cuando soltaba su cañón de bajos; le brindaba una sensación de calidez y confort que creyó haber olvidado por completo, en conjunto con una sensación de satisfacción que pocas veces podía disfrutar.

"El ritmo de su corazón es tan hermoso", aquel pensamiento cruzó por su mente. Desde que el corazón de la DJ se detuvo por completo, Vinyl dejó de sentir muchas cosas que su cuerpo hacía de forma automática y hasta ese momento jamás creyó que extrañaría. La simple acción de respirar, dormir, saborear alimentos, sentir fatiga, entre muchas otras cosas, eran acciones naturales que ocurrían en el cuerpo de los mortales. Pero tras haberlas perdido, se dio cuenta de lo poco que las había valorado antes de convertirse en lo que era ahora. Y todo eso estaba presente en Tavi.

Tavi estaba con vida, su corazón latía con la fuerza de un corcel, su cuerpo era cálido como el verano, aún podía recibir las visitas de la princesa de la noche y vivir aventuras en el mundo de los sueños, pero… sobre todo, su vida era tan valiosa y frágil como una copa de cristal.

Al ver a la joven intérprete recostada a su lado, completamente vulnerable e indefensa, causó que los ojos de la DJ comenzaran a brillar aún más. Finalmente se había dado cuenta de porqué sus instintos enloquecían con aquella joven poni. Lo cierto era que aún deseaba saborear la sangre de la chelista con fervor, pero lo más importante era que existía otro instinto que se había apoderado de ella por completo; el instinto de proteger y resguardar a su pareja sin importar el costo.

"Pareja", esa palabra revoloteo por su mente durante varios minutos. Tavi era su pareja, habían hecho el amor durante horas, pero más importante aún; Dentro de su cuerpo, ahora también corría la sangre de Tavi… su querida Tavi.

Era la primera vez que se sentía tan confundida en su vida. Tras cientos de años Vinyl creía que lo sabía todo. Pero en tan solo unos meses Tavi había logrado mostrarle algo que nunca hubiese creído posible… el deseo de amar y proteger a otro poni al punto de sentir una intoxicante obsesión; una obsesión que solo un depredador como ella podía experimentar; un tipo de necesidad y dependencia que ni siquiera las drogas más fuertes lograban encender en su cuerpo. Tavi era suya, era su presa, su pareja… su otra mitad… Y daría lo que fuera necesario para poder permanecer a su lado.

Vinyl acarició el rostro de la chelista, apartando los cabellos que cubrían su visión de la perfección que representaba la joven yegua de color gris que dormía a su lado. Sin pensarlo mucho, la DJ aproximó su hocico lentamente hasta conectar sus labios con el suave pelaje que cubría la mejilla de Tavi; La chelista emitió un suave quejido antes de moverse ligeramente en un intento por adoptar una posición más cómoda.

Torpemente, los ojos de Tavi comenzaron a abrirse, aquellas gemas de color amatista la miraron en un estado intermedio de conciencia. La chelista lucía extremadamente agotada por la noche anterior, y lo suficientemente aturdida como para sorprenderse por unos instantes al notar la mirada fija de la DJ posada en ella, cuyos brillantes ojos de color carmín brillaban produciendo una sensación de temor y asombro en la heredera de la familia Melody.

-Buenos días Vinyl- dijo finalmente la joven intérprete acercando su pezuña al rostro de la DJ, quién no opuso resistencia alguna para dejarse guiar por la chelista para finalmente poder besarla en sus labios una vez más.


El constante tarareo de la Chelista llamó la atención de la Unicornio de color menta. Lyra no podía recordar la última vez que había visto a Octavia tan feliz en su vida. De hecho, ahora que lo pensaba era la primera vez que la veía en ese estado desde el día en el que la Chelista fue asignada como su compañera de cuarto.

No era como si le molestara, de hecho, después de su último viaje a Ponyville, la unicornio de color menta encontró bastante relajante la nueva actitud de Octavia. Sin embargo, el hecho de que la chelista no le hubiese reprochado últimamente por hacer desorden en la habitación y pareciera completamente ausente la mayor parte del tiempo comenzó a captar la curiosidad de Lyra. Más importante aún, Lyra comenzó a notar cierto comportamiento "coqueto" entre la joven chelista y la DJ.

Durante las clases, Vinyl parecía el doble de interesada en el constante contoneo que producía la cola de la chelista. Mientras que Octavia, no perdía oportunidad para tener algun tipo de contacto con la unicornio; Un ligero toque de sus caderas, un ocasional beso en la mejilla o algun abrazo esporádico seguido por el roce de sus cascos.

Aquello comenzaba a resultar bastante frecuente y el hecho de que a la chelista no le molestara que la DJ jugueteara con su crin cuando las tres amigas tomaban alguna ligera siesta a la sombra de su árbol favorito, eran sin duda cosas que la chelista no solía hacer.

De hecho, el simple acto de que Octavia estuviese de acuerdo con Lyra o Vinyl para tomar una siesta en lugar de practicar con su violonchelo, resultaba en extremo anormal en comparación con la Octavia que ella había conocido desde hace ya casi un año.

Aunque tenía sus sospechas, Lyra decidió escribirle a BonBon acerca del extraño comportamiento de la violonchelista. Y si bien esperaba que BonBon le diese la razón y confirmara las sospechas de la unicornio de color menta. Lo cierto es que la pregunta en la ultima carta de BonBon la había dejado bastante confundida.

"Dime Lyra, de casualidad ¿El primer día en el que Octavia comenzó a comportarse de esa manera, ella intentó ocultar alguna herida en su cuello?". Sí, ciertamente la pregunta de su poni especial había resultado algo extraña, y aunque Octavia estuvo usando vendajes por un par de días en una de sus patas, la chelista había mencionado que la herida se la había causado con una de las cuerdas de su Cello.

A decir verdad, aquella respuesta era más que posible después de todo, no era extraño que algo así sucediese a causa del desgaste de sus instrumentos. Ella misma se había hecho varias laceraciones con las cuerdas de su lira dorada. Por lo que no tuvo razones para dudar de la Chelista. Pero el hecho de que BonBon pareciera particularmente interesada en eso, resultaba intrigante.

-Tavi…- dijo Lyra observando a su compañera de cuarto por encima de uno de sus libros de antropología.

-¿Sí, Lyra?- respondió la chelista, quien en ese momento se encontraba haciéndole mantenimiento a su Preciado Cello.

-¿Te puedo hacer una pregunta?-

-Adelante-

-¿Te gusta Vinyl?- añadió Lyra sin apartar su mirada de su compañera de cuarto.

Octavia se tensó por un momento antes de mirar a su amiga, incapaz de mentir Octavia simplemente dejó salir un suspiro antes de responder con honestidad.

-¿Somos tan ovias?- preguntó Octavia.

-Entonces, encontraste a tu poni especial, ¿he?- dijo Lyra con picardía.

-Sí…- respondió la chelista adoptando un ligero rubor en sus mejillas, algo que sin duda causo que cierta idea maquiavélica se formase en la mente de la unicornio de color menta.

-Y… dime… ¿Qué tan lejos han llegado?-

Tras la pregunta Lyra se deleitó enormemente al notar la forma en la que la poni terrestre adoptaba un notorio color rojo que se superponía al color gris de su pelaje.

-¡LYRA!- reprochó Octavia antes de arrojarle a Lyra el paño que había estado usando para retirar el polvo de su instrumento.

-Con esa reacción me lo acabas de confirmar-, se hecho a reír la unicornio.

-No te burles-, murmuró Octavia completamente apenada.

-No me estoy burlando, me alegra que estes feliz… lo digo enserio. Pero… sabes bien que ahora me tienes que contar todos los detalles-.

-Lyra si fueras capaz de invitarme un café en la cafetería de Tea Pots, entonces consideraré contártelo-, dijo la chelista contenta consigo misma por su rápida respuesta.

Después de todo el Café de Tea Pots era uno de los locales de mayor prestigio en todo Canterlot, y más importante aún, se trataba de uno de los lugares a los que Lyra no sería capaz de invitarla, debido a la exclusividad. Después de todo se requería de una membresía para poder acceder a un local como ese, y sobre todo contar con un capital considerable para poder disfrutar de esas bebidas.

-Bueno eso se puede arreglar…- respondió Lyra con la confianza que la caracterizaba. Octavia no pudo evitar pensar que de algun modo, su amiga estaría dispuesta a convencerla de escabullirse al interior del local.

Unas horas después, las dos amigas se encontraban sentadas en una de las mesas del Café de Tea Pots con lo que probablemente sería la bebida más cara que alguna de las dos hubiese adquirido en su vida.

-¿Me puedes decir como conseguiste acceso a este lugar?- dijo la chelista bastante sorprendida.

-En realidad, solo subí a la habitación de Vinyl y le pregunté si ella tenía acceso a este lugar. Después de explicarle acerca de nuestra pequeña apuesta, Vinyl escudriñó en el interior de una de sus cajas y me entregó esto-, explicó Lyra mostrándole a Octavia la mitad de un cupón exclusivo para recibir un par de bebidas gratis en el Tea Pots.

Octavia no pudo evitar emitir un gruñido causado por su frustración. Más importante, estaba segura de que Vinyl había hecho eso específicamente para divertirse de la situación la próxima vez que se vieran. De hecho, casi podía imaginar a la DJ oculta en algun lado del local riendo por lo bajo.

-De acuerdo- respondió la chelista completamente resignada.

Después de explicarle la situación a Lyra, Omitiendo por completo la naturaleza vampírica de su poni especial, Octavia decidió arriesgarse y pedir algunos consejos a Lyra con respecto a algunas de las cosas que había leído acerca de los puntos sensibles de los unicornios y como estimularlos correctamente.

-Es solo para fines educativos-, añadió la chelista un tanto nerviosa.

-Lo haré si me cuentas algo de los ponis terrestres-, respondió Lyra con una sonrisa pícara. - Tú sabes, por fines educativos-, Ambas se echaron a reír al instante.

-¿Octi?- el sonido de una voz particularmente familiar atrajo la atención de las dos jóvenes yeguas.

-¡Mamá, Papá…! ¿Qué… Qué están haciendo en Canterlot?- respondió sorprendida la chelista al notar a Clef Melody y Charlotte Philarmonica aproximándose a ellas.

-¡Oh querida! es un placer poder verte. Recibimos una invitación de un compañero de negocios y pensamos aprovechar la oportunidad para visitarte más tarde en la academia, aunque debo añadir que no esperábamos verte en un lugar como este. Después de todo, nunca te ha gustado mucho desenvolverte en este tipo de lugares-, dijo Charlotte aproximándose a su hija para poder abrazarla y besar una de sus mejillas.

-Negocios, ¿Qué clase de negocios?- la cuestionó Octavia.

-Señorita Octavia Melody. He escuchado mucho de usted últimamente y de su desempeño en la Academia de música de Canterlot-

Octavia dirigió su mirada al enorme corcel que acompañaba a su padre. Se trataba de un semental de complexión fornida y tes fina, su pelaje tenía un color marrón mientras que su crin poseía un color negro muy similar al de la sangre seca. Pero lo que realmente llamó la atención de la joven chelista fue el suave brillo que emitían sus ojos de color carmín, un brillo que sin duda podía reconocer con extrema facilidad. Se trataba de un brillo hipnótico y atemorizante, que de cierto modo infundía respeto y poder.

El semental llevaba puesto un traje de color negro brillante y una camisa roja brillante acompañada por una corbata de color vino. Sobre su cuerpo llevaba un enorme abrigo el cual parecía bastante cómodo, y a juzgar por el frio que podía sentirse en el exterior a causa del invierno que pronto llegaría, aquel conjunto no parecía del todo una mala opción.

-Octavia, te presento a uno de los principales donadores de la Academia de Música de Canterlot. El señor Kozlov Gale-, lo presentó Clef. -Kozlov, ella es mi hija Octavia Melody-, añadió.

-Es un placer conocer a tan talentosa intérprete-, dijo Kozlov besando el casco de la chelista.

-El placer es mío-, respondió formalmente la chelista. Sin embargo, muy en el fondo, Octavia pudo sentir una extraña sensación de alarma proveniente de aquel corcel quien, a pesar de todo, no tenía la misma temperatura fría que caracterizaba a los labios de Vinyl. Y sin duda alguna emitía la misma extraña aura de peligro que Octavia había sentido en las ocasiones en las que Vinyl le había mostrado su naturaleza vampírica.

-Lyra Heartstrings, es un placer señor Koslov-, interrumpió Lyra haciéndose notar por el grupo.

Octavia pudo notar una ligera mueca de molestia proveniente de Koslov, y sin embargo, el corcel optó por responder con propiedad.

-El placer es mio, señorita Heartstrings-.


Notas del Autor:

Y bien, ¿que les ha parecido este nuevo capítulo? Como notarán decidí desarrollar un poco lo ocurrido en la noche especial de las dos protagonistas, aunque procuré no poner nada demasiado gráfico para no exceder lo permitido en la categoría "T".

Nuevamente les agradezco mucho por su apoyo y comprensión, así como el tiempo que le han dedicado a leer esta historia.

Espero verlos pronto. Hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.


En memoria de Carolina López Amada tía y ejemplo de vida

Mayo/1947 – Febrero/2020