Nota del autor:

Bienvenidos nuevamente mis queridos lectores a un nuevo capítulo de "Modes, Harmony and Tempo". Yo soy Halsenbert y espero que la historia siga siendo de su agrado.

Cuídense mucho y sin más por el momento… COOOOMENZAMOS!

Advertencia: Todos los personajes de esta historia pertenecen a sus correspondientes creadores. My little pony y sus personajes son propiedad de Hasbro. La presente historia fue hecha sin fines de lucro y con el único propósito de entretener.

Lean y comenten


Leyends of harmony – Modes, Harmony and Tempo.

Capítulo 23 – Reunión

Desde que se convirtieron en compañeras de cuarto, Lyra había escuchado muchas cosas acerca de la ostentosa y agobiante vida de su amiga Octavia; si bien en ocasiones Lyra podía llegar a envidiar a la chelista por haber nacido rodeada de lujos; Octavia siempre le explicó que esa vida no era tan agradable como muchos creían.

-Ser la heredera de una Familia como la mía, significa que la sociedad espera mucho de mí-, le comentó la chelista en alguna ocasión.

Lyra imaginó que la Chelista se refería a que la sociedad de la alta alcurnia esperaba que ella se convirtiera en una gran violonchelista, que sus notas escolares siempre estuviesen en lo mas alto, que siempre tuviese una presentación impecable y muy probablemente todas esas expectativas habían derivado a que desarrollara ciertas manías con respecto a los modales, un sentido de la pulcritud que Lyra jamás pudo comprender y por supuesto el excesivo orden que tenía sobre las cosas.

Si bien los primeros días de convivencia fueron difíciles para ambas, lo cierto era que Lyra y Octavia habían logrado influir un poco en el comportamiento de la otra. Lyra se había vuelto más organizada de lo que era en el pasado y Octavia era menos estirada. Mas, sin embargo, hasta ese momento, Lyra no pudo darse cuenta de que tan grande era el cambio entre la Octavia que había conocido a principios del año y la Octavia con la que había salido de la Academia esa tarde.

Octavia se encontraba sentada sobre su cojinete, su cuerpo adoptaba una postura perfectamente erguida, sus hombros lucían tensos y rígidos en su posición y sus movimientos eran extremadamente cautelosos, como si su cerebro procesara cada acción de su propio cuerpo antes de realizar algo que pudiera delatar una mala imagen de lo que debía ser una yegua perfecta. La chelista había pasado de una actitud relajada y amigable, y ahora se comportaba como si fuera una poni de porcelana. Su sonrisa había desaparecido y había adoptado una expresión seria y neutral. Sus enormes ojos amatistas permanecían inexpresivos, sus parpados fijos en una posición intermedia (no demasiado abiertos, pero tampoco muy cerrados).

Pero lo más notorio era su silencio. Si bien Octavia era una yegua reservada, Lyra jamás la había visto tan callada. De hecho, Octavia se limitaba únicamente a responder cuando la conversación que sus padres y su socio de negocio se dirigían a ella con alguna pregunta en concreto. Mas allá de eso, la chelista había optado por permanecer en silencio mientras escuchaba ausente la conversación que entablaba el resto del grupo.

Aquella actitud por supuesto que causo cierta pesadumbre en el ambiente y aunque ninguno de los presentes parecía notarlo, lo cierto era que Lyra se sentía sofocada. Basándose en la conversación, Lyra pudo notar que los padres de su amiga buscaban presentar a su hija como la perfección viviente. Constantemente elogiaban los numerosos triunfos de Octavia, así como sus impecables presentaciones.

Lyra comprendió entonces las palabras de su amiga. Desde muy joven la chelista había sido educada para encarnar la perfección, sus padres siempre buscaron que la joven intérprete se relacionara con ponis de la alta sociedad. La mayor parte de su niñez, la pasó recibiendo clases privadas en el interior de la mansión para aprender a vestirse, a caminar, a comer, a hablar; por Celestia, llegó un momento en el que Lyra incluso pensó que su amiga había recibido clases para respirar adecuadamente.

Octavia había sido sometida a una rigurosa dieta desde sus primeros años y a sesiones de ejercicio programadas, mismas que sin duda habían moldeado el cuerpo de la joven a lo que era hoy. Y sin embargo Lyra no pudo evitar imaginar lo mucho que la pequeña Octavia debió haber sufrido al ser incapaz de consumir muchas de las delicias (poco saludables), que el mundo ofrecía a los consumidores.

Por otra parte, Lyra era totalmente consiente de que Octavia era una poni con mucho conocimiento, y aunque ella siempre pensó que eso se debía a su costumbre por leer libros constantemente, lo cierto era que sus padres parecían haberle inculcado mucho más conocimiento de lo que un poni normal podría recibir en toda una vida. Algo que, sin lugar a dudas, debió restarle a su vida muchas horas de diversión. Eso la hizo recapacitar un poco acerca de los celos que alguna vez tuvo con respecto a la joven chelista y lo que Lyra había idealizado como la vida de una chica de familia adinerada. Aunque por otra parte no podía evitar pensar que aquello debía considerarse maltrato emocional, principalmente cuando comenzaron a hablar de los temas de matrimonio.

Aparentemente Octavia, no era solo una yegua heredera de una gran fortuna, poseedora de un talento envidiable y dueña de un exquisito cuerpo, sino que, además, era una de las jóvenes más codiciadas en la alta sociedad. Al menos ahora comprendía porque su querida amiga siempre mostro ese extraño aire de soledad, y es que no podía culparla por tratar de permanecer lejos de la mayoría de los alumnos de la academia, quienes siempre trataban de aproximarse a ella para adquirir algún beneficio de su fortuna o amistad. Y de algun modo, eso le hizo pensar en las acusaciones que le hizo Tabhita aquella tarde frente a la fuente del jardín. Afortunadamente Octavia había logrado ver la sinceridad en la amistad de Lyra y ahora eran muy buenas amigas, lo cual a su vez había permitido que Octavia también comenzar a incluir a Bon Bon y Vinyl en su círculo de amigos.

Hasta cierto punto, Lyra no pudo evitar pensar que los padres de Octavia de cierto modo la habían criado para convertirse en una mercancía que podría ser ofrecida al mejor postor y eso de cierto modo la molestó.

-Octavia, porque no nos cuentas un poco acerca de lo que has hecho en el transcurso de este año, hemos recibido muchas cartas de parte del director en las cuales nos expresó lo orgulloso que está por tu desempeño en la academia-. Inmersa en sus propios pensamientos, Lyra fue tomada por sorpresa en el instante en el que la voz de Charlotte se dirigió a su hija.

-Es verdad, el señor Koslov también ha estado muy interesado en tu excepcional talento y nos ha expresado su interés por conocerte-, añadió Clef Melody mientras colocaba su taza de té sobre la mesa.

Lyra observó a Koslov por un momento, su mirada fija en la joven chelista que en ese momento había decidido dar un suave y delicado sorbo a su taza de té. Los ojos de la chelista parpadearon muy lentamente mientras movía su pata frontal para colocar la taza nuevamente sobre la superficie de la mesa.

Lyra observó a su amiga, sus movimientos perfectamente calculados. Su respiración tan sutil que era difícil notar la forma en la que su diafragma se expandía con cada inhalación. Era como si Octavia estuviese repasando cada palabra antes de que estas escaparan de sus labios.

-Los profesores de la academia poseen un vasto conocimiento de los temas que se manejan en clase. Todos los educadores que conocemos poseen un título y una carrera profesional de renombre. Se imparten clases 8 horas al día, las cuales abarcan temas de sociología, Psicología, Historia y elementos de conocimiento musical adaptado a los distintos géneros musicales que se imparten en la academia. Durante la tarde se imparten cursos y actividades con los Clubs para pulir nuestras habilidades-, Lyra no pudo evitar notar que su amiga había respondido aquella pregunta sin dar un mayor detalle personal de lo que ambas habían hecho durante su estadía en la academia.

-Tus padres me contaron que te uniste al grupo de Música Clásica, supongo que la señorita Heartstrings también es parte de ese mismo grupo-, habló Koslov, sus ojos fijos en la chelista, quien, por un momento dirigió su mirada en la dirección de Lyra. De algun modo Octavia parecía extrañada de que su amiga fuera involucrada en la charla, aunque fuera indirectamente.

-S-Si-.

Repentinamente Lyra pudo notar que en la expresión de Octavia se alcanzó a dibujar una pequeña sonrisa, fue algo medianamente perceptible, pero sin embargo Lyra pudo notar que sus próximas palabras venían acompañadas de orgullo.

-Lyra es una excelente intérprete, es muy dedicada y trabajadora, aunque algunas asignaturas se le complican, siempre hace su mejor esfuerzo para estudiar y salir adelante en los exámenes. Es muy buena tocando su lira dorada y posee una gran imaginación, es muy amigable y risueña y aunque tiene hobbies un tanto particulares creo que es una gran amiga-, respondió Octavia mirando a Lyra con cariño.

La unicornio de color menta no pudo evitar que sus ojos se humedecieran por aquellas palabras, de algun modo sabía que la chelista fue completamente sincera en ese momento, cosa que la conmovió notoriamente.

-Me alegra escucharlo, ¿pero que hay de ti? Escuché que eres la candidata para presentarte en la Gran Gala del Galope que se celebrará este año en el castillo-, respondió Koslov.

Ahí estaba de nuevo aquella mirada carente de interés en el rostro de Octavia, el sutil brillo que adornó la mirada de Octavia desapareció en el instante en el que su rostro recobró su expresión neutral.

-¿Eso es verdad Octi?-, exclamó Charlotte con entusiasmo. –Es increíble, sería la primera vez que la academia envía a una poni tan joven como tú, en una presentación tan importante-, añadió Charlotte.

-Yo… Aún no está decidido-, expresó Octavia.

Aunque la chelista permaneció con el mentón levantado, Lyra no pudo evitar notar un ligero temblor en su voz. Estaba segura de que su amiga se había molestado por aquel comentario; aunque no estaba segura del porqué.

-Me alegra escuchar que tu talento te esté llevando a lo más alto, estoy seguro de que este será un gran año. Después de todo, los rumores dicen que tu habilidad con el violonchelo es envidiable-. Añadió Koslov dirigiéndole una sonrisa amable.

-Octi siempre ha tenido un gran talento y su constante esfuerzo la ha llevado hasta donde está, muchos de nuestros allegados y conocidos dicen que es la yegua más talentosa de la familia- dijo Clef elogiando a Octavia.

-Me alegra escucharlo. Porque el director nos invitó a mi prometida y a mí a presentarnos al baile de otoño. Y sería un deleite saber si Octavia estará dentro de los seleccionados de este año para participar en la gala-.

Lyra había escuchado de aquella fiesta con anterioridad, al parecer todos los años la academia realizaba un baile de gala en el auditorio para conmemorar el final del Otoño. Era común que en ese baile se nombraran a los alumnos más destacados y los cuales serían enviados a Canterlot como parte del conjunto que se presentaría en la Gran Gala del Galope, la cual, se llevaría a cabo al final del año. Era costumbre que los miembros seleccionados fueran elegidos de entre los alumnos que formaban los grupos de Música clásica de los años superiores, debido a que, generalmente eran ellos los que más talento demostraban en los exámenes y en las pruebas. Sin embargo, Lyra al igual que muchos de los alumnos de la academia, sabían a la perfección que Octavia sería nominada para uno de esos puestos debido a su increíble habilidad con el Chelo.

Si bien la unicornio de color menta no había entablado aquella conversación con su amiga, le resultó particularmente extraño que aquella charla hubiese causado cierta molestia en Octavia. Especialmente porque ella también consideraba que Octavia era merecedora de esa oportunidad.

-Yo creo que existen ponis con más talento que el mío-, respondió Octavia en tono bajo mientras observaba el contenido de su taza de té.

-No seas modesta querida, sabemos perfectamente que tu talento no tiene comparación-. Dijo su madre restándole importancia.

-Solo digo que me parece un poco injusto que únicamente el Club de música clásica sea nominado, existe mucho talento en otros grupos y este tipo de eventos resta importancia al arduo trabajo que realizan día con día-, respondió Octavia.

-¡Oh, Vamos Octi! No estarás insinuando que esos horribles grupos dedicados a la música moderna son dignos de presentarse en la Gran Gala del Galope, ¿O sí?- dijo Charlotte.

-Es verdad, existe muchos géneros musicales que no son dignos de presentarse en una fiesta como esa, señorita Melody-, coincidió Koslov. -Todos esos extraños géneros de música jamás podrán compararse a la elegancia de una orquesta de música clásica-, añadió con cierto desprecio en su voz.

Por un momento Lyra pudo notar un destello de molestia en la mirada de Octavia tras aquel comentario.

-En realidad no comprendo porque algo como eso podría molestarte Octi, incluso tu odias esos géneros de música-, añadió Clef tras notar el ceño fruncido de su hija.

-Koslov-.

La repentina aparición de una elegante yegua vestida con un hermoso traje ajustado a su figura llamó la atención de los presentes. No solo por el hecho de que la yegua despedía un aire de elegancia acompañada con una mirada fría. Sino que, además, la yegua venia acompañada por un par de jóvenes ponis vestidas con elegantes prendas dignas de un desfile de modas.

-Entiendo Vi-, dijo Koslov antes de incorporarse sobre sus cuatro cascos. -Lamento mucho tener que finalizar tan hermosa velada con ustedes, pero el deber me llama, aún tengo asuntos pendientes con el director de la academia y no me gustaría hacerlo esperar-.

-Es una lastima Señor Koslov- dijo Charlotte incorporándose de su asiento al igual que lo hizo Clef.

-No tiene de que preocuparse, señorita Philarmonica-, dijo el corcel tomando su casco frontal para besarlo con elegancia. -Estoy seguro de que nos volveremos a ver muy pronto, después de todo, las familias están invitadas al baile de otoño de la academia- añadió el corcel.

-Será un placer señor Koslov-, coincidió Clef haciendo un ademán a Octavia para que se aproximara al corcel para despedirse de él apropiadamente.

Sin demostrar interés alguno y manteniendo su expresión lo más neutral posible, Octavia permitió que Koslov besara su pezuña.

-Estaré esperando nuestro próximo encuentro señorita Melody-, añadió el corcel antes de abandonar el local acompañado por las tres yeguas que le habían llamado con anterioridad.

-¿Tavi?- dijo finalmente Lyra tras notar que la expresión seria de Octavia había desaparecido casi en su totalidad.

-Lo lamento Lyra, ¿podrías regresar al dormitorio sin mí? quisiera hablar con mis padres a solas por un momento-, dijo Octavia colocando uno de sus cascos sobre el puente de su nariz.

-S-Sí, por supuesto-, posteriormente se aproximó al oído de la chelista para susurrarle. -Pero ni creas que te vas a librar de nuestra conversación anterior-.

Clef y Charlotte no pudieron evitar notar el notorio sonrojo que se hizo presente en el rostro de su adorada hija, antes de que la joven unicornio avanzara a la puerta de salida.

-Así que… tu "Amiga" Lyra, ¿eh?-, el tono pícaro de su madre no se hizo esperar.

-No es lo que creen- se defendió la chelista apartando la mirada.

Clef simplemente dejó escapar un largo suspiro. -Y yo que esperaba que me dieras nietos algun día-.

-¡Papá!-, reprochó Octavia con un color más prominente en sus pómulos.

-No puedes culpar a un viejo por soñar-, respondió Clef mientras Charlotte asentía.

-Si quieres nietos, ¿porque no adoptan un potro?-

-Porque no queremos ponerte celosa querida- respondió.

-Hmp- bufó la chelista.

-Por cierto, ¿de qué querías hablarnos Octi?-, preguntó su padre un tanto intrigado.

-Bueno, es un tema personal y un tanto delicado, así que preferiría hacerlo en un lugar menos concurrido-.


Los tres caminaron por las calles de la capital conversando un poco de los últimos acontecimientos en la ciudad de Manehattan. Clef y Charlotte habían sido invitados a participar en algunas presentaciones con motivo del regreso de la princesa Luna.

Su padre le comentó que la princesa de la noche dirigió un discurso al final de la presentación, en el cual pidió perdón por todos los males que habían ocurrido durante la noche de Nightmare hace casi un milenio atrás.

-Aunque más que una disculpa, pareció reprocharnos por lo que ocurrió en el pasado con NightmareMoon-, aclaró su padre. -Aún no he recuperado del todo mi oído derecho-, expresó mientras tallaba su oreja.

-Coincido con tu padre, querida. La voz de la princesa Luna es muy hermosa, pero estoy segura que, gritar mientras se encontraba frente a un micrófono conectado a los altavoces del auditorio de la ciudad, no fue la mejor decisión-, Octavia no pudo evitar soltar una ligera risita ante semejante anécdota.

-Aunque el príncipe Blueblood es un corcel muy sofisticado y la princesa Celestia no pareció molesta cuando le pedimos que nos permitiera presentarte con su sobrino-, añadió su padre.

De pronto el humor de la chelista decayó un poco. Octavia amaba sus padres y sabia muy bien que ellos solo buscaban lo mejor para ella, pero si había algo que Charlotte siempre había tratado de hacer, era emparejarla con algun poni de la alta sociedad. Comúnmente su madre buscaba la mejor oportunidad para conseguirle una cita con algun heredero de familia distinguida. Si bien Octavia jamás había mostrado interés en ninguno de los candidatos que su madre le había presentado. Charlotte parecía estar decidida a encontrar al candidato perfecto para su hija.

Octavia tenia que darle crédito, su madre procuraba encontrar a los corceles más apuestos, con el mejor estatus y de una edad cercana a la suya. Y aunque la joven chelista tenia que admitir que muchos de esos pretendientes eran bastante sexys, ninguno de ellos poseía el carácter más adecuado para ella. La mayoría de los corceles de la alta sociedad eran muy orgullosos, narcisistas y envidiosos. En más de una ocasión Octavia se vio enfrascada en largos monólogos en los que ella no podía hacer más que escuchar anécdotas infantiles y pretenciosas en las que esos ponis se habían encontrado. Aunque, hasta ahora, su peor cita había sido con un poni que se dedicaba al modelaje de productos de limpieza personal, lo cual causaba que el poni constantemente posara para ella pidiéndole su opinión, para saber, cual era la diferencia entre modelar un producto para la crin usando traje de baño, en comparación con una pose usando ropa interior. A decir verdad, Octavia jamás notó alguna variación y de cualquier modo no entendía cuál era la diferencia, si al final el corcel hacia la misma pose sin usar prenda alguna.

De lo que sí estaba segura, era que sus padres no la obligarían a contraer matrimonio con algun poni del que no se encontrara enamorada, lo cual hasta cierto punto la aliviaba. El problema era que tampoco parecían estar dispuestos a emparejarla con un poni que no tuviese alguna clase de renombre o influencia en la alta sociedad. Y aunque DJ-Pon3 era una yegua de renombre, lo cierto era que solo era popular en los ponis de clase media y clase baja. Por lo que la mayoría de los integrantes del circulo social de su madre probablemente no habían escuchado de ella; y teniendo en cuenta que hace un par de semanas ella misma ignoraba mucho acerca de DJ-Pon3, sabía que su madre estaría en contra de su decisión.

-Hablando de pretendientes-, dijo Octavia desviando la mirada. -En la academia conocí a… alguien-, comentó la chelista.

-¿Lo dices enserio?- la cuestionó Charlotte arqueando una ceja.

-Sabes, tu madre y yo nos conocimos durante una presentación musical-, comentó su padre.

-Y cuéntame, ¿ese corcel tiene nombre? ¿Qué instrumento le gusta tocar? ¿Es uno de tus compañeros de la orquesta?-, Charlotte no tardó en comenzar a bombardearla con preguntas. -¿Ya le dijiste que te gusta? ¿se han besado?-, continuó haciendo preguntas cada vez más subidas de tono. -No te ha pedido que… tú sabes-.

-¡Mamá, por favor! Ni siquiera es como lo imaginas-, respondió Octavia con un notorio rubor en sus mejillas.

-Sabes querida, es posible que ni siquiera se trate de un corcel-, comentó Clef.

-¿Disculpa?-, respondió Charlotte.

-Bueno, a mí me pareció que nuestra querida Octi tenía un semblante de alegría mientras hablaba de la señorita Lyra-, aclaró Clef.

-Oh, ya veo. ¿Así que esa era la razón por la que no aceptabas a ninguno de los candidatos que te presentamos?-, dijo Charlotte. -Nunca te sentiste atraída hacia ellos, porque se trataban de ponis machos y lo que tu buscabas era a una hembra-, dijo su madre un tanto sorprendida.

-¡Claro que no!-, reprochó Octavia, quien ahora podía sentir el rubor esparcirse por todo su rostro, -Algunos de esos ponis eran muy atractivos pero…- Octavia respiró profundamente antes de continuar. -Ninguno de ellos me atrajo en realidad, pero ella, ella es todo un misterio para mí, es agradable y divertida. Es muy inteligente y fuerte. Y lo más importante es que… se preocupa por mí como ningún otro poni lo ha hecho con anterioridad, y aunque tiene poco tiempo que comenzamos a comunicarnos, siento como si la conociera desde hace años-, explicó la chelista.

De cierto modo era verdad, El hecho de que la DJ no la hubiese drenado por completo de su sangre y hubiese sido tan gentil con ella en todo momento, le había dejado en claro que Vinyl la veía como algo más que una pareja romántica. Para la DJ Octavia era un tesoro que había encontrado después de haber vagado durante siglos en el planeta.

-Pues, en realidad, a mí me agradó la señorita Lyra, se ve que es una chica agradable y tiene lindos ojos, además de que no dejaba de mirarte- respondió Clef guiñándole el ojo. -Ahora comprendo porque te interesaste en ella-, tras sentir la mirada asesina de Charlotte, Clef carraspeo añadiendo con rapidez. -Ejem, pero sabes que no se comparan a los ojos de tu madre-.

-No papá, no se trata de Lyra, ella es mi mejor amiga, pero no estoy hablando de ella, sino de Vinyl-, aclaró la chelista.

Por alguna razón, a Clef le pareció haber escuchado ese nombre con anterioridad.

-¿Vinyl? no parece un nombre que reconozca-, dijo su madre pensativa, aparentemente estaba intentando recordar si el nombre de Vinyl se encontraba en alguna de las familias de renombre.

-No te esfuerces mamá, Vinyl no proviene de ninguna familia noble, pero te aseguro que es una poni con talento. Y su alias es bastante conocido en todo Equestria-, comentó Octavia.

-¿En verdad?-, la interrogó su madre. Octavia pudo notar aquel brillo en sus ojos, un brillo que indicaba que la yegua no estaba del todo convencida con lo que su hija le estaba diciendo. -Y dime Octavia, Hace cuanto conoces a esa tal Vinyl-, la cuestionó su madre con un tono severo, una clara muestra de que no estaba del todo conforme con la decisión de su hija.

-Pues la conocí a mitad del ciclo escolar-, Por supuesto que no podía decirles a sus padres que en realidad la primera vez que se había topado con Vinyl era cuando era una pequeña potra, estaba segura de que eso no mejoraría el humor de su madre ni la imagen de Vinyl ante ella. -Pero comenzamos a salir hace una semana, a decir verdad, ella no suele hablar mucho debido a una herida en su cuello que parece haber dañado sus cuerdas vocales cuando era más joven-, unos cuantos cientos de años más joven, pero Octavia decidió omitir ese detalle por el momento. -Pero a pesar de ello es… bastante expresiva-, sonrió aun ruborizada.

-¿Sabes?, sinceramente me preocuparía más si fuera un chico, pero si es una linda joven no tengo objeciones-. Respondió Clef.

-¡Querido!- dijo Charlotte mirando a su esposo con cierta molestia.

-¡¿Que?! Sabes que tú también estas más aliviada-, Charlotte dejó escapar un suspiro.

-Yo creo que antes de que empiecen una relación, lo mejor hubiera sido que nos la presentaras Octi-, dijo su madre. -Solo para asegurarnos de que se trata de un poni decente-.

-No creo que le moleste conocerlos, y la verdad es que tenía la intención de llevarla a la mansión antes del baile-.

-¿De verdad? Que te parece si la invitas este fin de semana-, se adelantó a decir su madre.

-Está bien, hablaré con ella-.

-Excelente, prepararé galletas y algo de té-, respondió su padre.

Sin razón aparente Octavia, comenzó a sentir nauseas.

-¿Querida, te encuentras bien? Te vez enferma-, dijeron sus padres al unísono posicionándose a cada uno de sus costados.

-Si, estoy bien, gracias, es solo que… Preferiría no tener nada que ver con galletas por un tiempo, aun no supero lo que sucedió la última vez que probe una-, respondió la chelista con el rostro ligeramente verdoso.

-E-Entiendo, nada de galletas-, tras la mención de aquella palabra Octavia no pudo evitar expulsar el contenido de su estomago mientras su madre masajeaba su espalda con cariño.

-Eso es… ya salió-, añadió su padre mirando en otra dirección.


En las afueras de Canterlot, situado a las faldas de las montañas se encontraba un antiguo bosque en cuyo interior se hallaban las ruinas de una vieja mansión. A Pesar del constante paso del tiempo y la falta de mantenimiento, la edificación aún permanencia en pie.

Sin embargo, los daños causados en el frente de la mansión aún eran prueba de la terrible explosión que había dañado el inmueble siglos atrás. Las cortinas roídas eran incapaces de bloquear la luz del exterior. La recepción estaba completamente maltratada; había rastros de explosiones, rasguños y golpes en las columnas y paredes de piedra. La alfombra estaba hecha jirones. La mayoría de los objetos de valor habían desaparecido cientos de años atrás.

En uno de los pasillos se encontraba incrustado un enorme piano de cola, el cual parecía haber sido arrojado por los aires causando un boquete en una de las paredes del abandonado estudio, en el cual aún se podían observar varios estantes de libros destrozados.

Un pequeño grupo de ponis ingresó en aquella edificación bajo la luz de la luna, se trataba de un grupo conformado por tres yeguas y un corcel de gran tamaño.

-Amo, ¿pudo corroborar nuestras sospechas?-, habló una de las yeguas, la cual llevaba puesto un traje ajustado.

-No cabe duda que la señorita Octavia es la compañera de nuestra querida Vinyl-, habló el corcel con tono grave. -Pude oler los rastros de su sangre en el cuerpo de esa poni terrestre-.

-Pero esa poni es mortal, como es posible que…-

-Vinyl a usado el ritual del "Lazo de Sangre" en esa mortal, para sellar su necesidad de sangre-, afirmó el corcel.

-Pero, eso es una locura. Eso significa que Vinyl ahora solo puede alimentarse de la sangre de esa chelista-.

-A decir verdad, no esperaba que Vinyl la considerase alguien tan importante, creí que estaba junto a ella solo porque le recordaba a ese viejo mayordomo, pero el hecho de que usara ese ritual en particular; significa que la señorita Melody, es alguien muy especial para nuestra querida Vinyl-, sonrió el corcel con malicia mientras abría una vieja puerta oculta para descender a los niveles inferiores de la mansión.

-Entonces, todo lo que tenemos que hacer, es acabar con la vida de esa mortal, de ese modo, Vinyl morirá lentamente a causa de la falta de alimento-, dijo Viper siguiendo a su amo a los niveles inferiores.

-Y porqué conformarnos con matarla de hambre, cuando podemos causarle aún más dolor a través del sufrimiento de su poni especial-. Añadió Red Wine ingresando a un viejo cuarto, en el cual se encontraba un ataúd de gran tamaño. -haré que esa yegua pague por lo que le hizo a mi querida hermana siglos atrás.

-Mi señor-, dijo Viper.

-Déjenos solos-, ordenó el corcel.

-Si, mi señor- respondió Viper guiando a las otras dos yeguas a otra de las habitaciones subterráneas de la mansión.

Tan pronto como estuvo seguro de que sus acompañantes se habían marchado, el corcel abrió la tapa del sarcófago, en cuyo interior se encontraba un viejo vestido construido con ropas finas y elegantes, el cual se encontraba en un estado deplorable no solo por el paso del tiempo, sino por las rajaduras que había sufrido durante una batalla, de las cuales, sobresalía un agujero situado a la altura del pecho, mismo que estaba rodeado por las manchas de sangre de su anterior dueña.

-Mi querida Pink, al fin he vuelto a casa, y te juro que esta vez, le devolveré a Vinyl mil veces el dolor y la angustia que te hizo sentir-.


Notas del Autor:

Y bien, ¿que les ha parecido este nuevo capítulo?

Voy a indagar un poco en lo que ocurrió con Pink Wine, muy probablemente lo haga en el próximo capítulo, pero no quisiera abarcar mucho tiempo con eso, por lo que seguramente lo pondre como un leve flashback.

Nuevamente les agradezco mucho por su apoyo y comprensión, así como el tiempo que le han dedicado a leer esta historia.

Espero verlos pronto. Hasta el próximo capítulo… ALLONS-Y.


En memoria de Carolina López Amada tía y ejemplo de vida

Mayo/1947 – Febrero/2020