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BABY MONSTER


JENNIE

G-Dragon la notó. El «Rey del k-pop» notó a Jennie.

Durante las evaluaciones mensuales no solo estaban los profesores y el CEO, a veces también los artistas y empleados de la empresa presenciaban la actuación de las trainees. Nunca sabían quién las observaría, desde personas menos importantes como los del departamento de finanzas, hasta los artistas estrellas como CL, PSY o G-Dragon, entre otros. Y todos ellos tuvieron voz, ya sea porque el CEO les preguntara algo o porque debían votar antes de irse sobre quién fue para ellos la que más destacó.

G-Dragon la votó a ella. Tanto el CEO como él tenían ese sentimiento de que Jennie tenía ese «algo», eso que ellos definían como el «estilo YG». ¿Y qué era estilo YG? Bueno, Lisa lo definía como «swag». Jisoo lo resumía en ser la oveja negra del k-pop.

Jennie se esforzaba por dar esa imagen que sabía que les gustaba a los demás. En general ella era muy tranquila, racional y amable, pero en cuanto a su cara artística, en el momento de hacer frente al público, ella era fuerte, intensa, oscura... era brava. En cierta forma, le salía natural ser así en público, era una segunda piel que la cubría y la protegía. La Jennie real era más introvertida y se avergonzaba más fácil, pero la idol Jennie era su versión «cool», la valiente, la que podía hacer cosas que Jennie sola no podía.

G-Dragon iba a sacar un nuevo video musical y quería que ella actuara allí. O bueno, el CEO quería y G-Dragon no se opuso (o no pudo decir que no). Como el debut de Jennie era inminente, porque era una de las trainees favoritas del CEO y la que más tiempo estuvo en la empresa, le dieron la oportunidad de hacer su primera aparición como artista de YG Entertainment. Sin embargo, fue como actriz, sin música y sin firmar contrato, solo una pequeña probada de lo que sería su vida una vez debutara, lo cual sería pronto. Jennie sería parte del grupo PinkPunk. Encima, era la líder, la primera que sería revelada al público. Trabajar con G-Dragon sería una gran promoción para su grupo. Y su primera experiencia con público real.

La nueva canción de G-Dragon era «That XX», una canción que hablaba sobre un crush secreto. Jennie debería actuar como el interés amoroso. Sí, G-Dragon, el rey del k-pop, iba a fingir estar enamorado de ella. Jennie estaba por cumplir el sueño de la mitad de las adolescentes de Corea. Nada muy importante, sin presiones...

Los adultos le habían asegurado que realmente solo serían un par de abrazos y luego escenas en solitario similares a sesiones de fotografía, por lo que no tendría que estar nerviosa. Jennie de todas formas estaba hiperventilando. ¿Ella abrazando a G-Dragon? ¿Al mejor rapero de Corea? ¿El millonario, atractivo y talentoso cantante del grupo Big Bang? ¿Big Bang, del cual Jennie era fan desde antes de volver a Corea? Sí, nada muy importante, sin presiones...

Miyeon había estado celosa (de buena manera) porque Jennie tendría la oportunidad de estar con G-Dragon. Burlándola, le dijo que quizá G-Dragon la besaría o la invitaría a salir después de grabar con ella. Inventó la situación hipotética de los sueños de cualquier adolescente de 16 años, en las que el tipo guapo y que todo lo tiene se fijaría en ella, una simple adolescente. Y por eso, ahora Jennie se moría de vergüenza en el set, por no poder evitar recordar todo lo que Miyeon le dijo la noche anterior: «Oh, él es tan sexy, tan guapo, ¡y tienes la suerte de estar con él, de abrazarlo!»; «Tienes que decirme a qué huele, necesito saber qué clase de colonia usa G-Dragon»; «¿Y si te da su número? ¡¿Y si le pides su número?!»; «Él es musculoso, ¿crees que lo notarás cuando te abrace?». Sin presiones, claro...

Jennie estaba sentada en una silla plegable, en medio del gran galpón donde estaban filmando. Mucha gente estaba a su alrededor, pero ella estaba silenciosa, solo observando. Había una mesa cerca con un termo con bebida caliente y un paquete de galletas. El piso era de cemento. Con el techo tan alto, el espacio era y se sentía enorme. Construcciones falsas llenaban el vacío del lugar, pequeñas habitaciones de tres paredes y sin techo armadas dentro del galpón, simulando reales cuartos de una mansión de estilo gótico.

—Ella es una futura artista debutante y su nombre es Jennie —dijo G-Dragon, señalándola con la mano. Él estaba sentado en otra silla a unos metros de distancia de ella—. Di hola.

El hombre que estuvo siguiendo a G-Dragon todo el día para grabarlo durante el detrás de escenas, giró la cámara para grabarla también. Jennie sonrió tontamente, muy avergonzada. Sus palabras no salieron por la pena y agachó la cabeza, queriendo enterrarse en sus propias piernas para evitar hablar. Su cabeza quedó en blanco, nunca esperó que él le dirigiera la palabra en primer lugar.

—La cámara te seguirá a todos lados una vez que debutes —le dijo G-Dragon con una sonrisa—. Acostúmbrate a eso.

Jennie seguía tímida, sonriendo con vergüenza. Para salvarla, él atrajo la atención de la cámara a su persona.

—Aunque yo no me acostumbro a esto todavía... —rio G-Dragon.

—¿Por qué no le enseñas lo que sabes? —recomendó el camarógrafo.

—¿Lo que sé? —preguntó, levantándose, mirando alrededor con cierto desinterés—. Solo di cualquier cosa. —G-Dragon alzó su mano, tapando el lente de la cámara.

El camarógrafo paró la grabación, riendo.

—¡No toques la lente, bruto!

—Es que eres una cámara muy entrometida... —se quejó con media sonrisa, y luego se dio vuelta y le habló amablemente a Jennie—: ¿Fue demasiado?

Jennie negó con la cabeza, estaba por disculparse pero G-Dragon se le adelantó:

—Yo también soy un poco tímido, pero no te dejes paralizar por eso. Será más fácil con tus compañeros. Si estás con buenos amigos, la cámara se te olvida. Cuando grabo con los chicos de Big Bang, todo se siente natural. Te pasará igual.

—Gracias. —Jennie hizo una rápida y pequeña reverencia, porque todavía estaba sentada—. Intentaré relajarme.

—Y divertirte —recomendó—. ¿Qué te parece el set?

—Bueno... asombroso. Nunca estuve en un lugar así.

—Yo lo odio, me hicieron meterme en una tina llena de agua con la ropa puesta. Los directores te obligan a hacer cosas muy raras —se quejó, haciendo reír a Jennie—. No me tengas miedo. No te voy a criticar ni nada de eso. Eres nueva y joven, sé lo que se siente. Solo esfuérzate, hagamos nuestro mejor esfuerzo.

Jennie asintió repetidamente y con entusiasmo. Probablemente no se diferenciaba de cualquier otra fanática de Big Bang, después de todo, ella de verdad estaba feliz por esta oportunidad de conocer a uno de los integrantes del grupo.

G-Dragon tenía una voz suave y calmada en la vida real. Le recordó a ella misma, a la manera en que apagaba y encendía el interruptor. Existía Jennie la rapera, y Jennie. G-Dragon era igual, cuando la cámara se apagaba, era una persona bastante relajada y tranquila.

—Sírvete una taza de té sin miedo —ofreció G-Dragon, señalando con un movimiento vago de su mano la mesa, luego se acarició su propio cuello, despidiéndose con un gesto de cabeza y comenzando a alejarse hacia el director—. Y si necesitas ayuda con algo, dime. El señor Yang me mataría si algo te pasa. Y supongo que es mi deber ayudar a los nuevos artistas de YG. Ser mayor, experiencia, mi responsabilidad, bla bla bla...

—Muchas gracias por todo. —Jennie alzó la voz para que la escuchara.

G-Dragon levantó el pulgar, sin darse la vuelta para mirarla y la dejó sola. Jennie dudó, pero agarró el termo y se sirvió un poco. Al beberlo, soltó un suspiro. Era té de hiervas, no reconoció cuáles. El lugar se sentía un poco frío, pero el calor del té fue reconfortante y la ayudó a relajarse. G-Dragon no era tan intimidante y no actuó raro como insinuó Miyeon. Todo estaba bien. Tomó otro trago de té.

La calma le duró poco, ya que el director la llamó. Ella se levantó y corrió hacia él. Dio una reverencia para presentarse.

—Te van a preparar ahora. Luego irás a la cama y te diremos cómo posar —dijo el director sin mirarla, enfocado en las pantallas frente a él.

Ella tragó saliva y asintió. Sus palabras le resultaron intimidantes. De repente tenía muchas ganas de beber más té relajante, pero no tuvo tiempo: dos mujeres se acercaron a ella y la guiaron y medio la empujaron para sentarse en una silla plegable donde comenzaron a arreglarla sin pedirle siquiera permiso. No había espejos, estaba en un rincón del galpón sin estorbar a los demás. Imaginaba que las maquilladoras hicieron un buen trabajo, pero no pudo evitar sentirse insegura porque la manejaban como un muñeco de trapo para transformar a su gusto. La hicieron cambiarse en un baño y luego retocaron su maquillaje y arreglaron su cabello (y esta vez, lo hicieron paradas).

Cuando se acercó al set que le correspondía, que era como la habitación de una princesa, se sentó tímidamente en la cama. Las decoraciones parecían caras, pero enseguida notó que el colchón era viejo e incómodo. Ni siquiera las camas de los dormitorios de trainees eran tan malas. Incluso, oliendo el aire, notó la humedad, el polvo viejo en la tela. Jennie no quería saber de dónde sacaron esa cama. Al menos el cobertor parecía relativamente nuevo.

G-Dragon se acercó al set. Jennie quiso morir. No estaba segura de por qué la asustaba tanto estar cerca de este chico. ¡Ella ya había besado a varios! Pero no había pasado tiempo con chicos famosos como él... y tampoco se había acurrucado con alguien además de sus amigas. Uf, qué nervios, ni lo conocía y tenía que hacer esto. Dio una gran bocanada de aire y trató de sonreír de la manera más calmada y amable posible.

—Espero que ya te hayas acostumbrado a las cámaras, o ahora estarás en grandes problemas —bromeó, parándose a su lado. Él era más alto que Jennie. Y cuando estaba ella sentada y él parado a pocos pies de distancia, la hacía sentir todavía más pequeña.

—¿Te da miedo una chica? —lo molestó el director, acercándose y dándole una palmada ruda en el hombro—. Siéntense cerca. Jennie, apoya tu cabeza en su hombro, quiero que se abracen de manera que parezca íntima.

G-Dragon vaciló y se sentó torpemente junto a Jennie. El director movió sus manos de afuera hacia adentro con exageración, indicando que se acerquen más. Él obedeció.

—Mejor en el centro de la cama, acomoden los cojines. Necesitamos que se vea confortable y cálido.

Un asistente ayudó a ordenar todo de manera estética y ambos se acomodaron cumpliendo los pedidos del director. Finalmente quedaron solos en la cama.

—Ya sé, piensa en mí como el chico que te guste, seguro eso te ayuda a actuar, eso es lo que yo hago. O pienso en alguna modelo guapa o algo —dijo G-Dragon con un tono inseguro—. Esto no tiene que ser incómodo...

¿Lo decía para ella o para sí mismo?

—No... no me gusta nadie —aclaró, avergonzada.

La idea de imaginar a alguien de manera íntima cuando estaban rodeados de al menos treinta personas, era por mucho, desagradable. Solo se pondría roja hasta las orejas de pena y culpa, y todos lo verían... y seguro pensarían que estaba así por G-Dragon, y entonces pensarían lo peor de ella: que era una adolescente hormonada.

G-Dragon suspiró y se rascó su propia mejilla.

—Se siente raro hacer esto con una niña. —Sus ojos se abrieron con pánico y se justificó—: No es que piense que tú... no fue una ofensa, es solo que... —Cerró sus ojos con fastidio, ordenando su cabeza, y luego clarificó—: Tienes 16, ¿sabes? Yo 24. No quiero que sientas que te toco raro... Solo te veo como una niña, como mi compañera de trabajo. No pienses mal de mí, no soy un raro. Yang dijo que esto ayudaría a tu grupo a introducirse en la prensa y quiero ayudar, no tengo otro tipo de intención —balbuceó, cada vez hablando más lento y bajo—. Las adolescentes se me acercan todo el tiempo, por lo que... lo dejo claro: no. Por favor piensa en mí como tu hermano mayor.

Jennie soltó una risita nerviosa. Al menos ella no era la única preocupada.

—Todas mis amigas piensan que voy a abrazar a uno de los chicos más guapos de la industria y me hacen sentir rara. Nunca hice algo así. No sé... Nunca pensé en ti de esa manera, lo juro, yo...

—Está bien, te creo. Así que no pienses más. Solo hazlo y ya. Yo soy G-Dragon y tú Jennie de Pinkpunk, y vamos a fingir un romance trágico, eso es todo. No significa nada. Ignoremos a los pesados que inventan historias extrañas entre nosotros. ¿Si? Tú solo disfruta de tu momento: de que vas a salir en un MV y aprende de esto. No te distraigas con trivialidades. Lo digo por experiencia, no dejes que los demás arruinen tus oportunidades.

Que G-Dragon hubiera dicho eso quitó un peso de su pecho. Él solo estaba haciendo su trabajo y ella el suyo. Ella se debía centrar en aprender de su superior, no preocuparse por cosas inexistentes. Quién sabe, quizá él incluso ya tenía novia... G-Dragon era famoso y un adulto de casi veinticinco, y Jennie era una trainee.

El director gritó acción y ellos actuaron: él la rodeó con su brazo y ella se apoyó en su hombro. Fue incómodo, pero poco a poco se acercaron más. No lo suficiente, ya que el director pidió otra repetición, más íntima todavía. Acercaron más sus piernas, rozándolas, pero G-Dragon comenzó a reír por ansiedad y ella igual, contagiada. ¡Esto era tan raro! No sabía si fue por la charla o por ser observados por montones de ojos, pero no se sentía íntimo, solo raro. No se sentía cómoda en sus brazos, los músculos de G-Dragon estaban tensos. Por momentos ella olvidaba respirar, porque se paralizaba, por sobrepensar cómo actuar normal. En un momento, cuando el director dijo que harían una tercera toma desde el principio y les dio un pequeño respiro, G-Dragon aprovechó para molestarla. Le pidió que respirara, que juraba que se había bañado varias veces ese día por culpa de la escena de la tina, por lo que no apestaba.

—Esos baños eran solo agua. ¿Y el jabón? —dijo Jennie con astucia, tomando confianza.

—¡Oye! —Él rio—. No le hagas eso a mi ego. ¿No era yo tu celebrity crush o algo así?

—Yo no dije eso. Mi amiga dijo eso.

—Agh... mi ego... no me digas que te gusta otro —dramatizó con media sonrisa.

—Taeyang es mi favorito de Big Bang, siendo honesta...

G-Dragon se llevó la mano al pecho, a su corazón.

—Está bien, no puedo culparte, a veces también tengo un crush con él. ¡Pero no se lo digas! O le diré que también es tu crush.

Jennie se rio a carcajadas.

—Lo prometo —aceptó.

—Genial, ahora que somos confidentes, ven más cerca. Vamos, que ya tenemos confianza.

—¿Seguro que usaste jabón?

—Estos niños de hoy en día... —se quejó, levantando la mano para rodear su cabeza. Tanteó mal, por lo que cubrió casi todo su rostro con su palma.

—¿Qué...? —Jennie intentó retroceder, pero él la mantuvo con fuerza.

—Bah, esto te conviene. Así no hueles mi sudor ni ves mi cara, así te olvidas que soy G-Dragon y no Taeyang.

Jennie soltó una risita y cedió, dejando que G-Dragon hiciera esa rara pose en la que cubría sus ojos y nariz.

—¡Corte! —dijo el director—. No, tiene que ser así.

Jennie se separó enseguida, mirando al director y sus indicaciones. Se rio al ver la corrección y la mirada agotada del director.

—¿Me veo tan mal? —se lamentó G-Dragon.

—¿Sabes qué? Mejor cambiemos de posición —decidió el director.

—Entonces sí me veía mal...

El rodaje fue más fácil a medida que avanzaba el tiempo. G-Dragon no se preocupaba mucho, decía comentarios como «bah, hice cosas más románticas con Seungri» y Jennie no se lo podía tomar en serio. Él la trataba como a una más. G-Dragon bromeaba entre escenas, se ponía serio para dar y recibir instrucciones cuando era necesario y en cuanto la cámara se encendía, él era el más profesional allí.

El director todo el tiempo los hacía cambiar de posición, sintiéndose todo artificial, sin que llegara a generarse un momento extraño entre ambos. Lo que más amó Jennie de estar en el MV de G-Dragon, fue poder trabajar. Se sentía como un logro estar parada junto al director, mirando las pantallas para decidir cómo hacerlo mejor. No había tiempo para chiquilinadas adolescentes, ella estaba haciendo su primer trabajo. Antes de darse cuenta, ni recordaba quién era G-Dragon, solo estaba disfrutando de actuar, feliz de ganar la aprobación del director o un cumplido de alguno de los maquilladores, camarógrafos...

Jennie se tuvo que quedar más tiempo que G-Dragon, ya que una vez él terminó todas sus escenas individuales y en pareja con ella, el director aprovechó para hacer tomas individuales con Jennie, ya que sus tomas eran las de menor importancia en el cronograma.

Antes de irse, G-Dragon a lo lejos le levantó ambos pulgares para desearle suerte en el resto del rodaje. Él actuó como un niño idiota todo el día con ella, y curiosamente, se sintió bien cuidada por él. Jennie no tenía hermanos, pero le dio la sensación de que G-Dragon podría ser ese tipo de figura para ella. La aconsejó, la protegió de los molestos camarógrafos, la alentó con un pequeño empujón cuando se ponía tímida... Él se sintió como un modelo a seguir durante todo el rodaje, incluso, como alguien en quien podía verse reflejada. Ella no lo conocía más allá de la televisión y sus videos, pero haber tenido la oportunidad de conocer más del verdadero él... la hizo respetarlo. La admiración por él creció en su pecho con esta realización, de que él era un chico honesto que dejó las cosas claras y fáciles, y era alguien que se esforzaba en su trabajo. Ella quería ser tan genial como él. Quería ser poderosa como G-Dragon frente a una cámara para impresionar al público, y con un buen corazón para sus compañeros y una actitud con los pies en la tierra cuando se apagaban los reflectores. G-Dragon era el líder de Big Bang y Jennie sería la líder de PinkPunk. Ambos eran los raperos principales de sus grupos. Ambos tenían ese interruptor, un personaje agresivo que contrastaba con una personalidad real tranquila.

«Piensa en mí como tu hermano mayor». Sí, Jennie ya estaba comenzando a sentirlo así. Se sintió tonta, porque casi no lo conocía, pero le gustaba la idea de imitarlo, llegar tan alto como él, aprender de G-Dragon, el «Rey del k-pop» y convertirse en Jennie, «la Reina del k-pop».

¿Estaba siendo demasiado ambiciosa por siempre soñar en grande?

. . .

El 31 de agosto del 2012 fue el día en que comenzó a tener fans. Casi al mismo tiempo fue publicado en redes oficiales el video «YG Trainee - JENNIE KIM (김제니)» en el que había rapeado, revelándose como primera integrante de PinkPunk y el MV «G-DRAGON - THAT XX (그 XX)» en el cual actuó. Se sintió tan feliz, tan realizada... pero pronto la gente comenzó a opinar y todo se arruinó.

YG Entertainment era una empresa poderosa que estaba en su mejor momento, gracias a PSY con su canción «Gangnam Style» y sus exitosos grupos 2NE1 y Big Bang. La presión se volvió real: ¿Sería ella suficiente para llenar los zapatos de sus superiores? Nadie quería ser el artista que arruinara la buena racha de su empresa. Los medios coreanos comenzaron a hablar y especular, los fans del k-pop comentaron sin preocuparse sobre ella, muchos la amaron y la consideraron extremadamente talentosa, otros fueron simples haters.

Los peores no fueron los fans de grupos de otras empresas, sino los fans de YG Entertainment, los «YG stans». Los VIP (fans de BigBang) y los Blackjacks (fans de 2NE1) no tuvieron piedad. Que ella hubiera salido en el video musical de G-Dragon no les gustó. Que era una privilegiada, decían. Que actuaba mal, decían. Que no era tan especial como los demás artistas de YG, decían. Ellos no fueron acogedores, en especial cuando durante las promociones del álbum de G-Dragon esa infame noticia salió...

A Jennie se le había salido el corazón del pecho cuando una de las coordinadoras la llamó a mitad de una de sus clases para contarle sobre esa noticia. No le explicó nada mientras la guiaba, solo caminaron en silencio por los pasillos, por lo que Jennie comenzó a sudar y ponerse ansiosa, temiendo lo peor: la expulsión. La coordinadora la hizo sentarse en su oficina y le dio una notebook sin mediar palabras. Jennie comenzó a leer el artículo que estaba en la pantalla. Teniendo en cuenta la cantidad de vistas, ya podía afirmar que se había viralizado en Corea con tan solo un día de haber sido publicado. El texto decía:

Kim Jennie es del 96 y yo soy del 95, así que estábamos en el mismo grado en Nueva Zelanda. Kim Jennie vino a Nueva Zelanda para estudiar en el extranjero en la escuela primaria y asistió al ACG Parnell College hasta los seis meses en su tercer año de secundaria antes de regresar a Corea para asistir a una escuela secundaria en Chungdam. Luego fue elegida por YG. Su cara siempre fue bonita, no creo que se haya hecho ningún trabajo ya que su cara es exactamente como la recuerdo en ese entonces.

Perdona, ¿qué? ¿Qué rayos era esto? ¿Quién diablos era esa chica? ¿Qué dijo de su cara? ¿Por qué hablaba de eso en un primer lugar? ¿Se trataba de rumores sobre cirugía plástica? Ella no lo hizo, la empresa lo sabía, no era posible que estuviera en problemas por eso...

Siguió leyendo:

Cuando estaba estudiando en el extranjero en 2010, estaba en la misma clase que ella. No había pasado tanto tiempo desde que llegué, así que mi inglés era pobre y me convertí en víctima del ostracismo por parte de Kim Jennie y sus amigos extranjeros.

«¿Qué mierda?» pensó. Jennie tenía los ojos abiertos de par en par y los latidos de su corazón retumbaban con fuerza en su pecho.

Entonces pensé en el suicidio porque era muy difícil de soportar. Me di cuenta de que Internet está en llamas con el problema de intimidación de T-ara, pero en mi opinión, Kim Jennie fue igual de peor, si no más...

Este tipo de noticias habían explotado recientemente en medios coreanos. Como pan caliente, comenzaban a salir noticias de diferentes famosos que acosaron compañeros de grupo, de colegio o de trabajo... ¿De verdad ella iba a tener la mala suerte de ser la nueva k-pop idol que hacía bullying? ¡Ni siquiera debutó todavía! Esto tenía que ser una broma pesada, una horrible pesadilla... Primero Nabi... ¿Ahora esto? Jennie sintió que se le apretaba la garganta.

En cuanto a la personalidad, todo tiene que seguir su camino... Ella me arrojaba jugo, basura y pelotas y se reía mientras lo hacía... Ver a alguien que me torturó en el pasado preparándose para salir en la televisión como una celebridad como si su pasado no importa me enferma. Nunca solía creer ninguno de los rumores que rodeaban a otras celebridades, pero ahora puedo ver que no habría humo sin fuego.

No estoy celoso de su fama ni de su apariencia ni nada... Admito que es bonita. Tampoco soy fanático de Big Bang ni de ningún otro grupo; no tengo ningún interés en esas cosas. No me importa si ella está en el MV de G-Dragon o si YG la sigue promocionando. Mi punto es que solo quiero que la gente vea quién es ella realmente.

Jennie no sabía si reír o llorar. Esto era tan ridículo, tan malicioso...

Siguió leyendo, su vista comenzó a nublarse porque las lágrimas amenazaron con caer. Al final del artículo, se mostraban un par de fotos del anuario de su ex-colegio (junto con la firma de Jennie) como prueba fotográfica de sus afirmaciones.

—Lee los comentarios también por favor —dijo la coordinadora con voz suave, se había levantado y leído también sobre su hombro.

Jennie obedeció. El primero, con mayor cantidad de «me gustas», más de 200, decía:

[+235, -13]* No es como si Yang Hyun Suk hubiera sabido qué tipo de niña era. Probablemente la eligió porque tenía las habilidades, independientemente de su pasado. Realmente odio el hecho de que alguien que intimidó a otra persona pueda debutar porque es tan patético que pueda hacer que alguien quiera suicidarse tan fácilmente y, sin embargo, esté tratando de crear una vida mejor para sí misma al convertirse en cantante o actriz... tsk tsk.

Pero ella no... Ella no hizo eso... Nunca... ¿Qué... qué había dicho la chica? ¿Que le tiró basura y se rio? ¿Qué clase de película era esa? Ella no hizo eso, los profesores no lo habrían permitido...

[+201, -7] Necesitas recibir una disculpa de Kim Jennie... ¿Qué tan molesto debe ser ver a alguien que te hizo algo así en el pasado salir en televisión frente a ti?

[+193, -10] Yang Hyun Suk no busca nada más que habilidad. No es como si él la hubiera elegido conociendo su personalidad. La propia Kim Jennie debería haber sabido que no lo haría... Y es porque la gente como ella que debuta en la industria da paso a posiblemente convertirse en la segunda T-ara... ¿quién sabe?

[+53, -2] La chica que Youngbae publicó en Twitter sobre tener novia era Kim Jennie... y la chica en el nuevo MV de GD es Kim Jennie... Es tan obvio que YG está tratando de promocionarla JAJAJA. Es patético.

¿Novia? A Jennie se le erizó la piel. ¿Novia de una chica? ¿Segunda T-ara? ¿Qué más decían sobre ella en internet?

Lo peor de todo esto, era que no recordaba haber conocido a otra chica coreana durante su época en Nueva Zelanda. Pero quien sea que fuera esta persona, quizá realmente la conoció, o a alguien muy cercano a ella, pues sabía sobre eso, ese beso...

¿La estaba difamando alguien que estuvo presente en alguna de las fiestas a las que fue mientras estuvo en Nueva Zelanda? ¿Ese alguien habrá presenciado cuando besó a una niña, o solo escuchó rumores y los esparció?

¿Por qué hacía esto, quién era esta persona? ¿Realmente habrá sentido celos por algo? ¿Le habrá causado rechazo que Jennie hubiera besado a una niña y se encaprichó con odiarla? O... ¿Era una fan de G-Dragon?

Dijo que no lo hacía por ser fan de Big Bang... por lo que la persona que escribió eso sin duda debía ser una fanática del k-pop. Se defendió porque sabía bien cuáles serían las razones por las cuestionarían su historia. Solo un mentiroso piensa en las excusas y de adelanta a las preguntas. E hizo algo muy común de Corea, escribir esas cartas anónimas... Esa persona era coreana, y ella era la única coreana de su clase.

¿Pero cómo consiguió una foto del anuario firmada? Ella había firmado el anuario de todos sus compañeros en Nueva Zelanda, todavía hablaba con algunos de ellos muy de vez en cuando e interactuaba en redes sociales con casi todos sus ex-compañeros de clases...

También le contó cosas a sus compañeros de aquí, en la secundaria que se inscribió en Corea. ¿Y si fue uno de ellos, que consiguió contacto con uno de sus amigos de Nueva Zelanda?

Uno de sus amigos actuales en Corea le estaba haciendo esto...

Y uno de sus amigos de Nueva Zelanda estaba ayudando...

Personas cercanas a ella la estaban traicionando...

Dolía, y siguió leyendo:

[+52, -2] Realmente no me gusta... Cualquiera puede decir que solo es famosa por su compañía y Big Bang.

Jennie sentía un fuerte dolor en el pecho, presionándola, quitándole el aire. Apretó sus labios, conteniendo sus emociones y miró otra pestaña que estaba abierta en la notebook. No leyó la noticia, fue directo a los comentarios. Había uno enorme, que iba punto por punto explicando lo que pensaba:

1. Es la canción de G-Dragon y el video musical de G-Dragon, pero cuando buscas su nombre, Kim Jennie ocupa 2/3 de la información presentada. ¿Es Kim Jennie la que canta? YG, detente en tu media play, ¿quieres?

2. Ni siquiera me importaría si tuviera talento, pero no puede actuar en absoluto. Tiene una o dos expresiones faciales y eso es todo JAJAJA. YG sigue diciendo que la agregaron porque encaja en el MV pero no puede actuar. Deberían haber llamado a una actriz o modelo. O tal vez incluso la otra chica misteriosa de la imagen en blanco y negro.

Jennie comenzó a llorar. Ni siquiera lo notó, sus lágrimas solo comenzaron a caer. Le costó leer, todo se veía borroso, pero no pudo detenerse.

3. El regreso de GD a mediados de septiembre y el debut del grupo de chicas es en octubre JAJAJA. En marzo, YG dijo que GD regresaría en agosto, pero lo retrasaron un mes para poder usarlo para promocionar su grupo de chicas. ¡GD ni siquiera puede promocionar correctamente debido a la demora ya que se superpone con la gira!

4. La carátula del álbum de GD parece que podría haberse hecho en cinco minutos en Photoshop... y sin embargo, el video promocional de Kim Jennie es de muy alta calidad jajajajajajaja.

5. YG lanzando media play con el nombre de GD para el nuevo grupo de chicas diciendo que GD será su productor. GD y Big Bang = promotoras de grupos de chicas de YG.

6. Sí, los números del 1 al 5 son culpa de YG y no de Kim Jennie en sí, pero es por eso que no podemos verla de manera positiva. La compañía se está esforzando demasiado para ponerla en el centro de atención a expensas de los demás.

Jennie se llevó las manos a la cara, intentó limpiar el desastre. Los mocos comenzaron a aparecer y sorbió intentando que no caigan. Patética, lucía horrible, frente a la coordinadora y frente a todo el país.

—¿Me puedes decir si es cierto? La verdad. No nos importa si realmente hiciste eso, solo nos importa limpiar tu nombre de manera eficiente. Sabiendo la verdad haremos mejor trabajo —dijo la coordinadora.

—Es falso, todo.

—Jennie...

—¡Hasta los comentarios dicen que es media play, por favor! —sollozó, alterada—. Mi... mis amigos, mis profesores... me... Puedo contactarme con ellos, lo haré, lo haré ya mismo, ellos se lo pueden confirmar. Yo nunca le hice algo malo a otro compañero, tiene que creerme por favor.

La coordinadora suspiró fuerte y tendidamente.

—¿Piensa que soy ese tipo de persona? —preguntó Jennie, desesperada.

—Luego te pediré los números de contacto para que revisemos lo que sucedió. De momento, creo que es mejor si te alejas del ojo público durante un tiempo.

Grandes lágrimas cayeron por sus mejillas.

—No puede... Yo no...

—Es normal que un artista se tome un tiempo de reflexión luego de un escándalo. Todos lo hacen. Eres una trainee todavía, por lo que no es necesaria una disculpa pública...

—Yo no hice nada —dijo, sintiéndose derrotada.

—Ya te lo dije, no importa la verdad, sino limpiar tu nombre. Con la estrategia del MV la idea era impulsar al grupo, pero nos equivocamos y solo terminamos de hundirlo. Los fans están celosos, quisimos darte una imagen de girl crush, de chica rebelde que hace lo que quiere, que sale con chicos malos y tiene confianza en sí misma... pero ahora todo el mundo piensa que eres una chica que hace bullying. Y, dependiendo a quién le preguntes, también eres una lesbiana.

Sintió que su rostro se calentaba. Entre los mocos y el sonrojo, debía verse horrible... Jennie volvió a sorber con su nariz. La coordinadora se apiadó de ella y le alcanzó una caja con pañuelitos de papel.

—Ya sabías de todas formas que no ibas a debutar pronto, Jennie... PinkPunk se acabó. Iban a debutar en octubre, pero con o sin escándalo, sabías que el proyecto fue cancelado, ni siquiera pudieron grabar las canciones...

Primero Nabi, luego esto... dolía tanto.

—¿Hasta cuándo? —preguntó, resignada.

—El año que viene veremos.

. . .

Cuando volvió al salón de prácticas, todas las trainees la miraron como si fuera un mono de circo. Se dio cuenta enseguida: todas ya sabían la noticia. Algunas incluso tenían los teléfonos en la mano, todavía curioseando en internet. Se sintió humillada. Sus compañeras, sus amigas, sus profesores, todo el mundo... Su mamá. Oh, no, su mamá. No se atrevió a mirar su propio teléfono. Estaba aterrada por los mensajes o llamadas que podría encontrar allí.

—Al fin llegaste —dijo Jisoo, llamando la atención de todas—. ¿Podemos volver a practicar, por favor? No tengo intención de ser la siguiente en ser eliminada...

Como si todas hubieran recibido un baldazo de agua fría, guardaron sus teléfonos y se movieron al centro del salón.

—Chicas —llamó Jennie a todas en el cuarto, armándose de valor—. ¿Ustedes creen que es cierto?

—Oh sí —dijo Jisoo, parecía enojada—. Y Lisa mataba gatitos para tener buena suerte antes de subir a un escenario y bailar. Jinny vendía drogas en los recreos para pagarse un viaje a Disneyland, Miyeon practicaba nudismo en el río y yo soy una asesina serial. El usuario Lies6664 lo dijo. ¿Qué clase de idiota no le cree?

—¿Nudismo, en serio? ¿Por qué no pude ser yo la asesina serial? —se quejó Miyeon.

—Porque yo soy la que va a matar a todos esos malditos mentirosos.

Bueno, Jisoo sí estaba enojada. Jennie sonrió débilmente.

—Gracias chicas.

—No leas los comentarios —pidió Lisa.

Ojalá pudiera seguir su consejo...

—Nah —dijo Jennie—, no me importa lo que digan, leí el primero y supe que era solo gente que opina sin saber nada. Nunca perdería mi tiempo en eso, tengo mucho trabajo que hacer que es más importante...

—¿En serio no te importa? —preguntó Miyeon.

—No —dijo—. ¿Podemos prender ya la música y comenzar?

Jennie trabajó el doble de lo normal ese día. Cuando fue a la cama, ignoró su teléfono. Durante tres días escapó de su mamá, hasta que la coordinadora la atrapó en un pasillo y le dijo que su madre había llamado a la empresa preocupada. «Estoy bien» le dijo, cuando aceptó finalmente su llamada telefónica. «No me importa, solo estoy enojada por el retraso del debut» justificó. Por suerte, su mamá no le creyó. Al día siguiente un repartidor apareció en YG Entertainment con un ramo enorme de rosas azules para Jennie Kim. Cuando Jennie miró en su teléfono, su mamá le había enviado un corto mensaje, dos emojis: un corazón azul y una rosa roja.

Jennie se había sentado en su cama, abrazando las flores y Lisa se había acercado a ella, sentándose a su lado, para leerle con un coreano roto, pero emocionado, lo que significaba ese regalo:

—El azul es sim... siboliza, ¡simboliza! la confianza, la fidelidad y los sentimientos que pe...per...dura, perdura en el tiempo. Uh... El significado de las rosas azules... La confianza, afecto, ¿moría?, nuevas posibilidades, libertad y tranquilidad. Al enviarlas le estarás diciendo a ese buen amigo o amiga lo mucho que confías en sus consejos y que es uno de tus pilares de apoyo.

Jennie dejó las flores sobre su almohada. Estiró su cuello, revisando lo que Lisa leía. El texto decía armonía, no moría. No la corrigió, de todas formas, pues estaba leyendo mejor de lo que hubiera esperado. Estaba orgullosa de cuánto avanzó en el idioma.

Moría, armonía... ¿Quién notaba la diferencia? Lisa claramente no. Jennie tuvo que sonreír con cariño. Lisa no tenía que esforzarse para hacerla sonreír.

—No sé qué es pilares —confesó, mientras abría otra página con más significados y esperaba a que cargara—. ¿Te conté que me gustan mucho las flores? A mi abuela le gustan las flores, la ayudaba con su jardín... ¡Oh, aquí! —Lisa carraspeó y continuó leyendo—: La rosa azul se considera una flor ex... extra.. uf...

—Extraordinaria. —Jennie leyó sobre su hombro, riendo suavemente al ver a Lisa luchar. Ella entrecerraba los ojos de manera adorable, como si el problema fuera su vista y no la dificultad de la palabra—. Y no sabía que te gustaban las flores. Deberías contarme más seguido sobre ellas.

—Es por ello que regalar o recibir rosas azules expresa la necesidad de tramitar. No, transmitir. A una persona que es única, especial e... em...

—Imprescindible en tu vida —ayudó Jennie y continuó leyendo ella, apoyando su barbilla en el hombro de Lisa para mayor comodidad—: las rosas azules pueden simbolizar sueños que parecen muy difíciles de alcanzar. En caso de que alguien cercano se encuentre en una situación difícil, esté estresado o nervioso, regálale un ramo de rosas azules, le ayudarás a estar más calmado y afrontar sus problemas con una mayor tranquilidad...

—Tu mamá es muy dulce —murmuró Lisa.

—¿Entendiste lo que leí?

—Casi todo —dijo y se rio de sí misma.

—Tú también eres muy dulce por decirme el significado de las flores. Gracias.

—Internet hizo el trabajo... —se excusó, avergonzada.

Jennie se alejó de Lisa para agarrar su teléfono. Lisa miró con curiosidad pero no preguntó nada. Buscó en sus números agendados y llamó.

—Mamá —saludó, cuando contestaron al otro lado de la línea—. Gracias. Te quiero mucho.


LISA

Bambam, ¿puedo preguntarte algo? —dijo Lisa en tailandés.

Bambam estaba bebiendo un té helado, por lo que no habló, solo asintió con la cabeza mientras se llevaba la bebida a la boca, incitándola a continuar.

Él y Lisa eran amigos muy cercanos, ambos nacidos en Tailandia en 1997, ella de la provincia de Buriram y él de Bangkok. No se habían conocido en Corea, sino en Bangkok. Ambos, gracias a sus madres, se habían interesado en el mundo de la música, el baile específicamente. El talento de ambos los llevó a formar parte del grupo de baile «We Zaa Cool» e hicieron muchos ensayos y competencias juntos. Se hicieron buenos amigos, con un sueño en común: Corea y el k-pop. Con esa meta, Bambam hizo una audición y dejó Tailandia para intentar ser un idol en JYP Entertainment. Un año después, Lisa se atrevió a intentar audicionar también, ingresando a YG Entertainment. Mantuvieron su amistad por redes sociales y luego de un año separados, ambos estuvieron juntos de nuevo en Corea y no les tomó mucho volver a verse, aprovechando algunos de sus días libres para pasar el rato. A ellos les gustaba bromear sobre que el destino los mantenía unidos, que el universo quería que fueran amigos de por vida, e incluso, que era posible que sus almas estuvieran tan entrelazadas porque fueron amigos en sus vidas pasadas.

¿Recuerdas a esa chica, la que le gustaba leer manga y ver anime? —preguntó Lisa.

¿Cuál de todas?

—Tu primer beso.

Oh. —Bambam soltó una risita, tomado por sorpresa—. Claramente la recuerdo.

Lisa miró su propia bebida. Estaban en un restaurante, en la parte exterior. Era un lugar económico, sin camareros, donde ibas a buscar lo que querías a la barra y luego te sentabas en una de las mesas exteriores, bajo una sombrilla. El clima ese día era agradable, un poco nublado, así que no se estaban asando al rayo del sol.

Lisa, dime. ¿Qué pasa?

Ella estaba rara y él lo notaba. Suspiró. Quizá no era buena idea preguntarle a él sobre esto. No quería molestar a los demás, pero al mismo tiempo necesitaba exteriorizarlo antes de que terminara pateando algo de la frustración...

¿Por qué lo hiciste? Besarla—preguntó, mirándolo a los ojos.

Porque... ¿me gustaba? —dudó, porque la conversación era extraña—. ¿Por qué estás tan seria? —se quejó entonces, e hizo un chiste—: Me haces sentir como si te estuviera engañando... Sabes que eres la mujer número uno en mi vida. ¿Verdad?

No, pero... no es eso. —Lisa se reclinó en el asiento, incómoda. No podía creer que realmente le estuviera preguntando esto a Bambam. ¡A Bambam! Pero no era algo que pudiera hablar con sus amigas, sería todavía peor... ¿Qué otra opción le quedaba? ¿Su mamá? No gracias. Podía hablar sobre todo con ella, pero de repente este tema era un límite que no quería cruzar, porque la avergonzaba—. ¿Qué es lo que te resultaba atractivo? Lo que sentías diferente de un amigo hombre. ¿Por qué no quieres besar a un chico pero sí a una chica?

Bambam entrecerró sus ojos, como si estuviera juzgándola mientras bebía otro sorbo de té helado. Se rascó la cabeza y concluyó:

¿Por qué querría besar a un chico?

Bambam... —se lamentó. La conversación se sentía imposible y él no ayudaba.

No sé qué decirte Lisa, ella...

—¡No tailandés!

Lisa y Bambam se callaron de golpe y miraron hacia arriba. Jackson Wang apareció, con una bandeja de pollo frito en la mano y una sonrisa radiante. Él era un trainee de JYP, uno de los compañeros y amigos de Bambam. A los tres los unía el hecho de ser extranjeros en Corea, pues Jackson era de China.

—Bueno, ahora sí quiero besar a un chico —bromeó Bambam, mirando la comida—. Al fin, amigo, me estaba muriendo de hambre.

—La fila era larga. —Jackson se sentó en la silla disponible en medio de ambos—. ¿Qué decían? ¿Me gané un beso por comprar pollo frito?

—Lisa no entiende por qué me gustan las chicas.

—¿Qué no entiende? Solo hay que mirarles el culo y ya entiendes.

—Hay una chica presente —se espantó Bambam.

—Todos miramos eso. ¿Las chicas no miran el culo de otras chicas, aunque sea para criticar?

—Jackson... —advirtió Bambam.

—¿Qué? —preguntó con un tono inocente y una sonrisa descarada.

—Pero no así... —se metió Lisa—. Es decir: ¿Solo la miras y piensas que es sexy?

—Bueno, depende, hay grados... —Jackson se reacomodó en la silla, alzando las manos para gesticular, como si fuera profesor de una clase—. Primero te llaman la atención las curvas. —En el aire dibujó la silueta exagerada de una mujer con grandes pechos y cadera. Bambam negó con la cabeza, riendo mientras agarraba un poco de pollo frito—. Ahí sientes curiosidad y quieres ver más. Luego le ves la cara y ahí te deja de importar tanto el culo que tiene. Porque dices «wow, un ángel». Y bueno, un hombre es un hombre... solo te explota la cabeza.

—¿Cuál cabeza? —se mofó Bambam.

Los ojos de Jackson se abrieron con pánico.

—¡La de arriba! —Aclaró, y golpeó el hombro de Bambam con el puño, irritado—. No quise decir eso y lo sabes. Solo decía que dejas de pensar, —dijo, mirando ahora a Lisa para cerrar su idea—, porque es muy bonita y solo te quedas admirándola porque es una Diosa.

—Qué romántico —canturreó Bambam, masticando el pollo.

Lisa soltó un suspiro cansado. Por muchas razones, era terrible sentirse identificada con lo que Jackson había descrito. Jackson tomó una pieza de pollo frito y luego acercó el plato a Lisa, para que comiera también.

—No tengo hambre —rechazó.

Bambam dejó de masticar y Jackson no llegó a morder su comida.

—Realmente no miro tanto el culo de las chicas, solo estaba exagerando para ser gracioso —dijo Jackson, preocupado de haberla ofendido.

—¿Por qué no quieres besar a un chico pero sí a una chica? —dijo Bambam, pensando—. Eso dijiste antes. ¿Pero por qué preguntas eso? —Como si una bombilla se hubiera encendido en su cabeza, preguntó—: Lisa, ¿acaso...?

—¿Qué clase de pregunta es esa? —se rio Jackson, interrumpiéndolo—. No beso a un chico porque no me calienta. Simple. Lisa no besa chicas porque no se siente caliente por ellas, sino por los chicos...

Bambam ignoró a Jackson.

—Lisa... ¿Quieres besar a una chica?

—No, yo no...

—Eu, te estás poniendo roja —señaló Jackson divertido, pero su sonrisa cayó de a poco, comenzando a comprender—. ¡Lo estás, te estás poniendo roja!

Lisa se llevó las manos a la cara, muerta de la vergüenza.

—No sabía a quién más preguntarle —gimió, dejando caer su cabeza en la mesa.

—Quieres besar a una niña —afirmó Bambam, todavía procesando.

—¿Solo besar, o todo eso de culo, ángel, boom y diosa? —quiso aclarar Jackson.

—Fue más arriba, siendo honesta —murmuró Lisa.

—¿Eh? —dijo Bambam, enarcando una ceja.

—Que es team tetas y no team culo —tradujo Jackson.

—¿Qué está mal contigo? —dijo Bambam, comenzando a reír.

Lisa miraba el intercambio confundida.

—¿Eso es todo? ¿Les digo que se me cruzó por la cabeza besar a una chica y ustedes...? —Ella gesticuló nerviosamente hacia la mesa, aludiendo a la conversación poco seria entre ellos.

—Oh, Lisa... —arrulló Bambam, al notar el ligero puchero que apareció en su rostro—. Lo siento, lo siento. Sí me sorprendió, mucho, pero no sé, tú sigues siendo la Lisa que conozco desde siempre y Jackson sigue siendo el estúpido de siempre que me distrae con sus idioteces. ¿Qué voy a decir? —Una sonrisa ligeramente malvada se asomó por sus labios—. ¿Además de preguntarte quién rayos tiene tan buenas tetas como para explotarte la cabeza?

—Same —dijo Jackson, golpeando la mesa con la mano—. Queremos los detalles jugosos...

—¿Es una de las trainees de YG? —preguntó Bambam.

—¿Ya la besaste? —agregó Jackson.

—¿Solo les importa el chisme?

—Sí —dijeron los dos chicos al unísono.

—¿No les llama la atención ni un poquito que yo pueda ser...?

—¿Gay? Alguien en mi familia lo es, en secreto, pero yo lo atrapé por accidente en una fiesta en la que me colé —comentó Jackson—. Ya estoy curado del espanto. Es bastante gracioso, nadie habla de eso porque está mal, pero de alguna manera tengo muchos amigos gays... No sé cómo pasó. —Jackson frunció el ceño—. ¿Doy alguna vibra gay por accidente?

—Además, no es que eso en Tailandia esté tan mal visto, en especial comparado con Corea... —dijo Bambam—, y en la televisión vi series y películas con personajes gays... ¿Y la chica de mi primer beso? Recuerdo que le gustaban las historias yaoi* y me hizo leer algunas yuri*...

—¿Por qué te gustan las raras? Nunca leí eso, pero... —Jackson se calló al ver que una pequeña lágrima caía por la mejilla de Lisa—. Bambam la hiciste llorar.

—¿Qué? Yo no —se alteró y al mirar a Lisa, la culpa lo invadió—. ¿Lisa estás bien?

—Solo estoy... es tanto —dijo con una sonrisa acuosa. Jackson tomó unas servilletas sin usar de la mesa y se las ofreció. Lisa se limpió el rostro—. Estuve pensando esto durante tanto tiempo, e internet, y los comentarios en Twitter sobre que les daba asco que Jennie pudiera ser lesbiana, y no lo entendía porque también me gustan los chicos y ya hubo rumores sobre algún trainee masculino gay y todas las demás parecían incómodas y yo no... yo no...

—Esa chica en serio le explotó la cabeza —dijo Jackson y Bambam le dio un golpe en el hombro para callarlo.

—No se lo digan a nadie —pidió Lisa de repente—. Por favor, no pueden...

—No lo haré —la calmó Bambam.

—No apuñalo por la espalda. Nunca contaría los secretos de un amigo —dijo Jackson.

Lisa suspiró. De repente, se sentía más ligera. Era bueno ser comprendido por tus amigos.

—No sé por qué, pero me sentía como si hubiera estado mintiendo durante mucho tiempo.

—Normal. Entre amigos no hay secretos. ¿No poder decirle a tus amigas sobre algo que te gusta? ¿A quién no le molestaría eso? —dijo Jackson.

—¿En serio no creen que esto sea raro? —preguntó Lisa.

—Todos cambiamos —la calmó Bambam—. Cuando éramos niños te llamaba Pokpak y ahora eres Lisa noona*. Este es solo otro pequeño cambio —Bambam sonrió—. Además, no es un gran problema que de repente tengamos más gustos en común. —Lisa se rio—. ¡Hablo en serio! ¿Cómo no te van a llamar la atención las niñas? Todas ustedes son tan bonitas, tanto que es injusto...

—¿Pokpak? —repitió Jackson, riendo.

—Ese era su apodo cuando su nombre era Pranpriya —explicó Bambam.

—Todavía quiero saber quién te gusta, Lisa.

—Chicos...

—¿Es Jennie? —adivinó Bambam con una sonrisa pícara.

Lisa se sorprendió, saltando ligeramente en la silla por la conmoción, como si alguien la hubiera atrapado robando algo.

—¿Qué? Pero... ¿Cómo...? —Bajó la voz, como si fuera un secreto—. ¿Cómo lo sabes?

—Lisa, Lisa... —dijo, como si fuera un adulto mucho más experimentado que ella—. Además de que nombraste la posibilidad de que ella sea lesbiana unos minutos atrás... —Jackson chasqueó sus dedos, dándole la razón a Bambam—, soy tu mejor amigo, nos conocemos desde niños... y sé que tu obsesión por ver a Jennie hasta en la sopa no es normal.

—¿Siempre supiste que me gustaba? —Lisa estaba con la boca abierta.

—Bueno, no. Pero ahora que me dices que las niñas también te hacen tilín, sé sumar dos más dos. Tampoco es que tengas tantas amigas, y tu círculo social tampoco es enorme, conozco a todos...

—Los hombres también pensamos un poco, cada tanto —bromeó Jackson, que había estado comiendo el pollo frito que dejó abandonado—. Vamos Lisa, agarra también, ninguna chica es tan importante como para dejar tirado el pollo frito.

Lisa soltó una risita y agarró comida también. Mientras masticaba, Bambam presumió sus habilidades de detective:

—Jinny es muy buena amiga tuya, o Jisoo, pero nunca te obsesionaste con ellas. Todo el tiempo dices cosas como que Jennie fue la mejor en la evaluación mensual, que Jennie intentó tal cosa y entonces lo hiciste también, que Jennie tiene piercings y quisiste uno, que Jennie te ayudó con esto y lo otro... ¿Cómo era el video tuyo que publicaron este año en la cuenta de YouTube de YG?

—Who's that girl —ayudó Jackson—. ¿No fue como por marzo? ¿O mayo?

—Sí, ese, en el que Lisa bailó, tenía una camiseta violeta creo... Sobre ese video hablaron todos los trainees de todas las empresas, todos estaban impresionados... —Bambam hizo una pausa y bebió de su té helado—. El punto es que ese video fue muy genial. Sí, no pusieron tu nombre en el título, te mostraron como una trainee anónima de YG, pero todos los trainees sabían que eras tú. Fue un gran logro, pero te importo poco, porque no eres presumida. Ahora, cuando subieron ese video de Jennie rapeando... esa fue otra historia. Estabas tan feliz diciéndole a todos «¡Miren a Jennie, es tan genial!».

Jackson soltó una carcajada y comentó:

—¡Es cierto! Lucías tan adorable. Pensé que Jennie era alguien que admirabas o algo así.

—No sé cómo explicarlo, pero tenías ese brillo en los ojos, ese tono de voz ilusionado... Pensé que era gratitud, admiración, pero ahora me doy cuenta, ¡era atracción!

—Entiendo que seas team tetas por Jennie... —dijo Jackson de la nada—. No lo había pensado antes, pero cuando usa ropa más ajustada...

—No seas baboso amigo... —lo retó Bambam.

—¡No lo soy! Solo estoy poniéndome en el lugar de Lisa. No voy a pensar eso de la chica de un amigo... o amiga. Tengo principios.

—No es mi chica —balbuceó Lisa.

—Todavía —sonrió Jackson, moviendo las cejas.

—No sucederá, ni siquiera le gustan las chicas...

—¡Tú dijiste que era lesbiana!

—Dijo que había rumores —corrigió Bambam.

—Por favor... Muchos chicos están detrás de ella, hasta estuvo abrazada con G-Dragon en un sillón y en una cama... —se quejó Lisa.

—¿Oh? —se sorprendió Bambam—. ¿Escucho un tono amargado?

—¿La picó el bicho de los celos?

—No estoy celosa.

—Huh huh huh —se rio Jackson, haciendo un tonito grave—. Pagaría por verla reaccionar al MV de G-Dragon.

—No estoy celosa —insistió Lisa.

—¿Y por qué te importa tanto que haya chicos cerca de Jennie? —Bambam dejó de sonreír, dándose cuenta de algo—. ¡Ella también decía eso todo el tiempo! «Los chicos no se suelen fijar en mí, sino en Jennie». ¡Te molestaba que ella llamara la atención de otras personas!

—¡No, claro que no!

—Besé a Jennie una vez —dijo Jackson.

Lisa y Bambam lo miraron, sorprendidos.

—En serio —dijo Jackson, ya sin sonrisa burlona—. Nada importante, pero Jennie se suele juntar con varias trainees femeninas de JYP. Pasé a saludar, como el caballero que soy y terminé jugando un juego con ellas. Una cosa llevó a la otra y... —Sus labios temblaron y estalló en una carcajada—. «No estoy celosa» —dijo con voz aguda—. ¡No estoy celosa, mis pelotas! ¡Deberías haber visto tu cara, estabas seria, como si te hubiera insultado!

—Creo que también pagaría por verte reaccionar al nuevo MV de G-Dragon —bromeó Bambam.

Lisa sintió su rostro arder. Decidió ignorarlos y comer.

—Fue mentira, por si no quedó claro. Sí fui y jugué con ellas, pero Jennie nunca estuvo interesada en mí.

—En serio no me importa —dijo Lisa.

Bambam y Jackson compartieron una mirada y volvieron a reír.

. . .

Se quitó la mochila de los hombros y la tiró a un lado de su cama. Saltó al colchón, agotada, con los brazos y piernas extendidos. Quiso patalear de frustración. Habían pasado cuatro días desde que Lisa admitió frente a sus amigos que estaba sintiéndose atraída por Jennie. No solucionó mucho, porque ahora no podía dejar de pensar en las ideas que sus amigos le metieron en la cabeza: «No es tu chica... todavía» y «¡Te molesta que Jennie llame la atención de otras personas, estás celosa!»

Lisa suspiró y se sentó en el borde de la cama. Era la hora del almuerzo y todas las chicas estaban ahora en el comedor, hablando de unos estúpidos chicos... o al menos Jimin, Miyeon, Eunbi, Chaeyoung y Jennie hacían eso. Jisoo estaba con ellas también, pero no conversaba, sino que estaba durmiendo sobre la mesa. Lisa había comido una porción pequeña rápidamente y las había abandonado, tirando el resto de su comida y excusándose con que le dolía el estómago y que quería descansar.

Giró su cuello, estirándose. No era del todo mentira que le dolía, ya que estuvo aguantando esa molesta sensación amarga allí durante toda la comida. ¿Por qué ella no quería hablar sobre estúpidos chicos? ¡Le gustaba hablar sobre estúpidos chicos!

Se levantó y fue a buscar su ropa al armario que compartía con Eunbi, Jimin y Chaeyoung. Si las demás estaban ocupadas comiendo y chismeando, Lisa bien podía aprovechar para bañarse sin que golpearan la puerta para que se apurara. Entró al baño, dejó su ropa en un rincón, sobre una silla, y se desvistió rápidamente. Aprovechó para poner música de fondo, solo dejó reproduciéndose su playlist con los parlantes de mala calidad de su teléfono. Abrió la canilla de agua y se metió bajo la ducha. Volvió a girar su cuello, estirándolo. Respiró profunda y lentamente. Bien. Ella estaba bien. Buscó el shampoo y comenzó a lavarse el cabello.

Como si esa conversación del comedor no hubiera sido suficiente, Jennie ese día había decidido usar unas calzas deportivas negras en lugar de algún jogging más holgado. Y por supuesto que le pidió que la ayudara a estirar. ¡Por supuesto que tuvo que ver eso durante toda la mañana y medio día y fingir que no le importaba! La próxima vez que se reuniera con los chicos, podría decirle a Jackson que a cuál «team» pertenecía estaba todavía en discusión.

Metió la cabeza bajo el agua para limpiar el shampoo. Cerró los ojos, escuchando la música. Olía a coco. Rascó con suavidad su cuero cabelludo, para quitarlo todo.

El cabello de Jennie era más suave que el de ella, más delgado, con aroma a coco. Jennie casi siempre se secaba el cabello con una secadora después de ducharse, pero ese agradable olor persistía. A Lisa le gustaba cuando la abrazaba y lo notaba. No entendía qué tenía Jennie. Sí, Jisoo tenía ese olor, Jinny también, todas olían exactamente igual, todas usaban el mismo shampoo que suministraba la empresa, pero... el aroma de Jennie era más intenso, había algo diferente. Le gustaba abrazarla y acurrucarse en su hombro por eso. Y porque se sentía cómodo, cálido, suave...

Lisa buscó el jabón, comenzando a lavar sus brazos, luego el cuello y hombros. El agua salpicaba su piel...

Cuando terminó la clase de baile de ese día, Jennie se sentó contra la pared usándola de respaldo, jadeando con los ojos cerrados y la cabeza hacia arriba. Habían estado bailando durante varias horas. El sudor que salpicaba su piel la delataba. Sus mejillas y cuello estaban un poco rojos. Su pecho subía y bajaba erráticamente. Estaba usando una simple musculosa blanca que se pegaba a su piel, delineando su figura. En la parte de su pecho, cerca del cuello de su camiseta había rastros de sudor, una mancha húmeda. Era un día caluroso de verano y habían hecho una larga rutina de baile...

Lisa sentía que el universo estaba empecinado con molestarla. Porque el clima estaba caliente, porque el salón estaba caliente, porque Jennie estaba caliente, y porque Lisa estaba caliente también. Tragó saliva y tanteó torpemente las canillas y abrió una de ellas, para que el agua fuera más tibia. Tenía que despejarse. Debía obligarse a enfriarse.

Sí, esa era la realidad de su vida ahora. Intentaba no pensar en eso... ¡Pero es que no era algo que pensara! Simplemente estaba bailando o haciendo cualquier otra cosa y entonces notaba el cuerpo de Jennie, y una vez lo notaba era tan tentador seguir mirando... Y luego, en algún momento sin importancia, atrapaba a Jennie con el rostro relajado, distraída viendo cualquier otra cosa, atándose los cordones o bebiendo agua y... Lisa pensaba que se veía tan bonita. Todo se volvía un caos en su cabeza y en su pecho, porque le cosquilleaba el cuerpo y se sentía nerviosa.

Ella no tenía cinco años, sabía qué le pasaba. De la misma manera que le llamaba la atención un chico sin camisa y pantalones ajustados, le llamaba una chica en bikini. El otro día había estado explorando más música k-pop con Chaeyoung y habían visto: «HYUNA's 'Bubble Pop!» No estaba segura de si nunca había prestado atención, o si era que sus hormonas todavía no habían decidido despertar todavía para fastidiarle la vida, pero ahora lo sabía: le atraía el cuerpo femenino. Los labios carnosos de una mujer podían dejarla con la cabeza en blanco, los movimientos sexys de caderas al bailar atrapaban su atención como en un trance y las curvas del cuerpo de una chica eran un camino por el cual no tenía intención de dejar de pasear sus ojos.

Y en todo este lío entraba Jennie. La personalidad de Jennie, el rostro de Jennie, la sonrisa de Jennie, la voz de Jennie, el aroma a coco de Jennie, la extremadamente sexy Jennie Kim después de una clase de baile...

Lisa apoyó su hombro y el peso de su cuerpo en la pared, en el azulejo. Respiró lentamente. Otra vez ese infernal cosquilleo, pero no en su pecho ni su estómago...

Se lavó la espalda, las piernas, los pies... estaba evitando ese lugar, pero cuando finalmente llegó allí, sintió la humedad, un poco más consistente que el agua. Iba a limpiarlo rápido y fingir ignorancia, pero el suave roce se sintió bien. Tragó saliva. Tímidamente, volvió a tocar su humedad. Había partes en particular donde se sentía bien presionar, y una parte en especial donde se sentía muy bien. Dudó, pero lo acarició. Cada vez se sentía más agradable y no quería dejar de hacerlo.

Lisa sabía sobre sexo, tanto por películas estadounidenses explícitas como por mangas y cómics de romance que leyó, también por el colegio, porque su mamá le explicó sobre eso y porque ella en general era curiosa y siempre tuvo internet a su disposición. También sabía que se podía hacer sin otra persona, usando solo las manos, pero nunca tuvo interés en probarlo. Experimentar excitación era algo bastante reciente. Todo en general, los sentimientos, las chicas y los chicos, los nuevos ojos con los que veía a su mejor amiga... Se sentía abrumada. Quería calmarse, encontrar solución a algo, aunque sea. Bajo el agua tibia se sentía cómoda para simplemente soltar.

Un poco insegura, siguió acariciando, disfrutando de ese suave cosquilleo en su entrepierna. Por momentos se sentía tonta, por estar haciendo esto en la ducha, pero... era agradable y no quería detenerse. Cerró sus ojos y apretó sus labios, se sentía más intenso cuando hacía un movimiento en específico, dibujando círculos con la yema de sus dedos.

No podía dejar de pensar en la boca de Jennie. No ansiaba nada tanto como eso. Su salivación aumentaba como si tuviera sed y su atención quedaba atrapada allí, en sus labios. Se sentía bien besar su mejilla, y abusaba de que Jennie la dejara hacerlo siempre que quisiera, pero quería más. Quería poder besarla en todas partes, no solo su boca. Su frente, el puente de su nariz, el borde de su mandíbula, el largo de su cuello, acercarse a la zona de la oreja...

Un suave gemido, casi imperceptible, se escapó de los labios de Lisa. Detuvo sus movimientos y se llevó la mano libre a la boca como reflejo para callarse. Sintió que le ardía el rostro, el cuello y todo. Nunca había hecho un sonido tan vergonzoso en su vida. La pena la invadió. Estaba gimiendo en el baño por Jennie. ¿Qué rayos estaba haciendo? Se terminó de lavar, se secó, se vistió rápido y salió de allí, sin querer reconocer lo que casi hizo.

Volvió al lugar donde inició, su cama. Se acostó y se cubrió los ojos con su brazo. No quería hacer nada, solo quería que las sábanas se tragaran su cuerpo.

Su cabeza, su cuerpo y cada fibra de su ser se había obsesionado con Jennie. La quería. La quería para ella y solo para ella. Hubo chicos que le gustaron y chicas que le atrajeron, aun si tardó un poco en entender. Sin duda pensaba que Yong Yoo era guapo y que tenía una personalidad encantadora por la cual suspirar. Y sin duda podía ver el video de Hyuna por horas sin aburrirse en lo absoluto, porque verla bailar era como un dulce para los ojos. El problema era que con Jennie todo se sentía más intenso. Era Yong Yoo y Hyuna combinados, y probablemente más que ellos dos juntos también. No era atracción ni gustar... era una obsesión. Era... ¿Era un enamoramiento?

Le encantaba pasar tiempo con ella, no solo le divertía como con Jinny, sino que le generaba esa sensación de euforia en el pecho hasta por lo más simple. La admiraba, pero no como Jisoo. Con Jennie iba más allá, porque no era que la considerara muy inteligente o apreciara sus consejos y ayuda, sino que se quedaba absorta, como si fuera... bueno, una Diosa o algo similar. Jennie no tenía que hacer nada para que Lisa la admirara. Por otro lado, Lisa no era una gran fanática de Hyuna, pero tenía ojos. Esa idol era una de las definiciones de sexy en Corea. Objetivamente, Hyuna tenía más curvas, un rostro más maduro y una técnica de baile mejor que Jennie. Pero un video de Hyuna no le alborotaba las hormonas ni la mitad de lo que lo hacía una típica clase de baile en la mañana. Jennie no tenía que ser provocativa para llamar su atención. Sus movimientos densos, como agua, bastaban para secarle la garganta y que quisiera tomarla. Movimientos fuertes y gráciles. No eran lentos, sino consistentes, dando la alusión de perezosa, como un felino estirándose. Le gustaba, le gustaba muchísimo. Y una vez la música se apagaba y se giraba para sonreírle... Uf. Su personalidad hacía sonreír a Lisa más que nada. Jennie era dulce, ayudaba a todos, la ayudaba a ella. Jennie cuidaba de Lisa. Así como los caballerosos personajes de Yong Yoo, Jennie podía ser fácilmente un personaje galán de una serie de televisión. Ella la regañaba con cariño, le recordaba que se cuidara y comiera, la escuchaba, le regalaba cosas, la protegía de...

Lisa odiaba recordar a Jin-joo. Se había vuelto como un nombre prohibido entre sus amistades cercanas porque Jin-joo la había hostigado hasta que Jennie la detuvo. Sí, Jennie era como un héroe de una serie, de una película. Nunca imaginó que lo pensaría, pero ella era mejor que Yong Yoo. Desde aquel día, Jennie se había convertido en su caballero de armadura dorada...

—Eres un palo —inició Jin-joo.

Lisa se concentró en ordenar sus cuadernos para poder guardarlos en su mochila rápidamente y escapar de allí. Su coreano seguía siendo malo, pero su escucha cada vez le fallaba menos. Lo malo de eso era que Jin-joo se volvió peor, porque ahora sí podía entender lo que le decía. Era más fácil cuando solo la empujaba en una fila o la miraba con desdén.

—Unos trainees masculinos lo dijeron.

No respondió. Guardó el último libro y cerró el cierre de su mochila.

—Dicen que pareces un niño. Y bueno... no están equivocados. ¿En Tailandia son así, no? Allí hay muchos tipos que se visten de mujer, en ese país hay muchos raritos... siempre salen noticias sobre eso. ¡Oh! ¿A ti te gusta vestirte de hombre, es eso? Siempre me lo pregunté.

Lisa caminó hacia la puerta, pero Jin-joo la detuvo, sujetándola del brazo.

—En serio me esfuerzo para fastidiarte y nunca respondes. ¿Qué tengo que decir para ofenderte? Me estoy quedando sin ideas.

—Por favor, déjame ir.

Jin-joo apretó su brazo con más fuerza.

—Te pregunté si quieres ser hombre, ya que te vistes así. ¿Todavía no sabes hablar, o...?

Jin-joo fue cubierta de café helado. Los hielos golpearon el suelo, rebotando. Lisa y Jin-joo miraron a Jennie con sorpresa, ninguna notó cuándo llegó. Tenía dos tazas en la mano, uno de café con leche y el otro ya vacío, ahora en el suelo y sobre la ropa de Jin-joo.

—¿Qué...? —chilló, quitándose el cabello mojado del rostro.

Jennie tomó a Lisa con suavidad de la muñeca.

—¡Qué diablos, Jennie! ¿Enloqueciste? —dijo Jin-joo.

Pero ella no respondió, solo siguió caminando hasta que ninguna de las dos pudo escuchar más a Jin-joo. Llevó a Lisa hasta unas escaleras, subieron hasta el descanso, un lugar donde no podrían ser interrumpidas por sorpresa por nadie.

—¿Por qué te estaba diciendo eso? ¿Desde cuándo? —preguntó.

Lisa no respondió, agachando la cabeza.

—Lisa —pidió con urgencia.

—No lo hace siempre... —contestó. Su coreano tenía mucho acento.

—¿Durante todo este tiempo ella te dijo cosas así y nunca me dijiste? —se alteró.

—Es que...

—¡Lisa! ¿Por qué no? ¿Cómo...?

She's older than me. The coordinator said it's normal to fight. Bullying...um...an investigation. I'm from Thailand and not Korea, it's hard... I didn't want to cause more trouble... (Ella es mayor que yo. La coordinadora dijo que era normal pelear. Bullying... um... una investigación. Soy de Tailandia y no de Corea, es difícil... No quería causar más problemas...)

—Pero Lisa, tienes que decirles...

They will call my mom. I don't want to go back to Thailand. (Llamarán a mi mamá. No quiero volver a Tailandia).

La mirada de Jennie se suavizó, su gesto se volvió más triste.

—A partir de ahora no te alejes de mí, Lisa —dijo, dando un paso al frente, conectando sus miradas. Esta era una decisión definitiva.

—No voy a molestarte por Jin-joo...

—¿Molestarme? Holy crap! —Jennie estaba gélida de ira—. Moléstame entonces Lalisa. —Apuntó hacia abajo con firmeza, hacia el salón en el que había sucedido todo—. No va a volver a suceder. No se lo diré a la coordinadora, porque no quieres, pero eso no va a volver a suceder.

—Sorry... —murmuró.

Jennie la abrazó con fuerza. Lisa se estremeció al sentir la bebida fría tocar su espalda.

—Tu café —dijo Lisa.

—Oh, este era para ti. El mío está en Jin-Joo ahora. Qué desperdicio para un buen café, la verdad...

Jennie la cuidó ese día y todavía lo hacía.

«No te alejes de mí» le dijo un año atrás. Jin-joo se había ido... pero Lisa todavía no quería alejarse de Jennie. Al contrario, quería estar más y más cerca de Jennie, tanto como pudiera. ¡Y vaya problema era ese! Tanto como pudiera... Jennie no se moría por besarla. A diferencia de Lisa, no se moría por reducir la distancia de sus cuerpos ni por pasar cada segundo juntas.

Lisa sintió una presión en el pecho. Ese maldito video de G-Dragon y esos trainees babosos se lo recordaban continuamente. Alguien iba a alejar a Jennie de ella. Alguien iba a tocarla de la manera que quería. G-Dragon la había tocado de la manera en que Lisa quería hacerlo, había fingido ser su novio...

Lisa rodó sobre la cama, agarrando su teléfono que estaba en la mesita de luz que compartía con Chaeyoung. Fue masoquista, abrió YouTube y vio el video «THAT XX» de G-Dragon varias veces. Decidió mirar lo que le convenía, a Jennie, que se veía bonita. Escuchó en parte, los momentos de la canción en que se sentía como el personaje del video musical. La historia era la de un chico, G-Dragon, que estaba celoso y quería a una chica que estaba con otro. Así como G-Dragon le generaba esa sensación de ácido en el estómago cada vez que abrazaba a Jennie, también le dio voz a esa voz en su cabeza, esa que quería alejar a Jennie de todos, menos de ella.

Oh, te odio por no fijarte en mí

Odio esta espera

Por favor, deja su mano ahora

(...)

¿Qué tiene ese bastardo que yo no?

¿Exactamente por qué no te puedo tener?

Quería borrar eso que escuchó de su memoria, sobre cómo Jennie había comentado relajadamente, comiendo una ensalada, sobre los chicos de otra empresa de entretenimiento. O peor, cuando Miyeon le preguntó sobre si le gustaba G-Dragon y si le gustaría volver a hablar con él, y ella dijo que le pareció alguien muy genial y divertido, y que usaba una colonia agradable...

Por favor, mírame ¿por qué no te das cuenta que tú amor soy yo?

¿Por qué eres tú la única que no lo sabe?

¿Debería decirle? Si Jennie no se daba cuenta, ¿debería confesarle sus sentimientos?

Había dejado el teléfono en su pecho, mirando con pereza hacia arriba. Pronto terminaría el tiempo libre que tenía y debería volver a practicar. Las maderas que soportaban el colchón de la litera de arriba parecían una reja. Estaba atrapada. Presa de emociones que no podía controlar. Algunas eran lindas, pero también estaba este veneno...

El teléfono vibró, sobresaltándola. Lo tomó y revisó la pantalla. Vio que era una llamada de su mamá.

Hola —dijo en tailandés, llevándose el teléfono a la oreja, sin despegar la mirada de la otra cama sobre ella.

Cielo, ¿no me ibas a llamar? Normalmente me habrías llamado hace una hora.

Perdón, lo olvidé, me distraje con... —Lisa recordó todo lo que estuvo haciendo y pensando en todo este tiempo y se puso nerviosa— con... una amiga. Mis amigas.

Mientras estés bien... —la calmó.

Lo estoy.

¿Segura? ¿No estás triste por PinkPunk?

Oh, eso, cierto. Entre el escándalo de bullying falso de Jennie, las agotadoras clases y su enamoramiento por Jennie, contra todo pronóstico, debutar no estuvo al principio de su lista de prioridades. Como diría Jackson: «Esa chica le explotó la cabeza». Otra explicación no tenía.

Hago como me dijiste, no tengo que rendirme. Estoy bien ahora. Ya tendré otra oportunidad para debutar. Mis notas son buenas, seguro no tendré que esperar mucho más.

—¿Y entonces por qué el tono triste, hija?

—No estoy triste.

—Suenas más alegre normalmente. Las veces en las que terminas llorando en llamada, suenas igualita que ahora.

—Mamá... —se quejó.

Puedes contarme las cosas mi amor.

—No todavía... es complicado. No es malo, no tienes que preocuparte, yo solo... estoy confundida. Te lo contaré luego, lo prometo.

Su mamá soltó una risita cariñosa.

Bueno, ahora tengo curiosidad sobre qué sucede en esa cabecita tuya, pero está bien, los adolescentes necesitan privacidad...

—Mamá...

—Ya imagino qué cosas no me quieres contar, yo también tuve tu edad alguna vez...

—¡Mamá!

—No tienes que sentir pena conmigo. ¿Si? La próxima vez que tengas problemas de amor, ya me dirás...

Lisa soltó un gemido avergonzado y se cubrió la cara.

—No te dije lo que es.

—Pero tampoco lo negaste —retrucó su mamá, que parecía muy feliz de repente.

¡No es por amor!

—No, ahora ya no puedes negarlo. Solo estás intentando salvarte, no es sincero.

—¡Mamá!

Ella se rio, ignorando los quejidos de su hija.

Te quiero, cielo.

—Yo también te quiero —masculló.

Déjate mimar —la regañó su mamá—. No importa cuánto crezcas, una mamá siempre va a cuidar a sus bebés.

Para de avergonzarme... —dijo, riendo.

No puedo. Eso también es trabajo de una mamá.


ROSÉ

«Cuando se cierran las puertas, Dios abre ventanas», una frase muy conocida. Para ella, significaba: Adiós Nabi, adiós PinkPunk y hola a Baby Monster. Sí, «Baby Monster». Rosie odió esa porquería de nombre, pero no podía quejarse por esta oportunidad que Dios le dio, al menos no en voz alta.

Fue durante uno de los primeros días de septiembre cuando el CEO, después de haber visto su última evaluación mensual, le ofreció la oportunidad de cantar para un demo de una de las canciones que G-Dragon incluiría en su nuevo álbum. Las trainees se sorprendieron cuando se enteraron. Rosie no era nueva a esta altura, pero sin duda era de las que menos experiencia tenía. Una de las trainees incluso llegó a insinuar que ella sería la nueva Jennie dentro de unos meses, la nueva favorita del CEO. Algunas de verdad estaban convencidas de eso. En especial por el altibajo que estaba atravesando Jennie con todo ese problema del bullying. Sus calificaciones bajaron y perdió un poco de su actitud de «este es mi territorio, yo soy la líder».

Rosie no creía que Jennie fuera una acosadora, a no ser que hubiera hecho un cambio de personalidad completo cuando volvió a Corea. Era innegable que Jennie la ayudó y cuidó de Rosie, así como lo hizo con Lisa y con todas aquí. La Jennie que Rosie conocía era una buena persona, por lo que esa noticia sonaba como una falacia bien elaborada. Sin embargo, admitía que, para sus adentros, dudó de ella. No lo dijo en voz alta, por supuesto, pero lo pensó. Y no fue la única. Obviamente Lisa, Jisoo, Eunbi, Miyeon... todas fueron leales a su amiga. Pero por otro lado, algunas traines como Euna, fueron la otra cara de la moneda. «Jennie comenzó a intimidar a Jin-joo», confesó Euna un día «se llevaban bien pero de golpe cambió, ella y su grupito de amigas la hicieron llorar una vez». Le creyó y dudó de Jennie por esas palabras, hasta que recordó que Lisa estaba en ese grupo de amigas. Entonces entendió que era imposible. Quizá fue por lealtad a Lisa, pero quería confiar en la bondad de Lisa y retribuir a Jennie, la primera que le ofreció una mano.

De todas formas, no era asunto suyo, por lo que no tenía intención de meter su nariz ahí. No participó de los chismes negativos, ni de los comentarios alentadores. Rosie casi se rio una vez cuando Jisoo, Jennie, Euna y ella estaban comiendo y Jisoo, dejando el teléfono sobre la mesa, comentó «los rumores se están calmando». Pero Rosie no quiso reírse por eso, sino por lo que Euna contestó, un amable y dulce: «Me alegro tanto».

Rosie pensaba que YG Entertainment era un infierno repleto de humanos sufriendo para sobrevivir, los cuales se convertirían en monstruos con tal de conseguir lo que quieren.

No era buena idea decir tus pensamientos en voz alta, porque los que fueran maliciosos o peor, pecaminosos, Dios se aseguraría de darlos vuelta en tu contra. Rosie no era una cristiana devota, cuestionaba cosas todo el tiempo. Ella aprendió cosas de los libros de ciencias del colegio y también de la biblia de la iglesia. No era tonto el creyente, sino el que no quería ver todas las posibilidades. Por eso, ella era una buena persona, pero no una ilusa. No confiaba ciegamente en Jennie, ni Euna, ni en nadie. No le creería a Lisa, si le diera una mínima razón.

Toda moneda tiene dos caras. Puedes apostar, tirarla al aire y decir con seguridad que cuando caiga será cara, pero siempre existirá la posibilidad de que salga cruz.

Por suerte Rosie escuchó a la iglesia: no era bueno apostar. Ella no se metió en asuntos ajenos. Y también escuchó a la ciencia: en la Tierra existe la gravedad, por lo que todo lo que sube, tiene que bajar. Ya sea por Dios o por una ráfaga de viento, con PinkPunk se cerró una puerta y con Baby Monster se abrió una ventana, y supo aprovecharlo.

. . .

Las puertas del ascensor se abrieron y Rosie se estremeció de la emoción. Caminó por los pasillos dando saltitos. Se sentía como una niña rodeada de dulces y juguetes: finalmente estaba por pisar un estudio de grabación. Realizaría su primer demo, para nada más ni nada menos que G-Dragon. Después de tanto esfuerzo, de tanto sacrificio... estaba siendo recompensada.

No era raro que los trainees hicieran pequeños trabajos para la empresa para así ganar experiencia y cubrir pequeños puestos que serían un gasto innecesario. Uno de esos pequeños trabajos era la grabación de demos de canciones. Los productores no siempre tenían al artista en el estudio, por lo que los trainees eran un buen reemplazo. Creaban el demo con ellos, luego se lo mostraban al artista que se quedaría con la canción y entonces grabarían la versión final. Otras veces necesitaban una voz para una pequeña parte de la canción, los coros o alguna armonía. Los trainees no recibían paga por ayudar en estas cosas y muchas veces ni siquiera obtenían crédito, pero a nadie le molestaba, pues era una oportunidad de aprender de productores y cantantes profesionales y de demostrar su valía a sus futuros jefes. El papá de Rosie había comparado esto con una pasantía universitaria. De hecho, para él, todo esto de ser trainee le parecía muy similar a la universidad por la cantidad de horas y exigencias, y porque les daría una salida laboral directa.

Cuando entró al estudio de grabación casi olvidó hacer una reverencia a sus mayores. La sorprendió mucho que G-Dragon estuviera presente, junto con otro hombre que Rosie desconocía, pero el cual supuso que era el productor.

—Pasa, siéntate. ¿Quieres agua? —preguntó G-Dragon.

Rosie no tenía sed, pero respondió que sí. Había una pequeña heladera cerca del sillón y el productor agarró una botella de allí y se la ofreció. Rosie agradeció en silencio mientras los adultos hablaban y señalaban las grandes pantallas de la computadora. Agudizó el oído, intentando escucharlo todo, pero desde donde estaba no veía bien el monitor, causando que se perdiera.

—¿Para qué es eso? —preguntó Rosie, cuando ya no aguantó más.

Los dos hombres la miraron. El productor estaba sorprendido, mientras que G-Dragon parecía divertido; tanto, que movió la mano para indicarle que se acerque.

—Ven, ven. —Una gran sonrisa adornaba su rostro.

Rosie no dudó y obedeció la orden de G-Dragon.

—Estamos trabajando con Pro Tools, es un programa de edición de sonido. ¿Lo usaste alguna vez?

—Estos programas no los aguanta cualquier computadora —dijo el productor

—¿Y? ¿Tú que sabes si ella es millonaria?

El productor miró a Rosie de soslayo.

—No soy millonaria —murmuró, por las dudas.

—¿Chaeyoung, no? —preguntó G-Dragon. La aludida asintió—. Ve a la cabina, ponte los auriculares que están colgados y canta la canción. ¿Memorizaste la letra antes de venir? —Ella asintió otra vez. Había escuchado la base de la canción muchas veces en cuanto se la enviaron por e-mail y practicó la letra con ella—. Genial. Llévate el papel de todas formas, por si te equivocas. —G-Dragon giró el cuerpo, para abrir una carpeta de la computadora. Hazlo como practicaste, a tu manera. Cuando estés satisfecha con cómo te salió vuelve aquí.

Rosie obedeció y se metió a la cabina insonorizada. Escuchó antes de cerrar la puerta al productor decir que ella era un poco «entrometida». No le sorprendió, varios profesores aquí habían sacado la misma conclusión que él. Cuando Rosie quería saber algo, lo preguntaba y ya. Ella cuestionaba, mucho. Y cuando pensaba que el profesor no estaba siendo claro o estaba equivocado, también se lo decía sin tapujos. La carta de «ser la chica australiana» le servía para que no se fastidiaran mucho por su actitud, por suerte. Además, al CEO parecía causarle gracia que ella fuera así. Quizá porque él estaba más acostumbrado a interactuar con extranjeros.

Cuando se colocó los auriculares, se le escapó una sonrisa tonta. En serio se sentía como una niña. La alegría burbujeaba en su estómago, resistiéndose a irse. Respiró lentamente, concentrándose, olvidándose de Rosie para enfocarse en el sentimiento que le evocaba la canción. No tenía intención de equivocarse hoy. La haría tal como la practicó. Pasó horas decidiendo cada tono, cuándo alargar las palabras y terminarlas con una nota alta... Trabajó duro en su canción y quería mostrarla. G-Dragon la escribió, pero la interpretación era suya. Nadie le robaría eso. Este era su momento. Rosie levantó el pulgar para indicar que estaba lista. La música reverberó en el pequeño cuarto y Rosie lo soltó:

Love is painful although love is painful

(El amor es doloroso. Todo el amor es doloroso.)

Babocheoreom banbok that's what I always do (such a pain)

(Lo repito como tonto, eso es lo que siempre hago (el amor es doloroso))

But pain is beautiful it's same as you

(Pero el dolor es hermoso, es igual que tú)

Huimangeun silmangeuro somangeun jeolmangeuro

(La esperanza se vuelve decepción)

Sarangi gipeojilsurok apeumeun deephae deo

(Los deseos se convierten en desesperación)

A Rosie le gustaba inventar historias, transformarse en personajes. En Australia, en casa con su familia era Rosie, en el colegio era Roseanne o Park, en la iglesia era Chae o Rose y ahora aquí era Chaeyoung. Era coreana o australiana dependiendo el lugar y la persona frente a ella. Sí, ella tenía una identidad, pero si se quedaba solo con una... ¿Cómo viviría mil historias diferentes?

Hoy era un hombre, uno muy tonto, que está atrapado y privado de la libertad, emborrachado de la esperanza de poder escapar, desesperado por el deseo más humano de todos: el de querer algo.

nae maeumeun cheoumbuteo geudaeroinde

(Mi mente no ha cambiado desde el primer momento)

sangcheoro gadeukhae ijen geudaero inhae

(Pero ahora está llena de heridas debido a ti)

El tiempo desgasta, encerrado en cuatro paredes el mundo no cambia y él tampoco. El abandono es el mayor peso que puede soportar un alma, y poco a poco se van rompiendo sus huesos que lo mantenían erguido...

jeomjeom byeonhaega chagaun ne moksorie

(Por culpa de tu fría voz, ahora estoy cambiando)

nado sigeogago

(Me estoy volviendo también frío)

meoreojineun uri sai dwedolligien

(Es imposible volver a estar juntos, cada vez nos alejamos más y más)

Son los pájaros de la ventana, blancas palomas que al principio cantaban y volaban bajo los rayos del sol. Ahora solo hay nubes grisáceas y puntos negros, puntos suspensivos escritos en su destino, son los horribles cuervos en el cielo acechando y chillando el final de la libertad de un hombre.

amu gamjong eobsi seororeul maemdolgien

(Era difícil tratar de alcanzar al otro)

hime gyeowo na ibyeoreul

(Así que te di la separación como un regalo)

seonmulhago doraseo I'm fallin' without you

(Y te di la espalda, pero ahora me estoy enamorando sin que estés aquí)

Ye I'm fallin' without you.

(Si, estoy cayendo sin ti)

Dejó de contar los días y de soñar sobre lo que había tras los barrotes de la ventana. Nunca se alcanzarían de nuevo, por culpa de una sentencia de por vida. La libertad moría con él, así que la dejó ir. Dejó de comer, de beber. Deseaba tanto la libertad, que murió por ella. Fue solo un hombre enamorado de lo único que no tenía.

Los ojos de Rosie lagrimearon, pero no lloró. Él fue libre. Ella era libre también.

Salió de la cabina y G-Dragon le aplaudió mientras reía. El productor la felicitó; él era el más calmado de los dos.

—El ojo del señor Yang no falla —dijo G-Dragon.

—Por si me quedaban dudas de que los trainees de YG eran unas bestias... —bromeó el otro.

—¿Estuvo bien? —preguntó Rosie, insegura.

—¿Qué si estuvo bien? —rio G-Dragon—. Ven, siéntate. Te trajimos una silla. Escucha.

La primera toma de la canción salió a través de los parlantes que estaban sobre el escritorio. No fue una toma perfecta, pero le gustó el sonido. Se mordió la lengua para no preguntar si de verdad era ella. Escucharse a sí misma a través de una toma de sonido tan limpia era una experiencia hermosa. Oírse a sí misma, sin cantar, solo escuchando, fue extraño, incluso le costó reconocerse. Sus oídos no captaron su propia voz así, una cámara o la grabación de su teléfono tampoco.

—¿Sabes lo que me gusta de tu enfoque? —preguntó G-Dragon—. Es original. No es solo sufrimiento o tristeza, es como... una promesa, un sueño, un...

—Fuerza. Sin arrepentimientos por lo que añora.

Rosie sonrió, muy feliz por lo que le dijeron.

—En fin... Tomé algunas notas, correcciones —dijo el productor—. Hazlo de nuevo.

—Luego puedes intentar editar un poco —ofreció G-Dragon—. Nosotros decidiremos todo, pero te servirá para aprender las herramientas del programa.

—¿En serio? —La ilusión empapaba su voz—. ¡Muchas gracias! De verdad, de verdad que quiero hacerlo.

—Vuelve a la cabina entonces —ordenó G-Dragon.

Rosie corrió hacia allí sin que se lo tuvieran que decir una segunda vez.

. . .

Rosie se sentó en la cama, de piernas cruzadas con la notebook sobre ellas. Se colocó los auriculares y dio click en el botón para aceptar para iniciar una videollamada.

—¡Rosie! —la saludó su hermana.

Ella estaba sentada en la mesa del comedor de su casa. Rosie llegaba a ver una foto familiar colgada en la pared del fondo. Atrás de Alice estaban sus padres parados, mirando sonrientes la pantalla. Ellos todavía no sabían cómo manejar bien la tecnología avanzada. Sí, «tecnología avanzada», eso era una videollamada para ellos.

—¿O debería decir super estrella? —bromeó Alice.

Soltó un bufido en lugar de una risa, totalmente avergonzada por el halago.

—No dejamos de escuchar tu canción —dijo su mamá.

—Yo se la mostré a todos mis compañeros de trabajo —dijo su papá.

—La mostraremos también en la iglesia el próximo fin de semana.

—No es mi canción —los corrigió, apenada por la atención. Desde arriba de la litera, miró hacia abajo con disimulo, asegurándose de que no hubiera nadie en el cuarto—. Solo ayudé un poco. —Una sonrisa orgullosa se escapó de sus labios—. Y canté unas líneas de la canción.

Hacía un par de días «Without You» de G-Dragon estuvo disponible para el público. Y en los créditos, junto al nombre de él, estaba ella. Bueno, mas o menos. Decía «G-Dragon. Ft. ? Of YG New Girl Group». Todavía no decía Chaeyoung, todavía no decía Baby Monster, pero lo había conseguido. Se había vuelto, junto a Jennie, la única trainee que salió en un trabajo junto a uno de los artistas de YG Entertainment. Tenía poco tiempo de entrenamiento, pero el CEO estaba interesado en ella.

—Mi hermanita de quince años cantó junto a G-Dragon, no es poca cosa. No solo fue un demo, ¡saliste en la versión final del álbum! Ya le dije a todos mis amigos que escuchen la canción, estaban impresionados cuando se enteraron de la noticia. ¡Oh! ¿Te acuerdas de Eddy? Él todavía no puede creer que mi hermanita un poquito rara y nerd haya conseguido hacer algo tan genial...

—Tu hermana no es nerd —retó su madre a Alice.

—Él es nuestro amigo mamá, solo bromea...

Bueno, Rosie tenía sus dudas sobre si Eddy era su amigo, pero nadie podía tomarse un insulto de Eddy en serio. En la iglesia él era conocido como el niño al que se le rompieron los pantalones.

—Estoy tan orgulloso de ti Rosie —dijo su papá, acercando la computadora a él mientras Alice y su mamá discutían entre ellas.

—Gracias.

La mirada amorosa de su papá fue como un abrazo a la distancia. Nada podía arruinar este sentimiento de victoria.

—¿Tus amigos te felicitaron? —preguntó su papá.

Bueno, sí había algo que podía arruinarlo. Ella estaba comenzando a cansarse de esa pregunta. ¿Por qué era tan importante que tuviera amigos? ¡Colaboró con G-Dragon! ¿Qué importaban las felicitaciones de sus compañeras, que ocultaban celos tras los aplausos?

—Todas mis compañeras me felicitaron papá, no te preocupes...—lo calmó.

—¡Pero tus amigos, Rosie! ¿Cómo era esa chica? ¿Laisa?

—Lisa. Nos llevamos bien, pero no es para tanto...

—¿Por qué le das tantas vueltas a las cosas, dramática? —se metió Alice, girando la pantalla hacia ella, acaparando todo el cuadro de la videollamada—. Esas chicas son tus amigas, hacen todo juntas. Si te caen bien, lo son. No tienes que ser un alma torturada y solitaria para ser artista. ¿Sabes?

—Ya te lo dije, cualquiera puede ser eliminada en cualquier momento. Nabi, una de las que más años estuvo como trainee, fue expulsada hace poco. Además, tenemos muy poco tiempo libre, apenas nos da el tiempo para conversar.

—Lo siento, no entiendo las excusas de los cobardes —dijo Alice con media sonrisa.

—¿Puedes dejar a tu hermana en paz? —la retó su mamá, de nuevo.

Su papá lentamente giró la pantalla hacia él, ahora estaba sentado en la mesa también, a la derecha de su hermana. Las voces de Alice y su mamá eran captadas por el micrófono. No las veía, pero discutían de nuevo: «Pero...» intentaba Alice, siendo callada por su mamá con simples «¡Ah!». Sonaba intenso. En un momento, cuando Alice se desesperó y gritó «¡Pero!», su mamá con más autoridad la interrumpió con un fuerte «¡Ah-hah!»

—Me sentiría más tranquilo sabiendo que tienes buenos amigos a tu alrededor —dijo su papá, y la pelea al fondo se detuvo.

—Estoy bien, estoy muy feliz. ¡Me está yendo muy bien!

—Sigues siendo una niña. El trabajo no puede ser todo lo que te importe.

—Pero...

—Rosie —dijo con un tono de advertencia.

—Conociéndote, solo te quedas sentada cerca y casi no participas en las conversaciones... —acusó Alice.

—Si te sientes sola allí, o no te caen bien los demás, siempre puedes volver a casa —dijo su papá.

—¿Qué? No, no quiero volver. Acabo de hacer una colaboración con G-Dragon. Todo aquí es perfecto. —La ira comenzó a crecer en Rosie—. ¿Por qué me critican en lugar de apoyarme?

—Rosie... —susurró su mamá. No te criticamos, te amamos y estamos muy orgullosos de ti.

—Pero no es suficiente, claramente —dijo Rosie.

—Les dije que es una dramática... —murmuró Alice.

El calor creció en su pecho y sus hombros y mandíbula se tensaron.

—Mis amigos me llaman —dijo Rosie de golpe con sequedad.

—¿Te vas? —se sorprendió su mamá.

La mirada de su papá delató su decepción. Rosie rabió por dentro.

—Los llamo luego —se despidió.

—Oh... está bien. Te amamos —dijo su mamá.

—Yo también.

No esperó a que su papá y hermana hablaran y cortó la llamada. Cerró la computadora con fuerza y la alejó de ella. ¿Por qué su papá tenía que sacar ese tema? Rosie se acostó y giró sobre el colchón, enterrando su cara en la almohada. ¿Por qué? ¿Qué sabía su papá?

Salió del cuarto y fue a la cocina del dormitorio, queriendo llenar su estómago con algo. Se encontró con que todas las chicas estaban ahí, en la mesa, bebiendo té y chismeando.

—El lobo salió de su cueva —bromeó Miyeon.

Respira... Cuenta hasta diez... Uno... Dos... Tres...

—¿Eso es té? —preguntó.

—El agua todavía está caliente, sírvete —dijo Jinny.

—Gracias.

Cuando terminó de preparar su té, volvió a la mesa y dudó sobre dónde sentarse, si junto a Lisa u otro lugar. Al final se decantó por el asiento junto a Jennie, frente a Lisa.

—Hablábamos sobre G-Dragon —dijo Miyeon—. Nos viene de diez que te hayas unido.

—Yei... —canturreó Jisoo desanimada—, podemos seguir hablando de chicos...

—No nos vamos a poner a hablar sobre mitología griega, supéralo Jisoo —dijo Euna, haciendo reír a todas.

A todas menos a Rosie, que no sabía que a Jisoo le gustaba eso. Y curiosamente, Lisa tampoco rio. La mirada de Rosie gravitaba inconscientemente hacia Lisa por eso.

Le gustaba pensar que tenía un buen instinto, una sensibilidad especial para leer a la gente; pero no de forma analítica, sino sensorial. Era susceptible a las emociones de los demás. Quizá por eso la irritaba tanto cuando la felicitaban falsamente, o pretendían que estaban cómodos con ella para no ofenderla. Rosie sabía cuándo una felicidad no era genuina. También se daba cuenta enseguida cuando había tensión en un cuarto, con solo entrar por la puerta podía ya palparlo en el aire. O si lloraban frente a ella, por ejemplo, respondía de igual manera, el dolor ajeno se volvía propio. Fuera gran empatía, alta inteligencia emocional, conexión espiritual o demasiada imaginación y delirio, fuera lo que fuera, Rosie lo tenía.

Algo en Lisa era extraño esta mañana. Bueno, Lisa tenía estos ataques de tanto en tanto, como una lámpara con una bombilla floja. Rosie sospechaba que la mayoría no lo notaba. Lisa simplemente... se apagaba un poco a veces. Todavía amable y cálida, todavía concentrada y trabajadora, pero algo en ella se desinflaba. Eso estaba sucediendo ahora. Lisa no estaba del todo presente en el cuarto y eso le generó curiosidad. Rosie se preguntó si así se veía ella generalmente para los demás. Si eso veía su papá tras la pantalla.

—¿G-Dragon es del tipo serio cuando trabaja? —preguntó Miyeon.

Rosie arrastró su mirada hacia Miyeon.

—Hacía bromas —respondió.

—¿Verdad que es como un niño? —preguntó Jennie, mirándola.

—No me parece tierno.

—Me refiero a que juega, es muy divertido.

—Bua, totalmente enamorada —bromeó Jinny.

—Lo admiro —corrigió Jennie—. Me gustaría ser una idol como él.

—¿No intentó coquetear contigo, Chaeyoung? —preguntó Jinny.

En respuesta, se le arrugó la nariz. Fue instantáneo, un reflejo. Jisoo que estaba bebiendo en silencio, escupió el té por no poder detener una carcajada.

—G-Dragon le genera asco —dijo entre risas y tos, mientras las lágrimas se acumulaban en sus pestañas.

—Unnie, no seas desagradable... —Euna se levantó para buscar servilletas, le dio una a Jisoo y limpió la mesa con el resto.

Se sonrojó al volverse el centro de atención. Todas la miraban con grandes sonrisas (menos Miyeon, que todavía estaba procesando el insulto de Rosie hacia G-Dragon).

—G-Dragon no va a coquetear con adolescentes —dijo Jennie.

—¿Chae, no te gusta G-Dragon? —preguntó Miyeon, todavía atascada.

—Es un buen artista. No soy gran fan de las ediciones que le hace a su voz en algunas canciones, pero...

—Me refiero al físico —la interrumpió.

—Eh... no —contestó sinceramente.

—¿Entonces te gusta otro de Big Bang, como Jennie con Taeyang?

—Eh... no.

Jisoo volvió a reír a carcajadas.

—¿Te gusta Taeyang? —preguntó Lisa a Jennie.

—Es el que más me gusta de Big Bang físicamente. G-Dragon es mi rapero favorito. Pero esto no es tan importante, es Miyeon que insiste. A mí nunca me interesó Big Bang así. Son demasiado geniales y los amo, pero no son mi tipo. ¿Sabes?

—Su tipo son los vampiros y lobos de Crepúsculo —dijo Jisoo, fingiendo una arcada.

—Oh, cállate —masculló Jennie.

—¿Entonces cuál es tu tipo, Chaeyoung? —preguntó Jinny con curiosidad.

—No tengo un tipo —dijo Rosie y comenzó a beber su té, queriendo escapar de esto.

Si su papá estuviera presente ahora, dejaría de pedir que se hiciera amiga de estas chicas...

—Hasta Jisoo nos dijo quién le gusta —presionó Miyeon.

—Dije cantantes que me gustan, no lo hagas sonar como si tuviera un crush por ellos —se quejó Jisoo.

Rosie tragó saliva, sintiéndose presionada. Irónicamente, podría decir que su más reciente crush fue Jisoo en la clase de krump. Lástima que eso no contaba, eran niñas. No podría zafarse diciendo que su unnie era muy hermosa. Ellas querían que confesara un crush real, no un girl-crush de pura admiración femenina, un bromance, o bueno, un ¿womance?

El gran problema aquí era que nunca le gustó nadie. Ni actor, ni cantante, ni amigo, ni desconocido en la calle... ¿Debería inventar cualquier cosa para que la dejen en paz? ¿Cuál era el actor ese que a todas les gusta? ¿Gong Yi? ¿Gon Yu? Lisa lo había nombrado mil veces, ¿cuál era? ¡Oh, cierto!

—Gong Yoo —dijo Rosie.

—¿En serio? Qué aburrido —murmuró Jinny—. Él es el estándar.

—No soy muy exigente —respondió Rosie con una sonrisa falsa.

—Deja de atacar a Gong Yoo —dijo Lisa, riendo.

—Perdón, te quiero, pero elegir a Gong Yoo es como elegir helado de vainilla —dijo Jinny.

—Oye, Chaeyoung. En nuestro próximo día libre, vayamos a comprar helado de vainilla —bromeó Lisa—. Te invitaría, Jinny, pero no te gusta.

—Uuuh —corearon Jisoo y Miyeon con sonrisas burlonas.

—G-Dragon —dijo Miyeon, golpeando la mesa con la mano para llamar la atención—. ¿Soy la única a la que le parece guapo?

—Por Dios, no es feo, ¿está bien? —dijo Jennie, poniendo sus ojos en blanco.

—Todavía no estoy satisfecha. —Miyeon hizo un puchero.

—¿Qué tiene de lindo? —cuestionó Lisa.

—¡¿Tú también piensas que es feo?! —exclamó Miyeon.

A Rosie le llamó la atención que Lisa mantuvo sus ojos clavados en Jennie en todo momento, incluso cuando otras trainees hablaron, contestando a su pregunta. «Me encantan sus ojos» dijo Euna y «Está buenísimo» dijo Miyeon. «En mi opinión la actitud pesa más que el físico, su personalidad rebelde es atractiva y sus rasgos complementan bien eso, una cara un poco excéntrica» elaboró Jinny, después de las chicas. Aun así, a Lisa le importó un bledo y esperó a Jennie; la cual, solo respondió alzando la ceja, un silencioso pero afilado «¿Qué?», terminando así la discusión (que nadie, más que Jennie, Lisa y Rosie, supieron que existió).

Rosie podía notar el mal humor de Lisa, pero no la razón. Le picaba la curiosidad. No sabía qué cosa de G-Dragon le molestaba o cómo se relacionaba con Jennie, pero quería averiguarlo. Rosie sabía que no debía. Definitivamente las cosas eran más fáciles cuando se mantenía ajena, con la nariz en sus propios asuntos, trabajando en su música... ¡pero se trataba de Lisa! Si alguien aquí le agradaba sinceramente, era ella. No podía solamente...

Un momento.

Oh, Dios... estaba preocupada por Lisa, estaba intentando acercarse a Lisa como algo más como compañera para pasar el rato...

Odiaba cuando su papá lograba meterse en su cabeza. ¿En serio era una persona tan influenciable?

. . .

Había una razón por la cual se resistía a acercarse a las demás: porque tenía miedo. No quería que alguien la traicionara, como le sucedió a Jennie con sus amigos de Nueva Zelanda. No quería que hablaran mal de ella, tal como Euna hizo en cuanto tuvo la oportunidad. No quería pelearse con alguien de aquí y quedar encerrada con esa persona en un ambiente incómodo, como Jinny con Lisa. No quería llegar a querer a alguien y que ese alguien desapareciera, como Nabi, que rompió el corazón de Jisoo, Lisa, Jennie, Eunbi, Miyeon...

Su papá notaba la frialdad que la rodeaba. Su hermana la leyó sin problemas: una cobarde.

Rosie era terca, pero no tanto como para no admitirle esta inseguridad a la psicóloga. No le sirvió, la verdad. En pocas palabras, dijo que estaba tan metida en la competencia, que estaba en constante vigilancia. Para solucionarlo la psicóloga le dijo algo sobre abrir el corazón, que en la vida había dolor, por lo que no podía escapar de él si quería disfrutar de las cosas buenas... Ella en serio no quería desprestigiar a una profesional, pero sus consejos no fueron muy diferentes a los que le daba su papá. Ella también le dio una tarea: esforzarse por conocer a las demás. Dios, Rosie en serio quería respetar a la profesional...

O quizá solo estaba ofuscada. Su hermana le señalaba mucho eso, que cuando se le metía algo entre ceja y ceja, podía ser tan idiota como para intentar correr en dirección a un tren en movimiento. Dramático, muy dramático. En serio: ¿Por qué era Rosie la única de la familia que acusaban de dramática? A veces ser la menor era un gran desafío, se llevaba todos los palos...

Volviendo al punto: debía abrirse más. ¿Con quién? Pues con Lisa, obviamente. ¿Sino quién? ¿Euna lengua floja? Rosie podía ser más abierta, pero todavía no estaba interesada en ser ilusa.

Comenzó a hablarle más a Lisa, a preguntarle cosas más personales... y sucedió una de las cosas que temía: pelearon. No una, ni dos, muchas veces. Porque a Rosie le dolía la cabeza y Lisa hablaba muy fuerte, porque Lisa quería ver una serie y Rosie una película, porque Rosie dejó algunas de sus cosas sobre la cama de Lisa o porque llegaron tarde a clases ya que la otra no se apuró lo suficiente. Y había montones de razones más, muchas ni siquiera las recordaba. Peleaban por todo. Mientras más se conocían, más sentían que eran como agua y aceite, ciencia y religión, noche y día, agua y fuego, la Luna y el Sol o las nubes y las estrellas (en la cabeza de Rosie, se asociaba a sí misma con lo primero y a Lisa con lo segundo).

Lo bueno de enfrentarse a los miedos era que al final siempre eran menos terribles de lo que uno se imaginaba. Le gustó tener esto con Lisa, este tira y afloja que la hacía sentir viva. Un día se peleaba con ella y al siguiente iban a comer helado. Fue divertido. Y útil, para que las emociones fluyeran y no quedaran estancadas en su interior, carcomiéndola de a poco. Para no sentirse atrapada también sirvió. Encerrada en el sótano sin ventanas de la empresa los días a veces se parecían demasiado. Esa inestabilidad daba sabor a las cosas.

Lisa fue su primera amiga en Corea. Es decir, no alguien para hablar y matar el tiempo, sino una amiga real, sintiéndolo en el corazón.


JISOO

—Estoy ocupada, es solo eso —rezongó Jisoo, mientras apoyaba su hombro en una pared junto a la puerta y reacomodaba el teléfono en su otra oreja—. La próxima vez iré a saludarlos.

—Faltaste ayer, y prometiste que no lo harías otra vez —la acusó su mamá al otro lado de la línea. Jisoo podía imaginar perfectamente su rostro enojado y esa mirada silenciosa que amenazaba con castigarla.

—Iré, iré —confirmó—. Iré durante la mañana.

—Es el cumpleaños de tu hermano...

—Mamá, lo prometo, voy a ir.

—Como se te ocurra...

—Tengo que irme mamá —la cortó—, el profesor llegó.

—¡El jueves, no faltes! —le recordó.

—No faltaré —dijo antes de despedirse rápidamente y colgar.

Jisoo no mintió para escapar de su mamá. Por suerte, de verdad el profesor había llegado al salón para salvarla. Estaba por iniciar la clase de japonés, por lo que se acercó a los escritorios y se sentó. Jennie estaba en la silla del frente, con Miyeon. En el cuarto había más mesas de las necesarias y las trainees ocupaban los asientos al fondo, dejando las primeras dos filas libres. El profesor no se enojaba por eso, sabía que las chicas aquí no estaban interesadas en el idioma, sino en la música. Japonés para las trainees sería como el equivalente a matemática para los alumnos que les gustaba la clase de arte.

Bueno, a algunos artistas les gustaba matemática. No a Jisoo, ella dormía en clases de matemática. Sin embargo, a Jennie por ejemplo, sí le gustaba. En el colegio matemática y ciencias eran sus asignaturas favoritas. De hecho, incluso siendo trainee, se las arreglaba para tener muy buenas notas, en especial en matemática.

—Vamos a iniciar —dijo el profesor en japonés y las chicas perezosamente abrieron sus libros.

Casi todas las trainees estaban en esta clase, pero no eran muchas en total, solo diez, por lo que el profesor podía dar un seguimiento bastante individual. Él dio a cada una un montón de actividades dependiendo del nivel que tenían (principiante, básico, intermedio y avanzado) para cubrir las dos horas de clases. Mientras trabajaban en silencio, él iba de mesa en mesa, practicando la pronunciación de las palabras con ellas.

Jisoo bostezó y miró a su alrededor, hasta que se estancó en Jennie. Desde donde estaba podía ver que ella estaba garabateando en el margen de su hoja, perdida en su cabeza. Jisoo deseaba poder hacer algo por su amiga. No estaba ciega, notaba que algo no estaba del todo bien. A veces sospechaba que eran los comentarios en Internet, pero Jennie hablaba tan serenamente sobre eso...

«Yo sé quién soy, qué clase de persona soy. No necesito probarle nada a nadie, menos a desconocidos. Y en especial, a personas que pierden el tiempo insultando en Internet» resolvió Jennie sin dolor en su voz, sin rabia en sus gestos. Jisoo le creyó al final, siempre supo de su madurez.

Entonces la opción que le quedaba era PinkPunk. Jennie no perdió la oportunidad de debutar, más bien le arrancaron el corazón y se lo tiraron a la basura. Era como verla vivir un desamor, como si el debut fuera el chico que se aburrió de ella y la cambió por otra.

—Baby Monster —dijo uno de los encargados de marketing.

Otra de las muchas evaluaciones mensuales. Solo que esta vez, el CEO no pidió directamente que actuaran, sino que las hizo pararse en fila frente a él, adelante de la mesa de profesores y jueces.

—¿Escucharon eso? —preguntó el CEO—. De momento, nadie pertenece a ese grupo: Baby Monster. Y ese será mi próximo grupo de chicas.

—¿Y qué sucede con PinkPunk? —cuestionó Jennie, confundida.

—Está en pausa. A la mayoría aquí no le queda del todo ese concepto.

—Adorables pero peligrosas —dijo el señor de marketing—. El punk, rock, metal... está perdiendo popularidad. Ya no llama la atención de los jóvenes, prefieren cosas más estéticas. Por eso proponemos el enfoque Baby Monster. El concepto cute es un clásico y se mantendrá, pero junto a un tono oscuro. No rebelde, oscuro.

—¿Puedo? —llamó Jisoo levantando la mano, y cuando el señor del marketing le dio un asentimiento para que continúe, preguntó—: ¿El concepto será algo así como Monster High?

—Oh, son bonitas —murmuró Lisa a su lado.

El CEO soltó una carcajada y se paró para hablar.

—El nombre es solo una idea, algo en mente a lo que apuntar. Necesitábamos un cambio de aire, un borrón y cuenta nueva. Da igual si se llaman Baby Monster, PinkPunk o Monster High. —Al CEO se le escapó una sonrisa con ese último nombre—. Lo que me importa es que trabajemos desde cero.

—¿De verdad no tiene ya pensado quiénes formarán parte de Baby Monster? —preguntó Eunbi con cierta esperanza.

—No, no oficialmente, pero tengo unos nombres en mi cabeza pensados —dijo con diversión—. Lalisa y Chaeyoung.

Eunbi se desinfló, había bajado de categoría entre las trainees.

Oh, el CEO fue cruel...

Jennie estaba tensa a su lado, imperturbable. Él estaba presionando a Jennie en su peor momento, cuando el mundo se le estaba viniendo abajo, él quería ver si ella iba a poder adaptarse.

Jisoo no se sintió triste, no necesitaba que él se lo dijera directamente: si no mejoraba, ella iba a ser la próxima en caer. Por eso su mamá tenía que entenderlo. Si no se esforzaba ahora, todo su trabajo, casi dos años, serían descartados como si no fueran nada. Si no conseguía debutar... ¿Qué iba a ser de su vida? Debía practicar. Más, mucho más.

El profesor de japonés se acercó a Jennie para practicar una conversación informal que podría darse en un restaurante. Quería decirle a Jennie que se esforzara con ella, que fuera fuerte... La pregunta era: ¿Cómo?

Ojalá lo descubriera pronto. De momento, debía iniciar en sus actividades de japonés. Leyó la primer

. . .

El jueves Jisoo cumplió su promesa y desayunó con su familia. Fueron a una cafetería, donde comieron una cata de diferentes tipos de pastelitos mientras bebían café. Para Jisoo: americano helado, su favorito. Conversaron sobre todo un poco, distendidos, bromeando, disfrutando el momento familiar... hasta que ese tema salió. Para su desgracia, estar haciendo algo poco convencional con su vida causaba que muchas veces las conversaciones se desviaran hacia eso.

—¿No se supone que las idols hacen dietas? —preguntó su hermano cuando la vio comer un poco de pastel relleno con crema.

—Tú deberías hacer dietas —dijo su hermana.

—El único que debería cuidarse en esta mesa es su padre —señaló su mamá, que estaba mirando cómo su papá se servía más postres de chocolate en el plato.

—Necesitamos calorías en el cuerpo para poder bailar tantas horas todos los días. ¿Sabes? —comentó Jisoo, mientras se limpiaba la boca con una servilleta.

—Nicisitimos quilirias —imitó su hermano.

—Uf, madura. Cumpliste 23 —dijo su hermana, antes de beber café.

—Los hombres tardan más —agregó su mamá, riendo.

—Cariño... —se quejó su papá.

Su hermano, poco afectado por el ataque, preguntó:

—¿Entonces puedes comer lo que quieras? ¿No tienes compañeras anoréxicas?

—Suficiente —lo retó su mamá.

—Durante la semana no podemos comer cosas fritas y hay que tratar de evitar dulces y harinas. Casi siempre merendamos y desayunamos frutas. No nos privamos de comida, así que no, no tengo compañeras anoréxicas.

—¿Ni siquiera en secreto? —insistió su hermano.

—Si es secreto obviamente no lo voy a saber.

Aunque podía sospechar de algunas, claro. Recientemente Euna se había desmayado, durante la mañana, en el ascensor. No era raro, de tanto en tanto le sucedía eso. También, una de las más pequeñas, una de esas futuras 2NE1 perdió la consciencia una vez. De todas formas, era difícil juzgar. Lisa por ejemplo, era extremadamente delgada desde el primer día que llegó a YG, sin grasa, solo músculo definido. O Chaeyoung, esa chica se la pasaba comiendo pan y era más delgada que Lisa.

—Algunas a veces se desmayan —agregó Jisoo.

—Come este pastel también —dijo de repente su mamá.

—Yo estoy bien —se quejó, aceptando el pastel y agarrando una cuchara.

—¿Pero no te da miedo engordar? Te preocupas por practicar pero no por tu apariencia —señaló su hermano, usando la cuchara de su café para señalar el estómago de Jisoo y luego su cara, pues ella era todavía muy renuente al maquillaje.

—Qué pesados son ustedes los tipos, opinando —gruñó su hermana—. Los abdominales de Jisoo están más marcados que los tuyos, payaso.

—Solo digo... —murmuró avergonzado.

—Por eso no entiendo por qué Jisoo quiere ser actriz o idol. —Con su dedo pulgar señaló a su hermano mayor—. No tendría la paciencia para aguantar las estupideces, disfrazadas de opiniones, de los demás.

—Suficiente —insistió su mamá, esta vez más en serio.

—Además no puedes hacerte tatuajes, muchas reglas tontas... —murmuró su hermana, apuñalando su postre con un tenedor.

—Nadie se va a hacer tatuajes —se escandalizó su mamá.

—Tu piercing es genial, por cierto —dijo su hermano.

—Chicos... —intentó calmar las aguas su papá.

—Todavía no puedo creer que te hayas ido a triturar la oreja —dijo su mamá, enojada.

—Ya tenía las perforaciones de los lóbulos, tú también tienes y mi hermana también... —se defendió, como tantas otras veces desde que se hizo el piercing.

—No es lo mismo. Es normal que las mujeres usen aros. ¿Pero eso que te hiciste en la oreja? Ni se te ocurra hacerlo en tu nariz.

—Puedes hacértelo en el ombligo, ese se puede cubrir —se le ocurrió a su hermano.

—Como sigas así, pagarás tú mismo tu propio desayuno de cumpleaños —lo amenazó su mamá.

Su hermano rio, feliz. Él era un poco raro, a veces le gustaba crear caos solo para mantener las cosas interesantes.

—Tengo casi 18 años —insistió Jisoo.

—Legalmente sigues siendo nuestra responsabilidad —dijo su papá.

Jisoo suspiró y no agregó más. Ella iba a hacerse otro piercing si quería, no podrían detenerla de todas formas. ¿Para qué perder tiempo intentando convencerlos?

—En serio es genial el piercing. Te queda hermoso —dijo su hermana, y le guiñó el ojo, mostrando camaradería.

Al menos Jisoo sabía que sus hermanos mayores evitarían que su mamá la ahorque. Por eso los quería, aun si a veces eran muy pesados con ella. Ellos podían molestarla, pero no otras personas, ni siquiera sus padres. Ese era el código implícito de los hermanos Kim.

—Nunca vienes a casa, te haces piercings, comes mal... —se lamentó su mamá.

Jisoo suspiró. Iba a replicar, pero su teléfono, que estaba sobre la mesa, vibró. Revisó la pantalla, era la alarma para volver a YG Entertainment.

—Tengo que prepararme para las clases —dijo Jisoo.

La mirada de su mamá se ensombreció.

—Tengo que cumplir con mis compromisos —se justificó, apenada.

—A todos nos preocupa —dijo su papá—. Hasta tu hermano. Sus bromas de mal gusto tienen su razón de ser.

Su hermano tuvo la decencia de parecer avergonzado.

—¿No te gustaría ir a la universidad? —preguntó su mamá con esperanza.

—No. Quiero trabajar en el mundo del entretenimiento. No quiero un trabajo normal. —Jisoo volteó, suplicando con la mirada a su papá—. Tú sabes cómo es...

—Sí, lo sé, es parte de mi trabajo. Por eso sé que los idols son los que peor la pasan. Son explotados como trainees y también como idols. No tienen buena reputación social, ya que dejan la escuela y carecen de habilidades útiles para casi cualquier otro trabajo. Es puro sacrificio. Viven para trabajar. Ganan miles de fans pero no el tiempo para estar con sus seres queridos.

»Míranos ahora, solo un par de horas con tu hermano y ya te vas. Te perderás la cena en familia, el pastel de cumpleaños...

—También quería presentarte a mi novia, la conocí en la universidad —agregó su hermano.

Jisoo agachó la cabeza ligeramente, culpable. ¿Cómo podía explicarles?

—Ella casi siempre dormía hasta tarde —dijo su hermana, de repente—. Leía un poco, escuchaba música, hacía las tareas en clase porque no quería tener deberes pendientes en casa, nunca invitó a un amigo a casa, ni tuvo un novio... Jisoo no se compromete con nada, nada en lo absoluto.

—¿La está insultando? —susurró su hermano, perdido.

—Desde que entró a ese lugar, conocimos y almorzamos con Jennie y Lisa, la vemos con alarmas y haciendo cosas... Cuando Jisoo no quiere hacer algo, no lo hace. Esto para ella es importante. Ella lo quiere y está trabajando para conseguirlo, sin ayudas de papá ni salidas fáciles.

Su papá rio.

—A veces me sorprende lo inteligentes que son mis hijas.

—Estoy aquí —bromeó su hermano—. Chico del cumpleaños aquí.

—Ve a clases —dijo su papá, sorprendiéndola.

Jisoo vaciló, mirándolo a él, luego a su mamá...

—Insisto, ser idol consume mucho, pero... Tu hermana tiene razón. Es bueno que tengas algo que te motive.

—¿Qué dices? —preguntó su mamá, mirándolo.

—¿No quieres que tu hija persiga sus sueños?

—Estoy preocupada, es diferente.

—Pero estaremos aquí si se arrepiente, o falla. —Su papá la miró de nuevo—. Ve. No te atrevas a volver a casa sin darlo todo.

—Y sin otro piercing —bromeó su hermano.

—Nada de piercings, por favor —se alteró su mamá.

—Mejor un tatuaje —recomendó su hermana, ganándose una mirada fulminante de mamá.

Jisoo se rio. Su hermana no estaba del todo equivocada. Sonaba bien la idea de un tatuaje, algo tangible que le recordara quién era y qué quería...

—Tienes razón —murmuró Jisoo de repente, dándose cuenta de algo—. ¡Un tatuaje!

—¡Nada de tatuajes! —chilló su mamá.

—En serio tengo que correr —se despidió, levantándose de la silla.

—Kim Jisoo, con un tatuaje no pisas nuestra casa.

—Lo sé, lo sé. Te quiero, ma —dijo con una sonrisa, apretando su hombro al pasar tras ella—. Gracias papá. —Miró a sus hermanos, sacándoles la lengua mientras se alejaba—. No me extrañen. Y feliz cumpleaños otra vez, gran idiota.

Jisoo corrió, no porque llegara tarde, sino porque conocía una tienda de tatuajes falsos a la que quería ir antes de iniciar las clases.

. . .

Al llegar al sótano, al salón, a quien primero se cruzó fue Lisa, que se estaba estirando en silencio cerca de la puerta. Jisoo le tocó la espalda al pasar, sin detenerse, solo para molestarla un poquito. Desde lejos, se rio al ver a Lisa mirando a su alrededor confundida.

—No seas mala con Lisa —la regañó Jennie, que la había atrapado haciendo la jugarreta.

—Es mi manera de mostrar amor.

Jennie le dio un golpe en el brazo con el puño.

—Así digo te quiero —explicó con una sonrisa.

—Shakespeare se quita el sombrero ante ti —bromeó Jisoo.

—¿La pasaste bien con tu familia?

—Debes ir a la universidad hija —dijo, haciendo una voz gruesa, como si fuera su papá—, pero respeto tus estúpidas decisiones en la vida. Oh, y mi hermano tiene novia. ¿Puedes creerlo?

—Tu papá es un amor de persona, no lo burles así.

—¡Es mi manera de expresar cariño! —se quejó.

Jennie rio, negando con la cabeza. Se pusieron a estirarse juntas, pero a Jisoo le llamó la atención que Jennie miraba directamente a Lisa. Muy directo, porque sin duda el disimulo era algo que Jennie no poseía.

—¿Le pegaron un cartel en la espalda, o qué? —preguntó Jisoo.

Jennie se desestabilizó, tomada por sorpresa en una posición difícil, con las piernas estiradas en direcciones opuestas.

—¿No crees que hay algo diferente en Lisa? —explicó Jennie a medias, usando otra pregunta.

Jisoo la miró en detalle. Su figura estaba marcándose más, su cuerpo ya no era tan de niña como antes. Sus caderas se habían ensanchado, pero en lo absoluto se veía como si hubiera subido peso. Estaba tan delgada y tonificada como siempre. ¿Lisa no había iniciado a practicar boxeo también?

—Bueno, está pegando el estirón —dijo—. Todavía me duele que se haya vuelto más alta que yo.

—Su personalidad.

—¿Qué tiene? Sigue igual de sonriente y gritona, solo que ahora me perfora los tímpanos desde arriba y no desde abajo.

—Jisoo —se quejó—, hablo en serio. Últimamente está muy metida en sus propios asuntos. No me pide ayuda con coreano, ni inglés, ni en rap... Está... No lo sé. ¿Tranquila?

Jisoo se encogió de hombros.

—Ya no tiene 13 años, no se va a pegar todo el tiempo a sus unnies, solo se está encargando de ella misma.

—Supongo —murmuró Jennie.

—Si tanto la extrañas, puedes solo ir y pasar tiempo con ella.

—Paso tiempo con ella —dijo indignada—. Comemos siempre juntas, vamos a comprar ropa con Jinny, Chaeyoung y Miyeon... pero ella no me habla tanto. Solo me mira o me responde cosas cortas.

—Quizá deberías pasar algún día solo con ella. Si lo piensas, casi siempre te juntas conmigo, Miyeon o con las demás chicas de JYP. Oh —se le ocurrió de repente—, puede que la hayas hecho sentir dejada de lado. Antes eran ustedes dos, siempre. Llueva o truene, inseparables. Ahora, cada una está literalmente en una esquina diferente del cuarto.

La cara de Jennie la hizo querer borrar sus palabras. Demasiado honesta, la había lastimado.

—Siguen siendo amigas, no te preocupes —dijo Jisoo con torpeza.

—Yo la dejé de lado y ahora me quejo porque ella haya estado haciendo cosas sin mí. Genial.

—No seas tan dura contigo misma...

—Estoy siendo egoísta, Jisoo.

—Todos lo somos, y no hiciste nada malo —la calmó—. Solo ve y habla con ella.

—Está con Jinny ahora —masculló mientras se levantaba del suelo para atarse el cabello.

Jisoo la imitó. De reojo, notó que Lisa las miraba, con esa carita de cachorrito abandonado que tan bien se le daba hacer. Estuvo por mover la mano, indicándole que se acercara, pero Lisa apartó la mirada enseguida y se enfocó en su propio reflejo. Por un segundo, en el espejo vio el ceño fruncido de Lisa, pero se suavizó enseguida, como si nada pasara. Lisa y su gran talento para mantener la calma y vaciar la mente...

Entonces, notó que Jennie volvía a mirar a Lisa. Ella no tenía ese talento para mantener la calma y vaciar la mente. Jennie parecía un gato que le acaban de tirar agua fría encima. ¿Por qué estaba su amiga enojada? No tenía la más pálida idea, solo conjeturas: la personas no se dan cuenta de lo que tienen, hasta que lo pierden. Jennie quería más atención de Lisa. ¿Por qué? De nuevo, no tenía ni la más pálida idea. Probablemente solo la extrañaba y no sabía cómo expresarlo. Lo cual era raro, ya que existía una expresión muy usada, «te extraño», que podía arreglarlo todo en un segundo como por arte de magia.

Jisoo se rascó la cabeza. Su hermana tenía razón sobre que los hombres eran idiotas, pero también entendía el otro lado de la historia, cuando los chicos decían que las mujeres son muy complicadas.

La clase avanzó y esa guerra de miradas continuó, distrayendo a Jisoo al grado en que pensó seriamente en solo meterse, arrastrar a Lisa y Jennie de las orejas y encerrarlas en algún lugar hasta que se hicieran mejores amigas de nuevo.

Jadeando y muriendo por dentro, luego de una hora de baile, Jisoo se arrastró hacia uno de los bancos para descansar las piernas. Cuando revivió un poco, notó que Chaeyoung estaba a su lado.

—¿También te duelen los músculos de la espalda, Chaeyoung? —preguntó con media sonrisa—. ¿O soy solo yo que estoy envejeciendo?

—Rosie.

—¿Cómo? —Jisoo frunció el ceño, confundida.

—No me molesta Chaeyoung, es lindo, pero prefiero cuando me dicen Rosie.

—¿Tu nombre australiano? —preguntó entonces, entendiendo.

—Sí, mi nombre de toda la vida. Chaeyoung está bien, pero es un poco extraño a veces, no del todo mío, aun después de todo este tiempo no me acostumbro...

¿Se estaban perdiendo de algo? ¿Hoy todos estaban con sus chakras alterados o qué?

—Rosie —dijo, aceptando el cambio—. Me gusta. ¿Por qué no dijiste antes que prefieres ese nombre?

—Solo mi familia y amigos en Australia me decían así, pero llegué a Corea y supuse que tenía que cambiarlo para encajar.

Palabras como «es personal», «ustedes son extraños», «no pertenezco aquí» se escondían tras sus palabras. Por suerte Jisoo era una buena lectora, veía lo que se ocultaba entre líneas.

—Antes de darte cuenta, podrás sentirte como en casa aquí también —dijo y Rosie sonrió por sus palabras—. Y quizá un día seremos muy buenas amigas.

—Me gustaría eso —respondió con una risita—. Si paso todo el tiempo con Lisa, voy a enloquecer.

—O quedar sorda.

—Dios no lo permita...

Ambas rieron, pero cuando se hizo el silencio, se volvió incómodo.

—Roseanne —murmuró Jisoo de repente, rompiendo la tensión, rodando la erre en su lengua más de lo necesario—. Rosa, rosa... Rosie.

—Uh... ¿Qué haces?

—Estoy pensando un apodo.

—No necesito...

—Rosen.

—Uh...

—Se me ocurrirá uno mejor en cuanto sepa tus oscuros secretos, no te preocupes.

—Empiezo a arrepentirme un poquito de hablarte —bromeó Rosie.

—Unnie —gimió Jennie, acercándose, empapada de sudor y con cara de querer morir. El entrenamiento en días de calor era horrible, en especial desde que se había roto el aire acondicionado del sótano y el técnico seguía sin aparecer—. Oh, Chae, hola.

—Es Rosen ahora —corrigió Jisoo.

—Preferiría Rosie —re-corrigió Rosie.

—Eh... Okey... —Jennie sonó muy confundida, pero también estaba muy agotada como para buscar explicaciones. Solo se sentó en el banco, junto a Jisoo—. Rosenrosie —balbuceó por lo bajo, dejando caer su cuerpo con desgana, como un helado derritiéndose.

—Are you okay? —preguntó Rosie en inglés. (¿Estás bien?)

—I want to throw up —respondió Jennie. (Quiero vomitar).

—No aguantas bien el calor...—señaló Jisoo.

—Jennie unnie —llamó Rosie, con una voz dulce.

Jisoo arqueó una de sus cejas. La australiana nunca usaba honoríficos.

—¿Te gustaría hacer un dúo conmigo para la próxima evaluación mensual, para canto?

Tanto Jennie como Jisoo abrieron sus ojos con sorpresa y la miraron como si le hubiera salido una tercera cabeza. Rosie solo le hacía caso a Lisa, y aun así era arisca. Generalmente, para todos los trabajos grupales, Rosie solo esperaba a que los demás se organizaran y luego se unía al grupo que quedaba incompleto. O aceptaba una invitación de alguien, de la primera que se le acercara, ya que tenía una gran voz y los grupos querían usarla y a ella le daba igual. ¿Pero Rosie pidiendo armar un grupo? ¿Rosie iniciando?

—Está bien —dijo Jennie, saliendo de su estupor.

—En el dormitorio te mostraré mis ideas, tengo un cuaderno —dijo Rosie contenta, antes de levantarse de un salto—. Voy a seguir practicando, ya descansé lo suficiente.

Jisoo y Jennie la vieron alejarse.

—¿Me perdí de algo? ¿Chaeyoung está de muy buen humor?

—Creo que simplemente acabamos de conocer a Rosie.

—¿De qué hablas?

—Ella cambió. Es decir, lo notaba desde antes, más ligera desde que participó en la canción de G-Dragon. ¿Tú no la notas más alegre últimamente, con una chispa?

Jisoo abrió su boca de repente, recordando, por lo que no dejó que Jennie contestara su primera pregunta.

—Te compré un tatuaje.

—¿Perdona?

Jisoo corrió hacia su mochila y sacó una bolsa de allí. Extendió el regalo a Jennie, que lo miró con curiosidad. Era un tatuaje en un paquete, tamaño pequeño, de un ave fénix.

—Es lo que necesitas ahora —explicó—. Tienes que ser como ella —Jisoo señaló a Rosie—. Dejar morir algo, y volver, siendo mejor.

—Eres muy rara, Jisoo —dijo con una sonrisa—, pero gracias.

—Cuando me convenciste de hacerme un piercing, me ayudó a aclarar mi mente. ¡Así que, tadá! Te ofrezco un tatuaje, para que dejes de lamentarte por una sola derrota.

Jisoo al final no terminó la tarea de japonés, pero al menos sí pudo encontrar la respuesta a su pregunta. Esta era su manera de decirle a Jennie que se esforzara, que fuera fuerte, que escapara de las cenizas que la rodeaban y brillara más fuerte que nunca.

—Pídele ayuda a Lisa con el tatuaje —se le ocurrió a Jisoo entonces—. Por favor, solo hagan algo juntas antes de que exploten.

Jennie ladeó la cabeza.

—Es difícil seguir el hilo de una conversación contigo.


¡Un, dos, tres... corte!

NOTAS DE DIRECTOR- digo, NOTAS DE AUTOR:

El significado del capítulo fue: ¡Crecer, aceptar los cambios, ver lo malo en uno mismo y luchar contra tus propios monstruos! Pero al final del día, ellas son solo unas bebés que lloriquean con sus papás. xD

Quiero aclarar que no sé mucho sobre idols como Bambam, Jackson, G-Dragon... No vi más que alguna que otra entrevista. Así que lamento si los conocen y sienten que no son realistas, pero no sé mucho sobre ellos y no puedo ser precisa.

De paso, creo que es obvio, pero probablemente las traducciones de las canciones no sean exactas. Intento revisar en varias traducciones diferentes y elegir la que me gusta más, pero ya saben, tampoco confíen mucho en mi precisión con eso...

En fin, gracias por leer. ¡Y no olviden votar y comentar!


PIE DE PAGINA:

[+235, -13]:

En los comentarios, dependiendo la página web, se puede reaccionar a ellos. [+] es cantidad de "me gusta" y [-] es cantidad de no me gusta. Este tipo de formato es muy normal de ver en noticias coreanas.

Yaoi / Yuri:

Esto es cultura japonesa, no coreana. El manga y anime son cómics y series respectivamente, que tienen el estilo particular del arte de la caricatura japonesa. No solo tienen un estilo de dibujo particular, sino géneros demográficos propios. Dos de ellos son el yaoi y el yuri, que son historias de romance homosexuales. Yaoi para dos hombres y yuri para dos mujeres. No lo confundamos con BL (Boy Love) y GL (Girl Love), que es un género nacido más recientemente que apunta a respetar a la comunidad LGBT y contar una historia sana (generalmente xd). Yaoi y yuri son en cierta forma obras fetichistas, están pensados para satisfacer a un publico heterosexual. El yaoi para las mujeres hetero y el yuri para los hombres hetero. Por eso el yaoi tiene gran carga de romance y roles de género marcados (el dominante que cuida del chico femenino) y el yuri está muy sexualizado, incluso cuando son solo besos.

Noona:

Término que usa un hombre joven para referirse a una mujer mayor. Siempre será usado de hombre a mujer cuando ella sea mayor que él.

*A Bambam le gusta usar este término con Lisa, ya que es medio una broma entre ellos. Ya que comparten la misma edad, es curioso que Bambam le diga hermana mayor a Lisa. La razón es que ella fue mucho más alta que él cuando eran niños, por lo que ella se veía mucho mayor que él. De todas formas, rara vez usa el Noona cuando hablan en coreano, suele usarlo para bromear en tailandés.