-Hay que seguirlos-Dijo el trío al unísono.
Y así la investigación nocturna comenzó, sin saber al lugar donde los llevaría y mucho menos sin saber lo que les esperaría...
En la actualidad.
Tanto Bell, como Lili y Welf perseguían a Mikoto y Chigusa a la distancia, para no ser vistos por ellas, así fue por unos 10 minutos de caminata hasta que... llegaron al lugar.
-Esto tiene que ser una maldita broma-Susurró Welf, al ver el sitio que había frente a sus ojos.
-Lili no puede creer que Mikoto y Chigusa hayan venido a este lugar por voluntad propia-Expresó la pequeña soporte, posándose detrás de Bell.
-¿Por qué reaccionan así? ¿Es este lugar?-Preguntó el peliblanco, sin comprender la postura que sus compañeros tomaron cuando llegaron juntos y vieron a las dos chicas entrar.
-Bell-Sama ¿No sabe que lugar es este?-Preguntó Lili, mirándolo al rostro.
-¿Se supone que debería saberlo?-Contestó Bell con otra pregunta.
-Es el distrito del placer...-Le respondió Welf, apuntando a un grupo de mujeres para que su amigo comprendiera mejor.
Las mejillas de Bell se sonrojaron enormemente y abrió los ojos en toda su circunferencia cuando notó el actuar y el vestir de las chicas de ese lugar.
Él quería decir algo pero las palabras simplemente no salían de su boca,Moo si se cortaran al tratar de abrirse paso.
-¡Sí! ¡Es un burdel! ¿Qué demonios hacen Mikoto y Chigusa en un maldito burdel?-Se preguntó el herrero a sí mismo, con mucha confusión.
-C-Como sea, así sea un burdel, debemos encontrarlas, no sabemos la situación y sacar conclusiones antes de tiempo sería una gran equivocación de nuestra parte, así que vamos-Respondió Bell, comenzando a avanzar y adentrándose a el lugar donde el deseo y la lujuria de los habitantes de Orario es saciada.
-¡Espere Bell-Sama! Yo iré adelante-Interrumpió la Hobbit, dando un paso al frente del joven y observando a los alrededores con una mirada muy poco amigable.
"Creo que es lo mejor, Bell es presa fácil en esta jungla llena de depredadoras" pensó el pelirrojo, posándose detrás de su amigo, a manera de fila india.
-¿Por qué te pones ahí Welf?-Preguntó Bell.
-Más vale prevenir que curar, no quiero ser asesinado por "ellas"-Contestó Welf al oído del peliblanco, haciendo alusión a las chicas que iban detrás del rabo del conejo.
"Tiona de la familia Loki, Hestia, Lilicuajo, Freya, Syr, todas son chicas demasiadas problemáticas, tengo que evitar que algo malo pase a como dé lugar, si no, esto se convertirá en una zona de guerra" dijo Welf en su mente, temblando hasta la punta de sus dedos y sintiendo una helada brisa en su nuca y espalda.
-¡Ahora si! ¡Vamos!-Informó Lili, apuntando hacia adelante y comenzando su andar.
"Todos los dioses, protejan a este inocente niño de las garras de la lujuria" Dijo el herrero en su mente a manera de oración.
Bell solamente ladeaba la cabeza y veía el rostro nervioso de Welf, al parecer estaba un tanto confundido.
Dentro del distrito del placer.
La fila de investigadores era observado por los cientos de mujeres que habían en cada esquina, mayormente las miradas iban en dirección al novato del momento, a Bell Cranel, todas querían probar un pedazo del héroe.
"No me gusta como me ven... se siente como la mirada que me observaba diario" pensó Bell con miedo al mismo tiempo que volteaba a todas partes para evitar hacer contacto visual con alguna de las mujeres.
A la distancia, cierta diosa de cabello plateado estornudó.
Pero volviendo con nuestro protagonista.
-La imagen de este lugar no cambia. Ni su olor-Opinó Welf.
-¡¿Has estado aquí?!-Preguntó con furia la pequeña chica.
-Mis viejos compañeros me arrastraban aquí. No era lo mío y me largaba de inmediato-Respondió el pelirrojo, no parecía mentir.
-¡Oye el de pelo blanco! ¿Buscas diversión?-Preguntó una mujer mientras se acercaba peligrosamente a Bell.
-¿Eh? E-Esto no...-Contestaba el joven con claro nerviosismo por el atrevimiento de la mujer.
-¡NO! ¡NO LO BUSCA!-Respondieron tanto Lili como Welf al unísono mientras con sus manos le impedían el paso a la prostituta.
A la distancia, Welf vió a sus dos amigas siendo rodeadas por un grupo de hombres con intenciones cuestionables.
-¡Rayos! ¡Vamos!-Corrió Welf con Lili detrás suyo.
Pero... se les olvidó a quien más debían proteger...
-¡Es hora del servicio!-Dijo una segunda prostituta mientras agitaba una campaña.
La gente comenzó a aglomerarse y el pobre chico sólo veía como sus compañeros se alejaban cada vez más.
-¡Lili! ¡Welf!-Grito Bell mientras era abrazado por la mujer de hace poco y la multitud lo arrastraba.
Con Lili y Welf.
Después de una pequeña plática, los hombres se retiraron sin problema alguno.
-Muchas gracias pero ¿Qué hacen aquí?-Preguntó Mikoto a sus nuevos compañeros de familia.
-Actuabas raro. Sabíamos que era grosero pero te seguimos igualmente-Contestó Lili con un rostro serio.
-Lo lamento-Se disculpó Mikoto.
-No es culpa de Mikoto-Interrumpió Chigusa.
-Entonces explícanos-Respondió Welf.
-V-Verán...-Comenzó a contar Mikoto.
Después de algunos minutos de explicación, tanto Lili como Welf comprendieron el motivo de que ambas estuvieran en ese lugar.
-Entonces... vienen a buscar a su amiga a quien no ven desde hace tiempo porque desapareció, según sus fuentes se encuentra aquí... aunque ustedes no creen que sea así por el hecho de que ella tiene un origen noble y se les hace impensable que esté en el distrito del placer...-Retroalimentó el herrero para sí mismo mientras tomaba su barbilla.
-De todas maneras, no creo que sea bueno venir así sin más. Vayámonos de aquí y reunamos información antes de hacer alguna clase de movimiento-Opinó la hobbit, pero llamó su atención que Welf mirara a todos lados, como si estuviera buscando algo.
-O-Oye... ¿D-Dónde está Bell?-Preguntó el pelirrojo con miedo en su voz.
La mirada de Lili se tensó.
-¿Bell-Dono vino con ustedes?-Cuestionó Mikoto, ya que no se encontraba con ellos en ese preciso momento.
"Todo se acabó..." pensó Welf, con un Aura pesada en su cuerpo y un rostro perdido.
Con Bell.
-¡AHHHHHHHHHH!-Gritaba Bell mientras trataba de huir de el mar de mujeres que se le acercaban con intensiones muy poco inocentes.
Huía y gritaba, siendo una constante desde que perdió a sus compañeros.
Ya cuando por fin pudo librarse de todas ellas dejó de correr, respirando agitado.
-Estoy perdido... ¿Ahora donde voy?-Se preguntó el peliblanco, buscando al resto de su familia.
Comenzó a caminar lentamente, mirando solamente hacia adelante e ignorando a las chicas que trataban de acercarse a su lado.
De un momento a otro, mientras miraba de reojo a las pequeñas casas de citas, su mirada chocó con una hermosa mujer.
Pero, tan rápido como sus miradas entraron en contacto, se volvieron a separar.
"¿Una mujer zorro? ¿Una renard?" Pensó el peliblanco, al darse cuenta de la raza a la que esa chica pertenecía.
Nota del autor: Aquí viene el primer cambio en la historia.
Mientras seguía caminando y su mirada estaba perdida, chocó con alguien.
-¡Lo siento! ¿Se encuentra bien?-Preguntó Bell mientras se disculpaba por su error.
-No te había visto antes. Eres muy atractivo. Soy Aisha ¿Y tú?-Respondió la amazona con un tono seductor en su voz al mismo tiempo que observaba cada detalle del cuerpo del joven.
Bell sólo estaba estático y la miraba con un gran sonrojo en su rostro.
-¿Quieres acompañarme esta noche?-Preguntó Aisha mientras acercaba su rostro al del muchacho de manera peligrosa.
En un rápido movimiento, la amazona lo tomó con fuerza, impidiendo que se moviera.
Esto asustó a Bell de sobremanera.
-No. yo no...-Decía el peliblanco con gran miedo por la fuerza que ejercía la mujer, él era nivel 3 y estaba siendo sometido por una prostituta.
Si la situación no parecía poder empeorar, varias voces se acercaron a su posición.
-¡Aisha! ¡Es el pequeño novato! ¡El del juego de guerra contra la familia Apolo!-Alertó una chica que, al igual que Aisha, era amazona, aunque no venía sola, junto a ella, llegaban otras tres más.
-¡Es cierto!-
-¡Pelo blanco y ojos rojos!-
Esos eran los comentarios que daban las chicas, confirmando la identidad de Bell quien tragaba saliva.
-El que tiene el récord de subir de nivel más rápido-Finalizaron todas al unísono con una mirada amenazadora, que hizo temblar cada fibra del cuerpo de nuestra pobre víctima.
-¡Yo lo vi primero! ¡No lo tendrán!-Expresó Aisha, apretando aún más el cuerpo de Bell.
-¡Esperen! ¡Esperen! ¡Solo vine por unas amigas mías!-Gritaba el peliblanco, tratando de zafarse aunque sus intentos eran en vano.
-Bueno, vámonos-Dijeron las amazonas, empujando a Bell, ignorando completamente lo que había dicho.
-¡Esperen! ¡Por favor!-Gritaba el pobre chico, pero poco o nada podía hacer.
En la sede de la familia Ishtar.
Nos encontramos en una habitación con sentado en un sillón, su cuerpo estaba completamente tenso y su mirada solo expresaba terror e incomodidad.
-Me temo que no hay cuartos libres, tendremos que esperar hasta que se desocupen-Informó Aisha.
-Pero podemos empezar aquí si quieres-Agregó.
Bell permaneció callado y con la cara agachada.
-¿N-No es malo hacer esto? Soy de otra familia-Dijo el joven, tratando de razonar con ellas.
-Eso pasa todas las noches-
-¿No sabes de dónde vienen las amazonas?-
-Secuestramos a los hombres y nos divertimos con ellos-Susurró una de ellas al oído de Bell, haciendo crecer su inquietud.
De pronto el ambiente se volvió más pesado y hostil
-¿Volverás mañana?-
-¿O hasta el día siguiente?-
-Te sacaremos hasta la última gota-
Todas esas frases eran dichas por las amazonas con una expresión imponente, como si vieran a una presa nueva con carne fresca.
"¡¿SERÁ ESTE EL FINAL DE BELL CRANEL?!" Pensó el peliblanco con miedo, no sabía cómo iba a salir de esta o si lo iba conseguir siquiera.
Pero de pronto, grandes y pesados pasos resonaron con fuerza en el pasillo frente a ellos.
-¡HUELO A UN JOVEN!-Gritó una voz grave.
Las puertas se abrieron de golpe y el cuerpo y cutis de las chicas se tensó ante ello.
Después de unos pocos segundo, una gran figura se hizo presente.
Una mujer muy grande y gorda miró en su dirección.
-¡Oh! ¡Es el pequeño novato! ¡Lo vi en el juego de guerra! ¡Es completamente mi tipo!-Dijo la chica rana mientras se relamía los labios.
-¡No seas ridícula! ¡Es nuestra presa!-Dijo Aisha poniéndose en medio del camino.
-Me aburro, no queda ningún hombre digno de mi. Al menos puedo probarlo ¿No?-Respondió ella.
-¿No sabes cuántos hombres arruinaste probándolos?-Expresó con enojo una de las compañeras de Aisha.
Una larga discusión entre ambas se hacía presente hasta llegar a los gritos, más pronto que tarde, el resto de las amazonas en la habitación se unieron a la misma.
"E-Es horrible esa mujer... si me quedo aquí... perderé mi inocencia..." pensó Bell abriendo sus ojos completamente y aguantando sus ganas de vomitar.
"Esperen... no me están prestando atención... ¡ES MI OPORTUNIDAD!" Se dijo, mientras tomaba valor y se ponía de pie lentamente aunque estos estuvieran temblando, cualquier ruido que hiciera las alertaría y todo su plan de escape se haría al caño.
Poco a poco se dirigía a una de las puertas, alternando su mirada a ellas y a su salida.
Ya cuando estuvo lo suficientemente cerca, todas se callaron.
Cuando Bell volteó a verlas, se encontró con ellas mirándolo fijamente.
Respirando hondo y rápido, exclamó lo siguiente.
-¡NO ME ATRAPARÁN CON VIDA!-Y así su huida comenzó.
-¡GANA LA PRIMERA QUE LO ATRAPE!-Declaró Frinne, corriendo detrás de él al igual que las otras chicas.
"¡CORRE! ¡CORRE! ¡CORRE! ¡CORRE! ¡CORRE!" Se repetía a sí mismo Bell, mientras usaba toda la fuerza que lograba recolectar para moverse más rápido.
-¡AL DIABLO MI VIRGINIDAD! ¡LE TENGO MÁS MIEDO A ESTAR CERCA DE ESA COSA!-Gritó el joven, pensando en la chica rana.
"Si me dejo atrapar... ¡DEJARÉ DE SER YO MISMO!" Finalizó para seguir su carrera.
Como si de cierto niño de cabello azul que fue adoptado por un demonio se tratara, esquivaba perfectamente cualquier intento de frenarlo. (Referencia).
Una de ellas se puso frente a él pero decidió arrastrarse y derrapar por el suelo para pasar en medio de las piernas de la chica.
Ya pudiendo visualizar la sala principal de la sede de la familia, se dio cuenta que se encontraba aproximadamente en un quinto piso, no le quedaba de otra, debía saltar.
-¡Una pierna rota es preferible a qué Bell Cranel desaparezca!-Declaró, lanzándose al piso y cayendo de pie, dejando atrás a sus perseguidores.
Por fin pudo ver la puerta de salida y chocó con ella, rompiéndola y saliendo a la calle para seguir corriendo y perderse entre la multitud.
Continuó su escape por los techos de los burdeles, todas las amazonas en la sede fueron alertadas de la pequeña competencia o juego que habían creado, quien atrapará al pequeño novato, sería la primera en comérselo.
Decidió bajar y meterse a uno de los burdeles para esconderse, sin embargo, las chicas se acercaron peligrosamente a ese lugar, dejándolo sin más opción que meterse a una de las habitaciones para salvaguardarse.
Ahí fue donde la encontró.
-Lo esperaba señor-Dijo la renard de antes, haciendo una reverencia.
Bell se quedó sin palabras ante eso.
-Seré su acompañante por esta noche. Soy Haruhime-Agregó la rubia, levantando la mirada(No solo eso se levantó eh) y haciendo que sus ojos chocaran.
-Venga conmigo-Dijo ella después de una pequeña pausa, tomando la mano del chico y llevándolo a un pequeño futon en el piso de la habitación.
-N-No. Yo. E-Espera-Decía Bell con dificultado pero fue tirado hacia abajo, con la chica zorro posándose encima suyo.
-Está bien, déjamelo todo a mi-Agregó Haruhime, desabrochado la faja de su kimono.
-No se preocupe, yo me encargaré de todo-Continuó la renard, retirando un poco la camisa de Bell, pero algo sucedió.
Sin saber por qué, ella se había quedado quieta.
-La cla...-Dijo ella.
-¿Cla?-Preguntó el peliblanco.
-¡La clavícula de un hombre!-Finalizó la chica, cayendo de espaldas desmayada.
-Eh... ¿Hola?-Dijo Bell, tratando de despertarla.
Un tiempo después.
Luego de ese pequeño "accidente", tanto Haruhime como Bell hablaron de la situación en la que este último se encontraba y como todo había sido una terrible equivocación por ambas partes.
-¡Lo siento! Pensé que era un cliente y terminé avergonzándome-Se disculpó la Renard en posición de dogeza.
-No te preocupes, fue mi culpa por meterme a este lugar-Bell hizo lo mismo.
En ese momento, la renard le preguntó el motivo de su visita al burdel, no comprendía lo que hacía una persona en ese sitio si no era para contratar los servicios de alguna de las prostitutas.
Fue ahí donde Bell comenzó a relatar lo sucedido con Mikoto y como se vió separado de su grupo por un descuido de ellos y de él mismo.
-¿Mikoto?-Preguntó Haruhime, al parecer conocía ese nombre.
Ella decidió ignorar el tema.
-Será difícil llevarte de vuelta, te guiaré a un atajo al amanecer-Dijo la Renard.
-¿No hay problema?-Contestó el peliblanco.
-En lo absoluto. Dudo que nos volvamos a ver pero aún me gustaría ser de servicio. En cambio, hable conmigo hasta que sea hora de su partida-Dijo Haruhime, sentándose a un lado y sonriéndole dulcemente.
Una plática simple, sin nada sobresaliente, contando solamente el motivo por el cual llegó a la ciudad y sus aficiones, eso era lo único de lo que hablaba Bell. Haruhime lo escuchaba atentamente, en ocasiones haciéndole preguntas relacionadas a ello, aprecia realmente interesada en lo que su acompañante tenía que decir.
Fue en ese momento donde le tocaba el turno a la Renard. Ella explicó su difícil situación respecto a lo sucedido con su familia en el lejano oriente, aprecia realmente encantada y feliz de describir la hermosura de su hogar.
Bell no podía creer lo que su familia le hizo, venderla a la familia Ishtar por algo tan diminuto como haberse comido una pequeña ofrenda, aunque claramente parecía que no fue ella quien lo hizo.
De un momento a otro, tocaron el tema en el que Bell era un experto... ¡Cuentos de héroes!.
-Pero, a pesar de eso siempre quise venir a Orario, supe de aquí por muchos de los libros que leí de niña-Dijo con alegría la renard,
-¿Dungeon Oratoria?-Pregunto Bell.
-¡Sí!, o historias de caballeros de tierras lejanas que buscan el grial en los calabozos-Continuó.
-¡La aventura de Gaalad!-Interrumpió el peliblanco con emoción.
Ella pareció emocionada por el conocimiento de su acompañante en lo que respecta a historias.
-¿Te gustan las historias de héroes?-Preguntó el joven.
-¡Si, me encantan!-Respondió la Renard con emoción.
Y así la plática continuó, entre dos amantes a las historias de héroes, que disfrutaban el leer de sus proezas y logros, las horas pasaban sin que se dieran cuenta por estar sumergidos en lo que aman.
Hasta que llegado a una parte que trajo nostalgia a la hermosa rubia.
-Quería que un héroe me tomara de la mano y me llevara al mundo que siempre deseé. Pero sabía que sólo era un sueño. No tengo derecho de que me lleven a ningún lado-Dijo Haruhime con un tono triste pero aceptando la dura realidad.
-¡Eso no es cierto! ¡Un héroe no te abandonaría!-Contestó Bell.
-Eres muy amable pero no soy una hermosa princesa ni una santa ofrecida como sacrificio... sólo soy una prostituta... ¿por qué querrían salvar a una chica sucia como yo?-Finalizó la renard, mirando a la ventana y viendo las hojas de los árboles caer con el paso de la fría brisa.
-Para un héroe, una prostituta sería símbolo de destrucción... cuando entendí que ya no era pura, perdí todo derecho de leer historias de héroes-Finalizó.
El corazón de Bell se sintió aplastado en ese momento, no sabía que decir, no sabía que hacer, así que guardó silencio.
Unas horas después.
Haruhime había llegado a Bell hacia la salida del distrito del placer como había prometido la noche anterior.
-Vamos, rápido-Dijo la chica, señalándole hacia dónde debía ir.
-Haruhime... prometo que te rescataré-Dijo Bell, sin moverse de su lugar.
-¿Uh?-Preguntó la renard, sin comprender lo que decía.
-Prometo que volveré por ti, prometo salvarte de tu soledad y tristeza, yo... yo seré el héroe que te llevará al lugar que deseas-Continuó el peliblanco, mirándola a los ojos, esos ojos color esmeralda.
-Bell... no es posible... las prostitutas sin la destrucción de los héroes... si quiere ser uno, por favor, aléjese de mi-Respondió Haruhime, regresando a su actitud triste de antes.
-¡No me interesa! ¡No puedo ser un héroe si sé que alguien que necesita ayuda y no hago nada!-Gritó Bell con su corazón en mano y una expresión facial, la cual demostraba una gran decisión.
-¡Son palabras muy fuertes viniendo de un niño!-Gritó una voz a la distancia.
Se trataba de aquella amazona de antes... Aisha.
Sin previo aviso, cayó desde uno de los techos y se posó al lado de Haruhime.
-¿Qué la vas a salvar? ¿Qué serás su héroe? ¡Nadie te cree eso!-Reclamó Aisha, burlándose de Bell.
-No necesito que me crean... sólo debo hacerlo y... cuando prometo algo...-Decía Bell mientras su mirada agachada comenzaba a levantarse hasta estar cara a cara con la amazona y la renard.
-Lo cumplo...-Finalizó.
Una presión muy grande se sintió en los alrededores.
-Haruhime, volveré por ti, no importe cuanto deba enfrentar, lo haré-Estás palabras eran dirigidas con gran decisión hacia la chica zorro, quien abrió sus ojos de sobremanera ante ello.
De un momento a otro, con calma, Bell se dio la vuelta, dejando a dos chicas sorprendidas por esas últimas palabras.
"Espero que cumplas tu palabra, Bell Cranel" pensó Aisha, mientras escoltaba a Haruhime de regreso.
En la salida del distrito del placer.
"Debo regresar a mi sede, de seguro Lili y Welf deben estar preocupados por mi, espero que no hayan pasado toda la noche buscándome" pensó el joven, mientras caminaba sin mirar.
*pum*
Había chocado con algo... ¿o alguien?.
-¿Uh? ¡Lo lamento! No me fijé por dónde iba...-Se disculpó Bell pero... sintió un frío muy fuerte recorrer toda su espalda hasta su cabeza.
-¿Eh? ¿A-Argonauta-Kun?-Respondió la chica con la que había chocado, la cual, no era ni más ni menos que... Tiona Hiryute.
-¿T-Tiona?-Preguntó él, mirándola a los ojos.
Ella dió un vistazo rápido al lugar de donde Bell había salido.
Cuando lo reconoció, sintió una punzada en el pecho.
-A-Argonauta-Kun ¿Q-Qué hacías allá?-Le cuestionó la amazona, apuntando su dedo tembloroso al distrito del placer.
-Tiona, no es lo que crees, en serio no es lo que crees, hay una explicación para todo esto-Se excusaba Bell pero las palabras no parecían llegar a la chica.
-¡ESTOY PREGUNTANDO LO QUE HACÍAS ALLÁ!-Gritó Tiona mientras pequeñas lágrimas se formaban en sus ojos.
Esto sorprendió al peliblanco, él nunca la había visto de esa manera.
Al notar lo que acababa de hacer, ella comenzó a correr lejos de Bell.
-¡No! ¡Espera Tiona!-Decía el joven mientras la veía alejarse a toda prisa.
Y así una nueva persecución iniciaba.
Bell, quien trataba de explicarle a Tiona lo que sucedía y esta última imaginándose cosas que no eran.
El amor es un sentimiento muy fuerte pero que se puede ver perturbado por la inseguridad y falta de confianza, para una chica primeriza en este ámbito, es difícil poder contar con ambas, por lo que, aunque sea extraño, tiene sentido el motivo de su enojo/decepción.
"¿Qué hacia argonauta-Kun allá? ¿Por qué fue al distrito del placer el mismo día que me le confesé? ¿Qué significa esto? ¿Qué demonios es lo que sucede? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?" Pensaba la amazona mientras lágrimas brotaban de sus ojos y su corazón comenzaba a apretar cada vez más por el aceleramiento de sus latidos, tanto por la tristeza como por la carrera que estaba tomando.
-¡ESPERA TIONA! ¡ESPERA POR FAVOR!-Gritaba Bell mientras trataba de alcanzarla, un nivel 3 tratando de igualar la velocidad de uña nivel 6, parecía algo casi imposible pero... ¡Debía hacerlo! ¡No podía dejar las cosas así!.
Impulsándose cada vez más con toda la fuerza de sus piernas, fue acortando poco a poco la distancia que los separaba.
"Debo alcanzarla, debo decirle lo que sucedió, no quiero que piense mal, no quiero que crea algo que no pasó, tiene sentido que se imagine una infinidad e cosas pero tengo que decirle la verdad ¡TENGO QUE ARREGLAR ESTE MALENTENDIDO PORQUE SI NO LO HAGO SUFRIRÁ!" Se dijo asimismo el joven Bell, aumentando su velocidad de golpe con un ligero brillo en sus piernas que le dio más fuerza.
Las distancias se acortaban cada vez más, Tiona no se percataba de ello porque sólo deseaba correr hasta que sus piernas no pudieran más, su corazón se sentía traicionado... se sentía roto.
Justo cuando pensó lo peor... algo sucedió.
-¡TIONA!-Gritó Bell, chocando con ella.
*Clash*
Ese fue el sonido de ambos cuerpos estrellándose al suelo.
En un movimiento rápido, Bell se posó encima de ella, haciendo que sus rostros se encontraran a una peligrosa distancia.
-¡Escúchame por favor!-Pidió el peliblanco, sin importarle en la situación y posición en la que se encontraban.
-¡No quiero oírlo! ¡Eres malo argonauta-Kun! ¡Yo pensaba que eras un héroe! ¡Yo pensaba que eras una buena persona! ¡Pero no te interesaron mis sentimientos por ti y fuiste al distrito del placer para satisfacerte! ¡¿NO ES VERDAD?!-Gritaba la amazona con gran odio y tristeza desde el fondo de su ser.
Cada una de esas palabras ardía en el fondo del alma de Bell, aún si no fuera verdad esa acusación, ser atacado por una persona a la que quieres demasiado no es sencillo de manejar... ¡PERO NO HABÍA TIEMPO PARA PREOCUPARSE POR SI MISMO!.
-¡NO ES LO QUE CREES! ¡NO FUI POR ESO!-Respondió Bell con un fuerte tono de voz. Por primera vez, le había gritado a una mujer.
Aquello sorprendió a Tiona, quien lo vió directamente y ahí pudo notar algo... él no parecía mentir.
-No fui para hacer eso... en serio... tampoco es cierto que tus sentimientos no me interesaran... yo... yo me sentí realmente feliz de que sientas eso por mi, tanto así que no pude dejar de imaginarme aquella escena en ningún momento desde que nos separamos... me siento afortunado de que me quieras de esa manera...-Dijo Bell, con sus mejillas sonrojadas, estaba avergonzado pero eso ya no importaba ahora, debía arreglar la situación con Tiona. Él no quería que esa hermosa chica debajo de él se alejara.
-¿A-Argonauta-Kun?-Preguntó la amazona, pasmada por aquella confesión.
-Yo... yo no sé qué responder a ello... sólo sé que... estoy empezando a amarte, Tiona-
El corazón de Tiona latió en demasía ante esa última frase, no era exagerado pensar que podría salir de su pecho.
-Por ese motivo, no haría nada que te lastimara... así que... ¿Me permitirás explicar lo que sucedió?-Preguntó Bell, quitándose de encima de ella y extendiendo su mano para ayudarla a levantarse.
-D-De acuerdo-Contestó Tiona, quien ya estaba más calmada.
Algunos minutos después.
-Y eso fue lo que sucedió... yo sólo fui para rescatar a un par de amigas que fueron a ese lugar en la noche y me perdí...-Finalizó su relato.
-¿en serio no hiciste nada?-Volvió a preguntar Tiona.
-¡En serio! ¡No hice absolutamente nada!-Respondió Bell con sonrojo en sus mejillas y un poco irritado porque ya era la duodécima vez que Tiona le preguntaba si había hecho algo como "eso".
-Está bien... te creo, perdón por haber reaccionado de esa manera-Se disculpó la amazona, haciendo una pequeña reverencia.
-No te preocupes, tiene sentido que hayas pensado eso, en serio lo lamento-Respondió el joven.
-Entonces, Bell ¿Cuando rescataremos a esa chica?-Preguntó Tiona, con una sonrisa en su rostro.
-Tiona...-Nombró a la chica.
"Así que... él igual está comenzando a amarme... ¡Soy muy feliz!" Pensó la amazona, sintiendo su corazón brincar.
"Ella es... un ángel..." fue lo único que llegó a la mente de Bell al verla de pie frente a él.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
