Bell y Tiona habían arreglado el malentendido sobre el distrito del placer, ambos estaban juntos caminando de regreso a Babel para después separarse y que cada uno de ellos volviera a su sede.
-Por cierto, es muy temprano ¿Qué hacías a esta hora fuera de tu sede, Tiona?-Preguntó Bell con curiosidad a la chica a su lado.
-¿Qué hacía afuera...? ¡Rayos! ¡Se suponía que iría al calabozo con mi familia!-Recordó Tiona, tomando su cabeza en desesperación.
-¡Deben estar esperándome! ¡Perdón Argonauta-Kun! ¡Nos vemos luego!-Agregó la amazona, corriendo a toda prisa hacia el calabozo.
-¡Adiós Tiona! ¡Nos vemos! ¡Muchas gracias por prestarme tu ayuda, te aviso cuando tengamos algo planeado!-De despidió el peliblanco de igual manera, agitando su mano de la misma forma que Tiona lo hacía al correr y dejarlo detrás.
-Ella es realmente una buena chica...-Se dijo joven a sí mismo, sonriendo mientras la veía alejándose.
En la sede de la familia Hestia.
-¡¿Dónde demonios estará Bell?!-Preguntaba Hestia con gran preocupación y enojo mientras Welf era amordazado por haberlo perdido.
-Hestia-Sama... creo que Welf está perdiendo su color...-Dijo Mikoto con preocupación, su compañero de su nueva familia estaba colgando boca abajo con varias sogas, las cuales le impedían mover piernas y brazos.
-¡No me interesa! ¡Y tú no tienes derecho a decir nada! ¡Por tu culpa mi Bell se fue al distrito del placer!-Respondió la pequeña diosa con llamas saliendo de sus ojos.
-¡Lo lamento!-Se disculpó la chica, haciendo un Dogeza.
-Perdón por decir eso Mikoto, pero me siento preocupada por Bell, es demasiado inocente y la gente se puede aprovechar de eso-Contestó Hestia, había perdido la tranquilidad por un momento.
-Bell-Sama... por favor, que no le haya pasado nada malo-Rogaba Lili a todos los dioses.
Hace algunas horas, tanto Welf como Mikoto y Lili habían llegado a la mansión de la chimenea con rostros preocupados, cosa que Hestia notó, ya que se despertó en la madrugada para tomar un poco de agua, pero grande fue su sorpresa cuando no vió a nadie en sus habitaciones ni al pelirrojo en la fragua.
Tras eso, le contaron la situación sin embargo, la pregunta de "¿Dónde está Bell?" No se hizo esperar por parte de la pequeña diosa.
Fue en ese momento donde la cosa se puso tensa, porque, si bien nadie sabía dónde estaba exactamente, sabían perfectamente dónde se perdió.
Cuando las palabras "Distrito del placer" salieron de la boca de Welf, quien fue el único con el valor de contestarle a Hestia, todo se volvió negro para el herrero, quien recibió una tacleada por parte de la pequeña diosa y se golpeó en la cabeza con el borde de la mesa.
Pasaron horas en las que ninguno de ellos dormía por estar pendiente de la puerta principal de la mansión, hasta que por fin el susodicho hizo acto de presencia.
La puerta se abrió lentamente y un mecho de cabello blanco fue lo primero en asomarse.
-B-Bueno días...-Dijo Bell con un tono de voz un tanto bajo, más como costumbre que por saber que había alguien esperándolo.
-¡BELL!-Gritaron Lili y Hestia al unísono, lanzándose a él y tirándolo al suelo.
*pum*
-K-Kami-Sama... Lili... no puedo respirar...-Decía a duras ofensas el joven aventurero. Por la caída de espaldas le sacaron el aire de sus pulmones, agrégale que tenía el peso de dos chicas encima de su pecho.
-¡¿DÓNDE DEMONIOS ESTABAS?! ¡¿QUÉ FUE LO QUE HICISTE EN ESE LUGAR DE PERDICIÓN?!-Preguntaron las dos mientras agitaban a Bell con gran fuerza, mareándolo en el proceso.
Welf lloraba de felicidad desde donde estaba amarrado, que él estuviera ahí significaba que ya lo podrían bajar.
5 minutos después.
-Entonces no pasó nada...-Susurraron Lili y Hestia, aunque la mirada terrorífica que iba dirigida a Bell no la retiraban.
-¡En serio no pasó absolutamente nada! ¡La chica renard me ayudó a salir del distrito del placer y solo hablé con ella!-Contestó Bell con sus mejillas sonrojadas. Ya estaba incómodo por las reiteradas preguntas sobre si hizo "Eso" en aquel lugar, tanto su diosa y su compañero a como Tiona seguían insistiendo en ello.
Dejando de lado los celos, algo que mencionó el joven despertó el interés de Mikoto de sobremanera.
-Bell-Dono... ¿Dijo Renard?-Preguntó la chica, con sorpresa en su rostro.
-¿Uh? Sí, Mikoto, creo que su nombre era Haruhime-Respondió Bell, pero de un momento a otro recordó algo importante.
-Mikoto... ella reconoció tu nombre...-Le informó el peliblanco a su compañera.
-Ella era la razón por la que Chigusa y yo fuimos al distrito del placer... Haruhime y nosotras éramos amigas pero no la hemos visto desde hace mucho después de lo sucedido con...-Contestaba Mikoto hasta que fue interrumpida.
-Con sus padres y la ofrenda ¿Cierto?-Fue Bell quien lo dijo.
-Sí... ¿Se lo dijo?-Preguntó la chica.
El resto de la familia, incluida Hestia, escuchaban atentamente, si bien sabían sobre la situación, no esperaban que la encontraran tan pronto, esa suerte de conejo con la que cuenta Bell parece ser muy útil.
-Tenemos que rescatarla, ella no desea estar ahí, le prometí salvarla-Dijo el peliblanco, con gran decisión.
-¿Entonces nos ayudará a rescatarla Bell-Dono?-Pregunto Mikoto con un rostro esperanzado.
-Las ayudaremos, somos familia ahora al fin y al cabo-Respondieron tanto Lili como Welf y Bell.
-Y más vale que sea pronto...-Dijo una voz desde una de las ventanas.
-¡AHHHHHHHHH!-Gritaron todos dentro de la mansión con terror por oír a un extraño.
-¡MALDITA SEA HERMES! ¡¿QUÉ DEMONIOS HACES AQUÍ?!-Preguntó Hestia mientras agarraba su pecho con ambas manos, sentía que se le salía el corazón por el susto.
-Lo lamento, pero tengo algo muy importante que decirles si planean salvar a esa chica renard-Informó Hermes, entrando por la ventana misma, detrás de él llegaba Asfi.
-¿Qué quieres decir con qué hay algo que debemos saber Hermes-Sama? ¿Cómo sabe de Haruhime-Dono?-Preguntó Mikoto con gran impresión.
-Ishtar no planea nada bueno con ella...-Dijo Hermes con un rostro serio, muy raro en él.
Flashback.
Nos encontramos en la sede de la familia Ishtar, en una habitación grande, al parecer pertenecía a la diosa.
-Lo traje, lo prometí-Decía Hermes, entregando una pequeña caja color azabache a Ishtar.
-Seguro que lo sabes pero nadie puede enterarse de esto-Expresó la diosa mientras fumaba de su pipa.
-Lo sé, no traicionaré tu confianza, aunque he de admitir que me intriga el uso que le darás a esto, no cualquiera pide... una piedra asesina-Dijo el Dios con una sonrisa tétrica.
-¿Quién te dió derecho a observar?-Preguntó
-Tengo que revisar lo que meto a Orario ¿Sabes? Nunca sabes cuando uno de mis clientes me puede pedir algo peligroso... aunque claro, este es el caso igual-Respondió Hermes, relajándose un poco y reposando su espalda en el sillón.
Ishtar se levantó poco a poco y dirigió su mirada hacia la gran ventana de su habitación.
-Estás apunto de ver algo increíble. Algo con lo que esa que se cree reina se arrastrará-Contestó Ishtar, fijando sus ojos en lo alto de la Torre de Babel.
-Las diosas sí que dan miedo, aunque, si quisieras hacer que Freya sufra hay otras maneras-Informó el Dios, suspirando ligeramente.
"Muerde el anzuelo... Ishtar" pensó.
-¿Acaso tienes alguna información que me complazca? ¿Tiene alguna debilidad?-Preguntó la diosa.
-Lo dije como un supuesto, no porque tenga idea de alguna otra manera de hacerlo, de ser así, ya te la habría dicho. No puedo mentir enfrente de una diosa de la belleza-Contestó Hermes.
De pronto y sin previo aviso, la pipa y el traje de Ishtar cayó al suelo.
"¿Eh? ¿Qué demonios está sucediendo aquí?" Se preguntó Hermes mientras un mal presentimiento nacía dentro de él.
Ella se empezó a acercar peligrosamente.
"Espera... esto no debía resultar así... se lo habría dicho pero obtener una ganancia no sonaba mal ¿Qué planea hacerme?" Pensó nuevamente, sintiendo un terror naciente por lo que estaba apunto de ocurrir.
Un rapidín después.
Nos encontramos con Hermes acostado en una cama mientras lloraba a mares y se tapaba todo el cuerpo, mientras que Ishtar yacía sentada en el piso fumando y pensando.
-Bell Cranel ¿eh?. No tengo idea de porque esa mujer está obsesionada con ese niño... pero si lo quiere, se lo voy a robar-Finalizó Ishtar su diálogo interno con una mirada decidida y terrorífica que haría temblar a cualquier persona.
"Esto no tenía que resultar así... mi pobre pichula... me va dar una infección" se decía Hermes al mismo tiempo que las lágrimas seguían brotando.
Fin del flashback.
-Y eso fue lo que sucedió, Ishtar quiere cazarte, Bell, solo por su obsesión de superar a Freya, lamento haberle dicho todo pero no se le puede mentir a una diosa de la belleza-Finalizó Hermès con su historia, sintiendo el trauma volver a sus recuerdos.
Todos en la sala estaban realmente sonrojados por lo último, no sabían qué decir o cómo continuar con la conversación.
-H-Hermes-Sama... c-creo que eso último estuvo de más-Expresó Welf, siendo el único con valor para hablar tras eso.
-¡Si no contaba exactamente lo que pasó pensarían que fui un bocón! ¡No tuve elección! ¡Soy una víctima en todo esto!-Reclamó el Dios con furia e indignación pero las lágrimas comenzaban a brotar nuevamente.
-¡Dejemos eso de lado! ¿Qué tiene que ver todo esto con la renard?-Preguntó Hestia, tratando de desviar la atención de "aquel" asunto incómodo.
-Simple, no espero que sepan para qué sirve una piedra asesina, así que lo resumiré lo más que pueda-Comentó Hermes.
-Una piedra asesina puede albergar el alma de una persona tras ser asesinada y usarla como un poder bruto con tan solo tenerla, pero tiene un pequeñísimo detalle... sólo funciona con los renard...-Agregó el Dios, haciendo que un gran escalofrío recorriera las espaldas de los presentes.
-¿E-Entonces planean matar a Haruhime? ¿Por qué?-Preguntó a duras penas Mikoto mientras se hiperventilaba.
-Cada uno de los renard tienen una magia especial, si me preguntas, tiene sentido considerando lo que Ishtar planea, debe ser una magia muy fuerte si tiene que recurrir a eso-Respondió Hermes a la duda de la oriental.
El terror dentro de todos no disminuía, estaban realmente asustados por ese hecho, sobre todo Bell y Mikoto, quienes eran "más cercanos" a ella.
-¡Tenemos que salvarla ahora!-Decía Bell, tratando de ir en ese instante pero fue frenado por Welf.
-¡Espera! ¿Estás consciente de lo que vas hacer? La familia Ishtar tiene varios miembros muy fuerte, niveles 4 y una nivel 5, sé que debemos salvar a esa chica pero no olvides el peligro que conllevaría eso, ya nos vimos envueltos en un juego de guerra con la familia Apolo, pero contra la familia Ishtar es otro asunto más grande-Explicó el pelirrojo, bajando los humos de su amigo.
-P-Pero...-Se excusaba el joven.
-Lamento decirlo pero Welf tiene razón, no es algo sencillo, todo está cuesta arriba, sin embargo, existe una posibilidad... pero...habría que movernos esta noche-Dijo Hermes.
-¿Por qué esta noche?-Cuestiono Mikoto.
-Según mis fuentes... esta noche se hará el ritual-Finalizó el Dios, haciendo que se tensen los músculos de todos en el sitio.
-N-No tenemos tiempo... no tenemos la fuerza... ¿Qué demonios podemos hacer?-Se preguntaba Bell con gran frustración.
-Al demonio... iré a salvarla esta noche... tenemos que hacer un plan lo más rápido que sea posible-Concluyó con decisión el chico, ignorando los peligros que conllevarían esa decisión.
-Es una aventura suicida si algo sale mal pero... sinceramente así son todas nuestras aventuras, así que estoy dentro-Opinó Welf, entrando al juego.
-Lili piensa que es muy peligroso sin embargo... yo seguiré a Bell-Sama a donde sea-Dijo Lili, estando de acuerdo con el herrero.
-Chicos...-Dijo el peliblanco, sorprendido ante el apoyo de sus compañeros.
-¡La familia Takemikazuchi y yo estaremos igual!-Declaró Mikoto, emocionada por ver el apoyo con el que contaba.
-Ya veo que no seguirán a la razón, entonces yo también estoy de acuerdo... Hermes, necesitaremos tu ayuda ¿Nos la prestarás?-Preguntó Hestia hacia el Dios viajero.
-¡Claro que sí! Como dije en esa ocasión en Rivira, soy un gran admirador de Bell, quiero verlo completar esta proeza que parece imposible-Contestó Hermes, levantándose de su asiento y mirando al joven.
"Todos esperamos grandes cosas de ti, Bell" pensó el dios, finalizando su diálogo interno.
"Lo lamento Tiona, si no llegas del calabozo antes del anochecer, iré con mi familia y los refuerzos que tenemos, pero en serio espero que puedas estar aquí" se dejo Bell a él mismo, recordando las palabras de Tiona sobre ayudarlo a rescatar a Haruhime.
Torre de Babel.
Desde el último piso de la Torre, en su trono, con una copa de vino en su mano, se encontraba la diosa Freya mirando directamente al distrito del placer, en ella había una expresión muy poco conocida por parte de ella... una expresión de... furia.
-Ottar... alista todo para esta noche, le iremos a dar una pequeña visita a Ishtar-Pidió la diosa al capitán de su familia, de manera calmada, aunque no podía estar más distante de sus pensamientos en ese momento.
-Como ordene, Freya-Sama-Contestó el Boaz, caminando hacia afuera de la habitación, con dirección a Folkvangr para dar aviso a toda la familia sobre el ataque que harían.
Ya en la soledad de su habitación, solo un pequeño susurro salió de los labios de Freya.
-No me quitarás a mi conejo. Acabaré contigo y con todo lo que haz construido-
En el calabozo.
Aisha, junto con Frine y Haruhime se encontraban esperando a cierto joven de cabello blanco, el pedido de su Diosa fue sencillo, capturarlo y llevarlo ante ella, no dió motivos, no dió otras instrucciones, sólo eso.
Los minutos pasaban, se convirtieron en horas pero a quien buscaban no hacía su presencia.
-¿Qué demonios pasa? ¿Hoy no labora el conejo?-Preguntó Aisha, ya desesperada por esperar tanto tiempo.
-Me estoy desesperando, pero al menos esto es mejor que tener que preparar todo el ritual para matar a esa mocosa-Opinó la mujer sapo con tranquilidad, mientras acababa con varios de los monstruos que se acercaban.
Este comentario pareció enojar a Aisha, quien únicamente pudo sostener con fuerza la gran mochila donde se encontraba Haruhime.
Si, la renard estaba con ellas, en caso de que las cosas se complicaran en la captura del conejo.
-Ya va anochecer, será mejor volver al distrito del placer-Sugirió Aisha, alejándose de su posición y volviendo.
-Espera... ¿No es esa la familia Loki?-Preguntó Frine al observar a varias de las chicas de esta familia.
-¿Uh? Sí ¿Y qué?-Preguntó la amazona.
-Ellos serán los siguientes después de que la familia Freya caiga JAJAJAJA-Se rió la mujer sapo de manera desagradable.
Un escalofrío recorrió la espalda de cierta joven amazona, lo que provocó que volteara instintivamente.
Ahí fue donde, de reojo, logró observar una pequeña caja/mochila por una fracción de segundo.
Al cerrar los ojos y volverlos abrir, había desaparecido.
-Eso fue extraño... juraría que escuché una desagradable y asquerosa risa hace un momento-Se dijo Tiona sin apartar la mirada.
-¡Hey Tiona! ¡Tenemos que regresar! Todavía llegas tarde a nuestro día en el calabozo y ahora nos retrasas-Dijo Tione, llamando la atención de su hermana.
-¡Lo lamento! ¡Ya voy!-Respondió la amazona, corriendo hacia su familia.
Cuando llegó, su hermana le preguntó algo.
-Por cierto ¿Qué hizo que te retrasaras?-
Tras ello, las mejillas de Tiona se sonrojaron enormemente.
"-Yo... yo no sé qué responder a ello... sólo sé que... estoy empezando a amarte, Tiona-" ese fue el recuerdo que llegó a la mente de la chica tras la pregunta de su hermana.
-Oh... ¡¿Tiene que ver con Ar-go-nau-ta-Kun?!-Lanzó Tione aquella interrogante.
La reacción de su hermana no se hizo esperar, por lo que supo que de eso se trataba.
Una gran sonrisa que representaba peligro fue dibujada en el rostro de Tione.
-¡Vamos cuéntame!-Insisitía pero Tiona permanecía callada.
"No puedo decirle que me lo topé fuera del distrito del placer, lo verá como escoria, además, si lo defiendo, creerá que me lavó el cerebro con mentiras, tengo que pensar algo" se dijo mientras trataba de crear una coartada creíble.
-M-Me lo topé antes de llegar al calabozo... t-tuvimos una pequeña plática y...-Decía Tiona pero fue interrumpida por la vice capitana de su familia.
-¡No se queden atrás platicando!-Reclamó Riveria, con Aiz y Lefiya al lado suyo.
-¡Ya vamos! Y bien Tiona, ¿Qué fue lo qué te dijo?-Insistió.
Tiona se alejó un poco, se puso enfrente de su hermana y expresó lo siguiente.
-Dijo que está comenzado a amarme-Una hermosa sonrisa se dibujó en el rostro de ella tras decir y recordar eso.
La mirada de su hermana era la de alguien que no esperaba una bomba de tal calibre.
Antes de siquiera poder decir algo, Tiona se fue corriendo a donde el resto de su familia estaba, dejando atrás a su hermana.
"¡ESA ES MI HERMANITA!" Celebró Tione en su mente, evitando así revelar lo que sucedió, esto fue más un favor para Aiz, quien aún tiene sentimientos encontrados respecto a Bell.
"Debo apresurarme para hablar con Argonauta-Kun, quiero saber si ya tiene un plan para rescatar a esa chica" pensó Tiona, acelerando el paso.
Entrada del distrito del placer, 1 hora después.
Nos encontramos al grupo que fungirá como ayuda para el rescate de la Renard. Estaba compuesto por Bell, Welf, Lili, Mikoto, Ouka, Chigusa y algunos miembros de la familia Hermes, sin contar a Asfi, quien yacía junto a su Dios.
-Entonces el plan es el siguiente, primero debemos asegurarnos de que Haruhime no se encuentre dónde Bell la vió, Bell, tú te encargas de eso-Explicaba Lili, dando los roles que desempeñarían.
-De acuerdo, me voy yendo-Contestó el peliblanco, retirándose a toda velocidad.
-Segundo, necesitamos averiguar en qué lugar se hará el ritual con esa cosa, por si Bell no encuentra a Haruhime, miembros de la familia Hermes, les encargo eso, pueden observar desde los techos del distrito del placer, su Dios insistió en mantenerlos seguros y es lo único que les puedo pedir gracias a eso-Continuó la Hobbit.
Ellos sólo asintieron y se fueron a sus puestos.
-El resto de nosotros, debemos llegar a la entrada de la sede de Ishtar de manera disimulada, no hay que despertar la atención, motivo por el cual nos separaremos, eviten multitudes, sólo nos retrasarían-Finalizó Lili, asignando el último rol.
Y de esa manera, comenzaba el rescate.
"Te salvaremos, Haruhime" pensó Mikoto, mientras se separaba.
Cuarto de burdel, lugar donde Haruhime y Bell se conocieron.
A paso lento y con cuidado, Bell se colaba en esa habitación, tratando de evitar ser visto por alguna de las amazonas.
-Parece que hay alguien adentro-Se dijo así mismo, al sentir la presencia de una persona en la habitación.
"No te confíes, puede ser alguien más o una trampa, Ishtar te quiere y puede que esto sea parte de su plan" pensó, apretando con fuerza sus dagas.
Abrió lentamente el cuarto y no vió a nadie.
-¿Qué pasó? Juraría que había alguien aquí...-Dijo con sorpresa.
-Y lo hay niño-Contestó una voz detrás de él.
De pronto, un fuerte golpe fue lanzado a su rostro, tirándolo a unos cuantos metros.
Cuando se recompuso, ahí lo pudo ver, se trataba de Aisha.
-Sinceramente me sorprende que sí hayas venido, pensaba que no volverías-Dijo la amazona, acercándose mientras tronaba sus dedos.
-Lo dije ¿No es verdad? Dije que la rescataría y estoy aquí por eso, además, ustedes hubieran ido por mi aún si intentase evitar el distrito del placer-Respondió el peliblanco, poniéndose de pie y afilando su mirada.
-Oh... veo que ese dios es verdaderamente una boca floja, entonces no tengo más opción que frenarte aquí y ahora, no es nada personal, deseos de mi diosa-Expresó Aisha, lanzándose a atacar a Bell.
El primer ataque fue esquivado de manera rápida por parte del chico, quien arremetió con un rápido corte con su daga al rostro de la amazona.
*slash*
Aisha se vió sorprendido ante ello y retrocedió unos cuantos metros.
-Lo dije... vine a rescatarla, no seré amable, ella necesita ayuda-Continuó Bell, con una seriedad impropia de él.
Aisha se sorprendió de sobremanera ante ello, pero se emocionó de igual manera.
-Tus palabras son un fuerte afrodisíaco para una amazona como yo, pero desgraciadamente hasta aquí llegarás-Dijo Aisha, sacando su podao.
-Ahora comienza la verdadera batalla...-Agregó, lista para atacar al chico.
-¡AHHHHHHHHHHHH!-Gritaron ambos, preparados para recibir los respectivos impactos.
*clang*
*clang*
*clang*
*clang*
Bell desviaba los ataques de la podao al empujarla hacia un lado con sus dagas, el nivel 4 de Aisha se hacía presente en una clara ventaja de fuerza y velocidad, pero aún así... ¡BELL NO SE RENDIRÍA!.
El joven, tras desviar el ataque de la podao nuevamente, se acercó lo suficientemente a Aisha y de sus labios salió una palabra.
"Al diablo con la discreción" pensó.
-¡FIREBOLT!-Gritó, de esa manera comenzó a formarse un rayo de color rojo desde su palma, el cual salió disparado a gran velocidad en dirección al cuerpo de Aisha.
*PUUUUUUUUUUUUUM*
Un fuerte estallido destruyó la habitación donde el combate se desarrollaba, alertando a la gente, y más importante, a cierta Diosa que se encontraba en las puertas del distrito del placer.
En las calles, Bell y Aisha se vieron cara a cara, sin embargo... una chica hizo su aparición.
-¡ARGONAUTA-KUN¡-Gritaron a la distancia, se trataba de Tiona, quien reconoció la magia de Bell y llegó a su posición.
-¿Tiona? ¿Cómo supiste...?-Preguntó el peliblanco, extrañado por la presencia de la amazona.
-Tu Diosa me dijo todo, vine a ayudar-Contestó rápidamente Tiona, apuntando su Urga en dirección a Aisha, la cual seguía aturdida por el golpe mágico.
-Así que incluso la familia Loki viene esta noche, espero que estén listos para lo que les espera-Amenazó Aisha, poniéndose de pie.
-Te equívocas, no es la familia Loki, sólo soy yo, así que mi familia y Diosa no tienen nada que ver con esto, además... creo que tiene problemas más grandes-Informó Tiona, viendo como todo el distrito del placer comenzaba a ser destruido.
-¿Q-Qué es todo esto?-Preguntó la amazona, con terror en sus ojos.
-Argonauta-Kun, to me encargo de ella, hay una chica a la cual salvar ¿Recuerdas?-Dijo Tiona hacia Bell.
-Tienes razón, muchas gracias ¡Prometo que la salvaré! ¡Buena suerte!-Dijo Bell, alejándose a toda velocidad hacia la sede de la familia Ishtar.
-¡Planta alta niño!-Avisó Aisha para sorpresa de ambos.
-¿Uh?-Se preguntaron.
-Esto se fue al carajo desde que la familia Freya y esta chica se enteraron, o mejor dicho, desde que Hermes reveló todo el plan, no tarda en llegar la familia Ganesha también, así que salva a Haruhime-Agregó la amazona.
-Pero tú, chica de Loki, tú lucharás conmigo, yo no le digo que no a una batalla ¡Así que ven por mi!-Finalizó, yendo directamente a Tiona.
-¡Ya oíste Argonauta-Kun! ¡Nos vemos cuando todo esto termine!-Concluyó Tiona, dándole una mirada rápida.
Y de esa manera, una de las amenazas más grandes de la familia Ishtar fue frenada.
Pero Bell... aún tenía que enfrentarse a varias amazonas y más importante, a una desagradable mujer sapo.
-Espérame Haruhime, estoy en camino-
Sede de la familia Ishtar.
-¡Que demonios esperas! ¡Derrota a esa maldita chica!-Gritaba Frine con enojo a su compañera de familia. (Creo que era Samira, no recuerdo bien).
Quien luchaba con ella, no era ni mas ni menos que Mikoto, quien, por azares del destino, dió con la ubicación de donde se realizaría el ritual, pero no tenía tiempo de avisar al resto, así que se movió de prisa para hacer lo que pudiera y ganar tiempo.
La amazona estaba golpeando a Mikoto, quien parecía ya muy herida, Haruhime por otra parte, se encontraba llorando, no sabía que hacer, el ritual ya había comenzado y no había manera de que su amiga pudiera contra todas ellas sola.
-Yo... protegeré a mi amiga a como dé lugar-Decía Mikoto, poniéndose de pie nuevamente.
Su último aire estaba siendo tomado y la vida se le escapaba.
-Hasta nunca-Dijo la amazona, lista para terminar con su vida.
-¡Mikoto!-Gritaba Haruhime, llorando con aún más fuerza y tratando de safarse de sus cadenas.
Un brillo blanco resplandeció desde abajo de ellas, lo que provocó que miraran a esa dirección instintivamente.
-¡FIREBOOOOOOOOOOOOOOOLT!-La magia fue usada.
*PUUUUUUUUUUUUUM*
Una fuerte explosión hizo temblar el suelo y agrietarlo aora después destruirlo, provocando que quienes estuvieran en ese lugar cayeran por la inercia de la gravedad.
-Nadie morirá... yo salvaré a Haruhime-Dijo Bell, inflando pecho y mirando a las amazonas, quienes estaban sorprendidas por la destrucción que una magia sin cántico había hecho.
-¡No me hagas reír! ¡Hay diferencia de dos niveles entre nosotros! Te usaré como palillo para dientes-Decía Frine, poniéndose de pie, su mirada estaba inyectada en furia.
-¿Sabes qué? Al carajo con la diferencia de nivel ¡Yo salvaré a Haruhime, así se ponga el mismo Albert Waldstein enfrente mío para impedirlo!-Gritó Bell con gran decisión, apretando el agarre de sus dagas.
-Bell... ¿por qué? ¿Por qué volviste? ¡¿POR QUÉ VIENES A SALVARME?!-Gritó Haruhime, no comprendía el motivo por el cual alguien a quien acababa de conocer haría tanto por ella.
-¡Porque eso hacen los héroes! ¡Porque no podía dejar a una persona que pedía ayuda! ¡Al carajo con lo de la perdición de los héroes! ¡Yo te salvaré aquí y ahora!-Respondió el peliblanco con gran convicción.
Un fuerte brillo comenzaba a cubrir su brazo y todo su cuerpo.
-¡VEN POR MI HORRIBLE SAPO!-Dijo Bell, avisando a Frine que la batalla ha empezado.
-¡MALDITO!-Dijo con furia la capitana de la familia Ishtar, lanzándose hacia él.
-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!-
Bell hizo lo mismo, con un solo golpe terminaría todo esto, un nivel 5 derrotado por un golpe de un nivel 3, suena descabellado ¿Verdad?.
Un gran fuego carmesí encendió la daga Hestia mientras se acercaba a la espada de Frine.
La mirada de las amazonas estaban expectantes ante esto, no comprendían la función del aura que rodeaba el cuerpo de Bell.
3
2
1
"Haruhime, no permitiré que vuelvas a llorar, no permitiré que alguien vuelva a decidir tu futuro... te daré un mañana".
-¡AHORA!-Gritó Bell.
-¡ARGOVESTA!-
Al gritarlo, un gran mar de llamas se extendió por toda la hoja del arma y pasó lo que nadie se esperaba.
*¡SLASHHHHHH!*
La espada de Frine fue rebanada pero la daga no frenó ahí.
Una gran cantidad de sangre comenzaba a brotar del cuerpo de Frine.
Su brazo, había sido cercenado.
-¡AHHHHHHHHHHHHHHH!-Un rugido de dolor provino de ella, sujetando su muñón por instinto.
Aunque había algo que parecía extraño.
El brillo de la habilidad Argonauta aun no desaparecía en su totalidad.
-No ha sido todo...-Susurró Bell.
-¡FIREBOLT!-Finalizó con su magia, lanzando un gran rayo escarlata con los restos de partículas de Argonauta que quedaban en su mano.
-¡ESPER...!-No pudo finalizar la mujer sapo porque las llamas tocaron su cuerpo.
*¡BOOOOOOOOOOOOOOOOM!*
El estallido resonó con gran fuerza, el rayo se llevó a Frine, tirándola desde la altura de la gran torre y perdiéndose así a la lejanía.
-No pensé que funcionaria... dividir la carga de Argonauta a dos brazos... fue una idea arriesgada... no creo haberla matado... o al menos eso espero-Susurró Bell, tomando aire y cayendo de rodillas por el agotamiento.
El resto de las amazonas observaban con terror la figura del chico, quien se recompuso rápidamente.
-¿Quién sigue?-Preguntó el peliblanco, con una mirada retadora.
Nadie movía ningún músculo, el miedo se los impedía.
Mikoto, quien se levantaba poco a poco fue ayudada por Welf y Lili.
-Al parecer la discreción no es una palabra que Bell y tú conozcan ¿Verdad?-Dijo Lili, dándole una pasión a la chica.
-Tenemos que recatar a Haruhime... sacarla de ahí...-Decía a duras penas Mikoto.
-Ve con Lilicuajo, Bell y yo detenemos a las amazonas-Sugirió Welf, desenfundado su espada mágica y corriendo hacia dónde Bell se encontraba.
-Necesitas ayuda por lo que veo-
-Mejor ahora que nunca-
Ambos estaban de pie, enfrente a las pocas amazonas que quedaban.
-La familia Freya hizo su movimiento, no sabemos como se enteraron pero todo el Distrito del placer está siendo destruido-Informó Welf.
"No puede ser... Freya... no... ¡no vayas hacer una tontería!" Pensó Bell, tratando de buscar con la mirada a aquella diosa y fue ahí donde se encontró con algo que lo aterró.
-Está con Ishtar...-Susurró.
-¿Uh?-Alcanzó a decir el herrero.
-¡Está con Ishtar! ¡Demonios! ¡Welf! ¡Te lo encargo!-Gritó el peliblanco, corriendo a dónde ambas diosas estaban, dejando así solo a su compañero.
-Esto se acaba de complicar horriblemente para mi-Dijo Welf, apretando con miedo su espada.
Aunque de pronto.
-Yo te ayudaré-Dijo una voz ronca e imponente.
Al voltear, lo vió... se trataba de "El Rey" Ottar, de la familia Freya.
-E-Es el capitán de la familia Freya...-Decían las chicas con terror.
"A lo largo de mi vida me han sucedido cosas muy locas, pero que Ottar luche junto a mi supera todas" pensó Welf.
En lo alto de la sede de la familia Ishtar.
La diosa Ishtar se encontraba corriendo hacia lo más alto de su sede, huyendo de Freya, quien tenía una mirada inyectada en ira y que se acercaba peligrosamente.
-¡¿Haces todo esto por un maldito niño?!-Gritaba Ishtar sin frenar su paso.
-No es cualquier niño, es mi amado Odr... y quien llegue a siquiera atentar contra él... morirá-Contestó Freya.
-¿Tu Odr? ¡¿DE QUÉ DEMONIOS ESTÁS HABLANDO?!-Se cuestionó la diosa.
-No necesito que lo entiendas...-Comentó Freya. Para desgracia de Ishtar, el camino se había terminado, ya no había donde correr.
-Solo necesito que desaparezcas-Finalizó la diosa de la familia más poderosa de Orario, preparada para lanzarla desde esa gran altura.
-¡FREYA!-Grito una voz detrás de ellas.
-¿Bell?-Preguntó la susodicha, mirando a aquel chico que tanto quería frente a ella.
-Freya... no lo hagas-Decía el joven, tomando aire poco a poco, ya que el desgaste de mente y la carrera que hizo para llegar hasta ese lugar no fue para menos.
-¿Qué quieres decir con eso?-Preguntó Freya con el ceño fruncido.
-No te rebajes a eso... deja que la familia Ganesha se encargue de ella, no actúes como juez, jurado y verdugo-Continuó el peliblanco.
-Ella trató de arrebatarme algo que yo quería, además de que intentó usar ese artefacto en contra de mi familia, dime una razón por la cual debería dejarla vivir-Respondió ella, si apartar la vista de Ishtar.
-Porque sé que eres mejor que esto...-Dijo a Bell, comenzado su discurso. (Ha comenzado el jutsu evangelizador).
-Porque no tienes que hacerlo, entiendo que al furia puede nublarnos y sacar lo peor de nosotros, sin embargo... debemos hacer las cosas correctamente-
-No manches tus manos, por favor-
En ese momento, Bell extendió su mano.
-Toma mi mano, yo te guiaré por el buen camino-
-No tienes por qué hacer esto-
-Se lo que en verdad deseas ser-
-No hay motivo por el cual tengas que fingir ser esa diosa imperturbable que aplasta a lo que se mete en su camino-
-Eres más que eso-
-Y lo sé porque lo vi con mis propios ojos en este poco tiempo que pude conocerte-
-Conozco a la dulce Freya-
-A la bromista-
-A la tierna-
-A quien le encanta molestarme-
-Yo... yo adoro a esa Freya-
El corazón de la diosa palpitó ante eso último, como si fuera a salirse de su pecho.
-Toma mi mano-
-Yo seré quien te guíe-
-Juntos haremos las cosas correctamente-
-Cuando sientas que no sabes qué hacer-
-Yo estaré a tu lado y te apoyaré-
-Cuando necesites ayuda-
-Yo te la daré-
-Cuando no puedas creer en ti misma-
-Yo seré quien crea en ti-
-Si sientes que pierdes el control de tus emociones-
-Haré hasta lo imposible para recordarte tu verdadero ser y así recuperarlo-
Freya estaba sorprendida, sus mejillas realmente sonrojadas, por primera vez en mucho tiempo no estaba segura de lo que hacía o del resultado que obtendría al tomar una decisión.
-Yo te cuidaré... Freya-
-Logremos juntos obtener esa libertad que tanto deseas-
-Solo tenemos que tomar este primer paso... -
-¡Caminemos juntos a ese brillante y glorioso futuro!-Finalizó Bell sonriéndole dulcemente.
Y eso fue lo último que necesitaba el corazón de Freya. Las palabras que tanto quiso oír, dichas por la persona que tanto esperó.
En ese momento, ella se lanzó a abrazarlo.
-De acuerdo... lo haré... tomaré tu mano... caminaré a tu lado... pero por favor... cumple tu promesa... no me abandones-Dijo la diosa, llorando ligeramente y enterando su rostro en el hombro de Bell.
-Así será Freya, lo cumpliré... te lo prometo-Contestó el peliblanco, correspondiendo al abrazo y acariciando el cabello de la diosa.
-Vamos-Agregó el joven, cargando a Freya para irse de ese lugar.
-Por cierto, Ishtar-El llamado de Bell fue dirigido a la diosa, frenando en seco su avance.
-Haruhime no es un objeto... ella hará lo que desee, por lo cual, ya no te pertenece-Dijo el chico.
-Si vuelves a intentar algo en contra de Freya o de ella...-Agregó con tono amenazador.
-Volveré...-Finalizó.
En ese momento, comenzaban a llegar Shakti de la familia Ganesha y varios aventureros más.
Con la familia Freya.
-Ottar-Dijo Freya, acercándose a su capitán. Junto a ella venía aquel chico que tanto había despertado su atención.
-¿Si Freya-Sama?-Preguntó el Boaz.
-Retirémonos, esto ya terminó-Ordenó la diosa.
Más pronto que tarde, los aventureros comenzaron a irse.
-¡Freya!-La Diosa fue nombrada.
Ella volteó hacia Bell.
-Nos vemos en nuestra próxima reunión, no la he olvidado-Dijo el peliblanco, despidiéndose de ella y yendo con su familia. Dejando atrás, a la más hermosa diosa como una niña enamorada, sosteniendo su pecho y con sus mejillas sonrojadas.
-No me equivoqué... sí eres él...-Susurró, mientras sonreía.
A la distancia, Ottar veía aquel joven corriendo.
"Eres más de lo que me esperaba, Bell Cranel, ella se ve más feliz, haz que eso no cambie nunca o lo lamentarás" pensó el Boaz, dando media vuelta y perdiéndose en las sombras junto con el resto de la familia.
Con la familia Hestia.
-Todo ha terminado Haruhime-Decía Mikoto, mientras abrazaba a su amiga.
-Gracias... muchas gracias-Era lo único que salía de la boca de la renard, quien estaba ahogada en lágrimas.
-Veo que logramos nuestro objetivo... aunque con ayuda extra...-Comentó Bell, mientras se acercaba.
-¡Bell! ¡Muchas Gracias!-Agradeció la renard, abrazando al peliblanco.
-Te salvamos, como lo prometí...-Dijo Bell, acariciando el cabello de la renard.
Se separaron y Haruhime se reunió con Chigusa, quien igual era su amiga.
-¡Argonauta-Kun!-Gritó Tiona, tacleando al joven.
-T-Tiona... me duele todo el cuerpo-Decía Bell, sintiendo como sus músculos querían explotar por todo el cansancio.
-¡Lo logramos! ¡La salvamos! ¡Somos héroes!-Celebró la amazona, levantando al chico y abrazándolo.
-Sí... fuimos héroes... muchas gracias Tiona, de nueva cuenta te debo una-Expresó el joven.
-No te preocupes por eso, te ayudaría siempre que fuera necesario, al fin y al cabo, de ti me enamoré-Reveló la amazona, despertando la mirada de todos en el lugar.
-Siento que debería huir...-Susurró Welf, alejándose lentamente.
"¡RETIRADA ESTRATÉGICA!" Fue lo único que cruzó por su mente.
-¿Eh? ¿Argonauta-Kun?-Preguntó la chica pero Bell yacía desmayado por el cansancio.
"Podía mantenerme despierto pero es lo único que se me ocurrió para evitar todo lo que se viene tras esto... me haré el muerto, como las zarigüeyas" pensó el joven, cerrando sus ojos y desactivando todas sus funciones no vitales.
"Hoy no salvamos solamente a Haruhime... también logré salvarte a ti... Freya-Sama" finalizó antes de que todo se volviera oscuro.
