La serie de Once Upon a Time y sus personajes aquí mencionados no me pertenecen.
ADVERTENCIAS: Alto contenido porny, dom/sub undertones y posibles temas que pueden herir susceptibilidades. Si piensa que podría no ser de su agrado, es mejor que no lea. Sea responsable de lo que consume.
Es un porny prompt corto, espero lo disfruten…
Eran las seis y media de la mañana cuando David salió del vestidor de la recámara principal de la Mansión Mills, la cual, era ahora su hogar.
Faltaba más de una hora para ir a trabajar, así que estaba en muy buen tiempo de hacer lo que había planeado desde que despertó.
Se paró en medio del lugar mirando a la cama donde estaba la hermosa y escultural reina del bosque encantado y alcaldesa de Storybrooke, en medio de la misma, desnuda y recién bañada, con su bellísimo rostro y pecho recostados sobre el mullido colchón, espalda divinamente arqueada y su precioso trasero de infarto arriba, elevado en el aire.
Esperando por él…
Tal y como el príncipe pidió cuando ambos salieron del baño después de compartir la ducha.
David ya llevaba puestos los pantalones y la camisa interior, y en una de sus manos, aferraba aquello que le hacía llenarse de ardiente deseo.
Por su lado, la alcaldesa de Storybrooke respiraba ligeramente agitada ya, pero es que no lo podía evitar. Desde que el sheriff la alcanzó en la ducha supo que ese día tendrían una de sus tantas aventuras eróticas y cuando salieron del baño, y le pidió que esperara desnuda por él y en esa posición, su cuerpo se encendió y comenzó a llenarse de anticipación.
Cerró los ojos cuando sintió la presencia del príncipe detrás de ella, sabiendo bien que se estaba tomando el tiempo de observarla a sus anchas mientras la hacía esperar a propósito.
El príncipe estaba que moría por estar dentro de ella con sólo verla así. Su miembro estaba erecto y era doloroso tenerlo atrapado en los pantalones, pero no tenía planeado follarla.
Al menos no en ese momento.
Sonrió de medio lado socarrón al ver el precioso sexo de su amada reina brillando a causa de la evidente excitación.
Regina soltó un suspiro entrecortado y se removió un poquito sobre el mismo lugar sintiendo el corazón latirle con fuerza dentro del pecho y su intimidad palpitar de puro y ardiente deseo por él.
Por el hombre que le había robado el corazón y le había tomado de la mano para juntos darse una segunda oportunidad en el amor y que, además, había resultado ser el mejor de los amantes.
Juntos habían descubierto que les gustaba ese peculiar y excitante juego que algunas veces llevaban fuera de la cama.
Se mordió el labio inferior cuando lo sintió subirse a la cama y se preparó para lo que fuera que David tuviera en mente. Sin embargo, pasaron algunos segundos y él parecía no querer tocarla, y eso, no le gustó
- ¿Cuánto más me vas a hacer esperar, encantador? - preguntó con un poquito de rabia impregnada en la voz porque a pesar de que en ese momento le estaba cediendo el control, no significaba que tuviera el derecho de hacerla esperar tan cruelmente
- No comas ansias - respondió colocándose justo detrás de ella y se mordió el labio inferior por tan bella imagen que tenía enfrente.
Las preciosas nalgas, el divino, rosado y depilado sexo, todo mojado y ligeramente hinchado donde tanto amaba adentrarse, y esa linda, pequeña y apretada entrada posterior donde tantas veces había estado enterrado hasta la empuñadura
- ¿Sabes qué hora es, Regina? - preguntó el sheriff mientras abría el lubricante y colocaba un poco sobre aquello que llevaba en su mano.
La alcaldesa comenzó a respirar pesado presa de la anticipación, y quería negarse a complacerlo con esa pregunta casual y fuera de contexto, pero sus ganas de él y de seguir adelante con ese juego que sabía sería maravilloso y excitante, la hizo voltear a ver el reloj sobre el buró
- Las seis cuarenta - respondió y se relamió los labios con ansiedad, los mismos que después mordió para no gritarle exigiendo que la tocara de una buena vez
- No - dijo David sonriendo con malicia - Es hora de ser coronada, Majestad - sentenció y colocó la punta del lubricado y frío juguete sobre la apretada entrada posterior de la reina.
Regina abrió los ojos y la boca, levantó un poco la cabeza y aferró las sábanas entre sus manos al sentir algo presionar justo ahí
- Lo mandé a hacer especialmente para ti - comenzó a contarle mientras acariciaba el apretado anillo de músculos con la punta del plug anal. Aplicaba de pronto un poco de presión buscando dilatarla para que pudiera tomar el juguete sin incomodidad ni dolor. Se inclinó y colocó sus labios justo al inicio de las preciosas nalgas - Tiene una gema preciosa - siguió hablando contra la suave y perfumada piel mientras subía con lentitud - una amatista siberiana como símbolo de tu realeza - besó la mitad de la esbelta espalda debidamente arqueada y con su mano libre, le acarició el estómago y el vientre.
La reina gimió bajito al sentir el frío metal comenzar a entrar en ella lentamente. Podía sentir perfectamente cómo se iba volviendo más ancho con cada milímetro que la penetraba, aumentando la presión, dilatando su orificio anal cada vez más alrededor del pesado juguete.
No supo exactamente cuánto tiempo estuvieron así, con él presionando gentilmente, trabajándola pacientemente para que el juguete entrara en ella sin lastimarla y Dios, era tan placentero, tan erótico y delicioso
- ¡Amnhh! - gimió alto y su cuerpo entero se estremeció varias veces cuando la parte más ancha la penetró. Era una ligera pero extraña sensación dolorosa de inexplicable placer
- Listo - murmuró David insertando el plug anal hasta el final haciéndola gemir de nuevo - Tomaste tu corona muy bien, reinita - le elogió con la vista clavada en la preciosa joya morada que adornaba ahora el trasero de Regina.
Inspeccionó un poco sintiéndose satisfecho de sí mismo porque no había signo alguno de haberla lastimado. Se atrevió a acariciar con el dedo índice de la mano derecha alrededor de la gema haciéndola estremecer una vez más
- Estás tan sensible - gimió roncamente y sólo esperaba no venirse dentro de los pantalones por lo excitante de la situación
- ¿Te gusta, encantador? - preguntó con altivez y movió tantito su trasero buscando provocarle para que perdiera el control - ¡Ah! - dio un pequeño gritito porque el príncipe le dio una firme nalgada que la hizo temblar poquito. Lo sintió inclinarse sobre ella para luego apartar su húmedo cabello y besar detrás de su oreja haciéndola jadear - Oh, Dios - sollozó de placer cuando esos grandes y maravillosos dedos acariciaron su intimidad. Comenzó a jadear por el intenso placer y de pronto - Ngh - apretó los ojos y gimió cuando le soltó otra excitante nalgada. Inevitablemente contrajo su intimidad y podía sentir el plug anal haciendo su trabajo ahí dentro.
Después siguió otro par de nalgadas que la hicieron soltar un gemido de doloroso placer ante la abrasante sensación
- Eso fue sólo para calentar tu trasero - habló contra la nuca de la reina que después besó con ardor. Se movió para poderle hablar al oído - Esto - presionó con sus dedos el plug anal haciéndola soltar una exclamación sorpresiva - Se quedará aquí hasta que yo decida - sentenció
- David - lloriqueó inconforme enterrando su rostro en la cama sintiéndole erguirse
- Sin protestar, Majestad - le mordisqueó la nalga izquierda con cariño y la escuchó respirar pesadamente - Termina de alistarte antes de que se haga tarde - le besó la nalga y se levantó de la cama
- Eres un maldito sheriff pervertido - le acusó frustrada, lanzándole una almohada que él alcanzó a atrapar antes de que se le estrellada en el apuesto rostro
- Te espero abajo con el desayuno listo - le lanzó un beso y arrojó la almohada a la cama cuidando de no tocar a Regina. Le sonrió y guiñó un ojo cerrando la puerta de la habitación al salir - Demonios - masculló al ver el bulto en sus pantalones.
Tuvo que llevar una de sus manos hasta ahí para acomodar y apaciguar la necesidad que sentía. Sabiendo bien que dentro, había dejado a su amada reina, toda excitada y frustrada, y con ese plug anal que no le permitiría olvidarse de lo que acababa de ocurrir durante todo el día.
