A la mañana siguiente, en la mansión de la chimenea.
Bell estaba despertando de su largo sueño, en el cual no dejaban de repetirse las interacciones que él ha tenido con las dos mujeres que causaban discordia en su corazón, Freya y Tiona.
El joven peliblanco sabía que hoy era el día en el cual debía visitar a Freya-Sama para hablar y convivir, como lo había prometido, así que se encontraba pensando en la forma de escapar de su diosa y evitar una gran serie de preguntas por parte de la misma.
"A ver, podría decir que voy al calabozo y que por eso llevo puesta mi armadura y armas, pero el detalle está en que soy muy malo mintiendo y Kami-Sama se dará cuenta de que lo estoy haciendo" el primer plan fue desechado.
"También podría salir por la ventana e irme a toda velocidad, tengo unos cuantos valis extras que me servirían para comprar algo de comida, ya que no he desayunado" pensó Bell, echando un vistazo rápido a la ventana de su habitación.
Cuando se acercó para observar si había alguien abajo, encontró a Haruhime con traje de maid mientras lavaba y colgaba la ropa.
-Y así se vio arruinado mi segundo plan...-Susurró para sí mismo, suspirando con desdén.
-¡Ughhh! ¿Qué puedo hacer para salir sin que me interroguen y suelte toda la sopa? No sé como vayan a reaccionar si se enteran que me veo a escondidas con Freya-Sama, el único que lo sabe es Welf y ya me ha ayudado demasiado ocultando el secreto-Dijo Bell mientras agarraba su cabeza con ambas manos y trataba de idear una manera de escaparse sin que involucre a su amigo siendo torturado y amarrado por Lili.
-Puedes simplemente decir que vas a Babel para comprar algunas cosas o a la señora de la Abundancia para desayunar, al fin y al cabo, Mikoto hoy no está en la mansión y no hay quien haga la comida-Opinó una persona desde la puerta.
Esto espantó a Bell, quien giró rápidamente para comprobar de quien se trataba.
-¿Welf? ¿Cuándo entraste?-Preguntó el peliblanco al ver la figura del herrero recostado en el marco de la puerta de su habitación.
-Vine a avisarte que tengo que darle mantenimiento a tu armadura y para eso era necesario que me la dieras, como estuve golpeando la puerta por más de 20 minutos y al recibir respuesta, entré, así que escuché todo tu debate interno y decidí ayudarte. Es increíble lo tonto que te vuelves cuando de romance se trata-Expresó Welf, riéndose ligeramente mientras negaba con la cabeza.
-¿R-Romance?-Cuestionó el chico, con sus mejillas sonrojadas.
-No trates de mentirnos Bell, Tiona dejó muy claro la noche pasada lo que sucede entre ustedes dos-Respondió el pelirrojo, riéndose nuevamente.
-¡¿Dejó claro?! M-Me da miedo preguntar pero... ¡¿Q-Qué fue lo que dijo?!-Dijo aquellas preguntas Bell,con preocupación y ligeras trabas en su habla.
-Nada, nada, sólo que comienzas a amarla...-Contestó Welf, haciendo el intento de simular el tono de voz de la amazona al igual que su lenguaje corporal cuando dijo aquellas palabras.
*puf*
Vapor comenzó a salir de la cabeza de Bell, si bien era consciente de que lo dijo, no esperaba que Tiona lo divulgara, aunque, siendo sinceros, ella es muy despreocupada y deberías ser un idiota si crees que ella no dirá algo.
-La mansión casi se convierte en una zona de guerra de no ser por Mikoto que dialogó con esas bestias...-Agregó el herrero, sintiendo un escalofrío indescriptible recorrer su espalda, curiosamente también sintió cierto dolor en las muñecas y en los tobillos, al parecer los traumas de haber sido amarrador varias veces pasaban factura.
-¿Mikoto? ¿Qué es lo que hizo?-Preguntó con curiosidad el chico, esperaba un resultado más fatídico al saber que su diosa y Lili se enteraron de su sentir.
-En resumidas cuentas, dijo que mereces ser feliz con quien tu corazón elija y que no debemos o deben interferir en ello, sobra decir que estuvieron de acuerdo, incluso Haruhime quien al parecer se enamoró de ti por haberla salvado-Fue la respuesta de Welf ante la duda de su compañero.
-Haruhime... Lili... Kami-Sama...-Las nombró Bell con cierta tristeza, nunca es fácil saber que no puedes corresponder a los sentimientos de alguien, aún si es lo correcto pensar en tu felicidad, el estar consciente de que por eso otra persona sufre, complica el ser feliz.
-No hay nada que puedas hacer, al menos que quieras armar un Harem pero aun siendo de esa manera, lo correcto sería que amaras a todas las mujeres que lo conforman y no tenerlas a tu lado por despecho, el tener a una persona al lado tuyo solo por eso, es lo más bajo que un humano puede hacer-Opinó el pelirrojo, negando con la cabeza en un tono de voz serio que concordaba con su expresión facial.
Esto hizo que Bell bajara nuevamente la mirada, al ser alguien muy empático, al cual no le gusta hacer sufrir a los demás, esta situación lo tenía muy mal.
-Welf...-Nombró.
-¿Si amigo?-Respondió el herrero al llamado.
-¿Q-Qué pasa si siento que estoy desarrollando sentimientos por dos mujeres?-Preguntó Bell, con cierta dificultad para hacerlo.
La mirada del herrero se tensó.
-N-No me digas que te refieres a Tiona y F-F-Freya-Sama...-Dijo Welf, con un gran terror dentro de sí, queriendo estar equivocado.
Bell desvió la mirada y sudor bajaba por su frente mientras se rascaba la nuca con ligera rapidez.
Eso fue suficiente como para saber que estaba en lo correcto.
-Que todos los dioses nos libren...-Fue lo único que salió de los labios de Welf.
-¿E-Está mal?-Cuestionó el peliblanco al ver la reacción de su amigo.
Retomando la compostura y el aire que perdió ante la noticia, Welf estaba listo para responder de la forma más objetiva posible.
-Mira, como dije respecto al harem, no pienso que esté "Mal" estar con más de una persona mientras se cumplan ciertas condiciones-Y así inició su consejo.
-Número 1. Que ames a ambas, debes estar seguro de poderle dar la misma cantidad de amor a las chicas, porque en caso de no ser así, la que reciba menos puede sentir que la amas en menor medida y esto solo provocará una gran serie de malentendidos, haciéndola sufrir al no creer ser suficiente para ti-
Bell escuchó atentamente, como si lo que saliera de la boca de Welf fuera oro molido.
Esto hizo sentir un poco nervioso a Welf, ya que pasara lo que pasara ahora, sería su responsabilidad al igual que la de Bell.
Tragando saliva, continuó.
-N-Número 2. Que ambas estén de acuerdo en compartirte. Puedes estar muy enamorado de ambas chicas y jurarlo ante los dioses, también es posible que te sientas capaz de darles una cantidad de amor equitativo a las dos, sin embargo, si una de ellas no está de acuerdo en compartirte, todo se irá al caño-Finalizó el herrero, no habían muchos requisitos sentimentales para tener más de una pareja, pero con esos dos es más que suficiente para hacerse una idea de lo difícil que es.
Bell se desanimó ante ello, existía una posibilidad muy grande de ser ese el caso, si bien se sentía incómodo con la idea de estar con dos personas, más si caemos en cuenta que los sentimientos que está desarrollando por Freya no van de más allá de unos días y podría estar malinterpretándolos.
Al ver los gestos de Bell, Welf dió su opinión.
-Te daré un último consejo ¿De acuerdo?-Dijo.
-Conócelas más, sal con ellas, convive más tiempo a su lado, de esa manera podrás comprender mejor tus sentimientos hacia las chicas y así identificar por cual sientes amor y por cual no, o en caso de que sea por ambas, considerar lo que te dije anteriormente, no tienes que precipitarte, dale tiempo al tiempo, si en verdad las amas, ese amor solo crecerá tras esa experiencia, si no es así, te darás cuenta antes de ilusionarlas con una relación que puede o no funcionar-Dijo el herrero, posando su mano en el hombro de su compañero y levantándole un pulgar en señal de que todo estaría bien.
-Welf... ¡Tienes razón! ¡Tengo que comprender mejor mis sentimientos! ¡No debo precipitarme! Si no me pasará lo mismo que con...-Respondió Bell con emoción aunque al cruzar por su mente lo sucedido con cierta chica de cabello dorado, la euforia disminuyó.
-Con la princesa de la espada, sí. Sé que duele pero hay que superarlo y por lo que veo, puede que dos clavos saquen uno-Opinó Welf con un tono burlón.
-¡NO TE BURLES!-Gritó el chico, empujando al herrero.
-Es broma, es broma, aunque tal vez no lo sea ¡JAJAJAJA!-Continuó el bullying hacia el pobre conejo... ¿Blanco? Ya no era blanco, toda su cara era del mismo color que sus ojos, incluso se podría decir que aún más rojos que estos.
Bell solo bajó la mirada y decidió ignorar las risas.
-En fin, me calmo, me calmo, de todas maneras, ya te dije lo que puedes hacer, ve a tu reunión, campeón-Agregó el pelirrojo, golpeando en el hombro a Bell y recordándole su "cita" con Freya-Sama.
-Cierto, casi lo olvido, muchas gracias Welf, me alegra tener un amigo como tú-Agradeció el muchacho, corriendo hacia afuera de su habitación, no sin antes quitarse su armadura y dejar sus armas.
Welf, al ver que su amigo había salido y que logró ayudarlo, soltó un suspiro y sus piernas cedieron.
Tenía miedo.
-Sé que la familia Freya es peligrosa, no obstante, no podía decirle algo que comprometiera su sentir, él no merece que le mienta-Susurró.
-Yo soy hombre de una mujer, pero espero de todo corazón que Bell no rechace los sentimientos de Freya, ella no conviviría con él si no fuera por interés-Agregó, tratando de levantarse.
-Sin embargo, esa decisión no me corresponde-Finalizó, retirándose de la habitación del chico, tomando la armadura y armas del mismo para hacerle mantenimiento.
Torre de Babel.
En los primeros pisos de la gran Torre de Babel se encontraba una hermosa mujer de cabello color gris/plateado, el cual le cubría gran parte de su rostro. Ella parecía estar esperando a la llegada de alguien en especial, ya que no hacía ningún movimiento hasta que una voz la llamó a la distancia, haciéndola saltar de la impresión.
-¡Helun! ¡Buenos días!-Dijo el susodicho mientras se acercaba agitando su mano a manera de saludo en dirección de la chica.
Las mejillas de ella tomaron una tonalidad de color muy viva, un color rojo escarlata que se asemejaba a los ojos de quien se acercaba hacia ella.
Cuando Bell estuvo lo suficientemente cerca, Helun retomó la compostura y habló.
-Agradecería que guarde la calma y no haga demasiado escándalo, además ¿Por qué demonios tardó tanto en llegar? Le he informado que a mi diosa no le gusta esperar-Dijo la asistente de Freya, con su tono de voz característico, uno amenazador acompañado de una expresión de asco hacia quien van dirigidas esas palabras.
El ánimo de Bell decayó de manera rápida con tan solo eso.
-L-Lo lamento... es que me hace feliz verte de nuevo, perdón si fui imprudente-Se disculpó el peliblanco de manera atenta.
*dub*
El corazón de la bella chica saltó ante la disculpa de Bell.
"¿L-Le hace feliz verme...? ¿P-Por qué? ¡No! ¡Tranquilízate! Él es del interés de Freya-Sama, yo solo sigo órdenes, estos sentimientos deben ser de Freya-Sama, no míos" se repetía en su mente mientras golpeaba sus mejillas con ambas manos y cerraba sus ojos, una escena muy tierna si alguien preguntara.
"Linda..." era lo único en lo que pensó Bell al ver a la avergonzada chica.
-C-Como sea, debemos apresurarnos para no prolongar más de lo necesario tu reunión con mi diosa, sígueme, creo que ya sabes el camino así que iré rápido-Comentó Helun, apresurando el paso con Bell detrás suyo.
-Tienes razón, no te preocupes, te sigo de cerca, rápido es mi segundo nombre-Dijo el peliblanco, sonriendo con confianza.
Esto hizo que la chica de cabello gris soltara una pequeña risa burlona.
-¿Uh? ¿Dije algo gracioso?-Cuestionó Bell al ver la ligera risa de su acompañante, la cual parecía muy tierna desde su punto de vista, nunca la había visto reír así, aunque claro, sólo se han visto dos veces.
-N-No es nada, simplemente pienso que "rápido es mi segundo nombre" no es algo que alguien diría para presumir-Respondió Helun, limpiando con su dedo una pequeña lágrima en su ojo izquierdo.
El joven no entendía lo que eso tenía de gracioso, se notaba en su confundida cara.
Hasta que la respuesta pareció llegar a él después de algunos segundos de pensar, segundos en los cuales, siguieron avanzado hasta llegar al elevador.
-¡Oye! ¡No lo dije con esa intención!-Reclamó Bell, rojo como un jitomate.
La respuesta era simple para quien no haya entendido aún, Helun se refería a rápido en actividades sexuales, cosa que ningún hombre presumiría.
-¿Te acabas de dar cuenta de ello? Ya incluso estamos en el ascensor-Dijo Helun, algo extrañado por lo mucho que le tomó al chico entender el motivo de su risa.
-¡No soy un pervertido como para entenderlo a la primera!-Reclamó Bell, agitando sus manos.
-¿Ah? ¡¿ME ESTÁS DICIENDO PERVERTIDA?!-Protestó la chica con enojo.
-¡Tú hiciste la broma! ¡Esa idea no cruzó por mi mente por ningún momento!-Respondió el muchacho.
-¡Era solo una broma! ¡Eso no me hace una pervertida!-Contestó como réplica la chica de cabello gris/plateado.
Y la discusión sobre quien tenía la culpa continuó hasta que la puerta del elevador se abrió.
-Tienes razón... lo lamento, es solo que no soy muy bueno en temas de ese tipo, si no fuera por mi abuelo y todo lo que me decía antes de llegar a Orario, no habría entendido el chiste-Decía Bell, al mismo tiempo que caminaba a la puerta donde esperaba aquella hermosa diosa.
-No te preocupes, fue culpa mía, hice una broma cuando se supone que debería estar seria, tiene sentido que estuviera fuera de lugar mi comentario, s-solo quería romper un poco el hielo, no soy muy buena hablando con otras personas que no sean mi diosa y con los miembros de mi familia tengo nula interacción-Respondió Helun, desviando la mirada un tanto nerviosa.
-Ya veo, entonces, siendo así las cosas, como vendré dos veces a la semana a ver a Freya-Sama, puedo hablar contigo mientras llegamos aquí, no me molesta en lo absoluto tu presencia, eres alguien misteriosa pero agradable al fin y al cabo-Opinó el peliblanco, regalándole una sonrisa.
El corazón de la asistente de la Diosa volvió a saltar.
-Me encantaría...-Fue su contestación.
-Entonces, tenemos un trato. Bien, debo apresurarme, ya hice esperar mucho a Freya-Sama, nos vemos después, Helun-Finalizó Bell, abriendo de poco en poco la puerta y despidiéndose momentáneamente de la chica.
-Adiós, Bell-Se despidió ella de igual manera.
La puerta se cerró, dejándola sola del otro lado.
"Estos sentimientos... no puedo evitar tenerlos, mi corazón se alborota on solo verlo sonreír, trato de ser fuerte y evitar que eso suceda, sin embargo... no puedo, cada vez más siento que no es solo el sentir de Freya-Sama..." pensaba, apoyando su espalda en la puerta, tomando con ambas manos el lado izquierdo de su pecho, justo encima de su corazón.
En la habitación de Freya.
-Lamentó la intromisión...-Dijo Bell, alertando de su llegada a ese lugar.
-¡Oh! ¡B-Bell! B-Buenos días ¿Cómo estás hoy?-Saludó Freya, lanzando la pregunta después de ello.
Ella parecía un manojo de nervios andante, sus mejillas totalmente rojas y algo inquieta, lucía como si estuviera incómoda.
-B-Buenos días Freya-sama, me encuentro bien ¿Y usted? La notó un tanto extraña-Comentó el peliblanco, acercándose a ella.
-M-Me siento bien, no tienes de qué preocuparte, solo me alegra verte-Respondió de manera rápida la diosa, sentándose en su trono, enfrente del mismo había un pequeño sillón para que su invitado tomara asiento y así pudieran hablar cara a cara, un detalle pequeño pero que cautivaba su corazón.
"No puedo permitir que se entere de que después de lo sucedido con Ishtar no he dejado de pensar en él, a tal punto que todas las noches sueño en el momento donde me cargó entre sus brazos por toda la torre hasta llevarme con Ottar, tan solo recordarlo vagamente en este instante hace que me sienta nerviosa, esto no es normal en mi, he vivido muchas experiencias más intensas y ahora estoy actuando como una niña enamorada ¿Qué sucede?" Pensaba Freya con gran prisa y duda, si alguien pudiera escuchar los pensamientos, pensaría que estaba rapeando por lo rápido que pasaban las palabras.
-No estoy seguro de eso Freya-Sama, si me permite...-Dijo Bell, rompiendo el hilo de pensamiento y acercándose a ella.
-¿Eh?-Alcanzó a decir mientras veía como el rostro de su amado Odr acortaba distancia peligrosamente hasta el suyo.
"¿Qué? ¿Me va besar? ¿Al fin aceptó sus sentimientos por mi? ¿Será de esta forma tan informal?" Un mar de preguntas se formuló en su cabeza.
Ella cerró sus ojos y preparó sus labios para un beso hasta que...
Ambas frentes chocaron.
-Hummm, no tienes fiebre, entonces ¿Por qué estás tan roja?-Se cuestionó Bell, alejándose y tomando asiento nuevamente.
Freya abrió los ojos de sobremanera, pasmada por lo que acababa de hacer.
-¿Uh? ¿Pasa algo...?-Antes de hacer una de las preguntas más estúpidas del mundo, el chico se percató de lo que había hecho.
-¡Lo lamento! ¡Lo lamento! ¡Lo lamento!...-Se disculpó al menos 3 veces, Freya perdió la cuenta.
-N-No te preocupes, levanta la mirada, lo hiciste porque te preocupas por mi ¿V-Verdad?-Preguntó la Diosa, desviando la mirada con un pequeño puchero en su rostro, le habían roto la ilusión y la dejaron con el corazón latiendo a mil por hora.
El chico hizo caso y, dejando la posición de dogeza, nuevamente estaban cara a cara.
-S-Si, yo nunca he visto a un Dios enfermar, así que no sé si lo hacen, además, le prometí guiarla por el buen camino y hacerla feliz, así que, no puedo permitir que enferme, Freya-Sama-Respondió Bell, ladeando la mirada con sus mejillas color jitomate.
"Ahhhh, es tan adorable, hace que me enamore de él cada día más, su preocupación por mi, su dulce trato, sus palabras, sus gestos, la forma en la que me mira, sin lujuria, sin deseos oscuros, es todo lo que había deseado" fue el diálogo interno de la Diosa, al mismo tiempo que sonreía.
-Habíamos quedado en que me dirías Freya, sin el "Sama"-Reclamó, inflando sus mejillas a manera de puchero, como un momento antes hizo.
-Demasiado linda...-Susurró el muchacho, al ver ese pequeño gesto.
-¿Dijiste algo?-Preguntó Freya.
-N-No, no dije nada, lo lamento, Freya-Contestó el joven, relajado por no haber sido escuchado.
-De acuerdo, entonces... después de este largo prólogo ¿Comenzamos nuestra plática?-Sugirió la diosa.
-Estoy de acuerdo-Opinó Bell.
La conversación comenzó con cosas banales y casi sin importancia, como habían pasado esos días después de lo sucedido en el distrito del placer, el motivo por el cual Bell estuvo ahí en primero lugar, ese punto de la plática se puso un poco tenso, sin embargo, se logró sobrellevar de buena manera al confesar que estaban en búsqueda de una amiga, quien igual estaba en búsqueda de otra amiga, en fin, una serie de eventos desafortunados y malentendidos que llevaron a una buena resolución tras salvar a Haruhime, la chica que Mikoto estaba buscando.
Freya se alegró por Bell y se sorprendió al oír que derrotó de una forma tan humillante a una nivel 5.
-La verdad ni siquiera yo estoy seguro de cómo lo hice, únicamente puedo decir que mis deseos más grandes en ese momento fueron salvar a Haruhime y a mis amigos, no quería que ninguna vida se perdiera si yo estaba ahí para intentar impedirlo-Respondió Bell, mirando al suelo con una pequeña taza en sus manos con lo que parecía ser té.
-Me hace feliz ver lo puro que eres y como sigues tus metas sin dudar en pasar por el camino difícil, es una de las cosas que más me gustan de ti-Opinó Freya, con cierto alivio y felicidad dentro de sí.
-Si no lo hiciera ¿Cómo podría siquiera soñar con convertirme en un héroe?-Dijo el peliblanco, con un rostro decidido.
Esa confianza fue recibida por Freya, quien le hacía feliz ver a su conejito de esa forma.
-P-Por cierto Freya-Sama, he de admitir que me sorprendió que se lanzara a mis brazos, yo le dije que tomará mi mano-Expresó el chico, con vergüenza de recordarlo.
-Oh... mi error, tee-hee-Fue la única respuesta que Bell recibió por parte de su acompañante.
Tras ello, siguieron hablando sobre lo sucedido esa noche, pequeños detalles, hasta llegar a una parte que a Freya le interesaba.
-P-Por cierto... ¿Cómo planeas ayudarme a ser feliz?-Preguntó ella, esperanzada y curiosa por saber la respuesta.
Una pregunta difícil ciertamente ¿Qué puedes responder ante ello?.
No obstante, la sinceridad de nuestro conejo va más allá de cualquier dificultad.
-Jummm, sinceramente no tengo ni idea-Fue la respuesta dada.
-¿C-Cómo...?-Dijo Freya, sin entender lo despreocupado que el chico había dicho eso.
-No tengo idea como te voy a hacer feliz, Freya, sin embargo, lo intentaré por todos los medios posibles hasta lograrlo-Agregó, calmando un poco a la diosa.
-E-Entiendo...-Opinó ella, saliendo de su impresión y retomando la compostura.
-Aunque mentiría si le dijera que no tengo algo planeado para comenzar...-Continuó, sosteniendo su barbilla.
-¿Tienes algo planeado? ¿Puedo saber qué es?-Preguntaba Freya con gran interés.
Bell se puso de pie de repente y dio unos cuantos pasos hasta estar completamente enfrente de la Diosa.
Se hincó un poco y tomó su mano.
-¿Q-Qué significa...?-Se cuestionaba ella.
-F-Freya-Sama ¿L-Le gustaría salir conmigo en u-u-una c-c-cita...?-Pidió el peliblanco, con toda la vergüenza del mundo y ejerciendo una gran fuerza de voluntad para que esas palabras salieran.
-¿Una cita?-Repitió ella, sin creerlo.
-S-Sí, una c-cita, quisiera que ambos saliéramos a conocer Orario, aunque supongo que lo conoce mejor que yo, así que prácticamente yo seré quien sea llevado por toda la ciudad-Contestó él, riéndose levemente.
-Pero, yo no puedo salir sin llamar la atención... no deseo que todos me vean sin quitarme la mirada-Fue el primer pero que ella puso.
-No te preocupes, puedo pedirle a Hermes-Sama que nos ayude un poco con esto, muy probablemente Asfi cuente con algún artefacto que te permita salir sin llamar la atención, de todas formas, iré a preguntarle saliendo de aquí-El cuestionamiento y la preocupación de Freya se desvanecieron ante esa respuesta.
-¿En serio?-Interrogó Freya, con alta esperanza.
-Estoy seguro de que sí, Freya-Dijo el chico, sin pizca de duda.
La diosa retomó la compostura, aún con su mano siendo tomada por su amado Odr.
-Yo, Freya, acepto alegremente salir contigo, Bell Cranel-Eso fue lo que Contestó ella,
-Entonces, tenemos una cita, vendré por ti en dos días ¿De acuerdo?-Dijo Bell, dando la fecha de su reunión fuera de Babel por primera vez.
Y de esa forma, el tiempo de su reunión ese día, había llegado a su fin.
Bell se despidió de ella como era costumbre al igual que de Helun, tomando el ascensor hasta volver al primer piso de Babel.
Freya, en su habitación, no pudo evitar lanzarse a su gran cama y abrazar su almohada con fuerza, enterrando su rostro y gritando de alegría, quien la viera pensaría que es una adolescente enamorada más que una diosa.
Calles de Orario.
"Ahhhhh lo logré, pude invitarla, ciertamente es una de las cosas más difíciles que hecho en mi vida. Ella es simplemente hermosa, no puedo negarlo, hace que mi corazón se altere de la misma forma que lo hace Tiona... hablando de ella, quiero invitarla a otra cita, esta vez deseo ser quien tome la iniciativa, podríamos ir a la biblioteca y leer algunos libros de héroes juntos u otra cosa que se me ocurra, sin embargo, debo concentrarme en esto primero..." pensó el chico, lleno de energía y alegría, no cualquiera podría presumir tener una cita con al Diosa Freya y también haber tenido una con una de las aventureras más fuertes de Orario, como era el caso de Tiona.
Un grito se escuchó de manera espectral.
"¡HAREM BELL, TIENES CERCA LA POSIBILIDAD DE TENER UN HAREM, ESTOY MALDITAMENTE ORGULLOSO DE TI!"
"No hay duda de que ese fue mi abuelo..." se dijo a sí mismo, riéndose.
-Bell...-Un llamado rompió la burbuja donde el chico se encontraba,
-¿Uh?-Alcanzó a decir, volteando hacia donde alguien lo había nombrado.
Fue ahí donde vio de quien se trataba.
-¿Aiz?-
