En el capítulo anterior
En Folkvangr, específicamente en la habitación de cierta chica de cabello plateado.
Helun estaba acostada en su cama, mirando al techo y sintiendo una felicidad desbordante nacer en su corazón, ella lo supo, su Diosa había tenido una velada maravillosa con el chico de su interés.
Cierta tristeza y celos se hicieron presentes en ella, ya que también amaba a Bell.
-No hay tiempo para sentirme derrotada...-Susurró.
"Es mi turno de intentar enamorarlo... Freya-Sama aprueba que lo haga... Aún si es el hombre al que ama, ella está de acuerdo en compartirlo con alguien como yo... No desaprovecharé mi oportunidad..." se dijo a sí misma, confiando en el plan que ella y su diosa habían ideado para que tuviera su momento con Bell.
-Freya-Sama, no, todos los dioses, por favor... permítanme lograr que se enamore de mi... por favor... por favor...-Dijo la peliplateada, rogando tan anhelado deseo con sus ojos cerrados.
"Con que es así como se siente el amor..." Finalizó, con ambas manos en su pecho, esperanzada de que todo saliera bien y cerrando sus ojos con emoción, sin poder esperar a que la mañana llegara.
Capítulo actual.
Sede de la familia Hestia, Habitación de Bell.
Nuestro joven peliblanco se encontraba recostado en su cama, con la mirada perdida dirigida hacia adelante.
Sus pensamientos eran inversamente proporcional a la calma que demostraba al hallarse inserte y sin demostrar movimiento alguno.
¿Inversamente proporcional? O sea, contrario a la característica antes mencionada.
Su mente era un completo cúmulo de cosas, recuerdos, nombres y, sobre todo... chicas, dos chicas para ser exactos.
"¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡Me besó! ¡Freya me besó! ¡Dijo que me amaba y me besó! ¡¿Por qué demonios las dos usaron la misma estrategia?! Comienzo a creer que soy demasiado distraído" se dijo a sí mismo, gritando internamente, con un sentimiento complicado naciente de su corazón.
¿Felicidad? Claro que estaba feliz.
¿Nerviosismo? Demasiado, más aún viendo que prácticamente otra chica le acaba de declarar su amor hace tan solo un par de horas.
¿Dudas? ¡CLARO QUE HAY DUDAS! ¡EL CORAZÓN DEL CONEJO ESTÁ DIVIDIDO Y NO SABE QUÉ HACER!.
Su ritmo cardíaco hacía honor a su apariencia. Aunque eso no era nada nuevo viendo sus reacciones normales cuando una chica se le acerca, sin embargo... ¡ESTO NO ERA LO MISMO!.
Giró su cuerpo y se puso boca abajo, ahogando su rostro en la blanca almohada.
"¡¿POR QUÉ DEMONIOS ME OCURREN ESTAS COSAS A MI?!" se preguntó con fiereza, si bien estaba envuelto en una situación envidiable para cualquier hombre, eso no le causaba ninguna pizca de tranquilidad.
Dos chicas en su corazón.
En sus pensamientos.
Y solo una opción...
¡EL HAREM!.
"T-Tengo que encontrar una forma de no herir a ambas... no quiero que me hagan escoger... no quiero... no podría... podré estar disperso al igual que mis sentimientos... no obstante... estoy seguro de algo... lo que siento es amor" comentó en su subconsciente, sonriendo, algo muy contrario a lo que expresaba antes con sus lamentos.
-Esta va ser una larga noche de insomnio...-se dijo, claramente el chico no podría dormir por la gran cantidad de cosas a pensar.
"Una forma... solo una... en la que no lastime a ambas... el harem... pero ambas deben estar de acuerdo y nada me asegura de que ese escenario tan milagroso se llegue a presentar en esta situación" se lamentó por las pocas probabilidades de tomar esa ruta.
"Debo hacer algo que les deje claro que las amo a ambas, el amor lo puede todo, así que si les demuestro que las amo por igual, tal vez, solo tal vez... las convenzan" los ánimos subían exponencialmente.
Pero decayeron de golpe al plantearse una pregunta.
"¡¿Y CÓMO SE SUPONE QUE HAGA ESO?!" gritó desde lo más profundo de su ser, aunque sin salir de sus labios.
"Freya..." la nombró en sus pensamientos, mientras una imagen de aquella diosa aparecía.
-Tiona...-Nombró a aquella hermosa y tierna amazona, a la cual, amaba de igual manera que a la mujer anterior.
De misma forma que con Freya, la sonrisa de la amazona el día que ella le declaró su amor a Bell, hizo su aparición en sus memorias.
-No sé como lo conseguiré pero... prometo que no las lastimaré ... las haré felices... si no lo logro... entonces no soy merecedor del amor que sienten hacia mi...-Finalizó su debate interno con ese juramento.
Al fin y al cabo, los problemas de amar a dos personas no terminan cuando consigues enamorarlas...
Termina cuando consigues un final feliz para todas las partes.
Y Bell Cranel...
¡Luchará por tener su final feliz!.
¡Luchará por el final feliz de Tiona!.
¡Y también por el de Freya!.
Y habiendo terminado... Bell por fin cerró sus ojos, cayendo poco a poco en un sueño profundo.
Sueño de Bell.
Nos encontramos en la Torre de Babel, específicamente en donde Freya reside, un lugar que, gracias a los últimos días, Bell conocía perfectamente.
-¿Uh? ¿Qué hago aquí?-Se preguntó el peliblanco, ladeando su cabeza con clara confusión.
Todo se veía borroso, varias nubes cubrían el lugar, o tal vez vapor, no importa, lo importante es que estaba en ese lugar.
Caminó por el largo piso, esperando alguna señal que le diera aunque sea una remota idea de lo que hacía ahí.
"Estoy casi seguro de que esto es un sueño, no tiene nada de extraño que esté aquí, he pasado mucho tiempo en este lugar últimamente... veamos qué sucede".
Mientras caminaba, se topó con una escena que no esperaba...
-Helun...-Dijo la joven.
-¿Uh?-Expresó el aventurero, ladeando la cabeza.
-Mi nombre, es Helun-Agregó la chica a sus palabras.
Exacto... el sueño recreó el momento en el que él y aquella hermosa mujer, la cual consideró alguien aterradora el primer momento en que la conoció, se conocieron y hablaron por primera vez.
Bell continuó observando lo que transcurría justo frente a sus ojos. No sin antes formularse docenas de preguntas de lo que pasaba.
-Helun... es un lindo nombre ¡Muchas gracias Helun! ¡Espero que podamos volver a vernos!-Respondió Bell, sonriendo tiernamente, como ya era costumbre en él, para después entrar a la habitación de Freya-Sama.
-¡A-A-Ahh! ¡P-Pero...!-Helun trataba de decir algo pero las palabras no salían.
Y, de golpe... el sueño terminó, o al menos esa parte.
Una gran oscuridad cubrió el sitio cuando Bell vio como Helun no concretaba sus palabras y se sonrojaba en su totalidad por el cumplido que le dio.
Pero como nuestro joven aventurero es un idiota para el amor si no le dicen las cosas de frente, no se percató de aquello ni lo consideró algo importante.
"¿Qué significa esto? Creo que al no estar presente en lo que sucedió después no puedo recrearlo... es rara la mente humana..." fue la explicación a la que llegó.
Sumergido en la negra e infinita nada, esperando a que algo más se proyectara, una ligera incomodidad se sentía dentro suyo.
-¿Por qué soñaría con Helun...? He de admitir que, después de nuestras primeras impresiones, me pareció alguien muy linda, muy tierna, su actitud que demuestra lo contrario a lo que piensa o siente se me hace una característica muy adorable en ella... debería crear una palabra que tenga dicho significado... pero no tengo ninguna opción ni tiempo para eso-Comentó, explayándose y desviándose de lo importante.
-Helun... Por alguna razón, al nombrarla... al verla... al hablar con ella, siento un ligero salto en mi pecho, algo similar a...-Antes de llegar a su respuesta, el escenario cambió nuevamente.
"¿Uh? Estamos en el mismo lugar..." dijo con intriga el joven peliblanco.
Un par de voces llamaron su atención, por lo que volteó hacia donde provenían.
-¿Uh? ¿Dije algo gracioso?-Cuestionó Bell al ver la ligera risa de su acompañante, la cual parecía muy tierna desde su punto de vista, nunca la había visto reír así, aunque claro, sólo se han visto dos veces.
-N-No es nada, simplemente pienso que "rápido es mi segundo nombre" no es algo que alguien diría para presumir-Respondió Helun, limpiando con su dedo una pequeña lágrima en su ojo izquierdo.
El joven no entendía lo que eso tenía de gracioso, se notaba en su confundida cara.
Hasta que la respuesta pareció llegar a él después de algunos segundos de pensar, segundos en los cuales, siguieron avanzado hasta llegar al elevador.
-¡Oye! ¡No lo dije con esa intención!-Reclamó Bell, rojo como un jitomate.
Eso había sido hace tan solo algunos días.
Aquella burla de Helun hacia su persona, haciendo referencia a un tema sexual el cual no diría ni pensaría nuestro inocente conejo en un sueño porque su mente podría jugarle una mala jugada.
Aunque se concentró en una parte específica de esa conversación.
-La risa de Helun... es hermosa...-Opinó.
-En esa ocasión... no tuve tiempo de darme cuenta de ello por estar ocupado excusándome...-Agregó.
Ver la ligera risa de aquella mujer de la chica con quien convivía un corto periodo de tiempo... originaba un cálido sentimiento en su pecho.
Esa sonrisa que creyó imposible de presenciar la primera vez que la conoció.
Esa fría y recia personalidad que la caracterizó.
Se derritió en un par de minutos, dichos minutos en los que ambos hablaron y se conocieron.
Él... en lo más profundo de su ser... comprendió que ella llamaba su atención.
No obstante... todavía faltaba una pequeña revelación para saber de qué manera.
La oscuridad absoluta regresó, solo que... habían tres luces alumbrando el... ¿Cielo?.
La primera de ellas era de un color morado que fue apagándose poco a poco, permitiendo que el origen del mismo se hiciera presente.
-¿F-Freya?-La silueta de la diosa que amaba se materializó.
Antes de poder pensar en una respuesta, un fuerte brillo amarillo fue en reemplazo de la anterior.
-¿Tiona...?-Ahora quien se presentaba era la hermosa amazona de la familia Loki.
"Esperen... si son ellas dos... ¿Q-Qué significa esa...?" la pregunta no pudo ser formulada completamente ya que, el sitio al que apuntaba, desprendió una hermosa y resplandeciente luz plateada...
Se fue apagando poco a poco y Bell sabía lo que sucedería...
Aún así... más que sentirse feliz, una fuerte presión en cada fibra de su cuerpo era lo que se hacía presente en su ser.
La última persona estaba de pie...
Enfrente suyo...
No era nadie más que...
-H-Helun...-Al estar enfrente de aquella chica, su cuerpo perdió todo peso, toda tensión... toda preocupación.
Y sin previo aviso... despertó.
Fuera del sueño de Bell.
Las sabanas moviéndose hicieron su sonido característico.
Bell abrió sus ojos de golpe.
Su rostro estaba completamente sudado y él respiraba a un ritmo anormal.
Pero nada de eso se comparaba con lo rápido que su corazón latía.
Puso su palma derecha encima de donde este mismo se encuentra.
-¿Qué significa eso...? ¿Por qué Helun estaba con ellas dos...?-Se cuestionó.
-Fue solo un sueño... solo eso ¿No?-Continuaba tratando de convencerse de ello.
-N-No me digas que y-yo me estoy enamorando de ella...-
Al decir "Enamorando" un sentimiento similar al que experimentaba al pensar en Freya y Tiona se hizo presente.
Fue ahí donde comprendió que no importaba cuánto lo negara o intentará convencerse de lo contrario...
No puedes mentirle al corazón... y al amor que este alberga ...
Miró al techo de su habitación con temor, apretando su pecho y sábanas y lanzó sus últimas palabras antes de finalizar sus dudas.
-Freya... Tiona... ¿Y ahora también Helun? ¿Te estás burlando de mi, Dios de las comedias románticas?-
Se tiró de espaldas hacia su colchón.
Puso su antebrazo en su frente y cerró sus ojos.
Sobre decir que dormir fue lo que menos pudo hacer tras esa revelación.
Tal parece que también deberá luchar por un final feliz a lado de Helun, mismo caso que con Freya y Tiona.
En pocas palabras... ha sido incluida en la promesa.
Mansión crepúsculo, esa misma noche.
La misión de vigilancia había terminado ese día, se respiraba un aire de tranquilidad en las habitaciones de la sede de la familia Loki.
En una de los cuartos, dos chicas, hermanas, estaban platicando plácidamente de un tema de interés para ambas, o mejor dicho, de cierto conejo blanco que había enamorado a una de ellas.
-Así que extrañas a tu amado después de algunos días sin verlo, en serio te ha de tener muy enamorada si no puedes soportar ese poco tiempo sin estar con él-Declaró Tione, burlándose de su hermana.
-¡N-No te burles! Tú misma te haz estado quejando de no poder estar con el capitán ¡Así que no puedes burlarte de mi si estás en la misma posición!-Reclamó Tiona, sacando el tema del enamoramiento de su hermana.
-¡Eso no es lo mismo! Además, el capitán me invitó a una cita te~hee-Informó la mayor de las hermanas amazonas, con sus mejillas sonrojadas y actuando como una pequeña niña.
-¿E-Él te invitó...? B-Bell nunca me ha invitado a una cita... fui yo quien lo hizo-Dijo la pequeña amazona, con claros celos hacia su hermana.
-Tranquila, muy probablemente está planeando hacerlo cuando las guardias terminen, además ya dijo que te ama ¿No es así? Entonces ¿Por qué no atacas con más fiereza para que ya te elija?-Preguntó Tione, ladeando la cabeza al no comprender la tardanza en formalizar una relación.
-N-No es que no quiera pero... él acaba de salir de una ruptura de corazón y quiero estar segura de que no hay secuelas que lo sigan atormentando...-Respondió, mirando a un lado un tanto triste.
-Tiona...-La nombró su acompañante.
-Y-Yo no quiero apresurarlo, no quiero presionarlo, lo amo y deseo que todo fluya al ritmo que sea necesario y en el que ambos nos sintamos cómodos, no deseo cometer ningún error que pueda alejarlo de mí...-Continuó, sintiendo una pequeña presión en el pecho al imaginar que su héroe se alejara.
-Quiero estar con él-
-Ser feliz a su lado-
-Casarnos-
-Tener aventuras-
-Formar recuerdos que añoraremos cuando envejezcamos y que le contaremos a nuestros nietos-
-Y sobre todo... vivir una vida de felicidad en la que nuestro amor no haya hecho mas que aumentar con el paso del tiempo-
-E-Esa es la vida que quiero y me imagino con él...-
Una cara llena de sorpresa se dibujó en el rostro de Tione, la cual escuchó fuerte y claro el deseo y las metas de su hermana.
Era claro que ese amor era verdadero, no hubo cabida para dudas desde el principio.
No obstante... ella no se imaginaba que fuera así de grande.
De un momento a otro, Tione se convirtió en un tomate viviente, había caído en cuenta de lo vergonzoso y embarazoso que fue lo que dijo.
-¡N-No me obligues a decir cosas así!-Gritó mientras sacudía su cabeza y golpeaba sus mejillas para tranquilizarse.
-No me burlaré, tranquila, me es grato saber que, después de como vivimos desde niñas, puedas sonreír y buscar tener una vida feliz, es por eso que te apoyaré en todo lo que hagas... ¡A por ese hombre! ¡Mi hermanita merece ser feliz!-Dijo la mayor de las amazonas, abrazando a Tiona.
-Gracias-Agradeció Tiona, sonriendo mientras unas lágrimas de felicidad bajaban por sus mejillas.
-Entonces supongo que esperarás hasta que el corazón de tu amado esté listo ¿No es así?-Le cuestionó.
-Sí, Bell... mi Argonauta-Kun... es alguien por quien vale la pena esperar-Respondió sin dudar en ningún momento.
Después de un rato, ambas salieron de su habitación y al hacerlo, en ese preciso instante, dos miembros de su familia y su diosa llegaron.
Se trataban de Riveria, Aiz y Loki respectivamente.
Las dos primeras habían estado ausentes desde el día de ayer, se enteraron gracias a Finn quien les preguntó si no sabían dónde estaba, como el hobbit no insistió en esa pregunta, supusieron que ya había sido resuelta.
Loki hablaba con Finn, quien se acercó a pedir una explicación, como esto había llamado su atención, las hermanas se acercaron.
Al hacerlo... vieron una expresión en la cara de Aiz... esta reflejaba tristeza.
-¿Q-Qué pasó Aiz?-Preguntó Tiona, preocupada por su compañera de familia.
-No creo que sea lugar para hablar de esto-Interrumpió Riveria.
-No... quiero hablar, Riveria-Dijo la pelidorada, interrumpiendo las palabras de la elfo.
Ella se sorprendió por aquello, no esperaba que adoptara esa actitud, pensó que se encerraría en su habitación a sufrir en silencio.
Aiz se acercó a la joven amazona y la vio fijamente.
Poco a poco fue abriendo sus labios.
-É-Él...-
-É-Él te escogió a ti... Tiona...-Dijo, con sus ojos llorosos y rojos.
La chica abrió sus ojos de sobremanera.
-Y-Yo lo invité a una cita... B-Bell aceptó pero... cuando quise expresas mis s-sentimientos... me rechazó...-Informó Aiz, sintiendo un fuerte dolor en lo más profundo de su ser.
-Aiz...-La nombró Tiona, sintiendo tristeza por ver así a su amiga.
El responsable de esto era Bell...
No...
Era la "Princesa de la espada"...
Todo esto sucedió a raíz de las decisiones tomadas por ella misma...
Y ahora sufría las consecuencias...
-Te ama... así que... hazlo feliz... por favor...-Finalizó, regalándole una sonrisa falsa que únicamente desprendía un fuerte sentimiento de dolor y tristeza contenida.
Tras decir esto, se fue corriendo a su cuarto.
Sin mirar atrás...
Sin mediar palabra...
Solo... se fue.
En la mente de Tiona pasaban muchas cosas.
Se sentía... feliz... por saber que Aiz ya no habitaba el corazón de Bell...
Sin embargo... también sentía asco hacia ella misma...
Asco por alegrarse de eso que hacía sufrir a una querida amiga...
Un cúmulo de sentires.
Loki, al ver esto, habló.
-Somos responsables de nuestras decisiones y de tomar nuestros propios caminos, no importa si esto resulta beneficioso para nosotros o no-
-En ocasiones... debemos ser egoístas, sobretodo cuando se trata de nuestra propia felicidad-
-Anteponer la de otro antes que la tuya te llevará a una vida llena de sufrimiento, así que, Tiona, no te sientas mal por lo que pasó, siéntete feliz al saber que el chico te ama, ánimo-Dijo la diosa, posando su mano en el hombro de su hija, intentando empatizar con ella.
-Loki-Sama...-Dijo el nombre de su diosa, sintiendo como su ánimo apagado se encendía nuevamente.
-Quieres ver a ese niño ¿No es así? Te daré el día libre pasado mañana, te lo daría mañana pero es muy poco tiempo para decirle a otro que ocupe tu lugar en la guardia ¿Está bien?-Loki lanzó su oferta, quería la felicidad de su familia y, aunque le pese por la relación que ese chico tiene con Hestia, Bell es quien alegra la vida de Tiona.
-¡Sí! ¡Muchas Gracias Loki-Sama!-Agradeció la chica, sonriendo dulcemente.
Se fue a su habitación llena de emoción, sin poder esperar a que ese día llegue ya.
Así que en el pasillo quedaron solos Finn y Tione.
-¿Ustedes igual quieren su día para su cita?-Preguntó Loki a ambos a manera de burla.
Tione se ruborizó e hizo una sonrisa tonta.
Finn solo rascó el costado de su cabeza al mismo tiempo que sudor bajaba por su frente.
Mientras tanto, Tiona estaba en su habitación abrazando su almohada.
"¡Invitaré a Bell a otra cita! A-Aunque me gustaría que él tomara la iniciativa alguna vez... ¡P-Pero eso no importa!" pensó la chica, cerrando sus ojos e imaginándose la vida que le dijo a su hermana hasta que cayó dormida.
Calabozo, a la mañana siguiente.
La familia Hestia se encontraba luchando en los pisos intermedios contra algunos minotauros y Hellhound que los rodeaban, tras varios días de descanso, por fin volvían a la exploración del calabozo.
-¡FIREBOLT!-Gritó Bell, provocando que un rayo color escarlata se originara en la palma de su mano derecha y fuera disparada hacia su objetivo, el cual, en este caso, era un minotauro que se acercaba a Mikoto y Haruhime.
*¡BOM!*
La pequeña explosión hizo tal sonido cuando dicho rayo golpeó con el hocico del monstruo.
Antes de que siquiera pudiese reincorporarse y centrar su atención en quien lo había atacado, se percató de que el susodicho estaba a escasos metros de él.
En un rápido movimiento, Bell desenfundó ambas dagas y las clavó en el pecho del minotauro.
Luego bajó sus brazos con fuerza, cortando y rasgando la carne del mismo, dejando las heridas abiertas y la piedra mágica visible.
Mientras la bestia intentaba golpear con sus puños al causante de su dolor, otra vez esa palabra con la que empezó todo salió de los labios del chico.
-¡FIREBOLT!-
*¡BOOOM!*
El rayo de fuego impactó en el mismo lugar que antes, era clara la intención del chico al golpear en esa zona.
Quería aturdirlo.
La vista del minotauro se vio reducida por el denso humo que era producto de la explosión.
Cuando este mismo se disipó, sintió un fuerte dolor en la zona del torso.
*¡CRACK!*
Un crujido se escuchó.
Al bajar su cabeza, se dio cuenta de que ese era su fin.
Bell había clavado la daga Hestia en la piedra mágica del monstruo y esta comenzaba a agrietarse.
En un pobre intento de al menos dañarlo, el minotauro le lanzó un golpe pero justo antes de contactar con él... la piedra mágica se rompió por completo.
*¡CLASH!*
Solo pedazos de la misma y un humo que los monstruos dejaban detrás de sí fue lo único que quedó de aquel contrincante.
Eso y... un cuerno de minotauro.
-¿Están bien? Creo que ese era el último-Preguntó Bell a ambas chicas.
Las dos asintieron.
-Lamento traerte tan pronto al calabozo, Haruhime. Entiendo que sea difícil adaptarse viendo que nunca habías entrado propiamente como aventurera-Dijo el peliblanco a la renard.
-No pasa nada Bell-Sama, deseo ayudar en lo que sea necesario, además, sé que si llego a tener algún problema, ustedes me ayudarán-Dijo Haruhime, sonriendo con tranquilidad hacia el joven.
-Bien, bien, tenemos que regresar, el día de hoy entramos con el objetivo de encontrarle a Haruhime un rol en el equipo, creo que estamos de acuerdo en que sería más como nuestro apoyo a la distancia ¿No es verdad?-Expresó el herrero, acercándose a sus compañeros.
-Perdón por no poder luchar directamente, Welf-Sama-Se inclinó a manera de disculpa.
-No pasa nada, ningún puesto es más importante que el otro, todos nos complementamos ¿No es así?-Dijo el herrero, tratando de dejar de lado el asunto.
-¡Tengo todas las piedras mágicas!-Avisó Lili, corriendo hacia ellos.
-¡Bien! Podemos regresar, yo quería ir con Takemikazuchi-Sama para ver a Ouka y Chigusa, Haruhime ¿Me acompañas?-Sugirió Mikoto a su amiga.
-¡Sí!-Respondió ella con emoción.
-Lili también tiene unos asuntos que atender-Informó la hobbit.
-¿Eh? Veo que todos tienen planes, está bien, salgamos pronto de aquí para que cada quien vaya a donde desea-Comentó Bell, riéndose un poco.
-Sí, incluso yo tengo cosas que hacer, hay algunos asuntos que debo atender con Tsubaki y Hefesto-Al parecer también Welf estaba ocupado, aunque al nombrar a la enana estaba claro que era por trabajo.
-Entonces volvamos-Dijo Bell, haciendo que su familia se movilizara y comenzaran a subir.
Mientras recorrían los pisos y mataban a los monstruos con los que su cruzaban, Welf notó que su peliblanco amigo se encontraba un tanto distraído.
Cuando llegaron a una zona del calabozo en la que no habían muchos monstruos, este se acercó a él.
-Oye Bell-Lo nombró.
-¿Uh? ¿Sucede algo, Welf?-Preguntó.
-Dime la verdad ¿Por qué estás aquí y a la vez no?-Lanzó la pregunta.
Bell ladeó la cabeza sin comprender lo que el herrero dijo.
-O sea, que te ves distraído, como si tu cuerpo estuviera en el calabozo pero no tu mente ¿Pasó algo?-Explicó Welf.
-Ahhhh ya veo, ammm e-estoy bien, no pasa nada-Intentó excusarse el chico aunque todos en su familia sabían que una de sus peores habilidades era la de mentir.
Welf no le creyó e insistió hasta que a Bell no le quedó otra opción más que hablar.
-S-Son dos cosas... c-creo que comenzaré con la que sucedió primero-Rindiéndoselo a la presión, iba a relatar lo sucedido con cierta diosa de cabello color plateado.
Mientras asesinaban monstruos codo a codo, ignorando hasta cierto punto a las otras tres chicas de su familia, Bell le contó lo acontecido en su cita con Freya y como esta terminó.
-Estás bromeando ¡¿Te besó?!-Le preguntó Welf sin concebir aquello.
-Habla en voz baja-Pidió Bell casi susurrándolo.
Gracias a todos los dioses ni Haruhime, Mikoto y Lili lo escucharon.
-Perdón, perdón, pero ¿Cómo quieres que lo tome? Prácticamente dos mujeres se te declararon, ambas que tú mismo dijiste que posiblemente amas igual, así que la ruta harem se te presentó-Respondió el pelirrojo.
-S-Sí, así parece, a-aunque aún está el problema de que ambas acepten...-El joven recordó la condicionante que le carcomía la cabeza.
-Eso es verdad, sin embargo, no siento que eso sea lo que más te está preocupando ¿Cierto?-Cuestionó el herrero.
Bell suspiró pesadamente, Welf lo leía como un libro abierto.
-V-Verás...-Fue ahí donde le contó sobre cierta chica que fungía como asistente de Freya, con la cual había estado conviviendo cada vez que iba a visitar a dicha diosa.
-Ya veo pero ¿Qué tiene eso que ver con tus preocupaciones?-Preguntó a Welf al no saber como ambas cosas se relacionaban.
Con la cara semejante a un tomate, casi obligando a su ser a hablar, contó lo que sucedió en la noche, específicamente, en sus sueños.
Habló sobre una tercera mujer que se hacía presente en el mismo y la forma en la que se sintió al verla y rememorar los momentos que pasaron juntos, sobra decir que era Helun.
Welf se mantuvo en silencio, sorprendido por lo que le contó.
Suspiró.
-No adornes con palabras de más lo que soñaste, di las cosas como son-Pidió el herrero.
-¿Uh?-Salió de los labios del chico.
-Crees amarla también, solo que no te habías percatado antes y no lo haz comprobado como lo hiciste con Tiona y Freya-Explicó el pelirrojo.
Ante lo directo que había sido, Bell asintió.
-Y quieres sacarte de dudas-Continuó.
El peliblanco volvió a asentir.
-Ya veo... tú no sales de una porque te metes en otra-Susurró Welf, frotando sus ojos.
-P-Perdón-Se disculpó Bell.
-No creo que debas disculparte conmigo, en fin, haz lo que creas correcto, si en verdad crees que pueden surgir sentimientos como amor hacia ella... no dudes, si estás dispuesto a aceptar lo que viene a raíz de eso, sabiendo que aún no sabes si Tiona y Freya aceptarán compartirte, hazlo, al final del día, es tu felicidad la que también está en juego y el que no arriesga no gana-Comentó el herrero, revolviéndole el cabello a su hermanito.
-Entonces debo...-Antes de llegar a su resolución, fue interrumpido.
-¡Bell-Dono, Lili-Dono, Welf-Dono, nos vemos después!-Dijo Mikoto, despidiéndose de los tres mientras se alejaba con Haruhime.
-¡Adiós!-Los antes mencionado agitaron sus manos a la distancia.
Lili fue la siguiente en irse.
Welf y Bell caminaban por las calles de Orario, este último iría a su sede ya que no tenía nada que hacer ese día y Tiona tenía guardia en el distrito del placer, o en lo que quedaba del mismo.
Más pronto que tarde, Welf igual tomó un camino diferente, dejando a Bell solo.
"Quiero invitar a Tiona a una cita en el calabozo, dicen que en Rivira h-hay un platillo para p-p-parejas..." pensó, colorándose como un tomate.
Sumergido en sus pensamientos y sin mirar el rumbo que tomaba, una voz lo llamó.
-¿Bell?-Dijo aquella voz femenina.
El chico miró a todos lados con la esperanza de toparse con quien lo había nombrado.
-¡A-Aquí Bell!-Dijo nuevamente aquella chica, haciendo que esta vez el peliblanco diera con ella.
Cuando lo hizo...
Sus ojos se abrieron totalmente.
-¿Syr...?-Preguntó al ver la silueta de aquella mujer de "La señora de la abundancia".
-¿Uh? ¿Syr?-La peliplateada ladeó su cabeza con curiosidad.
Bell frotó sus ojos, tal vez estos le estaban haciendo una mala jugada.
Cuando los abrió nuevamente, se dio cuenta de quien era realmente.
-¿H-Helun...?-
-Sí, soy yo, me ofende que no me reconocieras de primeras-Dijo Helun, sintiéndose insultada.
-¿Cómo se supone que lo haría? Tu ropa es d-diferente a la habitual-Expresó el chico, un tanto nervioso.
Helun, llevaba un vestido blanco y delgado, un gorro color beige y una caja de bentos, igual a la que Syr le entregaba cada día.
-¿Y-Y c-cómo me veo? N-No tiendo a vestir así, s-si dices que me veo diferente es porque me veo extraña ¿No es así?-Preguntó la peliplateada, ondeando su vestido y con sus mejillas completamente rojas, nerviosa por saber la respuesta de Bell.
-Todo lo contrario, luces... hermosa-Respondió el joven peliblanco sin pizca de duda en sus palabras.
El corazón de Helun saltó de alegría ante ello.
Logró contender su emoción al tapar su rostro con sus manos.
Mientras tanto, Bell recordó su sueño y se convirtió en un manojo de nervios otra vez.
-¡L-Lo lamento! No debí ser tan directo ¡Perdón!-Se disculpó con mucha intensidad.
-¡N-No tienes por qué disculparte! M-Me hizo feliz que pienses que me veo hermosa...-Interrumpió la chica las palabras de su amado.
-Y-Ya v-veo... e-en fin... c-creo que tienes cosas que hacer así que n-no te quito más tu tiempo, adiós-Dijo Bell con el corazón latiendo a una velocidad alarmante.
Recordar que posiblemente igual la ama hizo que quisiera huir.
"¿Por qué me voy? Esta es la oportunidad perfecta" se preguntó pero sus piernas no respondían.
-¡E-Espera!-Dijo a Helun, tomando la mano del chico para frenarlo.
-¿Uh?-Esto pareció sacarlo de sus dudas y calmarlo.
-I-Iré a un lugar en la calle dédalo y quería saber si tú...-Comenzó a decir su propuesta.
-S-Si te gustaría... acompañarme como u-una c-cita...-Finalizó, ruborizándose hasta las orejas.
-¿C-Cómo una cita, dices?-Preguntó el peliblanco, con el fin de confirmar que escuchó bien.
-S-Sí... q-quisiera t-tener una cita contigo... Bell-Reafirmó la peliplateada.
La calma que el contacto de su mano con la de ella hizo que no se pusiera nervioso.
-Ya veo... entonces... aceptó gustoso salir en una cita contigo, Helun-Dio su respuesta, mostrando esa sonrisa que alegraba el corazón de las chicas que se hallaban enamoradas de él.
La chica, aún sosteniendo la mano de Bell, pensó lo siguiente:
"Es mi turno... no desaprovecharé mi oportunidad... quiero estar contigo".
Al mismo tiempo, su felicidad se vio representada con una sonrisa, igual a la que el joven le había mostrado hace unos instantes.
Esa sonrisa que ella sacaba a relucir...
Cuando estaba con él...
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La oportunidad de Helun llegó y... ¡Lanzará todas sus armas para conquistar al conejo!.
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