En el capítulo anterior.

-¡Bien! Teniendo en cuenta esto... ¡Manos a la obra!-Hermes se puso de pie y golpeó la mesa, con la confianza rebosando de su cuerpo.

-¡Sí! ¡Estamos listos!-Gritaron al unísono los presentes.

El dios miró a la pieza más importante en este tablero de ajedrez.

"Espero que en verdad estés listo, Bell... no será nada sencillo y probablemente Freya me mate pero... el héroe debe renacer de las cenizas...".

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En el capítulo actual.

La noche había caído en orario.

Las luces de las lámparas mágicas alumbraban la ciudad de forma tenue y ni se diga en los callejones dentro de la misma, los cuales se hallaban abandonados de todo rastro de señal.

¿A qué se debía esto? Simple... la familia Loki comenzaría la cacería de aquellos monstruos que irrumpieron en la superficie hace tan solo unos días.

Los denominados Xenos yacían escondidos en alguna parte de Orario, por lo que, para evitar poner en riesgo la vida de civiles, se desplazó a los ciudadanos hacia el centro de la ciudad a cercanías del gremio.

Hablando de los miembros del mismo gremio, cabe recalcar que incluso los asesores se encargaron de dicha tarea.

Un silencio sepulcral en el que únicamente se percibía el sonido del viento pasar mientras el polvo y la basura se levantaba con su andar inundó a Orario.

Dos bandos.

Humanos contra monstruos.

O... ¿Humanos contra monstruos y otros humanos?.

-Bien. Ya saben lo que deben hacer, impidan que cualquier monstruo llegue a escaparse, no hay cabida para los errores, no de nuevo-Declaró Finn siendo rodeado por la mayoría de los miembros de su familia disponibles.

Apuntó en su mapa extendido en la mesa las posiciones en las que la vigilancia se extendería.

Desde la calle dédalo hasta las murallas.

Desde Babel mismo hasta el distrito del placer.

Nada se les podría ir.

-¿Te sientes bien, Aiz?-Preguntó Riveria con preocupación a la "Princesa de la espada" la cual mantenía un rostro difícil de descifrar.

-Tengo que matar a los monstruos... eso es todo-Respondió con un tono frío y distante mientras el agarre del mango de su espada temblaba.

-Aiz...-Susurró la elfo. Sin embargo, esta la ignoró y se apresuró a llegar al puesto que le correspondía.

Riveria cerró sus ojos y frunció el ceño.

-La que peor salió parada ese día por lo sucedido fue Aiz. No físicamente hablando ya que solo recibió daño en el hombro... pero mentalmente...-Dijo en voz baja, apretando su bastón.

A la distancia la observaban tres chicas.

Tiona, Lefiya y Tione.

-Me duele ver a la señorita Aiz así-Las orejas de la pelinaranja decayeron, demostrando la realidad de su sentir.

-¿Tú también te encuentras bien, Tiona?-Le preguntó la mayor de las hermanas amazonas a la menor de ellas.

-Sí. Es nuestra responsabilidad encargarnos de esos monstruos ¿No es así? No tengo problemas en hacerlo-Respondió con su tono animado de siempre aunque claramente mentía.

Tione suspiró y se alejó de ese par.

-¿Estás lista?-Preguntó Tiona a Lefiya.

-Sí... siento que estoy traicionando a mi familia, no obstante... es lo mejor-Respondió la elfo al mismo tiempo que sacaba de uno de sus bolsillos una esfera del tamaño de una canica.

-Yo también me siento así... ¡Pero Argonauta-Kun me necesita!-Respondió la amazona con una dulce sonrisa llena de decisión y falta de dudas.

-En serio... No entiendo qué le ves a ese humano ¿Tan lejos llegarías por él?-Preguntó Lefiya con cierta confusión.

-Iría hasta el fin del mundo por él. Al fin y al cabo... lo amo-Contestó Tiona sonrojándose ligeramente por aquella declaración.

La pelinaranja negó con su cabeza y dio media vuelta.

-A nuestros puestos-Agregó.

Desde la perspectiva de Aiz.

Ella caminaba por los callejones de la calle dédalo en busca de alguna anormalidad.

Sus pensamientos divagaban con revuelo sin control alguno.

-Bell... ¿Por qué lo hiciste...?-Susurró con la voz quebradiza, apunto de llorar.

A sus recuerdos regresaron las imágenes de ese día.

Él... protegiendo a una vouivre.

No era tan tonta como para creer que el adorable y amable conejo lo hizo solamente por dinero o algo parecido.

No...

Había algo más.

El rostro inyectado en miedo que mostró cuando ella y su familia llegaron a escena no era algo normal...

¿Por qué Bell sentiría miedo al verlos?.

¿Por qué incluso dañaría a otros aventureros con tal de evitar que estos la tocaran?.

La mente de Aiz se tambaleaba al igual que su cordura.

Dentro de su corazón deseaba una explicación por parte del responsable de tanto dolor.

No obstante... algo dentro de ella le impedía acercársele.

¿Odio...?.

¿Decepción...?.

¿Miedo...?.

No existía forma de saber si uno de esos sentires inundarían su ser al oír una respuesta indeseada.

O tal vez todos.

Por el momento se concentraba en su misión.

Vigilar a Bell por si hace algún movimiento extraño esa noche.

Saltó con gran altura hasta tocar con sus pies el techo de una de las casas.

Corrió a gran velocidad con una máscara imperturbable en su cara.

No demostraría debilidad.

Los monstruos son malo...

No importa la razón por la que Bell los protegió.

Él está equivocado.

Y ella lo salvará de las garras de esa niña.

-Espérame Bell... te mostraré el daño que un monstruo puede hacerle a las personas inocentes... así podrás volver a ser el de siempre...-Una retorcida sonrisa se dibujó en sus labios.

Dos perspectivas.

Dos puntos de vista.

Una muchacha que odia a los monstruos.

Y un joven que desea ser el héroe de los inocentes.

Para desgracia de ambos.

Los Xenos eran ambos.

Monstruos e inocentes.

¿Quién está en lo correcto? Eso ya no importa.

Lo único importante ahora es proteger lo que ambos creen importante, así deban luchar entre ellos por sobreponerse al otro.

Perspectiva de Bell y Hermes

-¿Estás listo Bell?-Le preguntó Hermes al peliblanco.

-Sí Hermes-Sama. Es algo de lo que no puedo huir, agradezco que se preocupe tanto por mi-Respondió Bell mientras se equipaba con el casco de hades y enfundaba sus dagas en su cinturón.

-No será fácil, lo sabes ¿Verdad? Te sigues metiendo en problemas y en batallas que no te corresponden. Sin embargo... Esa es la clase de héroe al que aspiras convertirte ¿No es así?-Preguntó el dios de cabellos naranjas sonriendo literalmente.

-Sí... sigo metiendo en problemas a mi familia pero... sé qué hay gente que me apoya a pesar de ser un amuleto de la mala suerte y un imán de problemas-Se rió por esto último aunque a su cabeza llegaron los rostros de todos los miembros de su familia y allegados. Sin olvidar claro a 3 chicas en específico.

"Muchas gracias por tus palabras, Syr... prometo cumplir tu deseo... no dejaré de correr... iré adelante afrontando las consecuencias" Se dijo a sí mismo con decisión.

-Te toca la parte más difícil mi pequeño Bell, espero que no te cause tantos problemas-Suspiró Hermes y le dio la espalda, alejándose junto con Asfi.

-No se preocupe Hermes-Sama, confío en que Tiona y Lefiya se encargarán de la señorita Aiz-Dijo el muchacho sin preocupación alguna.

A lo lejos, Hermes dio su respuesta sin ser escuchado.

-No me estoy refiriendo a la "Princesa de la espada..."-

Un escalofrío recorrió la espalda del Dios al igual que la del joven.

Un peligroso desarrollo y desenlace se aproximaba.

Perspectiva de la Familia Hestia.

-Es terrorífico ver tan solas las calles de Orario...-Opinó Lili.

-Ya sé... he de admitir que tienes razón Lilicuajo pero eso nos beneficia, tenemos más margen de maniobra-Respondió Welf.

-Wiene debe estar con Belluchi. Me pregunto si conseguiremos verlos del otro lado...-Lyd se hallaba preocupado porque ni él estaba seguro de llegar a salvo a Knoss.

-Ten un poco de fe, es Bell de quien estamos hablando-Ray le contestó al Lizzard.

-Sí. Sé que es Belluchi de quien hablamos y sinceramente no es como si el sigilo sea su fuerte-Una gotita de sudor bajó del lagarto.

Curioso sabiendo que los reptiles no sudan pero aquí interesa poco la realidad de la biología de aquellos seres, al fin y al cabo, tampoco es como si hablar sea una característica normal.

-Shh. Alguien se acerca-Mikoto los silenció al escuchar algunos pasos a lo lejos.

Pasos pesados.

-Tiene que ser una broma... de todos los miembros de la familia Loki a los que pudimos toparnos... nos encontramos con él...-La voz de Welf tembló.

Del callejón un hombre robusto, con una larga barba y un hacha se reveló ante todos.

-Gareth Landrock o... "Elgarm"-El nombre y apodo de tal aventurero fue dicho con un miedo mayúsculo por parte de Lili.

-Es el que frenó a Asterius antes de que ese hombre llegara-Lyd se refería a Ottar cuando decía "Ese hombre".

"Jaja... Bell... espero que la tengas más fácil por allá" Fue el pensamiento del pelirrojo.

-¡VAN A SALIR O VOY POR USTEDES!-Un estruendoso grito los puso en estado de alerta.

Toda vellosidad en sus cuerpos se erizó de la sorpresa.

-¡QUE NO PUEDA VERLOS NO SIGNIFICA QUE NO SÉ QUE ESTÁN AQUÍ!-Volvió a hablar con intensidad.

-Tenemos que luchar... no hay de otra-Mikoto tragó saliva.

-Ya saben lo que tenemos que hacer. No matar, inmovilizar-La hobbit les recordó el plan.

-¡Ni queriendo matarlo podríamos Lilicuajo!-Susurró con enojo el herrero de la familia Hestia.

El enano caminó adelante, acercándose peligrosamente a su posición.

-Hummm de acuerdo... comenzaré-Dijo mientras levantaba su hacha por encima de su cabeza.

-Debe estar bromeando... ¿No tienen la orden de evitar destrozos?-Lili tembló.

-Evitarlos de no ser necesarios... ¡A SUS PUESTOS!-Gritó Welf y todos se separaron rápidamente.

Gareth dejó caer el filo de su arma al suelo y...

*¡PUUUUUUUUUUM¡*

El suelo se agrietó y dicha fractura se prologó hasta llegar al edificio donde Xenos y miembros de la familia Hestia se quitaron.

*¡BOM!*

El edificio se derrumbó en un abrir y cerrar de ojos.

-¡Ahora Ray!-Lyd lanzó la señal para su compañera Siren.

De la nada la chica saltó del techo donde se escondía y extendió sus grandes alas.

-¡TE TENGO!-El enano se preparó para el ataque o, en su defecto, bajarla a la fuerza de los cielos.

Ray abrió su boca y un canto suave salió de la misma.

-¡Soy inmune a ese truco barato, Siren!-Le avisó el enano apuntando su hacha a ella.

Sin embargo, un ataque llegó de la nada a él.

*¡CLANCK!*

El metal de una espada golpeó con su arma.

Cuando quiso contraatacar únicamente cortó el aire.

-¿De dónde...?-Se preguntó hasta que sintió cierto frío en las piernas.

Su cuerpo estaba siendo congelado.

-Pero qué demonios...-Se quejó mientras el hielo se prolongaba por todo su cuerpo.

De un momento a otro se convirtió en un témpano de hielo impidiendo cualquier clase de movimiento.

-No creí que funcionaría...-Susurró Welf con su espada mágica en las manos.

-Casi me alcanza ese hachazo-Comunicó Lyd al ver como un hilo de sangre se escurría desde su abdomen.

-Unos centímetros más y morías-Le respondió Ray al aterrizar a su costado.

-Bien, tenemos que conti...-Antes de que Lili indicara el camino a tomar, un crujido los interrumpió.

*Crack*

El hielo se rompió en uno de sus costados.

-Ni 10 segundos...-Mikoto expresó.

-¡TODOS ARRIBA AHORA!-Gritó Welf, jalando a la pequeña soporte.

*Crack*

*Crack*

*Crack*

Se quebraba pedazo a pedazo a una alarmante velocidad.

*¡BOM!*

Grandes trozos de hielo salieron disparados a diferentes direcciones.

Gareth se liberó.

-¡¿QUÉ PASA?! ¡¿ACASO NO PUEDEN LUCHAR CONTRA UN VIEJO COMO YO?!-Gritó Gareth con enojo. Ser congelado de esa forma le recordaba a cuando Riveria lo hacía cada vez que él la molestaba o le decía vieja.

-¡CLARO QUE NO PODEMOS ENANO IDIOTA!-Gritaron los presentes con frustración. Aquella declaración era realmente tonta. ¿Cómo carajos derrotarían a un nivel 6 que es de los más fuertes de Orario?.

De la nada y ante la sorpresa de todos, un par de invitados llegaron tanto de arriba como de abajo del suelo.

*¡PUM!*

El suelo se rompió y grandes monstruos con apariencia de vegetal salieron del mismo.

Mientras que desde arriba una mujer con parche y una espada caía a un costado de donde la familia Hestia se escondía.

-¿Tsubaki? ¿Por qué...?-Antes de preguntarle a la enana el motivo de su apoyo, esta la Interrumpió.

-Estaba claro que Hefesto-Sama no los dejaría a su suerte-Contestó con una sonrisa.

Demás miembros de la familia de dicha Diosa rodearon a Gareth.

-Oigan... ¿Y esas violas?-Preguntó Lyd.

Sus cuerpos se tensaron al ver al enano en problemas.

Un centenar de monstruos rodearon al ejecutivo de la familia Loki quien las mataba con el balanceo de su hacha.

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

Un charco de líquido verde y viscoso caía al suelo.

-¡AHORA EVILUS! ¡DEBE SER UN MALDITO CHISTE!-El enano estaba enojado.

-Tenemos que aprovechar esta oportunidad...-Lili pensó rápido.

-Evilus... demonios... incluso ellos buscan la llave a Knoss-Ray lucía preocupada.

-Debemos ayudarlo-Lyd declaró.

-¿Qué? No, ni de chiste ¡Es la oportunidad que buscábamos!-Les gritó la pequeña soporte.

-Si queremos que los humanos confíen en nosotros, debemos darles razones para que lo hagan-Justificó el Lizzard.

-¡Solo complican esto!-Recriminó la hobbit.

-Lo lamentamos-Contestaron Ray, Lyd y los demás Xenos, lanzándose al combate.

-Supongo que tenemos que hacer lo mismo-Welf, Mikoto y Tsubaki bajaron a pelear.

-Lili está rodeada de tontos impulsivos...-Se quejó la susodicha con la mirada perdida.

Gareth luchaba con fiereza, despedazando a cada viola que se cruzara en su campo de visión.

"Maldita sea... a mala hora viene Evilus... si se apoderan de Knoss entonces ellos..." El enano pensaba en alguna forma de comunicarle a su familia el embrollo en el que se vio envuelto, sin embargo, primero debía detener a esas cosas.

-¡Cuidado!-Gritó una voz detrás suyo.

*¡SLASH!*

Una de las violas que se acercaron a él fue rebanada.

-¿Qué...?-Quedó estático.

-Podemos postergar nuestra batalla para después... ahora debemos impedir que Evilus le haga daño a Orario... ¿No es así?-Lyd habló de nuevo con una sonrisa al mismo tiempo que, con sus armas, acababa con los mismos trucos vegetal.

-Hablaste... ¡JAJAJAJAJA! ¡ESTE VIEJO PENSÓ QUE LO VIO TODO EN ESTA VIDA!-Se rió con júbilo.

*¡SLASH!*

-¡Sígueme el ritmo lagartija!-Gareth aceptó la ayuda sin rechistar y se pusieron espalda con espalda para cubrir cualquier flanco de ataque.

-¡Eso mismo digo!-El Lizzard rebanó el tal de una viola al dar su respuesta.

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

Mientras tanto, el resto de ellos reducía los daños al impedir que se aglomeraran en mayor cantidad.

-¡Congélenlas y destrúyanlas tan pronto queden inmovilizadas!-Ordenó Tsubaki blandiendo su espada mágica de donde una helada ventisca se disparó a las plantas asesinas.

-¡Voy!-Respondieron Gareth y Lyd.

Welf hizo lo propio con su espada mágica de fuego con la que levantó un muro de llamas alrededor del lugar de origen de las violas.

Y así una batalla en contra de un rival inesperado dio inicio.

Quienes se suponen que eran enemigos se aliaron ante este objetivo en común.

Perspectiva de Finn.

-¿Qué sucede...? ¿Por qué no nos hemos topado con ninguno?-La frustración en el pequeño hobbit se acrecentaba.

-Finn, tranquilízate, deben esperar a que nos distraigamos para salir. Están esperando su oportunidad-Loki, despreocupada, le dijo al capitán de su familia.

-Es que no tiene sentido... Es como si supieran a dónde ir... como si pudiese comunicarse entre ellos y un guía les indicará cada camino-Finn sentía un ardor en el dedo pulgar producto de su sexto sentido.

*¡BOOOOOOOOOOOOOM!*

Una explosión a varios metros lejos de su posición despertó su atención.

-El primer movimiento...-Susurró.

-¡Tione! ¡Ven conmigo!-Dijo Finn a la amazona mientras se equipaba con su lanza.

-¡Sí capitán!-Respondió Tione sin rechistar y corriendo detrás del hobbit.

Loki se quedó sola viendo el mapa de Orario.

-Fufufu... no me engañas camarona... sabía que no solo hay aire en tu cabeza...-Loki sonrió espeluznantemente.

-¡Ataque de Evilus! ¡Ataque de Evilus! ¡Todo civil debe correr a refugiarse!-Gritaron desde los altavoces del gremio.

La diosa pelirroja abrió sus ojos.

-Ese maldito Thanatos... Igual Enyo... deben planear robar la llave...-Frunció su ceño con frustración.

-Me pregunto qué papel estás desempeñando, muchacho-Dijo mientras metía las manos en los bolsillos y se retiraba.

Claramente se refería a aquel chico que a pasos agigantados ha estado influyendo dentro de sus hijos.

Perspectiva de Bell, en la calle dédalo.

-¡Vamos Wiene, tenemos que llegar rápido!-Dijo Bell a la pequeña vouivre mientras este corría con ella en sus brazos.

El casco de hades impedía que alguien siquiera pudiese verlos, desgraciadamente... no funcionaba en aventureros con los sentidos tan agudos como los de un nivel 6.

Por lo que no huían simplemente por la prisa de ocultarse, lo hacían porque cierto chica de cabellera dorada les pisaba los talones a una velocidad vertiginosa.

"Señorita Aiz... si Tiona y Lefiya no llegan pronto tendré que luchar con ella. Eso no puede resultar bien en lo absoluto..." Pensó el peliblanco con desesperación y respiración agitada.

Estaba concentrado en su meta, tanto que una alerta no fue escuchada.

-¡Ataque de Evilus! ¡Ataque de Evilus! ¡Todo civil debe correr a refugiarse!-

Sin haberle prestado atención, continuaba su carrera, tal parece que tampoco le interesó a la "Princesa de la espada" quien no frenó su avance.

"Tienes a esa vouivre... Lo sabía... te están engañando... yo te salvaré..." La mente de Aiz poco a poco se retorcía más por imaginarse cosas que no eran.

Ella detendría a Bell y asesinaría a aquella monstruo que aterrorizó a las personas.

-No importa si tienes apariencia de una niña... ¡ERES UN MONSTRUO!-Gritó con furia, acelerando.

-Wiene... este es el plan... llegaremos a la reja y tú te irás con el Oculus, no importa lo que escuches, huye sin mirar atrás-Le dio las instrucciones a la pequeña, entregándole aquel artefacto esférico color esmeralda.

-Desde aquí Kami-Sama te guiará, no lo pierdas. Al llegar, Ray, Lyd y los demás se encargarán-La respiración del chico se agitaba con el pasar de los segundos, cosa que le impedía hablar con claridad.

-Sí... prométeme que estarás bien-Wiene le pidió por el miedo de que él saliese herido nuevamente y que ella fuese la responsable.

-Lo prometo-Le respondió con una sonrisa cansada.

Él agudizaba sus sentidos con el objetivo de localizar el sitio por el cual Aiz podría interceptarlo, tenía que despistarla.

Se metió en un mar de callejones y pasadizos en un intento de despistarla.

Salió de la nada y vio un puente que conectaba con la entrada a Knoss que buscaba.

Corrió a ella y abrió rápidamente.

-Llegamos-Dijo con alivio, bajando a Wiene.

Sin embargo...

Algo cayó detrás de ambos.

-Aiz... no tienes por qué hacer esto-Decía Bell, cubriendo a la pequeña.

Aiz miró fijamente a Wiene y entendió de lo que Bell hablaba desde el principio, sobre como la vouivre era diferente a cualquier monstruo que ella haya visto.

-Ahora entiendo...-Fue el comentario que ella dijo.

-Aiz, ella es...-Bell trató de hablar pero fue interrumpido.

-Mi respuesta no cambia-Dijo Aiz, sacando su espada y apuntándola hacia ambos.

-Si hacen llorar a alguien, mataré a todos los monstruos-Dijo Aiz, quien estaba enfrente de Bell, apuntando su estoque hacia su dirección.

Bell cubría detrás de sí a Wiene, el plan para regresarlos a Knoss había llegado a su punto crítico.

Ante esas palabras, Bell solo frunció el ceño, se sentía impotente, él no deseaba pelear con Aiz, él no deseaba tener que llegar hasta tal extremo.

-¿Por qué?-

-¿Por qué?-

-¡¿POR QUÉ?!-Gritaba Bell sin entender la furia desenfrenada de la princesa de la espada, la cual atacó con la intención de dañar a Wiene.

*¡CLANG!*

La espada de Aiz y las dagas de Bell chocaban con fuerza, levantando una gran cantidad de chispas alrededor de ellas.

-¡Escucha! ¡Los Xenos...!-El joven trataba de razonar con ella pero nada parecía funcionar.

-¡NO ES NECESARIO!-Le gritó la pelidorada, mientras ambos forcejeaban hasta que uno de ellos cediera.

-¿Dirías lo mismo si la vouivre volviera a perder el control?-Le preguntó Aiz.

-Yo no puedo-Agregó.

Bell sentía como esas palabras estaban llenas de odio y deseos ocultos.

-Ughhh ¡AHHHHH!-Gritó el chico, levantando con fuerza sus brazos y haciendo así retroceder a la princesa.

Ante tal fuerza, ella se sorprendió, se suponía que él era un nivel 3 y ella una nivel 6, no se suponía que Bell tuviera la fuerza suficiente para siquiera lograr frenarla o percibir un ataque suyo.

-¡Maldita sea!-Gritó Bell mientras sentía como su corazón se presionaba con fuerza, como se mencionó antes, él no deseaba llegar a tales extremos, no obstante, la situación llegó a este punto de no retorno.

Corriendo para acortar la distancia entre los dos, el peliblanco inició una gran serie de ataques hacia ella, los cuales eran bloqueado a pesar de que en ellos estaban infundida toda su fuerza.

*¡Clang!*

*¡Crash!*

*¡Clang!*

El metal volvía a chocar y el sonido de esta acción resonaba en el callejón y sus proximidades donde la batalla se estaba desarrollando.

Wiene miraba fijamente lo que sucedía sin saber qué hacer o como ayudar a Bell.

Aiz saltó hacia atrás para alejarse de Bell y así poder contraatacar, en combate cuerpo a cuerpo cercano el joven tenía la ventaja.

Tomaron una pausa, el muchacho se veía agotado y su respiración se dificultaba tras cada ataque.

Ella comprendió que su rival en este momento se había fortalecido desde la última vez que se vieron las caras.

"Ya no puedo reprimirme" se dijo a sí misma, volviendo a realizar la ráfaga de ataques.

La espada pasaba cada vez más cerca del cuerpo de Bell, ya era más difícil esquivar los ataques hacia su dirección.

A duras penas conseguía bloquear los tajos y cortes de Aiz, cada vez que lo hacía, por la fuerza ejercida en ellos, un fuerte dolor en los huesos del chico se presentaba al no poder absorber completamente los golpes.

De un momento a otro, fue tirado al piso.

-¡FIREBOLT!-Gritó Bell para activar su magia y lanzar el rayo de fuego.

Grande fue la sorpresa de la pelidorada cuando la llama se curveó antes de llegar hacia ella.

Al parecer, darle directamente no era el objetivo.

*¡PUUUUUM!*

Una fuerte explosión resonó y cuando Aiz levantó la mirada vio como grandes cantidades de escombros caían hacia su posición.

*¡CRASH!*

Esto le dió el tiempo suficiente para hacer que Wiene escapara.

Cerrando la pequeña reja que había para entrar al pasadizo.

-Continúa por este camino-Fue lo que dijo el chico.

-¿Y tú, Bell?-Le preguntó la vouivre, preocupada por él.

-Yo me quedaré aquí-Contestó.

-¿Por qué?-Insistió con otra pregunta de manera agitada.

-Quiero hablar con Aiz y sé que vendrá-Fue la única respuesta que Bell le dió.

-Bell...-Dijo Wiene ante ello.

-Prometí que estaría bien, no te preocupes-Respondió Bell intentando calmarla.

Wiene asintió y se alejó.

Bell solo la veía a aquel sitio sin voltear ni interesarle que Aiz ya se encontraba detrás suyo.

-Apártate-Dijo Aiz con un rostro aún más serio que el normal.

-No, no lo haré-Fue al respuesta que recibió.

Ella suspiró, cerró los ojos para después llenar su mirada con completa decisión.

Bell sabía que la pelea ya no se podía evitar, por lo que apretó fuertemente el mango de sus dagas, listo para lo que sucediera.

"Es un buen momento para que vengan..." Rogaba por la presencia de Tiona y Lefiya.

Aiz volvió a extender su espada hasta que la punta señalara su objetivo.

-Yo deseo ser un héroe... y si tengo que luchar contra ti para salvar a los inocentes entonces que así sea...-Declaró sin desconcentrarse.

Esto enojó en mayor medida a la pelidorada.

-Intenté arreglarlo por las buenas... Yo te salvaré... Así tenga que lastimarte para lograrlo-El agarre de Aiz flaqueaba.

*¡PUM!*

A una velocidad imposible de ver con el ojo humano, se impulsó con la intención de atacar a Bell.

Él simplemente agudizó su vista.

No por nada la velocidad es su mejor atributo.

Sin embargo... no esperaba que el odio de Aiz fuera tanto que la orillara a pronunciar las siguientes palabras.

-¡TEMPESTAD! ¡ARIEL!-Un viento color esmeralda cubrió su cuerpo totalmente y se posicionó debajo de la nariz del peliblanco sin que este pudiese reaccionar.

"¡DEMONIOS!" Se quejó intentando dar un paso atrás.

*!CLANG!*

Un choque de armas.

Metal contra metal.

Fuerza bruta vs fuerza bruta.

Resonó en Orario.

Polvo se levantó por la onda expansiva.

Bell, quien cerró sus ojos, los abría lentamente.

-¡Perdón por llegar tarde Argonauta-Kun! ¡Tuvimos unos problemas con Evilus!-Avisó Tiona, deteniendo el estoque de Aiz con su Urga.

-¿Tiona...? ¿Por qué...?-Antes de siquiera cuestionarse la presencia de su compañera, un presentimiento vino a ella.

-¡ARCS RAY!-Rayos mágicos fueron disparados desde arriba de los tres.

*¡BOM!*

*¡BOM!*

*¡BOM!*

*¡BOM!*

*¡BOM!*

-Lefiya...-Era claro de quien se trataba.

Nadie más que ella poseía dicho hechizo.

-Justo a tiempo-Una dulce risita provino de Tiona.

-Hubiera preferido que vinieran unos segundos antes pero no me quejaré-Respondió Bell.

-¡Los héroes siempre llegan al último!-Infló su pecho la amazona. Tal parece que se enorgullecía de su retardo.

-Bell, continúa. Nosotras nos encargaremos-Tiona le guiñó el ojo y le levantó el pulgar.

-¡Sí!-Contestó, corriendo lejos de allá.

-¿Por qué...? También ustedes ayudarán a esos monstruos...-La cordura de Aiz se rompía gracias a todas las sorpresas y sentimientos encontrados con los que se ha enfrentado en una sola noche.

-Esto tiene que parar Aiz. No dejes que tu llama oscura te controle-Gritó la amazona, intentando razonar.

-¡Señorita Aiz! ¡Aunque odie admitirlo ellos tienen razón!-Lefiya hizo lo propio.

-¡DEJEN DE DECIR TONTERÍAS!-Les reclamó Aiz.

-Ellos lastiman a la gente...-

-Sus garras...-

-Hieren a los niños...-

-Sus alas... los asustan...-

Pequeñas lágrimas brotaban de sus ojos.

-No permitiré... que otra vez me arrebaten todo lo que tengo...-Declaró con un viento negro cubriendo todo su cuerpo.

Tiona y Lefiya se prepararon para lo que se avecinaba.

Justo antes de que Aiz lanzara su ataque, algo sucedió.

-¡No!-Gritó Wiene, poniéndose en medio.

-¡NO LASTIMES A NADIE MÁS POR MI CULPA POR FAVOR!-Agregó la pequeña a sus palabras.

-¡¿LA VOUIVRE?!-Preguntaron Tiona y Lefiya, abandonando su estado anterior.

Aiz permanecía en silencio, sin decir nada.

-¡Yo quiero estar con Bell!-Dijo la vouivre, mientras lloraba.

El viento aumentó su potencia.

-Mientras exista la posibilidad de que dañes a alguien... no puedo permitirte vivir-Su estoque apuntó a Wiene.

-¡Ven Wiene! ¡Ponte detrás mío!-Tiona intentó cubrirla pero la pequeña se negó.

Sin previo aviso, Wiene comenzó a arrancarse las garras.

-¡Ahhhhh!-Gritaba la pequeña niña de dolor mientras su sangre se demarraba.

El rostro de Aiz cambió de uno decidió a uno llena de miedo por lo que veía. Lo último que quedaba... era su ala...

Su habilidad Avenger se desvanecía por la falta de concentración.

Lefiya y Tiona quedaron atónitas, la primera incluso cubrió su boca con ambas manos.

Al ver lo que ella iba hacer, Tiona fue en su auxilio pero era demasiado tarde, ella había arrancado por completo el último rasgo característico que podía diferenciarla de una humana común.

Y... las heridas habían provocado que cayera cansada por soportar el dolor.

Desde los brazos de la amazona, quien quería llorar al ver a una pobre niña en ese estado, ella habló con las fuerzas que le quedaban.

-La próxima vez que deje de ser yo... desapareceré de verdad-

-Estaba sola en un sitio frío y oscuro-

-Desde antes de ser yo misma... tenía miedo-

-Me sentía sola...-

-Nadie me abrazaba...-

-Pero Bell me salvó...-

-¡BELL ME SALVÓ AÚN CUANDO ERA OSCURA!-

Esas palabras fueron las que salieron desde lo más profundo del corazón de Wiene, al igual que las lágrimas que nacían en sus ojos y desaparecían con el pasar de las mismas por las mejillas.

La mente de Aiz estaba hecha un lío, no sabía como reaccionar ante ellos, tanto así que su brazo empezaba a temblar.

Estaba cuestionándose si lo que hacía era correcto o no.

Wiene... Wiene se parecía a ella misma.

A su yo del pasado...

Eso fue lo que resonaba en su cabeza.

Una pequeña niña con miedo dentro del calabozo, sin nadie que la salvara, con el detalle de que, contrario a su caso, ella sí encontró a alguien que la sacara de ahí.

Avenger se disipó al igual que las ganas de matar que Aiz no pudo controlar hasta ahora.

-Wiene... no te muevas...-Le susurraba Tiona, intentando sacar una poción.

-¡Tiona! ¡Cuidado!-Alertó Lefiya.

*pum*

La "Princesa de la espada" se paró enfrente de la vouivre quien era cargada por Tiona.

-¡No permitiré que la lastimes!-Tiona saltó atrás impidiendo lo que sea que Aiz planeara.

*plop*

El sonido de un envase siendo destapado la despistó.

-Si no la uso... seguirá sufriendo...-Susurró la pelidorada con una poción.

-Aiz...-La amazona, quien cubría a la vouivre con su cuerpo, la descubrió.

-Déjenme... déjenme enmendar mi error...-Pidió con lágrimas en sus ojos.

Tiona entendió que no era un truco sucio.

No era una estrategia.

Ella en verdad deseaba arreglar el daño que provocó.

Wiene la miró y le regaló una pequeña sonrisa a pesar de que sangre se escurría de sus mejillas al igual que lágrimas residuales de su llanto anterior por el dolor que experimentó.

Aiz vertió el líquido del recipiente de cristal en el cuerpo débil y cansado de la vouivre.

Un vapor salió de las heridas de la niña mientras se cerraban.

Su cuerpo se sentía ligero... el ardor desaparecía...

-Perdón... a pesar de que intentaron hacerme entrar en razón... no les hice caso-Ella cayó de rodillas y limpiaba sus lágrimas con sus manos.

-Eres como yo... nadie fue a salvarme... cuando más lo necesité nadie fue a mi auxilio...-Los sentimientos verdaderos de la pelidorada salían a relucir.

-Perdón... Perdón...-Se disculpaba en repetidas ocasionas.

Wiene bajó de los brazos de Tiona y...

Abrazó a la inconsolable princesa.

-¿Eh?-Sintió como las pequeñas extremidades la rodeaban.

-La perdono... gracias por creer en mi-Le dijo sin separarse de ella.

Una escena cuando menos curiosa.

Una monstruo consolando a una asesina de monstruos.

"Lo logramos... Bell" Pensó Tiona alegremente. Pudieron convencer a Aiz de su error.

Tras la difícil lucha de ideales, al final ganó la razón.

Tiona, Aiz y Lefiya veían que se alejara tras ese pasadizo.

Satisfacción.

Tranquilidad.

Muchos sentimientos eran experimentados.

Pero al menos ya no se trataba de varios negativos.

-Tenemos que regresar con Finn y explicarles lo sucedido. Tanto con Evilus como con los Xenos-Dijo la amazona con claro cansancio.

-¿Evilus? ¿Qué buscan?-Preguntó la pelidorada con preocupación.

La noche aún no acababa.

-Es extraño... hay demasiado silencio... incluso para Evilus...-Opinó la elfo pelinaranja.

Corrieron hasta la base de su familia sin desviarse. Algo les olía mal.

Con Freya, desde Babel.

-Espero que no hagas ninguna tontería, Hermes-Dijo Freya al dios que observaba todo Orario desde su mirador.

-No es ninguna tontería. Te prometo que estarás satisfecha con el resultado-Respondió Hermes con calma y serenidad, contrario al sentir de Asfi que era un manojo de nervios por la presencia de Freya.

-Si pones su vida en riesgo, te juro que yo...-La amenaza de la bella diosa fue interrumpida.

-Tú lo haz hecho desde que te fijaste en él y ha salido victorioso... confía más en Bell-Le expresó el Dios.

Helun parecía nerviosa.

Algo dentro de ella le gritaba que debían detener lo que sea que estuviese apunto de suceder.

-Si tan solo estuvieras aquí...-Susurró Hermes haciendo alusión a un viejo amigo.

Sus ojos se posaron en el peliblanco quien ayudaba con la protección de los ciudadanos junto con cierta semielfo.

Tal parece que salió sano y salvo de la batalla contra la "Princesa de la espada".

Si situación entró en una quietud inesperada.

Sin embargo...

El show apenas comenzaba.

Perspectiva de Bell. En el centro de Orario.

-¿Ya están todos? ¿No queda nadie más?-Preguntó el joven a la asesora.

-Bell, tienes mucho que explicarme-Le recriminó Eina al aventurero a su cargo.

-P-Prometo hacerlo. Por el momento tenemos que asegurarnos de que Evilus no ataque a los civiles-Respondió con nerviosismo. Aquella semielfo era aterradora si se lo proponía.

"Espero que hayan podido escapar sin percances, Kami-Sama, contáctate conmigo lo más pronto posible y dime que lo logramos" Rogó desde el fondo de su corazón el inquieto peliblanco.

Bajó su cabeza viendo fijamente el Oculus incrustado en la parte anterior de la protección de su mano.

Su concentración se vio interrumpida cuando el sonido del aleteo de varios pájaros llamó su atención.

Volteó a donde dicho ruido provino y se topó con algunas aves alejándose y volando a diferentes lugares.

Cada fibra de su cuerpo se puso alerta.

*¡PUM!*

Una fuerte pisada provocó un temblor en el suelo.

-Eina... vete...-Le dijo Bell, desenfundando sus armas.

-¿Bell?-Ella lo nombró ya que no entendía por qué adoptó esa actitud de la nada.

*¡PUM!*

Los agudos sentidos del aventurero no podían compararse con los de Eina.

La vibración en el suelo no podía ser percibida por la asesora.

*¡PUM!*

Las pisadas se escucharon fuerte y claro.

Sea lo que sea, se acercaba.

-¡CORRE EINA!-Gritó Bell cuando de pronto...

*¡PUM!*

*¡PUM!*

*¡PUM!*

*¡PUM!*

*¡PUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUM!*

Las pisadas se aceleraron hasta que una más estruendosa resonó en los tímpanos de aventureros y civiles.

De la nada... algo se levantó en el aire.

Un enorme cuerpo iluminado por la luz roja de la luna se presentó ante los presentes.

-¡VUOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH!-

*¡PUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUM!*

Tan rápido como se elevó, cayó.

-¡QUÍTATE EINA!-Le dijo Bell, empujándola a un costado.

*¡PUM!*

*¡PUM!*

*¡PUM!*

*¡PUM!*

*¡PUM!*

*¡PUM!*

*¡PUM!*

*¡PUM!*

Los pesados pies del minotauro se levantaban y golpeaban el suelo de Orario a una velocidad vertiginosa, tanta que Bell no pudo reaccionar a lo que se aproximaba.

-¡VUOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH!-

El minotauro soltó un bramido antes de levantar su pesada hacha en un corte ascendente con la intención de contactar al peliblanco.

-¡AHHHHHHHHHHH!-Gritó Bell, bloqueando el hacha con ambas dagas.

*¡CLANK!*

Chispas salieron del choque entre las armas de metal, sin embargo...

-¡VUOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH!-

*¡PAM!*

Una imparable fuerza bruta en un gigantesco brazo del minotauro mandó a volar a Bell como si de un muñeco de trapo se tratase.

-¡AHHHHHHHHHHHHHHH!-Gritó mientras chocaba con varias paredes y casas.

Su cuerpo era constantemente impactado por escombros, rocas y ladrillos.

*¡BOOOOOOOOOOOOM!*

Comenzó a derrapar en el suelo, levantando los trozos de piedra que lo formaban y dejando destrucción total en la calle.

Su espalda haciendo fricción con el objeto sólido detuvo su avance.

-Ugh...-Se quejó, intentando ponerse de pie.

Su cuerpo dolía.

La bestia, de un solo golpe, lo hizo trizas.

*¡PUM!*

*¡PUM!*

*¡PUM!*

*¡PUM!*

El minotauro negro se acercaba a donde el cuerpo de Bell yacía tirado.

Una imponente figura que haría temblar al más valeroso aventurero.

-Ugh...-Se intentó recomponer. Abrió sus ojos con dificultad y un par de ojos rojos que miraban directo a su posición fue lo primero que notó.

Su cuerpo se entumeció al verlo fijamente.

Su miedo aumentó cuando aquella bestia se posó a escasos centímetros de él.

-Llevo...-

-Llevo mucho tiempo soñando lo mismo...-

El monstruo comenzó a hablar.

-Soñaba con enfrentarme a un único humano-

-No puede ser...-Susurraba Bell pero el Xenos continuó.

-Derramábamos sangre y perdíamos carne. Pero aún así mi rival y yo nos entendíamos-

-Estoy aquí para encontrarme con el oponente de mi sueño-

Bell se apoyó con los escombros a su alrededor, intentando levantarse.

-Mi nombre es... Asterius-Reveló.

Ya de pie, Asterius le preguntó.

-¿Podrías decirme cuál es tu nombre?-

Él, con una expresión que demostraba total seriedad y estado de alerta, respondió.

-Bell... Bell Cranel...-

Asterius levantó su hacha y expresó lo siguiente.

-Bell... Te ruego que me concedas otro combate...-

El peliblanco, aún sin estar seguro de esto, no tuvo más opción que aceptar.

Agachándose, agarró sus dagas que yacían tiradas en el suelo a pocos centímetros lejos de él..

Con temblor en sus brazos las posó enfrente suyo.

El minotauro sonrió y, seguido de eso, un bramido provino de su hocico.

-¡VUOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH!-

Ni corto ni perezoso, Asterius corrió a atacarlo.

*¡PUM!*

*¡PUM!*

*¡PUM!*

-¡AHHHHHHHHHH!-Bell devolvió el grito y esperó el choque de armas.

*¡BOOOOOOOOOOOOOOOOM!*

Una onda expansiva se produjo tras tal impacto.

En Babel.

-¡¿QUÉ DEMONIOS TIENES EN LA CABEZA HERMES?!-Le gritó Freya al Dios viajero.

-¡¿USTED ES IDIOTA?!-Le recriminó Helun de igual forma.

-¡T-Tranquilas!-Él intentó calmarlas.

-¡¿CÓMO DEMONIOS VOY A ESTAR TRANQUILA?! ¡¿ESA BESTIA HIZO PURÉ A LA FAMILIA LOKI Y PLANEAS QUE BELL LUCHE SOLO CONTRA ESA COSA?!-Los regaños de la diosa continuaban, intentando ahorcar a Hermes.

*¡PLAF!*

Helun le dio una bofetada al Dios sin pensárselo dos veces.

-¡No puedo permitir que Bell salga lastimado!-Dijo la muchacha y salió corriendo del cuarto.

-Le diré a Ottar que intervenga. Luego le diré que te haga pasar un sin fin de sufrimiento-Unos ojos inexpresivos se dirigieron al pelinaranja.

-Freya, piénsalo ¿Un rival normal causaría la misma impresión? Claro que no. Él debe demostrar de lo que está hecho y solo puede hacerlo si lucha contra la adversidad ¿Que planeabas hacer? ¿Mandarle un goblin?-Hermes se sobó la mejilla que le golpearon.

-¡HAY FORMAS! Si él muere, yo...-Ella sintió una enorme preocupación y dolor en su corazón.

Solo imaginarse que su tan amado Odr llegará a desaparecer le traía un dolo inexplicable en el pecho.

-Yo moriré con él...-Agregó, agachando la cabeza.

Freya corrió de prisa detrás de Helun, ella también iría a asegurarse de que no se salieran de control las cosas.

No podía decirle a nadie de su familia que lo ayudara ya que, como Hermes le indicó, ellos mantenían al margen a la familia Loki.

-No acaba de meter en un embrollo horrible Hermes-Sama...-El alma se escapaba del cuerpo de la peliceleste.

Él la ignoró.

-Vamos, Bell-Apretó su puño, confiando en que su plan funcionará.

Del lado de Tiona.

-¡DÉJAME PASAR! ¡TENGO QUE AYUDAR A BELL! ¡NO PUEDO PERMITIR QUE MUERA!-Gritaba Tiona siendo frenada por Tione.

-Ustedes son molestas... es su batalla...-Allen Fromel, aventurero nivel 6 de la familia Freya, junto con 4 hobbits, les cerraron el paso.

-¡NO ME INTERESA! Si él muere, yo... yo...-La amazona lloraba. Su ritmo cardiaco iba en aumento.

-Si las cosas se salen de control, muy probablemente mi diosa nos haga intervenir así que cierra la boca-El hombre gato se alejó y las dejó a ambas.

-¿Su diosa...? ¿Intervenir...?-Tiona no comprendía dicha relación.

-¡VUOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH!-

El bramido del minotauro interrumpió su pensamiento.

-¡AL MENOS QUIERO ASEGURARME DE QUE ESTARÁ BIEN!-Se dijo a sí misma, subiendo a uno de los techos de los edificios para observar la batalla.

De vuelta con la batalla.

*¡SLASH!*

Asterius lanzaba continuamente ataques con el filo de su hacha, los cuales Bell, con total exactitud, esquivaba. Si no evitará los golpes del minotauro la batalla se terminaría en un santiamén por la diferencia de fuerza entre ambos. Era como si esperaras que un pedazo de papel aguantara un disparo a escasos metros del cañón.

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

Él continuaba esquivando, como su cuerpo le permitiese, no había podido siquiera tocar a su rival, ni un rasguño con las dagas. De ese calibre era su contrincante.

"No puedo tocarlo... es demasiado rápido... a pesar de tener un cuerpo tan grande y un brazo menos consigue cerrar cualquier apertura por la cual pudiese atacarlo, tengo que encontrar la forma de lastimarlo... si no... no hay forma de que gane esta pelea" Pensó el peliblanco aumentando la ráfaga de ataques que eran bloqueados por el hacha de Asterius con suma facilidad.

Las chispas saltaban.

Los huesos temblaban.

Las articulaciones tronaban.

El dolor no era sentido por ninguno de los dos.

La adrenalina entumecía sus cuerpos.

El constante rebote de los golpes insensibilízala sus extremidades.

Las ansias de ganar bloqueaban cualquier receptor de dolor...

"Una apertura... Una sola..." Es lo único que el muchacho buscaba en ese instante.

Tanto que se concentró en atacar y dejó de defender tan bien.

*¡PAM!*

Una pared fue destruida cuando Asterius atacó, a duras penas consiguió ser esquivado.

Las piernas de Bell se movían cada vez más rápido.

Comenzaba a acostumbrarse al ritmo impuesto por Asterius.

Pelea rápida y golpes fuertes.

Esa era la estrategia empleada por el monstruo .

Toda su fuerza iba a cada golpe, Bell lo sabía.

*¡SLASH!*

*¡PUM!*

*¡PAM!*

Cada hachazo era esquivado con exactitud hasta que un resquicio tras finalizar un ataque fue percibido por Bell.

Sus ojos vieron como el escenario se movía a una velocidad extremadamente lenta.

-Puedo verlo...-Susurró.

El minotauro levantó su brazo al intentar golpear desde abajo a su contrincante.

Eso le dio una fracción de segundo a Bell en la cual el monstruo estaba desprotegido gracias a la ausencia de un brazo.

Con la daga Hestia en su mano derecha, lanzó un ataque lateral al costado izquierdo de la bestia.

La daga color azabache se acercó a la carne expuesta y sangrienta de la bestia y...

*¡SLASH!*

Se clavó.

El minotauro lo vio.

Su respiración se agitó.

Bell inhaló y dijo lo siguiente...

-¡FIREBOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOLT!-

Un ardiente fuego tintó la daga de color rojo intenso.

El arma, de un momento a otro, desde la punta incrustada en la carne del monstruo, soltó una explosión.

*¡BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!*

Pedazos de carne y sangre salieron disparados tras la explosión, manchando el rostro del chico.

-¡VUOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH!-

Un quejido de dolor provino de Asterius, quien, con los ojos inyectados en furia, devolvió el golpe.

*¡PUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUM!*

Él golpeó el costado derecho del joven conejo.

-¡PUAH!-Escupió sangre y expulsó el aire de sus pulmones cuando el impacto fue recibido en su cuerpo.

Salió volando varios metros lejos de donde originalmente empezaron la pelea.

Asterius corrió a él, no le permitirá descanso.

Su carne carbonizada ardía como si siguiese prendida en fuego.

-Impresionante...-Dijo con una sonrisa en su hocico.

A lo lejos, Bell iba reduciendo la distancia entre su cuerpo y el piso, no obstante... no tenía manera para evitar que esta caída se diera sin dañarse.

*¡CRASH!*

Rodó en el suelo y se estrelló en un edificio.

-Ugh...-Otra queja por el dolor en su cuerpo salió de su boca.

-¡BELL!-Cuando el polvo se disipó, Eina, Ouka y Chigusa vieron al peliblanco tirado.

*¡BOM!*

Atravesando todo a su paso, Asterius llegó al centro de la ciudad, donde su rival había caído.

-¡VUOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH!-

El pánico de la gente no se hizo esperar y retrocedieron con terror.

-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!-Gritó Bell quien se puso de pie rápidamente al verlo tan cerca de los civiles.

*¡SLASH!*

*¡CLANG!*

*¡PUM!*

Atacó en repetidas ocasiones sin éxito alguno.

El minotauro también aprendía el patrón de ataque del escurridizo conejo.

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

Dagas y Hacha golpeándose en repetidas ocasiones sin la intención de ceder la ventaja.

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

Ataquesque no llegaban a su destino.

Cortes que eran detenidos.

Tajos que pasaban de largo o simplemente eran bloqueados.

-¡AHHHHHHH!-Gritó Bell mientras desviaba la trayectoria del ataque de Asterius y contraatacaba con su mano libre.

*¡CLASH!*

Parte de su armadura se despedazó, incluyendo el Oculus.

*¡CLANG!*

*¡CLASH!*

*¡CLASH!*

-¡FIREBOOOOOLT!-Gritó Bell soltando su arma en el aire.

*¡BOM!*

*¡BOM!*

*¡BOM!*

Los disparos impactaron en el hocico de la bestia, despistándolo.

Antes de que su arma cayera al piso, Bell la agarró y corrió a Asterius, aprovechando la cortina de humo armada tras las explosiones de su magia.

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

Dio múltiples cortes en el abdomen del monstruo y este le regresó los mismos al rosar el rostro del chico.

*¡SLASH!*

De la frente de Bell escurrió sangre que caía hasta su ojo, causando que viera todo color carmesí.

-¡VAMOS!-

-¡TÚ PUEDES!-

-¡HAZLO!-

Las personas que antes lo criticaban ahora lo apoyaban.

-¡VAMOS PEQUEÑO NOVATO! ¡TÚ PUEDES HACERLO!-Mord, quien confía en aquel chico, dio sus palabras de apoyo al igual que el resto.

A lo lejos una preocupada diosa lo veía con un Boaz a su lado.

-¡¿POR QUÉ NO VAS AYUDARLO OTTAR?!-Cuestionó Freya al capitán de su familia.

-Es su batalla, Freya-Sama... esto es lo mejor-Respondió Ottar con serenidad sin voltear a los ojos de su diosa que era un manojo de nervios.

-Ottar, si muere, yo me iré con él, lo sabes ¿Verdad?-Amenazó la diosa peliplateada.

-Lo sé, Freya-Sama. Es un riesgo que estoy dispuesto a tomar... él debe retomar su camino... es su sueño... apóyelo...-Aconsejó el Boaz.

Freya quiso contradecirlo pero parte de lo que su dependiente decía tenía sentido.

Ella, aguantando el miedo, se quedó callada.

-Gana... Bell...-Todas sus esperanzas estaban en su amado.

Mientras tanto, esta escena sucedía casi igual por parte de la amazona.

-¡Gana Bell! ¡Gana!-Gritaba Tiona queriendo ayudarlo pero comprendiendo que esta batalla debía librarla él y solo él.

No había ningún alma que no estuviese pendiente de la eterna lucha entre el minotauro negro y el conejo de Orario.

-Vamos... Argonauta-Kun...-Agregó la amazona con la visión borrosa ya que sus lágrimas le impedían ver bien.

-¡AHHHHHHHHHHHH!-La constante liberación de furia a manera de gritos por parte del muchacho soltaba toda su fuerza y espíritu tras de sí.

*¡SLASH!*

La velocidad de ambos se reducía estrepitosamente pero quien aprovechaba la situación era Bell, quien cada vez que apuntaba a atacar provocaba daño en el lastimado cuerpo de Asterius.

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

El metal continuaba chocando, los brazos de Bell caían por el cansancio y su mente se desvanecía con el pasar de los segundos.

"Tengo... que... ganar..." Era lo único en lo que podía pensar.

Sus heridas manos por la constante fricción del mango de la daga con sus palmas infundieron más fuerza.

-Tengo... que... ganar...-Susurró.

Asterius sonrió.

Bell apretó los dientes y sacó la rabia de su cuerpo.

-¡TENGO QUE GANAAAAAAAR! ¡FIREBOOOOOOOOOOOLT!-

Sus dagas se prendieron en llamas como la vez anterior.

El gesto del minotauro cambió.

La confianza se desvaneció.

-¡VEN POR MI! ¡AHHHHHHHHHHHHHHHH!-

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

*¡SLASH!*

Una dosis de adrenalina pura potenció el herido físico del muchacho quien vapuleaba al minotauro con intensidad.

-¡FIREBOOOOOOOOLT!-

-¡FIREBOOOOOOOOLT!-

-¡FIREBOOOOOOOOLT!-

-¡FIREBOOOOOOOOLT!-

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

Los embates bloqueados por el hacha hacían estragos en el arma.

El rojo vivo de las dagas demostraban estar sufriendo un aumento monstruoso de temperatura, por lo que, el arma del contrario, cada vez que era impactada por ellas, se derretía y creaba huecos en la misma.

-¡FIREBOOOOOOOOLT!-

-¡FIREBOOOOOOOOLT!-

-¡FIREBOOOOOOOOLT!-

*¡SLASH!*

*¡CLANG!*

*¡SLASH!*

*¡CLANG!*

*¡SLASH!*

*¡CLANG!*

El arma se despedaza tras cada ataque.

Asterius se concentró en buscar una apertura en el renovado chico.

-¡FIREBOLT!-

El cántico volvió a salir de la boca de Bell y ambas armas se imbuyeron en poder mágico por millonésima ocasión.

-No hay de otra...-Dijo Asterius y...

*¡SLASH!*

La daga Hestia se enterró en su cuerpo.

La carne comenzó a chamuscarse.

Trajo un dolor insoportable en el abdomen del monstruo, quien aguantó lo mejor que pudo.

Con su mano derecha, teniendo a una corta distancia a Bell, lanzó el hachazo desde arriba.

-¡CUIDADO BELL!-Gritó una voz conocida para el chico.

Él comprendió, tras ese aviso, el plan del monstruo.

En un rápido movimiento cambió la trayectoria de la daga de cuerno de minotauro que aún no era enterrada en la misma zona que la color azabache.

*¡CRACK!*

Algo tronó tras el cierre de sus ojos.

Esperaba recibir el impacto pero este nunca llegó.

-¡UGHHHHH!-El hacha se encontraba a escasos centímetros de su cabeza.

¿Qué impidió concretar el cometido? Simple...

Bell levantó la cabeza y vio su daga enterrada en la articulación glenohumeral del minotauro.

Al interrumpir la conexión entre húmero y omóplato, al único brazo que poseía se le imposibilitaba el movimiento.

Recobrando la consciencia, supo que ese era el momento.

-¡FIREBOLT!-

*¡BOM!*

-¡FIREBOLT!-

*¡BOM!*

Ambos puntos en los que sus armas se incrustaron soltaron llamas al inmovilizado contrincante.

De su hocico brotaba la sangre.

-¡FIREBOLT!-

*¡BOM!*

La carne se chamuscaba y el olor se extendía a los presentes.

-¡VAMOS BELL!-Le gritaron.

Él, con la consciencia casi desvanecida, con la mente apunto de sucumbir, se preparó para terminarlo.

-¡FIREBOOOOOO...!-Antes de pronuncias aquella palabra, un golpe lo contactó en la boca del estómago.

*¡PUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUM!*

El cuerpo del chico se arrastró por todo el campo de batalla hasta detenerse por el duro concreto.

-¡COF! ¡COF! ¡COF!-Tosió sangre y sintió ganas de vomitar.

¿Qué pasó? Se preguntarán...

Simple... el minotauro lo golpeó con una de sus patas.

El chico, aún tambaleándose, se levantó por millonésima vez.

Asterius, sin un brazo y con el otro sin poder moverlo, se inclinó y apuntó con los cuernos a su objetivo.

Bell, sin armas ya que quedaron clavadas en el cuerpo de Asterius, ni fuerzas por el constante desgaste, preparó su puño derecho.

El sol salía en el campo de batalla.

El muchacho cerró sus ojos y un brillo blanco emanó de su puño.

La pelea se aproximaba a su ocaso, a su momento decisivo, en donde se sabría quien es el ganador y el perdedor.

Cara a cara.

Frente a frente.

Con gran determinación cada uno.

Ellos sabían que no había marcha atrás después de esto.

Ese sería... el final de su encuentro

-Yo...-Susurró Bell.

Unas campanadas rompieron el silencio.

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

*¡CLANG!*

Respiró... concentrándose y teniendo paz en su corazón.

"Tiona... Freya... Helun... si sobrevivo... si esto es suficiente... dejaré de ser un cobarde... dejaré de huir... seré sincero... yo... yo... las amo.." Ese era el pensamiento que le traía calma y armonía.

Las tres mujeres fungían como motor para que la habilidad Argonauta funcionara.

-Yo...-

-Yo...-

Abrió sus ojos de golpe.

-¡YO QUIERO SER UN HÉROE!-Gritó Bell a todo pulmón.

Ambos corriendo hacia su rival enfrente.

Cuando se acercaban lo suficiente, por parte de los dos, lanzaron un grito de guerra.

-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!-

-¡VUOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH!-

*¡PUUUUUUUUUUUUUM!*

El choque entre puño y cuernos del minotauro hacía temblar el suelo y levantar las rocas sueltas en el campo de batalla.

Los huesos de Bell se agrietaban.

Sus articulaciones se desgastaban.

Hueso y hueso chocaban causando un increíble dolor en el chico.

Aún así... nadie se movía.

El choque de fuerzas no tenía un dominador.

El peliblanco apretó sus dientes.

Su labio escurrió sangre.

Estaba dando todo lo que podía, tanto así que...

-¡VUOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH!-

Fue superado...

*¡CRACK!*

Su brazo tomó una posición irregular al doblarse...

-¡SE ROMPIÓ!-Gritaron los presentes.

Sí... tras el impacto los músculos y huesos no lo soportaron y tanto cúbito como radio se partieron en dos, desgarrando los tejidos que los unían y la piel que recubría la zona, permitiendo que fueran visibles a simple vista.

-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!-El dolor no se hizo esperar.

Tras esto el minotauro lo elevó.

-¡BEEEEEEEEEEEEEEEEEEEELL!-Tiona, Freya y Helun miraban atónitas a su amado siendo destrozado.

Sus cuerpos se movieron sin pensarlo y corrieron a intentar ayudarlo pero ninguna era lo suficientemente rápida.

Las piernas de Bell se despegaron del piso y desde arriba observó la ciudad.

Se estaba desmayando.

Mientras caía, antes de que el joven tocara el suelo, Asterius lo interceptó con su único brazo libre y lo estrelló en todas las paredes que interferían en su camino hasta que, de un salto, se adentró al calabozo, dejándolo caer hasta uno de los pisos del mismo.

*¡PUUUUUUUM!*

Otro gran impacto se escuchó.

-¡AHHHHHH!-Gritó Bell al sentir como sus huesos se rompían por el impacto.

Él comenzó a toser sangre a cantidades anormales.

Tirado en el piso... rodeado de escombros... sin más fuerzas para luchar... cerró sus ojos con una cansada sonrisa, esperando su destino.

-Una victoria... Una derrota...-Dijo el monstruo.

Él abrió sus ojos a duras penas, intentando comprender a qué se refería.

-Bell... en nuestro próximo enfrentamiento se definirá todo... prepárate... porque yo lo haré...-Agregó Asterius, sacando las dagas de su cuerpo con un esfuerzo sobrehumano y tirándolas al lado de su dueño.

Se alejó no sin antes echarle una mano a su rival.

-¡VUOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOH!-

Ese grito resonó en el calabozo.

-Con esto... ningún monstruo se acercará...-Finalizó Asterius, perdiéndose en las profundidades del mismo.

-Así que... perdí... jeje... era de suponerse...-Susurró.

Toda función vital se apagaba hasta que una chispa de energía lo despertó.

-¡Bell!-

-¡Bell!-

-¡Bell!-

Tres chicas, desde diferentes direcciones, iban a su auxilio.

Las tres frenaron al escuchar la voz de las otras.

-Pero qué...-Dijeron al mismo tiempo.

Sus rostros se llenaron de sorpresa y no era agradable.

-¿Freya-Sama...? ¿Qué hace aquí?-Preguntó Tiona.

-Lo mismo podría preguntarte niña de Loki-Respondió la diosa.

La única que no se unió a la conversación fue Helun.

-¡Bell! ¡Bell! ¡Responde por favor!-Ella, con un mar de lágrimas, tomaba el rostro del chico con ambas manos.

-Jeje... eso duele... Syr...-Susurró Bell con incomodidad.

-¡Estás vivo...! ¡Qué bueno...!-Ella sonrió con alegría, aplastando su rostro con el pecho del muchacho.

Un momento... ¿Cómo la llamó?.

-M-Me dijiste Syr...-Helun no salía de su impresión.

-Jeje... Lo sabía... Muchas gracias por darme el empujón que necesitaba... Sin tus palabras yo...-

Freya y Tiona dejaron lo que sea que estuviesen discutiendo porque eso no importaba en ese momento.

-¡Bell! Estás vivo... estás vivo...-Tiona lloró de la misma forma que Helun.

Freya, por su parte, se puso de rodillas y se posó del lado contrario a donde su hija y la amazona se hallaban.

-Eres un tonto... un tonto... luchas contra esa cosa... ¿En qué es lo que pensabas?-Le reclamó Freya, golpeándolo ligeramente en el pecho.

-Perdón Freya... Perdón Tiona... Perdón Helun... fui un idiota...-Respondió.

-Yo... en vez de ser sincero... me excusé con que no estaba seguro de mis sentimientos...-Dijo.

Las tres chicas se sintieron sorprendidas.

-Creí que... si salía con todas a la vez... lograría comprender mi sentir... y así... elegir solo a una... pero me equivoqué...-

-¿A qué te refieres?-Preguntaron las tres chicas.

Todo salía a la luz...

-Yo... las amo... a las tres... es tonto... ¿No creen?-Les Preguntó con una risita.

-¿Amarnos a las tres?-Se vieron entre sí.

-Sí... yo... las amo... me desviví pensando mucho tiempo qué debía hacer y entre más tiempo pasaba... más las quería... más las amaba... más las añoraba conmigo...-Continuó.

Ellas, lejos de enojarse, escuchaban atentas las palabras del chico.

Lágrimas brotaron de sus ojos.

-Perdón... no puedo elegir a ninguna... no puedo... si no puedo estar con las tres... no merezco estar con ninguna...-Agregó.

-Bell...-Lo nombraron.

-Perdón...-Finalizó, desmayándose por el dolor.

Las tres chicas agacharon la cabeza.

-Hay que llevarlo a que lo curen... luego discutiremos esto... ahora Bell es lo más importante...-Dijeron al unísono sin hacer contacto visual.

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