...
Pequeños rayos de luz ingresaban silenciosamente por la gran habitación ducal, la joven rubia comenzó a despertarse lentamente tratando de recordar y sintiendo un brazo bajo su cabeza y un brazo sobre su cuerpo, inmediatamente se tensó, entonces no había imaginado o soñado aquello.
Miro a su esposo quien dormía plácidamente aun, a un lado de ella, se sonrojo completamente había pasado la noche con Terrence, aquello…aquello…comenzó a sonrojarse más y a sentir unas pequeñas lagrimas caer, por lo que trato de levantarse pero el joven la sujetaba como si la vida se le fuera si ella se movía de su lado.
-Candy –Murmuro entre sueños el joven, dejando a la joven petrificada por un momento
Realmente Terrence era buen mozo, pero para ser sincera consigo misma nunca se había fijado en el joven como algo más que un simple compañero del colegio, tal vez llego a sentir estimación por él, sentía que Terrence era un pequeño niño que estaba desprotegido y por esa razón siempre se comportaba de esa manera tan burlona y demostrando frialdad a todos, pero en el fondo…era un joven amable, cariñoso y de buen corazón, guardando un secreto que para la rubia solo era una simple palabra…Dolor.
Si dolor, sus padres no estuvieron juntos y él tuvo que crecer sin mama y sin padre a pesar de que los tuvo, simplemente tuvo que estar solo porque su padre…su padre no era el padre que cualquier persona desearía.
"¿Qué siento por Terrence? ¿Solo es lastima? ¿Me agrada o tal vez yo…? No eso es imposible, Candy deja de pensar tonterías", pensó la joven molesta consigo misma al pensar que podía existir algún sentimiento de amor hacia alguien tan violento como lo era el futuro duque de Grandchester.
Tocaron en aquel momento provocando que el joven se despertarla y ella cerro los ojos por instinto, prefirió que el pensara que ella dormía en vez de pasar la vergüenza de verle.
Sintió como el joven se levantó y la dejo caer suavemente en la cama, después sintió una suave y dulce caricia recorrer su mejilla, provocando una sensación placentera en su piel, al sentir el suave tacto de la mano de Terrence.
-¿Qué ocurre, Ben? –Escucho cuando el joven abrió la puerta de la habitación
-Llego este telegrama de su padre, mi señor
-Gracias
-También quiero informarle, que…bueno…debemos encargarnos de los alimentos de los trabajadores, su padre siempre me daba instrucciones pero me envió una nota indicando que ahora usted se encargara de todo eso, mi señor
El joven rodo los ojos con fastidio –Encárgate tu Ben, tú ya sabes que se debe hacer y yo no, si eso es todo por favor ordene tener listo el desayuno
-Claro, mi lord
Cerro la puerta casi en la cara del mayordomo pero realmente no le importaba, su padre siempre fue déspota hasta con el mismo, ¿por qué debía ser diferente? Observo a la joven que dormía en la cama, sonrió de lado para después irse hacia el cuarto de baño.
La joven se levantó lentamente y de inmediato se puso su bata antes de que el joven volviera a salir, aquello no debía continuar así, ella no estaba dispuesta a compartir siempre la cama con él, prefería tener su propia habitación.
"Yo no lo amo…" pensó que si era así, no tenía caso compartir la misma cama.
.
.
.
-Señor Grandchester quiero saber dónde está mi sobrina y quiero saberlo pronto –Declaro la anciana quien estaba más que preocupada por lo que había sucedido entre Terrence y Archie.
-Entiendo su preocupación, señora Elroy pero le aseguro que Candy y Terrence se encuentran bien
-Quiero saber dónde está –Dijo mirándole entrecerrando sus ojos fulminándolo con sus ojos vueltos llamas, estaba más que furiosa
-Se lo diré pero no quiero que nadie los moleste ¿De acuerdo?
-Bien
-Se encuentran en mi castillo de Escocia –Comento el duque sin más preámbulos –Ahí pasaran una temporada y después volverán aquí, para que Terrence se prepare para el ducado.
-Bien, debe proporcionarme la dirección, le escribiré a Candy para saber si está bien
-¿Cree que mi hijo no es caballero?
-Temo que los celos lo hayan embrutecido como a muchos otros hombres
El duque le fulmino con la mirada, tal vez la señora Elroy era un peligro mayor que lo que represento el rubio Albert. –Bien
Le dio la dirección y ella se despidió, minutos después de la partida de la patriarca de la familia Ardley, el duque pidió a Mauricio que fuera.
-Hay otro trabajo que debo pedirte que hagas, Mauricio
-Claro, mi lord –Dijo sonriéndole lúgubremente
.
.
.
Aquel hermoso jardín le daba un espectacular paisaje de la hermosa Escocia, en otro momento podía disfrutar mejor de todo aquel hermosa vista pero no podía, se sentía atrapada, como un pobre pajarillo que le encierran en jaulas de oro, sin permitirle salir a volar a ningún lado.
-Es una bella vista realmente –Susurro un joven en su oído provocando su sobresalto
-¡¿Qué es lo que quieres?!
El joven sonrió burlonamente -¿De ti? Nada, solo que obstruías mi vista y me pareció divertido asustarte –Dijo riendo –Tus pecas se notan más cuando te molestas, ya te he dicho que no lo hagas.
La rubia solo gruñido por lo bajo y le miro molesta -¡Eres un…!
-Controla tu boca Candy, no es modo de hablar de una dama
-¡Y no es el modo de ser de un caballero!
-¿Para qué ser un caballero, ante una persona traicionera como tú? ¿Acaso mereces respeto y dulzura después de lo que hiciste?
La joven molesta se acercó a el –No dormiré más contigo
-Claro que lo harás, porque soy tu esposo
-Por supuesto que no lo hare –Se sonrojo ante el recuerdo –No quiero nada contigo, no quiero…no deseo seguir siendo…yo… -No podía hablar pero Terrence soltó una carcajada sonora
-¿Crees que por dormir ya cumpliste Candy? –La aludida se sorprendió –No, eres mi esposa y el dormir conmigo solo es una parte de ser una buena esposa, aun no cumples con lo más importante
-¿Importante? –Repitió sin entender
El joven se acercó, aunque sorprendido por la inocencia de la joven, la tomo de la cintura y sonriendo oscuramente la acerco a el –No has satisfecho mis necesidades
-¿De qué hablas?
-Te pondré un ejemplo, pecosa –Dijo y la beso sin darle tiempo de nada, ella simplemente molesta le rechazo pero él no se detenía, hasta que le dio un golpe en la espinilla con su pie, el joven inmediatamente se separó -¡Que chica tan violenta!
-¡No quiero nada contigo! ¡¿Entiendes?! ¡No te amo!
El aludido le miro con odio y rencor antes de acercarse a ella – ¡Me importa poco si me amas o no Candice eres mi esposa y como tal te comportaras, me he portado demasiado bien contigo pese a que me engañaste para satisfacer a tu familia, bien te vendiste no me importa las circunstancias, mi padre te compro para mí y entonces tengo derecho a gozarte!
La joven asustada trato de zafarse pero él no se lo permitió -¡No soy de tu propiedad!
-¡Claro que serás mía y solamente mía! –Comenzó a besarla nuevamente pero sosteniendo su cuerpo contra el de él, provocando que por el peso cayeran al pasto donde inmovilizo a la joven con sus piernas y manos, tratando de no hacerle daño
-Terry, por favor…no –Decía la joven entre cada beso que él le daba, pero no se detenía, lentamente comenzó a acariciar la cintura de la joven, quien asustada forcejeaba aún más.
-Candy, cállate ya por favor –Dijo mirándole a los ojos con una hermosa tonalidad de dulzura, el joven le miraba con ternura ¿Cómo era eso posible? Se preguntaba la joven mirándole hipnotizada.
El volvió a besarla más dulce que el anterior y lentamente bajo sus manos hacia los brazos de la joven, para después pasar lentamente a la cintura y de ahí subir sutilmente a sus senos, los cuales acaricio por la ropa con extrema delicadeza.
Aquella sensaciones que tuvo al sentir las manos del joven sobre de ella eran de lo más placenteras y deliciosas que alguna vez pudo existir, realmente estaba disfrutando que él la tocara ¿porque?, no lo entendía ni tampoco por qué lentamente ella subió sus manos hacia el rostro del joven donde comenzó a acariciarle y atraerlo más hacia ella.
De pronto la magia se terminó entre ellos, Candy inmediatamente lo empujo cuando reacciono y salió huyendo de ahí, dejando a un Terrence confundido.
.
.
.
En la mansión de Londres de los Ardley.
-Pero tía abuela ¿Dónde está?
-No te lo diré Stear, porque seguro que iras a decírselo a Archibald
-Pero…
-Ella está bien, no te preocupes por ella
-Pero ¿cuándo la veremos?
-Regresaran de su luna de miel en unos días al parecer.
-Pero…
-No te diré más
-Tía, Archie está desesperado, creo que es mejor que le digamos si ella está bien y si…
-Está bien ¿Acaso no me crees?
-No, no es eso tía pero…
-Ya basta Stear, no te diré más que eso, ahora déjame sola por favor, quiero descansar
-Bien –Murmuro malhumorado
"Mi Candy, mi niña" pensaba tristemente mientras una lagrima caía por su mejilla "Solo espero que no te hagan daño…"
.
.
.
En la ciudad de New York, se encontraba una señora rubia de ojos azules caminando por las calles de regreso a casa, hacia tanto tiempo que había olvidado su verdadero sentido de la vida, aquel encuentro con esa persona hace algunos días le había vuelto otra, en muchos aspectos también le había cambiado su forma de pensar y ahora ella debía ayudarlo a recobrar poco a poco su memoria era lo menos que debía hacer.
-Buenas tardes señora Baker –Le saludo la mucama al verla ingresar
-Buenas tardes ¿Dónde está?
-En el salón –Dijo la joven señalando la habitación del fondo
-Gracias –Camino hasta él y se encontró con un rubio de ojos azules y una sonrisa encantadora que le brindaba ahora que volvía –Hola Albert
-¿Cómo le fue Eleonor?
Ambos se miraron perdiéndose en la mirada del otro, sin saber lo que les deparaba el destino.
Hola queridos lectores
bien como saben pro mis otros fics estuve enferma pero espero que este nuevo capitulo les guste :D
saludos oh por cierto va ganando en busqueda de la felicidad voten jejeej :D
saludos y lindo martes
