Sociedad de Almas
23 de noviembre del 2012
"Y así concluyo la reunión de día de hoy, todos los shinigamis tienen sus tareas y deberes asignados, las patrullas ya fueron desplegadas en los distritos del Rukongai, que nos toca este mes". Rukia la actual capitana de la 13er división, escucha a su teniente mientras terminaba de firma el papeleo que tenia que entregar mañana en la 1er división.
Aun que su atención realmente no estaba en el trabajo que estaba realizando, sino, en el shinigami que tenia delante, era su nuevo teniente que llevaba 3 semanas ejerciendo en su nuevo puesto, tenia el cabello de color rosado, sus ojos era negros en mas de una ocasión se había perdido en ellos mientras hablaban, es de estatura regular, y de cuerpo tonificado, pero no es musculoso y una de sus características más interesantes era la bufanda que tenia alrededor de cuello, que era blanco con un patrón de cuadrados que parecían escamas.
Tiene tres cicatriz que se destacan del resto, una en el lado derecho de la cara y otra en el mismo lado solo que esta ubicada en el cuello cubierta por la bufanda y la última esta ubicada en la zona inferior izquierda del abdomen. Muchos le han preguntado que como conoce la ubicación de las ultimas dos cicatrices si una esta tapada con la bufanda y la otra por la ropa shinigami, ella siempre se sonroja y se pone nerviosa y responde que es su capitana y que ella debería saber esas cosas. Lo que la pone nerviosa realmente son los recuerdos de cierta noche que tuvo con el shinigami hace 2 semanas.
El se convirtió en su teniente o segundo al mando después de literalmente destrozar al anterior teniente en un combate por el puesto, Rukia ese día estuvo sorprendida ya qué no esperaba ese acontecimiento, pero no pudo detener el combate aun que quisiera. El combate duro alrededor de 3 minutos mientras veía a su teniente estar a la defensiva debido a la fuerte ofensiva proporcionado por el otro shinigami.
Cuando ya se veía quien era el ganador, el shinigami libero el Shikai de su zanpakutō que resulto en una enorme columna de fuego que se levantó sobre el estadio donde se realizaba el combate, bloqueando la vista de todos y haciendo imposible ver dentro de la columna hasta la intensidad de llamas disminuyeron y el fuego se apago y la zanpakutō fue sellada, volviendo a su estado normal.
Cuando todos volvieron a ver dentro del estadio, su anterior teniente estaba lleno de cortes y tenía varias quemadura en todo su cuerpo que iban de quemaduras de segundo a tercer grado y su contrincante estaba a penas se podía decir que estuvo herido, solo lo demostraban los pocos cortes alrededor de su cuerpo.
Ella no tubo mas opción que aceptar la solicitud de su nuevo teniente y enviar al anterior a la 4ta división a que recibiera tratamiento de emergencia.
Cuando Rukia levantó la mirada para despedir a su teniente para qué fuera a cumplir con sus tareas, pero se quedo paralizada con la mirada que le estaba dando, se volvió a perder en ese interminable abismo negro que la tenia encantada.
"Que sucede teniente Dragneel". Rukia pregunto logrando desviar su vista de la suya. Todo quedo en silencio y ella se empezó a poner nerviosa otra vez, luego de que escucha pasos acercándose a su escritorio y luego rodeándolo.
"No ocurre nada capitana, solo que la veo un poco cansada" digo el teniente Dragneel mientras se detenía al lado de su silla, logrando hacer que su pequeño cuerpo se tensase.
Rukia giro en su asiento y alzó la vista para mirarlo directamente a los ojos y lo vio sonriente cálidamente, haciendo que su corazón diera un saltó y se empezará a calentar.
"Es solo el trabajo normal de un capitán, no deberías preocuparte por eso". Ella desvió los ojos de los de él, pero sus suaves ojos oscuros estaban fijos en ella mientras brillaban con un poco de picardía, haciendo que su corazón se acelerará.
"Puede que tengas razón". Respondió, mientras colocaba las manos en los reposa manos del asiento y se agachaba para estar a la misma altura. Se acercó un poco más, viendo cómo su piel de marfil se tensaba por el calor de su cuerpo irradiaba, qué chocaba directamente con el frio que salía del cuerpo de ella creando un ambiente de temperatura natural.
El levantó su mano izquierda manos, colocó su suaves mano sobre su rostro y giro su cabeza para que mirará hacia él. "Pero aun así me preocupó por ti Rukia". Rukia se sonrojo rápidamente hasta la orejas y empezó a echar humo por la cabeza debido al hecho que el solo la llama por su nombre cuando estaban solo y eso llevaba a que hicieran cosas que solo debería hacer con alguien con la que se este casado, no con tu teniente que tiene una actitud atrevida y un cuerpo excelente.
"Idiota, te he dicho muchas veces que no me llames así cuando estemos en el trabajo" Ella le respondió mientras le daba un pequeño golpe en la nariz, luego puso sus manos en su regazo y empezó a hacer pucheros.
"Pero estamos solos que problema hay". El empezó a sonreír tontamente, movió su cabeza para poder oler su cabello y luego empezó a darle pequeños besos alrededor de toda la cara, logrando que ella se ría mientras le pasa sus brazos por el cuello. "Aparte has estado trabajando mucho últimamente Rukia". le susurró cálidamente al oído logrando que sus palabras le lleguen directamente al corazón
"Natsu yo…". Ella intento responder pero fue silenciada rápidamente por los labios calientes de su amante. Mientras el le quitaba su haori de capitán y empezaba a besarla en el luego, provocando pequeños gemidos de placer.
Antes que pudieran continuar escucharon al que se rompía y ambos se separaron y miraron a la puerta de la oficina. Había 3 hombres los cuales reconocieron de inmediato.
El primero era el mas alto de los tres tenia el cabello negro y un parche en el ojo derecho vestía un sombrero tradicional de campesino y un kimono rosado floreado. Tenia los ojos abiertos como platos mirando la escena que tenia delante de sus ojos. El era Kyoraku Shunsui el capitán comandante de la 1er división.
El segundo hombre tenia el cabello blanco y llevaba un kimono de agua azul marino y tenia la mano cubriendo su boca mientras se reía en voz baja. Era Jushiro Ukitake el ex capitán de la 13er división, en pocas palabras, en antecesor y mentor de Rukia.
El tercer hombre fue el que puso nerviosos a Rukia y Natsu tenia un cabello largo y negro, ojos penetrantes debido a la situación y llevaba un haori de capitán que en la parte de detrás decía 6ta división. Este hombre solo podía ver rojo, vio algo que nunca quiso ver, que era a su hermana con la cara sonrojada y soltando tales sonidos y que se producían por eso hombre. Su nombre era Kuchiki Byakuya y estaba todo menos feliz por lo que presenció.
"Ne Byakuya, por que no nos dijiste que ahora tienes un cuñado" Pregunto Ukitake mientras se reía, haciendo que la pareja en el interior de la oficina se tensaran debido a que vieron como se oscurecía la mirada del capitán de la 6ta división.
"Creo que aun no e hablado de este tema con mi preciado cuñado". Dijo Byakuya mientras desenfundaba su zanpakutō. "¿Que te parece si lo conversamos ahora Natsu Dragneel?". Pregunto oscuramente mientras su poder crecía altamente.
"Yo creo que el capitán Zaraki me esta llamando que le parece si lo conversamos otro día". Respondió Natsu mientras saltaba por la ventana, seguido de un Byakuya que parecía poseído por Zaraki Kenpachi.
Rukia se asomó por la venta mientras los veía alejarse y logrando escuchar un oscuro y poderoso 'BANKAI'. Ella solo pudo suspirar y esperar que no matará a su futuro esposo, se sonrojo debido a las cosas que se estaba imaginando, luego de un rato decidió volver al trabajo y terminar el papeleo y olvidándose completamente de las dos personas que están en su puerta.
"Que te parece si nos retiramos y volvemos mañana Kyoraku?". Kyoraku reacciono y estuvo de acuerdo con la decisión de su mejor amigo. Aun que se sabia que mas tarde le iban a llegar notificaciones de edificios destruidos y de dos nombres muy herido en la 4ta división. Kyoraku en ese momento solo pudo suspirar en modo de derrota, haciendo que su amigo se riese de su desgracia.
