Capitulo 4: Risco Rojo

Cuando bajamos las escaleras nuestros compañeros ya estaban esperándonos. Como ser Perth.

-Mi señora, normalmente los monstruos bajan del castillo así que hemos preparado barricadas en el sendero podríais ayudarnos ahí- nos pregunto Ser Perth.

Asentí con la cabeza y nos empezó a guiar hacia donde habían montado la primera barricada.

-Leilana y Morrigan atacad des de lejos – les dije a las mujeres.

-Istari tu protégelas vale pequeño- le dije a mi perro que meneo la cola, sabía que lo haría muy bien.

-Nosotros tres cargaremos contra todo lo que baje por ese sendero –

En cuanto los últimos rayos de sol se desvanecieron detrás de las colinas de Risco Rojo una niebla verdosa comenzó a descender por el sendero que conducía al castillo.

-Como me temía alguien está usando algún tipo de hechizo para convocar a los muertos- dijo Morrigan.

-Vamos hacerlos añicos – dijo Sten.

La niebla se acercaba hacia nuestra posición y poco a poco empezaba a escucharse un crujir en el suelo. Al momento pudimos empezar a vislumbrar a nuestros enemigos. Los esqueletos venían a toda prisa hacia nosotros. Salí corriendo dispuesta a atacar y Alistair y Sten vinieron tras mí. Leliana disparaba sus flechas con tanta precisión que pasaban rozándonos pero siempre acertaba en su blanco. Cuando la primera línea de esqueletos llegó a nuestra posición ya estaban muy mermados gracias a las flechas de Leliana. La lucha no tenia fin, nosotros solo éramos tres y ellos muchos. Realmente Sten era muy poderoso. De un solo golpe conseguía acabar con tres o cuatro esqueletos a la vez.

-Esperaba que estos seres fueran más poderosos –me dijo Alistair mientras reducía un esqueleto mas a cenizas

-Su fuerza reside en el número de efectivos que son no en su poder-

Un buen número de esqueletos consiguió pasar nuestra posición pues no podíamos con todos. Morrigan conjuró un hechizo de fuego que barrió la primera holeada que iba hacia ellas mientras Liliana seguía disparando. Cada vez quedaban menos y ya veíamos una victoria segura. De repente me di cuenta de que un esqueleto iba a atacar a Sten por su espalda mientras otro también se dirigía en su posición. Lancé mi espada contra el que tenía más cerca de mí y salí corriendo hacia él. Mi espada voló precisa hasta el cráneo del esqueleto y quedo incrustada en él. Llegue antes de que ese montón de huesos cayera al suelo, recupere mi espada y justo cuando el esqueleto iba a atacar a Sten cercene su cráneo derribando todos sus huesos al suelo.

-Vaya, parece que no eres del todo inútil Guarda Gris. –me dijo Sten mirándome de reojo

-Me lo tomare como un signo de agradecimiento y espero que esto te haya hecho dar cuenta de mis habilidades.

Parecía que estaba todo en calma ya. La niebla poco a poco se iba disipando y no había rastro de más esqueletos. Nos reunimos con Leliana y Morrigan más abajo en su posición. Istari feliz removía su cola y ladraba de felicidad. De repente un miliciano vino corriendo con la voz entrecortada y la mirada perdida.

-¡Los esqueletos! ¡Los esqueletos! –consiguió decir mientras intentaba recuperar el aliento

-Tranquilo amigo, ya hemos acabado con ellos-

-No, no, allí –dijo señalando a la capilla- están saliendo del lago y van hacia la capilla

-Corred no perdamos tiempo –dije y salimos corriendo hacia la capilla

Nos dirigimos a toda prisa a la capilla y rápidamente vimos a los esqueletos. Mientras bajábamos Morrigan iba pronunciando unas palabras y lanzo un conjuro de hielo dejando a la primera fila helados. Fue rápido acabar con ellos. Por suerte para nosotros era un grupo reducido y no nos trajo apenas trabajo acabar con ellos.

Acabamos con el último de esos monstruos, todos estábamos exhaustos cuando el alba hizo presencia. La luz del día reconforto nuestros corazones había sido una noche larga pero habíamos vencido y no tuvimos que lamentar muchas bajas.

Todos estuvimos ayudando a los milicianos heridos suturando heridas, entablillando piernas y brazos incluso Morrigan que no tenía poderes curativos fabrico unas cuantas pociones para que la gente se recuperara más deprisa.

Bann Teagan se nos unió a media mañana trayéndonos un poco de comida y agua.

-Gracias sin vosotros seguramente no hubiéramos podido ganar, id a descansar un par de horas os lo merecéis, luego reuníos conmigo en el molino por favor –

Antes de que pudiéramos irnos a la posada Owen el herrero se dirigió a mostros.

-Supongo que tenéis planeado entrar en el castillo –

-Así es Owen y buscare a tu hija tal y como te prometí – le dije.

-No dudo de vuestra palabra, en realidad no venia por ese motivo, tenéis las armaduras hechas un desastre por favor dádmelas y os las tendré listas para cuando empecéis el asalto al castillo-

-Gracias Owen, cuando estén reparadas pasaremos cuentas-

-No quiero dinero, sin vuestra ayuda no estaríamos vivos esta mañana y con qué busquéis a mi hija ya me doy por pagado-

Morrigan se dio la vuelta para dirigirse a la posada a descansar.

-Perdone señora se que usted no lleva armadura pero tenga, estas botas de cuero me he fijado que las vuestras están hechas añicos, por favor aceptadlas-

-Eh...gracias supongo- Morrigan cogió las botas y salió disparada hacia la posada.

Los demás nos quitamos las armaduras y se las dejamos a Owen, que enseguida empezó a trabajar en ellas.

Sten se sentó en la barra y pido algo de comer al igual que Leilana. Yo no tenía hambre así que me subí hacia la habitación y Alistair hizo lo mismo.

-Buff….ha sido una noche muy larga- le dije a Alistar tirándome literalmente en la cama.

-Si la verdad es que si – me respondió – Freyja.

-¿Si?-

-Tienes una herida en el costado – me dijo señalándome la cintura.

-Oh…si...ni me había dado cuenta – le dije subiéndome un poco la camisa.

-Déjame echarle un vistazo –

Alistair se arrodillo delante de mí mientras yo me sujetaba la camisa para que pudiera ver la herida.

-Es superficial, pero tenemos que limpiarla, no se vaya infectar –

Cogió un poco de agua de la jarra de la habitación y humedeció uno de los paños de algodón que habían dejado para limpiarnos.

Me limpio la herida con sumo cuidado y una vez estuvo limpia se impregno los dedos con el ungüento y empezó a aplicarlo, a mí se me empezaba a acelerar el corazón cada vez que sus dedos tocaban mi piel.

Cuando levanto la mirada de mi costado nuestras caras estaban muy cerca tan cerca que casi podía sentir su aliento en mi piel, entonces se puso colorado rehuyendo mi mirada y se levanto.

-Creo que tendríamos que dormir un poco – me dijo sentándose a mi lado y tapándome con una manta.

-¿Siempre eres tan caballeroso? –

-Me crie en la Capilla, me enseñaron a ser educado y cortes con las damas-

-Pero yo no soy exactamente una dama, soy una Guardia Gris, si fuera una dama no dejaría que estuvieras tan cerca de mí sin supervisión y mucho menos en paños menores-

-Yo creo que sí que lo eres, debajo de esa coraza que te has puesto, sigue estando ahí-.

-Alistair ¿puedo hacerte una pregunta?-

-Eso ya es una pregunta- me respondió – pero si pregunta lo que quieras.

-¿Habiéndote criado en la Capilla nunca has….? Ya sabes….-

-Tenido un par de buenos zapatos –

-¿Sexo? – le volví a preguntar con rapidez.

-Des de luego nunca me lo había preguntado una chica – me respondió pasándose la mano por la nuca – pero nunca he tenido ese placer, no quiero decir que no lo haya pensado pero yo no soy esa clase de hombres….

-Me alegro que no seas como los demás –

-No sé si sentirme alagado por ese comentario – me respondió arqueando una ceja.

-Quiero decir que es agradable estar con un hombre que no me mira como si fuera un trozo de carne al que puede incarle el diente –

-Entonces me das a entender que tu tampoco has tenido….como decirlo ¿compañía? – me pregunto sonrojado.

-No. Tuve muchas oportunidades pero siempre el rechace quería que el hombre que me poseyera por primera vez viera más allá de mí, que no solo fuera una mujer hermosa o la hija de un Teyrn, quería ser algo mas, no sé si me explico….-

-Perfectamente – me respondió- te dejare dormir estas bostezando mucho.

Alistair se iba a levantar cuando le toque el antebrazo.

-Por favor no te levantes, hace un poco de frio y estaba muy calentita cuando estabas sentado a mi lado – le dije mientras notaba que se me subían los colores.

-¿Ahora soy una estufa con patas? –

-¿Qué? No…No pretendía decir eso….Hacedor…lo siento Alistair, es el cansancio-

Alistair me sonrió y volvió a sentarse a mi lado el también se tapo con una manta y yo recosté mi cabeza en su hombro.

-Gracias- le dije con un susurro antes de que el sueño se apoderara de mi

Cuando todavía tenía la cabeza recostada en el hombro de Alistair y el había apoyado su cabeza contra la mía.

Se sentía más cercana a el que a cualquier hombre que hubiera conocido con anterioridad, mirando atrás y comparándolos con Alistair todos ellos me parecían pomposos y prepotentes que solo querían acercarse a mí por mi título, el en cambió parecía ver mas allá de mi coraza y eso me gustaba y aterraba al mismo tiempo.

-Alistar despierta – le dije tocándole la cara con la yema de los dedos.

-¿Qué?... ¿Ocurre algo?- dijo mientras se despertaba.

Entonces se dio cuenta que mi mano estaba posada en su mejilla. Levanto su mano y la coloco encima de ella prolongando el tacto.

Retire la mano con suavidad y me levante de la cama.

-Es por la tarde ya, Bann Teagan quería que nos reuniéramos con el molino-

-Si ya lo recuerdo, antes deberíamos ir a buscar nuestras armaduras –

-Si, espero que podamos ayudar a la gente del castillo-

Alistair se levanto y poso su mano encima de mi hombro.

-Los salvaremos, juntos –

Nos calzamos las botas y bajamos al comedor de la posada.

-Eh… ¡parejita! – grito Leilana.

Morrigan puso mala cara al vernos bajar las escaleras juntos.

-¿Parejita? no se a que te refieres Leilana- le dije mientras salíamos de la posada.

-Oh….vamos me vas a negar que no ha pasado nada – me dijo Leilana con mirada picara.

-No ha pasado nada, hemos dormido solo eso, vamos tenemos que ir a buscar las armaduras- le dije acelerando el paso hacia la herrería.

Owen estaba fuera tomando el aire cuando llegamos.

-Ya están, me he tomado la libertad de remachar la armadura de cuero de la bella señorita Leilana para reforzarla-

-Gracias Owen, eres un buen hombre encontraremos a tu hija-

Todos nos pusimos nuestras respectivas armaduras y la verdad es que Owen era un herrero de primera.

-Gracias Owen volveremos a vernos – le dije mientras nos dirigíamos al molino.

Fue una pequeña subida y Bann Teagan ya estaba esperándonos.

-Lo siento Bann Teagan nos hemos quedado dormidos- le dije disculpándome por haberle hecho esperar.

-Como toda buena dama hacéis esperar impaciente a un caballero- me respondió Bann Teagan – por favor llamadme Teagan lo prefiero.

-Entonces vos llamadme Freyja, si no hay trato- le dije – ¿por que querías que nos encontráramos aquí?

-Dentro del molino hay un pasadizo secreto que lleva dentro del castillo, pero no lo había usado hasta ahora por que temía por la seguridad de esta gente- me explico -….gracias al Hacedor Isolda.

Entonces nos dimos la vuelta y vimos una mujer acompañada de un único guardia que corría hacia nosotros.

-Teagan….me alegro que estés bien, necesito que vengas conmigo al castillo-

-Isolda que ocurre dentro ¿está bien mi hermano? –

-No está bien, pero tienes que venir conmigo…- le empezó a suplicar.

-Por que solo el podríamos entrar todos- le interrumpí.

-¿Teagan quien es esta mujer?- pregunto en tono despectivo.

-Isolda te presento a la hija pequeña de Bryce Cousland, Freyja, es miembro de los Guardias Grises –

-Lo siento, perdonad mi mala educación no presencia ofenderos-

-¿Podemos entrar en el castillo ahora?-

-No, le prometí a Connor que volvería solo con Teagan- dijo Lady Isolda.

-¿Porque solo él? ¿Qué nos estáis ocultando? – pregunte con semblante serio.

-Nada, ¿que tiempo de acusación malintencionada es esta? – pregunto ofendida.

-No es ninguna insolencia si es cierto-

-Está bien, Isolda espérame en la entrada ahora iré contigo –

Lady Isolda se dio media vuelta y se fue a la entrada del castillo.

-Usad el pasadizo secreto os esperare dentro- nos dijo Teagan.

-No puedo permitid que hagáis esa imprudencia-

-¿Que haríais vos si fuera vuestra familia? – me pregunto, a lo que no pude contestarle nada porque yo haría exactamente lo mismo.

Teagan nos dio la llave de entrada y se fue corriendo con Isolda.

-Realmente es temerario pero tengo que reconocer que yo haría lo mismo por mi familia-

Todos entramos en el molino y enseguida encontramos la entrada al pasadizo, quitamos el heno que había encima de la puerta de entrada y empezamos a descender por las escaleras.

Morrigan conjuro un hechizo de luz para podernos iluminar el camino ya que no había antorchas por ningún lado.

Cuando llegamos al fondo empezamos a oír gruñidos y gritos pidiendo auxilio así que entramos en la estancia contigua al pasadizo donde nos encontrábamos. Entonces lo vimos 3 cadáveres atacando a alguien que estaba encerrado en la celda.

Antes de que se percataran de nuestra presencia Morrigan congelo a uno con un conjuro y Leilana le atravesó a otro la cabeza con una flecha, Istari no se lo pensó dos veces y cargo contra el que estaba todavía en pie y fue Sten quien le corto la cabeza.

Entonces me acerque a la celda y vi un hombre dentro de ella.

-¿Que has hecho para que te tengan aquí encerrado con todo el lio que está pasando? – le pregunte.

-Eh...yo…pues- empezó a tartamudear.

-Venga escúpelo no tengo todo el día para que me contestes-

-Veréis no es como decirlo pero soy mago Lady Isolda me contrato cuando su hijo empezó a tener los síntomas-

-Connor ¿un mago? Casi no puedo creerlo –

-Claro y contrato un apostata, aunque por tus ropajes pareces un mago del circulo – dijo Morrigan.

-Como decirlo….soy un mago de sangre, me escape del circulo y Loghain me contrato para envenenar a Arl Eamonn – nos dijo el mago.

-¿Qué?-pregunte incrédula.

-Hasta donde llega la demencia de ese hombre –

-¿Que vais hacer conmigo? –

-¿Como te llamas? – le pregunte.

-Jowan- me respondió tímidamente.

-¿Por que usaste magia de sangre? –

-Me enamore de una chica dentro del circulo, ella era una iniciada de la Capilla y a mi iban a transformarme en un tranquilo, me las ingenie para romper mi filacteria pero cuando íbamos a escapar nos pillaron y por miedo recurrí a la magia de sangre, pero con ello perdí todo lo que me importaba – dijo con tono sombrío.

-¿Has convocado tu a esos monstruos? – le pregunte a Jowan.

-Si lo hubiera hecho sin ponerse un hechizo de protección contra la muerte, hubiera sido muy iluso- me dijo Morrigan.

-No, te lo juro por mi vida que yo no he sido- vi verdad en sus ojos

-¿Cuanta magia le enseñaste a Connor? ¿Crees que ha podido ser él?-

-No es capaz de dominar ni el más pequeño de los hechizos hacia poco que lo había comenzado a instruir, pero puede que lo estén controlando des del velo- me dijo Jowan.

-Eso tendría lógica – dijo Morrigan – pero tendríamos que estar seguros.

-¿Realmente le crees? – me pregunto Alistair.

-Creo que la gente toma medidas desesperadas cuando se encuentra entre la espada y la pared-

-Yo creo que tendría que arreglar el embrollo que se ha metido – dijo Leilana.

-Yo creo que deberíamos dejarlo ir – dijo Morrigan.

- Es un serabas no confió en ellos – dijo Sten.

-No estoy juzgando que sea un mago de sangre eso son questiones de la Capilla, lo que si cuestiono es la implicación en el envenenamiento del Arl, por eso te vendrás con nosotros – le dije a Jowan.

-Creo que eso es demasiado peligroso – me dijo – prefiero quedarme aquí.

-Como quieras, no creo que te molesten más esas criaturas-

Leilana y Morrigan no estuvieron muy de acuerdo con la decisión de dejarlo ahí encerrado, no me importaba lo que había hecho antes de envenenar a Arl Eamonn solo me implicaba su participación en el intento de asesinato.

Subimos las escaleras que conducían al piso superior.

Llegamos a la sala de armas del Castillo. Istari empezó a gruñir y ladrar al vacio.

-Tranquilo pequeño aquí no hay nada –le dijo Alistair

Pero Istari no dejo de ladrar. De repente una sombra se movió delante de nosotros.

-¿¡Habéis visto eso?! –exclamó Morrigan.

-¡No juegues! Yo no he visto nada. No trates de asustarme –respondió Alistair

Fue entonces cuando unas sombras salieron de repente y vinieron hacia nosotros.

-¡Cargad! –grité

Acto seguido todos salimos al ataque con nuestras armas en alto. No sabíamos si conseguíamos hacerles daño o no a esas sombras. Les asestábamos un golpe y se deshacían pero acto seguido aparecía otro y otra y otra.

-¡Esto es un nunca acabar! –Grité- ¡Teneos que abrirnos camino e intentar llegar hasta el pasadizo!

Como pudimos fuimos avanzando intentando cubrirnos las espaldas los unos a los otros hasta por fin llegar al pasadizo. Miramos hacia atrás y para nuestra sorpresa pudimos ver como todas las sombras que aparecían una y otra vez ahora poco a poco se iban deshaciendo en mil pedacitos

Llegamos a un pasillo muy largo y parecía desierto, Alistair iba a entrar en él cuando Leilana lo detuvo señalándole un pequeño hilo casi invisible.

-Es una trampa dejadme a mi – dijo Leilana mientras desarmaba la trampa.

-En las dos primeras habitaciones de la izquierda y en la puerta de la derecha hay cadáveres regresados- dijo Morrigan.

-Sten, Morrigan y Leilana encargaros de la primera habitación, nosotros lo haremos de la otra –

Alistair, Istari y yo nos dirigimos a la segunda habitación, la abrí de una puntada de pie entonces Alistar entro cargando con su escudo derribando a uno de los dos cadáveres que había en el interior de la estancia, Istari se lanzo directamente sobre el que había caído.

El otro cadáver se vino directo a por mí, con mi daga pude desviar su ataque mientras giraba sobre mi misma para dar más fuerza al golpe mi espada impacto directamente en el cuello seccionándole la cabeza de un tajo.

Cuando hubimos acabado con ellos salí de la habitación y mis compañeros ya estaban en medio del pasillo ilesos.

Entonces me dirigí a la última puerta y la abrí de una punta pie. Dentro había una chica que empezó a llorar de miedo.

-Siento haberte asustado – le dije – ahora ya estas a salvo.

-Gracias – me dijo secándose las lágrimas.

-¿Sabes si está viva Velana? – le pregunte.

-Soy yo- me respondió tímidamente.

-Tu padre me dijo que te buscara, puedes salir he matado a todo bicho que se ha puesto en mi camino, ve corriendo hacia las mazmorras ahí encontraras un pasadizo que te conducirá fuera de los muros del castillo –

-Gracias mi señora – me dijo mientras salía corriendo.

Velana salió corriendo para poder ir a reunirse con su padre y nosotros proseguimos la marcha. Entramos por la habitación de la derecha con las armas empuñadas por si teníamos compañía. Pudimos observar siete cadáveres por el suelo y rápidamente atraemos la atención de los esqueletos. Sten y yo nos pusimos delante con Istari y Alistair flanqueándonos y Morrigan junto a Liliana detrás. Rápidamente acabamos con ellos y llegamos al patio delantero. Allí nos esperaban una docena de esqueletos y un Regresado.

-¡Alistair hay que abrir el pórtico para que los caballeros puedan entrar! –grité

Alistair salió corriendo llevándose por delante a un esqueleto. Morrigan y Leliana empezaron a atacar al Regresado a distancia. Sten cargó contra los esqueletos y yo salí disparada contra el Regresado. Este realizo su ataque y me vi arrastrada hacia él perdiendo todo el equilibrio y esperando su golpe. Por suerte Istari llegó rápidamente y se lanzó sobre esa maldita criatura mordiéndole y provocando así que su ataque cesara.

-¡Istari tu ataca a los esqueletos! ¡Sten ven tengo una idea!

Sten era mucho más corpulento que yo y tenia más fuerza también. Sten empezó a avanzar hacia el Regresado y yo me puse justo detrás en su espalda. El Regresado ataco de nuevo usando su táctica. Sten perdió el equilibrio y se vio arrastrado hacia esa criatura sin poder remediarlo. Yo que estaba fuera de su alcance gracias a que me cubrí con el cuerpo de Sten salte por encima de su cabeza y lancé mi daga contra el Regresado. Mi golpe fue certero y se clavó en su cuello. Entonces con mi espada le hizo una herida en su torso y cuando perdió el equilibrio por culpa del dolor le corte la cabeza. Justo en ese instante Alistair había conseguido abrir la puerta y los caballeros entraron al patio acabado con los esqueletos que quedaban.

Cuando acabamos con el último de ellos mire a mi alrededor para comprobar si mis compañeros estaban bien y por fortuna así era.

-Ser Perth vamos dentro, averigüemos que narices pasa aquí – dije mientras me dirigía a la puerta de entrada al castillo.

Una vez dentro vimos a todos los guardias detrás del que supuse que era Connor, su madre tenía cara de preocupación y tristeza y Teagan saltaba como un saltimbanqui.

-¿Que demonios pasa aquí? – pregunte.

-Madre que es lo que se dirige a mí, no puedo verla con claridad- dijo Connor.

-Es una mujer Connor, como yo- le respondió lady Isolda.

-No se parece nada a ti le doblas la edad y es mucho más hermosa que tu, me sorprende que no la hayas matado en un ataque de celos – le dijo Connor a su madre – a que has venido mujer.

-Alguien lo está controlando des del velo – dijo Morrigan.

-Madre…madre- dijo Connor con un tono de voz totalmente distinto.

-Gracias al Hacedor, mi niño – empezó a decir lady Isolda pero poco le duro la alegría.

-Apártate vieja ¿Tu a que has venido? – dijo señalándome a mí.

-A detenerte por supuesto- le dije a Connor.

-No, no voy a dejaros este es mi castillo – grito mientras salía corriendo de la estancia.

Lo que fuera que había poseído a Connor, había hechizado a los guardias y a Teagan que ahora cargaban contra nosotros.

-¡No los matéis hacen esto contra su voluntad!- les grite a mis compañeros.

-Llevan la armadura demasiado gruesa como para noquearlos solo con las manos – me dijo Leilana.

Alistair y Sten derribaban a sus oponentes y cuando los tenían en el suelo les golpeaban en la base de la nuca para dejarlos inconscientes.

Leilana parecía bailar en círculos intentando buscar los puntos débiles de su oponente.

Teagan se abalanzo sobre mí cargando con todas sus fuerzas pero yo era mucho más ágil y logre esquivar su envestido momento en que aproveche para darle un golpe con la empuñadura de mi espada.

-Morrigan ¿¡no tienes ningún hechizo de sueño o algo parecido!? – le grite a la maga.

Ella solo me afirmo con la cabeza y empezó a conjurar.

-¡Proteged a Morrigan! - le grite a mis compañeros.

-Donec quis arcu manu mea, quia in dormiendo malae – dijo ella.

Todos los caballeros empezaron a desplomarse en el suelo, dormidos.

-Atadles – dijo Leilana.

Así lo hicimos atamos a todos los que nos habían atacado por precaución. Luego me acerque a lady Isolda que se había refugiado a un lado mientras duraba la batalla.

-¿Lady Isolda estáis bien? – le pregunte teniéndole la mano para ayudarla.

-Si gracias-

En ese instante Teagan recupero la conciencia.

-Gracias al Hacedor, por fin tengo el dominio de mi propio cuerpo, lo veía todo pero no podía articular palabra ni movimiento alguno –

-Desátale por favor Sten-

-¿Por qué se ha ido Connor? Y ¿Dónde está?- le pregunte a Lady Isolda.

-Se habrá ido a su cuarto, no le gustan las discusiones lo asustan- me explico ella.

-Isolda sabes que todo lo ocurrido es culpa tuya – le reprendió Teagan – ahora que debemos hacer ¿Dónde está el mago que contrataste?

-Esta en las mazmorras – le respondió ella entre llantos.

-Que lo traigan hasta mi presencia- ordeno Teagan.

Subieron a Jowan des de las mazmorras.

-¡Tu, todo es culpa tuya!- empezó a gritarle lady Isolda.

-El se aprovecho de la situación pero vos no estáis exenta de culpa- le dije a Isolda que no se tomo muy bien mi comentario.

-¿Que debemos hacer ahora? – Pregunto Alistair – no me hace mucha gracia matar a un niño pero si lo ha poseído un demonio…

-Podríamos entrar en el velo y matarlo ahí – sugerido Morrigan – siempre y cuando no sea una posesión completa.

-¿De verdad? – pregunto Teagan.

-Es verdad, pero necesitamos mucho poder para poder entrar en el velo, yo podría usar mi magia de sangre- sugerido Jowan.

-Magia de sangre ni hablar ya tenemos bastantes demonios aquí- dijo Alistair y yo secunde su idea.

-Si tuviera montañas de lirio podría usarlo pero ese no es nuestro caso – dijo él.

-Estoy dispuesta a dar mi vida por mi hijo- dijo Isolda.

-No, me niego a que haya más muertes injustas- les dije- la torre de los magos está a dos días de aquí, uno de los tratados les afecta a ellos.

-Buena idea – dijo Alistair con una sonrisa.

-¿Morrigan crees que podrás contener a Connor?-

-La duda ofende – me respondió.

-Sten ayúdala- le dije al Quinari – los demás mañana nos iremos hacia la torre del circulo.

-¿Donde están los aposentos del niño? – Pregunto Morrigan- pondré unas barreras mágicas y tu mago de pacotilla vas a ayudarme.

Lady Isolda los guio hacia las estancias del niño.

-No os preocupéis Teagan encontraremos ayuda-

-No solo sois hermosa sino que con vuestros actos me habéis demostrado que tenéis un corazón de oro, si hay algún esposo le tendré muchos celos en este momento – me dijo antes de besarme la mano.

-No, no estoy casada-

-Eso seguramente tiene que ser delito capital en alguna parte – me respondió el.

-Bann Teagan ¿sería posible descansar aquí hasta el alba? – pregunto Alistair que se había puesto serio de repente.

-Si por supuesto, hare que os preparen unas habitaciones –

Leilana jugaba con Istari cuando Alistair y Teagan fueron a preparar las habitaciones.

-¿Enserio que no ha pasado nada entre vosotros? – me pregunto ella.

-No-

-Pero te interesa- me volvió a interrogar.

-Mentiría si dijera que no, pero todavía no estoy segura, ni siquiera sé si él se interesa por mi-

-Yo creo que si- me respondió – oye ahora que no hay nadie porque no curioseamos un poco.

Así lo hicimos entramos en el estudio del Arl, se que estaba mal pero quería saber si realmente ese hombre era de fiar, no encontramos nada de nada y Leilana se fue con Istari.

Yo ya iba a salir de la despacho cuando al pasar al lado del escritorio tire una pequeña caja de caoba que se abrió revelando su contenido, una carta con un par de líneas para Alistair y un colgante. La carta decía que el colgante era de la madre de Alistair.

Deje la caja encima del escritorio de nuevo y me guarde la nota y el colgante para dárselo mas tarde.

Mientras subía las escaleras me encontré a Teagan.

-Mi señora siento si antes he sido tan osado, es que sois tan encantadora que casi no puedo creer que no os hayan desposado- me dijo mientras me acompañaba a mi habitación – Isolda os ha dejado un camisón y me he tomado la libertad de ordenar que os preparan un baño.

-Gracias Teagan sois muy amable – le dije – donde esta Alistair antes de dormir quisiera preparar la salida de mañana con él.

-Es la habitación en frente vuestro – me dijo Teagan retirándose con una reverencia.

Me quite la armadura y me metí en el baño, el agua caliente relajo todos los músculos de mi cuerpo.

Istari se subió encima de la cama y empezó a dormitar y a roncar como un oso suerte que me había acostumbrado con los años.

Salí del baño y me puse el camisón, supuse que Alistair todavía no estaría dormido, así que salí de mi habitación y llame a su puerta.

-Alistair, ¿puedo entrar? – pregunte.

-Si claro, la puerta está abierta – dijo el des del interior.

Así que entre y cerré la puerta tras de mí. Alistair estaba sentado en la cama afilando la espada que le había dado.

-Es una hoja muy buena – me dijo haciéndome sitio para que me sentara.

-Alistair he encontrado esto en el estudio del Arl va dirigido a ti – le dije entregándole la nota con el medallón.

-Es el medallón de mi madre – me dijo con voz triste mientras leía la nota del Arl.

-Lo he encontrado curioseando su estudio, ya sé que he hecho mal, pero lo he encontrado sin querer y he pensado que te gustaría tenerlo – le dije a Alistair que me miraba con cara sorprendida – creo que él quiso enviártelo muchas veces la nota parece antigua, alomejor le importas más de lo que piensas.

-Podrías haberlo dejado otra vez en su sito y me lo has traído, gracias – me dijo.

-Se lo que supone tener algo que te recuerde a tu familia, yo me fui con lo puesto y no tengo nada que me recuerde a ellos – ya no pude soportarlo más.

Todo el dolor, la pena, las muertes todo afloro de mi interior de golpe y porrazo sin que pudiera refrenarlo, me hice un ovillo con mis piernas y empecé a llorar.

Alistair me paso el brazo por los hombros y me atrajo hacia él.

-Shh no pasa nada- me dijo acunándome.

Estuve un buen rato abrazada a él llorando hasta que no me quedaron más lágrimas que derramar.

-Lo…lo siento Alistair, no tenía que haberme puesto de esta manera- le dije mientras me incorporaba y me secaba las lagrimas.

-No pasa nada tranquila, estaba pensando mientras llorabas, que yo siempre me estoy quejando y tú también has perdido mucho. Lo siento he sido un egoísta por respaldarme tanto en ti sin dejarte hacer lo mismo- me dijo mientras con la mano me quitaba una lagrima que recorría mi mejilla.

-Menudo par estamos hechos – le dije con una sonrisa.

-¿Puedo confesarte algo? -

-Lo que sea – le respondí.

-Te mentí, cuando te conté que Arl Eamonn me crio porque era hijo de un guardia gris- me confesó – en realidad me crio porque mi padre era el Rey Maric.

-¿Cómo? – Pregunte sorprendida - ¿Eso no te convierte en heredero al trono?

-No, si hay algún heredero es Arl Eamonn es un noble muy popular y era hermano de la Reina Rowan – me dijo secamente.

-¿Lo sabe Loghain?-

-Seguramente si, eran buenos amigos – me respondió.

-¿Como es que no me lo has contado hasta ahora? -

-Quería contártelo, pero no sabía cómo hacerlo, no iba a decirte por cierto soy el bastardo del Rey. Pero tenía miedo de que si te lo contaba pudiera dejar de gustarte por quién era yo – me dijo mirando al techo – todos lo que lo sabían o me mimaban o no me soportaban, incluso Duncan me envió lejos durante la batalla para protegerme.

-No fue Duncan quien dio esa orden recuerdas, fue Cailan yo estaba en la junta de guerra, ¿Crees que lo sabía? – .

-¿Si conocía mi existencia? no lo sé la verdad-

-Puede que sí y por eso te envió lejos del campo de batalla por si le pasaba alguna cosa – entonces me vino un recuerdo a la mente las palabras que Flemeth le había dicho – por eso Flemeth te dijo lo de la sangre de tu padre.

Alistair no dijo nada se dedico a mirar el techo.

-Creo que comprendo cómo te sientes, pero Alistair tienes una responsabilidad con Ferelden mas allá de la Ruina –

-No, me dejaron muy claro des de muy joven que no aspirara al trono y eso he hecho- dijo cruzando los brazos encima del pecho.

Me levante de la cama no podía creer lo que estaba oyendo.

-¡Alistair eso es un comportamiento absurdo e infantil! –

Alistair se levanto de la cama con expresión furiosa en el rostro.

-¿¡Y que se supone que tengo que hacer!? ¿¡Presentarme ante las gentes de Ferelden y decirles mi padre se follo a una criada y vengo a gobernaros!? – me dijo dando pasos hacia mí.

-¡Te estás comportando como un inmaduro! La sangre conlleva responsabilidades – le dije retrocediendo hasta que llego un punto que mi espalda tocaba a la pared.

Nunca lo había visto tan enfadado y sabía perfectamente que podría partirle el cuello a cualquiera con solo sus manos, ¿era miedo lo que sentía?

Entonces se acerco todavía más a mí y estallo un puñetazo contra la pared donde estaba yo apoyada flanqueándome con el otro brazo.

-Puede que sea un inmaduro, ¿pero realmente quieres ver en el trono alguien como yo? – Me dijo mirándome a los ojos – no sé nada de cómo gobernar un país, para ti es fácil decirlo te prepararon para ello.

-Tu no tienes ni idea– le dije con rabia – podría ser un buen cambio para Ferelden- le dije bajando la mirada mientras intentaba serenarme – quiero decir que gobernara alguien que no siempre piensa con lo que tiene entre medio de las piernas a gobernar se aprende con el tiempo.

Entonces apoyo su frente con la mía.

-Freyja no es una tema que quiera discutir contigo – dijo con voz baja.

-Ya lo supongo – dije relajando un poco mi cuerpo – pero si tuviera que escoger entre Loghain o tu, no tendría dudas.

Se alejo de mí y se volvió a sentar en la cama.

-¿Tu padre te dejaba ejercer en asuntos del Teyrn? – me pregunto haciéndome un gesto para que me sentara a su lado.

-Si muchas veces presidia con él los juicios de paz y tregua, incluso cuando se iba a ir a Ostagar me dejo a mí el gobierno, pero….- la voz se me quebró y no pude continuar.

-Si ya entiendo por dónde vas – me dijo – realmente comparto las palabras que te ha dicho Bann Teagan es un crimen que no estés casada por que cualquier hombre sería muy afortunado de tenerte a su lado.

-Va calla bobo – le dije dándole un codazo - ¿Quién quería casarse con una Guardia Gris?

-Yo solo veo a una gran mujer – dijo cogiéndome el mentón.

Notaba su aliento en mis labios y era algo que hacía que el pelo se me erizara, pero en ese instante llamaron a la puerta.

-¿Estáis ahí dentro visibles? – dijo Leilana al otro lado de la puerta.

Alistair y yo nos separamos de un brinco mientras Leilana abría tímidamente la puerta.

-¿No he interrumpido nada verdad? – dijo con voz picarona.

-Eh…no…por supuesto que no, estábamos hablando del tratado que influye al círculo de hechiceros- dijo Alistair muy sonrojado.

Leilana se acerco y se sentó en el suelo delante nuestro observándonos con gran interés.

-Mañana al alba iremos a la torre del lago Calenhad, yo creo que tendríamos que ir por aquí – señalando el mapa – sé que es más largo pero no tenemos equipo para recorrer los senderos de las Montañas de la Espalda Helada.

-Bien, yo sugiero que viajemos ligeros, no tenemos tiempo que perder – dijo Leilana.

-Entonces todo el mundo a descansar tenemos una buena marcha hasta la torre del Círculo –

Le levante de la cama y ayude a Leilana a levantarse del suelo, nos despedimos de Alistair y nos fuimos a dormir.