Nota de la autora: aquí la revisión del capítulo 5!


Capitulo 5: Partida hacia el Círculo.

A la mañana siguiente al salir de mi habitación me tropecé con Alistair que bajaba hacia el patio de armas.

-Buenos días Freyja –

-Iba a hablar con Bann Teagan a ver si nos podría dar unas provisiones para el camino –

-No hace falta que lo busques está ahí mismo – me dijo señalándolo.

-Buenos días Teagan – le dije con una sonrisa.

-Buenos días Freyja, ¿preparados para la marcha?-

-Necesitamos provisiones ¿nos las podríais facilitar? –

-Por su puesto tomad de la despensa lo que necesitéis-

-Por cierto ¿ha habido algún problema con Connor? –

-No las barreras de vuestra compañera han sido efectivas –

-Me alegro mucho, ahora si me disculpáis tenemos un largo camino por delante, volveremos tan pronto podamos os lo prometo – dije poniéndole una mano en el hombro.

En la despensa nos encontramos con Leiliana que ya estaba preparando su petate, nosotros también hicimos lo mismo, en principio tenía que ser un viaje corto, pero en estos tiempos quien sabe si tendríamos que dar mas rodeo del que nos pensábamos para evitar la horda. Cuando estuvimos preparados salimos del castillo y empezamos a encaminarnos por el camino imperial.

-La verdad es que me da no se que dejar a toda esa gente desprotegida – me dijo Alistair.

-Morrigan los protegerá estoy segura parece que tampoco le gustan los magos de sangre ni los demonios –

-Si Morrigan yuhuuu que alivio – dijo sarcásticamente Alistair.

-Veo que no te cae muy bien – dijo Leiliana.

-¿Solo porque es una zorra? No que va –

-Bueno y ¿yo como te caigo? teniendo en cuenta que nos conocemos des de hace pocos días-le pregunto Leiliana.

-Pues creo que tienes buen fondo por lo que he podido ver de ti –

- ¿Y Freyja? – volvió a preguntar.

-Ella…bueno…yo…la encuentro una chica muy agradable….- tartamudeaba Alistair.

-¡Ei no habléis de mi como si no estuviera!- les dije a los dos.

-¡Mira se ha puesto colorada!- le dijo Leiliana a Alistair.

Alistair se puso colorado y no dijo nada mas, aunque Leiliana continuo insistiendo el no dijo nada mas al respeto.

Yo estaba segura que él me gustaba ¿pero yo le gustaba a él? había tenido un par de gestos conmigo ¿pero eso realmente quería decir algo?

El camino era tranquilo por raro que fuera no nos encontrábamos transeúntes huyendo de horda de engendros tenebrosos y eso me ponía más intranquila.

Al medio día llegamos a un pequeño pueblo de la costa del lago Calenhad, el pueblo estaba dividido por el rio Drakon y poseía un puente que nos permitiría pasar del camino del oeste hacia el camino imperial para luego dirigirnos hacia el norte.

Decidimos hacer una pequeña pausa en pueblo, buscamos la taberna y pedimos algo de comer, Alistair había estado inusualmente callado des de su torpe conversación con Leiliana. Cuando el posadero se acerco a traernos la comida pregunte.

-¿Que noticias hay?-

-¿No lo sabéis? Los engendros tenebrosos están a una semana de Lothering, la Capilla está haciendo todo lo que puede para evacuar a la gente, pero me temo que los que no puedan resistir la marcha hacia el norte perecerán en manos de los engendros – nos dijo mientras serbia la comida.

Leiliana tenía un semblante serio y triste, supuse que estaba pensando en toda la gente que había dejado atrás.

-Leiliana se que es duro, pero piensa que si no detenemos la Ruina habrá más bajas que lamentar – le dije agarrándole la mano – así que come por favor no te castigues a ti misma.

-Es que pienso que si me hubiera quedado los habría podido ayudar – me dijo con voz melancólica – se que quieres ayudar a Arl Eamon, pero no se por qué perdemos el tiempo con el si la horda está en camino.

-Leiliana….-empezó a decir Alistar – Freyja y yo solos no podemos combatir la Ruina, necesitamos los ejércitos de la nobleza y el único que seguro nos prestara ayuda y hará todo lo posible para que los demás hagan lo mismo es el. Ese es el motivo además de mis asuntos personales.

Comimos en silencio sepulcral, entendía muy bien la posición de los dos, pero pensando en estrategia pura y dura Arl Eamon era nuestra mejor baza para combatir a Loghain.

En cuanto Alistair acabo de comer salió de la taberna con mirada triste.

-Leiliana ¿estas bien?- pregunte.

-Sí, siento mucho lo de antes, comprendo perfectamente vuestro cometido lo único es que me produce dolor pensar en las muertes de esas personas-

-Nosotros procuraremos que las gentes de Ferelden salgan lo mejor paradas que podamos de esta Ruina y tu nos ayudaras- le dije cariñosamente – ahora termina de comer.

Pague la cuenta al tabernero y salí de la taberna Alistair estaba sentado en la orilla del lago mirando al infinito.

-Alistair ¿te encuentras bien?- pregunte mientras me sentaba a su lado.

-Sí estaba pensando en lo que me ha dicho Leiliana, entiendo su punto de vista, se que está muriendo gente por culpa de los engendros tenebrosos y mi único pensamiento es salvar a Arl Eamon. Soy un egoísta – dijo pasándose los dedos por su pelo – tu ni siquiera has vuelto a sacar el tema de tu hermano.

-¿Crees que yo no haría lo mismo que tú? si supiera a ciencia cierta que mi hermano está vivo en alguna parte, intentaría salvarlo con todas mis fuerzas-

Pensar en Fergus era todavía muy doloroso, pensaba que había fallado a toda mi familia, pero tenía que seguir a delante tenía una misión que cumplir y eso iba hacer.

-Es que ese hombre me crio, me hizo de padre y aunque me enviara a la Capilla, creo que tengo que hacer algo para devolverle todos sus esfuerzos –

-Y lo haremos, salvaremos a Connor y luego buscaremos una cura para él, te lo juro –

-Tengo la sensación que no eres de las que se echan atrás en sus promesas – me dijo mientras me cogía de la mano y me la besaba.

Ese tímido beso en las yemas de mis dedos hizo que todo mi cuerpo fuera recorrido por una sensación que nunca antes había sentido, note como cada centímetro de mi piel ardía y seguramente me puse tan colorada que se me vería a kilómetros de distancia.

-Lo siento ¿ha sido inapropiado? –

-No. Ha sido muy caballeroso por tu parte –

-Lo tomare como un buen augurio- me dijo mientras se levantaba del suelo.

Luego me tendió una mano y me ayudo a levantarme a mí, Leiliana estaba esperándonos sentada al lado de Istari, esa muchacha había conseguido ganarse el cariño de mi perro cosa nada fácil debo decir.

-Si ya habéis acabado de hacer manitas, deberíamos continuar ahora que el sol todavía esta alto – dijo Leiliana maliciosamente.

-¿Manitas? ¿Nosotros? No sé de qué me hablas – le dije mientras reprendía la marcha.

-Vamos llevo un rato observadnos- nos dijo mientras andábamos.

-Eres una cotilla – le dijo Alistair.

-Puede, pero la vida es demasiado corta como para jugar fin'amor – dijo ella.

-¿Jugar al que? – pregunto Alistair.

-Al amor depurado – le traduje yo – a ver como lo explico no es un juego, es el cortejo de un caballero hacia una dama. Ella es un bastión inexpugnable y el caballero intenta conquistarlo.

-Se podría decir que es un juego. Un juego cortes, es el arte de conquistar a una dama sin pasar al terreno físico- le explico Leiliana

-Y ¿Qué es lo que ganas exactamente? – pregunto Alistair.

-El amor de dicha dama en quistión, pero sabiendo que jamás podrás poseerla– le respondió Leiliana.

Nuestra animada conversación fue interrumpida de golpe y porrazo.

-Socorro, por favor podéis ayudarnos – dijo una muchacha que venía corriendo.

-Tranquila respira, cuéntanos que ha pasado – le dijo Leiliana.

-Alistar, no percibo engendros tenebrosos ¿Tu? –

Alistair negó con la cabeza al mismo tiempo que Istari empezaba a gruñir a la muchacha.

-Istari tranquilo shhh esta chica está en peligro – le dije acariciándole el lomo.

Istari dejo de gruñir pero no de enseñarle los dientes.

-Nos han atacado unos bandidos oooh mis pobres padres, por favor ayúdenlos – nos dijo entre sollozos.

-¿Nos puedes llevar hasta ellos? –

La muchacha empezó a correr por el camino y nosotros la seguimos. Se detuvo delante de unas carretas volcadas, había mulas desangradas y un par de cadáveres. Pero en el centro de todo había un elfo con armadura.

El elfo se nos quedo mirando e hizo un gesto con la mano. Entonces de detrás de los arbustos y las carretas empezaron a salir hombres y mujeres armados. Se oyó un ruido como de madera rompiéndose, casi no pudimos esquivar el árbol que nos tiraron encima para quitarnos cualquier topo de escapatoria.

-Es una trampa – grito Leiliana mientras rodaba por el suelo.

-Así no me digas, era algo que no me había dado cuenta – dije sarcásticamente mientras desenvainaba mis espadas.

-¡Los Guardias Grises morirán aquí y ahora! – grito el elfo.

La cosa se ponía fea por momentos. No es que tuviera miedo de nuestros rivales pero el hecho de tener que lidiar con una maga sin el apoyo de Morrigan no era algo que me entusiasmara. Por el lado izquierdo nos flanquearon cuatro arqueros y tres más por el derecho. La impostora estaba acompañada del elfo que anunció nuestra muerte y dos asesinos más.

-¡En guardia todos! –Grité- Istari! ¡Corre corre!

Istari salió disparado hacia uno de los asesinos. Los arqueros intentaron derribarle con sus flechas pero era demasiado rápido. Rápidamente llegó a uno de ellos y le derribó mordiéndole un brazo. El otro quiso atacarle pero Leiliana fue más rápida y le atravesó el cuello con una flecha. Entonces los arqueros se centraron en nosotros y empezaron a dispararnos. Con un movimiento rápido Alistair nos dio toda la protección que pudo con su escudo. Para nuestra suerte su puntería no era muy buena y la mayoría de sus tiros o se desviaban o rompían contra el escudo. Liliana poco a poco pudo ir disparando sus flechas hasta que acabó por derribarlos a todos. Istari ya casi había acabado con el otro asesino pero el elfo y la chica ni siquiera se habían movido. La chica empezó a murmurar unas palabras con los ojos cerrados y el elfo sonreía.

-¡Leiliana derríbala! –gritó Alistair

Una flecha de Leiliana salió silbando de su arco pero cuando estaba a punto de impactar se desintegró.

-No conseguiréis herirme así- nos dijo

-¡Leiliana! ¡Istari! ¡A por ella! ¡Vamos Alistair!

Istari quiso abalanzarse sobre ella tal y como había ordenado pero justo cuando ya estaba en el aire el elfo le golpeó con la empuñadura de su espada haciéndole retroceder y rodar sobre el suelo unos buenos metros. Leiliana ya había salido corriendo a por él y Alistair y yo habíamos hecho lo mismo para atacar al elfo. Pronto empezó el intercambio de golpes. Yo llegué antes pero mis espadas se topaban una y otra vez con las suyas. Alistair también ataco pero el elfo era muy rápido y hábil y desviaba nuestros ataques una y otra vez. Por otra parte Istari ya se había recuperado y se lanzaba a por la chica. Aun y el golpe que había sufrido consiguió llegar a ella al mismo tiempo que Leiliana. La maga conjuró una espada y un escudo hechos de hielo y se puso a la defensiva. Leiliana la atacaba una y otra vez y su espada crujía contra el hielo de su oponente. Istari atacaba y chocaba una y otra vez contra el escudo. Por suerte Leiliana era muy hábil y la chica necesito de su escudo para frenar su ataque momento en que Istari aprovecho la flaqueza de su oponente para derribarla. Una vez en el suelo consiguieron reducirla. En ese instante de entre los arbustos salió una flecha disparada que se clavó en mi hombro haciéndome cara al suelo. Rápidamente Leiliana disparo una de sus flechas y acabo con el arquero que había sobrevivido a la anterior flecha. El elfo asestó un tremendo golpe y justo cuando ya lo veía todo perdido Alistair se interpuso y agarrando su escudo con las dos manos arrodillado ante mi paró el golpe. El sonido fue aterrador. El elfo apretaba su espada con todas sus fuerzas contra el escudo de Alistair.

Alistair hizo un cambio de peso en su escudo engañando así al elfo que intento flanquearle, pero Alistair ya lo había predicho y le asesto un golpe con el escudo en las costillas derribándolo. El elfo quedo tendido en el suelo.

Conseguimos deshacernos de todos nuestros oponentes sin lamentar mas heridas que unos moratones y algún corte superficial excepto yo que llevaba una flecha que me traspasaba el hombro izquierdo.

-Freyja, ¿estas bien?- pregunto Alistair preocupado.

-Digamos que he estado mejor ¿Por qué no registráis los cadáveres a ver si descubrimos quien los ha enviado? Por qué no se a vosotros pero a mí no me parecen simples bandidos.

Alistair y Leiliana empezaron a saquear los cadáveres mientras Istari se tumbo a mi lado facilitándome un punto de apoyo y calor.

-Gracias muchacho, como siempre eres mi héroe-

-Freyja, este todavía está vivo- dijo Leiliana señalando al elfo que había capitaneado el ataque.

-Atalo y despiértale tendremos una charla con el –

Alistair acabo de saquear los cadáveres, dinero, armas, flechas todo lo que nos pudiera servir para el viaje se sentó a mi lado y me examino, mientras Leiliana ataba el elfo y lo arrastraba hasta donde estaba yo.

-Voy a romper la flecha, parece que no te ha tocado nada importante ¿preparada?

-Si-

Alistar cogió con una mano el culatín de la flecha y con la otra el astil dos dedos por encima de donde penetraba en mi cuerpo y la rompió. Apreté los dientes para aguantar el dolor.

-Recuéstate en mi ahora, será más fácil – dijo Alistair poniéndose de rodillas enfrente mío y atrayéndome hacia su pecho- puedes agarrarte si te resulta más fácil.

Así lo hice pase mi brazo derecho alrededor de su torso para conseguir estabilidad y no moverme mientras me sacaba la flecha, el hizo lo mismo con su brazo izquierdo sujetándome.

Notaba el aire que emanaba de su respiración, y me vino a la mente la imagen de su torso desnudo, Hacedor como podía pensar en esas cosas mientras él me sacaba una flecha de la espalda. Alistair cogió la punta de la flecha.

-¿A la de tres vale? –

Yo solo asentí con mi cabeza apoyando contra su pecho.

-Uno….dos….- y antes de que pudiera reaccionar tiro de la flecha sacándola de mi cuerpo, lo que vino acompañado de un gemido de dolor. – tres.

-Con que a la de tres – le dije volviéndome a recostar contra Istari.

-Soy un chico malo lo sé – me dijo sonriendo.

Me encantaba verle sonreír me pasaría horas ensimismada en su sonrisa, era tan autentica tan noble…

-Esta me la guardo-

Alistair unió los dos trozos de la flecha para ver si se habían quedado astillas dentro de mi cuerpo.

-Bien esta entera como mínimo es algo bueno-

-Ei chicos, este bellaco se despierta –

-Eh…- empezó a decir el elfo mirando a su alrededor – pensé que despertaría muerto.

-Muy gracioso, venga habla ¿quién coño te ha enviado? –

-Ohh eres una picaruela muy agresiva a parte de hermosa, déjame que te ponga las cosas fáciles, me llamo Zevran, Zev para los amigos y soy un Cuervo Antivano.

-¿Un qué? – pregunte extrañada.

-Los Cuervos Antivanos son una hermandad de asesinos muy famosa en Antiva – me dijo Leiliana.

-Famosos por no ser buenos asesinos-

-Eso es lo que hacéis la gente de Ferelden, reírse de los prisioneros, que poco decoro –

-Canta no tengo todo el día ¿Quién te contrato? ¿Cuándo teníais que volver a encontraros?

-Me contrato un tipo de la capital bastante taciturno, un tal Loghain y yo no me tenía que volver a encontrar con él, los cuervos se encargarían de todo tan punto supieran que el asesinato había sido cometido-

- ¿Por qué me dices esas cosas con tanta facilidad? – le pregunte extrañada ante la colaboración del asesino.

-¿Por qué no? No me han pagado para guardar el secreto, bueno literalmente no me han pagado nada, pertenecer a los Cuervos no es como para hacerse rico si estabas pensando enrolarte –

-Gracias lo tendré en cuenta- le respondí – sino te ganas bien la vida ¿por qué lo haces?

-Me compraron cuando era pequeño y es lo único que he conocido –

-¿Que te compraron? –

-Si es una táctica de los cuervos, así se ganan tu lealtad, pero si me lo permites podría servirte mejor a ti que a ellos si me dejas vivir claro está – me dijo- ahora los cuervos van a venir a por mí cuando sepan que he fallado

- ¿Y me serias igual de leal que a tus patrones? –

-Resulta que soy una persona muy leal siempre y cuando no me quieras cortar la cabeza –

-Está bien, Leiliana desátalo-

-¿¡Que!? ¿Estas loca? – me dijo Alistair.

-Nos vendrá bien, seguramente conoce tácticas de infiltración y esas cosas, nos vendrá bien si vamos a Denerim –

-Ya entiendo por donde quieres ir, pienso que si en algún momento teníamos que decir que ha llegado la desesperación es este – me dijo disgustado.

Leiliana le corto las cuerdas.

-Seré tu hombre sin reparos hasta que decidas eximirme de mi juramento –

-Me alegra tener un famoso cuervo entre nosotros – dijo Leiliana entusiasmada.

-Ohh… no sabía que había tanta belleza entre los aventureros- dijo Zevran lascivamente mientras miraba a Leiliana de arriba abajo.

-O puede que no-

-Alistair me ayudas a levantarme, por favor – le pedí.

-Si claro- me dijo mientras me cogía de la cintura y me ayudaba a ponerme en pie.

-¿Bueno y donde vamos? – pregunto Zevran.

-Nos dirigimos a la torre del circulo, pero yo sugiero que busquemos algún sitio donde acampar, supongo que querrás curarte esa herida ¿verdad Freyja?- dijo Leiliana.

-Istari pequeño busca un sitio de acampar –

Istari empezó a olisquear el aire y empezó a andar en dirección norte saliendo del cañón, a un par de kilómetros había riachuelo afluente del rio Drakon.

Alistair y Leiliana montaron las tiendas de campaña, mientras yo con un solo brazo intentaba encender la hoguera.

-Déjame a mi – dijo Zevran cogiendo las piedras de pedernal de mi mano.

-Sabes Zevran… –

-Por favor Zev- dijo mientras intentaba encender el fuego.

-Zevran, me pone incomoda como me miras-

-¿Así que te incomoda mi mirada? – Me dijo juguetonamente – me dirás que siendo tan hermosa como eres no atraes las miradas de los hombres de y de las mujeres por igual.

-No sé a qué te refieres – le dije apartando la mirada de él.

Su mirada era penetrante y parecía intentar escudriñar mi alma.

-La mía bella Guarda è quello di guardare non solo ciò che si dovrebbe fare – me dijo supongo que esperando que no lo entendería.

-Capisco perfettamente che parlare Antivano salva te stesso, come te, attenzione per i commenti ...-le replique.

-Si parla la mía lingua piacevole sorpresa – me dijo el entusiasmado.

-Si la hablo perfectamente –

Cuando acabaron de montar las tiendas Alistair y Leiliana se reunieron con nosotros en el fuego.

-Freyja puedo limpiarte la herida y cosértela antes de que el sol se ponga – me dijo Leiliana mientras ponía agua a hervir.

-La verdad es que sería de agradecer –

-Chicos por qué no os vais a cazar algún conejo para cenar mientras yo me ocupo de ella – dijo Leiliana dando a entender que tendría que quitarme la parte superior y quedarme solo en ropa interior.

-¿No nos podríamos quedar a ayudarte? Incluso con el peso de la armadura constriñéndolos seguro que sus pechos tienen que ser algo maravilloso- dijo Zevran lascivamente.

Ante el comentario del elfo Alistair se puso colorado y empujo a Zevran hacia el bosque.

-Venga vamos a ver qué tal se te da cazar animales en vez de personas – le dijo Alistair avanzando a grandes zancadas hacia el bosque.

-¡Ten cuidado! – le dije a Alistair cuando se giro por última vez antes de entrar en el bosque.

Leiliana me ayudo a quitarme la armadura de escamas y la camisa de algodón. Me quede solamente con el corsé de batalla que debajo entrever mis pechos. Luego mojo unos paños limpios en el agua hirviendo para limpiar mi herida.

Una vez de aseguro que estaba totalmente limpia empezó a coser primero la parte de la espada, el dolor era punzante pero soportable al fin y al cavo no era la primera vez que recibía puntos. Y después la parte delantera.

-Cuando lleguemos a la torre de los magos que ellos te hagan un encantorio de curación para acelerar la cicatrización pero de momento con esto servirá – mientras me vendaba la herida.

-Gracias Leiliana-

-De nada –

Estaba acabando de vendarme cuando Alistar y Zevran llegaron con un par de conejos para cenar.

Cuando llegaron al lado de la fogata yo todavía no me había cubierto la parte superior con mi camisa y vi exactamente donde se posaban los ojos de los dos hombres. Alistair solo miro un instante y enseguida rebulló la mirada sonrojándose. En cambio el Antivano prolongo su observación.

-Tal y como predije maravillosos, es una pena que los tengas ahí escondidos, tendrías que lucirlos más – me dijo relamiéndose los labios.

-Realmente eres lo peor – le dije mientras me vestía.

Zevran despellejo y puso a cocer los conejos en el fuego en menos que canta un gallo.

La noche era clara y tranquila, cenamos haciendo los preparativos de la marcha del día siguiente, el altercado con Zevran nos había retrasado medio día.

Cuando acabamos de cenar todos nos dispusimos irnos a dormir, yo me metí en mi tienda esperando poder conciliar el sueño rápidamente pero cuando casi estaba dormida, note como alguien entraba en mi tienda.

-Ah mi hermosa guardia – dijo Zevran su acento era inconfundible.

-¿Que narices haces en mi tienda? –

-Con esa herida he supuesto que tendrías frio y vengo a ofrecerte mi calor corporal – dijo posando su mano encima de mi muslo y subiéndola poco a poco hacia mi ingle.

Se la aparte de un manotazo.

-Fuera no quiero tu compañía-

-No sabes lo que te pierdes soy un amante muy cariñoso y muy placentero te lo puedo asegurar, conmigo aprenderías muchas cosas – me dijo acercándose mucho a mi rostro.

-Gracias pero no – le dije apartándome un poco de él.

-Por tu tono de voz diría que eres virgen...lo siento mi pequeña picaruela pero voy a insistir todo lo que pueda – me dijo – eres un premio la mar de suculento, no hay nada como desvirgar a una mujer para que te recuerde toda la vida.

Con esas palabras vi claramente que esta noche no se rendiría, Leiliana dormía con Istari esta noche porque ella tenía miedo de que si el perro se movía pudieran saltarme los puntos.

Así que salí de mi tienda todo lo deprisa que pude.

-Bonitas piernas guarda – me dijo Zevran mientras salía.

No tenía ganas de dormir a la intemperie así que me metí en la tienda de Alistair.

-Alistair, ¿estas despierto? – pregunte en voz baja.

-Fre...Freyja ¿que haces aquí? –

-Zevran se ha colado en mi tienda y no tiene intención de irse, y Leiliana está con Istari, ¿puedo dormir aquí contigo? –

-¿Aquí conmigo?- volvió a repetir mi pregunta.

-Sí, no hay nadie más dentro de la tienda ¿no? – le dije con un bufido.

-Está bien pasa –

-Gracias – dije mientras me acorrucaba – es elfo es un salido.

-¿Y que esperabas? – me dijo en tono de reprimenda.

-Bueno no ha sido el único que me ha mirado el pecho esta tarde –

-Yo...no sé a que te refieres –

-¿Enserio no me has echado una ojeada? – le pregunte, la verdad es que me gustaba ponerlo entre la espada y la pared cuando se ponía nervioso era la mar de mono.

-Puede que haya echado una ojeada pero solo fue un momento te lo juro – me dijo en tono suplicante – ¿Por que siempre intentas ponerme nervioso?

-No has hecho nada malo ¿lo sabes no? – Le dije – te pones muy mono cuando estas nervioso.

-Puede que no pero no ha sido lo apropiado –

-¿Nunca te preguntas si lo apropiado no tiene cabida en nuestras vidas? –

-No sé a que te refieres – me respondió confuso.

-Quiero decir pueden matarnos cualquiera de estos días, no estoy diciendo que quiera morir pero y ¿si por hacer lo que se supone que es apropiado por nuestra educación perdemos todo aquello que queremos experimentar en la vida? –

-Entiendo lo que quieres decir, ¿pero no dejaríamos de ser nosotros? –

-¿Por que tendrías que dejar de ser tu? Yo se suponía que tenia ser una dama correcta y casarme joven para tener muchos hijos para un marido que seguramente me doblaría la edad y mirarme-

-No tenía que ser tarea fácil para tu padre buscarte marido – me dijo riéndose por debajo de la nariz.

-No, no lo fue, rechace muchísimos, todos eran arrogantes y pomposos presumiendo de sus tierras y sus riquezas eran todo fachada ninguno de ellos era autentico, a un hombre no se le mide por sus tierras sino por la calidad de su corazón y ellos lo tenían de piedra – me queje – en mi solo veían a la pequeña hija de Bryce Cousland.

-Tu padre tenía que ser una persona extraordinaria, para haber criado una hija tan maravillosa – me dijo Alistair.

-Le hubieras caído bien, era un padre extraordinario tanto como para Fergus como para mí pero si se enfadaba ya podías correr. Mi madre era muy buena madre también pero el que dirán gobernaba su vida –

-A veces te envidio por el tiempo que pasaste con una familia que te quería – me dijo Alistair apoyándose sobre un codo.

-¿Y tu madre? –

-Mi madre murió al nacer yo y mi padre como es visto no quiso saber nada de mí –

-¿No tienes más familia? –

-En realidad sí, tengo una media hermana en Denerim, lo averigüe cuando entre en los Guardias Grises pero he tenido el valor de conocerla-

-Cuando vayamos si quieres podríamos intentar localizarla –

-¿Querías acompañarme a verla? –

-Claro que si – le dije con una sonrisa- creo que deberíamos dormir estoy rendida.

-Si mañana tenemos otra larga marcha –

-Otra vez gracias por dejarme dormir aquí – le dije mientras me enroscaba con la manta.

-En realidad tendré que darle yo las gracias a Zevran por haberte echado de tu tienda – susurro.

No le conteste nada preferí hacerme la dormida.

Cuando me desperté a la mañana siguiente Alistair no estaba en la tienda. ¿Se habría ido cuando me dormí?

Salí de la tienda enroscada con una manta y vi Alistair y Leiliana junto a la fogata. Istari vino trotando hacia mí meneando la cola.

-Buenos días chico ¿estabas preocupado por mi?- le dije mientras le acariciaba la cabeza.

- Buon giorno il mio accattivante Guarda. Espero que el muchachito aquí presente no haya llegado más lejos que yo...-

-¿¡Que!? – pregunte poniendo mala cara.

-Zevran, te sugiero que la dejes tranquila sino es que quieres que ponga remedio a lo de dejarte con vida – dijo Alistair cogiéndolo de la pechera.

-Oh vamos mi picolo Templario, solo estoy jugando, no hay nada mas excitante que ruborizar a una hermosa mujer – le dijo Zevran mientras se soltaba del agarre de Alistair – yo no le hare nada al menos que ella me lo pida.

-Pues ya puedes esperar sentado, he tenido pretendientes más insistentes que tu, no vas a tener tu premio te lo aseguro – le dije entrando en mi tienda para buscar mi ropa.

Me costó bastante ponerme la ropa y la armadura por la herida del hombro pero no iba a estar pidiendo ayuda todo el camino.

Desmontamos el campamento y después de comer algo continuamos la marcha.

El hombro me dolía bastante más aun con el petate a cuestas.

-Deja que te lleve la mochila – me dijo Alistair.

-Ya puedo yo tranquilo – le dije, no quería que pensaran que era una persona débil.

-Freyja puedo notar en tu cara que te duele el hombro, no seas cabezota – me dijo un poco serio.

-¿Yo cabezota? No me hagas hablar sobre cabezonería, no hace falta que seas tan caballeroso conmigo, no me voy a romper ¿sabes?- le dije un poco molesta.

-Vamos no seas así- dijo poniéndome una mano en la cabeza y revolviéndome el pelo – dámela, te resultara más cómodo andar.

-¡Que no!- le dije enfurruñada.

Acelere el paso no quería que me tratara como una niña indefensa, yo era Freyja Cousland.

-Parecéis un matrimonio – le dijo Leiliana a Alistair.

-Ehhh… ¡estoy un poco lejos no sorda! – le grite a Leiliana.

-Como un matrimonio sin sexo- añadió Zevran – por eso esta de tan mal humor.

Leiliana empezó a reírse con el comentario de Zevran y Alistair enrojeció hasta el nacimiento del pelo.

-¡Venga va yo soy la herida y soy la más rápida!- les grite mientras les hacia un gesto con la mano para que aceleraran el paso.

El resto del camino fue tranquilo, Alistair y yo siempre estábamos atentos para percibir la presencia de engendros tenebrosos por suerte no tuvimos ningún altercado y hacia el mediodía divisamos la torre del Circulo.

Era realmente imponente, una fortaleza erigida en medio del lago, era un bastión inexpugnable del cual no se podía entrar ni salir, supongo que por eso ubicaron el círculo ahí.

-Venga que ya estamos llegando – dije levantando el brazo hacia mis compañeros sin acordarme de la herida de mi hombro – aux.

-Serás animal- me dijo Leiliana- no hagas tonterías.

-Si mami- le respondí en tono de burla.

Leiliana tomo mi mano y empezó acelerar el paso.

-Venga va- dijo sonriendo.

Era muchacha muy agradable y me sentía cómoda con ella como si la conociera des de hace tiempo.

-Señoritas ¿no les gustaría un ménage à trois conmigo? – dijo Zevran colocándose entre Leiliana y yo mientras nos cogía de la cintura.

-Sigue soñando- le dije mientras me zafaba de su brazo.

-Perro ladrador…poco mordedor- le dijo Leiliana mientras también se soltaba.

-Me ofendéis quería Leiliana- dijo Zevran haciéndose el ofendido.

Zevran y Leiliana continuaron su debate sobre la experiencia sexual del elfo a cierta distancia de Alistair y yo.

-Freyja ¿que es eso de un "managa a troie"? que ha dicho Zevran- me pregunto Alistair.

Este hombre era pura inocencia.

-Ménage à trois, traducido literalmente del Orlesiano es trió- le dije a Alistair poniéndome colorada.

-¿Un trió de qué?- pregunto extrañado.

-¡Por el halito del Hacedor! No me lo estarás preguntando enserio- le dije roja como un tomate.

-¿Por qué te pones colorada ahora?- pregunto medio alarmado.

En ese instante Zevran se giro al oír nuestra conversación.

-Ah mi picolo templario, sería una noche de sexo sin desenfreno con Leiliana y mi hermosa Guarda, las dos a la vez conmigo- dijo Zevran mirándome a los ojos y relamiéndose los labios lascivamente.

-¿¡Que!?- pregunto Alistair con una voz dos octavas por encima de su voz normal.

-Tú también puedes unirte si lo deseas, no tengo problemas en meter a un hombre en mi cama- le dijo Zevran a Alistair.

Este último se puso tan colorado y tan nervioso que pensé que iba a perder el norte.

-¡Maldito elfo salido! – le grito Alistair.

-Piénsatelo- le respondió Zevran.

Yo no podía parar de reír al igual que Leiliana la situación era de lo mas cómica.

-¿Y tú porque te ríes?- me pregunto ofendido.

-Es que tu no ves la situación des de fuera, a parte estas rojo como un tomate-

-Esta me la apunto Freyja- dijo Alistair enfadándose.

-Venga va no te enfades conmigo – le dije cogiéndole del brazo - ¿que puedo hacer para que me perdones?

Le puse la misma cara que solía poner a Fergus cuando quería que me consintiera en algo.

-Oh no, esa cara no, soy inmune a tus encantos – me dijo alterado.

-Si todavía no has visto ninguno de ellos – le dije al oído.

-Eh…- solo atino a decir.

Entre las risas no nos dimos ni cuenta que habíamos llegado a la orilla del lago.

-Oh, ha sido un viaje corto – dije ante mi asombro.

Nos acercamos a un hombre que había fuera de lo que parecía una posada.

-Perdóneme señor ¿Cómo podemos cruzar hacia la torre?-

-Os llevaría yo mismo pero los templarios me han confiscado la barca y a media tarde se retiran hacia la torre hasta la mañana siguiente-

-¿Así que hasta mañana no podremos cruzar? Pues vaya faena- dijo Alistair.

-Tendremos que hacer noche en la posada y mañana a primera hora entrar en la torre- dijo Leiliana mientras abría la puerta de la posada.

Pedimos algo de comer y como era muy pronto para irnos a dormir Leiliana pidió unas jarras de cerveza para todos.

Al tomarse la primera jarra Alistair pareció soltarse un poco.

-Alistair eres muy divertido por qué no te sueltas más a menudo – dijo Zevran.

-Por que si lo hiciera te daría un puñetazo-

-Ya veo ya, pero recuerda esto la envidia es una declaración de inferioridad – le dijo Zevran a Alistair maliciosamente.

-¿Envidia de ti? – pregunto extrañado.

-Si por que al contrario de ti yo me lanzo a por lo que quiero, mientras tu miras como los demás intentan quitarte tu presa – le respondió el elfo.

Yo no entendía nada de lo que estaban hablando, pero veía que las cosas se estaban calentando con el alcohol recorriendo nuestras venas.

-Eh…venga va no nos pongamos así – dije mientras me sentaba en medio de los dos hombres para poner un poco de paz.

-Ah mi bella Guarda no hay nada mejor que sentir tu cuerpo tan cercano al mio- dijo Zevran de manera zalamera.

Alistair dio un puñetazo en la mesa y miro al elfo con odio.

-Zevran por que no me acompañas he bebido demasiado y necesito aire – dijo Leiliana.

-Mi bella Leiliana nada me complacerá mas – dijo el elfo tendiéndole la mano para ayudarla a levantarse.

Una vez se fueron Alistair tenía fija la mirada en su jarra de cerveza.

-¿Me vas a contar a que ha venido ese estallo de ira? –

-Es que no me cae bien- dijo sin levantar la vista.

-Sabes Alistair lo que más odio es que me mientan o me digan medias verdades, Morrigan tampoco te cae bien y no veo ese comportamiento- le reprendí.

-Pero con él es diferente es un asesino-

-Ese calificativo también se me puede aplicar a mí, yo también he matado hombres y voy a disfrutar el día que le corte la cabeza a Howe –

Alistair al final levanto la vista de la jarra con los ojos muy abiertos.

-Veo que no sacare nada en claro de ti- le dije mientras me levantaba – me voy a dormir.

Antes de que me fuera Alistair me cogió de la muñeca.

-Freyja….espera por favor no te vayas – me dijo en tono suplicante – siéntate por favor.

Me volví a sentar esperando sus palabras.

-Es que no puedo soportar de la manera que te trata- me dijo al fin.

-¿Me puedes explicar eso? – le dije arqueando una ceja.

-Se que hace poco más de un par de meses que nos conocemos, pero no sé si es culpa de lo que hemos pasado juntos pero he llegado a apreciarte mucho – me dijo muy sonrojado.

-Yo también te aprecio Alistair ¿pero qué tiene que ver con lo demás? –

-Pues que no soporto como te mira y como intenta tocarte cada vez que tiene oportunidad, me siento muy protector contigo- me confesó.

-Ya ha salido a flote el caballero con brillante armadura, Alistair no soy una doncella en apuros puedo arreglármelas yo misma – le dije ofendida.

-Oh mierda no quería decir eso- me dijo pasándose una mano por los cabellos.

-Bueno pues cuando te aclares ya me pondrás sobre aviso- le dije levantándome y metiéndome en la habitación que había alquilado.

Odiaba las medias tintas y Alistair nunca hablaba claro al menos conmigo, ¿era señal de algo más? Estaba cansada y la herida me dolía por todo el ajetreó del día. Me quite la armadura y me metí en la cama, mañana entraríamos en la torre y no me pensaba ir sin una solución al problema de Connor.

Dormí bastante bien, las pesadillas no me acosaron demasiado, parece que estaba empezando a bloquearlas y eso era un alivio.

Al abrir los ojos me encontré a Zevran metido en mi cama.

-Ahhh…. ¿que coño haces tú aquí? – grite mientras le daba una patada y lo tiraba de la cama.

En ese momento entro Alistair en la habitación solo con el pantalón medio desabrochado y la espada en la mano.

-Mmmm….menudo despertar- dijo Zevran tocándose la zona de la cabeza done había impactado contra el suelo – encima que te he calentado la cama.

-¿¡Que!?- pregunte.

-Tranquila mi picola tu virtud todavía está a salvo- me dijo mientras se ponía en pie.

Alistair salió de la habitación dando un portazo tras de sí.

-Perfecto, ahora Alistair se ha cabreado conmigo- dije en voz alta.

-Contigo no, está enfadado con el mismo –

-¿Por qué? –

-Perché è un codardo che non osano combattere per quello che realmente vogliono per paura di essere felici –

No dije nada me limite a mirarlo extrañada por sus palabras.

-Tiene miedo a mostrar sus sentimientos hacia ti y le aterra pensar que alguien pueda adelantársele pero no sabe cómo luchar por ello –

-¿Y cómo sabes tú eso? –

-Para ser un buen asesino tienes que aprender a estudiar a tu presa para buscar el momento preciso para realizar tu ataque –

-¿Es lo que estás haciendo estudiarme? ¿Para poderme dar tu golpe de gracia? – pregunte con tono alarmante.

-Si y no – me respondió monosilábicamente – y referente al pequeño templario tiene que aprender a pelear por ese tipo de cosas la vida es demasiado corta….

Luego se acerco a mí y me tomo la mano besándomela con dulzura.

-Voy a disfrutar de esta pelea de egos mi dulce dama – luego salió de la habitación.

Yo me puse las botas y me dirigí a la habitación de Alistair tal cual iba vestida.

-¿Se puede saber a que ha venido ese portazo? – le pregunte tan punto entre en su habitación sin llamar.

-¿No sabes llamar? – me pregunto enfadado dándome la espalda

-Por que te enfadas conmigo, yo no le pedí que se metiera en mi cama – le dije mientras le cogía del brazo y le obligaba a mirarme – cuando me he despertado estaba ahí.

El no dijo nada se limito a mirarme con cara de pocos amigos.

-Me vas a contar que te pasa, ¿tienes algún problema conmigo? – le pregunte.

-¿Es que no te das cuenta de lo que me pasa? – dijo al final.

-No soy adivina Alistair – le respondió cruzándome de brazos.

-Cada vez que estoy cerca de ti, tengo la sensación que la cabeza me va a explotar – dijo en tono exasperante – no soporto como ese elfo te mira o te habla por qué….por que...

-¿Por qué? Que –

-Por que me vuelve loco – dijo – nunca pensé que me podría volver loco pensando en una persona pero no quiero imaginar que sería no tener esa sensación…

Se le veía nervioso esperando mi reacción, pero no salían palabras de mi garganta, así que solo le tendí mi mano y él me la cogió tirando de mí. Podía sentir su calor a través de su camisa de algodón levante la mirada y él me cogió el mentón para acercar mis labios a los suyos. El contacto fue electrizante como si una corriente recorriera mi cuerpo, el sabor de su boca era dulce y sus labios cálidos como el sol en primavera.

Pose mis brazos alrededor de su cuello atrayéndolo un poco más hacia mí para poder prolongar el contacto, al cabo de lo que a mí me pareció un pestañeo me cogió las manos y me las quito de alrededor de su cuello.

-¿Esto no ha sido demasiado pronto verdad? –

-No, me ha gustado mucho – le dije con una sonrisa.

Se volvió a poner colorado.

-Entonces voy por el buen camino –

-No es por romper el momento ni nada parecido, pero tenemos que entrar en la torre –

-Tienes razón – me dijo con una sonrisa –no, nos podemos quedar aquí eternamente, aunque he de confesar que la idea no me desagrada.

Le di un beso rápido en los labios y salí de la habitación, fuera estaba Leiliana que me miraba con cara expectante.

-¿Ese gesto? –

-¿Qué gesto? – pregunte mientras entraba en mi habitación.

Ella entro conmigo y se sentó en la cama.

-El que has hecho cuando has salido de la habitación de Alistair, te has tocado los labios con la yema de los dedos y te has puesto a sonreír – me dijo - ¿Os habéis besado?

-Si –

-Wow y como ha sido cuenta…cuenta – me dijo entusiasmada.

-La verdad es que me ha gustado mucho-

-Eso es un buen augurio ya me mantendrás informada – me dijo guiñándome un ojo.

Me acabe de vestir y bajamos a desayunar, saque el tratado que afectaba a la torre de los magos y me lo volví a leer no quería dejar ningún cabo suelto por si las habladurías de Loghain habían tenido algún efecto en el circulo.

-Aquí hay algo raro – dijo Zevran mientras salíamos de la posada.

Todos pusimos cara de no saber nada, aunque cuando el elfo dejo de mirarme no pude evitar que una sonrisa fugaz cruzara mi cara.

Tal y como nos había dicho el hombre la tarde anterior un templario hacia guardia delante de un bote.

-Buenos días, tengo necesidad de ir a la torre del circulo, seriáis tan amable de acercarnos a la otra orilla – le pregunte al templario.

-No puedo dejar pasar a nadie –

-Tengo aquí unos documentos que me acreditan para poder hablar con el primer encantador-

-Por mí como si sois la emperatriz de Orlais –

-A ver te lo voy a pedir amablemente una vez más la próxima no será tanto, soy una Guarda Gris y a tu Caballero Comandante no le va a gustar nada que me hagas esperar –

-Bueno...yo…yo enseguida os llevo – me dijo mientras subía al bote y nos hacia una señal para que subiéramos también-¿El perro también viene?

-Si ¿te supone algún problema? – le dijo Alistair.

-No, no al contrario- se notaba el miedo en su voz.

Fue un paseo corto hacia el otro lado de la torre, desde la puerta de entrada todavía parecía más imponente, ¿cuantos metros de altura tendría?

Cuando cruzamos las pesadas puertas de metal los templarios parecían muy atareados corriendo arriba y abajo del recibidor.

Había un hombre de unos cincuenta años de edad con el pelo canoso que estaba dando órdenes a varios templarios, así que supuse que sería el Caballero Comandante.

-Parece que han atrancado las puertas – me dijo en voz baja Alistair.

-¿Para qué no entremos? – pregunto Zevran.

-Mas bien para que no salga algo de ahí – dijo Alistair, respondiendo a la pregunta del elfo.

-¿Quiénes sois vosotros? – pregunto el caballero al darse cuenta de nuestra presencia.

-Somos Alistair y Freyja de los Guardias Grises y estos son unos compañeros míos Leiliana y Zevran –

-Yo soy Gregory Caballero Comandante de los Templarios del Circulo de Ferelden ¿Qué queréis? –

-Se avecina una Ruina necesitamos la ayuda de los magos y estos tratados de aquí – le dije mientras le enseñaba los documentos – obliga al Circulo a prestarnos ayuda en tiempos de Ruina.

-Desgraciadamente no va poder ser, el Círculo ya no está bajo nuestro control –

-¿Qué ha ocurrido? – pregunto Alistair.

-No sabemos cómo pero empezaron a aparecer abominaciones y demonios, por eso hemos cerrado las puertas y he enviado un mensaje a Denerim para pedir permiso para el rito de anulación- nos explico el Caballero Comandante.

-Pero los magos no son personas indefensas podría quedar alguien con vida dentro – dije indignada.

-Lo más probable es que no – me respondió Alistair con tono sombrío.

-Dadme permiso para entrar y ayudar a los magos, el mensaje podría tardar semanas en llegar –

-No puedo permitir que os pongáis en peligro –

-Soy una Guarda Gris no temo a los demonios que me teman ellos a mi – dije en tono condescendiente.

-Es bien cierto que estamos solos en esto, está bien os dejare entrar, pero solo aceptare que el círculo vuelve a ser seguro si me lo dice el Primer Encantador Irving –

-Pues ya podéis abrir las puertas –

Dejamos en la entrada de la torre todo lo que no íbamos utilizar y Zevran compro varias pociones de salud, vendas y lirio antes de entrar.

Cuando estuvimos preparados le hice una señala al templario de la puerta y este ordeno a dos más que las abrieran.

Eran dos pesadas puertas de metal con un grueso superior a un palmo de mi mano, habían sido construidas para aguantar varias embestidas de cualquier criatura.

Los cinco entramos con cautela notando el hedor de la muerte que nos golpeaba en la nariz, oímos que las puertas se cerraban detrás nuestro pero ninguno se volteo a mirar teníamos una misión que cumplir…


1 Fin'amor (o amor cortes) fue una practica estendida por la Provença, Aquitania, Occitania entre otras regiones de lo que hoy en dia es el sur de Francia.

En el cual un caballero cortejaba una dama (noble) era una relacion como entre señor y vasallos.

Como hoy me explico como un libro cerrado os dejo un enlace de la wikipedia no es muy extensa la explicacion pero espero aclararla un poco mas wiki/Amor_cort

2 Traduccion: mi bella Guarda mirarte no es solo lo que te haría.

3 Entiendo perfectamente el Antivano vigila con los comentarios.

4 Si habla mi lengua que agradable sorpresa

5 Buenos dias mi atractiva Guardia

6 Por qué es un cobarde que no se atreven a luchar por lo que realmente quiere por miedo a ser feliz.