Nota del autor: este capitulo es de transición, es decir, hay mucho dialogo y poca acción, creo que nunca lo he dicho pero nunca es tarde para decir que los personajes del fic pertenecen a Bioware, exepto la personalidad de Freyja que es totalmente mia.

30/12/2023: he hecho una revisión del capítulo y he corregido algunas cosillas espero que os guste.


Capitulo 9: Al rescate de un niño.

Dos días después de haber salido de la torre del Círculo llegamos al castillo de Risco Rojo. Los guardias del castillo ya nos habían divisado al entrar en el valle y Bann Teagan estaba esperándonos en la entrada.

-¡Bann Teagan! - le salude acercándome a él.

-Mi señora- me saludo haciéndome una leve reverencia.

-No es necesario eso Teagan ¿Cómo han ido las cosas por aquí? –

-Bien la barrera que levantaron vuestra amiga y ese mago ha tenido a Connor en un letargo y no hemos tenido ningún incidente – me aclaro – pero por favor entrar debéis estar exhaustos.

Teagan nos condujo al interior del castillo y ordeno que nos trajeran algo de comer.

-Morrigan, Sten me alegro que estéis bien –

-¿Cómo es que habéis tarda tanto? empezaba a… –

-¿Estabas preocupada por mi? – le pregunte con una sonrisa.

-Claro que sí, no me fio del templario – me dijo señalando a Alistair.

-Eso es mutuo bruja – le respondió el.

Eran como niños.

-Primer Encantador ¿solo podéis enviar a un mago al Velo? – pregunte mientras me sentaba a la mesa.

-Sí, pero antes de enviarlo necesitamos saber qué clase de demonio está atado a este niño, empezaremos nuestras investigaciones tan punto terminemos de comer así que si lo deseáis podéis ir a descansar un rato-

Todos terminamos de comer y los magos se fueron con Connor.

-Teagan por favor ¿dónde podría conseguir agua caliente para un baño? –

-Ordenare que os lo preparen –

-No, tranquilo no es necesario –

-Es lo menos que podemos a hacer, habéis arriesgado la vida para intentar salvar la de mi sobrino – me dijo un poco afligido.

-Como queráis –

Hizo una señal a una de las criadas del castillo y le ordeno que me preparara el baño.

-¿Puedo pediros otro favor? – me sentía como si estuviera abusando de su confianza.

-Lo que queráis mi señora-

-¿Me podríais prestar algún libro de vuestra biblioteca? –

-Claro que si no tenéis ni que pedirlo, cogerlo vos misma, estáis en vuestra casa- me dijo con una sonrisa – venid os acompañare.

Bann Teagan me tenido el brazo, hacía mucho tiempo que un hombre no tenía ese gesto conmigo.

-Tenéis una biblioteca exquisita, me recuerda a la que tenía en….- se me quebró la voz al recordar mi hogar.

-Siento que os haya traído recuerdos tristes mi señora –

-No, no son tristes sino todo lo contrario, lo que me entristece es no saber si podre volver algún día a mi hogar –

-Comprendo, os dejare sola para que podáis escoger-

Por raro que fuera cogí un libro sobre protocolo en las fiestas reales, tres meses antes no se me hubiera pasado por la cabeza coger ese libro, pero ahora me hacia recordar el tiempo que pase junto a mi madre aprendiendo las reglas de la cortesía en palacio.

Cuando volví mis compañeros se habían ido a las habitaciones que nos habían asignado y yo hice lo mismo.

Entre en la habitación y cerré la puerta tras de mí, empecé a desnudarme cuando escuche un ruido tras de mí, desenvaine la daga que tenía en el muslo y me di la vuelta, colocando la hoja en el gaznate del intruso.

-Bella Guarda no es necesaria tanta violencia – me dijo Zevran con su acento.

-Creo que es muy necesaria ¿Qué haces en mi habitación? –

-Quería saber cómo estabas solo eso –

Yo le mire con recelo.

-No me mires así, bueno la verdad es que hay segundas intenciones también quería espiarte a hurtadillas pero tienes buen oído – me dijo con una sonrisa picara.

-Espero que hayas disfrutado del espectáculo – le dije envainado mi daga y posando una mano en mi cadera.

-Bastante, lástima que me escuchaste cuando te ibas a quitar la camisa de algodón –

-Tengo que reconocerte que como mínimo eres sincero con tus actos, ahora sal de mi habitación te lo ruego –

-Como ya te dije, yo no hare nada salvo que tú me lo pidas – me cogió la mano y me la beso antes de dirigirse a la puerta – Buenas noches.

-Buenas noches Zev – le dije mientras cerraba la puerta tras de sí.

Acabe de desnudarme y me metí en la bañera, el agua caliente destenso un poco mis músculos y articulaciones adoloridas. Lo que había visto en la torre me había hecho darme cuenta de la increíble fortaleza que tenían que demostrar los magos, un momento de debilidad y ya no había marcha atrás, realmente los que se resistían a la tentación eran personas extraordinarias dignas de todo respeto.

Termine de lavarme y al salir de la habitación me encontré con una doncella que estaba recogiendo mi ropa sucia

-Os he dejado ropa limpia mi señora, os las devolveremos cuando estén limpias y secas – refiriéndose a la ropa que había llevado puesta cuando llegue.

-Muchas gracias –

Cuando me estaba secando con la toalla, alguien llamo a la puerta.

-¿Si? –

-Freyja soy Alistair ¿puedo pasar? –

-Sí, pasa –

Al entrar me vio semidesnuda envuelta solo con la toalla y con piel y cabello todavía húmedos del baño.

-Pu...puedo volver en cinco minutos – dijo sonrojándose.

-Tranquilo no es necesario – le dije mientras me ponía detrás de la mampara – ves así podemos hablar.

Escuche un bufido de alivio.

-Pero si quieres puedo cambiarme a tu lado – le dije con voz maliciosa.

-¡Por el aliento del Hacedor mujer! –

-¿Qué? – le pregunte sacando la cabeza para verle.

-Eres la tentación personificada –

Salí de detrás de la mampara solo con una camisa de algodón, pegada a mi cuerpo por la humedad de mi piel y sabía perfectamente que se me transparentaban los pechos a causa del agua que dejaba mi cabello. Me acerque a él poco a poco, como mi madre y Oriana me habían enseñado, hasta que llegue a pocos centímetros de él.

Alistair también se había bañado y todo su cuerpo desprendía olor a jabón.

-¿Tan mala es? – pregunte mientras deslizaba un dedo por su musculado pecho.

Su mirada se traslado de mi pecho a mis ojos, con esa mirada suya tan peculiar que me decía que estaba nervioso y excitado al mismo tiempo.

-No…pero –

No pudo terminar la frase porque mis labios se encontraron con los suyos mientras posaba mis brazos alrededor de su cuello y tiraba de él hacia mí. Estaba empezando a excitarme y notaba la humedad en mi sexo que iba creciendo a medida que los besos de Alistair se estaban volviendo más y más profundos. Tenía mis dudas sobre que su primer beso hubiera sido conmigo porque era un excelente besado, su lengua jugaba con la mía mientras nuestra respiración se hacía cada vez mas entrecortada.

Lo deseaba y sabia que él me deseaba a mi por la dureza que empezaba a tonar entre sus piernas, el había posado sus brazos en mi cintura pero yo quería mas así que cogí una de sus manos y la pose en mi culo.

-Freyja – dijo separándose de mi – no me hagas esto…

Lo mire con recelo.

-¿Hacerte el que? –

-Ya lo sabes – me respondió sonrojándose.

-¿Ponerte caliente? –

-Si –

-Alistair – le dije mientras me acercaba a él – yo te deseo y sé que tu a mi también.

Roce con la punta de mis dedos la dureza palpitante que se escondía en sus pantalones y él se separo otra vez de mi.

-No voy a negarlo, nunca había sentido esto por nadie – me respondió mientras se sentaba en el sofá.

-Entonces ¿qué problema hay? –

-Yo no quiero que esto vaya así, las cosas se están desmadrando, ya sabes yo nunca he hecho nada nunca parecido y creo que vamos demasiado rápido – dijo sin mirarme a los ojos.

Dentro de mi cabeza estaba más que indignada, yo era Freyja Cousland, había tenido pretendientes de toda Thedas y él me estaba rechazando.

-Está bien no volveré a tocarte – le dije fríamente.

Entonces el levanto la mirada confuso todavía por mis palabras.

-Freyja yo no….no quería decir eso- dijo mientras se pasaba una mano por su pelo.

Rompiendo ese momento tan incomodo alguien llamo a la puerta.

-Los magos están preparados quieren verte – dijo Leiliana a través de la puerta.

-Ahora voy – le respondí.

No dije nada más me volví detrás del biombo y me puse unos pantalones limpios calzándome las botas.

Cuando salí el todavía estaba sentado en el sofá esperándome.

-Freyja….tenemos que hablar de esto – me dijo en tono de suplica.

-Ahora no- le espete – los magos quieren vernos.

Abrí la puerta y al salir de la habitación me tope con Morrigan que puso mala cara al ver Alistair salir detrás de mí. Ella se quedo atrás y mientras bajaba las escaleras escuche que le decía a Alistair.

-¿Qué demonios le has hecho que lleva esa cara? – pregunto con voz enfadada.

-Nada- le dijo él en el mismo tono.

-Te aseguro algo templario de pacotilla, si le haces algo me asegurare que no encuentren ni tus cenizas – le amenazo.

Ya no escuche nada más. Baje al gran salón donde Wynne y el Primer Encantador estaban esperándonos.

Junto a mí se reunieron el resto de mis compañeros esperando el informe sobre la investigación.

-Según las pruebas que hemos hecho a Connor – empezó a explicar el Primer Encantador – hemos llegado a la conclusión que el niño ha sido poseído en sueños por un demonio del deseo, uno de los más peligrosos de la jerarquía. La parte buena es que no se ha transformado en una abominación y si matamos el demonio en el velo, el niño será liberado.

Era una gran noticia.

-Dime Freyja de los Guardias Grises a quien deseas enviar ¿al velo? – me pregunto el primer Encantador.

Era una decisión difícil te tomar y yo no sabía a quién escoger si fuera maga hubiera entrado yo misma pero ese no era el caso.

-Iré yo – dijo con voz firme Wynne – es lo mínimo que puedo hacer por salvar a los niños.

-¿Estás segura? Debes estar agotada después de lo que vivimos en la torre-

- Mi querida niña me honra que muestres preocupación por mi persona, pero yo no viviría tranquila si no salvamos a ese niño – dijo Wynne mientras me cogía una de mis manos y me la estrechaba con ternura.

Solo pude asentir con la cabeza, esa mujer era realmente valiente.

Los magos empezaron el ritual tan punto tuvieron lo necesario, el espíritu de Wynne se traslado al velo dejando su cuerpo inerte, así tuvimos que estar nosotros pensé para mis adentros.

No podía estarme quieta sin hacer nada así que paseaba arriba y debajo de la gran habitación.

-Freyja por lo que más quieras me estas mareando, siéntate de una vez – me dijo Morrigan exasperada.

-Yo, yo lo siento – me disculpe con ella – odio estar de brazos cruzados.

Me senté en un banco de la sala y ella se sentó a mi lado.

-Realmente no entiendo porque tienes que salvar a todo el que se te cruza en tu camino –

-Supongo que soy un poco necia, pero si no fuera así no sería yo- le dije encogiéndome de hombros.

-Eres cabezota eso te lo tengo en cuenta, al igual que nunca me has tratado como si fuera un apostata – me dijo con una voz más suave.

-Bueno por lo que yo creo eres una persona, mas allá de tus poderes mágicos – le dije con una sonrisa – por cierto tengo algo para ti, cuando acabe esto ven a mi dormitorio.

Ella asintió con la cabeza con una cara confusa pero se levanto al ver que Alistair se dirigía hacia donde estábamos nosotras.

-Si te molesta solo tienes que decirlo – me susurró mientras se levantaba.

Alistair ocupo su lugar en el banco sin decir nada con los ojos puestos en los magos, que todavía seguían con su ritual.

-Espero que Wynne pueda con ese demonio – dije rompiendo el silencio incomodo que había entre nosotros.

-Yo también lo espero –

Nos quedamos sentados mirando sin más hasta que el Primer Encantador se acerco a nosotros.

-Ella ha vencido al demonio – nos dijo – Wynne y el niño despertaran en breve.

Alistair, Teagan e Isolda se dirigieron a las habitaciones de Connor mientras los demás esperábamos que se despertara Wynne. No tardo mucho en recobrar la conciencia.

-Bienvenida – le dije con una sonrisa mientras le ayudaba a incorporarse.

El Primer Encantador le dio una poción de Lirio a Wynne y al bebérsela pareció recuperar parte de la energía que seguramente había consumido mientras estaba en el Velo.

-Muchas gracias Wynne por lo que has hecho por nosotros – le dije mientras le cogía la mano – nunca lo olvidare.

-¿Es que ya te quieres despedir de mi? –

-Bueno yo no, pero supongo que querrás volver a la torre con los niños –

-En realidad, Irving, tengo que hacerte una petición – le dijo Wynne al Primer Encantador.

-Dime –

-Quiero pedirte permiso para ayudar a esta mujer en su lucha contra la Ruina –

-Ya pensaba que estabas tardando mucho en pedírmelo – le respondió el con una risa por debajo de la nariz.

-Wynne ¿de verdad? Me…me siento muy honrada de que quieras compartir mi camino –

-El honor es mío pequeña – me dijo inclinando la cabeza.

-Yo debería comprobar cómo esta Connor, si me perdonáis – le dije mientras me levantaba – Wynne descansa, te lo has ganado.

Subí las escaleras y me dirigí a los aposentos de Connor. El niño estaba despierto y estaba siendo examinado por uno de los magos del círculo. Que nos aseguro que no había resto del demonio en su interior.

-Mi señora – dijo Teagan cogiéndome la mano – sois una bendición del Hacedor, gracias por lo que habéis hecho por mi sobrino.

-Eh…yo no he hecho nada ha sido Wynne en realidad –

-No os quitéis merito – dijo Lady Isolda – pero aun tenemos que hacer algo por mi marido.

-Es verdad Eamon no se ha despertado después de romper la unión que tenían Connor y el demonio – nos dijo Teagan.

-Pues tendremos que hacer algo para despertarlo –

-Las Cenizas de Andraste – dijo Lady Isolda.

-Pues entonces iremos a por ellas – les dije – ¿pero por donde empezamos?

-El hermano Genitivi es un experto en la materia reside en Denerim –

-Pues iremos a Denerim – dijo Alistair.

-No los entretengamos más seguro que están desfallecidos y tienen que descansar – dijo Teagan.

Alistair y yo salimos de la habitación sin mediar palabra entre nosotros.

-Freyja esto no puede seguir así – dijo cogiéndome del brazo.

Iba a responderle cuando Morrigan apareció a mi lado con cara de pocos amigos.

-Freyja ¿querías hablar conmigo? –

-Si es así, ven acompáñame – le dije mientras me soltaba de la mano de Alistair.

Me fui con Morrigan a mi habitación, me senté en la cama y de mi zurrón saque el Grimorio que había cogido en la torre.

-Creo que esto es de tu madre –

-Si ¿pero cómo lo has sabido? –

-Cuando estuvimos en tu casa después de que tu madre nos rescatara de la torre de Ishal vi unos manuscritos en la mesa y tengo buena memoria por que reconocí su letra en cuanto abrí el Grimorio –

-Muchas gracias yo no sé qué decir – me dijo ella.

-¿Piensas devolvérselo? – le pregunte.

-No, siempre he querido saber qué clase de magia me estaba ocultando y ahora tengo la oportunidad de saberlo, me lo empezare estudiar ahora mismo – me dijo mientras se levantaba y se iba.

En cuanto abrió la puerta vimos a Leiliana.

-Carai ahora mismo iba a llamar a la puerta – dijo con una risilla- ¿Puedo pasar?

-Si claro entra – le dije – buenas noches Morrigan.

-Buenas noches Freyja – me respondió ella.

Leiliana se sentó a mi lado y me miro como si tratara de averiguar lo que pensaba.

-Leí ¿por qué no me preguntas lo que quieres saber y acabamos antes? –

-¿Que ha pasado con Alistair? parecíais estar enfadados entre vosotros –

-Creo que me pase de la raya con él, lo presione demasiado y cuando me rechazo salió a flote mi orgullo de noble – le conté a Leiliana.

-Entonces no ha sido nada grave, tranquila que todo se solucionara – me dijo dándome un abrazo.

-Gracias, Leí, eres una buena amiga –

-Yo siempre estaré para ti –

-Al igual que yo no te quepa duda –

-Freyja puedo pasar – dijo Alistair mientras llamaba a la puerta.

-Os dejare solos – dijo Leiliana mientras abría la puerta y salía por ella- buenas noches Alistair.

-Buenas noches – respondió el mientras entraba y cerraba la puerta tras de sí.

-Freyja no quiero esta tensión entre nosotros-

-Siento lo de antes que me rechazaras fue como un jarro de agua fría-

-La verdad es que me siento como un imbécil por rechazarte, pero yo no quiero que dejes de acercarte a mi – me dijo mientras me cogía la mano – lo único es…

-¿Qué?

-Yo hace nueve meses atrás estaba encerrado en la Capilla, sin ninguna esperanza en mi vida, nunca había sentido el tacto de una mujer entre mis brazos y mucho menos besarla – suspiro mientras intentaba aclarar su mente – y luego apareces tu, cuando te vi por primera vez en Ostagar pude ver la pena en tus ojos lo desgraciada que eras por estar ahí, pero yo me sentí de otra manera se me acelero el corazón y casi me volví loco al pensar que podías no superar la iniciación.

Con la mano que tenia libre me levanto el mentón para que lo mirara mientras me hablaba.

-Y luego todo lo que nos paso…tú eras mi faro de luz alguien con quien podía contar y que sabía que no me abandonaría, cuando te toque por primera vez un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y es algo que aun me ocurre con solo rozar tu piel, día a día quería estar más cerca de ti –me dijo -cuando apareció Zevran con su confianza en sí mismo tuve miedo y los celos me consumieron.

-No tienes por qué tener celos de él, lo encuentro divertido y agradable pero nada que pueda hacerte la competencia créeme –

Alistair metió la mano en sus pantalones y saco una rosa.

-¿Sabes qué es? – me pregunto.

-¿Es una pregunta trampa? –

-¿¡Que!? No, no en absoluto – me dijo nervioso.

-Ah, entonces es una rosa – le dije con una sonrisa.

-La cogí cuando estuvimos en Lothering, supongo que la tendría que haber dejado ahí, pero no me parecía bien dejarla a la merced de la corrupción de los engendros tenebrosos – me conto- pensé como podía crecer algo tan bello rodeado de tanta fealdad.

-Es un sentimiento bonito – le dije.

-Pensé que podría dártela a ti – me dijo dándome la rosa.

-A mí ¿por qué? –

- Porque siento lo mismo cuando te miro, pienso como puede existir una mujer tan formidable y hermosa en medio de esta miseria - me dijo mientras cogía aire – durante este tiempo que hemos estado juntos he sentido cosas por ti que no había sentido por nadie, creo que ya te lo he dicho en alguna ocasión, ahora sé que es Freyja estoy enamorado de ti.

-Yo…yo…-las palabras no salían de mi garganta.

-Espero no estar engañándome a mí mismo –

-¿¡Que!? En absoluto – le dije cogiéndole de la mano – yo nunca me había sentido así con nadie Alistair.

Me cogió el mentón y me acerco los labios a los suyos, no fue como el beso que nos dimos antes cargado de lujuria sino todo lo contrario era tierno y dulce.

-Ten un poco de paciencia conmigo – me dijo mientras separaba sus labios de los míos.

Yo solo pude asentir con la cabeza todavía con los ojos cerrados y volví a reclamar su boca de nuevo.

Se me empezaban a cerrar los ojos del cansancio y luchaba contra él para pasar más rato con Alistair, pero no conseguía ganar.

-Debes estar agotada por qué no te metes en la cama- me dijo él mientras se levantaba del sofá.

-Podrías venir conmigo – le dije con un susurro.

-Freyja ya lo hemos hablado….-

-No, no me refería a eso, sino solo dormir, te prometo que seré buena, palabra de Cousland – dije levantando la mano en señal de juramento.

-Está bien supongo que no tiene nada de malo – me dijo el – ahora vuelvo voy a buscar mi muda para dormir.

Alistair salió de la habitación y yo me di prisa en ponerme la camisa de dormir que me habían prestado, en un abrir y cerrar de ojos el volvía estar de nuevo en mi habitación.

Me metí en la cama y él se metió conmigo.

-¿Puedo? – pregunte mientras intentaba acorrucarme sobre su pecho.

-Por su puesto – me respondió el haciéndome sitio.

Apoye la cabeza en su pecho y lo abrace, su corazón latía fuertemente y fue un sonido hipnotizador, poco a poco iba cayendo en los brazos del sueño junto al hombre que amaba.