Nota del autor: este capítulo también contiene mucho dialogo, pero es que en el se cuentan cosas que en el futuro tendrán repercusión.
Capitulo 10: El camino del norte
Cuando el sol se filtro por las rendijas de la ventana abrí lentamente los ojos y con la mano busque la presencia de quien ya había abandonado la cama.
-mmm – me queje mientras me incorporaba.
Alistair se había ido pero la quistión era cuando, había pasado la noche conmigo en realidad o se había escabullido a la primera oportunidad.
Antes de que me diera cuenta la puerta de la habitación se abrió lentamente y Alistair entro con una bandeja con comida.
-Oh…yo esperaba que no te hubieras despertado – dijo – he ido a buscar algo de comer supongo que estarás hambrienta.
-Supongo que te haces una idea, por la manera que suenan mis tripas – le dije mientras me levantaba de la cama.
Alistair dejo la bandeja encima de la mesa que había al lado del sofá y se acerco para envolverme en sus brazos.
-Sabes, esta noche ha sido la primera noche que he dormido junto a una mujer – me dijo.
-Pues espero que no sea la última, es decir que no sea la última noche que duermes conmigo- le dije mientras le daba un beso en la mejilla.
-Ven – dijo mientras me cogía en volandas y me sentaba en el sofá.
-Alistair aquí hay mas de cinco clases de queso –
-Si, me gusta un poco –
-Ya lo veo ya-
Desayunamos los dos juntos, era la primera vez que lo hacíamos, hablamos de nuestra ruta a Denerim y de lo que supondría estar en la capital donde Loghain tenía ojos y oídos en todas partes.
-Por cierto Freyja –
-¿Si? – le dije.
-Gracias por hacer esto por el Arl, desviarnos tanto para ayudar a su familia, no te haces ni idea de lo que es para mí –
-No hace falta que me las des, lo he hecho encantada –
Me vestí detrás del biombo para asegurarme seguir mi parte del trato de no presionarle y que el llevara las riendas de nuestra relación, al menos en lo que al terreno físico se refería.
Aunque yo sabía jugar muy bien al juego de la seducción, mientras me cambiaba deje caer mi camisa de algodón por la parte de delante del biombo.
-Alistair, ¿por favor me puedes pasar la camisa? – le pregunte.
-Si claro por supuesto –
Yo sabía perfectamente que en el ángulo que estaba colocado el espejo, Alistair vería parte de mi cuerpo desnudo al darme la camisa, y así fue. Solo dejaba entrever el nacimiento de mis senos pero fue suficiente como para encender una chispa en el.
-To...Toma aquí tienes – me dijo mientras me daba la camisa.
-Por que estas tan nervioso solo es una camisa – le dije como si no supiera lo que estaba viendo el.
-Yo por nada por nada-
Hecha la ley hecha la trampa pensé para mí misma mientras me acababa de vestir.
Nos colocamos las armaduras mutuamente y bajamos a la sala principal donde el resto de nuestros compañeros de viaje estaban desayunando.
-Creía que tendríamos que tirar la puerta abajo para sacaros de la habitación- dijo Leiliana guiñándome un ojo.
-Oh mi bella Guarda, eso me rompe el corazón – dijo Zevran haciéndose el ofendido.
- ¿Estáis listos? Nos dirigimos a Denerim – les conté a mis compañeros.
-¿A Denerim? – Pregunto Morrigan – vas a conseguir que te corten la cabeza.
-Es, necesario, tenemos que encontrar la Urna de las cenizas de Andraste para curar a Arl Eamon y el erudito que lleva a cavo la investigación está en Denerim, así que no tenemos más remedio que ir – les explique a mis compañeros.
-Pues hacia Denerim y será mejor pasar desapercibidos- dijo Leiliana.
Todo el grupo recogió sus cosas y nos cargamos de provisiones, era una semana hacia Denerim.
-Nos dirigiremos al camino del Norte es la manera más segura de esquivar la horda – dijo Alistair mientras salíamos del castillo.
Empezamos a recorrer el mismo camino que seguimos cuando nos dirigimos a la torre del círculo, pero esta vez nos llevaría mucho más al norte, el mismo camino que recorrí con Duncan cuando abandone el hogar de mi familia.
Hicimos noche muy cerca de donde habíamos acampado la noche que Zevran se unió a nuestro grupo.
-A mi bella Guarda que recuerdos me trae este camino – dijo Zevran.
-¿Qué te pateáramos el culo es buen recuerdo? – le pregunte sarcásticamente.
Todos se pusieron a reír ante mi comentario incluso me pareció ver que a Sten se le escapaba la risa.
-Sten ahora que no me consideras tan inútil, ¿puedo preguntarte como acabaste en la jaula? – Pregunte – un hombre de tu fuerza y destreza seguramente hubiera podido con cuatro o cinco templarios.
-Es cierto Guarda hubiera podido, pero una mente débil como la mía no se merecía la oportunidad de redimirse – me dijo.
-¿Redimirse por haber matado a esa familia? – pregunto Leiliana.
-Si- respondió el.
-Se que llevo poco en el grupo, pero Sten pareces lamentar lo que hiciste, ¿entonces por qué los mataste? – pregunto Wynne.
-Estábamos con mis hermanos cerca del lago Calenhad cuando los engendros tenebrosos salieron de la nada y luchamos contra ellos, pero para mí vergüenza caí inconsciente. Cuando desperté había desaparecido mi espada y esa gente estaba ahí – nos conto.
-¿Ellos sabían dónde estaba? – pregunto Alistair.
-No, me entro el pánico y los mate con mis propias manos – nos respondió.
-¿Te entro un ataque de pánico por una espada?- pregunto Zev.
-Ella es parte de mi, mi alma como soldado de Beresaad, no espero que un elfo lo entienda – le respondió secamente.
-Por lo que has descrito parece lo mismo que nos paso a Alistair y a mí en la torre de Ishal, los engendros salieron de la nada, el lago Calenhad es muy grande, ¿por dónde estabas? – pregunte.
-Cerca de la torre del círculo – me respondió.
-Tenemos que pasar por ahí, podemos intentar buscarla – le dije con una sonrisa.
-Agradezco tu esfuerzo Guarda pero son palabras vacías – me respondió.
Fue una noche tranquila mientras nos turnamos para la vigilancia. A la mañana siguiente nos volvíamos a poner en marcha y nuestros pasos nos acercaban cada vez más a la torre del círculo.
-¿Wynne crees que el circulo volverá a ser el de antes? – le pregunte.
-La verdad no lo creo, pero espero que acabe siendo algo mejor de lo que era – me confesó.
Al final de ese día estábamos ya en los muelles del lago Calenhad.
-Sten ¿aquí es donde os atacaron? – pregunte.
-Si Guarda es justo aquí –
Empecé a registrar el lugar ante la mirada atónita de mis compañeros. Al final encontré un hombre junto a los cadáveres de lo que parecían unos Quinari.
-Eh tu, ¡deja esos cuerpos! – le dije desenvainado mi espada y apuntando a su cuello.
-Yo lo siento, no quería- empezó a balbucear el hombre.
-¿Has visto alguna espada Quinari? – pregunte.
-Una espada ¿Qué? –
-Grande y poco manejable – le respondí.
-No yo no he encontrado nada pero el tipo que me vendió este sitio puede que la encontrara, me dijo que se dirigía a Orzammar- me dijo.
-Ahora contare hasta tres y quiero que te vayas corriendo sino eres hombre muerto – le dije al hombre – uno…
Y antes de que pudiera decir dos salió poniendo los pies en polvorosa.
-Sten, he encontrado a tus hermanos – le dije mientras me acercaba de nuevo donde se habían quedado mis compañeros.
Todos nos acercamos donde estaban los cadáveres.
-Eh…Sten…no se qué tipo de ritual tenéis los Quinari para los muertos, pero si quieres que hagamos algo con ellos solo tienes que decirlo – le dije.
-No hagas nada sus almas ya han abandonado los recipientes mortales que los contenían, no se tiene que hacer ningún tipo de ritual con ellos – me dijo.
-El hombre que estaba aquí, me ha dicho que el saqueador se ha ido a Orzammar – le dije pero no pareció escucharme ya que se puso otra vez en camino.
Los demás nos miramos unos a los otros con cara de extrañados y empezamos a seguirlos.
No nos habíamos alejado ni un par de kilómetros cuando….
-Ah… ¡aquí estáis! – dijo una voz tras de nosotros.
Rápidamente desenvainamos nuestras armas.
-Eh…tranquilo voy desarmado – dijo el hombre.
-Zev cachéale – le dije.
El elfo confirmo que no llevaba ningún tipo de arma.
-¿Quien eres y porque nos conoces? – le pregunte.
-Ya veo Duncan nunca me menciono – respondió con amargura.
-¿Duncan? – susurró Alistair.
-Soy Levi Dryden, Duncan y yo éramos amigos – dijo.
-Dryden… ¿Cómo la antigua Comandante de los Guardias Grises? – pregunto Alistair.
-Si era mi tatarabuela – nos respondió.
-Antes de que empezara la Ruina y Duncan se fuera a buscar nuevos reclutas, habíamos hablado de recuperar Pico de Soldado – me dijo.
-¿Pico de soldado? Nuca había oído hablar de él ¿y tu Alistair? – pregunte.
El negó con la cabeza.
-Pico de Soldado es una fortaleza en medio de las montañas de las tierras costeras a un día y medio de Amaranthine – nos conto.
-¿Qué? Esa tierra es parte de los dominios de mi familia y nunca he oído nada parecido – le dije.
-Eso es porque los Guardas se aseguraron que se perdiera en la memoria para que no fuera saqueado – nos conto.
-Alistair, ¿crees que deberíamos ir? – Pregunte – puede que haya todavía algunos archivos o algo que nos ayude a luchar contra la Ruina.
-Me parece buena idea – me respondió.
-Guíanos Levi – le ordene.
Levi nos guio por el camino del norte, aunque yo conocía muy bien esas tierras no quería guiar los pasos de mis compañeros porque ellos me hubieran llevado directamente hacia Pináculo y era algo que en ese momento mi mente no podía soportar.
-¿Freyja estas bien? – me pregunto Alistair.
Me limite a decirle que no con la cabeza no tenía ganas de hablar por qué tan punto una sola palabra saliera de mis labios sabía que no podría ocultar las lagrimas.
Al ponerse el sol estábamos en West Hill.
-No tenemos que montar un campamento en las afueras – dijo Levi – hay una posada en el interior del pueblo.
-Id vosotros si queréis pero yo me quedare aquí – les dije a mis compañeros.
-¿Y eso? – pregunto Leiliana.
-Levi, aquí me conoce todo el mundo, soy Freyja Cousland, estas eran las tierras de mi familia- le respondí con amargor – si entro en el pueblo lo más seguro es que me reconozcan y avisen a las autoridades.
-Id vosotros, nosotros nos quedaremos aquí a las afueras, si vais vosotros podéis intentar obtener información sobre cómo están las cosas por Denerim y tal – dijo Alistair – comprad provisiones y todo lo necesario.
Alistair le dio el dinero que teníamos a Wynne para que comprara lo que hiciera falta para el camino. Los demás se fueron al pueblo mientras él, Istari y yo nos quedábamos en las afueras.
Montamos solo una tienda de campaña, era una tontería montar dos si íbamos a dormir juntos. Y nos quitamos las armaduras, estábamos seguros con Istari ya que su olfato y su oído eran extraordinarios incluso durmiendo.
-No quiero imaginar lo duro que tiene que ser esto para ti – me dijo Alistair.
-Tengo la sensación que me voy a romper en cualquier momento – le confesé – a veces desearía que no hubiera pasado nada de esto, pero luego pienso que no te hubiera conocido a ti.
Alistair me envolvió en sus brazos y me dio un beso en los labios.
-Todo el sufrimiento que hemos vivido en nuestras vidas nos ha conducido a encontrarnos en medio de este caos, Freyja sin ti estaría perdido, no te haces una idea de cuánto te quiero – me dijo.
-Yo también te quiero Alistair –
-Ves como no costaba tanto decirlo – me dijo burlándose de mí.
-¿Es que no puedes soportar 5 minutos de romanticismo? –
-Por ti mi querida dama aguantaría lo que fuera – me dijo antes de volverme a besar.
Estamos en la tienda de campaña tumbados entre las mantas. No había ninguna sensación que superara la extrema felicidad que sentía al estar rodeada por sus brazos y sentir el calor de su cuerpo junto al mío.
-Alistair…-
-¿Si? –
-Me dijiste que te crio al Eamon ¿como fue tu estada en Risco Rojo? –
-Bien no me puedo quejar supongo que dormir en los establos no era lo mas cómodo pero seguramente hay niños que lo han pasado peor –
-¿Qué dormías en los establos?- pregunte indignada.
-Si, no veo que tiene de malo –
-Alistair por Andraste eres hijo del Rey Maric, si él te dejo con el hermano de su mujer, lo más normal es que Arl Eamon te hubiera hecho la vida más fácil –
-¿Soy un bastardo recuerdas? –
-Eres una persona Alistair no un animal –
-Pues entonces mejor que no sepas que cuando íbamos a Denerim me quedaba en las perreras – me dijo como si fuera lo más normal del mundo
-Yo…yo realmente no sé si quiero continuar oyendo esto – le confesé – como han podido tratarte así eras solo un niño tu no tenias culpa del desliz de tu padre.
-Una vez escuche al Arl que yo me parecía demasiado a mi padre como para tener privilegios –
-Si tienes bastante parecido, pero el tenía el pelo mucho más largo y los ojos eran azules, pero si te pareces a él – le confesé.
-Creí que dijiste que no conocías a Maric – me dijo.
-Te dije que no conocía a Cailan, Anora se encargo que no lo conociera, no que no conociera a Maric – le explique.
-Me puedes aclarar eso-
-Yo no iba muchas veces a la Gran Asamblea con mi padre, pero ese verano mi madre tenía asuntos en Denerim así que nos trasladamos todos, yo tendría unos catorce o quince años – empezó a contarle – El Rey Maric nos invito a una recepción que daban en Palacio y yo estaba muy emocionada por que era la primera reunión de la sociedad que me invitaban.
-¿Y? –
-Durante la recepción me presentaron al Rey y Anora estaba con él –
-¿Donde estaba Cailan? – me pregunto.
-Realmente no quiero ni imaginármelo, la cuestión es que estuve hablando un rato con el Rey y este se mostro muy simpático conmigo y le dijo a mi padre que tenía un tesoro en casa que puede se lo arrebataba cuando yo fuera un poco mayor, a lo que Anora puso mala cara,… – le explique.
-¿El Rey te quería a ti…?pero si eras una niña-
-Alistair las mujeres de la nobleza muchas veces se casan con hombres más mayores que ellas, fíjate en Arl Eamon e Isolda – le respondí.
-Mirándolo así tienes razón, pero todavía no entiendo lo de Anora –
-Yo tampoco lo entendí hasta que fui mas mayor, pero supongo que me vio como una amenaza a su matrimonio con Cailan, ella aunque es hija del Héroe de Ferelden, sus raíces no son nobles – le explique a Alistair – y quien era la primera de la lista después de Anora para casarse con Cailan….yo.
-¿Te hubieran casado con él? – me pregunto.
-Por qué no mi familia es muy importante, y descendemos de Reyes, no hubiera sido raro – le aclare.
-Perdona te he cortado continua –
-La cuestión es que después de hablar con Maric me encontré con Nathaniel Howe, el y yo éramos amigos des de muy pequeños y salimos al jardín a hablar de cómo nos iban las cosas ya que hacía varios meses que no nos veíamos –
-Sigo sin saber por qué no conociste a Cailan –
-Alistair si me dejas terminar….-
-Oh, sí perdón – me dijo mientras me besaba la frente.
- Lo único que sé es que estaba tan tranquilamente hablando con Nathaniel y de pronto llegan mi madre y Howe y nos dicen que como podemos tener la desfachatez que les han dicho que Nathaniel y yo estábamos teniendo una conducta inapropiada y no sé que mas – le conté – ya puedes ver mi cara de sorpresa cuando yo no tenía ni idea de que hablaban, yo no sabía que estar fuera con mi mejor amigo implicara algo inmoral.
-¿Crees que fue ella? – me pregunto Alistair.
-Mi madre me llevo directamente a nuestra a casa en Denerim y al día siguiente me envió a Pináculo muy enfadada, cuando llegue a casa me entere que a Nathaniel lo habían enviado a Kirkwall como escudero – cogí aire hacia mucho que no hablaba de estas cosas y la verdad pensaba que sería más doloroso – fue al cavo de unos meses cuando conseguí sacarle a mi madre que había sido Anora y convencerla de que yo no había hecho tal cosa.
-¿Entonces por qué no te llevaron otra vez? – me pregunto.
-Muy fácil, Anora me dejo en bastante mal lugar y mis padres conocían mi temperamento así que apartarme de ella fue la opción más sensata – le respondí –fue entones cuando realmente me aplique en el estudio de esgrima.
-Así que cambiaste los vestidos de fiesta por unas espadas - me dijo.
-Si, pero ahora no recuerdo a que viene el rollo que te he contado – le confesé.
-La cuestión venia, porque te he dicho que me parecía a Maric – me respondió el – tan buena impresión te causo que te acuerdas de él solo habiéndolo visto una vez.
-No, no solo le vi una vez, vino un par de veces a Pináculo, pero siempre solo – me incorpore un poco para mirarle a la cara – Alistair, no te enfades en lo que te diré, pero tienes más similitudes con el de las que te piensas.
-No sé si quieres ofenderme con ese comentario – me dijo sonriendo.
-No, pero lo que te digo es verdad tu carácter es más parecido al suyo, le gustaba pasar desapercibido y era muy culto – le explique.
-Ah entonces en lo de culto no me parezco a él, yo aprendí a leer cuando Arl Eamon me envió a la Capilla- me confesó Alistair.
-Oh, por el Hacedor, no quiero continuar con esa conversación – le dije.
Realmente no entendía como Alistair tenía esa clase de devoción por Arl Eamon después de cómo lo había tratado de niño.
-¿Por qué no? Creía que estabas interesada en conocerme –
-Es que me indigno y me entristece pensar en lo que tuviste que pasar – le dije mientras le abrazaba más fuerte y le daba un beso en el pecho.
-No quiero que sientas pena por mí – me dijo.
-No siento pena Alistair, vamos a dejar el tema por el momento – le dije.
Alistair me abrazo y me beso la frente.
-Que sepas que estoy haciendo un gran esfuerzo para no manosearte – le dije para romper un poco la conversación anterior.
-Asi mejor nos vamos a dormir para que no tengas tentaciones – me dijo.
-Oh, si quieres eso, pero te aseguro que seria divertido –
-No me cabe la menor duda, buenas noches Freyja – me dijo.
Di un bufido de derrota y me acorruque en el, realmente me sentía bien cuando estaba a su lado, era capaz de sacarme de las tinieblas que mi corazón hacia la luz…
