Capitulo 11: Recuperemos Pico de Soldado.

Me levante al alba y deje a Alistair dormir un poco más. La conversación de la pasada noche todavía bailaba en mi mente, no entendía como Maric había permitido que Alistair sufriera todo aquello, pero no, de haberlo sabido él no lo hubiera permitido. Aunque ocultara a su hijo, el lo había dejado con alguien de confianza para que cuidara de él.

-¿Que haces ahí fuera? – me pregunto Alistair.

-No podía dormir más, además tenía hambre y no quería despertarte-

Alistair salió de la tienda y se sentó a mi lado junto a las brasas de la hoguera.

-No creo que tarden mucho los demás – me dijo.

-Claro que no que os pensabais- dijo Zev apareciendo de la nada y dándome un tímido beso en la mejilla.

-¡Zev! – grite.

A Alistair no le hizo mucha gracia el beso, pero si verme correr tras de el para intentar darle una patada en el culo.

-Venga Freyja si me coges te daré otro – me dijo Zev mientras daba una vuelta corriendo al campamento.

-Pues entonces será mejor que no te pille – dije burlándome de él.

Mis risas se unieron a las de mis compañeros.

-Que tal si comemos y seguimos el camino – dijo Morrigan.

Todos desayunamos delante de los restos de la hoguera y Leiliana me conto que Loghain se había autoproclamado regente y gobernaba junto a Anora. Esa mujer era lo peor ni tan solo había cuestionado a su padre por lo que hizo en Ostagar.

Cuando terminamos emprendimos de nuevo el viaje, fueron dos días de intensas caminatas hasta que llegamos a un sendero montañoso muy intricando tanto que parecía un laberinto.

No fue hasta la mañana del tercer día que divisamos Pico de Soldado, era una fortaleza enorme y parecía que había sido inexpugnable hacia siglos atrás, pero como pasa con todas las construcciones sino tienen un mantenimiento empezaba a caerse a trozos.

-Realmente es enorme, ¿cuantos Guardas crees que podía albergar?- pregunte.

-No se pero seguro que eran muchos sin contar la gente que debería trabajar aquí- me respondió Levi.

Cuando cruzamos el umbral nos vimos atrapados en una especie de recuerdo y la sensación fue muy similar a la que tuve cuando estuvimos atrapados en el velo.

Casi no me podía creer lo que veía, soldados con el estandarte real tenían a los Guardias Grises sitiados dentro del castillo. Mientras esperaban que su fuerza menguara para poder atacarlos.

-¿Has visto el estandarte? – Me pregunto Alistair cuando la visión termino – eran hombres de Arland.

-¿Qué ha sido eso? – pregunto Levi.

-El velo es muy tenue aquí – dijo Morrigan.

-Todas las muertes que ha visto este lugar lo deben haber desgarrado – dijo Wynne.

-Debemos tener cuidado entonces – dijo Leiliana.

-Guarda tus compañeros me están asustando – dijo Levi con un ligero temblor.

Empezamos a investigar el patio pero algo no iba bien, el aire era viciado y los cadáveres de varios siglos de antigüedad empezaron a cobrar vida delante de nosotros.

Los esqueletos poco a poco se fueron levantando y emprendían su marcha hacia nosotros.

-¡Fíjate! –Gritó Alistair- ¡esos eran Guardas Grises! ¡No podemos matar Guardas Grises!

-¡Cállate anda! –Le replicó Zev- ¿A quién quieres matar? ¡Si ya están muertos!

-Zev tiene razón –le dije- Ya están muertos y o acabamos con ellos o nosotros sí que estaremos muertos.

-Ésos no son Guardas Grises –dijo Zev

Tenía razón. Ante nosotros se habían levantado 10 esqueletos en total. 4 llevaban la heráldica de los Guardas Grises y 6 eran tropas de Arland.

Zev y yo nos lanzamos rápidamente al ataque. Me topé con dos esqueletos de frente. Evité el golpe del primero y desvié el del segundo. Arrodillada desde el suelo corte las piernas a uno y mientras caía corté su cabeza. Una flecha de Leliana paso silbando por delante mía clavándose en el cuello del otro esqueleto y haciendo que su cráneo cayera y rodara por el suelo. Cuando levanté la vista Zev ya había acabado con 3 esqueletos. Por suerte para nosotros esos esqueletos no eran un duro rival. Morrigan lanzó una bola de fuego que derribó y destrozó a 2 esqueletos más. Ya solo quedaban 3. Alistair no había atacado en ningún momento solo había adoptado una postura defensiva. Zev y yo corrimos a por dos esqueletos que teníamos enfrente. Zev se puso delante mío haciendo de blanco mientras yo les flanqueaba y con dos certeros golpes hacia añicos sus huesos.

-¿Pan comido no? –dijo Zev

Pero aun quedaba uno. Era un esqueleto de Guarda Gris que atacaba a Alistair. Éste solo se limitaba a parar sus golpes con su escudo para no atacar al que antaño fue un Guarda como nosotros. Zev corrió rápidamente y cargó contra el esqueleto derribándolo y una vez estaba en el suelo cortó el cuello de su adversario.

-¡Espabila Alistair! –Le grite- no siempre estaré aquí para salvarte la vida

Alistair se limitó a callar y mirarme.

Cuando hubimos acabado con ellos y nos cercioramos que estábamos bien, entramos dentro de la torre del homenaje.

Otra visión fue mostrada ante nosotros, la Comandante Sophia estaba dando palabras de ánimo a sus hombres, pues parecía que fuera la última batalla.

Al entrar en la siguiente habitación nos atacaron unos demonios y un horror arcano nada que no pudiéramos solventar sobre todo teniendo un par de magos en el grupo.

Limpiamos de alimañas todo el primer piso, hasta llegar a la biblioteca donde vimos otro recuerdo por llamarlo de alguna manera.

El archivista de los Guardas estaba anotando las últimas palabras en el diario.

-La rebelión ha fracasado, pero tenemos que dejar constancia de nuestros hechos- le dijo a una joven maga que había con él.

-¿Una rebelión? – pregunto Alistair.

-Eso va en contra de nuestra neutralidad – dije.

-¿Acaso no estáis haciendo lo mismo con Loghain? – pregunto Levi.

-La Ruina lo cambia todo debemos alcanzar la victoria a cualquier precio, a parte el es un traidor dejo morir a todos nuestros camaradas y al Rey – dije con rabia – merece lo peor.

-Debemos seguir adelante – dijo Zev.

Subimos al segundo piso y de nuevo otro recuerdo, el velo estaba realmente desgarrado para mostrarnos todo aquello.

La Comandante Sophia ordeno a un tal Avernus que los ayudara y este último empezó a invocar un demonio tras otro. Pero no pudo controlar tantos a la vez a causa del derramamiento de sangre y se volvieron contra los Guardas.

-¡Joder, ahí vienen más! – grite.

El demonio estaba custodiado por 4 guardas muertos y 2 esqueletos. Los 2 esqueletos vinieron a por nosotros y los guardas rodeaban al demonio.

-Alistair! ¡Acaba con los esqueletos! –Grité- ¡Wynne, Morrigan y Leliana concentraos en el demonio a distancia!

Alistair derribó a uno de los esqueletos y destrozó al otro con un sablazo. De un pisotón atravesó el esqueleto del rival derribado y clavó su espada en el cráneo del esqueleto.

Zev y yo íbamos a por los guardas muertos. Zev evitaba los golpes de uno y paraba los del otro. Yo conseguí derribar y desplazar a unos metros de mí a uno de ellos y me enzarce con el otro en un intercambio de golpes en el intento de acabar con él.

Mientras las dos magas juntaban su poder para hacer ataques más poderosos y Leliana lanzaba flechas al demonio. Algo no iba bien. La magia y las flechas evitaban que el demonio se uniera al ataque de sus guardas pero no sufría daño alguno.

-¡No puede ser! ¡Aquí algo falla! ¡Nuestros ataques no le hacen nada! –Gritó Morrigan-

-Son los guardas –contesto Wynne- ¡ellos le dan vida al demonio y si no acabamos con ellos no le dañaremos!

Alistair se sumó a nuestra ofensiva una vez los dos esqueletos ya eran historia. Su ataque fue por sorpresa y hundió su espada en las costillas del Guarda que me estaba atacando. Al momento cayó al suelo desplumado. Él se fue a ayudar a Zev y cargó con su escudo contra uno de ellos alejándole un poco del elfo. Ahora la batalla con los guardas ya era más igualada ya que teníamos a uno para cada uno. Pronto habíamos reducido y acabado con los guardas y nos pudimos centrar en el demonio. Era un rival muy duro sus golpes eran potentes y peligrosos. Alistair se puso delante de nosotros y nos cubría con su escudo. Zev y yo nos agazapábamos detrás suyo y uno por cada lado de Alistair lanzábamos golpes al demonio y le íbamos hiriendo poco a poco.

-¡Apartaos! –Gritó Morrigan-

De un salto nos apartamos a un lado y un rayo de hielo rompió contra el demonio. El grito del dolor fue estremecedor. Ya quedaba poco para acabar con él. Zev y Alistair concentraban la atención del demonio y yo me deslicé por detrás de él y clave mi espada por su espalda. El demonio cayó al suelo desplumado.

-Parece que hemos acabado con él –dijo Zev-

-¡Cuidado! – Gritó Leliana-

En ese justo instante una flecha pasó a escasos centímetros de mi cuello. Los guardas del demonio se volvían a levantar. La flecha de Leliana se clavó en la cavidad ocular de uno de ellos acabando otra vez con él. El demonio se movía otra vez y empezaba a levantarse poco a poco.

Alistair llenó de rabia golpeé con su escudo la cabeza de uno de los guardas y el crujir de su cráneo al romperse pudo escucharse perfectamente. Yo me lancé a por uno y

Zev a por el que quedaba. Con un certero golpe clavé mi espada en la barriga del guarda al tiempo que una flecha se le clavaba en el pecho. Por su parte Zev estaba mutilando a su adversario que ya le faltaba un brazo y tenía una herida en el pecho. Poco tardó en darle una estocada en el pecho. El guarda cayó arrodillado delante de él. Puso sus dos dagas en forma de cruz en el cuello del guarda y le rebanó la cabeza.

-¡Cortadles la puta cabeza! –Gritó Zev- así nos aseguramos que no se levanten otra vez.

Yo ya estaba luchando con el demonio por lo que Alistair siguió el consejo de Zev y se dedicó a mutilar los cuerpos sin vida de los guardas. Zev estaba sediento de sangre y clavó sus dagas en el pecho del demonio. El grito de dolor de este fue ensordecedor. Con un duro golpe lanzó a Zev por los suelos. El demonio estaba muy encolerizado y se lanzó furioso a por mí. Me costaba mucho contener sus ataques y poco a poco me obligaba a retroceder. Alistair cogió una cabeza cortada y la lanzo con la suerte de que impacto contra la del demonio y le despisto un poco. En ese breve periodo de tiempo yo pude clavar mi espada atravesando su cuerpo. Zev clavó una de sus dagas por uno de sus costados y Alistair hizo lo propio atravesándole por la espalda. Habíamos acabado con él.

-Magia de sangre – dijo Levi con tristeza.

-Los Guardas no la prohíben, cualquier medio es bueno para acabar con los engendros tenebrosos – le aclare yo.

-Aun así creía que mi tatarabuela era mejor – me respondió.

-La magia de sangre no es buen recurso – dijo Wynne.

-Lo se – le respondi a Wynne.

Entramos en el despacho que había pertenecido a la Comandante Sophia, que para nuestra sorpresa estaba ahí.

-Por el Halito del Hacedor – dijo Leiliana al verla.

-Cuidado Freyja es un demonio – me susurró Wynne.

Morrigan me confirmo lo que había dicho Wynne y yo no tenía ninguna intención de confiar en ese ser.

-Haz retroceder a ese animal, este quiere hablar contigo – dijo el cuerpo poseído.

-No tenemos que hablar nada contigo demonio, muere ahora – le dije.

-¡Imbécil! – grito esa cosa.

El demonio que se había apoderado el cuerpo de Sophia convoco a dos cadáveres más para que lo ayudaran.

Sophia se puso en guardia preparada para el ataque mientras que los dos cadáveres vinieron a nuestro encuentro. Istari y Alistair cargaron con dureza contra los esqueletos derribándolos a ambos. Mientras Zev y yo nos lanzamos a por Sophia. Los golpes que le lanzaba Zev los desviaba con su espada y los míos los bloqueaba con el escudo. Realmente era buena pero a ese paso era cuestión de tiempo que cedería a nuestros ataques.

Rápidamente Istari desmontó un esqueleto y Alistair redujo el otro con suma facilidad y se sumaron a nuestro ataque. Istari atacó a Sophia por detrás mordiéndole la pierna haciendo que esta se tambaleara por el ataque momento en el que clavé mi espada en su hombro. Dejó caer su escudo por culpa del dolor y Zev la remató clavándole una de sus dagas en el cuello.

El cuerpo que había pertenecido a Sophia se desvaneció ante nosotros dejando su armadura.

-Freyja tu eres la líder de los Guardias Grises de Ferelden en este momento, quiero que te quedes con la armadura de Comandante – me dijo Levi.

-No puedo aceptarla, pertenece a tu familia – le dije.

-Quiero que la lleve alguien honorable – me dijo.

-Si ese es tu deseo, me la pondré –

Leiliana me ayudo a colocarme la armadura de Comandante, me iba un poco suelta, pero se podría arreglar en algún herrero. Era una armadura fantástica y me sentí muy orgullosa de llevarla, pues aunque no compartía los métodos que ella había usado, sabía que teníamos que hacer lo posible para alcanzar la victoria, aunque ello supusiera perdernos a nosotros mismo durante el camino.

-Carai mi bella Guarda, estas realmente sexy con esa armadura, me gustan las mujeres poderosas – me dijo Zev relamiéndose los labios.

-Creo que a ti te gustan muchos tipos de mujeres – le dijo Alistair.

-Si pero sobre todo aquellas que pueden obligarme a causarles todo el placer posible – le respondió el.

Sentí enrojecer hasta el nacimiento del pelo.

-Oh Zev ¿siempre tienes que estar pensando en sexo?- me queje.

-No en sexo, sino en ti stimata – dijo haciéndome una reverencia.

-Puaj creo que voy a vomitar – dijo Morrigan rompiendo el momento.

Empecé a subir las escaleras a la almenara junto con Morrigan.

-Gracias por romper el momento – le susurre.

-Realmente iba a vomitar – me dijo con una sonrisa.

-Oh, yo que creía que empezaba a gustarte – le dije.

-Y me gustas a veces –

Pasamos el puente sin problemas acabando con unos esqueletos a nuestro paso, lo mismo que en la primera sala de la torre.

-¿Es que no se cansan de morirse? – dijo Zevran.

-Por lo que parece no – le respondió Leiliana.

En esa sala había todo de volúmenes de libros abiertos y antiguos diarios. Empecé a ojear uno por encima, ese tal Avernus había estado haciendo experimentos con los Guardas Grises que habían quedado atrapados con él. Sus experimentos intentaban liberar la fuerza oculta en la sangre contaminada que tomamos en la iniciación y por lo que se veía había hecho algún avance.

Encontré una poción alquímica junto a unas notas.

-Alistair, esa poción…- le dije.

-¿Crees que es segura y que realmente vale la pena? – Me respondió – piensa en los Guardas que han sufrido para que el la fabricara.

-Tenemos que ganar cualquier ventaja sobre los engendros y si realmente funciona…-

-Si realmente funciona y nos ayuda sus muertes no habrán sido en vano, ¿eso quieres decir no? – me dijo afligido.

-Exacto, cualquier cosa con el fin de acabar con la Ruina –

Alistair y yo nos bebimos la poción y los dos notamos un dolor recorriéndonos todo el cuerpo.

Cuando el dolor ceso, note la presencia de Alistair mucho más fuerte de lo que antes la percibía.

-Alistair puedo notarte con más facilidad – le dije.

-A mi me ocurre lo mismo, es como si nuestros sentidos se hubieran agudizado- me respondió el.

Además de notar más fácilmente la corrupción, parecía que la poción nos hacia percibir nuestro entorno con más facilidad todos los sentidos se habían agudizado. Al igual que notaba una gran fuerza creciendo en mi interior.

Cogí las notas de Avernus y las guarde en mi zurrón, si éramos capaces de replicarla los Guardas futuros podrían gozar de más ventajas.

Entramos en la siguiente sala y para nuestra sorpresa el viejo mago todavía estaba con vida.

-Te ruego que no me molestes – me dijo al entrar.

-Creía que habías muerto – le respondí.

-No, gracias a mis conocimientos de magia he podido burlar a la muerte – me respondió.

-Tenias que saber que invocar a tantos demonios era una temeridad – le dijo Alistair.

-Si lo fue, pero teníamos que alcanzar la victoria a toda cosa, Arland era un tirano- nos dijo el mago – y aunque la Comandante no me lo hubiera ordenado lo hubiera hecho igualmente.

-He visto tus investigaciones- le dije yo.

-He intentado liberar el potencial de la sangre contaminada que tomamos en la iniciación, con ella podríamos gozar de mucho poder para acabar con los engendros tenebrosos – me dijo.

-A causa del sufrimiento de tus semejantes – dijo Wynne.

-Todo es lícito para conseguir la victoria – dijo Avernus – si consigo que los Guardas venideros tengan más oportunidades aceptare mi juicio.

-Pero el velo está totalmente desgarrado y los demonios campan a sus anchas – dijo Morrigan con furia.

-A eso habéis venido ¿no? A recuperar Pico de Soldado – dijo Avernus.

-Si, el tataranieto de Sophia nos ha guiado hasta aquí – dije.

-Al el chiquillo que oyó mi llamada – dijo Avernus.

-¿Que escuche tu llamada? – pregunto Levi angustiado.

-Si ¿como crees que hubieras encontrado el lugar sin mis indicaciones? – le respondió Avernus.

-Levi ¿no querías preguntar algo? – le dije.

-¿Mi tatarabuela hizo algo honorable? – le pregunto.

-Si hubiéramos ganado si por que la historia la escriben los vencedores, pero en este caso no tengo nada que pueda limpiar el nombre de tu familia – le respondió.

-¿Como se os ocurrió una rebelión? – Pregunto Alistair – eso nos costó la expulsión de Ferelden.

-Como ya he dicho la historia la escriben los vencedores, si hubiéramos ganado hubiéramos sido los salvadores de la patria – bufo Avernus – con todo lo que nos costó convencer a la nobleza…los Cousland, los Howe, los Wulff….

-¿Que los Cousland participaron en la rebelión? – pregunte atónita.

-Si fueron los primeros en unirse, los Cousland siempre han tenido un sentido muy estricto del deber y la justicia. Arland por desgracia representaba todo lo contrario – explico Avernus.

-Yo…yo no había oído nada parecido de mi familia – dije.

-Así que la sangre de los Cousland corre por tus venas, entonces serás capaz de grandes cosas si te lo propones, llevas contigo uno de los más nobles linajes de todo Thedas – dijo Avernus.

-No sé si darte las gracias por tus palabras – le dije.

-Si habéis venido aquí para recuperar Pico de Soldado lo primero es cerrar el velo – dijo Avernus - ¿me ayudaras?

-Sí, hasta que cerremos el velo seremos aliados – le dije.

-¿Crees que es buena idea? – pregunto Wynne.

-Yo dibuje los círculos quien mejor para deshacerlos – le respondió el – después de eso me someteré a tu juicio.

Nos dirigimos todos hacia la sala principal donde estaban dibujados los círculos de invocación.

Empezaron a venir demonios y lo más importante era proteger a Avernus para que pudiera cerrar el velo.

-¡Wynne, Zev y Sten protegedle! –Grité-¡Los demás acabemos con ellos!

-¡Noooo! ¿¡Por qué?- gritó Zev- ¡yo quiero matar demonios!

-¡Tu protege a Avernus! –le replique´-

Si el elfo me respondió o no la verdad no lo savia, estaba en medio de la batalla y si dijo algo me era imposible oírlo. Morrigan y Leliana se pusieron una a cada flanco mío y de Alistair y lanzaban sus ataques a distancia. Alistair golpeaba con su escudo y cortaba brazos con su espada. Yo ágilmente evitaba todos los golpes y mataba demonios a mi paso.

La batalla parecía que estaba bajo nuestro control y todo parecía indicar que pronto conseguiríamos acabar con todos nuestros enemigos. Entonces me di cuenta de que a distancia solo veía ataques de Leliana y ninguno de Morrigan por lo que giré la cabeza para comprobar que estuviera a salvo. Un demonio se había escapado de nuestro ángulo de visión y la había atacado por la espalda. Morrigan forcejeaba con el demonio y otro estaba a punto de cogerla por la espalda.

Salí corriendo a ayudarla. A toda velocidad clavé mi espada en el lateral del demonio, la saque dejando la herida al descubierto y le corte la cabeza. No pude darme cuenta y un demonio me atacó por la espalda. La armadura consiguió frenar todo el impacto. Me voltee y también le corté la cabeza.

Ya solo nos quedaba un demonio para terminar esa maldita batalla. Nos concentramos en él rápidamente. El demonio era muy poderoso pero nuestros ataques bien conjuntados y sincronizados le estaban haciendo sufrir. En medio de la batalla intenté herir de muerte al demonio pero este evitó mi ataque y de un golpe me desplazó unos metros hacia atrás. El demonio venia hacia mi pero Alistair se interpuso en su camino y empezó una lucha dura con él. En ese instante me percaté de que una parte de mi armadura por la espalda estaba destrozada y me dejaba un trozo al descubierto. Posiblemente cuando me golpearon por detrás protegiendo a Morrigan la armadura se deshizo o se daño demasiado. Sin pensarlo dos veces corrí hacia Alistair y el demonio. Salté por encima de Alistair agarrando la espada con las dos manos con la intención de clavar mi espada en el cuello del demonio. Mi sorpresa fue que el demonio previno mi ataque y justo antes de que yo impactara se ladeó haciendo que mi golpe solo fuera al aire. En este instante estaba totalmente desprotegida y cayendo hacia el suelo. El demonio me dio un poderos zarpazo por la espalda haciendo que cayera aun con más dureza y rebotara en el suelo.

Alistair enfurecido aprovecho ese momento en el que el demonio bajó la guardia para atacarme a mí y clavó su espada en el corazón de ese maldito demonio

La batalla había terminado y yo me encontraba en el suelo tumbada desangrándome a causa de la herida en mi espalda.

-¡Freyja! – Escuche como gritaba Alistair y caía de rodillas a mi lado – ¡Wynne tienes que hacer algo!

-¡Ponerla en la cama del despacho de Sophia! – Grito Wynne- ¡Venga!

-Por favor Freyja quédate conmigo, quédate conmigo - suplicaba Alistair mientras me cogía en volandas.

Alistair me tumbo en la cama boca abajo y entre él y Leiliana me quitaron la armadura.

-Morrigan se que no tienes poderes de curación pero me tendrás que ayudar en esto, está perdiendo mucha sangre, así que imítame y préstame algo de tu poder para que la curación sea más fuerte – le dijo Wynne mientras las dos mujeres se ponían a mi lado – traer todo el lirio que tengamos lo vamos a necesitar….

Ya no oí nada mas, solo el sonido de los latidos de mi propio corazón apagándose, bum bum, bum bum, bum….