N/A: Siento haber tardado es que me cambiaron el horario de trabajo y no tube tiempo de terminar el capitulo. Este capitulo es de introducción a la siguiente petición de los tratados hay un alto contenido erótico y sexo asi que si soys menores de edad taparos los ojos!


Capitulo 14: Dónde están los elfos.

A la mañana siguiente Leiliana y Zev nos miraban con cara divertida.

-Alistair ¿Dormiste bien? – pregunto Leiliana maliciosamente.

Alistair se puso colorado con la pregunta obviamente habían escuchado sus gemidos.

-Oh mi picolo Templario no tiene por qué sentir vergüenza de haber disfrutado muchos matarían por estar en su lugar – le dijo Zev.

-Bien…yo…realmente he dormido bien gracias – les respondió el enrojecido hasta el nacimiento del pelo.

Mientras me acercaba al fuego para comer algo escuche lo que Zev le decía a Alistair.

-Si quieres puedo darte alguna noción de cómo complacerla, seguramente ella te enseñara pero aprovecha mis años de experiencia quiero que ella sea feliz – le dijo el elfo.

Por el rabillo del ojo me pareció ver que Alistair asentía con la cabeza, pobre muchacho no sabía donde se estaba metiendo.

-¿Y tú has dormido bien? – me pregunto Leiliana.

-Por qué no te dejas de rodeos Lei – le dije exasperada.

-¿Ha habido algo mas o solo trabajos manuales? – me pregunto.

-Solo trabajos manuales por mi parte aunque él me dijo que quería aprender – le confesé a Leiliana.

-Eso es magnífico, no todos los hombres quiere aprender – me dijo entusiasmada.

Cuando recogimos el campamento volvimos a emprender el viaje. No habíamos viajado ni medio día hacia el sur cuando un grupo de elfos claramente Dalishianos nos emboscaron.

-¡Alto Shem! – dijo uno de ellos.

Todos nos pusimos en guardia.

-No queremos haceros daño – le dije.

-Os habéis acercado demasiado a nuestro campamento, volved por donde habéis venido- dijo otro.

Alistair y yo nos miramos al fin y al cavo uno de los tratados afectaba a los Dalishianos así que mejor momento que este.

Nos acercamos a ellos con cautela siempre mostrando nuestras manos y dando a entender que no queríamos pelea.

-Somos Guardias Grises nos gustaría hablar con vuestro jefe – dijo Alistair.

-¿Guardias Grises? Como podéis demostrarlo – dijo el cabecilla del grupo.

-Lamentablemente no hay manera de mostrarlo, tendrás que confiar en nosotros – le dije a la elfa.

-Os llevare con nuestro Custodio pero recordar que nuestras flechas os apuntan- dijo la elfa.

Ella nos guio a través del sinuoso bosque internándonos más en el bosque de Bredecilla hasta llegar al campamento.

-Custodio hemos encontrado estos Shem en el bosque, dos de ellos aseguran ser Guardias Grises – dijo la elfa.

-Gracias Mithra ya puedes retirarte – dijo el hombre.

-Soy Zartharian el Custodio de este clan – dijo el hombre.

-Yo soy Freyja y el es Alistair somos Guardias Grises y ellos son nuestros compañeros de viaje – le dije al Custodio.

-Supongo que habéis venido para instarnos a cumplir el tratado en tiempos de Ruina – dijo él.

-Si, así es -le respondí yo.

-Lamentablemente mi pueblo no está en condiciones de ayudaros, nosotros mismos acabamos de sufrir un ataque de hombres lobo y tengo muchos de mis hermanos debatiéndose entre la vida y la muerte – nos conto el custodio.

-Podemos hacer algo para ayudaros, yo poseo poderes de curación – dijo Wynne.

-Ma serannas pero el problema no reside en una enfermedad sino mas bien en una maldición – nos conto él.

-¿Hay alguna manera de romper la maldición para poder salvar a tu pueblo? – pregunte sin pensármelo.

-Solo la muerte de Colmillo Fulminante podría liberar a mi pueblo, la maldición procede de el – nos conto el Custodio – por desgracia nadie ha podido encontrarlo.

-Yo lo encontrare – le dije muy segura de mi misma.

-Estaría muy agradecido, mañana por la mañana podéis emprender la búsqueda pero primero descansar y hablad con alguno de los cazadores del clan para conocer el bosque –

-Muchas gracias Custodio por vuestra hospitalidad – le dije inclinando la cabeza hacia él en señal de respeto.

-Lanaya haz que se sientan cómodos – le dijo el Custodio a otra elfa.

-Andaran atish'an yo soy la aprendiz de custodio– dijo ella – acompañadme.

Ella nos condujo por el campamento y nos instalo un poco apartados de lo que supuse que eran las casas de los elfos, no me sentí decepcionada en ningún momento, comprendía perfectamente la aversión que podían tener con los humanos después de lo que tuvieron que sufrir.

Montamos nuestras tiendas de campaña y Lanaya volvió a buscarnos para cenar.

Compartieron la comida con nosotros y aunque se les veía recelosos en nuestra presencia fueron bastante amables, sobre todo con Alistair y conmigo, los Guardias Grises tenían fama de ser tolerantes con los elfos y los trataban como iguales.

Estuvimos hablando con un par de cazadores que nos dieron unas nociones del bosque y como podíamos intentar encontrar a Colmillo Fulminante.

No teniendo que vigilar el campamento esta noche prometía ser larga y tranquila.

Mientras yo hablaba con el anciano herrero del clan vi Alistair enrojecer mientras hablaba con Zev a saber lo que le estaba contando.

El maestro Varathorn me pidió que si encontrábamos corteza de hierro en el bosque si le podíamos traer un poco accedí a la petición con mucho gusto al fin y al cavo teníamos que peinar el bosque para encontrar a Colmillo Fulminante.

Las elfas fueron muy amables de enseñarnos donde podíamos darnos un baño, al volver Alistair todavía estaba hablando con Zev y yo decidí irme a la tienda para descansar tenia la premonición que mañana iba a ser un día duro.

Las mantas estaban heladas pero poco a poco se fueron atemperando con el calor de mi cuerpo empezaba a quedarme dormida cuando Alistair entro en la tienda ya despojado de su armadura.

Se tumbo a mi lado y se tapo con las mantas. Con un brazo me acerco más a su cuerpo y me empezó a besar el cuello y la nuca hasta el nacimiento del pelo. Un escalofrió recorrió mi columna a causa de sus besos.

-mmm ¿y ese repentino arrebato? – pregunte.

-Lo… ¿lo estoy haciendo mal? –

-No, todo lo contrario – le dije con una sonrisa malévola.

Me gire para tenerlo de cara y empecé a besarle los labios, el me estrecho contra su pecho y podía notar su masculinidad dura y palpitante junto a mi muslo.

Alistair deslizo su mano lentamente des de mi espalda hasta mi pecho, lo empezó a masajear suavemente como si le quemara al tacto, yo lance un suspiro contra su boca.

-Puedo… ¿puedo quitarte la camisa? – pregunto cohibido.

No le respondí simplemente me incorpore un poco y deje que me quitara la camisa a saboreando el tacto de sus dedos en mi piel.

El me beso la base de la espalda subiendo poco a poco beso a beso hasta llegar a mi nuca siguiendo por mi cuello y me tumbo de nuevo en las mantas.

Alistair se quedo mirando mis pechos como si un ciego viera por primera vez el sol.

-Alistair ¿estas bien? – pregunte preocupada.

-Si, quiero decir si estoy muy bien es solo que…- respondió el.

-¿Qué te ocurre? – pregunte.

El enrojeció y retiro la mirada. Pero yo pose mi mano en su mejilla y le obligue a mirarme.

-No tengas miedo de decirme lo que piensas –

- Es que no parecían tan…tan grandes…-

En oír su comentario me entro la risa y Alistair me puso mala cara.

-No me rio de ti mi amor, me ha hecho gracia el comentario – le dije después de darle un beso en los labios.

El me miro todavía dubitativo así que tome la iniciativa. Pose una de sus manos encima de mi pecho.

-Ves no son tan grandes tienen el tamaño apropiado para ti – le dije mientras le acariciaba la mano que tenia posada sobre mi pecho – y ¿a parte del tamaño en que piensas?

-Que eres preciosa y yo soy un hombre afortunado –

Se inclinó para besarme de nuevo esta vez con más pasión parecía que poco a poco iba dejando sus recelos a un lado y empezaba a gozar en lo que estaba haciendo.

Yo me fundía en sus labios y notaba como la humedad de mi sexo iba creciendo poco a poco al igual que mi deseo por él.

Alistair abandono mis labios para besarme el cuello y bajar lentamente por la clavícula hasta llegar a mis senos, levanto la mirada como cuando un niño sabe que va hacer una travesura y con la punta de la lengua rozo uno de mis pezones le dio un par de lametazos y quedo extasiado al ver como crecía y se oscurecía.

Notaba como mi pulso se aceleraba y empecé a gemir quedadamente ante el tacto de su lengua en mi piel. No dejo el otro pecho abandonado sino que lo masajeo hasta que el pezón se endureció y lo cogió entre los dedos tirando suavemente de él.

-¿Donde has aprendido esto? – pregunte entre gemidos.

-Me han dado unas nociones antes de venir pero voy aprendiendo sobre la marcha – me dijo mientras le daba un pequeño mordisco al pezón que tenía en la boca.

Bajo su mano hacia mi ropa interior y me volvió a pedir permiso para quitarlas.

-Alistair no tienes que pedirme permiso para todo – le susurré al oído.

-A mi me la sensación que si al menos la primera vez quiero saber que tengo tu consentimiento y no te estoy forzando, dale la culpa a la educación de la Capilla si quieres – me dijo esbozando una sonrisa.

-No le doy la culpa a nadie me gusta todo de ti –

-Te lo recordare si algún día me reproches algo – se burlo de mi.

Me quito la ropa interior lentamente resiguiendo las curvas de mis piernas poco a poco.

-Ai que vergüenza – dije sin pensar.

-¿Vergüenza? – se extraño él.

-Si por que normalmente no llevo bello y todos estos meses de ruina no lo he podido solucionar – le dije tapándome la cara con las manos.

En esta ocasión fue Alistair quien se rio de mi ante mi comentario.

-No puedo entender como las mujeres os preocupáis por estas cosas – se burlo él.

No volvió a decir nada mas empezó a acariciarme los muslos con la punta de los dedos y cada vez se acercaba más al interior de ellos lentamente como para asegurarse que yo realmente quería eso.

-Te quiero le susurré al oído –

Me volvió a besar los labios.

-Yo también –

Nunca había estado con un hombre tal y como estaba con él ahora, nunca había tenido la necesidad de tener un hombre para que satisficiera mis impulsos sexuales, nunca había deseado a alguien como lo deseaba a él.

-¿Quieres que te toque Freyja? – pregunto maliciosamente.

-Por el Hacedor si- le suplique.

-Me tendrás que indicar si lo hago bien voy un poco perdido –

Le cogí la mano y me la lleve a la boca y le empecé a lamer los dedos sensualmente, el trago saliva al verlo. Luego la lleve al centro de mi sexo.

-¿Notas ese montículo de aquí?- le pregunte.

El asintió con la cabeza.

-Tienes que tocarlo suavemente, notaras que va creciendo, aquí es el centro de placer de las mujeres si las tocas bien harán lo que tú quieras –

-Eso suena bien pero yo no quiero otras mujeres solo te quiero a ti –

Empezó a besarme mientras con los dedos acariciaba mi clítoris con movimientos circulares, empecé a gemir en su boca intentando no gritar demasiado.

No sé cómo se lo ocurrió a él solo pero después de un rato introdujo un dedo en mí y yo lance un gemido de sorpresa.

-¿Te he hecho daño? – pregunto dubitativo mientras apartaba la mano.

-No, no me has hecho daño, me estaba gustando lo que pasa es que me he sorprendido –

Volvió a repetir la acción pero esta vez introdujo otro dedo y los empezó a deslizar dentro y fuera de mí lentamente. Me aferre a sus hombros atrayéndolo más hacia mí, los besos se hicieron más pesados al igual que mi respiración.

-Freyja quiero pasar esta noche contigo – me susurró al oído.

Yo me pare en seco al oír su petición.

-Estas…estas seguro, no quiero que hagas nada que luego puedas lamentar – le dije.

-Estoy muy seguro mi amor, he estado luchando contra este impulso durante demasiado tiempo, no sé si sobreviviremos a esto…-

-Shh no digas esas cosas – le dije mientras le cogía la cara con mis manos.

-No quiero decir que quiera morir sino que simplemente puede pasar, cuando te hirieron en Pico de Soldado comprendí que quería pasar el resto de mi vida a tu lado y que me arrepentiría si no pasaba una noche contigo, aunque sea solo una vez quiero pasar la noche contigo –

-Alistair yo…yo te quiero mucho-

Me dio un beso.

-Hubiera esperado a tener un lugar perfecto un momento perfecto pero me he dado cuenta que si nuestras vidas fueran perfectas no nos hubiéramos conocido –

Le empecé a desabrochar el pantalón y él me ayudo a quitárselo, parecía entusiasmado con el hecho de pasar una noche conmigo.

Cuando estuvo totalmente desnudo me aproxime a él y empecé a lamerle su eje.

-Creía que íbamos hacer el amor – dijo el dubitativo.

-Y lo haremos pero quiero que estés tranquilo cuando empecemos sino me podrías hacer daño – le conté.

-¿Daño? – me pregunto.

-Las mujeres cuando perdemos la virginidad suele ser doloroso sobre todo si no se va con cuidado –

Alistair no dijo nada mas solo se dejo llevar ante el tacto de mi lengua y en pocos minutos llego a su clímax derramando su semilla en mis manos.

Continuamos besándonos y el volvió a estimularme manualmente mientras su miembro se recuperaba, no entendía como en tan pocos minutos volvía estar dura y palpitante nunca había oído nada igual.

-Déjame llevar la iniciativa a mí al principio – le susurré al oído mientras subía a horcajadas encima de sus caderas.

Introduje su miembro viril lentamente en mí, una mezcla de dolor y placer recorrió todo mi cuerpo cuando empecé a balancearme lentamente sobre él.

-Oh Hacedor- suspiraba Alistair mientras posaba sus manos en mis caderas ayudándome a mantener el ritmo.

Cada vez me apoderaba de él con cada golpe y notaba como temblaba de placer entre mis piernas, era una tortura tan dulce…notaba como poco a poco llegaba mi clímax y empecé a moverme más rápido y más profundo hasta que note como mi cuerpo se estremecía y un gemido ahogado salió de mi garganta, mi cuerpo quedo agarrotado ante la desorbitada sensación de placer.

-Alistair – le susurre al oído cuando me desplome en su cuello.

Alistair con un rápido moviendo cambió nuestra posición y yo envolví mis piernas en sus caderas y me aferre a sus hombros.

El empezó a balancearse entre mis piernas al principio lentamente a saboreando la sensación de estar dentro de mí, con cada embestida una ola de placer recorría nuestros cuerpos.

Nuestros cuerpos sudorosos se entendían a la perfección cada penetración cada beso, hacia que el mundo a nuestro alrededor desapareciera, no había Ruina, no había Guardias Grises ni traidores, ni miseria, solamente estamos Alistair y yo.

Empezó a aumentar el ritmo de su balanceo entre mis piernas y a respirar pesadamente.

-Por el Hacedor no pares Alistair – le dije mientras notaba que volvía mi clímax.

Alistair soltó un gruñido grutal mientras experimentaba su orgasmo junto al mío, podía notar su semilla caliente derramarse dentro de mi. Se derrumbo encima de mí por el éxtasis y el esfuerzo y yo lo envolví en mis brazos acariciándole el pelo y diciéndole palabras amorosas al oído.

Cuando recupero el aire se tumbo a mi lado y me arrullo entre sus brazos dándome un beso en la frente.

-Alistar ha sido maravilloso- le dije mientras le acariciaba el pecho.

-Gracias a ti mi amor, nunca había sido tan feliz, pero según las hermanas de la Capilla me tendría que fulminar un rayo…- dijo él con tono divertido.

-¿Por lo que acabamos de hacer? No creo-

- Sabes que mañana tendremos habladurías en el campamento ¿no?

-Al primer comentario los lanzo a los engendros tenebrosos – le respondí.

-Ves por eso te quiero -

Alistair nos envolvió con las mantas y el sueño nos envolvió a los dos.


Ma serannas : gracias.

Andaran atish'an: Entre en este lugar en paz. Un saludo formal de los elfos. Literalmente: "Yo habito en este lugar, un lugar de paz".