Capitulo 15: En el corazón del bosque.
A la mañana siguiente desayunamos junto a los elfos y nos acabaron de dar los últimos consejos para movernos en el bosque.
Salimos del campamento y empezamos a adentrarnos en el bosque.
-Shh ¿habéis oído eso? – pregunto Leiliana.
-Si – le respondí yo – los arboles hablan entre sí.
- ¿Qué los arboles hablan? – pregunto Zev extrañado.
- Mi tutor me conto una leyenda elfica de los tiempos de Arlathan cuando los elfos todavía eran inmortales, me dijo que los elfos habían dado vida a los arboles y les habían dado sentimientos – les explique.
-Pero suenan como enfadados – dijo Leiliana.
-Aquí el Velo es muy tenue puede que este bosque haya visto demasiadas muertes y por eso los árboles están enfadados – dijo Morrigan.
Continuamos hacia delante era bastante difícil orientarse con tanto árbol pero estábamos atentos a cualquier murmullo que nos indicase hacia donde debíamos ir.
-Eh Freyja – me dijo Zev señalando un árbol – ¿esto no es lo que el maestro artesano del clan te había pedido?
Me acerque al árbol caído y lo observe.
-Si, es corteza de hierro, gracias Zev de no ser por ti la hubiera pasado por alto –
Recogí la corteza de hierro y me la puse en mi mochila, esperaba que el maestro del clan pudiera hacer algo con ello.
No habíamos caminado ni cien metros que nos vimos envueltos por una manada de hombres lobo.
-Marchaos ahora que todavía podéis – dijo el lobo.
-Pero… ¡pero si habláis! – dije sorprendida
-Los elfos son unos cobardes envían a los humanos para que hagan su trabajo sucio – dijo el lobo que parecía el jefe de la manada.
-Pero si vosotros los atacasteis – respondí.
-Teníamos nuestras razones – respondió el.
-Entonces no hay término medio, podría mediar para intentar conseguir un acuerdo pacífico–
-El tiempo de parlamentar ya ha pasado humana ahora vete si no quieres que te descuarticemos –
-No me voy a ir a ninguna parte pero tu mírame bien y mira a mis compañeros de verdad quieres poner en peligro a los tuyos por participar en una contienda que tienes perdida de ante mano – dije con el ceño fruncido.
-Eres demasiado fuerte para nosotros pero el bosque te vencerá no te quepa la menor duda – dijo el haciendo un gesto para que se retiraran los lobos.
-Esto me huele mal – dijo Zev.
Continuamos avanzando y sentí una presión en la boca del estomago mire a Alistair y el confirmo mis sospechas.
-¡Engendros tenebrosos! – grite ¡todo el mundo el guardia!
Avanzamos unos metros y vimos un enorme ogro que se acercaba a nosotros.
Había un total de 5 engendros tenebrosos junto al ogro que venían a por nosotros.
-Sten! Istari! ¡Flanco derecho! ¡Morrigan y Leliana flanco izquierdo! ¡Encargaos de los engendros! Zev! Alistair! Vamos a por él orco!
Rápidamente el grupo cogió posiciones y el ataque empezó al instante. Istari y Sten formaban una buena pareja de ataque. Istari llegaba antes a los enemigos y los derribaba para que acto seguido llegara Sten y mientras estaban en el suelo acababa con ellos. Morrigan lanzaba hechizos a distancia y Leliana lanzaba sus flechas con gran puntería clavándolas en los signos vitales de nuestros enemigos.
El ogro era realmente poderoso. Un solo golpe suyo podría destrozar fácilmente una vaca o un caballo así que debíamos tener mucho cuidado. Zev era muy ágil y a la vez que evitaba los golpes del ogro daba cortes al ogro con sus dagas. Eran cortes superficiales pero aun así le dolían. El ogro era muy potente y no veíamos por donde atacarle. No éramos tan veloces como Zev y por tanto no podíamos usar su táctica.
-Venga Freyja! –Dijo Zev- ¡Lo estoy haciendo todo yo! ¿No quieres divertirte? –grito en tono burlón.
Estas palabras enojaron mucho a Alistair que para no ser menos en un intento de demostrar su hombría se lanzó al ataque de la manera más estúpida que era atacarle de frente. Evitó el primer golpe del ogro rodando por el suelo pero mientras se incorporaba con la otra mano el ogro intentó golpearle. Alistair se cubrió con su escudo pero la fuerza del ogro hizo que éste saliera disparado varios metros hacia atrás. En ese momento una flecha de Leliana cruzó el campo de batalla y se clavó en un ojo del ogro. El grito de dolor y rabia fue muy potente. En ese momento de confusión aproveche para clavar mi espada en sus costillas hundiéndola lo más profundo que pude. Alistair ya incorporado hizo igual que yo clavando su espada en su otro costado. El ogro cayó al suelo arrodillado gritando de dolor. En ese instante Zev clavó su daga en el interior de la boca del ogro. Los chillidos de dolor cesaron al instante y el ogro se desplumó hacia atrás.
La batalla contra los engendros tenebrosos no fue nada que no pudiéramos solucionar, Alistair y yo amontonamos los cadáveres y Morrigan les prendió fuego, no queríamos que la corrupción de esos monstruos contaminara todavía más el bosque.
Continuamos nuestro camino y nos topamos con un gran árbol en medio del camino.
-Es enorme – dijo Zevran.
-Tampoco soy tan grande pequeño amigo, aunque des de tu altura un gigante pueda parecer – le respondió el árbol.
-¿Hola quien eres? – pregunte.
-Soy el gran roble y ¿puedo preguntaros que clase de criaturas eres? –
- Soy humana ¿puedes verme? –
-Humanos, mortales aquellos que están condenados a morir –
-Como todos, ni los elfos somos inmortales ya –dijo Zev.
-La muerte es el comienzo de la inmortalidad – dijo el árbol - ¿Podría pediros un favor?
-Es que aquí nadie es capaz de solucionar sus asuntos – susurró Morrigan.
-Dime gran roble y si está en mi mano te ayudare- le dije.
-Hay un viejo ermitaño escondido no muy lejos de aquí, mi bellota robo y devuelta la quiero aquí, más un premio te daré un pedazo de mi que el bosque te hará ver – dijo el árbol.
-Está bien volveré con ella –
Nos adentramos todavía más en el bosque, casi sentíamos como si nos observaran a cada paso que dábamos.
A nuestro paso salió un hombre lobo herido al parecer por que sus bramidos eran aterradores.
-Extranjera ten piedad yo era una elfa – dijo.
-Cuidado Freyja puede ser una trampa – me dijo Alistair.
Me acerque con cautela a la criatura.
-¿Una elfa? – pregunte.
-Si, los otros hombres lobos dicen que estáis aquí por qué os ha enviado el clan, mi clan, pero no sabes toda la verdad sobre la maldición, pero yo tampoco puedo contarte gran cosa todavía no confían bastante en mi – dijo.
-¿Que necesitas de nosotros? – pregunte.
-Solo tu piedad, acaba con mi vida –
-¿De verdad quieres eso? – pregunte.
-Sí, si cuando vuelvas al clan Arthas todavía está ahí, dale esto y dile que lo he querido con todo mi corazón, ahora por favor acaba con mi sufrimiento – me suplico.
Desenvaine mi daga y le raje la garganta, esperaba que pudiera tener una muerte rápida.
-Que los Creadores te bendigan – me dijo antes de morir.
Continuamos andando ese bosque era un maldito laberinto. Creíamos que nos habíamos perdido cuando encontramos un elfo cerca de un claro del bosque.
-Extranjeros este no es buen sitio para quedarse es mejor que volváis por donde habéis venido el bosque esconde grandes peligros – dijo el elfo.
-¿Aneirim? – pregunto Wynne con voz casi inaudible.
- Reconozco tu cara, aunque más joven y más severa, Wynne ¿eres tú? – pregunto Aneirim.
- Creía que habías muerto – dijo ella.
-Casi los templarios me hirieron y me dieron por muerto, el clan de Zartharian me cuido hasta que me repuse, pero ese no era mi sitio, mi sito esta aquí en la quietud del bosque – dijo él.
-Yo lo siento mucho, no tendría que haber sido tan severa contigo – se lamento la vieja maga.
-Wynne ya es hora de perdonarte a ti misma, yo hace años que te perdone, no encajaba en tu Capilla, pero aprendí mas de lo que piensas con tus enseñanzas –
-Wynne puedes quedarte con él mientras buscamos a colmillo fulminante – le dije a ella.
-No, tranquila, gracias Aneirim encontrarte a salvo me ha quitado un gran peso en mi vida – dijo ella.
Continuamos hacia adelante y a nuestro paso salió de la nada un hombre con apariencia muy rara.
-Vigila Freyja este hombre es realmente poderoso – me dijo Morrigan.
-¿Quién eres tú? – me pregunto el viejo hombre.
-¿Eres tu el que tiene la bellota del gran roble? – pregunte yo eludiendo su pregunta.
-Veo que quieres jugar a las preguntas ¿Quieres? – pregunto él con voz de loco.
-Haz tu pregunta – le dije yo.
-¿Cual es tu nombre? –
-Freyja –
-¿Tienes la bellota del gran roble? – pregunte
-Si-
-¿De dónde eres? – pregunto él.
-De Pináculo, al norte –
-¿Quieres cambiar la bellota por algo?-
-¿Qué tienes? –
-Tengo este viejo libro – le dije mientras sacaba un libro de historia elfica de mi zurrón.
-Oh, está bien – dijo dándome la bellota -¿Continuamos?
-Quizá mas adelante, ahora tengo que irme –
-Lastima – respondió el antes de desaparecer.
- A veces más vale mañana que fuerza – les dije a mis compañeros mientras ponía rumbo a donde se encontraba el gran roble.
El gran roble cumplió su promesa cuando le dimos la bellota nos dio una de sus ramas y nos dijo que con ella podríamos traspasar la barrera que nos impedía ver el camino del bosque el cual conducía a la guardia de los lobos.
No entendía el por qué el árbol nos ayudaba pero no iba a rechazar la ayuda para conseguir el corazón de ese colmillo fulminante, ese maldito lobo era lo único que me separaba de la ayuda de los elfos e iba a conseguirlo como fuera la Ruina tenía que ser erradicada.
La rama que nos proporciono nos mostro un camino que antes había quedado oculto a nuestros ojos. Al traspasar la barrera mágica nos vimos flanqueados por varios hombres lobos.
-El bosque ha sido demasiado indulgente contigo humana- dijo el hombre lobo.
-Todavía se puede parlamentar dejar – le respondí yo.
-¡NO! – rugió el mientras se abalanzaba encima de mí con colmillos expuestos.
El hombre lobo era mucho más fuerte que yo pero como toda bestia era limitado de raciocinio y eso me dio ventaja, espere hasta el último momento para apartarme y con un hábil movimiento lo derribe apuntando con la punta de mi espada directamente a su corazón.
Pero algo sucedió al margen de mi voluntad de la nada salió un lobo blanco que me derribo enviándome a varios metros del hombre-lobo que había derribado.
Gruñéndome, los demás hombres lobo de la manada empezaron a retirarse hacia unas ruinas.
-Tenemos que ir a por él – dijo Zev.
Alistair me ayudo a levantarme y corrimos tras ellos hasta que llegamos a unas Ruinas claramente elficas.
-Intrusos – dijo un lobo- proteger a la Dama.
Desenvaine mis espadas y me prepare para lo peor era una carrera contra reloj.
-Vamos a cazar lobos – les dije a mis compañeros con una sonrisa en mis labios y me adentre en las Ruinas para cobrarme el corazón de ese monstruo.
