Capitulo 17: Retorno a donde empezó todo.
A la mañana siguiente emprendimos el viaje de nuevo hacia el sur y cada paso que dábamos nos acercaba mas a donde empezó todo.
Todo justo habíamos salido del bosque de Bredecilla cuando una voz que me resulto familiar me llamo a lo lejos. Para nuestra sorpresa era el enano Bodhan el cual habíamos ayudado al salir de Lothering, nos conto que había seguido nuestra pista pero para su desgracia cuando llegaba al sito donde habíamos acampado nosotros ya nos habíamos ido. Quería recompensarnos abasteciéndonos durante nuestro viaje.
Intente disuadirlo porque nuestros caminos eran peligrosos y no podíamos estar pendientes de protegerlos pero él no cedía en su empeño de devolvernos el favor, así que al final llegamos al acuerdo que siempre viajarían medio día detrás nuestro y que los esperaríamos si necesitábamos reabastecernos de alguna cosa.
A cada paso Alistair y yo estábamos cada vez mas decaídos era demasiado lo que habíamos perdido ahí, amigos, familia, esperanzas todo destrozado por la traición de un solo hombre.
Cuando llegamos a Ostagar el invierno había llegado a sus ruinas dejándolas bajo un manto blanco poco se podía ver de lo que hacía meses atrás había albergado.
Las imágenes inundaban mi mente, todos los recuerdos de ese lugar eran sombríos excepto uno…Alistair el brillaba con luz propia en mi mente, la primera vez que lo vi. Si alguien me hubiera dicho cuando llegue que encontraría mi alma gemela en medio de ese caos me hubiera reído de él.
Alistair y yo nos miramos y luego miramos a Wynne ella también había vivido el horror de ese lugar los tres dimos un suspiro y empezamos a investigar las ruinas de la antigua fortaleza.
Nos enfrentamos a un pequeño grupo de engendros tenebrosos y al revisar sus cadáveres encontramos una de las piezas de la armadura de Cailan.
-No…no ellos no pueden tener eso – dijo Alistair quitándome las grebas de las manos.
Wynne le puso una mano en el hombro.
-Alistair tienes que ser fuerte – le dijo ella.
-Wynne me siento tan viejo – le dijo él.
-Y supongo que me dices eso porque yo tengo experiencia en sentirme vieja – le reprendió ella.
-¿¡Que! No…no quería decir eso, es que simplemente yo me lo creí, creí que ganaríamos que sería una batalla gloriosa – se explico él.
-Todos éramos mas jóvenes e inocentes la primera vez que estuvimos aquí – dijo la anciana mirándome a mí.
-Debemos seguir – dijo Sten rompiendo el momento.
Seguimos hacia adelante hacia el pequeño templo donde había pasado mi iniciación los recuerdos vinieron a mi mente como un rayo. Aquí lo había visto por primera vez increpando a un mago cuando le entregaba un mensaje de la reverenda madre. Nunca podría olvidar lo atractivo que lo encontré con su mentón fuerte y sus ojos cálidos. Era un guerrero pero debajo de esa piel de metal se podía ver que latía un corazón deseoso de amar y ser amado. Lo asustada que estaba por la iniciación, la esperanza de morir en aquel sitio para que mi tristeza no consumiera mi alma, la cara de alivio de Alistair cuando abrí los ojos.
- "Ah la Ruina siempre une a las personas" – dije recordando la primera frase que habíamos cruzado.
-¿Re…recuerdas eso? – me pregunto Alistair incrédulo.
-Como voy a olvidarlo, en ese momento empezó mi nueva vida, cuando llegue aquí solo quería encontrar a mi hermano o morirme. No tenía ningún motivo para seguir viviendo y el dolor que inundaba mi corazón era demasiado pesado, tú me salvaste…- le dije a Alistair.
El no dijo nada se limito a tomarme de la mano, en ese momento sobraban las palabras entre nosotros, los dos sabíamos bien lo que significábamos para el otro y aunque ese lugar fuera el paraje de la mayor tragedia que Ferelden había vivido des de la invasión de Orlais, para Alistair y para mi significaba mucho más que eso. Significaba el lugar donde habían empezado nuestras vidas, el lugar donde nos conocimos y emprendimos un viaje que podía cambiar el destino de Ferelden y nuestras vidas.
Recorrí el templo y liberando un poco de peso de mi alma, por la muerte de Jory y Daveth, y encontré el cáliz que habíamos usado durante la Iniciación.
-Es el Cáliz de la Iniciación – dije.
Alistair me miro sorprendido.
-Es la última cosa que esperaría haber encontrado – me dijo mientras le entregaba el cáliz.
-Guárdalo, representa mucho y puede que lo siga representando en el futuro – le dije yo.
Alistair guardo el cáliz y continuamos nuestra expedición.
Encontramos un cofre en las estancias de los magos, había un bastón de mago que Wynne dio a Morrigan ya que el suyo era mucho menos potente y una buena arma puede significar la victoria o la derrota en una batalla. Morrigan parecía perpleja ante la amabilidad de la anciana pero acepto el regalo de buen grato.
Continuamos avanzando por el campamento y unos lobos corrompidos por la infección de los engendros tenebrosos nos rodearon, parecía que estaban esperando a alguien y así fue no tardo mucho en hacer acto de presencia un Emisario Hurlock que les dio la orden de atacarnos
Sobraban las palabras. Llevábamos tanto tiempo combatiendo juntos que todos sabían lo que debían hacer. Istari y Sten cargaron hacia los lobos haciendo gala una vez más de la sociedad letal que formaban en batalla. Leiliana y Morrigan se dedicaban a atacar a distancia a los engendros tenebrosos con la inestimable ayuda de Zev. Alistair y yo corrimos hacia el Hurlock esquivando a los engendros tenebrosos a nuestro paso.
La batalla contra los lobos le venía como anillo al dedo a Istari. Corría por el campo de batalla golpeando y derribando lobos a gran velocidad. Por detrás llegaba Sten que con un brutal golpe de su mandoble cercioraba cabezas de lobos. Los lobos intentaban coger a Istari pero era más rápido y duro que ellos. Esa batalla no iba a durar mucho tiempo.
Las flechas de Leliana cruzaban el campo de batalla de lado a lado con un mismo final siempre, el cuerpo de los engendros tenebrosos. Morrigan combinaba ataques de fuego con ataques de hielo acabando así con algunos engendros más. Por su parte Zev hacia muestra una vez mas de su agilidad para derribar y matar a mas engendros tenebrosos.
Alistair y yo fuimos directos a por el Hurlock. Las habilidades de Alistair serian muy necesarias para acabar con ese mago. El Hurlock quería evitar a toda costa que nos acercáramos a él y empezó por lanzarnos ataques de fuego levantando así un muro de fuego para evitar que nos acercáramos más a él. Los engendros tenebrosos ya habían caído todos así que Morrigan y Zev se sumaron a nuestro ataque mientras Leliana ayudaba a Istari y Sten a acabar con los lobos que aun corrían por el campo de batalla. Morrigan lanzó un hechizo de hielo destruyendo así el muro de fuego creado por el Hurlock y permitiéndonos seguir avanzando. Zev fue más rápido que nadie y consiguió situarse justo al lado de nuestro enemigo pero cuando le iba a atacar el Hurlock conjuro un hechizo que le dejo totalmente paralizado. Entonces empezó poco a poco a robarle vida y su energía. Eso le mantenía ocupado y nos permitió llegar hasta él.
Alistair uso sus habilidades para empezar a robarle maná lo que hizo que el mago liberara a Zev de su hechizo cayendo este desplumado al suelo. El Hurlock contraataco con una bola de fuego que fue desviada por otra bola de fuego de Morrigan. Comenzó un intercambio de bolas de fuego que aprovechó Alistair para herir en un costado al mago. Zev ya recuperado hizo lo propio clavando sus dagas en la espalda del Hurlock. Este cesó su ataque contra Morrigan y cayó desplumado al suelo. Con un corte rápido hizo que su cabeza rodara por el suelo mientras su cuerpo sin vida se desplumaba.
Cuando el combate hubo terminado nos dimos cuenta que el emisario llevaba puesto los guanteletes de Cailan.
Sin pensárselo Alistair se los quito y se los guardo, parecía terriblemente irritado con la idea de que los engendros tenebrosos hubieran profanado algo que perteneció a su hermano, bien sabia que ellos dos casi no habían tenido contacto, exceptuando esa vez que Cailan estuvo en Risco Rojo con su padre y vio durante un par de segundos a Alistair o eso al menos me había contado este ultimo.
Wynne parecía enormemente preocupada por Alistair, supongo que pensaba de las maneras que podría afectarnos volver a este maldito lugar, pero tienes que hacer frente a tus temores para que ellos no dominen tu vida.
Llegamos al emplazamiento del campamento Real, el lugar que había albergado el pabellón de Cailan y la tienda de Loghain, por supuesto este último no dejo nada que pudiera incriminarlo en el crimen que iba a cometer. Pero Cailan lo había dejado todo ahí, realmente ese hombre esperaba volver con vida ya que todas sus pertenencias estaban esparcidas por el suelo incluso el cofre que había es mentado su caballero. Afortunadamente el cofre estaba intacto y todavía cerrado, Alistair se fue donde el confidente del Rey había dicho que estaba la llave escondida y en pocos minutos abríamos el cofre revelando el contenido de su interior.
Había una espada que yo reconocería en cualquier sitio, la espada de Maric, el mismo me había contado que la encontró en un Thaig durante su incursión por los caminos de las profundidades intentando huir del ejército de Orlais. Ese hombre había compartido muchos momentos conmigo durante sus estancias en Pináculo contándome sus aventuras para recuperar su país y yo lo escuchaba con todo detenimiento como si estuviera escuchando al mayor héroe de la historia.
-Esa es la espada de Maric – les dije mis compañeros.
-Cailan le dijo a Duncan que la usaría para matar al Archidemonio – me dijo Alistair - Y ese es el escudo de Cailan.
-Creo que deberías empuñarlos – le dije a Alistair.
-Yo…no creo que sea buena idea – dudo él.
-Alistair te guste o no eres el heredero de la corona, además son objetos que pertenecieron a tu familia – dijo Wynne.
-Se que tu vida no ha sido perfecta a causa del lastre de la sangre pero creo que deberías honrar a tu familia empuñando sus armas- le dije.
Alistair asintió y empuño la espada de Maric y el escudo de Cailan.
-Es muy ligera – me dijo.
-Maric me conto que es de hueso de dragón y había marcadas runas que repelían la corrupción de los engendros tenebrosos – le conté – también me conto que la encontró en los caminos de las profundidades así que suponemos que es de manifactura enana.
-A veces me das envidia conociste mucho a mejor a mi padre que yo – dijo Alistair con tristeza.
Me hubiera gustado no haber compartido tanto tiempo con Maric y que Alistair hubiera conocido a su padre. Maric era un buen hombre, conmigo siempre se había mostrado muy atento des de que era pequeña me había colmado de atenciones cuando venía a Pináculo, cosa que hacía bastante a menudo. Siempre decía que ahí se sentía en paz que los Cousland lo hacíamos sentir como una persona y no solo como un Rey.
Todo el grupo nos dirigimos hacia la torre de Ishal, el mismo camino que Alistair y yo habíamos recorrido solos esa fatídica noche. La noche que lo cambio todo, ya no se oía el estruendo de la batalla en el fondo del cañón, ya no disparaban las ballestas pesadas todo era silencioso demasiado silencioso. Era un silencio aterrador peor que cualquier grito y entonces lo vimos.
Ahí clavado en una especie de altar estaba Cailan, tan punto mis ojos se habían posado encima de su cuerpo sin vida note como las lagrimas fluían por mis mejillas, pero no hubo más tiempo para lamentos, un Emisario Genlock resucito a unos esqueletos que había encima del puente y enseguida se echaron encima de nosotros mientras el engendro huía de nosotros.
No fue difícil acabar con ellos.
-Luego volveremos a por él – dijo Wynne dándome una palmada en la espalda.
Todos salimos corriendo detrás del emisario, pero en la base de la torre de Ishal volvimos a ser atacados por un pequeño grupo de engendros tenebrosos.
Esta batalla iba a ser más dura que la anterior. Delante teníamos a un Hurlock alfa y más retrasados había dos engendros tenebrosos que iban a atacar con ballestas pesadas. Su ataque no se demoro en absoluto y debimos ponernos rápidamente a cubierto. Sus ballestas no cesaban de atacar y los engendros tenebrosos avanzaban lentamente hacia nuestra posición.
-¡Tenemos que hacer algo! –Gritó Alistair- ¡Si no podemos salir de nuestra cobertura no nos podremos defender cuando esos malditos lleguen aquí!
-¡Tengo una idea!- gritó Zev- solo necesito cobertura.
Comprendí lo que pretendía hacer. Zev era mucho más rápido y ágil que nosotros así que quizás podría llegar hasta las ballestas e inutilizarlas.
-¡Zev flanco derecho! ¡Istari flanco izquierdo! –Grité- Morrigan levanta un muro de hielo delante de los engendros que bloquee su marcha.
-Si hago esto el muro bloqueara a Istari y Zev y no podrán acercarse a ellos tampoco
-Confía en mi Morrigan. Ten fe.
Morrigan no estaba convencida de lo que le decía pero siguió mis instrucciones y con un hechizo de hielo levantó un muro frenando así la marcha de los engendros tenebrosos.
-¡Ahora lánzale un ataque de fuego! –grité
-¡Esto lo destruirá! –gritó Morrigan
Morrigan me miró sorprendida pero siguió mis instrucciones.
-¡Ahora! ¡Corred! –grité
Mi plan había surtido efecto. Al lanzar un hechizo de fuego sobre el hielo este se deshacía y producía que el agua se volviera vapor. El vapor impedía ver con claridad a los dos engendros tenebrosos que manejaban las ballestas. Esa era la distracción que Istari y Zev necesitaban. Istari llegó raudo y veloz por el flanco izquierdo y derribó a su enemigo. Con éste en el suelo se abalanzó sobre él y con fuertes mordiscos emprendió su feroz ataque. El otro engendro desvió su ballesta para apuntar en la dirección de Istari pero rápidamente Zev llegó hasta él atacándole por la espalda y terminando rápidamente con su vida. Los dos engendros tenebrosos ya estaban derribados.
-¡Es el momento! –Grité- ¡cargad!
Rápidamente salimos de nuestro escondite y corrimos hacia la batalla. Sten que se había refugiado más adelante que los demás fue el primero en caer en una trampa. Quedó aprisionado por los pies y cayó al suelo. Un anillo con pinchos le apretaba los dos pies y le tenía en el suelo inmovilizado. Un engendro tenebroso llegó hasta él y empezó un crudo ataque. Bloqueaba sus ataques con su mandoble pero su fuerza iba menguando. Una flecha de Leliana se clavó en el cuello del engendro acabando así con él. El Hurlock se preparaba para atacar rápidamente al pobre Quinari atrapado en la trampa. Morrigan rápidamente le lanzó un ataque de hielo desconcentrando así al Hurlock. Morrigan siguió con sus ataques mientras el Hurlock se cubría y seguía avanzando aunque muy lento.
-Leliana adelántate y desactiva las trampas y libera a Sten! ¡Alistair y yo te cubrimos!
Rápidamente Leliana tuvo las trampas desactivadas. Istari y Zev atacaron por detrás a los engendros tenebrosos. Mientras Alistair y yo cubríamos a Leliana mientras ella liberaba a Sten.
-¡Ya está libre!- gritó Leliana-
-Hay que llevarlo con Wynne. Alistair carga con él.
Pero Alistair no podía oírme. La ira le envolvía y se lanzó contra los engendros cargando él solo. Derribo a dos de un solo golpe. A uno le cortó la cabeza con su espada y al otro se la chafó con su escudo. El crujir de huesos fue horroroso. Zev también estaba demasiado ocupado acabando con engendros tenebrosos desde la retaguardia. Con un silbido llamé la atención de Istari que vino hasta mi posición tan deprisa como pudo. Con la ayuda de Leliana lo cargué a sus espaldas y éste se lo llevó hasta Wynne.
Tan rápido como tuvimos a Sten con Wynne mande a Istari a quedarse con ellos para evitar que nadie molestara a la maga mientras con sus poderes curaba al Quinari. Mandé a Leliana bordear el campo de batalla para ponerse al mando de una de las ballestas y yo me sumé al ataque.
-¡Rápido! ¡No podre seguir así mucho más! –Gritó Morrigan-
Los ataques continuos contra el Hurlock la estaban debilitando mucho. Alistair seguía cegado por la ira y llegó hasta el Hurlock. De un golpe consiguió cortarle un brazo. El Hurlock enfurecido por el ataque de Alistair le lanzó un golpe muy poderoso. Llegué muy justo. De un salto derribé a Alistair al suelo y el Hurlock falló su golpe. Cuando impactó contra el suelo el estruendo fue enorme. Si ese golpe hubiera impactado en Alistair sin duda lo habría matado. Zev y yo emprendimos el ataque contra el Hurlock por sus dos flancos. Nuestros ataques eran tan rápidos que no le dábamos tiempo a contrarrestarlos. De pronto se revolvió. A Zev le asesto un golpe con su brazo y a mí una patada que nos hicieron salir despedidos a unos 10 metros de él a Zev y a mí. Leliana se había dejado una trampa por desactivar y esta apreso a Alistair de la misma forma que había quedado preso Sten. La ira de Alistair hizo que no sin sufrimiento y dolor abriera esa trampa aun quedando malherido de un tobillo. El Hurlock por su parte se preparaba para dar fin a la vida Alistair. En ese instante Leliana llegó al fin hasta las ballestas y lanzó una que se clavó en la espalda del Hurlock. En ese instante Alistair se percató de que el ataque de la ballesta le había salvado la vida y con un grito de rabia clavó su espada en el estomago de nuestro enemigo. Mientras empuñaba su espada le dio una patada a nuestro enemigo haciendo que este cayera al suelo a la vez que recuperaba su espada de sus entrañas. Alistair se agachó para coger del suelo una lanza. De un rodillazo la partió por la mitad astillando así su mango. Con fuerza clavó el mango de madera dentro de la boca del Hurlock acabando así con su vida
Registramos los cadáveres de los engendros tenebrosos y recuperamos el peto de Cailan. Habíamos recuperado toda su armadura y tan punto la limpiáramos intentaría convencer a Alistair que se la pusiera, además de ser una magnifica armadura…él era merecedor de llevarla.
Alistair y yo nos miramos antes de entrar en la torre, el y yo habíamos sangrado para llegar hasta la almenara y todas nuestras esperanzas se apagaron cual vela por la traición de Loghain.
Entramos en la torre y la limpiamos de engendros tenebrosos, entonces vimos algo que la primera vez que estuvimos aquí pasamos de alto a causa de nuestra prisa por encender la almenara.
Había un gran agujero en el suelo de una de las salas de la torre parecía llevar a un nivel inferior olvidado, seguramente los engendros tenebrosos se abrieron paso a través de él para poder acceder a la torre.
Descendimos con cuidado, parecía que la torre se extendía a varios pisos bajo nostras pero no teníamos tiempo de investigarlo, el emisario nos sacaba ventaja y corrimos tras el matando a todo bicho que se interpuso ante nosotros.
Al final del intrincado laberinto vimos la luz del día cuando salimos al exterior nos dimos cuenta que era la base de la torre exactamente donde habían luchado Cailan y Duncan acompañados por el ejercito de Ferelden contra los engendros tenebrosos.
Vi a Alistair escudriñar cada centímetro del lugar con la vista con la esperanza supongo, de encontrar el cadáver de Duncan. Pero por desgracia no fue así.
El emisario salió de la nada y resucito a un enorme ogro que llevaba clavadas una espada y una daga en su pecho, enseguida advertí que eran las armas de Duncan, así que ese monstruo fue quien acabo con su vida.
-Vamos a cobrarnos una pequeña venganza – le dije a Alistair.
El solo asintió con la cabeza y los dos cargamos contra esos malditos monstruos.
-Son las armas de Duncan! –Gritó Alistair-
Acto seguido el Genlock conjuró un hechizo e hizo resucitar a seis cadáveres más. Leliana y Morrigan se quedaron en la retaguardia atacando a distancia. Istari volvía a formar tándem con Sten ya recuperado gracias a la magia de Wynne. Alistair seguía enfurecido más aún al ver las armas de Duncan así que cargó una vez más por libre. Zev y yo le seguimos cubriendo sus flancos. Los esqueletos duraron poco más con Istari corriendo por el campo de batalla. El ogro y el Genlock serian otro cantar.
-¡Morrigan céntrate en el nigromante! ¡Sten y Alistair a por el ogro! ¡Zev e Istari conmigo!
Morrigan empezó a cruzar varios ataques y hechizos con el mago. Los rayos y las bolas de fuego volaban de un lado a otro de la batalla. Ver esos hechizos volando por el cielo era un espectáculo bello y aterrador a su vez. Sten cargó de frente contra el ogro. Salió unos metros despedido hacia atrás como si hubiera chocado contra una roca. El ogro intentó golpear contra Alistair. Rodando por el suelo evitó su ataque y con su espada hizo un corte en una de las piernas del ogro.
-¡Zev, tu agilidad les será de ayuda! ¡Usa las armas que tiene clavadas en el pecho para acabar con él!
Zev se desvió del camino hacia el nigromante y fue rápidamente en ayuda de nuestros amigos. Istari atacó al nigromante por detrás mordiéndole en uno de sus tobillos. Esto le desconcentro y una de las bolas de fuego de Morrigan impactó contra su pecho. Un rayo hizo que recorriera todo su cuerpo electrocutando así a Istari. El impacto de ese rayo hizo volar por los aires a Istari cayendo con contundencia sobre el suelo a unos metros de nosotros. Intente asestar un golpe contra el nigromante pero una barrera de fuego me impido hacerlo.
Sten golpeó con su mandoble al ogro por la parte posterior de su pierna. Ese ataque hizo que el ogro se tambaleara. Alistair clavó su espada en el bajo vientre del ogro haciendo que sus tripas y órganos brotaran como agua en una fuente. Acto seguido llegó Zev. Saltó por encima de Alistair, puso su pie en la espada de Duncan para darse mayor impulso y saltar hacia arriba por los aires. Cayó de pie sobre la cabeza del ogro y con un salto hacia atrás clavó sus dagas en la nuca de ese bicho horrendo. El ogro cayó al suelo con sus órganos esparcidos por el suelo.
El intercambio de golpes entre Morrigan y el Genlock seguía cuando llegó Alistair. Con sus habilidades empezó a robarle el maná al nigromante y sus ataques iban cesando y perdiendo potencia. Cuando ya empezó a estar muy débil clavé mi espada en su espalda dándole muerte al fin.
Al finalizar la batalla recuperamos el casco de la armadura que había pertenecido a Cailan y las armas de Duncan. Alistair insistió que me quedara con las armas de su mentor y que reservara la espada de mi familia para Howe y así lo hice.
Volvimos todos hacia el puente donde habíamos dejado a Cailan y lo bajamos.
-Se merece una pira era un Rey – les dije a mis compañeros.
Ninguno de ellos dijo nada pero desaparecieron del lugar para buscar leña para preparar la pira.
Alistair y yo nos lo llevamos hasta donde había estado el campamento y lavamos el cuerpo, no podíamos devolverle la vida pero como mínimo nos aseguraríamos que sus restos mortales recibieran el honor que merecerían.
-Alistair te dejare solo con él, despídete de el háblale de lo que sientes seguramente ya está al lado del Hacedor, pero hazle saber que aquí ha dejado un gran vacío y será recordado – le dije.
El quedo perplejo ante mis palabras pero asintió con la cabeza. Al cabo de un rato fui a decirle a Alistair que la pira estaba preparada.
Sten y Alistair llevaron el cuerpo sin vida de Cailan hasta pira funeraria.
- No voy a vagar a la deriva por los caminos del Velo. Porque no hay oscuridad, ni muerte, en la Luz del Creador .Y nada de lo que Él ha obrado se perderá – dijo Leiliana mientras Alistair encendía la pira funeraria.
Solo Alistair, Wynne y yo nos quedamos hasta que el cuerpo se hubo vuelto cenizas y esas cenizas las soltamos al viento para que pudiera gozar de la libertad que se le había arrebatado en vida.
Era muy tarde para emprender el viaje y como no notábamos la presencia de engendros tenebrosos acampamos en las ruinas de Ostagar.
Alistair y yo dormimos toda la noche abrazados intentando que nuestros corazones recuperaran el calor que habían perdido a lo largo de ese día.
