Capitulo 18: Quiero un Golem.
Detrás de nosotros dejábamos de nuevo las ruinas de Ostagar, no habíamos encontrado a Duncan ni a ninguno de los Guardias Grises. Alistair había quedado realmente abatido, supongo que como mínimo esperaba encontrar el cadáver de alguno de ellos para rendirles el homenaje que se merecían. Pero aparte de su tristeza por sus compañeros había algo más profundo el lamento por un hermano que solo llego a conocer des de la distancia.
Fue difícil convencer a Alistair que se pusiera la armadura de Cailan, pero Wynne lo hizo entrar en razón sobre darle un fin honorable a esa armadura, le dijo que esa armadura tenía que ver la muerte del Archidemonio y el al final cedió ante nuestra insistencia.
Nos dirigíamos hacia al oeste hacia las Montañas de la Espalda Helada donde según las investigaciones que encontramos en la casa del hermano Genitivi, se encontraba el pueblo de Haven el último lugar de reposo de las cenizas de la profetisa Andraste. Sería un camino largo y sinuoso además de peligroso porque a cada paso que dábamos podíamos encontrarnos frente a frente con la horda de engendros tenebrosos.
Tal i como había prometido Bodhan nos abastecía de lo que pudiéramos necesitar por un precio la mar de económico teniendo en cuenta las circunstancias.
Habían pasado dos días de viaje cuando nos topamos con un mercader.
-¿Hola podemos ayudarte? – le pregunte.
-No hace falta gracias, se ha desmontado la rueda del carro cuando la mula se ha asustado y a la salido corriendo pero no es nada grave – me dijo él.
-¿Seguro que no necesitas nada? – le pregunto Alistair.
-Pues la verdad…es que si – dijo al final – ¿Queréis la vara de control de un golem?
-¿La vara de control de un golem? – pregunte extrañada.
-Sí, me la vendieron en el pueblo de Honnleath, pero no me atreví a activarlo y la verdad es que des de que la tengo solo que he tenido mala suerte – me respondió el.
-Acéptala – dijo Morrigan – podríamos ir a investigar ese tal Golem.
La verdad es que el comportamiento de Morrigan me dejo anonadada casi no había mostrado entusiasmo por nada de lo que hacíamos así que quise ver hasta donde llegaba su entusiasmo.
Acepte la vara y el mercader nos señalo el pueblo de Honnleath en el mapa, estaba de camino a Heaven así que no vi nada de malo en hacer un vistazo rápido.
Tardamos dos días en llegar al pueblo de Honnleath dos días en que los que habíamos estado en Ostagar apenas mediamos palabra entre nosotros, era como si quisiéramos evitar que nuestros sentimientos por la derrota que sufrimos en ese maldito lugar volvieran a salir a flote y nos destruyeran totalmente.
Cuando llegamos al pueblo estaba siendo invadido por los engendros tenebrosos y no había señales de que quedara ningún aldeano con vida. Pero incluso con la incerteza de encontrar a alguien vivo nos adentramos en el pueblo.
Poco tardaron los engendros tenebrosos en percatarse de nuestra presencia. Había unos cuantos Genlock cosa que no tenía que traernos demasiados problemas.
-¡Ya sabéis que hacer! -grité
Como siempre Morrigan y Leliana se quedaron en la retaguardia dándonos cobertura disparando desde lejos. Istari y Zev eran más rápidos que los demás y llegaron antes al choque con los enemigos. Alistair usaba por primera vez la espada de su padre. ¡Cuánto poder tenía ese arma! Alistair lanzaba golpes sin parar y destrozaba a sus rivales con suma facilidad. Los poco rivales que entre Istari y Alistair dejaban de pie Sten y yo los acabamos de tumbar. De repente un ruido ensordecedor nos dejo casi sordos. Un chillido apareció en el campo de batalla y su grito nos hizo arrodillar tapándonos las orejas.
El chillido avanzaba hacia nosotros chillando y nada podíamos hacer. El ruido era ensordecedor y no podíamos hacer otra cosa que taparnos las orejas. Justo cuando el chillido iba a herir a Zev con sus garras una flecha se le clavó en la garganta. En ese instante el ruido cesó y rápidamente me recompuse me planté delante de mi enemigo y acabe se rematarlo atravesando su cuerpo con mi espada. Una vez le di muerte fue cuando me percaté de que Wynne había dejado de taparse sus orejas para tapar las de Leliana y que esta pudiera lanzarle una flecha perfectamente dirigida. Esa estrategia había salvado la vida de Zev y me había permitido a mí acabar con el Chillido.
Habíamos acabado con los engendros tenebrosos que había sin más que lamentar alguna que otra herida superficial, nada que no pudiéramos solucionar con algún ungüento cicatrizador y una noche de sueño reparador.
Nos acercamos a la estatua que había en la plaza del pueblo suponiendo que sería el golem, al fin y al cabo tenía la forma que cualquiera imaginaria que debía tener un golem.
Me posicione delante del Golem con la vara de control en mi mano y dije.
-Dulef gar – pero nada sucedió.
-Puede que esta averiada – dijo Morrigan posicionándose a mi lado.
-O puede que la contraseña sea incorrecta – dijo Wynne.
-Freyja todavía siento engendros tenebrosos por aquí – me dijo Alistair.
-Si yo también, deberíamos acabar de limpiar el lugar y luego ya nos ocuparemos del golem – le respondí.
Nos dividimos en pequeños grupos y registramos todas las casas que había en el pueblo, Zevran encontró un cuchillo de gran calidad escondido dentro de un cofre.
-Mi bella Freyja creo que deberías quedártelo – me dijo con tono zalamero.
-Creo que te hará mas servicio a ti cuando encontremos un armero decente, sería bueno que te compráramos armas nuevas las tuyas están hechas trizas así que al menos tendrás una hoja buena si te lo quedas – le dije yo con una sonrisa.
-Mi hermosa líder siempre tan considerada con los demás – me dijo mientras me hacia una reverencia.
Des que Zev se había dado cuenta que me apreciaba como amiga y no solo me quería como un desahogo momentáneo durante una noche había sido de lo más caballeroso. La verdad es que encontrar un buen amigo en el me había dejado más que sorprendida en más de una ocasión.
Solo quedaba una casa por registrar y en cuanto Alistair abrió la puerta nos dimos cuenta que era una especie de almacén subterráneo, y aunque el espacio jugaba en nuestra cuenta sabíamos que también sería lo mismo para los engendros tenebrosos que pudiéramos encontrar a lo largo del estrecho pasillo.
En el aire flotaba el aroma embriagador de la cerveza madurando en las cubas de madera y hubiera sido un aroma la mar de agradable si no fuera acompañado del hedor de los cadáveres en descomposición y la corrupción de los engendros tenebrosos.
A nuestro paso nos vimos atacados por varios engendros tenebrosos pero nos deshicimos de ellos uno a uno hasta llegar a una gran sala donde había varios de ellos intentando atravesar una barrera mágica tras la cual había aldeanos todavía con vida.
No fue difícil acabar con ellos, aunque su número era bastante numeroso nuestras curtidas habilidades no tenían rival. Cuando cada uno de ellos estaba muerto en el suelo me acerque hacia la barrera notando tras de mí que cualquiera de mis compañeros estaba a punto para contrarrestar cualquier ataque que pudiera venir de ella.
-Ya estáis a salvo están todos muertos- les dije.
-¿Os ha enviado nuestro Bann? – pregunto un hombre tras la barrera.
-Lo siento pero no somos Guardias Grises – dije señalando a Alistair y a mi misma – y los demás compañeros que nos acompañan, la verdad es que acabamos en este pueblo por qué un mercader nos regalo una vara de control.
-Así habéis venido por Shale – dijo mientras deshacía la barrera y los habitantes se iban hacia el exterior.
-Hemos intentado activarlo pero creo que la vara de control está rota o la contraseña es errónea – le dije.
-La contraseña es errónea, ese maldito golem mato a mi padre – me dijo con melancolía.
-¿Qué mato a tu padre? – dijo Alistair.
-Si lo encontramos en la posición que está ahora y mi padre muerto a sus pies – nos dijo – os daré la contraseña correcta con una condición.
-¿Cuál es? – pregunte.
-Que me traigáis a mi hija, Amalia – me dijo el hombre – se adentro dentro del estudio de mi padre y no ha vuelto. Un hombre fue a por ella pero tampoco ha vuelto.
-¿Por qué no fuiste tú? – pregunto Zevran.
-Si se hubiera alejado la barrera hubiera desaparecido y toda esa gente hubiera muerto a manos de los engendros tenebrosos- dijo Wynne.
El hombre asintió con la cabeza.
-Está bien traeremos de vuelta a tu hija – le dije yo.
-¿Es que tienes que ayudar a todos los patanes que encontramos a nuestro paso? – pregunto Morrigan.
-Si no lo hiciera dejaría de ser ella- le replico Alistair sin darme opción a que lo hiciera yo.
-Pfff – resoplo la bruja.
Todos nos adentramos en lo que el hombre había dicho que era el estudio de su padre, claramente este había sido un apostata igual que él, el pueblo estaba lo bastante alejado de la civilización como para que pudieran estar a salvo de los templarios y la Capilla.
En el estudio encontramos un casco parecido al que usaban los Guardias Grises y Alistair insistió que me lo pusiera yo ya que él había aceptado ponerse la armadura pesada de Cailan. También encontramos el cadáver del hombre que había ido a buscar a la niña y por la expresión de su cara parecía que había muerto de miedo pero no había nada alrededor que nos indicara que le había causado tal susto.
Continuamos descendiendo y al final encontramos la niña y un gato.
-Oh, Amalia estas bien – dije aliviada.
-¿Quién sois vosotros? – pregunto.
-Somos amigos de tu padre nos ha enviado a buscarte está muy preocupado- le dijo Wynne con tono maternal.
-Pero no puedo dejar aquí a Gatita- dijo ella.
-Pues coje el gato y vamos – dijo Zev.
-Aquí hay algo que no va bien – me susurró Morrigan.
-Ella no puede venir – dijo Amalia.
-Es verdad querida- dijo el gato – no puedo salir.
-Cazzo el gato habla – grito Zev.
-Eso no es un gato – le respondió Morrigan.
-Ella no se va a ir sin mí – dijo el gato – ¿verdad querida?
-No, no puedo dejarte- le respondió la niña.
Mire a Alistair y a mis compañeros, si nos intentábamos llevar a la niña a la fuerza el gato poseído podría intentar hacerle daño.
-¿Entonces qué propones? – le pregunte al gato.
-Libérame y dame a la niña – dijo el ente.
-Su padre se dará cuenta de que algo va mal – dijo Alistair.
-Los mortales creéis lo que queréis creer, será fácil – dijo el gato.
-Está bien te liberare ¿qué tengo que hacer? – pregunte.
-Tienes que resolver el acertijo yo no puedo acercarme a él – respondió el gato.
Observé el acertijo, eran unas baldosas encantadas por las cuales corría una llama, supuse que la llama tendría que ir de pedestal a pedestal para poder liberar al ente, empecé a mover maldosas hasta que pude hacer un recorrido que conectaba los dos pedestales. En cuanto el fuego toco el último pedestal la barrera mágica que impedía la salida del ente se derrumbo.
-Libre – dijo el gato.
-¿Así que ya podemos irnos? – dijo Amalia.
-Si ahora déjame entrar en tu interior – dijo el gato.
-Ejem dije que te liberaría no que te dejaría vivir – le dije al gato.
-¡Traidora!- grito el gato mientras mostraba su verdadero aspecto.
-Un demonio del deseo – dijo Morrigan.
Amalia corrió hacia la puerta y desapareció detrás de nosotros pobrecita se había llevado un buen susto.
El demonio se alzó amenazador ante nosotros. No iba a ser una batalla fácil. Leliana y Morrigan se pusieron detrás nuestros flanqueándonos y atacando a distancia como ya era costumbre. Istari y Sten cargaron por un flanco. Zev y yo por el otro y Alistair ataco de frente. El demonio levanto una barrera de fuego que impidió por momentos el avance de Alistair pero los demás pudimos seguir con nuestra carga. Istari cargó con fuerza con el intento de derribarlo pero fue inútil. Zev danzaba dando cortes con sus dagas al tiempo que evitaba los contra ataques del demonio. Morrigan empezó a lanzar rayos de hielo que chocaban contra el pecho del demonio encolerizándole aun más pero eso era una gran distracción que nos permitía a los demás seguir atacándole. Mientras el demonio atacaba a Zev aproveché para clavarle mi espada por el costado. Rugió estrepitosamente y levanto otro muro de fuego que le envolvió e hizo que nos separáramos todos de él. Cuando el muro bajo dos esqueletos habían aparecido y nos iban a atacar.
-Istari! Zev! ¡Son vuestros! -grité
Poco les iban a durar esos esqueletos. Morrigan empezó un intercambio de bolas de fuego con el demonio que le mantenían ocupado mientras nosotros proseguíamos con nuestro ataque.
Una de las bolas de fuego chocó con otra del demonio justo delante mío y la explosión me hizo volar unos metros hacia atrás. El golpe que me di fue brutal. Cuando recobré mis sentidos vi a Sten enzarzado con el demonio y Alistair estaba a punto de darle muerte al encontrarse en posición para darle un golpe mortal. En ese instante el demonio se revolvió sobre si mismo justo cuando Alistair tenía la guardia baja dispuesto a asestar un golpe mortal. El demonio atacó más rápido que él golpeándole en el pecho. El golpe fue tan fuerte que le derribó e izo que perdiera su escudo. Cuando le derribó el demonio lanzó un rayo de hielo contra el indefenso Alistair. El crujir fue brutal. La fuerza y dureza del ataque hizo que se resquebrajara la armadura. En ese instante Sten le clavó su mandoble en la espalda. Todo parecía haber terminado pero en sus últimos instantes de vida el demonio mientras caía hacia el suelo lanzó un último ataque. Las garras del demonio desgarraron la carne del muslo de Alistair cercenando su arteria antes de caer muerto al suelo.
Vi como mis compañeros empezaban a aproximarse a Alistair a cámara lenta. Parecía que mi mundo empezaba a desvanecerse por segundos a medida brollaba la sangre con cada latido del corazón de Alistair…
