Capitulo 19: Hacedor no permitas que muera.

En el momento que Wynne comenzó a conjurar hechizos curativos mi mente pareció despertar de su letargo, no podía imaginarme una vida sin él, una vida sin Alistair no era vida…

-Tenemos que sacarlo de aquí – le dije mientras me deshacía de mi cinturón – esto servirá para un torniquete.

Le apreté el cinturón por encima de donde el demonio había desgarrado su sangre, esperaba que eso detuviera la hemorragia lo suficiente para poder salvarle la vida.

-Guarda tenemos que sacarlo de aquí – dijo Sten mientras cogía el cuerpo inerte de Alistair en volandas.

-Si este lugar me impide generar una energía curativa potente, seguramente por las runas que hay talladas en las paredes – dijo Wynne.

Todos salimos del santuario donde había estado preso el demonio. Morrigan, Istari y yo íbamos delante, Sten a pocos metros de nosotros con Alistair todavía en sus brazos y cerrando la formación estaban Wynne, Leiliana y Zevran.

A nuestro paso aparecieron unas sombras, seguramente el velo estaría un poco desgarrado.

-Proteger a Sten y Alistair – grite hacia Wynne, Zev y Leiliana – nosotros nos encargamos de esos malditos espectros.

No tardamos mucho en acabar con ellos, la furia fluía por mis venas y mi mente solo estaba concentrada en abrir paso hacia la superficie para sacar a Alistair de ese maldito lugar.

Al cavo de pocos minutos estábamos donde los habitantes del lugar se habían refugiado detrás de la barrera mágica.

-¡Hacedor! – Dijo Matthias – venid traerlo por aquí.

Matthias nos llevo a lo que parecía una posada y Sten dejo suavemente a Alistair en una cama. Entonces Wynne, Leiliana y yo empezamos a quitarle la armadura a Alistair.

Pobre se hubiera puesto rojo como un tomate si viera a tres mujeres desasiéndose de su ropa para solo dejarlo en ropa interior.

-Hay que conseguir más Lirio para Wynne – dijo Leiliana.

-Yo no sé porque te molestas tanto – replico Morrigan.

Me gire hacia la bruja de la espesura lanzándole una mirada de hielo.

-¡Maldita sea Morrigan, ten un poco mas de respeto, puede que para ti no sea nada y que nunca hayas llegado a querer a nadie pero si el muere también morirá una parte de mi! – Le grite – ¡así que si no tienes nada mejor que hacer te sugiero que te vayas antes de que digas alguna impertinencia más!

Los ojos gatunos de la bruja se abrieron como platos con mis palabras, nunca le había hablado de esa manera, pero era la vida de Alistair la que estaba en juego y yo nunca me perdonaría si moría en mis brazos. Ella no dijo nada más se limito a darse la vuelta y a salir de la habitación.

-Os traeré todo el lirio que tengo, es lo mínimo que puedo hacer por vosotros – dijo Matthias.

Sten, Zev y Istari salieron de la habitación y nos dejaron solas con Alistair, cuantas menos personas hubiera por ahí mejor sería la concentración de Wynne.

-Freyja continua apretando el torniquete – me dijo Wynne – tengo que mirar de cerrar la arteria es lo más importante.

-Traeré paños con agua fría, eso ayudara a que el tejido no se corrompa tan fácilmente – dijo Leiliana mientras salía de la habitación.

Me senté en la cama y apoye el cuerpo de Alistair en mí mientras ceñía el cinturón a su muslo para reducir el flujo de sangre de la pierna.

-Háblale Freyja – me dijo Wynne con tono maternal – eso le ayudara a aferrarse a la vida.

-Alistair, por favor quédate conmigo, te lo suplico – le susurre al oído.

Me recluí del mundo con Alistair a mi lado mientras Wynne y Leiliana trabajaban en su herida.

-¿Te acuerdas de cuando nos conocimos en Ostagar? – Le susurré – yo estaba llena de dolor e ira, mi corazón estaba consumido por esas emociones pero cuando te vi increpando a ese mago me dio un vuelco. Nunca había visto a un muchacho tan atractivo con esa sonrisa torcida tuya que tanto me gusta me hiciste revivir, tu humor, tu cariño, tu amistad y finalmente tu amor me hicieron volver poco a poco. Me devolviste las ganas de vivir, por ti tenía un motivo para seguir viviendo, un motivo por el que luchar y un motivo para dar la vida si fuera necesario. Tu eres mi vida Alistair, sin ti no me queda nada por favor quédate conmigo, te necesito, te quiero tanto…

El tacto de una mano hizo que saliera de mi pequeño mundo, era Leiliana.

-Wynne ha podido cerrar la herida, ha perdido mucha sangre, los próximos días serán clave para su recuperación – me dijo Leiliana.

-¿Wynne está bien? – pregunte.

-Sí, pero está agotada ha ido a comer algo y a descansar, tu también tendrías que hacer lo mismo – me dijo ella.

No sé porque, pero desvié la mirada de Leiliana y vi que ya no había luz en el exterior.

-¿Cuántas horas han pasado? – pregunte atónita.

-Muchas ya es de noche – dijo ella – ve a comer algo yo lo vigilare.

Iba a negarme pero sabía que Leiliana podía ser muy persuasiva. Acomode a Alistair en la cama y salí de la habitación no sin antes darle un último vistazo.

Baje por las escaleras de la pequeña pensión, el pueblo estaba desierto los pocos habitantes que habían sobrevivido al ataque habían huido hacia el norte con unas pocas pertenencias y comida para el viaje.

-¿Cómo esta vuestro amigo? – me pregunto Matthias.

-Se debate entre la vida y la muerte ahora está en manos del Hacedor – le respondí.

-Siento mucho que mi hija haya sido la causa –

-No es culpa vuestra me alegro que vuestra hija este bien –

-Mi pequeña mariposa y yo nos iremos al alba hacia Denerim, espero que mis habilidades pasen desapercibidas para los Templarios con el caos de la Ruina, podéis disponer de cuanto hay en la taberna cuantos días necesitéis – me dijo el – y otra cosa la contraseña para activar a Shale es Dulen Harn, aunque yo de vosotros no lo activaría.

-Muchas gracias Matthias espero que tu viaje sea placido y sin incidentes- le dije mientras me sentaba con mis compañeros.

Habían sacado un poco de pan y embutidos para comer y un poco de vino.

-¿Como estas Wynne? – pregunte.

-Exhausta pero bien, me honra que te preocupes por mi – dijo la anciana.

Yo solo asentí con la cabeza mientras daba un pequeño bocado al pan. Morrigan no me miraba a los ojos y su cara reflejaba algo que nunca había visto en ella ¿pesar?

-Morrigan siento lo de antes, no pretendía ser cruel – me disculpe con la bruja.

Ella solo asintió con la cabeza y continúo comiendo. Cuando termine me volví a dirigir a la habitación donde se encontraba Alistair y Leiliana se fue a descansar.

Cogí la mano de Alistair, no estaba tan fría como la última vez que se la toque pero todavía no había ganado temperatura.

-Por favor despierta – me susurré mientras le daba un beso.

No sé cuánto tiempo estuve sosteniendo su mano hasta que el sueño vino a por mí.

Me desperté cerca de un estanque de aguas cristalinas con una pequeña cascada, el aire estaba impregnado con el perfume de las flores que habían a mis pies y entonces una voz me llamo.

-Freyja – cuando me di la vuelta era Cailan.

-¡Tu, tu estas muerto! – le grite.

-Si lo sé no hace falta que me lo recuerdes –dijo el poniendo mala cara – y tampoco soy un demonio por si lo preguntas.

-¿Entonces qué hacemos aquí?-

-Esto es el velo y yo he venido para ayudarte a traer a Alistair de vuelta-

-¿Tu savias de él verdad?- pregunte con melancolía.

-Sí, mi padre me lo conto cuando Arl Eamon lo hizo ingresar en la Capilla – me respondió – pero no tenemos mucho tiempo debes escucharme, tienes que salvar a Alistair su cuerpo esta sanando bien pero su alma esta aprisionada en este lugar, las dudas lo consumen nunca se ha sentido digno de nada en esta vida y no sabe si volver es lo correcto.

-¡Ese hombre es mas terco que una mula!- dije exasperada.

-Es el encanto Theirin – dijo él con tono burleta – pero la cuestión es que solo tú lo puedes hacer regresar, Freyja el tiene todavía un papel en este mundo, tiene que llevar Ferelden a la Gloria, mi padre y yo mismo pusimos los peldaños pero él tiene que subirlos.

-Alistair no quiere ser Rey – dije con tono pesimista.

-Ni yo, ni mi padre, pero es su deber, ahora Freyja mi tiempo se acaba aquí tienes que ir por el – me dijo mientras me besaba la mejilla – Alistair es un hombre afortunado, tiene a su lado una mujer fuerte, hermosa y llena de pasión para que le ayude en su vida, como le envidio.

-No te defraudare – le dije.

-Lo sé, adiós Freyja, espero que tardemos mucho en volvernos a ver – dijo mientras se desvanecía delante de mí.

Una pequeña luz apareció delante de mí y empezó a guiarme por ese prado hasta que me encontré delante de Alistair.

-Fre…Freyja ¿Qué haces tú aquí? – me pregunto incrédulo.

-Pues no sé si darte una bofetada o un beso – dije mientras me cruzaba de brazos.

-Sinceramente prefiero la segunda opción – me dijo mientras me envolvía en sus brazos.

-¿Cómo puedes dudar en volver?- le pregunte.

-Ya sabes ¿que soy yo para el mundo?- me pregunto.

-Eres mi vida Alistair y eres el hijo de Maric, tú puedes hacer muchas cosas por Ferelden, empezando por acabar con la Ruina – le dije – ¿a caso no soy suficiente razón para que vuelvas?

-No digas eso, sin ti no sería quien soy – me respondió – soy un estúpido a veces pienso que un día te despertaras y te darás cuenta que solo soy un bastardo real y te alejaras de mi.

-Alistair…no se qué planes tiene el Hacedor para nosotros, pero estoy segura que conocernos fue obra suya, no pueden haber sido tantas casualidades. Todo cuanto ha pasado en nuestras vidas ha hecho que nos encontremos el uno al otro y yo te querré incluso aunque mi corazón deje de latir- le dije mientras le abrazaba.

-Mi amor he sido un estúpido, ¿podrás perdonarme?- pregunto.

-Mmm tendrás que ganártelo - le dije con una sonrisa picara.

-Entonces aceptare mi castigo- me beso en los labios – volvamos ya hemos estado demasiado tiempo aquí.

La luz del sol se filtraba por las ventanas cuando me desperté y encontré Alistair mirándome.

-Oh…este despierto – dije – ¿por qué no me has despertado cuando has recobrado la conciencia?

-Estabas tan preciosa durmiendo que me ha dado lastima – me dijo mientras me daba un beso en la mano – recuerdo que el demonio me ataco pero ¿cómo he llegado aquí?

-El demonio secciono tu arteria y perdiste mucha sangre, Wynne estuvo trabajando todo el día para sanarte y yo te he velado toda la noche, bueno al final me quede dormida por el agotamiento –

-Pero incluso viniste a por mí en sueños – me dijo él.

Puede que mi encuentro con Cailan y Alistair en el Velo fuera real al fin y al cabo.

-Yo siempre velare por ti, mi amor – le dije mientras le besaba los labios.

-Voy a buscarte algo de comer y a darles la buena noticia a los demás – le dije mientras me levantaba de la silla.

-¿Entonces todavía estamos en el pueblo? – pregunto.

-Así es todos los habitantes se han ido y no percibo engendros tenebrosos en las inmediaciones así que de momento es seguro y a todos nos viene bien un descanso –

Baje las escaleras y me encontré a mis compañeros desayunando, les conté que Alistair había despertado y uno a uno fueron a verlo, excepto Morrigan.

Cuando Wynne le hubo lanzando un poco mas de magia curativa y le aplicamos unas cataplasmas le subí la comida. Parecía que no había comido en semanas pero era agradable ver que como mínimo no había perdido el buen humor.

-Des de que nos encontramos a mi hermana en Denerim no he dejado de pensar en lo que me dijiste – me dijo mientras comía.

-¿Qué te dije? – pregunte extrañada.

-Que tenía que empezar a preocuparme más por mí mismo y dejar de preocuparme tanto por lo que quieren los demás –

-¿Yo te dije eso? no lo recuerdo –

-Bueno no exactamente, pero fue algo así y creo que tenias razón, siempre he estado pendiente de lo que querían los demás y nunca he luchado por lo que quería yo – me conto – tengo que empezar a quererme y confiar un poco más en mí mismo.

-Eso me gusta – le dije.

-Ya me lo suponía – me respondió el con esa sonrisa torcida que tanto me gustaba – por qué no vienes aquí conmigo.

-Alistair conozco perfectamente esa cara no voy hacer el amor contigo hasta que no estés recuperado – le dije.

-Esa acusación me hiere mi señora Cousland- me dijo mientras abría la cama para que pudiera meterme en ella.

-Majestad solo digo lo obvio – dijo mientras me acurrucaba a su lado.

-Mmm ¿estás segura que no te replanteas eso del sexo? Esta cama es la mar de cómoda y solo hemos estado haciendo el amor en el frio y duro suelo – ronroneo Alistair.

-Hoy no, cuando estés recuperado antes de ponernos en marcha le daremos buen uso a la cama- le dije.

-Me rompes el corazón, eres la mujer más cruel que conozco – dijo el teatralmente.

-Sí, pero soy tu mujer cruel no te olvides de ello-

-Jamás podría –

Al cabo de dos días Wynne dejo levantarse a Alistair para que empezara andar siempre bajo su atenta mirada. Alistair respondía bien a la curación de Wynne y empezó a recuperar fuerzas gradualmente.

Al cabo de cuatro días ya estaba totalmente recuperado y empaquetamos nuestras cosas para continuar nuestro camino, cargamos todas las provisiones que pudimos y recogimos mantas para las frías noches que nos esperaban.

Tal y como le prometí, la noche antes de volver a emprender nuestro viaje hicimos en amor en la cama, era agradable tener debajo algo mullido en vez del frio suelo de la tienda de campaña.

Por unas horas dejamos el mundo que nos rodeaba tras de nosotros y solo existíamos nosotros dos, cuando estaba con él me sentía completa y a gusto. Después de hacer varias veces el amor nos quedamos dormidos abrazados el uno al otro.

A la mañana siguiente antes de irnos me dispuse activar el golem.

-¿Estás segura? – pregunto Alistair.

-Piensa que puede ser un ariete portátil – le respondí.

-Buen punto – me respondió Zev.

-Si mejor el que yo- le respondió Alistair.

-Eso no hay que dudarlo – dijo Sten con nuestro asomo.

- Dulen Harn- dije.

El golem empezó a moverse poco a poco como si estuviera estirando sus articulaciones.

- Oh, no creía que al final alguien consiguiera la contraseña – dijo el golem – veo que tenéis la vara de control pero no la siento.

-¿Qué quieres decir con que no la sientes? – pregunte extrañada.

-Ordéname algo – me dijo.

- Ves hacia ahí – le dije señalando el extremo opuesto del parque.

-Nada, no me siento obligada a nada – dijo sorprendido- así que ahora tengo libre albedrio.

-¿Y eso es malo? – pregunte.

-No sé qué hacer –

-Podrías venir conmigo, necesito ayuda para combatir la Ruina – le dije.

-Matar engendros tenebrosos eh, no me parece mal, la acompañare – me dijo convencido – pero tenga en cuenta que los pájaros son más peligrosos que los engendros tenebrosos.

-¿Los pájaros? – pregunto Alistair.

-Si esas bestias inmundas te defecan encima sin previo aviso – dijo el golem.

-¿Como tenemos que llamarte? – pregunto Leiliana.

-Shale está bien – dijo el golem.

-Venga vamos antes de que empecemos a echar raíces – dijo Morrigan.

Parecía que habíamos aumentado en uno más el número de compañeros, y aunque parecía a que a muchos no les hacía gracia la presencia de Shale yo estaba la mar de entusiasmada por intentar comprender como un pedazo de roca podía tener vida.

Salimos del pueblo dirección a las Montañas de la Espalda Helada ahí nos esperaban las cenizas de Andraste la única forma de salvar Arl Eamon y asegurarnos el apoyo de la gran asamblea contra la Ruina…