Nota del autor: siento haber estado tan desconectada ultimamente, pero es que trabajo en un laboratorio hospitalario me canviaron de seccion y entre el aprendizaje y el trabajo no tenia tiempo para ponerme a escribir, luego cuando he tenido tiempo mi portatil se ha vuelto majara y lleva mas de un mes en reparacion, bueno me lo devolvieron ayer pero lo volvi a llevar por que no habian solucionado nada. Asi que aqui estoy en el pc de mi marido intentando recuperar la historia, la gran suerte es que la tenia guardada en un disco duro asi que ahora que parece que la cosa se me ha normalizado podre subir algun capitulo más.
Espero que os guste y de nuevo pedir disculpas.
Capitulo 21: Se que es verdad porque lo he vivido.
Tan punto salimos del templo en ruinas el rugido de un dragón nos puso otra vez en guardia y no era cualquier tipo de dragón, era un dragón celestial de esos que el fuego de sus fauces abrasa todo lo que se encuentra por delante dejándolo en cenizas en pocos instantes
-¿Es que no puede haber un camino fácil por una vez? – me queje casi con un susurro
Alistair me hizo un señal de guardar silencio, ya que el dragón se había posado en la ladera de la montaña y parecía estar sumido en un profundo sueño. Si eramos cautos y no hacíamos ruido podríamos pasar sin que se diera cuenta y ahorrarnos una batalla la mar de complicada.
Pero como siempre el destino parecía no estar de nuestra parte y mientras descendíamos lentamente des del templo Morrigan piso unos huesos que habían pertenecido algún incauto que se había aproximado a la ultima morada de Andraste.
El ruido fue muy dedil pero el dragón se despertó y empezó a rugir y a observar a su alrededor buscando furtivamente el origen del sonido, y ahí nos vio.
El dragón clavó su mirada en nosotros. Desde su posición nos observaba con detenimiento. Su pose amenazante infundía temor.
-Estad alerta, nos está estudiando. -dije
-No hagáis movimientos bruscos -dijo Zev
En ese instante Istari empezó a ladrar y a rugir al dragón y eso hizo que se enojara. Soltó un chillido estridente y aterrador. Se incorporó y rápidamente se lanzó al ataque. Su embestida fue brutal. Por los pelos pudimos hacernos a un lado y evitar ser arrollados.
-Preparaos! Ya vuelve! -gritó Alistair
En su segunda acometida se llevó por delante a Istari lanzando le lejos de nuestra posición
-Tenemos que hacer algo! Istari esta herido e indefenso! -grité
El dragón volvía rápidamente para acabar la faena cuando Shale interceptó el ataque con una carga brutal. El dragón se desvió de su trayectoria y los dos chocaron contra la pared de roca mas cercana.
-Su fuerza y dureza le da ventaja! Poco podremos hacer contra él! -gritó Leliana
O él, o nosotros! Al ataque!
Mi gritó parecía haber dotado a mis compañeros del valor necesario para la lucha que se nos venia encima. Shale estaba colgado del cuello del dragón como podía intentando golpearle lo que hacia que cada vez se enfureciera más y mas.
-Utilizaremos la agilidad y la inteligencia! En este campo tenemos ventaja! Hay que ayudar a Shale!
Con mis espadas en alto me lancé al ataque. El dragón seguía forcejeando para librarse de Shale lo que nos daba una ligera ventaja. Zev con su agilidad logró montarse a lomos del dragón y subiendo por su largo cuello llegó hasta su cabeza. Se agarró como pudo en un intento por desconcentrar mas al dragón
-Morrigan! Wynne! Ataques de hielo! Debemos dañar le todo lo que podamos! Leliana! Intenta cegarle acertando en un ojo! -grité
El dragón forcejeaba y se movía con brutalidad intentando zafarse de nuestros ataques. Alistair y Sten intentaban herirle en el vientre sin éxito. La misma suerte tenia Leliana. La piel del dragón era muy dura y con sus forcejeo era casi imposible lograr un golpe certero.
Con uno de sus forcejeo logró que Shale se cayera y soltara su cuello. Al verse liberado del gólem se vio con mas fuerzas y con un giro brusco derribó a Sten y Alistair. Zev seguía agarrado a su cabeza golpeando con una de sus dagas su cabeza, o al menos eso intentaba ya que la cabeza era una de las partes mas duras de su cuerpo.
Intenté atacar la parte inferior de su cuello donde antes Shale estaba agarrado pero con un golpe de su pata logró desplazarme unos metros. Se zarandeo y Zev también cayó. El dragón se elevó sobre nosotros y se posó en una roca por elevada.
-Esto no funciona! Si no podemos dañarle en una zona vulnerable no resistiremos mucho tiempo. -dijo Alistair
La lucha nos daba un momento de tregua para recuperar fuerzas y analizar la situación Leliana consiguió llegar hasta Istari y no solo comprobé que estaba bien sino que le trajo de nuevo a la batalla.
-Confiáis en mi?- Dijo Zev- Haced lo que os digo! Istari! Shale! Seréis los cebos! Debeis centrar la atención del dragón en vosotros! Morrigan y Wynne lanzad bolas de fuego al dragón! Alistair y Sten uno a cada flanco!
-Y que hago yo?- pregunte incrédula
-tu conmigo! YA!
Istari y Shale empezaron a correr como si huyeran y eso captó la atención del dragón que se lanzó a su caza. Wynne y Morrigan empezaron con sus hechizos ralentizando así un poco al dragón Entonces Zev me agarró del brazo y empezó a correr hacia un saliente. En ese instante el dragón pasó por nuestro lado y Zev saltó hacia él arrastrándome consigo. Con una mano se agarró del cuello del dragón y con la otra me impulso hacia arriba lo que hizo que quedara montada sobre el cuello del dragón
-Clavale la espada en la nuca! - gritó
En ese instante actué y empuñando una de mis espadas la hundí tan hondo como pude en su baca. El chillido que soltó el dragón fue ensordecedor y cayó en el suelo presa del dolor. En ese instante de los flancos salieron Alistair y Sten que clavaron sus armas en cada uno de los ojos del dragón.
El dragón yacia muerto en el suelo de la ladera, la batalla había sido terrible, pero gracias al Hacedor las heridas no eran tan graves como en un principio hubiéramos temido y entre las pociones curativas y la maga sanadora de Wynne, Zev me sugirió que le arrancáramos las escatas a ese noble animal para poder hacer una armadura y así lo hizimos
Tan punto cruzamos las enormes puertas una sensación invadió mi cuerpo, era algo que nunca había sentido, como si todo lo que había dentro del edificio tuviera la bendición del propio Hacedor.
En medio de la sala una figura humana con un aura etérea nos estaba esperando.
-Sois los primeros peregrinos que llegáis des de hace mucho tiempo – dijo con voz solemne – yo soy el guardián de la ultima morada de Andraste.
-Necesitamos un poco de las cenizas para salvar a Arl Eamon – dije.
-Si sois dignos os dejare pasar – dijo el guardián
-¿Entonces tengo que enfrentarme a ti para demostrar que soy digna? – pregunte.
-No, las pruebas lo dirán, pero primero, veo que tu camino para llegar hasta aquí no ha sido fácil, has sufrido al igual que aquellos que amas. ¿Crees que les fallaste a tus padres, dejándolos a merceder de Arl Howe sabiendo que el no tendría piedad de ellos?- la pregunta me dejo totalmente atónita.
-¿Co-como sabes tu eso? – tartamudee.
-Las acciones de tu pasado han dejado marcas en tu corazón y tu alma, ellos me han revelado tu camino ¿Crees que los fallaste? – volvió a preguntar.
-Si – respondí – tendría que haberlos sacado de ahí, debería haber sido mas rápida.
-Era todo lo que quería saber-
-Eres demasiado dura contigo misma – me dijo Alistair.
-Tienes que avanzar querida solo así podrás ser libre – me dijo Wynne.
El guardián pregunto a cada uno de nosotros, algunos respondieron a sus preguntas otros se guardaron las respuestas para ellos mismos, pero aun así el guardián nos dejo pasar abriendo la puerta tras de si y desapareciendo en el acto.
La siguiente sala estaba llena de figuras fantasmales cada una de las cuales formulaba un acertijo, me da terror pensar que hubiera pasado si no hubiéramos respondido correctamente a cada uno de ellos. Tan punto respondimos el ultimo la puerta se abrió pero al cruzarla las rodillas me tambalearon.
-¿Padre? – pregunte.
-Lo soy pero no lo soy, soy el reflejo de tu alma cachorro, soy tu pesar, tu melancolía – dijo la aparición.
-¿Estas aquí para castigarme? – pregunte con miedo.
-Eso nunca mi pequeña, estoy aquí para que puedas avanzar para decirte que no debes reprocharte nada, tu madre y yo tuvimos una vida plena y siempre viviremos en ti, es hora de dejarnos marchar, tu alma necesita ser libre sin las cadenas del pesar que te produce nuestra muerte – me dijo el.
-Yo os deje morir –
-No, nosotros te dejamos vivir- respondió el – ten, toma esto, que la luz del Hacedor te guié cuando las demás luces se hayan apagado.
Tan punto como el amuleto toco mi mano la aparición de mi pare desapareció y sentí como si me hubieran sacado una roca que aprisionara mi cuerpo.
Continuamos avanzando por el templo y de golpe nos topamos con unas figuras espectrales que parecían nosotros mismos. Las armas, las ropas.. incluso la manera de moverse era idéntica a las nuestras.
-No va a ser una batalla fácil -dijo Alistair- no me atrevo a luchar conmigo mismo!
-No lo hagas! -dijo Zev- Encargate de mi!
-Tiene razón! -añadí yo- que nadie luche consigo mismo! Yo me encargo de Alistair!
Dicho eso salí corriendo hacia la figura fantasmal de Alistair. Realmente ese fantasma era un fiel reflejo de Alistair y su fuerza también hubiera podido ser equiparable. La lucha sin descanso seguía Zev luchaba contra mi fantasma y se le veía disfrutando de su lucha. La primera figura fantasmal en caer fue la de Leliana. Istari consiguió acabar con ella con una facilidad sorprendente. Poco a poco todos los fantasmas iba cayendo hasta que solo quedaron los de Morrigan, Zev y yo. El fantasma de Morrigan había lanzado un hechizo de fuego que envolvía a los otros dos y eso nos complicaba la vida ya que no podíamos acercarnos a ellos.
-Hay que derribar a mi fantasma! -gritó Morrigan- es la única manera de acabar con los otros dos!
-Wynne! Morrigan! Lanzad hechizos de hielo a nuestros fantasmas para ralentizarlos! Los demás a por Morrigan!
Istari fue el primero en llegar hasta Morrigan pero una bola de fuego repelió su ataque y le hizo retroceder. Shale se puso en la trayectoria de los ataques de Morrigan parandolos todos. Mientras el gólem recibía todos los impactos Leliana lanzaba sus flechas contra el fantasma de Morrigan y los demás pudimos aproximarnos hasta poder derribarla. Una vez en el suelo fue fácil acabar destruyéndola ente todos. Ya solo quedaban mi fantasma y el de Zev.
-Dejadme a mi el de Freyja- dijo Zev con una sonrisa picara en el rostro- creo que me divertiré!
-De eso nada! -le reprochó Alistair-
-Dejaos de discusiones! Solo quedan dos! Así que al ataque!
Al quedar solo dos fantasmas la lucha se resolvió rápido Alistair corto la cabeza del fantasma de Zev y se le dibujó una sonrisa en la cara mientras lo hacia. Zev luchaba contra mi fantasma cuando Sten con un certero golpe con su mandoble por detrás acabó con la lucha
Al dejar la sala un abismo se abría ante nosotros separándonos de nuestro destino.
-Aquí hay gato encerrado – dime mientras caminaba alrededor del abismo intentando averiguar como poder pasar.
En cuanto toque una de las placas del suelo pareció materializarse un trozo de lo que parecía un puente.
-Lei ven aquí por favor – coloque a Leiliana donde había pisado.
Después de eso fui colocando mis compañeros hasta que todo el puente quedo completo y pase por el.
-Es seguro – les dije para que lo cruzaran.
Uno a uno fueron llegando hacia el otro extremo del puente y nos encontramos en una gran sala separada por un muro de fuego. Un pedestal a nuestro lado con la inscripción que ponía.
"Despojaos de todo lo mundano y purificaros en presencia del Hacedor"
-¿Todo lo mundano?- pregunto Leiliana.
-Creo que se refiere a la ropa y los objetos que llevamos encima – dije mientras empezaba a desnudarme.
-¡Uoooo! No iras a desnudarte delante de todos ¿no? – pregunto Alistair exaltado.
-Claro que no, chicos daros la vuelta- les dije a los demás.
Me desnude por completo y atravesé con cuidado el muro de fuego que se apago tan punto cruce al otro lado.
Entonces el guardián volvió a aparecer mientras Leiliana y Morrigan me daban mi armadura y mi ropa.
-Te has purificado el cuerpo y alma tal como hizo Andraste y has vencido a tus miedos y penas mas profundas para poder ser digna de estar en su presencia, ahora peregrina puedes acercarte a la urna- me dijo.
Cuando termine de vestirme subí los peldaños que me separaban de la urna donde descansaban las cenizas de la prometida del Hacedor. Cogí un pequeño pellizco.
Cuando volvimos al templo en ruinas el hermano Genitivi nos estaba esperando.
-¿Habéis encontrado la urna?- pregunto.
Asentí con la cabeza mostrándole una pequeña bolsa.
-Este descubrimiento es magnifico, tengo que volver a Denerim enseguida todo Thedas tiene que saber donde descansa Andraste- dijo alegremente.
-¿Creéis que es conveniente? – pregunte.
-Todos los fieles tienen derecho a verlo – dijo Leiliana.
-Esto no es un sitio turístico Lei, creo que tiene que ser preservado en secreto quien sabe lo que pasaría si la gente se entera- argumente yo.
-Tienen derecho a saber – respondió el hermano.
-Si y alguien intentara sacarle provecho como hacen con todo – dijo Zev poniendo mala cara.
-Hermano debe prometer que no dirá nada – le advertí.
-No puedo prometer eso – respondió.
-Entonces no me deja otra alternativa- me lamente.
Me acerque a el y de un tajo le desgarre la garganta y lo vi morir en pocos segundos.
Wynne y Leiliana me recriminaron mi acción, pero yo estaba convencida que para mantener la paz en Thedas este sitio debería seguir siendo un secreto.
-Es mejor así creerme, la gente es capaz de todo y con una guerra santa ya tuvimos bastante – les dije antes de volverme a poner en camino.
Era la hora de emprender el viaje de vuelta a Risco Rojo.
