Capítulo 25: Un reino debajo de otro.

Ciertamente Orzammar era más impresionante aun de lo que se contaba de ella, y aunque no podíamos ver el cielo sobre nosotros no teníamos sensación de claustrofobia dentro de aquella magnifica ciudad.

Las estatuas de los Paragones, los enanos más memorables cuyos descubrimientos en diversos campos les había valido para unirse a las filas de los antepasados dignos de admiración.

Pero unos instantes después de cruzar las puertas de la ciudad nuestra primera visión fue la de una pequeña escaramuza verbal, de dos pretendientes al trono según entendí por lo que se podía oír a través de los gritos y murmullos de la gente.

-¿Es que no hay ningún sitio en el cual no nos topemos con alguna discusión? – pregunte.

-Está visto que no – contesto Wynne.

-Si ese es nuestro sino – se lamentó Leiliana.

Momentos más tarde el alguacil de la ciudad disperso el gentío y la plaza quedo vacía salvo nuestra presencia con cara seguramente de tontos por presenciar tal espectáculo.

-Y yo que creía que los enanos solo discutían en los conclaves- dijo Zevran.

Nos acercamos al alguacil y preguntamos el motivo de la discusión. Nos explicó que el viejo Rey había muerto sin dejar claro su sucesor. En condiciones normales hubiera sido su hijo pero por lo que nos contó, el heredero principal había muerto en extrañas condiciones y su hermana había sido exiliada con el agravio de premeditación para matar a su hermano. Lo que dejaba solo a su hermano pequeño Bhelen. Pero se ve que el Rey a no fiarse de su hijo había propuesto como heredero a Lord Harromont, la cual cosa no había gustado mucho.

-Hacedor por que no puede haber una negociación fácil – se quejó Alistair- ahora en quien debemos confiar.

-A mí me parece muy raro que los dos principales herederos al trono hayan sido borrados de un plumazo- dijo Zev - ¿verdad Freyja?

-Sí que manera más fácil para subir al trono si eres el último en la línea de sucesión que eliminar a tus propios hermanos, no es que diga que nos tenemos que fiar de Harromont pero…- aclare mi mente para continuar- por mi propia experiencia la gente en la que más confías, ya sean familia o amigos tienen más acceso para matarte.

Lo que le había ocurrido a mi familia planeaba en mi mente mientras intentaba decidir con quien debíamos hablar primero. Sabía perfectamente que un traidor a la familia podía traicionar a cualquiera sin pensárselo dos veces.

-Debemos hablar con Harromont primero a ver que, si no nos convence hablaremos con el príncipe – les dije a mis compañeros.

Entonces un enano se nos acercó.

-Guardas el conclave desea hablar con vosotros – dijo – vuestros compañeros pueden andar libremente por la ciudad y hospedarse en la casa común de los Guardas Grises que se encuentra en el barrio del diamante, os aconsejo que no bajéis a los barrios bajos.

Alistair y yo dejamos a nuestro grupo encargado de las compras para el retorno, además de comprar armas y armaduras de manufactura enana, que eran famosas por su calidad.

El barrio del diamante era todavía más espectacular con sus casas talladas en la pared, iluminadas por cristales reflectantes.

Entramos en un edificio enorme y el guardián nos hizo esperar.

-Esto es el Conclave de los reinos enanos, mi padre me hablo de ellos – le explique a Alistair – lo deciden todo las casas nobles des de los impuestos a si deben inmiscuirse en una guerra.

-Se parece mucho a nuestra gran asamblea – me respondió el.

-No, en nuestra asamblea el Rey tiene la última palabra, aquí se decide lo que quiere la mayoría – le respondí.

En ese instante un enano de edad avanzada salió de la sala del Conclave.

-Siempre es un honor tener a los Guardias Grises en nuestra humilde morada, pero creo que habéis venido en mal momento. Estamos intentando decidir quién será el próximo Rey y la cosa no va muy bien- nos contó.

-Siento oír eso, pero según nuestros tratados los enanos nos tienen que prestar ayuda en tiempos de Ruina- le dije.

-Lamentablemente mi querida niña solo el Rey tiene ese poder y ahora mismo el trono esta vacío- se lamentó.

-¿Hay alguien con quien podamos hablar? –pregunte.

-Si queréis poneros en contacto con Lord Harromont tenéis que hablar con Dulin Forender y si deseáis hablar con el Príncipe Bhelen con Vartag Gavorn – nos contó.

Con una inclinación de cabeza nos dejó solos a Alistair y a mí.

-Vamos a buscar a Dulin- me dijo Alistair.

No nos costó mucho encontrarlo, por desgracia ver a Harromont no nos sería tan fácil, teníamos que demostrar que no estábamos confabulados con el príncipe. Estos enanos estaban realmente paranoicos.

Nos pidió que tomáramos participación en los Juegos que se celebraban en honor del difunto Rey en nombre de Harromont para demostrar nuestra desvinculación de Bhelen, además de investigar por qué Baizyl y Gwiddon dos de los campeones de Harromont se habían retirado de la competición.

Nos dirigimos al barrio plebeyo y Zevran y Leiliana decidieron acompañarnos mientras los demás seguían con las compras.

No fue difícil encontrar a Baizyl justo a la entrada de los juegos y nos contó que se había retirado por motivos personales los cuales fácilmente sonsaque a base de persuasión.

-Ya veis Guarda si aquellas cartas caen en malas manos no sé qué le podrían hacer a ella – se lamentó.

-¿Estáis seguro que son secuaces de Bhelen? – pregunte.

-Sin ninguna duda, Myaja, es una firme seguidora de Bhelen y mi primo la vio salir de mis aposentos en los juegos con un manojo de cartas – me conto.

-Las recuperare no os mováis de aquí – le respondí.

Mientras nos dirigíamos a buscar las cartas pasamos por el lado de Myaja que nos miró con suspicacia.

-Es demasiado arriesgado ir todos – dije.

-Déjame a mi Guarda no me verán – dijo Zev.

Así lo hicimos en cuestión de minutos Zevran volvió con las cartas en su poder.

-Hay que ser tonto para traer esto aquí – se quejó el.

-El amor nos hace imbéciles – le respondí.

Entregamos las cartas a su legítimo dueño que prometió volver a los juegos en nombre de Harromont ahora era el turno de Gwiddon, el cual nos contó que se había retirado por le habían dicho que Harromont había renunciado al trono. He de reconocer que le mentí cuando le dije que Harromont en persona me había dicho que no se iba retirar, así que en cuanto le convencimos el solo decidió participar en los juegos.

Ahora nos tocaba a nosotros saltar a la palestra.

Las luchas contra aquellos enanos fueron escaramuzas sin importancia, ya que des de que había salido de Pináculo mis habilidades habían mejorado mucho y las de mis compañeros eran impresionantes en comparación al día que los encontré. Luchar tantas veces en grupo nos dio ventaja, conocíamos muy bien las tácticas que utilizaba cada uno y como debíamos movernos para mejorar nuestros ataques así que en menos de una hora nos proclamamos campeones de los juegos.

-Que el Conclave escuche a sus antepasados y elija a Harromont como sucesor al trono – dije antes de retirarme de la palestra.

Fuimos a buscar a Dulin a la taberna donde nos dijo que estaría mientras se celebraban los juegos. Nunca había estado en una taberna enana y la verdad es que era la mar de interesante. Pero el deber llamaba y Dulin nos condujo hasta la residencia de Harromont en el barrio del Diamante.

-Lo siento Guarda por las medidas de seguridad – dijo Harromont tan punto entramos en su despacho.

-Lo entiendo, en estos tiempos no podemos estar seguros ni de nuestras propias sombras- le respondí.

-Nunca se dijeron palabras más acertadas- me respondió el – por desgracia tengo que pediros otro favor.

-No se por qué me lo pensaba- dijo Zev en voz baja.

-Hay una enana en los barrios bajos que está aterrorizando la población con su grupo de malhechores- empezó a decir.

-Queréis que me encargue de ella para que vos podáis decir que os preocupáis por la seguridad de vuestro pueblo- le corte yo.

-Exactamente sé que no es muy noble por mi parte, pero si no lo aprovecho yo lo hará Bhelen- me respondió.

-Entiendo, me pondré manos a la obra pero primero ¿por qué el Rey os nombro su sucesor?- pregunte.

-Bhelen fue quien envió las notas sobre el descubrimiento del viejo Thaig de la familia del Rey. Su hijo mayor Trian fue convenientemente encontrado muerto junto a su hermana quien sostenía una espada ensangrentada junto a su cadáver – nos contó – a la pobre no le dieron ni la oportunidad de defenderse simplemente la arrojaron a los palacios de la profundidades.

-No hace falta que me contéis mas, mi padre era uno de los nobles más importantes de Ferelden y murió asesinado por uno de sus mejores amigos, quien ansían el poder a toda costa son capaces de grandes atrocidades- le dije.

Salimos de la casa de Harromont y envié a Zevran a buscar a Wynne para reunirnos todos en la entrada de los barrios bajos, teníamos que hacer un poco de limpieza por el bien de la sociedad.