Capítulo 28: Pase lo que pase debemos hacer lo correcto

Las jornadas de viaje volvieron a sucederse hasta que encontramos Las trincheras de los muertos.

-Me pregunto por qué se llamara así – dijo Leiliana.

-Aquí es donde se encuentra la legión de los muertos…..- Ogren no pudo terminar la frase.

El Archidemonio se presentó ante nosotros y casi no tuvimos tiempo de resguardarnos detrás de unas piedras para evitar ser vistos, su colosal cuerpo nos impedía el avance por el puente mientras rugía a sus tropas que emprendieron la marcha a la superficie. Estaba claro nos quedaba poco tiempo hasta que Ferelden cayera bajo las garras de esa bestia, debíamos apresurarnos. Cuando fue seguro continuar nos dirigimos hacia el puente no sin la sorpresa de encontrarnos un grupo de enanos luchando encarnizadamente contra los engendros tenebrosos.

Después de prestarles nuestra ayuda nos contaron que eran miembros de la legión de los muertos y que su misión igual que la nuestra era matar a cuantos engendros tenebrosos pudiéramos para proteger a la gente inocente.

Entonces un ruido debajo de unas mantas llamo nuestra atención, era una mujer enana claramente herida.

-¿Quién es? – Pregunte a un miembro de la Legión de los Muertos – está herida, ¿Wynne puedes sanarla? –

La anciana maga empezó a lanzar hechizos de curación y cuando sus heridas estuvieron sanadas esta abrió los ojos y se incorporó.

-Tranquila chiquilla estas entre amigos – dijo Wynne con tono maternal.

-soy Hilda Aeducan-

-¿Eres la hija del difunto rey? – pregunto Leiliana.

-Mi… ¿mi padre ha muerto? – pregunto.

-Me temo que si, según lord Harrowmont murió de pena – dijo Alistair- lo siento.

-¿Entonces mi hermano ha subido al poder? –

-No, según el testamento de tu padre lord Harrowmont tiene que sucederle en el trono, pero el conclave no se decide – le dije.

-Espero que gane –

-Por eso vamos en busca de Branka para deshacer el empate – dijo Zev.

-Me gustaría acompañaros, no pude hacer nada cuando me acusaron de matar a mi hermano mayor pero no puedo permitir que Bhelen se siente en el trono, no he sobrevivido sola en los caminos de las profundidades como para ver que ese vil asesino gana-

-Bienvenida a nuestro pequeño grupo – dijo Wynne.

Nos despedíos del reducido grupo de La Legión los Muertos eran realmente extraordinarios, si sobrevivíamos a toda esta pesadilla bajo tierra sería bueno tenerlos en nuestras filas para intentar acabar con el Archidemonio.

Los engendros tenebrosos parecían brotar del suelo como setas a cada paso que dábamos, era francamente molesto nos había llevado casi medio día atravesar un maldito puente y francamente estábamos exhaustos, pero hasta donde había ido esa maldita mujer para intentar encontrar un artefacto que seguramente se había perdido en los anales de la historia.

Al final encontramos una antigua cripta enana con la puerta abierta pero intacta y bastante grande como para que cupiéramos todos en ella sin estar incómodamente unos encima de los otros, Shale se sentó apoyando su espalda contra la puerta tapiándola así para impedir que seres no deseados entraran mientras tomábamos un merecido descanso.

-Según lo que nos han contado los miembros de la legión de los muertos, Branka paso con los miembros de su "casa" hace unos tres meses – les dije a mis compañeros.

-El mapa que teníamos de los caminos de las profundides es incompleto – se quejó Alistair – no tengo ni idea de hacia dónde nos dirigimos.

- Uno de los miembros de la Legión de los muertos me ha contado que las antiguas leyendas cuentan que atravesando las puertas de esa fortaleza bajo tierra se encontraba el Yunque del vacío – dijo Leiliana – antiguamente tenía otro nombre y según creen pertenecía a la casta de los herreros pero no lo recuerdan.

-Todo esto son especulaciones – dijo Zev- por lo que sabemos podríamos ir derechos al culo del Archidemonio.

-Sea como sea debemos encontrar a Branka – dijo Oghren con determinación.

-Pues será mejor que descasemos y recobremos fuerzas – dijo Wynne.

Morrigan puso mala cara cuando la anciana maga le pidió ayuda para colocar salvaguardas en la entrada ahora tapiada por Shale, esta también se quejó pues decía que con ella tapiando la entrada era más que suficiente para que ningún engendro tenebroso pudiera moverla pero al final a base de mucha explicación sobre la magia que poseían algunos de los engendros tenebrosos Shale cedió a las demandas de las magas.

Esos ratos de descanso entre las interminables jornadas de viaje y las luchas que nos impedían avanzar más rápidamente, hacían que entre nosotros floreciera una camaderia poco común hoy en día, la cual cosa hacia que fuéramos más eficientes en combate pues al conocernos mejor sabíamos con una sola mirada lo que la otra persona tenía intención de hacer.

A la mañana siguiente o lo que creíamos que sería la mañana pues entre aquella maldita oscuridad tan solo iluminada por lámparas de aceite que quemaban cada pocos metros poco podíamos saber qué hora del día era.

-¿Cómo pueden quemar estas lámparas? – pregunto Leiliana.

-Es un sistema de tuberías por las cuales pasa un aceite que se quema en las lámparas es un sistema continuo – explico Ogren – en Orzammar también se utiliza lo sorprendente es que todavía funcione aquí.

- La manufactura enana es conocida por su fiabilidad y durabilidad – dijo Wynne.

En los túneles encontramos una enana llamada Hespith claramente afectada por la corrupción de los engendros tenebrosos. Intentamos preguntarle por Branka, pero lo único que conseguimos sobre ella era información que ya teníamos en nuestro poder. Pero lo más intranquilizador que nos conto fue la existencia de las llamadas madres de las camadas, un tipo de engendro tenebroso hasta aquel momento desconocido para nosotros. Nos contó que por eso se llevan a las mujeres de todas las razas, para transformarlas en esas horribles criaturas monstruosas y sanguinarias, después de eso salió corriendo y nosotros tras ella.

Al final llegamos a una enorme puerta metálica cerrada a cal y canto y protegida por dos enormes ogros, pero esas criaturas ya no eran rival para nosotros. Morrigan y Wynne los helaron con sus hechizos y los demás nos dedicamos a partirlos en mil pedazos.

-¿Lei, Zev la podéis abrir? – pregunte.

-Lamentablemente no, mi bella Guarda – dijo Zev.

-Necesitamos una llave o nuestro viaje se abra terminado – añadió Leiliana.

-Estas puertas siempre había una llave oculta cerca, pues si te la olvidabas lejos el camino de vuelta era un coñazo – dijo Ogren.

-Pues tenemos que encontrarla – dijo Alistair.

Al final la encontramos en una cripta enana salvaguardada por los espíritus de los que ahí descansaban y no quedaron muy contentos con nuestra intrusión por qué tan punto cogimos la llave nos atacaron.

El combate termino con los engendros volatilizados y algunos rasguños por nuestra parte, nada que las cataplasmas curativas y los hechizos de Wynne no pudieran solucionar.

Abrimos esa puerta y atravesamos los túneles pero nuestra tranquilidad no duro demasiado, un horrible ser nos impedía el paso, según la descripción de Hespith supe claramente que estábamos delante de una madre de la camada

-Hay que acabar con esa cosa –dije-

Ni corto ni perezoso Ogren se lanzó al ataque buscando acabar rápidamente con la criatura. Su ataque llevaba como destino el corazón del monstruo pero unos de sus tentáculos emergieron de la tierra impactando contra el cuerpo del enano. Éste salió desprendido unos metros atrás

-Ogren! –Gritó Alistair-

-Estoy bien.

El enano se incorporó pero al cabo de unos segundos empezó a tambalearse y cayó inconsciente al suelo

-¡Cuidado! ¡Sus tentáculos son venenosos! –gritó Wynne

-¡Hay que evitar que nos alcance! ¡Shale tu eres de piedra! ¡El veneno no te afectara! ¡Intenta acabar con esos tentáculos! ¡Leiliana y Morrigan atacad a distancia!

Mis órdenes eran concisas pero antes de que pudiera seguir Zevran y Alistair ya se habían lanzado al ataque contra los tentáculos. Wynne con sus poderes intentaba recuperar al maestro enano y las flechas y bolas de fuego volaban por toda la sala.

Alistair combinaba los ataques con su espada con las oberturas con su escudo y Zevran se aprovechaba de su velocidad y agilidad para acometer y esquivar así sucesivamente. El golem era más que útil. Se abrazaba a los tentáculos y los retorcía hasta conseguir cortarlos.

Uno a uno fuimos acabando con todos así que solo quedaba la horrenda criatura. El hedor que desprendía dificultaba mucho nuestro ataque. No podíamos acercarnos sin sentir náuseas y marearnos y eso era producto de su veneno. Necesitábamos una táctica que nos permitiera acercarnos y acabar con ella.

-Tengo una idea –dijo Morrigan- Wynne ¡necesito tu ayuda! Lánzale un conjuro de sanación rápido

Wynne me dirigió una mirada buscando mi aprobación. La maga hizo su conjuro y lo lanzó contra el monstruo. Un grito hizo que todos nos estremeciéramos. En ese momento Morrigan lanzó una bola de fuego que impactó en su cara

-¡Ahora! ¡Esta aturdida!

Alistair cargó con brutalidad hiriéndole en un costado. Zevran atacó por el otro y consiguió abrir una buena herida en su asqueroso cuerpo. Rápidamente corrí hacia ella, salté y le clávelas dos espadas en el pecho. Al sacarlas la sangre fluyó a borbotones y la criatura cayó al suelo sin vida.

Después de sanarnos dejamos atrás ese horrible lugar y esperaba que los enanos de la Legión de los muertos tuvieran razón y que el próximo emplazamiento que encontráramos fuera realmente el yunque del vacío ya que nuestras provisiones empezaban a escasear y no sabíamos cómo de duro serie el camino de vuelta.

Entonces unas puertas se cerraron detrás de nosotros y una voz femenina hablo directamente.

-Déjame que sea sincera contigo – me dijo la enana que acaba de mostrarse ante nosotros – Después de todo este tiempo, mi tolerancia para las sutilezas sociales ha sufrido una considerable erosión. Espero que no te moleste.

-¡Que me afeiten la espalda y me llamen elfo! – Hice una mueca ante tal comentario de Ogren ya que me vino a la mente la imagen que estaba describiendo - ¿Branka? ¡Por la roca apenas te reconozco!

Entonces aquella mujer era la que decidiría el destino de los enanos y por la cual habíamos sangrada mis compañeros y yo para encontrarla.

-Oghren, era de esperar que llegaras aquí alguna vez – dijo ella con desdén – Espero que seas capaz de regresar con la misma facilidad.

Entonces se dirigió a mí con la misma cara de asco que miraba su marido.

-¿Y cómo tengo que dirigirme a ti? ¿Cómo mercenario a sueldo contratado por otro patético noble que intenta dar conmigo? – Dijo - ¿O como la única capaz de soportar la peste a cerveza del aliento de Oghren?

Por el Hacedor esa mujer pedía a gritos que le chafara la cabeza.

-¡Ten más respeto! – Le espeto Oghren – Estas hablando con una Guarda Gris.

-Ah un recadero importante entonces – dijo ella – Entonces supongo que ha ocurrido algo serio ¿Endrin ha muerto? Parece lo más probable era muy viejo y estaba enfermo.

-Así es y hay una lucha de poder, necesitamos que nos ayudes para que yo vuelva a la superficie y los enanos se unan a mi causa – le dije.

- Un rey no derrota una Ruina – me respondió – hemos tenido 40 generaciones de reyes y lo hemos perdido todo.

-Eso ya lo sé pero si no hay un desempate vuestros soldados no me sirven de nada – le espete.

-Te voy a decir lo mismo que he dicho a todo aquel que ha intentado que lo convierta en rey – me respondió – Me da igual que el Conclave coloque a un mono borracho en el trono. Porque nuestro protector, porque nuestro gran invento, la cual cosa que convirtió a nuestros ejércitos en la envidia del mundo lo perdimos a manos de los engendros tenebrosos de los que deberían estar protegiéndonos. El Yunque del vacío. El medio que permitió a los antiguos forjar ejércitos de golem que permitieron acabar con los primeros Archidemonios. Esta aquí. Tan cerca que casi puedo saborearlo.

-¿Cuál es el problema? – Pregunte – porque es obvio que estas aquí estancada.

-El Yunque está detrás de una serie de trampas diseñadas por el propio Cardín – me aclaro – Mis seguidores y yo nos hemos consagrado en cuerpo y alma para averiguar sus secretos. Esto es lo importante. Esto es lo verdaderamente transcendental. Si lo consigo se beneficiará el pueblo enano. Los reyes, la política….todo eso es pasajero. Todo eso es transitorio. Lo he dado todo y sacrificaría cualquier cosa para conseguir el Yunque.

-Por lo que puedo ver a mi alrededor ya lo has sacrificado todo – le dije - ¿Por qué persigues lo imposible cuando tu pueblo te necesita?

-No he dicho que no lo haya conseguido, sino que no lo he conseguido aun – me respondió claramente ofendida – Cada día descubro nuevos secretos sobre las trampas a base de ensayo y error. Solo hay un modo de salir de aquí Guarda. Avanzar, por el laberinto hasta el Yunque.

-¿Qué te ha hecho este sitio? – Pregunto Oghren desesperado – Aun recuerdo la chica con la que me case. Solo tenías que hablar con ella unos segundos para darte cuenta de que era brillante.

-Yo soy tu Paragón – dijo antes de darse la vuelta y desaparecer en la oscuridad.

Miramos a nuestro alrededor en cuanto Branka hubo desaparecido. Realmente solo había una salida.

-Nos está utilizando – dijo Leiliana.

-No hay la menor duda- le respondió Alistair.

-Pues manos a la obra no pienso morir aquí abajo mirando la cara de palurdo del templario – dijo Morrigan.

Los engendros tenebrosos nos atacaron mientras intentábamos llegar al principio del laberinto pero no fue nada que no pudiéramos solucionar. Las trampas eran de lo más imaginativas pero mientras Leiliana y Zev las desarmaban para que pudiéramos atravesarlas sin sufrir daño alguno los demás nos concentrábamos en protegerlos de cualquier cosa, lo que incluía goles de piedra y espectros enanos cabreados.

Al final llegamos a una gran explanada por llamarlo de alguna manera custodiada por goles y ahí estaba un Yunque por difícil de creer que pareciera solo podía ser una cosa el Yunque del vacío.

Entonces el golem más grande empezó hablar.

-Me llamo Caridin – dijo – antes, hace más tiempo del que me gustaría recordar fui Paragón de los enanos de Orzammar. Si buscas el Yunque será mejor que antes escuches mi historia o estarás condenada a repetirla...

-¿Caridin? – Pregunte - ¿el mismo que da nombre a la encrucijada?

-Aunque cree muchas cosas cuando era de carne y hueso solo se me recuerda por el Yunque del Vacío – me respondió – permitía crear guerreros de acero o piedra, aunque tan flexibles como cualquier guerrero. Pero a nadie le conté su coste. Ningún herrero vulgar por muy habilidoso que fuera tiene el poder de crear vida. Tenía que extraer la chispa vital de alguna parte para influirles vida.

-Me recuerda a la magia de sangre – le dije –un camino muy peligroso

-La presión de los engendros tenebrosos nunca remitía – nos contó – al principio solo aceptaba voluntarios los más valientes para defender sus hogares. Pero el Rey Valor se volvió ambicioso. Empezó a obligar a los descastados, a los criminales,…a sus rivales políticos…todos ellos fueron ofrecidos al Yunque. Tuve que sentir en mi carne el martillo para comprender la magnitud de mis crímenes.

-¿Entonces antaño fui de carne y hueso? – pregunto Shale.

-¿Shaly eres realmente tú? – pregunto Caridin.

-Recuerdo ese nombre, fue mucho tiempo atrás cuando me llamaron así por última vez-

-Tú fuiste una de mis primeras voluntarias, nunca vi valor semejante al tuyo – le respondió el.

-¿Y ahora qué? – Pregunte -¿Quieres vengarte?

-No fue venganza. El golpe del martillo me abrió los ojos – me respondió – mis aprendices tenían suficientes conocimientos para transformarme en esto pero no tantos como para crear una vara de control. Conserve la mente. Des de entonces hemos permanecido aquí intentando encontrar algún método para destruir el Yunque pero por desgracia no hemos podido los golem no podemos tocarlo.

-¡No! ¡El Yunque es mío! – Grito Branka detrás de nosotros - ¡Nadie me lo arrebatara!

-Ayúdame – dijo Caridin suplicante - ¡Ayúdame a destruirlo! ¡No dejes que esclavice más almas!

-Tú fuiste Paragón te ayudare si me prestas tu apoyo para un nuevo Rey – le dije a Caridin.

No quería colaborar con Branka después de escuchar la historia del desafortunado Paragón pero si este no me ayudaba para resolver el problema enano no me quedaría otro remedio.

-¡No lo escuches! – Me ordeno Branka – Ha estado mil años encerrados aquí, revolcándose en su propia locura. Ayúdame a conseguir el Yunque y te proporcionare un ejército nunca visto.

-Branka, maldita sea – dijo Oghren- estas tan obsesionada con el Yunque que ni te das cuenta de lo que has sacrificado para conseguirlo.

-Mira alrededor ¿este es el imperio que quieres conseguir? un túnel mugriento lleno de engendros tenebrosos – le respondió ella- ¡El Yunque nos permitirá recobrar nuestra gloria!

-¿¡Pero a que coste!? – Le recrimine – No voy a esclavizar ninguna alma el Yunque debe ser destruido.

- Gracias extranjeras tu compasión me abochorna – me dijo Caridin.

-¡No me lo arrebatareis mientras siga con vida! – grito ella.

-Branka, no sacrifiques tu vida por esto – le suplico Oghren.

-Ya no es quien tu conocías – el dije Oghren – se ha vuelto loca por culpa de la obsesión.

-No es el único herrero que hay aquí – dijo ella – golem obedecerme… ¡Atacad!

Cuatro imponentes golem nos plantaban cara y por detrás de ellos una enana que los controlaba. La situación era peligrosa, todos sabíamos de los duros que son estos seres y de lo difícil de abatir.

Alistair y Ogren no dudaron ni un momento en lanzarse al ataque combinando sus habilidades. Zevran y yo fuimos a por otro, Shale e Istari se lanzaron a por otro y Morrigan y Leiliana a por el otro.

Sin duda alguna la batalla que mantenían Alistair y Ogren era la más dura de todas. Mientras Zevran y yo nos dedicábamos a hacer ataques rápidos para evitar ser dañados ellos dos cargaban con todas su fuerzas y el radio de los golpes resonaban por todo el lugar. Shale se había enganchado con su oponente en un duelo de fuerza mientras Istari intentaba morder sus tobillos para hacerle tambalear. Leiliana y Morrigan atacaban a distancia sin mucho éxito y se mantenían alejadas de su adversario. La lucha parecía no tener fin cuando Shale consiguió acabar con su adversario. Istari se unió a mí y Zevran y nuestro golem fue corriendo hacia Morrigan y le dijo algo al oído.

-Alistar y Ogren! ¡Apartaos de él! –gritó la bruja

Entonces Morrigan lanzó un hechizo de hielo contra el golem dejándolo congelado. Entonces con un certero hachazo el enemigo de piedra cayó hecho trocitos. Mientras Shale estaba atacando de nuevo esta vez al golem que luchaba con Leiliana y Morrigan. Alistair y Ogren se unieron a nosotros y el golem tardó muy poco en ser abatido. Zevran y yo atacamos la vez a una de sus piernas consiguiendo que cayera de rodillas. El enano cargó contra su espalda haciéndole caer del todo y fue entonces cuando un ataque combinado de todos acabamos con él.

Mientras Morrigan había congelado al otro golem y Shale acaba con él.

Ya solo nos quedaba la enana pero una vez superados los golem no tenía que ser una adversaria para nosotros.

La enana cargó desesperadamente hacia nosotros pero Zevran la atacó por detrás clavándole sus dagas en la espalda. Hincó de dolor las rodillas en el suelo y en ese momento una certera flecha de Leiliana se alojó en su garganta terminando así con su vida

-Otra vida arrebatada por culpa de mi invento – se lamentó Caridin en cuanto se recuperó del bloqueo causado por la vara de control – Ojala su recuerdo se hubiera perdido en la historia.

-Veo que no hablas en broma – refunfuño Oghren.

-Te doy las gracias forastera- me dijo Caridin – el Yunque espera que lo hagas mil pedazos.

-Pero todavía queda el problema de sucesión – le dije.

-Está bien forjare un objeto por última vez – me respondió.

-¿Pero no quieres saber nada de los candidatos? – pregunto Alistair.

-No, mi tiempo ya paso, eso os lo dejo a vuestro buen juicio – le respondió.

Así lo hizo forjo una hermosa corona de oro digna de un Rey.

-El tiempo ha llegado – me dijo.

Tal y como le prometí cogí un martillo y destruí el Yunque, acto seguido esparcí sus pedazos por la lava candente para que nadie pudiera reconstruirlo.

Caridin se acercó al borde del acantilado de lava.

-Te has ganado mi eterna gratitud extranjera – me dijo – Atrás mal tensa…que siempre encuentres tu camino en la oscuridad.

Luego se lanzó al vacío liberando así su alma de la prisión de acero en la que estaba retenido.

-Guarda debo pedirte un favor – me dijo Hilda – no le entregues la corona a mi hermano.

-No pensaba hacerlo es vil y cruel, no quiero que alguien así gobierne en el reino enano-

-Gracias – dijo con voz sombría.

-¿No hay manera que reconozcan como heredera?- pregunte.

-No, me borraron de las memorias para Orzammar estoy muerta – me aclaro.

-En mi opinión eso es una tontería – dijo Leiliana.

-Si puede parecerlo, pero las tradiciones son muy importantes para nosotros- dijo con una voz cargada de pesar.

Antes de emprender el viaje de vuelta hacia Orzammar curamos nuestras heridas y copiamos una serie de nombres que había en una tabla de piedra, Oghren creía que podrían interesar al moldeado ya que era una lista de nombres de los que se habían convertido en golem voluntarios o no.