Capitulo 32: Camino a Denerim.
Despues de varias jornadas de viaje dislumbramos la silueta del castillo de Risco Rojo.
-Zev, tenemos que estar atentos cuando entremos en el castillo las cosas no abran canviado nada en nuestra ausencia – le dije
-Tranquila estaremos atentos a las habladurías de todos y sobretodo escudriñaremos bien el despacho del arl, déjalo en nuestras manos –
No podía permitir confiar en ese hombre, cuando ni siquiera su propio hermano confía en el.
Tan punto llegamos a las puertas bann Teagan estaba esperándonos con una amplia sonrisa en la cara.
-Mi señora Cousland bienvenida de nuevo – dijo tendiéndome la mano.
Alistair lo miro con mala cara, era claro que bann Teagan flirteaba conmigo abiertamente.
-Yo tambien me alegro Teagan –
-Espero que vuestro viaje al Reino de Orzammar no haya contado con muchos problemas –
-Creo que mas bien ha sido todo lo contrario – se quejo Alistar.
-¡Ah! hijo que alegría verte – dijo Arl Eamon que nos esperaba en la puerta – ven tenemos que discutir muchas cosas.
- ¿Vienes Freyja? – me pregunto Alistair mientras pasaba por mi lado.
-Yo no he sido invitada – le dije secamente.
El abrió mucho los ojos ante mi comentario.
-Es mejor que se quede al margen, ella no entendería los entresijos políticos que tengo que contarte- le dijo a Alistair con desprecio.
El simplemente agacho la cabeza y siguió al Arl dentro del Castillo.
-Bien veo que la hospitalidad y los buenos modales no han canviado en absoluto – me queje a Teagan – me preocuparía si viera un atisbo de cualquiera de las dos cosas. ¿Tengo que preocuparme que pongan veneno en mi comida?
- ¿O bebida? – dijo Zev con mala cara.
- Mi señora, no creo que eso sea necesario – dijo Teagan claramente ofendido por mi comentario – pero lo que si debemos hacer es alejar a Alistair de mi hermano o la cosa se va a complicar, tiene planes para dejaros mal lugar y apartaros del poder.
Entramos en el castillo y el recibimiento de la Arles fue igual de frio, claramente no nos querían ahí. Bann Teagan nos invito a pasar la noche en las instancias que nos habían preparado pero decidimos declinar la invitación, no nos sentíamos comodos asi que decidimos pasar la noche en la posada.
Nos aseamos del polvo del camino y bajamos a comer sabíamos que Bella no nos serviría nada envenenado, estaba claramente agradecida por haberle salvado la vida en las incursiones de los muertos vivientes que asolaban el pueblo.
Pedimos comida y bebida para un regimiento, Zev y Leiliana se encargaron de emborracharme, decían que necesitaba distraerme de todo lo que pasaba a mi alrededor, pero al final me fui a la habitación con una botella en la mano.
Alistair vino en nuestra búsqueda horas después de que nos hubiéramos instalado en nuestras habitaciones alquiladas.
-¿Por qué habies ofendido al Arl viniendo a la posada? – me pregunto Alistair tan punto entro en mi habitación – esta claramente molesto.
-Estoy arrrrrta de el – dije.
-¿Estas borracha? – me pregunto.
-A ti que te importa si lo estoy – me queje.
- Pues claro que me importa –
-Des de que abandone a mis padres en Pináculo solo me han pedido coooooosas – dije antes de volver a darle un trago a la botella – Freyja bebe sangre de engendro tenebroso, busca los tratados, enciende una almenara, reúne un ejército, salva el circulo, ayuda a los elfos, a los enanos, salva a un mocoso que ha hecho un trato con un demonio, enfréntate a un dragón celestial para salvar a un viejo que quiere sacarme del medio….
-Si todos te hemos pedido demasiado, pero no creo que el Arl quiera sacarte de en medio –
-Mi pobre pobre Alistair – le dije acariciándole la cara – eres realmente inocente y poooor eso te quiieeeeeero. Pero nooooo entiendeeees nada de politicaaaaaa.
Me cogió en volandas y me metió en la cama.
-Tienes que dormir, dame la botella –
-No quiero dormir, si lo hago, el Archidemonioooo me volverá a amenazar – le conté.
-¿Qué quieres decir? –
-Él me dijo que seeeeeeeeria suya, que no lo podría derrotar –
-¿Por qué no me habías contado eso? - me pregunto.
-No seee hip tú ya tienes bastantes problemas encima como para preocuparrrrte por mis sueños – le respondí enterrando la cabeza entre las rodillas – Arl Eamon quiere que seas Rey, a mí no me parece mal creo que lo harías de maravilla hip, pero aunque tu niegues lo evidente yoooo soy un essssssssstorbo.
-Freyja tus problemas me importan cuéntame tu sueño –
-Siempre es el mismo se aparece ante mí y me dice que no tengo escapatoriiiiaa, que le voy a perteneceeeer y que naaaadie podrá evitarlo, no…noooo quiero converrrtirme en una madre de la camada –
-Tu nunca serás eso te lo prometo -
Ya no recuerdo nada mas no sé si fue el cansancio o simplemente el alcohol pero hasta que no salieron los últimos rayos de luz no volví al mundo consiente.
Cuando abrí los ojos Alistair estaba sentado en uno de los sillones de la habitación con una bandeja de comida.
-Buenos días – me dijo.
-Shhh..- me queje – no hables tan alto.
-¡Ah! la recompensa que se encuentra al fondo de todas las botellas de alcohol – se rio – anda come te ira bien. Luego le diré a Wynne que te aplique algo para calmar los ecos de tu cabeza.
Cuando me levante de la cama me di cuenta que no llevaba ropa encima.
-¿Donde esta mi ropa?-
- Te la quite cuando te quedaste dormida, supuse que estarías más cómoda sin ella-
-Nos… ¿nos vimos ayer por la noche? – Pregunte extrañada – no me acuerdo de nada, sé que cenamos todos abajo y que Zev y Leiliana…creo que intentaron emborracharme.
-No lo intentaron...lo consiguieron- me dijo - ¿Qué tal tus sueños?
-¿Que sabes tú de ellos? –
-Sé que sueñas más con el Archidemonio que yo y que tienes miedo –
Puse mala cara no quería parecer débil ante los sueños que me acechaban cada noche.
-Cada noche es igual me persigue haga lo que haga –
-¿Des de cuando los tienes? – Me pregunto con recelo - ¿Por qué no me habías dicho nada?
-Los tengo des de que vimos el Archidemonio en los caminos de las profundidades, al principio solo lo veía, pero la noche que atacaron el campamento…-me costaba mucho hablar de ello – se dirigió directamente a mí, lo oí hablarme.
-¿Entendiste lo que decía? – Me pregunto asombrado – por lo que yo sé solo los guardas de más edad pueden llegar a entender algo de lo que dice.
-Alistair eso no me consuela – le replique.
-¿Por qué no me habías dicho nada? ¿Me tengo que enterar de estas cosas cuando estas borracha? – Me pregunto claramente enfadado - ¿A caso no confías en mí?
-No es eso…-
-¿Entonces qué es? –
-Alistair sé que estas nervioso por lo de que Arl Eamon quiera que ocupes el trono y pensé que si te lo contaba te daría otro motivo de preocupación y no quería hacerlo –
Entonces llamaron a la puerta.
-¿Soy Leiliana puedo pasar? –
-Entra –
-Arl Eamon quiere que nos pongamos en marcha hacia Denerim ya lo tiene todo preparado, ha llamado a Alistair –
-Come – me ordeno - luego acabaremos de hablar sobre todo esto.
Leiliana no dijo nada al respecto simplemente se sentó a mi lado, era reconfortante la amistad entre ambas.
-Mi bella Guarda – dijo Zev entrando en la habitación – casualmente he escuchado una discusión entre Arl Eamon y su hermano donde este último le acusaba de intentar asesinaros creo que Bann Teagan ha descubierto que enviaron a unos matones tras de nosotros cuando abandonamos Risco Rojo para dirigirnos a Orzammar.
-Seguramente Arl Eamon lo habrá negado todo –
-Por supuesto…ahora debemos dejar el tema alguien se acerca –
-Mi señora ¿puedo pasar? – era la voz de Bann Teagan des del otro lado de la puerta.
Este entro en la habitación y su cara reflejaba angustia.
-¿Qué os ocurre? – pregunte.
-Creo que muy a mi pesar teníais razón, mi hermano quiere deshaceros de vos como sea – me dijo – pero no lo voy a consentir le estaré vigilando en todo momento pero vos debéis proteger a Alistair.
Asentí con la cabeza y Bann Teagan salió de la habitación. Me vesti a toda prisa y nos dirigimos a la salida del pueblo donde ya nos esperaba la comitiva para viajar a Denerim ahí quisiéramos o no se decediria nuesta suerte y la de Ferelden.
