Capítulo 36: ¿Esclavitud en Ferelden? No puedo creerlo.

A la mañana siguiente me desperté completamente sola en la habitación, todavía estaba muy magullada y necesitaría días para recuperarme del todo pero no había tiempo. Me vestí y cuando iba a salir de la habitación llegaba Alistair con una bandeja llena de comida.

-¡Oh! Te has despertado, he creído que querrías desayunar antes de enfrentarte a Anora – me dijo.

-Buenos días Alistair – dije sin mucha convicción en mi voz.

-Supongo que todavía estas disgustada por lo que paso –

-No estoy como unas castañuelas eso te lo aseguro –

-¿Me sigues queriendo? – me pregunto mientras cogía mi mano.

-Más de lo que te puedes imaginar, ahora vamos a hablar con esa arpía –

Alistair dejo la bandeja de comida en la mesilla auxiliar y nos dirigimos al estudio de Arl Eamon donde también se encontraba Anora.

-Ah Guarda me alegro de que estés de una pieza – dijo Arl Eamon con fingida preocupación.

-En efecto, después de tu notable falta de sutileza. He rezado para que volvieras sana y salva – añadió Anora.

-Oh que dulce. Casi me dan ganas de no mataros – le respondí.

-¿Y qué esperabas? ¿Qué me desenmascarase delante de uno de los principales partidarios de mi padre? – Me pregunto - ¿acaso no se te ocurrió de el por qué llevaba el disfraz? A penas pude escabullirme de ella al llegar al palacio.

-Un viejo proverbio de Tevinter dice: Veritas liberabit vos – le dije, Anora me miro extrañada entonces comprendí que no entendía ese idioma – traducido a nuestro idioma: la verdad os hará libres, francamente pensaba que estabais mejor preparada…

-Espero que a pesar de este desgraciado comienzo podamos colaborar – dijo con fingida cortesía - ¿Queréis saber que tengo que contaros?

-No te prometo nada –

-Tenemos que trabajar juntos y deprisa –

-Sí, si ya entiendo id al grano no tengo tiempo para vuestro parloteo político –

-Mi padre ha enloquecido –

-Oh, eso lo habéis descubierto vos sola o habéis tenido ayuda – intervine.

-Al principio me resistí a creerlo, pero ha sucumbido a una paranoia tan grande que ya no atiende a la razón, me veía como una amenaza, aunque seguramente ahora mismo este diciendo a los nobles que sois una pandilla de asesinos que me habéis secuestrado y que me estáis controlando mentalmente. Puede que incluso él se lo crea –

-¿Así que no habéis tenido forma de razonar con él? –

-No la influencia de Howe era muy fuerte – me confeso – puede que las cosas mejoren con su muerte.

-¿Eso crees? – Le pregunte - ¿Sino por qué iba a asesinar a Cailan y masacrar nuestro ejército?

Anora no contesto a mi pregunta continuo con su relato.

-Pero creo que eso no será suficiente. Está totalmente decidió a llegar hasta el final. Necesitareis argumentos contra el en la gran asamblea y en eso puedo ayudaros, acabáis de llegar a la ciudad así que no creo que estéis al corriente de ciertos sucesos recientes –

-¿Que parte de ir al grano no habéis entendido? – esa mujer me estaba sacando de mis casillas.

-Denerim está sumida en el caos des de Ostagar. Hay mucha gente furiosa o dolida. Los disturbios son peores en la elfereria, no había muchos elfos en el ejército así que supongo que mi padre y Howe les habrán dado motivos. No sé qué está pasando ahí pero si sé que mi padre está relacionado –

-Es una pista muy útil…Anora pero podrías habernos enviado toda esa información a través de tu doncella – dijo Arl Eamon.

-Es cierto. Tenía miedo como prisionera de Howe – reconoció – pero envié a Erlina para que pudiéramos unir fuerzas. Tenéis pruebas pero os falta un candidato al trono. Como yo.

Enarque una ceja ¿realmente pensaba que le daría mi apoyo? Mire a Alistair que estaba negando con la cabeza, seguramente estaba pensando lo mismo que yo.

-Creo que me necesitáis vos más a mí que yo a vos – le dije.

- Estoy segura que Alistair es un hombre obediente y honrado – dijo con desdén – Pero a pesar de su sangre no tiene madera de Rey ¿acaso pensáis que soy la única que se ha dado cuenta? Además es un Guardia Gris, parecerá que los Guardias Grises intentan tomar el trono de Ferelden, yo soy la opción más neutral…y ya estoy en el trono.

-Que bien os vino que Cailan muriera eh – le espete.

-Sois la viuda de Cailan pero…- dijo Arl Eamon.

-Soy la hija del General más grande de Ferelden – dijo con orgullo - ¿Quién creéis que ha dirigido el reino durante estos cinco años? ¿Cailan?

-Al menos reconocéis que sois hija de un General y no de un noble – le dije – pero viendo su táctica en Ostagar yo sol lo dejaría en General no en el más grande…

Anora me miro con mala cara.

-Ferelden me necesita, no a un Rey inexperto que ni siquiera quiere el trono – me dijo – pero entiendo que queráis pensar en toda la información que os he dado. Estaré en mis aposentos cuando tengáis un momento me gustaría hablar con vos.

-Es bastante enérgica…recuerdo el día que Loghain la trajo a Denerim-

-Si es un encanto de mujer – dije sarcásticamente.

-Puede que nos de problemas pero también la necesitamos cerca-

-Esto es una alianza de conveniencia nos clavara un puñal en la espalda en cuanto nos despistemos, voy a ver qué pasa en la elfereria – dije mientras salía de la habitación.

Antes de ir en busca de mis compañeros me dirigí a los aposentos de Anora.

-Ah Freyja me alegro mucho de verte, sé que mis actos en la finca de Howe no me han dejado muy bien parada ante tus ojos, pero espero que podamos solucionarlo –

-Vamos Anora las dos sabemos jugar muy bien a este juego, déjate de zalamerías y dime que es lo que quieres –

-Conocí a tu madre era una mujer encantadora –

-Ella no pensaba lo mismo de ti después de descubrir que todo lo que le dijiste la primera vez que vine a Denerim sobre Nathaniel Howe y yo era mentira –

-Solo éramos unos niños – se disculpó.

-Creo que me veías como una amenaza directa hacia ti y continuas haciéndolo, sino porque todo este numerito –

-Está bien – dijo – quiero que me des tu apoyo para conseguir el trono.

-Ya tardabas mucho en pedírmelo –

-Soy la opción más lógica –

- Mmm siento disentir –

-Alistair no tiene ni de de como reinar –

-Vos tampoco sino os hubieran instruido, solo estáis sentada en el trono porque Maric y vuestro padre eran amigos, aunque si él estuviera vivo en este momento seguramente Loghain tendría clavada la cabeza en una pica –

Le dije antes de salir de esa habitación, no quería demorar más las cosas. Me dirigía a la entrada de la finca cuando me encontré a Alistair preparado para la marcha.

-¿Dónde vas? – pregunte extrañada.

-Contigo – me respondió.

-¿Te han dado permiso? – pregunte.

-Freyja…-se quejó el

-Vale no he dicho nada, dile a Zev, Morrigan y Wynne que nos vamos –

Nos dirigíamos camino hacia la elfereria cuando nos tendieron una emboscada.

-¡Ah! Aquí estas la poderosa Guarda Gris. Los cuervos te envían saludos de nuevo – dijo el hombre con claro acento antivano - ¿Dónde está Zevran? No lo veo contigo.

-¿Podemos terminar con todo esto de una vez? No hacéis más que aburrirme –

-Mi bellísima Guarda- dijo Zevran apareciendo tras de mi posando su mano en mi hombro – Dime Talesin ¿te han enviado o te has prestado voluntario?

-Menuda aparición – dijo el cuervo – voluntario por supuesto cuando me entere que el gran Zevran nos había dado la espalda tenía que verlo con mis propios ojos.

-Pues aquí me tienes en carne y hueso –

-Puedes volver conmigo Zevran. Se por qué lo hiciste y no te culpo. Aun no es demasiado tarde. Vuelve e inventaremos una historia cualquiera puede cometer un error–

-Zev ya no te necesita – le dije.

-¿Tampoco necesita vivir? – me pregunto.

Me rechinaban los dientes.

-No hace falta que te preocupes por mi Saliesen – le respondió Zev – Lo siento viejo amigo, pero no voy a volver y tu deberías haberte quedado en Antiva.

El combate fue corto pero intenso, nunca antes había visto el semblante tan tenebroso en la cara de Zev cuando arrebato la vida de su antiguo camarada.

-Ya está Taliesen está muerto y yo me he librado de los cuervos – me dijo Zev- supondrán que he muerto con él. No me buscaran a menos que noten mi presencia.

-Pero eso es bueno ¿no? –

-Si muy bueno, llevaba esperando este día des de que decidiste perdonarme la vida-

-Me alegro de haberlo hecho – le dije – he encontrado un buen amigo.

-Amigos, eso está muy bien – dijo una sonrisa claramente genuina – Mi bellísima Guarda me gustaría permanecer a tu lado.

-Nada me gustaría más –

-Y a mí – dijo Leliana – no quiero que me dejes sola.

-¿Cómo? – Pregunte- ¿Estáis juntos?

-Bueno no nos definimos como pareja pero…-

-¿Por qué no me habías dicho nada? –

-Mia bella ya tienes suficientes cosas en la cabeza –

-Pero esto son buenas noticias – dijo Wynne.

Yo asentí con la cabeza.

-Tenemos que irnos – dijo Leliana

Cuando llegamos a la elfereria el clima estaba bastante crispado, los elfos estaban alrededor de lo que parecían unos maeses de Tevinter ¿pero si en realidad era ese el caso que hacían ahí?

Una elfa pelirroja estaba bastante enfadada y les gritaba a los demás que no se fiasen de ellos que esa plaga había sido muy convincente. Nos acercamos a ella y resulto ser la prima de Soris el elfo que había rescatado de las mazmorras de Arl Howe, él le había hablado de mi lo cual nos facilitó mucho las cosas.

Nos contó que estaba desapareciendo su gente, que entraban en ese hospicio que custodiaban los maeses y que no volvían a salir. Así que decidimos investigar dicho edificio.

Después de una breve escaramuza con los magos y los guardias nos metimos en el edificio donde descubrimos que había montada toda una red secreta para abastecer de elfos al imperio para convertirlos en esclavos. Eso no se podía permitir, esa gentuza no se saldría con la suya, después de mucho investigar y de matar mucha gente a nuestro paso llegamos a un almacén abandonado donde nos encontramos al líder de dicha organización.

-Ah la peligrosa guardia gris de la que tanto habla todo el mundo – dijo – yo soy Calandrias Gratum sit qui per mortem (1).

- adeo vis (2)-

-Quiero que el negocio cierre sin problemas – me dijo el maese – y si para eso tenemos que llegar a un acuerdo que así sea, me pagas 100 soberanos te doy una carta con el sello del Teyrn de Gwaren que lo implica en todo esto y me voy tan gratamente con los esclavos ilesos que me quedan.

-Tengo una oferta mejor: te mato y me lo quedo todo gratis – le respondí.

Fue una lucha bastante difícil el maese absorbía la vida de sus secuaces y con ello se curaba a sí mismo, pero una vez hubimos terminado con ellos y nos pudimos centrar en el la batalla se decantó a nuestro favor…

-No me puedo creer que vendiera ciudadanos de Ferelden – me dijo Wynne.

-Para el solo son moneda de cambio y dudo mucho que los echáramos de menos, por mucho que queramos aparentar que somos civilizados los tratamos como ganado – me queje – cojamos las pruebas y liberemos a los elfos.

Uno de los elfos retenidos contra su voluntad era Cyrion, el tío de Solis que me dio las gracias y me dijo que siempre tendríamos amigos en la elfereria. Volvimos a la finca de Arl Eamon con la conciencia tranquila de haber ayudado a los desvalidos pero en mi mente resonaba la injusticia en la que Vivian y esperaba que algún día pudieran recobrar lo que los humanos les arrebatamos hace tiempo atrás.

Cuando legamos a la finca de Arl Eamon le presentamos las pruebas contra Loghain y nos fuimos a dormir después de una cena ligera, el dia de mañana seria largo y agotador pues se decediria el destino de Ferelden y puede que el de toda Thedas.


1 - Bienvenida aquella que porta la muerte.

2 - ¿Al grano que quieres?