Capítulo 44: Quédate tú en la coronación yo me vuelvo a Pináculo.
What doesn't kill you makes you stronger
Stand a little taller
Doesn't mean I'm lonely when I'm alone
What doesn't kill you makes a fighter
Footsteps even lighter
Doesn't mean I'm over cause you're gone
What doesn't kill you makes you stronger, stronger
Just me, myself and I
What doesn't kill you makes you stronger
Stand a little taller
Doesn't mean I'm lonely when I'm alone
Kelly Clarkson- Stronger
Esa noche casi no dormí y a la mañana siguiente se podían ver perfectamente las señales de falta de sueño, tome un desayuno ligero y baje al patio de armas donde estaba preparado el carruaje que nos llevaría a Pináculo.
Me había puesto el vestido característico de mi familia, azul marino con los hombros descubiertos y mangas vaporosas que llevaban bordadas la heráldica de los Cousland.
-Hermana incluso con las ojeras de no pegar ojo en toda la noche eres la dama más hermosa de todo Denerim- me dijo Fergus mientras me acompañaba al carruaje donde ya estaban Leiliana y Zevran.
-Me gusta cuando ejerces de hermano mayor – le dije mientras le daba un beso en la mejilla.
-Es agradable que me dejes hacerlo aunque preferiría que fuera en otras circunstancias, en cuanto termine esta pantomima volveré a casa, ten cuidado – me dijo.
-Por el Hacedor Fergus soy el Héroe de Ferelden no me da miedo un pequeño viaje – le dije a mi hermano.
Cuando iba a subir al carruaje vi Alistair en el balcón de su estudio, su cara mostraba dolor, el mismo dolor que sentía yo al alejarme del hombre que amaba, pero no iba a dejar que me pisotearan más y el orgullo de los Cousland me impedía hacerlo.
Me metí en el carruaje serian siete días de un largo viaje por unas carreteras que todavía no eran seguras, por eso mi espada de metal estelar y la daga de hueso de dragón estaban recostadas a mi lado.
Leiliana y Zev también tenían las armas apunto por si surgía algún contra tiempo.
Salimos de Denerim tan punto los habitantes nos dejaron paso, era muy difícil para mí viajar ahora que se me conocía como el héroe de Ferelden.
-Suerte que mi señora es una Guardia Gris y nos avisara si aparecen los engendros tenebrosos – dijo Rory des de su montura.
-No sé si me dan más miedo ellos o volver a Pináculo – le dije.
El solo me sonrió y volvió con el resto de la formación. Yo era reticente sobre que Rory volviera a formar parte de nuestra fuerza armada después de lo que vivió en Pináculo y en la casa del hijo de puta de Howe.
-Todavía no me puedo creer lo de Alistair – dijo Leiliana sacándome de mis pensamientos.
-El poder cambia a todo el mundo – dijo Zev.
-Él es un pelele en manos de Arl Eamon – les dije – pero supongo que lo entiendo, quiere mirar de hacer las cosas bien por Maric y Cailan.
-No puedo creer que todavía le disculpes- me dijo Zev indignado.
-No lo estoy disculpando, me gustaría arrancarle el corazón de cuajo y pisoteárselo, e incluso así no sentiría el mismo dolor que siento yo ahora mismo – le respondí.
-Aun así, él es el Rey y nadie puede decidir por él y menos el hombre que lo maltrato de niño-dijo Leiliana.
-Eso no es del todo culpa de Eamon también es culpa de Maric por no asegurarse de que estaba bien, los niños son los más desafortunados en los deslices de la monarquía- dije – Alistair tiene fe ciega en Eamon, lo único espero que eso no le lleve a la ruina y a Ferelden con él.
El viaje era demasiado tranquilo, aunque tenía una extraña sensación, una sensación que hacía mucho tiempo que no tenía, si Alistair hubiera estado ahí hubiera confirmado mis sospechas con solo una mirada.
-¡Engendros tenebrosos! – Grite – todo el mundo en formación que no quede ningún flanco.
Salí del carruaje y en ese momento maldije a Fergus por haberme convencido de que me pusiera un vestido para viajar.
Un pequeño contingente de engendros tenebrosos salió delante nuestra para barrarnos el paso, nada que no pudiéramos solventar cortando algunas cabezas.
El pequeño contingente de engendros tenebrosos no tuvo nada que hacer contra nuestros soldados y por suerte para ellos ninguno contrajo la Ruina.
-Serán rezagados de los que huyeron de Denerim – dije a mis compañeros.
-Sera mejor que prosigamos cuanto antes lleguemos a Pináculo y dejemos estas carreteras mucho mejor para todos – dijo Leiliana.
Los días se sucedieron sin más problemas de los que me daban mis propios pensamientos, no podía dejar de pensar en lo que había pasado en Denerim y el lugar que me queda jaba aquella situación. ¿Quién era yo más allá de todo lo sucedido?
Y al fin al fin lo vislumbramos, la gran torre de Pináculo, el castillo de los Cousland, la joya del norte. Parecía bastante intacto des de la distancia que nos separaba pero no creía que algún día consiguiera recuperar su esplendor puesto que Pináculo era así por lo que nos habían dado nuestros antepasados y por desgracia los más loables habían sido arrancados de nuestra vida brutalmente.
-Al fin – dije bajándome del carruaje delante de la puerta que había sido mi hogar durante muchos años.
La gente se empezó a congregar a nuestro alrededor supervivientes del ataque de los hombres de Howe y gente del pueblo de Pináculo.
-Lady Cousland, bendita seáis – dijo la vieja panadera del pueblo.
-Señora Trevor – le dije estrechándole las manos – me alegro mucho de verla, de veros a todos.
Entramos en el castillo que había sufrido muchos desperfectos pero parecía que Howe había intentado reconstruirlo a su imagen, supongo que para entregarlo a su hijo menor como residencia de verano.
-Freyja ¿estás bien? – pregunto Leiliana.
-Es duro, aquí crecimos mi hermano y yo. Fuimos felices y nos arrebataron todo aquello por codicia –
Mi hogar fue destruido pero por más impedimentos que nos pusieran Pináculo seria reconstruido esa sería mi mayor venganza pues los Cousland no caeríamos en el olvido.
