Capítulo 47: Los Guardias me necesitan.

Los días eran una monótona sucesión de horas interminables, más aun cuando estaba sola. No podía dejar de pensar en los últimos momentos que viví con el hombre con el cual pensaba que pasaría el resto de mi vida. Fui cruel y déspota y mirándolo fríamente el tenía razón. Yo no podía ofrecer a Ferelden lo único que realmente importaba, un heredero. Alistair tenía que casarse con una mujer fértil, debía afianzar su poder y eso solo podía hacerlo dejando descendencia directa de Maric.

¿Quién era yo para cuestionar lo que toda mi vida había sabido? Las mujeres de Thedas por mucho que luchemos, por muy independientes que seamos solo somos valiosas por un motivo, nuestra capacidad de dar vida.

Yo lo sabía bien, el matrimonio era un contrato dos naciones que firman un tratado, mi madre me lo había contado ella no amaba a mi padre cuando se casó con él. Del solo sabía que era el heredero de Pináculo, un apuesto caballero que había luchado con el Rey Maric para librar a Ferelden del yugo del imperio Orlesiana. Fue cuando ya convivían que se enamoró poco a poco de él.

A mí me habían arrebatado todo mi familia, mi hogar incluso mi fertilidad ¿Qué me quedaba entonces? Sabía que en algún momento debía pedir perdón a Alistair pero lo haría por carta no quería que Fergus se enfadara conmigo, el pobre ya tenía bastantes preocupaciones.

Pero fue entonces un día como cualquiera cuando llego un Guarda Gris llamado Ethan Griffin, era un hombre moreno musculoso y muy atractivo. Con unos ojos del color del hielo.

-Hermana este es el Guardia Ethan, quiere hablar contigo sobre un asunto de los Guardias Grises, estaré en el jardín si me necesitas.

-Lady Cousland, es un honor conocerla –

-Por favor solo Freyja –

-Entonces llámame Ethan –

-¿Cuál es el motivo de tu visita? –

-Tengo aquí una carta del primer Guardián para ti –

A Lady Cousland, la heroína de Ferelden.

Déjame que me presente aunque solo sea por carta, soy el Primer Guardián Marco Danteri.

Sé que es mucho pedir pero me gustaría que acudieses al Alcázar de la Vigilia en condición de Guarda Comandante de Ferelden, no creo que haya nadie mejor para ese cometido que tú.

Por otra parte nos intriga tu supervivencia, no me malinterpretes nos alegramos de que el Archidemonio no acabara con tu vida, pero entiende nuestro interés.

Espero que la respuesta a mi petición sea razonable, he enviado al Guarda Ethan acompañado de un recluta para escoltarte en el caso de que tu respuesta sea afirmativa.

Con todos mis respetos.

Primer Guarda Marcus Danteri.

-¿Quieren que yo diría la Orden aquí? ¿Por qué? –

-Eres ciudadana de Ferelden, el Héroe que los salvo – dijo Ethan – el Rey nos ha concedido Amaranthine tu eres la hija de un Theirin gobernar un Arlingo te será tarea fácil y dirigir a soldados ya lo hiciste durante 18 meses.

-¿Tengo que darte una respuesta inmediata? – pregunte.

-No tiene que ser ahora mismo, pero no nos podemos demorar mucho, hay mucho trabajo que hacer –

-Hare que os preparen unas habitaciones y te daré una respuesta lo antes posible –

Pedí que los alojaran en nuestras estancias para invitados mientras yo me dirigía al jardín para hablar con Fergus.

La verdad es que aquella petición me había cogido por sorpresa pero era una sorpresa agradable, si aceptaba volvería a sentirme útil pero las preguntas se arremolinaban en mi cabeza.

-Fergus –

-Ah hermana no te he odio llegar ¿Cómo ha ido con el emisario?-

-La verdad es que ha sido una sorpresa, el primer Guarda me pide que dirija nuestras fuerzas aquí en Ferelden y que me convierta en Arles de Amaranthine –

-Sí que es una sorpresa, pero también creo que no hay nadie mejor para ocupar ese lugar-

-¿No…no estás en contra? –

-No tienes que pedirme permiso cachorro ya eres una mujer adulta. Tengo que admitir que si te vas te echare mucho de menos. Pero quiero que seas feliz y aquí en casa marchitando tu espíritu no lo serás nunca-

-¿Estarás bien si me voy? –

-Ni que te fueras a Tevinter, Amaranthine está a un día de aquí. Necesitas ser libre y sentirte útil, lo entiendo –

-¿Y el matrimonio? –

-La verdad es que no he hecho ninguna indagación, si sé que me pediste que te buscara un marido, pero creí que era demasiado pronto. Sé que amabas a Alistair con todo tu ser pero sustituyéndole no vas a conseguir nada. Tienes que sanar primero las heridas de tu corazón. Cuando lo hayas hecho si todavía quieres que te busque marido lo hare, pero no antes –

-Fergus, ¿sabes que te quiero verdad? – le dije mientras le abrazaba.

-Sí que lo sé, ahora ve tienes que preparar lo que necesitas para el viaje y te lo mandare al Alcázar –

-Fergus –

-¿Qué? –

-Te gusta ver a una Cousland gobernando los dominios de los Howe ¿verdad? –

-Si me gusta esa idea, creo que cierra el círculo –

A la mañana siguiente me reuní con el Guarda Ethan para comunicarle mi decisión.

-Partiremos en dos días – le dije.

-Me parece bien ¿podríamos hablar un rato? – Me pregunto - me gustaría conocer mejor a la Heroína de Ferelden.

-Claro preguntad lo que queráis –

-Según dicen Duncan os rescato –

-Si así es, el me saco del castillo mientras los hombres de Howe lo atacaban. Por desgracia no pudo hacer nada por mis padres –

-Siento vuestra pérdida, pero tengo que decir que cualquier otro se hubiera rendido ante tal situación pero vos sacasteis una fortaleza que no he visto en mi vida –

-Más bien creo que me vi arrastrada por los acontecimientos –

-¿Conserváis los tratados? –

-No, deben estar en el Alcázar se los entregue a Mahariel para cuando llegara el Guarda Comandante se los entregara a el – le conté - ¿Puedo preguntar de dónde sois?

-Soy de Nevarra, me uní a los Guardias Grises para no interferir en la sucesión de mi casa, tengo un hermano gemelo mayor que yo –

-Oh ¿y no había otra solución? –

-Si entrar al servicio de la Capilla pero entre tú y yo eso del celibato no va conmigo –

Era un hombre realmente apuesto de sonrisa fácil y la verdad es que me sentía cómoda con él.

-Así que este es el Guarda que se va a llevar a mi bella amiga – dijo Zev.

-Sí creo que soy el culpable – se disculpó Ethan.

-No, nos malinterpretes – dijo Leiliana – la echaremos mucho de menos pero supongo que es el momento que todos sigamos nuestros caminos.

-¿Dónde iréis? –

-Yo tengo unos asuntos con mis antiguos compañeros, Maese Ignacio me ha dicho que te avisara en caso de que alguna otra cofradía intente aceptar un contrato por tu cabeza –

-Gracias Zev –

-Yo tengo una expedición a los caminos de las profundidades cuando regrese Zev y yo vendremos a verte –

-Os echare mucho de menos – les dije a mis antiguos compañeros.

-Por muy lejos que nos lleve la vida el Hacedor hará que nos volvamos a encontrar –

Zev y Leiliana se despidieron de nosotros y yo hice lo propio con el Guarda Ethan. Tenía preparativos que hacer y poco tiempo para prepararme.

Los Guardas habían puesto sus expectativas en mí e intentaría por todos los medios ser una buena líder para ellos.