Capítulo 49: Lo que vino después
-Comandante, te debo la vida – se dirigió a mí el soldado que acabábamos de salvar – Soy el Senescal Varel, hay Soldados en el camino. Parece que tendremos más compañía. Esperemos que sean más hospitalarios que nuestros anteriores huéspedes.
Mire hacia abajo y ahí estaban los estandartes reales, solo podía significar una cosa Alistair estaba a punto de llegar al Alcázar de la Vigilia.
-Es el Rey – dije – será mejor que bajemos a recibirle, nada más podemos hacer aquí.
La lluvia me había calado los huesos cuando apareció Alistair rodeado de un pequeño destacamento de soldados y unos cuantos templarios.
-Majestad – dije mientras hincaba la rodilla en el barro.
Estaba nerviosa no sabía que esperar de su reacción nuestro último encuentro no es que fuera muy agradable y tenía pocas esperanzas que este fuera diferente.
-Parece que he llegado un poco tarde. Mala suerte – dijo Alistair – prefiriera perderme el asunto de la matanza de engendros tenebrosos.
-¡Rey Alistair! – dijo Mhairi.
-Quería dar una bienvenida formal a los Guardas y a la recién nombrada Comandante – dijo mirándome directamente a los ojos – la verdad no esperaba esto ¿Cómo está la situación Freyja?
-Los engendros tenebrosos han huido, majestad – dijo Varel – Los Guardas Grises que han llegado des de Orlais han muerto o….desaparecido.
-No puede ser que no los sintieran llegar – se quejó Ethan – debería haber estado aquí.
-Y tu también estarías muerto – le dije posando mi mano en su hombro en señal de empatía.
-¿Desaparecidos? – Pregunto Alistair - ¿Hacen esas cosas?
-Recuerda lo que vimos en los caminos de las profundidades – le recrimine.
Cuando fuimos en busca de Branka nos habíamos encontrado con una madre de la camada, un engendro tenebroso del cual nunca habíamos oído hablar. Lo que descubrimos fue aterrador, secuestraban y violaban mujeres de todas las razas de Thedas para convertirlas en esos monstruos y que parieran más engendros tenebrosos. Era realmente repugnante y no quería rememorar esas visiones.
-No…no lo sé majestad – se quejó Varel – solo sé que los Guardas no están.´
-Ya veo…- se lamentó Alistair – al menos la Heroína de Ferelden está sana y salva.
Pude distinguir una pizca de alivio en su voz, pero eso no cambiaba el dolor que nos habíamos infligido mutuamente hacia unos meses atrás.
-Estoy bien gracias majestad – le respondí - pero esto complica las cosas.
-¿Podríamos hablar dentro? – pregunto.
-Por supuesto, pero os aviso que el Alcázar no está en su mejor momento – dijo el Senescal.
Entramos en el interior pero el ambiente no era mejor los cadáveres estaban amontonados y el hedor a engendro tenebroso lo impregnaba todo.
-Sera mejor que ordene que empiecen a limpiar esto – dijo Varel.
Los pocos supervivientes del servicio y los guardias del Alcázar que quedaban con vida empezaron a llevar los cadáveres a fuera para quemarlos, teníamos que prevenir que la enfermedad de la ruina se extendiera.
-Quien imaginaria que el pequeño Guarda Gris, se convertiría en un rey hecho y derecho -
-Rey Alistair – dijo una templaría que lo acompañaba – Tened cuidado ese hombre es un fugitivo peligroso.
-El enano es un poco cenutrio, pero yo no diría tanto…- le respondió Alistair.
-Se refiere a mí – se quejó Anders.
-¡Es un apostata que vamos a llevar al Circulo para que se haga justicia!-
-Oh por favor lo que tu gente sabe de justicia cabria en un dedal – respondió con ironía – además me volveré a escapar.
-¡Eso nunca! – Grito la templaría – esta vez me asegurare de que te cuelguen por lo que has hecho aquí ¡asesino!
-¿Asesino? Esos templarios eran… ¡oh! ¿Cómo se dice? Da igual, no me creerías –
-Parece que no hay nada más que decir – dijo Alistair – Comandante ¿tienes algo que añadir?
-Hago público que recluto a este mago para los Guardias Grises – dije.
-¿Qué? Nunca – se indignó la templaría.
-Creo que los Guardias todavía tienen el derecho de llamamiento ¿no? Lo autorizo – le respondió Alistair.
-Si…si su majestad lo cree necesario-
-Ahora ya hemos arreglado este embrollo no me vendría mal descansar un poco – dijo Alistair – Comandante ¿Podemos hablar en privado?
-Como deseéis majestad, si tenéis la bondad de seguirme creo que el despacho esta por aquí –
-En efecto Comandante pero ¿cómo lo sabéis? – pregunto Varel.
-Pase muchos días entre estos muros jugando con los hijos del difunto Arl Howe-
Guie a Alistair hasta el despecho en silencio y con el corazón en un puño hacía mucho tiempo que no estábamos a solas. Entramos en el despacho y el cerro la puerta tras de sí.
-Me alegro de que estés viva – dijo mientras me envolvía entre sus brazos.
-No…- le dije apartándome de el – no puedes hacerme esto.
-Lo siento….sé que no tengo derecho-
-Quería perderte perdón por todo lo que te dije en Pináculo, no te culpo por apartarme se cómo son los matrimonios políticos –
-Yo nunca quise ser rey – se lamentó.
-Lo sé y siento haberte empujado a eso, pero era nuestra única alternativa-
-Teagan me confirmo lo que me dijo tu hermano –
-No creo que sea de tu incumbencia –
-Si lo es, yo aún te quiero –
-No me hagas decir cosas que lamentare Alistair….- le dije alzando un poco la voz-
-¡No te guardes nada! Antes me lo contabas todo- me grito.
-¿Qué quieres que te diga? ¿Qué me duele tenerte cerca por que todavía siento algo por ti?-
-Pues busquemos una solución, ninguno de los dos es feliz así-
-¿Qué coño es lo que estas sugiriendo?-
-No lo sé, yo no sé cómo funcionan estas cosas –
-¡Si lo sabes! – le dije apartándome más de el – quieres que vuelva para que nos veamos a escondidas, como si lo que tuviéramos fuera algo indecente. Yo no voy a ser la amante de nadie Alistair ni siquiera la tuya. No olvides mi sangre vale tanto como la tuya yo soy una Cousland no una Wulff o cualquier hija de un noble menor que lo único que quiere es meterse entre las sabanas de un rey para subir en su escalafón social. Soy la Heroína de Ferelden, yo detuve la ruina ¡YO MATE AL MALDITO ARCHIDEMONIO!
-Freyja cálmate –
-¡No! No vuelvas a pedírmelo- no pude aguantar más y rompí en llanto.
Todo lo que me había guardado durante tanto tiempo salió en forma de lágrimas, me había prometido a mí misma que no derramaría más lagrimas por el pero no podía contenerme.
-¡VETE! – Le grite - ¡ALEJATE DE MI!
-Freyja por favor tranquilízate-
-¿Qué ocurre aquí? – pregunto Ethan irrumpiendo en el despacho.
-No es de tu incumbencia – le contesto Alistair con voz gélida.
-Lethallan- dijo Neith mientras me abrazaba – majestad deberíais dejarla sola.
-El cuervo te matara si le haces algo – dijo Oghren.
-Me gustaría poderme quedar a ayudarte, pero de momento estas sola – se lamentó Alistair – me iré al Bannorn al alba.
-¿Y yo que soy hígado de nug? – Pregunto Oghren ofendido – he venido a convertirme en Guardia Gris. ¿Dónde está la copa gigante? Hare gárgaras y escupiré.
-Oghren sabes que eres bienvenido pero contrólate – dijo Neith
-Que me aspen si me esperaba esto ¡Yo me apunto! –
-Supongo que en estos tiempos oscuros todos son bienvenidos – dijo Mhairi.
-No hacemos distinciones recluta – dijo Ethan – des de reyes a campesinos todos tienen su lugar entre nosotros. Es algo que deberás meterte en la cabeza.
-Una gran familia feliz – dijo Anders.
Tal y como prometió Alistair se fue al alba y yo tenía una enorme tarea por delante, debíamos reconstruir el Alcázar para poder defender la zona contra posibles nuevas incursiones.
-Comandante – llamo el Senescal mientras miraba el papeleo del Alcázar en el despacho – hay unas cuantas personas que desean hablar con vos.
-Que entren y tu también Varel – le respondí.
-Ella es la embajadora Cera del Círculo de Hechiceros de Ferelden –
-Bienvenida seáis ¿Cómo está en Gran Encantador Irving? –
-Bien goza de salud y las reparaciones del Circulo van viento en popa –
-Me alegra oír eso –
-Además de mi cometido diplomático, el Gran Encantador creía que necesitaríais una encantadora y forjadora de runas –
-Muchas gracias os hare llamar si necesito vuestros servicios y no dudéis en pedirme cualquier cosa que necesitéis –
-Adiós Comandante –
-¿Tenéis algo que decirme Varel? –
-Sí, Comandante, aquí está la lista de bajas y desaparecidos –
-Se lo comunicare los Guardas y las familias ¿algo más?-
-Sí, había un Guarda que no se encontraba en el Alcázar, Kristoff estaba en Amaranthine siguiendo una investigación-
-¿Una investigación? – pregunte.
-No sé el carácter de dicha investigación pero puede que el Guarda Ethan sepa algo más-
-Después hablare con él, ¿quién es el siguiente que quiere audiencia?-
-Ser Garavel el nuevo Capitán de la Guardia –
-Cierto Asunto reclama su atención Comandante – dijo Garavel – los Guardas empezaron a recabar información antes del ataque, la pista más prometedora fue el relato de un par de cazadores. Afirmaban haber encontrado una entrada a los Caminos de las Profundidades.
-¿Cómo se llamaban?-
-Uno se llamaba Colbert, el otro lo desconozco. Dijeron que estarían fuera de los muros de Amaranthine hasta que comenzara la nueva temporada de caza, por si necesitábamos más información-
-De acuerdo los buscare cuando vaya a la ciudad –
-Tenéis alguna idea de cómo entraron los engendros tenebrosos en el Alcázar –
-Antes hable con el enano Voldrik cree que des del mismo Alcázar –
-Quiero que se registre todo, si hay algún túnel o entrada a los Caminos de las Profundidades quiero que lo encontréis, no quiero que nos vuelvan a pillar con los pantalones bajados –
-Ahora mismo Comandante –
-La señora Woolsey pide audiencia –
-Me envía el Primer Guarda des de Weisshaup, mi deber es ejercer de tesorera para el Arlingo, se ha considerado que los hombres del lugar no eran adecuados para el puesto–
-Leales a Howe –
-En efecto, el Arlingo está a punto del colapso económico, necesitamos que el comercio fluya –
-Estoy de acuerdo en eso, si no recuerdo mal los telares de Pináculo compraban lino de Amaranthine para hacer la tela Pináculo, hablare con mi hermano –
-Es un buen principio, pero si encontráis algún mercader por los caminos podéis ofrecerle que trabaje para nosotros –
-Así se hará, muchas gracias –
-¿Alguien más? – pregunte.
-Sí, ella es Marcy un soldado raso, tiene un mensaje pare vos –
-Un par de días antes del ataque se arrestó un ladrón que había entrado en el Alcázar, está en las mazmorras-
-Si se ha podido colar tiene toda mi atención –
-Haced el favor de reforzar la vigilancia, al primero que se ausente por el motivo que sea de su puesto sin previo aviso se le suspenderá un mes, es decir no cobrara, a ver si así evitamos más incidentes desafortunados. Voy a ver ese ladrón –
El soldado raso me condujo hasta las mazmorras donde me esperaba el Capitán de la guardia, para mi asombro el ladrón era Nathaniel Howe.
-Por el amor del Hacedor, abrid la puerta e ir a buscar el Senescal Varel – le dije al guarda.
-Ahora mismo Comandante –
Entre en la celda y levanto la vista, el que un vez fue mi amigo y puede que hubiera sido algo más si su padre no lo hubiera enviado a Kirkwall.
-Si es la gran heroína, la Conquistadora de la Ruina y exterminadora de todo mal –
-Yo también me alegro de verte Nathaniel –
-Si recuerdas mi cara, tú de todas las personas tenías que asesinar a mi padre –
-Tu padre tuvo lo que mereció, traiciono y asesino a toda mi familia –
-Tu familia nos quería vender a los Orlesianos –
-Mi familia era leal a Ferelden y al Rey Cailan ¿de verdad te creías todas las mierdas que tu padre escupía por la boca? –
-Supongo que son los vencedores quien escribe la historia –
-No hay ninguna historia simplemente la verdad –
-¿Me vas a matar igual que a él y a mi hermano?-
-A tu hermano se le dio la opción de rendirse pero prefirió entrar en batalla –
-Comandante – dijo Varel – Nathaniel Howe mato a cuatro de nuestros hombres antes de que lo hicieran prisionero.
-No hay la menor duda que es diestro, por la manera de que tiene de colocar las piernas es un pícaro y uno muy bueno si consiguió burlar la seguridad, he decidido lo que hare con el –
-Tú no tienes autoridad sobre mí –
-Es la Arlesa de Amaranthine tiene todo el derecho de juzgarte – dijo el Senescal.
-Lo recluto para los Guardias Grises –
-¿Qué? – Pregunto Nathaniel sorprendido – sabes que volveré a intentar matarte ¿no?
-Uno de mis mejores amigos lo intento una vez, te estoy dando la oportunidad de redimir tu nombre no la desperdicies-
-¿La Gran Heroína de Ferelden pide clemencia por su vida? – pregunto con desdén.
-No, la estoy pidiendo por la tuya, Varel tenemos cuatro reclutas empezad a preparar la incoación, por favor –
-Ahora mismo Comandante –
-Te has convertido en una mujer muy extraña, no sé si es un voto de confianza o de castigo –
-Nate una vez fuimos amigos y algo más, por aquella amistad te pido que confíes en mi puede que descubras la verdad, además tu hermana esta en Amaranthine no desearía decirle que he tenido que ejecutarte por no ver más allá de tus narices –
-No te prometo nada –
-Sube al Gran salón, la Iniciación empezara en breve –
Me dirigí al Gran Salón del Alcázar, lo que estábamos a punto de contemplar no era algo agradable pero necesario, solo esperaba que hubiera más supervivientes que en mi Iniciación.
-Primero recitaremos unas palabras que se han dicho en cada Iniciación des de que existen los Guardias Grises, uníos a nosotros hermanos y hermanas, uníos a nosotros entre las sombras donde montamos vigilancia. Uníos a nosotros en esta tarea irrenunciable. Y si morís sabed que vuestro sacrificio no habrá sido en vano y que algún día volveremos a encontrarnos-
Varel cogió la copa que habíamos usado en mi Iniciación y que habíamos recuperado en Ostagar.
-Anders des de este momento eres un Guardia Gris –
Anders se desplomo igual que lo hicieron Nathaniel y Ogren. Pero Mhairi no tuvo tanta suerte.
-Siempre es una lástima que no sobrevivan – dijo Ethan – Mhairi era una gran persona y una gran luchadora hubiera servido bien.
-Comandante puede que sepamos de donde provinieron los engendros, solo tengo que estudiar unos mapas del Alcázar pero parece que las bodegas son muy profundas, cuando este seguro os lo comunicare –
Asentí con la cabeza y me dirigí a la cama, había sido día largo y el próximo no será mejor, nuestra tarea era ardua pero yo hacía tiempo que no me sentía tan viva.
