Capítulo 54: Yo que pensaba que los Dalishianos eran mis amigos.

Al cabo de un par de días des de la iniciación de Sigrun, llego un comerciante a Alcázar. Lo que nos expuso era cuanto menos intrigante las caravanas comerciales eran atacadas mientras atravesaban el bosque de los mil caminos. Si eso seguía así la ciudad y todo el Arlingo quedaría sin provisiones de materiales básicos y todavía había mucho que hacer para recuperar lo que la Ruina y la guerra civil nos habían arrebatado.

Llegamos al bosque nudoso y lo primero que vimos fue una carreta en llamas con unos tipos estaban robando a los pobres desgraciados que habían perecido intentando cruzar este lugar. En cuanto nos vieron nos atacaron así que no tuvimos más remedio que acabar con ellos, no podíamos permitir que fueran otro obstáculo para asegurar los caminos.

Mientras explorábamos el bosque los sílbanos y alimañas nos atacaban, teníamos claro que no nos querían aquí, pero no descansaríamos en nuestro empeño de descubrir cuál era el motivo de dichos ataques.

-Ahí hay una torre – dijo Ethan – nos servirá de punto elevado para ver donde estamos.

-Vamos hacia ahí – dijo Nate – estoy harto de dar vueltas por este bosque sin que lleguemos a ningún lado.

Cuando ascendíamos hacia la torre nos topamos con un hombre aterrorizado que huía de algo o de alguien.

-¡Fuera de mi camino! – Me dijo – ¡tengo que salir de aquí!

-¡Cálmate hombre! – le dije cogiéndole del brazo.

-¡No! No lo entiendes. Ella me persigue –

-¿Quién te persigue? – pregunto Anders.

-¡La elfa! Hace que los arboles cobren vida – nos dijo aterrorizado – Solo queríamos un poco de dinero fácil de las caravanas….

-Menudos cobardes – dijo Ethan.

El aire empezo a enrarecerse y los animales dejaron de hacer ruido, entonces supimos que algo iba a pasar.

-¡Hacedor! – Suplico el hombre - ¡Tengo que huir!

Entonces después de un conjuro de tele trasportación apareció una elfa. Por la manera que tenia de vestir y moverse era Dalishiana y si era maga o era una custodia o su aprendiz.

-¿Otra caravana que se aprovecha de las desgracias de los demás? – Pregunto – No…vas bien armada, entonces vienes a por mí.

- Andaran atish'an – le dije.

-Una shem que habla la lengua de mi pueblo – dijo ella extrañada - No me echaras de estos bosques por mucha lengua de mi pueblo que hables, los shems no lo consiguieron, ni los engendros tenebrosos así que ¡A ti no te ira mejor!

-Soy Freyja Comandante de los Guardias Grises de Ferelden, Neith del clan Mahariel se unió a nosotros durante la Ruina y me está dando clases en el Alcázar-

-Oh…una Guarda Gris, entonces has venido a matar engendros tenebrosos…me parece bien – nos dijo – pero si encuentras alguna caravana diles que o liberan a mi hermana o morirán igual que los otros. Ahora vete a matar engendros tenebrosos y no te entrometas-

Entonces la elfa desapareció de nuestra presencia.

-Así que es ella quien está atacando las caravanas – les dije a mis compañeros – pero ha mencionado un secuestro.

-Si secuestraran a mi hermana yo también me vengaría – dijo Nate.

-Primero deberíamos ocuparnos de los engendros tenebrosos y luego del problema de las caravanas – dijo Ethan.

-Si no me gustaría que un engendro me mordiera el culo mientras investigo – le respondió Anders.

-Anders…. –

Mientras continuábamos nuestra ascensión a hacia la torre en ruinas nos encontramos con un pequeño contingente de engendros tenebrosos, no supusieron ningún peligro para nosotros pero ralentizaron nuestra búsqueda de un punto elevado. Al final llegamos a la torre había un pequeño campamento.

-¿Los elfos no viajan en grupo? – Pregunto Nate - ¿A qué viene un campamento tan diminuto?

-Si los elfos viajan en…como se llamaba….¿arabels tirados por hayas?-

-Pero no hay cadáveres solo armas – dijo Ethan.

-Esas espadas parecen de Ferelden, pero parecen dejadas aquí apropósito – les dije a mi compañeros.

-Freyja – me interrumpió Nate – ahí abajo parece que hay otro campamento.

Durante el trayecto nos volvimos a cruzar con engendros tenebrosos estaba claro que salían de algún sitio y tendríamos que averiguar cuál antes de volver al Alcázar no podíamos permitir que se convirtieran en una amenaza cuando nuestras fuerzas todavía no estaban preparadas para un ataque a gran escala.

Al final llegamos al claro donde Nate había divisado un pequeño campamento improvisado, en una tienda de campaña destartalada se encontraba un miembro de la milicia enviado para proteger los caminos.

-No…no me mires- dijo entre sollozos el miliciano.

Todos los presentes podíamos sentir la corrupción de los engendros en él, este hombre estaba condenado a morir, era demasiado tarde para iniciarlo como guardia gris.

-¿Quién eres? – pregunte.

-Me…me llamo Olaf….nos enviaron para descubrir y echar a quien atacara las caravanas – nos dijo – pero los engendros tenebrosos fueron demasiado rápidos.

-¿Habéis matado vosotros los elfos? –

-No, los engendros llegaron antes los asesinaron, se llevaron nuestro acero y lo dejar ahí –

-¿Engendros preparando una trama? – Dijo Ethan – nunca lo había oído.

-En cambio yo últimamente siempre oigo lo mismo – se quejó Anders.

-Nos engañaron y engañaron a la elfa, es posible que tengan también a su hermana, ella nos acusó de secuestrarla. Hay una mina hacia el este puede que los engendros salgan de ahí –

-Será mejor investigarlo – dijo Nate.

-Antes de que os vayáis, os pido clemencia –

-Que el Hacedor te acoja en su seno – le dije antes de clavarle el puñal en el corazón dándole una muerte rápida y menos dolorosa de lo que hubiera sido la corrupción.

-Engendros….-susurro Anders.

-Vamos acabar con ellos – le respondió Ethan.

Nos doblaban en número y parecían bien organizados como los que había combatido durante mis viajes durante la Ruina, pero no tuvieron ninguna posibilidad.

Mientras regresábamos por donde habíamos venido para investigar la cueva que había mencionado el mercenario nos volvimos a topar con la elfa, pero esta vez parecía cabreada con nosotros por alguna razón que desconocíamos.

-¿Por qué sigues aquí? ¡Te dije que me dejaras en paz, te avise! – Nos gritó - ¡Este no es tu lugar!

-¿Por qué todo el mundo se empeña en decirme dónde puedo o no puedo estar? – Pregunte a mis compañeros – los humanos no mataron a tu hermana.

-Reconozco el modo en que los humanos mata, he sufrido demasiados crímenes a sus manos, pagaras por tus mentiras.

La elfa conjuro los arboles a nuestro alrededor transformándolos en sílbanos que nos atacaron mientras ella huía. Gracias a la maga de Anders pudimos salir indemnes porque esos bichos eran duros de pelar.

-Vamos al campamento elfo, esto tiene que terminar ahora – les dije a mis compañeros.

Volvimos a ascender la cuesta hacia la torre y en el campamento ahí estaba ella, parecía que estaba esperándonos, como si deseara que pusiéramos fin a su vida.

-Moriré antes que me cojáis – dijo entre sollozos.

-No tengo intención de matarte –

-No te acompañare para que un shem me juzgue, no reconozco tus leyes –

-¿Entonces aceptaras la justicia que yo te imparta? –

-Aceptare la muerte, pero no la justicia. Eso no es justicia –

-Aunque parezca una locura, los engendros tenebrosos prepararon todo esto, están buscando que nos matemos entre nosotros –

-¿Eso es lo mejor que te puedes inventar? –

-Encontré esta baratija elfica en un engendro que hemos matada en el valle, no tengo por qué mentirte, soy una Guarda Gris. Nosotros no hacemos distinciones de raza. –

-Pertenecía a mi hermana – cogiéndome el objeto de las manos – se lo dio nuestra madre al morir nunca se separaría del voluntariamente.

-Mira no sé qué pasa aquí, pero creo que alguien está dirigiendo a los engendros tenebrosos. No…no es otro Archidemonio. Pero creo que provienen de esa mina de ahí abajo –

-Sé que no tienes motivos para confiar en mí. Pero por favor déjame acompañarte, si se han llevado a mi hermana quiero recuperarla –

-Nos vendrán bien tus habilidades, pero para sobrevivir ahí dentro tenemos que trabajar en grupo, eso quiere decir no salir corriendo detrás del primer engendro que encontremos, porque visto lo visto nos pueden llevar a una trampa –

-¿Cómo debemos llamarte? – pregunto Nate.

-Mi nombre es Velana –

Nos adentramos en la mina, claramente había sido abandonada mucho tiempo atrás, pero había algo en el ambiente que me erizaba el cabello de la nuca. Mire a mis compañeros a ellos también les pasaba lo mismo, había un engendro muy poderoso ahí dentro.

Entonces le vimos no parecía un engendro tenebroso como los habíamos visto con anterioridad. No parecía que fuera un emisario, pero claramente era más poderoso que ellos. Iba acompañado de una enana claramente afectada por la corrupción.

-Shhh….duerme – dijo el engendro.

Todo se volvió negro, notaba como mis extremidades se hacían más pesadas a cada momento y mis ojos luchaban para permanecer abiertos, pero nada funciono la oscuridad se hizo sobre mí y caí dormida al suelo, en mis últimos momentos de conciencia solo rezaba al Hacedor para que no me convirtieran en una madre de la camada…..