Capítulo 56:De lo nuestro no queda nada ¿Por qué sigues insistiendo?

Nuestra expedición al bosque nudoso y nuestro encuentro con el Arquitecto nos había dejado con más preguntas que respuestas. ¿Quién era el Arquitecto y por qué no sabíamos nada del?

Pero al menos habíamos solucionado el tema de los conspiradores y así no teníamos tantos frentes abiertos y Zev había podido irse a acabar con los enemigos que le pisaban los talones y mirar de encontrar a Maric, des de que había despertado de la batalla
contra el Archidemonio donde me había encontrado con Cailan en el Velo, ese había sido su principal misión para mí.

Los días siguientes nos centramos en hacer tareas menores para mejorar el Alcázar y el equipamiento de nuestros soldados y de los Guardias Grises que ahí residían. Encontramos un gran yacimiento de argentita muy cerca del Alcázar y pensamos que sería
bueno explotarlo para que Wade fabricara armaduras para nuestros soldados ya que la argentita era un metal ligero y resistente perfecto para nuestras tropas.

La vuelta al Alcázar había sido sin complicaciones pero cuando llegamos Varel nos estaba esperando.

-¿Senescal? – Pregunte extrañada -¿Ocurre algo?

-Su majestad el Rey Alistair se ha presentado de improvisto –

-Oh, espero que lo hayas acomodado –

-Sí, así es –

-Bien, ¿Varel está todo listo para la ceremonia de iniciación? –

-Sí, y el Rey quiere hablar con vos –

-Dile que le recibiré en el despacho tan punto me haya aseado –

-Así se lo comunicare –

Me fui directa a mi habitación, con la esperanza de quitarme toda la mugre de encima. Por el camino me encontré con Alistair.

-Freyja – me dijo con una inclinación de cabeza.

-Majestad –

-Me gustaría que me dedicaras unos minutos –

-Voy llena de mugre y sangre de engendro tenebroso, Alistair ¿No puedes esperar? –

-Sí, esperare en tu despacho – me dijo antes de ponerse en camino.

Me asee más rápido que lo que me hubiera gustado pero no tenía ganas de discutirme con el Rey. Llegue a mi despacho todavía con el cabello húmedo.

-¿Majestad a que debemos esta visita? – dije entrado en el despacho y cerrando la puerta tras de mí.

-Todavía soy un Guardia Gris Freyja, noto que algo no va bien –

-Hemos tenido un encuentro peculiar en el bosque nudoso ¿te parece mal que me siente? Estoy desecha –

-Si por supuesto – dijo sentándose delante de mí – cuéntame.

-Nos hemos topado con un engendro tenebroso distinto –

-¿Distinto? –

-Habla y razona y tiene un poder sinigual, no había sentido nada parecido des del Archidemonio –

-Eso no me gusta –

-Nos apreso en el bosque nudoso, creo que experimento con nosotros, he encontrado estos papeles, creo que quiere acabar con la llamada. El despertó al Archidemonio, Alistair –

-¿Qué? –

-Eso pone en sus papeles-

-¿Qué vas hacer? –

-Enviare a alguien a la Fortaleza de Weisshaup, alguien tiene que conocer a este bicho-

-Tardara semanas en ir y volver –

-¿Y si no encuentro la forma de acabar con esto? - le dije – Si fracaso y hay algo que nos pueda ayudar, alguien acabara mi trabajo –

-Pudiste con el Archidemonio –

-Tuvimos mucha suerte entonces, viéndolo con perspectiva tuvimos mucha suerte, realmente ninguno de los dos sabíamos realmente lo que hacíamos –

-Os prestare mis mejores caballos –

-No hace falta, no deberías inmiscuirte en asuntos de la orden –

-Yo que sepa nunca he renunciado a ser guarda gris –

-Bueno pues entonces es una orden Alistair, si todavía eres guarda gris yo soy tu oficial superior – le dije con mala cara – ¿es que no podemos vernos sin discutir?

-Puede que algún día – me dijo con una sonrisa – me gustaría ayudarte un poco.

-¿No tienes que hacer nada importante en la capital? – pregunte.

-Eamon se encargara de ello, son asuntos menores, hasta la próxima asamblea no hay nada apremiante –

Puse mala cara, no quiera ver a Eamon cogiendo las riendas del país, vete a saber dónde nos llevaría su ambición.

-Veo por tu cara que no te gusta-

-No voy a opinar sobre eso, sabes sobradamente mis pensamientos al respecto – le reproche – pero si realmente quieres ayudarnos, no tengo templarios y estoy harta que los emisarios con causen problemas, yo sola con lo que me enseñaste no doy abasto y
no tengo conocimientos suficientes para enseñar a otros.

-Está bien, me quedare unos días y preparare a tus hombres –

-Gracias –

-He oídio que tienes una iniciación –

-Así es, una custodia elfa, su hermana se ha ido con el Arquitecto y quiere entrar en la orden para intentar salvarla –

-Sabes que no reclutamos por compasión –

-Los de otras partes que recluten como quiera yo tengo mis propios métodos-

-Me parece bien siempre has sabido escoger tus compañías, lástima que perdiéramos tantos guardias Orlesianos –

Llamaron a la puerta, era Varel la ceremonia ya estaba preparada. Alistair y yo bajamos al gran salón, donde nos estaban esperando los demás guardas y Velana nuestra nueva recluta.

Velana sobrevivió a la iniciación, despertaría a la mañana siguiente.

Pero esa noche los demás celebrábamos que teníamos una nueva hermana entre nosotros y que el Alcázar había terminado con sus reformas.

Alistair presidia la mesa y justo en la otra punta estaba yo como Guarda Comandante, tenía a Ethan a mi lado como segundo al mando y los demás se fueron sentando en el resto de asientos libres.

-¿Estas bien? – Me pregunto Ethan – la última vez que el Rey estuvo aquí y Nate parece tener ganas de clavarle un tenedor en el ojo.

-Mi relación con el Rey es complicada, puede que algún día te la cuente – le dije levantando el vaso de vino.

-Ya sabes que siempre estoy dispuesto a escucharte Freyja- me respondió con una voz melosa.

Era la primera vez que Ethan me hablaba en ese tono y algo despertó en mi interior, algo que parecía haber muerto mucho tiempo atrás, entonces levante mi mirada hacia Alistair que tenía cara de enfado y apenas hablaba con Oghren y Neith.

La cena paso entre risas y yo me solté un poco, las botellas de vino iban bajando y yo cada vez estaba más borracha, necesitaba estarlo no sabía cuánto tiempo más soportaría esa mirada inquisitiva sin tirarle un cuchillo. Para el bien de todos era mejor
que yo estuviera borracha.

Cuando decidí que ya había bebido suficiente como para dormir hasta el día siguiente sin que la mirada de Alistair me persiguiendo en sueños, me despedí de mis compañeros y me fui a mi habitación.

Esa noche estaba lloviendo a mares y yo necesitaba despejar mi mente después de todo el vino que me había bebido durante la cena, así que salí a la terraza interior de mi habitación solo con una camisa de lino. La lluvia no tardo en empaparme totalmente
y podía sentir la tela pegada a todo mi cuerpo. Mi cabeza echada hacia atrás y la boca entre abierta con una media sonrisa, había hecho esto muchas veces en Pináculo, el roce de las gotas de lluvia siempre conseguía tranquilizarme.

Me pare en seco con la espalda totalmente rígida cuando note una presencia en el arco de la Puerta, era Alistair totalmente ensimismado con la visión de mi cuerpo semidesnudo bajo la lluvia, su mirada era de fuego podía sentir la lujuria en ellos, pero
también había rabia.

-¡Me estabas mirando! – le grite.

-No, no es verdad – me respondió el sin convicción en su voz.

-¿Entonces qué haces de pie en mi habitación? –

Alistair parecía estar pensando alguna manera de negar lo evidente o al menos disimular que había disfrutado con la vista.

-Sí, te estaba mirando – dijo dando un paso hacia mi – Quería hablar contigo y como no me contestabas he entrado y te he encontrado así.

No sé si fue el vino que todavía circulaba por mi cuerpo, pero en vez de estar totalmente cabreada con él lo encontré la mar de divertido, pase por su lado como una gata melosa riéndome de él.

-Tsk, tks – pete la lengua – y yo que creía que eres un caballero y resulta que eres un chico de lo más malo...

Antes de que pudiera reaccionar Alistair me cogió y me empotro contra la pared más cercana, notaba sus manos callosas y ardientes por encima de la tela, estábamos tan cerca que podía notar el aroma del vino en su aliento.

-Creo que ya sabes exactamente lo que quieres hacerme – le dije mientras mi cabeza daba vueltas por el efecto del alcohol y el movimiento tan rápido que había efectuado Alistair para colocarme en aquella posición – te vi, me estabas mirando des de la
puerta escondido entre las sombras, mientras estaba bajo la lluvia queriéndome tocar otra vez…

-Tú eres muy cruel – me dijo mordisqueándome el lóbulo de la oreja – pero no consigo apartarte de mi mente…

Ya no dijo nada más se limitó a arrancándome la camisa descubriendo mis pechos al aire de la noche, lance un chillido agudo al notar sus dientes en mi cuello, un hilo de sangre recorría mi clavícula mezclada con la lluvia que caía todavía encima de nosotros.
Era una mezcla de dolor y placer, no había amor entre nosotros en ese instante solo una manifestación retorcida de lo que habíamos sido hace ya tiempo atrás.

-Estoy cansado de tus burlas, de tus coqueteos con los demás – me dijo mientras me daba la vuelta quedándome con las manos apoyadas contra la pared – ¡bien se han acabado las burlas!

-¡Sí!... ¡Sí! muéstrame lo enfadado que estas – le dije sabiendo que eso lo haría llegar a su límite de control - ¡tómame mi Rey! ¡Demuéstrame lo fuerte que eres!

No sé por qué dije todo aquello puede que fuera el vino o quería ser castigada por haberlo convertido en lo que era ahora aunque no negare que verlo de aquella manera…tan controlador tan seguro de sí mismo era muy excitante y eso hacía que la humedad
entre mis piernas creciera más y más con el ansia de notarlo en mi interior.

Lo oí gruñir mientras con una mano sujetaba mis muñecas en la parte superior de mi cabeza y con la otra se deshacía de sus pantalones. Note como descendían hasta sus tobillos.

Grite cuando su miembro duro y palpitante impacto en mi interior con toda la fuerza que Alistair podía ejercer en aquella posición.

-¡Alistair! –

-No quieres venir a Denerim conmigo – dijo mientras bombeaba en mi interior – tú me colocaste en la posición que ahora me encuentro, ninguna de las mujeres de la corte me interesa lo más mínimo por que las comparo contigo y no te llegan a la suela de
los zapatos.

-Yo no voy a volver para calentarte la cama Alistair – le dije cavándole de las uñas en las manos.

Alistair me dio la vuelta y me levanto en volandas entrando en la habitación para tirarme encima de la cama.

-¿Entonces que estás haciendo ahora? – Me pregunto – te estas sometiendo a mis deseos por ti.

Ni yo misma sabia la respuesta, simplemente mi cuerpo reaccionaba a él.

-Me estás dando placer, eso en mi tierra se llama servir. No me estas sometiendo mi Rey simplemente estoy cachonda y tú vas a calentarme la cama – le espete.

Alistair se tumbó encima de mí con un gruñido.

-Antes no era así – dijo antes de volverse a introducirse en mi interior – ninguno de los dos lo era, confiábamos el uno en el otro, el sexo no era solo por placer….

-El tiempo y las decisiones nos han cambiado, ahora no pares –

-¿Me estás dando órdenes?- me pregunto jadeante.

Alistair coloco mis dos piernas sobre sus hombros, profundizando así la penetración, hacía tiempo que no me sentía tan viva, con él en mi interior parecía que el tiempo se había detenido, no me importaba que pasara cuando amaneciera.

-¡Sí!-

Alistair acelero en sus embestidas hasta que mi mundo se hundió en un orgasmo arrollador pero cuando ya empezaba a descender esa sensación de vértigo Alistair llego al suyo y me arrastro a otro orgasmo que me dejo extasiada. Luego lentamente salió de
mi interior y se tumbó a mi lado, acariciándome el pelo como tantas veces había hecho tiempo atrás.

-Vuelve conmigo a Denerim – me dijo al oído.

Yo preferí hacerme la dormida y no responder, no tenía ganas de enfrentarme con él y menos después del momento que habíamos vivido. Prefería recibir el golpe con la luz del día.

El al notar que yo me había dormido, me tapo con las mantas y me abrazo.

A la mañana siguiente encontré a Alistair mirándome mientras dormía.

-Buenos días…ahí…-me queje mientras me incorporaba.

-Hola-

Me dolía todo el cuerpo y había marcas en mis brazos, ahora recordaba que Alistair me había cogido muy fuerte mientras estábamos en el patio bajo la lluvia y ahí tenía las pruebas de nuestro acto.

-Tenemos que hablar, siento haberte hecho esas marcas-

-Sí creo que sería lo mejor, esto debe acabar Alistair, nos hacemos daño mutuamente-

-Lo sé y yo no quiero hacértelo Freyja, no sé qué me pasa. Por favor vuelve a Denerim-

-No puedo Alistair-

-¿Por qué no? –

-Porque tengo una misión aquí-

-¿Es por ese guarda que hablabais tan alegremente ayer durante la cena?-

-¿Ethan?-

-Por el Hacedor ¡no!-

-Es por nosotros Alistair –

-No me quieres-

-Tampoco es eso-

-Entonces dime porque-

-Alistair que futuro crees que tenemos si yo vuelvo a Denerim ¿dejaras de lado las opiniones de Eamon? ¿O simplemente me tendrás ahí como tu pareja hasta que encuentres alguna princesa o noble con la que te puedas casar y tener un descendiente?-

-Pero podríamos estar juntos, ser felices-

-Una vida a medias no es ser feliz Alistair-

-Dijiste que no te importaba lo que pensara la gente-

-Una cosa es que no me importe y la otra muy clara que me acusen de ser tu puta, que en ese caso sería cierto, yo quiero algo real Alistair que no tenga que esconderme para verte, que no tenga que disimular que me cuando coquetees con otras mujeres. Porque
eso pasara y no voy a poder soportarlo-

-Yo no haría eso-

-Sí que lo harás no hoy ni mañana pero lo harás y ¿qué hare yo cuando tú tengas esposa que será de mí? Yo soy la Guarda Comandante de Ferelden no puedo poner la orden en ese lugar, tus enemigos y los míos lo aprovecharían-

-¿Esa es tu última palabra?-

-No me quieres entender-

-Si te entiendo, Eamon tenía razón solo quieres el trono-

-¿¡Pero tú te estas escuchando!? Como puedes pensar eso de mi Alistair creo que me conoces mucho mejor que eso, si realmente tienes esa opinión sobre mí no sé qué haces aquí. Vete a Denerim, cásate ten hijos haz lo que quieras pero no me hagas más daño-

-Adiós Freyja, recuerda hay asamblea dentro de 6 meses y no tolerare que no acudas-

-Acudiré siempre y cuando el problema con los engendros esté solucionado, hay prioridades y ver como los nobles te llamen el trasero no es una de ellas si no voy mi hermano hablara en mi nombre-

-Espero que eso no suceda sino traerá consecuencias-

Salió por la puerta como un vendaval y me dejo sola en la habitación, sola siempre acababa sola era una espiral autodestructiva a la que tenía que poner fin aunque estaba segura que alguien tendría que ayudarme de salir de ese pozo de desesperación, porque
cuando tu no vez la luz alguien te tiene que obligar a verla.