Capítulo 60: La asamblea, el baile de máscaras.

Dos días después de embarcar en Amaranthine llegábamos al puerto de Denerim. La ciudad estaba llena de nobles venida de cada rincón de Ferelden para asistir a la asamblea.

Mi corazón martillaba con la idea de volver a esa ciudad, aquí había terminado todo: la Ruina y mi relación con Alistair. No era fácil olvidar aquella última noche en el palacio donde me quede agotada de tanto llorar por el amor perdido. Creía que Alistair y yo estaríamos juntos hasta el momento de nuestra llamada y mi mundo se desmorono con el puñal de la traición que me habían clavado en el corazón.

-Iré a ver cómo van las obras de reconstrucción del complejo en Denerim – me dijo Ethan – nos veremos cuando acabe la sesión.

-Yo vengo contigo- le respondió Nate – estoy un poco harto de las miradas inquisitivas des de que bajamos del barco.

-Nate espera- le dijo Fergus – he estado pensando en algo ni tu hermana ni tu tenéis culpa de los actos de tu padre y no tenéis que pagar por ello. El Bann de Amaranthine esta bacante des de la muerte de Esmerelle.

-No me interesa, pero gracias Fergus-

-¿Pero y tu hermana? Su vida sería más fácil y podría a conseguir más tratos comerciales, sabes que eso abre puertas-

-Eso sería fantástico – se sorprendió Nate.

-Hare que el Rey me firme los papeles-

Fergus y yo nos dirigimos al barrio de palacio donde se encontraba el palacio de la asamblea.

-Freyja ¿estás bien?- me pregunto mi hermano cogiéndome de la mano.

-Tengo ganas de vomitar pero aparte de eso, bien-

-Freyja- me saludo Bann Alfstanna – es bueno verte de nuevo en Denerim, sentí mucho tu marcha.

-Anna, me alegro mucho de verte ¿Cómo está tu hermano?-

-Mejor pero dudo que vuelva a ser el mismo-

-Lo siento mucho- le dijo Fergus.

-¡Fergus! – Dijo Arl Bryland- me alegro de verte hijo.

-Lo mismo digo ha pasado mucho tiempo-

-Y aquí la pequeña Cousland tan hermosa como siempre –

-Me alegro mucho de veros-

-Ven Freyja vamos a entrar deja a los hombres con sus chismorreos – dijo Anna cogiéndome del brazo – cuéntame cómo va por Amaranthine.

Entramos en el salón de la asamblea y ahí Arl Eamon.

-Guarda – me saludo con malicia.

-Lady Cousland para ti - le dijo Fergus con voz gélida – vamos Freyja.

-Teagan – le salude – es bueno verte.

-Lady Cousland es una alegría verte en este salón, eres refrescante como la brisa primaveral-

-Nunca te pedí perdón por mi comportamiento en Pináculo-

-No pasa nada, ahora que la cosa se ha enfriado entiendo vuestra posición y sé que mi propuesta venia en un momento muy precario para vos, pero que os encontréis aquí con nosotros ya es una victoria –

-Llevamos meses sin poder tener audiencia con el Rey – dijo Anna.

-Me temo que en eso no poder ayudaros, mi relación con el Rey es cuanto menos tensa y dudo que Eamon me deje razonar con el –

-Pero como mínimo podremos ejercer un notable peso, hay muchos nobles que están pendientes de vuestras palabras – me dijo Teagan.

-Señoras y Señores de Ferelden su Majestad el Rey Alistair Theirin – dijo el Senescal.

-Buenas tardes a todos, es bueno veros otra vez – dijo Alistair – podemos empezar la asamblea.

Como Arlesa de Amaranthine me tocaba exponer la primera los problemas que apremiaban a mi Arlingo y someterlos a votación,

-Majestad – le dije a Alistair inclinándome ante él.

-Lady Cousland es bueno teneros en Denerim – me respondió con una sonrisa, no había enfado en sus ojos sino un brillo divertido como el que había visto mientras recorríamos Ferelden durante la Ruina. Notaba como su corrupción se arremolinaba a mi alrededor acariciándome la piel de los brazos – decidme que propone Amaranthine.

-Majestad Amaranthine está todavía lleno de refugiados los caminos no están seguros –

-¿No es el cometido de los Guardias Grises la protección de Amaranthine? - dijo con desdén Arl Eamon.

Alistair levanto la mano para indicar a Eamon que no dijera nada más.

-Por desgracia Arl Guerrin los Guardas Grises llegados de Orlais que tenían que engrosar las tropas presentes en Ferelden fueron masacrados y somos muy pocos para peinar todos los caminos-

- Estudiaremos vuestro caso-

-Muchas gracias su Majestad-

-¿Alguna petición más?-

-Hace poco descubrimos un complot para asesinarme, como recordareis, a causa de la ejecución de Bann Esmerelle el Bann de la ciudad de Amaranthine ha quedado bacante, el Teyrn de Pináculo y yo habíamos pensado que ese cargo lo debería ocupar Delilah Howe. Ni ella ni Nathaniel estuvieron implicados en los acontecimientos que todo el mundo conoce. Nathaniel no tiene deseos de ocupar ese cargo así que nos gustaría que lo ocupara ella-

-Es una petición un tanto peculiar – dijo Alistair – pero creo que es justa, sometámosla a votación. ¿Quién está a favor de que Delilah Howe ocupe el Bann de la Ciudad de Amaranthine?

La votación fue favorable y yo estaba eufórica, tenía ganas de regresar al Arlingo para notificarle las buenas nuevas a Delilah.

-Muchas gracias su Majestad, no tengo más peticiones que haceros –

Tanto Anna como Fergus pidieron que se recaudar fondos para poder arreglar el Camino del Norte, para todos los Bann y arls del norte era importante para poder reactivar el comercio.

Algunos arls entre ellos Arl Eamon se opusieron a ello pero la moción se aprobó puesto que también era beneficiosa para el reino.

El día fue largo y agotador las discusiones se alargaron hasta media mañana pero para mi suerte Alistair cerró la sesión a media mañana.

-Antes de que os retiréis, hemos organizado un baile de máscaras en palacio pasado mañana por noche espero veros a todos ahí –

-¿No tiene bastante con el que tiene delante? – se burló Fergus.

-Fergus Cousland eres lo peor –

Fergus y yo pasamos por un par de tiendas antes de ir a ver cómo iban las obras del complejo de Denerim, compramos unos trajes para Ethan, Nate y el. Fergus encontró un vestido azul y blanco con un generoso escote.

-Con este Ethan no te quitara los ojos de encima-

-¡Fergus! Que soy tu hermana-

-Que seas mi hermana no quiere decir que no quiera que tengas una vida sexual placentera-

-Fergus…- le dije sonrojándome.

-Tu llévatelo hazme caso-

-Bien me lo llevare pero solo para que te calles-

-Teyrn Cousland aquí están las máscaras que os había dicho –

-Son fantásticas Marcus-

-Lo que sea para los Cousland, la antigua Teyrna era mi mejor cliente-

Mi madre había descubierto a Marcus cuando era muy joven durante a rebelión, lo había liberado había atacado un barco Orlesiano. Vio que Marcus tenía mucho talento para diseñar y coser ropa así que cuando Maric recupero el trono financió su tienda. Marcus y ella se habían hecho buenos amigos.

-¿Nos lo puedes hacer llegar todo a nuestro palacete? -

-Por supuesto Lady Cousland-

Fergus y yo llegamos al Complejo de los Guardas Grises. La reconstrucción estaba muy avanzada dentro de un tiempo podríamos tener una guarnición en la capital. Mi plan era poder tener varios complejos repartidos por todo Ferelden.

-¿Cómo ha ido? – me pregunto Ethan.

-Mejor de lo que me esperaba, pasado mañana por la noche tenemos un baile-

Fergus invito a varios nobles amigos nuestros a cenar, era bueno volver a verlos a todos.

-Freyja – dijo de golpe Anna que la tenía sentada a mi lado - ¿eso es un anillo de compromiso?

-Si-

-¿Quién es el afortunado que nos robara la joya del norte? – pregunto Arl Wulff.

-Creo que yo soy el culpable- le respondió Ethan.

-Queríamos esperar al fin de la asamblea para contároslo- me disculpe ante ellos.

-Conociendo tu historia con Alistair es normal – dijo Teagan – se os ve muy felices juntos, me alegro por ti Freyja.

-¿Lo sabe el Rey? – me pregunto Anna.

-No, no lo sabe nadie más-

-Dejarlos que disfruten de su noviazgo secreto – se quejó Fergus – de hecho solo hace un par de días que están comprometidos. Por vosotros Freyja y Ethan que el Hacedor os traiga felicidad.

-Por vosotros – dijeron los demás invitados.

Era agradable tener a todas aquellas personas que en el pasado habían compartido mi vida o la de mis padres, me hacía sentir como en casa.

Cuando los invitados se fueron Ethan y yo nos fuimos a la cama.

Lo vi sentado en la cama sonriendo como el gato que se comió el canario.

-¿Qué?- pregunte sentada en el tocador.

-Eres la tentación personificada, no sé cómo no te han detenido los de la Capilla- se burló de mi- ese camisón transparente no deja nada a la imaginación.

-¿No te gusta?- pregunte con fingido enfado – pues si no te gusta quítamelo.

-Eso iba a hacer ahora mismo pero no porque no me guste sino porque me gusta demasiado-

Ethan se arrodillo delante de mí y me empezo a besar el tobillo.

-Eres la mujer más sexy de todo Thedas – me dijo mientras subía por mi pierna a besos – creo que esas braguitas que llevas molestan muchísimo.

Ethan me las arranco de un mordisco.

-Eh…eran mis favoritas – me queje.

-Ya te lo compensare – me respondió acercando su lengua a mi punto más sensible.

Empezo a lamerlo con cuidado.

-Oh dulce Andraste – el dije cogiéndole del pelo.

-Ves-

Ethan era maravilloso con la lengua.

-Sabes tan bien cariño, quiero notar como explotas para mí, vamos Freyja- su lengua no me dio cuartel y yo me corrí en cuestión de minutos.

Me quede extasiada.

-Eres fantástico – le dije mientras le besaba – pero no he tenido bastante de ti, desnúdate para mí.

Ethan obedeció sin rechistar, ese hombre no solo era una cara bonita sino que tenía un cuerpo de infarto, tonificado por el entrenamiento y las batallas que había librado siendo Guarda Gris, su cuerpo estaba señalado con todo tipo de cicatrices pero para mí cada una tenía una historia.

-Ven – me dijo sentándose en la cama.

Yo me senté a horcajadas sobre él y hundió todo su miembro duro y palpitante en mi interior.

-Vamos a quitarte el resto del encaje-

-No lo rompas – le advertí.

Ethan me quito la fina capa de seda que cubría mi cuerpo. Me beso el cuello y empezo a bajar hasta mis pechos que le quedaban a la altura de la boca.

-Mi hermosa, caliente y sexy prometida- me susurró entre jadeos – soy el hombre más afortunado de Ferelden.

-No pares por favor – gemí mientras me aferraba a sus hombros- más rápido.

Me volvió a provocar otro orgasmo, ese hombre iba a matarme de placer. Cuando me hube serenado me hizo levantarme.

-Agárrate al poste de la cama nena-

Yo hice lo que me pidió expectante y excitada. Ethan se colocó detrás de mí y se hundió entero en mi interior.

-Agárrate bien – me dijo mientras empezaba a moverse y con sus manos libres estimulaba mis pechos y mi clítoris.

Al cabo de pocos minutos los dos volvimos a corrernos. Y nos tumbamos agotados en la cama.

-Una de las cosas que me gustan de ti – me dijo al oído- es que tienes un deseo sexual mucho mayor que algunos hombres. Estaría encerrado en una habitación días contigo deleitándome de cada curva de tu cuerpo.

-En algún momento cuando acaben los problemas en Amaranthine podremos hacerlo-

-Me encanta esa idea-

Los dos días siguientes fueron frenéticos con las reuniones de la asamblea, la Ruina había pasado factura a Ferelden y cada uno miraba por las tierras a su cargo. Intente no quedarme sola en ningún momento para evitar enfrentarme a Alistair, no quería montar un espectáculo y gracias a Fergus lo conseguí.

Cuando la sesión de aquel día nos fuimos a nuestro palacete para prepararnos para el baile de máscaras organizado por Alistair, Fergus había contratado servició para el palacio de Denerim, Shianni le había recomendado jóvenes elfos que se habían quedado sin hogar y Fergus les pagaba muy bien para poder ayudar a su familia.

-Está usted preciosa – me dijo Arianni.

-Gracias Arianni eres muy amable ¿puedes traerme el joyero?-

-Por supuesto- Arianni me trajo el joyero y lo abrió para mí.

Me puse el collar de zafiros y los pendientes a juego que mi padre le regalo a mi madre cuando se prometieron.

-Son magníficos-

-Hubo un tiempo que pensé que no los volvería a ver-

-No penséis en eso Lady Cousland-

-Llámame Freyja-

-¿Hermana estas visible? – dijo Fergus des del otro lado de la puerta.

-Si pasa-

-Hermana estas preciosa, te dije que ese vestido te quedaría como un guante-

-Por el Hacedor – dijeron Ethan y Nate.

-Me vais hacer sonrojar, venga vamos o llegaremos tarde-

Los cuatro cogimos el carruaje y nos dirigimos a palacio.

-No os pongáis todavía las máscaras mis señores el juego empezara después de la cena- dijo el Senescal – ahora os anunciaría.

-Fergus Cousland Teyrn de Pináculo junto a su hermana Lady Cousland Arlesa de Amaranthine, Guarda Comandante de Ferelden, veterana de la Quina Ruina y vencedora del Archidemonio les acompañan Ethan Griffin hijo menor del Conde de Minanter y segundo al mando de las fuerzas de los Guardias Grises en Ferelden y Nathaniel Howe Guarda Gris e hijo del fallecido Arl Howe.

Fergus y Nathaniel bajaron primero y yo baje del brazo de Ethan.

-Majestad – saludamos todos a Alistair como era el protocolo.

-Sed bienvenidos a palacio dijo el, espero que disfrutéis de la velada – nos respondió el.

La cena fue animada y luego antes del baile llego el momento de colocarse las máscaras, el juego consistía en saber si la gente tenía suficiente memoria para reconocerlos con las máscaras puestas, quien acertara más se llevaba un premio secreto.

-Tenemos que mezclarnos entre la gente, estoy segura que acertare más que todos vosotros- les dije a mis compañeros.

-¿Nos estas retando? – pregunto Fergus.

-Así es-

-Te vas a enterar hermanita-

-Al final de la noche nos veremos-

Estuve identificando durante un rato los invitados a fiesta cuando de repente una mano fuerte me atrajo a las sombras.

-Alistair- le dije apartándome la máscara.

-¿Cómo has sabido que era yo?-

-Por mucho que lo intentes no puedes esconder tu corrupción de mí ya lo sabes –

-Creía que había practicado-

-¿Qué quieres Alistair? Tal y como te fuiste la última vez no creía que quieras volver hablar conmigo-

-Acabo de hablar con tu hermano-

-Es un mundo libre- dije con sarcasmo.

-Me ha dicho que te has prometido-

-Así es-

-Con ese guarda que te acompaña-

-Sí, pero no creo que sea de tu incumbencia-

-Ya veo- dijo con voz triste.

-Sera mejor que me vaya-

-Podrías habérmelo dicho tú-

-Creí que sería mejor no hablar de eso contigo, debo irme-

-Freyja aquí estas – dijo Ethan con voz preocupada – tenemos que irnos.

-Estas interrumpiendo una conversación – dijo Alistair con voz gélida.

-¿Qué ocurre?- pregunte.

-Ha llegado un cuervo des de Amaranthine, Anders estaba ahí comprando pociones de Lirio cuando se vio sorprendido por un ataque a gran escala de engendros tenebrosos –

-Vamos, avisa a Nate. Lo siento Alistar debemos irnos-

-Yo puedo ayudar – dijo Alistair cogiéndome del brazo.

-No, tú te debes quedar aquí-

-Pero también soy un guarda-

-Eres el Rey, mételo en la cabeza-

-A un Rey no le da órdenes una Arlesa-

-Ya pero si te pones a mi cargo serás un Guarda más y mis órdenes para ti son que te quedes aquí, no tengo ganas de que mueras y enfrentarme a otra guerra civil-

-Freyja – me dijo Fergus- he hecho preparar un barco el viento es favorable para llegar a Amaranthine iréis más deprisa que a caballo.

-Nos veremos cuando acabe todo esto, te quiero hermano- le dije abrazándole.

-Freyja, ten cuidado cachorro, eres lo único que me queda-

-No hagas locuras- me ordeno Alistair.

-Volveré os lo prometo-

Ethan, Nate y yo embarcamos a toda prisa hacia Amaranthine con suerte en un día estaríamos ahí. Pero no teníamos ni idea del alcance del ataque y si Anders estaría bien. Solo podía rezar al Hacedor que velara por nuestra gente mientras nosotros llegamos.