Capitulo 62 : Donde mora el espíritu del dragón.

Un cemeterio de dragones esa hija de puta se escondia entre huesos de dragon. Ese maldito lugar estaba lleno de engendros tenebrosos y si por eso no fuera poco la entrada de la antigua mina donde se escondia la Madre estaba custodiada por un dragon.

-Estoy agotada – les dije a mis compañeros.

-Creo que dormiremos una semana despues de esto-

Dentro de la mina sentí la presencia de dos poderosos engendros.

-Volvemos a encontrar-nos- dijo el Arquitecto - No Utah no podemos empezar asi. Te debo una disculpa, comandante. La ultima vez queria darte explicaciones pero el dedtino intervino.

-¿Te refieres a que me escape?-

-Te contuve para evitar el malentendido que se pordujo con el resto de tu orden-

-¿Malentendido? ¿Asi lo llamas tu?- le dijo sarcásticamente Anders

-Envié al Marchito a pedir ayuda a los Guardas. Debí prever que entenderíais nuestro acercamiento como un ataque. Rara vez soy capaz de juzgar cómo reacciona tu especie. Fue una desgracia -

-¿Mi ayuda?-

-Los míos siempre han tenido el impulso de buscar viejos dioses. Es nuestra naturaleza. Cuando encontramos uno empieza una Ruina. Cada vez que atacamos la superficie vosotros contraatacáis hasta derrotarnos. Para romper el ciclo es necesario liberar a los míos de su compulsión. Para ello necesito vuestra sangre-

-¿Para que la necesitas?-

-Para convertirte en lo que sois bebisteis sangre de los míos. Para transformaros. He creado una versión de vuestra iniciación. Vosotros tomáis la infección. Nosotros tomamos vuestra resistencia. En vuestra sangre está la clave de nuestra inmunidad ante la llamada-

-¿Podríamos dejar de oírla nosotros?-

-Puede que con el tiempo todo podamos dejar de oírla. Tenéis mis papeles si queréis investigar por vuestro lado. Utah era una Guarda Gris con ella libere unos cuantos de los míos pero algunos no toleraron bien dejar de oír la llamada como es el caso de la Madre y si revolaron contra mí –

-No te salió bien-

-Necesito vuestra ayuda si la Madre toma el control todo lo que ambos hemos luchado no habrá servido de nada, ayúdame comandante-

-Te ayudare pero solo esta vez-

-Me parece justo-

-¿Estás loca?- me pregunto Nate.

-Es mejor enfrentarnos a un enemigo cada vez Nathaniel, sobrevive hoy lucha mañana- le dijo Ethan.

Descendimos por las estrechas escaleras que conducían hacia donde estaba la madre, no sabía si mi pacto con el Arquitecto había sido lo correcto pero Ethan tenía razón era mejor combatir un enemigo cada vez.

Cuando nos encontramos cara a cara con la Madre para mi sorpresa yo conocía quien había sido, Hespith un miembro de la casa de Branka.

-Pero si es la heroína del momento – dijo la Madre - La asesina enviada por nuestro padre.

-Cada vez son más grandes y feos ¿verdad?- dijo Anders.

-Tu vida acaba aquí Guarda Gris y luego acabare con padre para volver a oír la dulce canción que nos arrebató-

-Eso no te lo crees ni tu zorra, a por ella- grite.

La batalla incluso con la ayuda de la magia del Arquitecto y de la activación de las torres elficas que habíamos encontrado en nuestro descenso fue encarnizada, esa zorra hacia aparecer tentáculos por todos los lados además de llamar a sus seguidores. Pero al final pudimos derrotarla.

-Volvamos al Alcázar Freyja- me dijo Ethan, pero ya no pudo decir nada más en un último esfuerzo la madre atravesó con uno de sus tentáculos el pecho de Ethan.

Nathaniel le clavo una flecha entre medio de las cejas y yo corte el tentáculo, Anders vino corriendo y empezo a conjurar hechizos de sanación.

-Déjalo Anders- le dije a mi amigo – las heridas son demasiado extensas.

-Ander…Anders está bien amigo – dijo Ethan escupiendo sangre – Freyja me temo que tengo que romper nuestro compromiso.

-Ethan Shhh no digas eso-

-Deja…déjame hablar no me queda mucho, estos meses que he pasado a tu lado han sido los mejores de mi vida, nunca pensé que encontraría alguien con quien querría pasar lo que me quedara de vida como guarda…me enamore perdidamente de ti en cuanto te vi. Que…que hayas aceptado ser mi esposa ha sido fantástico-

-Te quiero Ethan, siento no haber sido más rápida-

-Shhh no es tu culpa, me voy al lado del Hacedor y pediré a Andraste que te guie, vive Freyja vive por los dos…- Ethan no dijo nada más cerro los ojos y murió en mis brazos.

Las lágrimas empezaron a brotar incontrolada mente, alguien me había maldecido por qué razón sino nadie podía quererme.

Anders y Nathaniel cargaron con el cuerpo de Ethan y nos dispusimos a dejar ese maldito lugar. La vuelta al Alcázar fue en silencio yo había perdido un amante pero ellos habían perdido un hermano de armas.

Cuando llegamos a las puertas del Alcázar, los demás estaban esperándonos, los muros habían resistido cinco acometidas de los engendros antes de ceder, Voldrik estaba orgulloso de ellos.

Todos mis guardas habían sobrevivido, al igual que muchos de los soldados del Alcázar gracias a las armaduras de argentita que les había hecho Wade. Un soldado había sobresalido entre los demás, al proteger a Velana de un Ogro, un antiguo pastor al cual le había perdonándole vida por robar comida.

Todos lloramos la perdida de Ethan y de los amigos perdidos. Las semanas siguientes llegaron Fergus, Teagan y Anna para ayudarme con lo que pudieran. Yo me refugiaba en mi trabajo porque cuando cerraba los ojos veía a Ethan muriendo a manos de esa cosa.

Envié las cenizas de mi prometido junto con una carta a los padres de Ethan, no podía devolverle al hijo perdido pero como mínimo podría reconfortándolos diciéndoles que había muerto como un héroe.

Ferelden 31 de Octubre del 9:31 de la Edad del Dragón

A su ilustrísimo Conde de Minanter:

Siento comunicarle el fallecimiento de su hijo el Capitán Ethan. Cayó en combate el pasado día 20, a manos de un enemigo sin parangón. El Capitán es un héroe entre sus hermanos Guardas.

Como Comandante de la Orden en Ferelden les hago llegar sus cenizas. También les hago llegar el anillo que su hijo me dio el día que me pedio matrimonio, sé que lleva generaciones en su familia y no me pareció correcto quedármelo en propiedad.

No les voy a relatar las cualidades de su hijo pues ya estarán al tanto de ellas, solamente decir que mis compañeros de armas y yo misma lo echaremos de menos. Ha sido un honor luchar a su lado.

Mis más sinceras condolencias por su pérdida.

Comandante Freyja Cousland.